La regulación emocional: un enfoque integrador

¿Qué es la emoción?

Cuando hablamos de emoción todos sabemos a qué nos referimos, pero tómate un minuto y reflexiona: ¿podrías describir qué es una emoción?

Si lo has intentando, te habrás dado cuenta de que no es tan sencillo. Podemos decir que las emociones son estados internos subjetivos del organismo, tanto fisiológicos como cognitivos, que se producen como respuesta a estímulos internos o externos y que regulan su interacción con el medio, produciendo respuestas de aproximación o evitación [2].

Dentro de esta definición encontramos varios elementos sobre los que reflexionar. En primer lugar se resalta el punto de vista subjetivo de la emoción, que quiere decir que las emociones son experiencias diferentes en distintas personas; es decir, un mismo suceso no tiene por qué causar la misma emoción en dos personas.

Además, establece dos componentes de la emoción:

  • Fisiológicos: tienen que ver con las respuestas orgánicas, como el latido del corazón, el aumento de la sudoración, etc.,
  • Cognitivos: se refieren a los pensamientos asociados al suceso que ha ocasionado la emoción y a las sensaciones internas del momento.

En tercer lugar, la emoción se puede ocasionar ante un acontecimiento exterior, como la alegría ante una película cómica, o interno, como el cosquilleo en el estómago que sentimos cuando recordamos un momento positivo. Por último, la definición señala que la emoción nos mueve a la acción; cuando la emoción es agradable tendemos a aproximarnos al estímulo que la ocasiona y cuando es desagradable, a alejarnos.


¿Qué es la regulación emocional?

La regulación de las emociones se refiere a “los procesos extrínsecos e intrínsecos responsables de supervisar, evaluar, y modificar las reacciones emocionales, especialmente sus características temporales y su intensidad, para alcanzar las propias metas” [5]. Siguiendo el planteamiento de Thompson, la regulación emocional abarca muy diversos procesos:

  • Neurológicos
  • Atencionales
  • Interpretaciones cognitivas
  • Codificación de indicadores psicofisiológicos, s
  • Elección de estrategias necesarias y de otras alternativas, etc.

Para valorar la eficacia de una estrategia de regulación emocional en una situación, siempre tenemos que considerarla en términos funcionales, es decir, es necesario tener en cuenta el nivel de ajuste de dicha estrategia para lograr las metas que persigue una persona en ese contexto.

Estrategias de regulación emocional

Las estrategias de regulación emocional son variadas: aunque puede estar relacionada con la sustitución de una determinada emoción por otra (por ejemplo, en una situación en la que un niño es acusado injustamente de algo, podría ser más adaptativo para él sentir ira en lugar de sentir vergüenza).

Thompson afirma que ésta tiene que ver principalmente con el ajuste de las características temporales y de la intensidad de una emoción a los aspectos relevantes de un contexto determinado. Por ejemplo, si sentimos un asco intenso hacia las arañas y vemos una en el despacho de nuestro jefe mientras estamos en una reunión importante, regular esta emoción exitosamente tendría que ver con modular la intensidad del asco que sentimos y esperar a expresarlo fuera de la reunión.

No podemos olvidar que la emoción puede ser tanto positiva como negativa y que los problemas de regulación emocional se pueden manifestar con ambos tipos de emociones diferencialmente. Así, hay personas que no son capaces de regular emociones desagradables como el miedo o la ira, que viven intensamente. Sin embargo, hay otras que no son capaces de lidiar con emociones consideradas habitualmente como agradables, como la alegría, y las perciben como una sensación que no les gusta y que intentan evitar.


La regulación emocional desde el punto de vista neuropsicológico

Actualmente se considera que no existe un circuito cerebral único para el procesamiento de las emociones, sino que este procesamiento tiene una estructura jerárquica, desarrollada a lo largo de la evolución y con estructuras corticales y subcorticales implicadas [2].

En esta línea, los trabajos de LeDoux [3] han determinado la existencia de dos vías de procesamiento emocional que transmiten la información a la amígdala, estructura relacionada con el procesamiento emocional:

  • Vía subcortical: directa, implícita y rápida. Conecta el tálamo con la amígdala y realiza evaluaciones globales del significado emocional de los estímulos a nivel inconsciente, cuya utilidad estaría relacionada con las respuestas automáticas ante situaciones de peligro.
  • Vía cortical: más lenta y explícita. Desde el tálamo a distintas regiones corticales sensoriales (donde tiene lugar la percepción consciente). Posteriormente, llega a la amígdala (donde se integra la percepción consciente con su significado emocional). Una vez allí se realizan evaluaciones más complejas y se relaciona con la regulación de la respuesta emocional y la modulación del procesamiento subcortical.

Reacciones fisiológicas

Las reacciones fisiológicas automáticas dependen de la vía subcortical y la experiencia emocional consciente de la vía cortical. Por ejemplo, al ver un tigre nuestro sistema nervioso procesaría el estímulo (el tigre) por la vía rápida, enviando información desde el tálamo a la amígdala y codificándolo como situación de peligro. De esta forma y a nivel inconsciente, nuestra respuesta sería probablemente de huida. En este caso no pararíamos a valorar cuál es la respuesta más adecuada entre todo el repertorio posible (entre otras cosas porque, si nos tomásemos el tiempo necesario para hacerlo, pondríamos en riesgo nuestra vida).

Sin embargo, al enfrentarnos a una situación más compleja, por ejemplo, cuando nos enamoramos, la información se procesa también en la corteza cerebral, evaluando la situación, tomando decisiones [1] y planificando nuestra respuesta.

De este modo, la emoción y la cognición están integradas e interaccionan entre sí: las emociones afectan a procesos cognitivos (memoria, percepción y atención) y viceversa, según muestran distintos estudios con personas sanas y con pacientes con lesiones cerebrales.

Situaciones traumáticas

En situaciones traumáticas parece que esta integración se rompe, quedando disociadas las memorias autobiográficas sensoriales y emocionales inconscientes, procesadas a nivel subcortical (amígdala), y las memorias autobiográficas declarativas conscientes, del nivel cortical (hipocampo).

La reparación del trauma mediante técnicas como el EMDR (desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares) tiene por objeto integrar ambas memorias para generar una narrativa coherente.

Los mecanismos para regular las emociones, como se ha señalado anteriormente, son variados y su eficacia se mide según el contexto (un mismo mecanismo no es válido para todas las situaciones). Son de distinto nivel según actuemos sobre el procesamiento subcortical, rápido y directo, o el cortical, más complejo y elaborado.

Para aprender a regular los componentes fisiológicos de la emoción, en la terapia psicológica se suelen entrenar técnicas que estimulan el sistema nervioso parasimpático a través del nervio vago mediante ejercicios de respiración, relajación, mindfulness o técnicas de biofeedback.

La regulación de las emociones desde la vía cortical tiene que ver con el uso del pensamiento para modularlas. En la vida cotidiana utilizamos, con mayor o menor éxito, estrategias como el análisis y reinterpretación de la situación, animarse a uno mismo, conversar con amigos sobre el tema, escribir, el humor, pensar en otras cosas, etc. En psicoterapia se utilizan técnicas como la reestructuración cognitiva, el modelo ABC de Ellis, etc., que pretenden acceder a la emoción a través del pensamiento cuando hay dificultades para regular esta emoción.

La mayoría de las estrategias utilizan las dos vías simultáneamente, aunque una tenga mayor peso que otro, y se considera que estos mecanismos “multipropósito” de regulación emocional son los más efectivos [4].


Conclusiones

Es importante no evitar las emociones. Hay que sentirlas, sin olvidar que tienen un principio y un final y que, si las atendemos, terminan pasando. Para estos momentos disponemos de mecanismos que nos ayudan a sobrellevarlas. Sin embargo,si la emoción es muy intensa y nos genera malestar o dificulta nuestro funcionamiento en la vida diaria, es posible que necesitemos asesoramiento profesional para aprender a regularla.


Referencias bibliográficas

  1. Damasio, A. (1996). El error de Descartes. Barcelona: Crítica.
  2. Enríquez de Valenzuela, P. (2014). Neurociencia cognitiva. Madrid: Sanz y Torres.
  3. LeDoux, J. (1999) El cerebro emocional. Barcelona: Planeta.
  4. Parkinson, B., y Totterdell, P. (1999). Classifying Affect-regulation Strategies. Cognition and Emotion, 13 (3), 277-303.
  5. Thompson, R.A. (1994). Emotion regulation: A theme in search of definition. Monographs of the Society for Research in Child Development, 59 (2-3), 25-52.
Mª Teresa Sánchez Gallardo

Mª Teresa Sánchez Gallardo

Psicóloga Sanitaria. Experta en Psicología Positiva.

¿Qué ocurre durante la adolescencia?¿Qué impacto tienen estos cambios en los adolescentes?

La adolescencia como fenómeno cultural

Por adolescencia solemos entender la etapa que se extiende, groso modo, desde los 12-13 años hasta aproximadamente el final de la segunda década de vida. Se trata de una etapa de transición en la que ya no se es niño, pero en la que aún tampoco se tiene el estatus de adulto.

Sin embargo, la adolescencia tal y como nosotros la conocemos en occidente a principios del siglo XXI, es hasta cierto punto un producto del siglo XX.

Características de los adolescentes

Muchos chicos y chicas occidentales a los que consideramos adolescentes pueden caracterizarse por estar aún en el sistema escolar o en algún otro contexto de aprendizaje profesional o a la busca de un empleo estable; por estar aún dependiendo de sus padres y viviendo con ellos; estar realizando la transición de un sistema de apego centrado en la familia, a un sistema de apego centrado en el grupo de iguales; por sentirse miembros de una cultura de edad (la cultura adolescente) que se caracteriza por tener sus propias modas y hábitos, su propio estilo de vida, etc.

Historia de la adolescencia

No obstante, este tipo de adolescencia que acabamos de describir sucintamente no ha existido siempre, o al menos, no ha existido con los rasgos descritos.

Ciertamente filósofos griegos de la antigüedad, y luego pensadores y escritores posteriores, ya habían identificado unos años de la vida de las personas que se caracterizan porque los que eran niños empiezan a indisciplinarse, a poner en cuestión la autoridad de sus padres, a tener deseo sexual, etc.

“La juventud actual ama el lujo, es maliciosa, es malcriada, se burla de la autoridad y no tiene ningún respeto por los mayores. Nuestros muchachos de hoy son unos tiranos, que no se levantan cuando un anciano entra a alguna parte, que responden con altanería a sus padres y se complacen en ser gentes de mala fe…» (Socrates, Siglo IV a.C)

Siglo XIX

El siglo XIX, por lo que concierne a occidente marca un punto de ruptura con la situación que se acaba de describir, pues la revolución industrial cambia muchas cosas y lo hace de manera muy notable.

Las cosas han sido de otra manera, en otros momentos históricos de nuestra cultura, y aún siendo de otra manera en otras culturas muy diferentes a la nuestra en las que la incorporación al estatus adulto se da a una edad temprana, con lo que ello implica de formar una familia, acceder a responsabilidades adultas, comportarse como adultos, etc. Así, en sociedades menos desarrolladas (sociedades claramente más primitivas), existen una serie de ritos asociados a los cambios físicos de la pubertad.

Una vez que han pasado por esos ritos (a veces con un periodo de aislamiento de unas cuantos días o unas cuantas semanas, que aprovechan además para adoctrinar a los nuevos adultos en las tradiciones del grupo, técnicas de caza, etc.), el individuo sale convertido en adulto.

Aquí no se puede hablar de adolescencia en el mismo sentido que utilizamos la palabra en nuestra cultura, pues como se ve, en estos pueblos no se cumple ninguna de las que más arriba calificábamos como señas de identidad de nuestros adolescentes: seguir en el sistema escolar, bajo la independencia de los padres, formando un grupo identificable como tal, etc.


Diferencias entre pubertad y adolescencia

En este punto nos planteamos hacer una distinción entre pubertad y adolescencia. Llamamos pubertad al conjunto de cambios físicos que a lo largo de la segunda década de la vida transforman el cuerpo infantil en cuerpo adulto con capacidad para la reproducción.

Llamamos adolescencia a un periodo psicológico que se prolonga varios años más y que se caracteriza por la transición entre la infancia y la adultez.

La pubertad es un fenómeno universal para todos los miembros de nuestra especie, como hecho biológico que es. La adolescencia, por su parte, es un hecho psicosociológico no necesariamente universal y que no necesariamente adopta en todas las culturas el mismo patrón de características que en la nuestra, en la que además se ha dado una importante variación histórica que ha ido configurando la adolescencia que hoy conocemos.

Cuando hablamos de adolescencia son muchos los tópicos que surgen al respecto, como por ejemplo la consideración de esta como un periodo de mucha conflictividad y ruptura. Sin embargo, cuando indagamos un poco más al respecto, vemos que esta etapa no necesariamente constituye dicho periodo de conflictividad o ruptura, pero si una etapa de grandes cambios a nivel cognitivo, social y emocional.

Cambios físicos y consecuencias psicológicas

Salvo en los órganos sexuales, los cuerpos infantiles de niños y niñas son fundamentalmente iguales. Al final de los procesos de cambio que se dan en la pubertad, los cuerpos masculino y femenino se diferencian claramente, tanto en lo que se refiere a los caracteres primarios (órganos reproductores) , cuanto a lo relativo a los caracteres secundarios ( vello facial, cambio de voz, ensanchamiento de hombros, etc.)

Mecanismos hormonales y pubertad

El proceso de transformación física es puesto en marcha por una serie de mecanismos hormonales que desencadenan un largo proceso de cambios que, presentan un patrón diferente para chicos y chicas.

Estos mecanismos hormonales se inician debido a la actividad del hipotálamo, que envía señales a la hipófisis o glándula pituitaria para que ésta comience a secretar importantes cantidades de hormonas gonadotróficas.

Estas hormonas van estimular el desarrollo de las gónadas sexuales (los ovarios en la mujer y los testículos en el hombre), que empezaran a producir hormonas sexuales, cuya presencia en la sangre aumentara en relación con los niveles que existían en los años anteriores.

Este alto nivel de hormonas sexuales, sobre todo la testosterona en los chicos y la progesterona y estrógenos en las chicas, será el responsable de los cambios físicos que van a tener lugar.

  • Testosterona: Esta vinculada al deseo sexual, a la irritabilidad y agresividad. Dominancia.
  • Estrógenos: Vinculados a la inestabilidad emocional. Síntomas depresivos.
  • Progesterona: Ligados directamente a la creación vínculos afectivos.

Timing puberal

Se define como la mayor o menor precocidad de los cambios puberales. Aunque pueden existir otros factores implicados, el momento en que el hipotálamo pone en funcionamiento esta maquinaria endocrina parece determinado por el peso corporal o por la proporción de grasa en relación con el peso.

Ello explicaría que muchos estudios hayan encontrado que las chicas que practican algún deporte o actividad física importante que limite su proporción de grasa corporal y las mantenga mas delgas tengan su primera menstruación algo más tarde que sus compañeras de la misma edad.

  • Grasa corporal
  • Estrés familiar

Parece ser que existen ciertos factores que influyen a la hora de presentar la primera regla o menarquía. La grasa corporal junto a la presencia del padre no biológico parece que la adelanta. Mientras que por otro lado el estrés familiar junto a los conflictos atrasan la aparición de esta.


Cambios físicos puberales

A continuación se detallan los cambios más importantes que tienen lugar a estas edades.

Chicos

A los 12 años comienza a aparecer el vello púbico y comienza a desarrollarse el pene y los testículos. Un año después, a los 13 años comienza a aparecer el vello axilar, se produce el cambio de voz y tiene finalmente lugar la primera eyaculación. Finalmente, a los 15 años comienza a desarrollarse el vello facial.

Chicas

A los 8 años se produce un incremento pélvico. Un año después, a los 9 años comienza a desarrollarse las mamas. A los 10 años comienza a desarrollarse el vello púbico y el flujo vaginal. Finalmente, en torno a los 12 años se produce la primera regla y se desarrolla el vello axilar.

Impacto psicológico de los cambios físicos

Puede ocurrir que como el resultado de los cambios que chicos y chicas experimentan durante la adolescencia surjan en ellos dificultades para aceptar su nuevo cuerpo. No obstante, esto no es siempre así ya que existen diferencias en cuanto al género.

Aunque las reacciones ante los cambios puberales van a depender de muchos factores tanto personales como contextuales, en términos generales puede decirse que las consecuencias psicológicas son algo menos favorables para las chicas que para los chicos, ya que entre ellas suele encontrarse una mayor irritabilidad y más estados depresivos, con frecuentes sentimientos negativos con respecto a su aspecto físico. Mientras que en los chicos la pubertad suele relacionarse con una mejor autoimagen y un mejor estado de ánimo.

Quizá mientras que para los chicos pubertad supone un aumento de masa corporal y una mayor habilidad física, muy importante para su desempeño en los deportes, entre las chicas se observa un claro aumento de masa corporal, poco acorde con el estereotipo actual de belleza femenina, asociado a la delgadez, por lo que no es de extrañar que la anorexia tenga una incidencia muy elevada entre adolescentes de género femenino.

Conclusiones

En resumen, la pubertad precoz es lo menos favorable, tanto por ocurrir en un momento distinto al esperado, como por el hecho de que tiene lugar en un momento en que el niño o la niña aún están poco preparados física y psicológicamente.

Además, teniendo en cuenta que las chicas experimentan los cambios puberales dos años antes que los chicos, están saldrán más perjudicadas.

Es decir, la pubertad precoz favorece más a los chicos (liderazgo, alta autoestima, etc.) que a las chicas (peor ajuste interno y externo; acentuación de las características psicológicas). Mientras que la pubertad tardía puede perjudicar más a los chicos.

Los chicos que maduran de forma tardía van a encontrase en una situación de desventaja, ya que serán los más pequeños y débiles y raramente se convertirán en los líderes del grupo, siendo poco populares.


Referencias bibliográficas

  1. Berger, K. S. (2009). Psicología del desarrollo: adultez y vejez. Ed. Médica Panamericana.
  2. García-Molina, A., Enseñat-Cantallops, A., Tirapu-Ustárroz, J., & Roig-Rovira, T. (2009). Maduración de la corteza prefrontal y desarrollo de las funciones ejecutivas durante los primeros cinco años de vida. Revista de neurología48(8), 435-440.
  3. Kail, R. V., & Cavanaugh, J. C. (2006). Desarrollo humano: una perspectiva del ciclo vital. Cengage Learning Editores.
  4. Moreno, A. (2008). Psicología del desarrollo II. Adolescencia, juventud, adultez y vejez.
Carla A. Carvalho Gómez

Carla A. Carvalho Gómez

Grado en Psicóloga. Formación en Neuropsicología

¿Cómo se desarrolla el mecanismo de plasticidad a lo largo del ciclo vital?

Introducción

La plasticidad cerebral puede ser conceptualizada como un invento natural para superar las limitaciones del genoma y adaptarnos rápidamente a los cambios ambientales.

Este mecanismo es un propiedad intrínseca del cerebro que permanece a lo largo de la vida. Sin embargo, no permanece constante sino que experimenta diferentes cambios a lo largo del desarrollo.


La plasticidad como una propiedad intrínseca del cerebro humano

El mundo en el que vivimos cambia rápidamente. Los inputs aferentes y eferentes demandan que el cerebro cambie rápidamente para implementar estos cambios genéticos o epigenéticos.

La plasticidad cerebral representa una propiedad intrínseca del sistema nervioso. Esta propiedad que permite realizar modificaciones en la función y estructura en respuesta a las demandas ambientales. Modificaciones que se realizan a través del fortalecimiento, la debilitación, la poda o la adición de conexiones sinápticas así como la promoción de neurogénesis. Hecho que, nos permite establecer el cerebro como un órgano dinámico que se encuentra en continuo cambio. Consecuencia de las demandas ambientales a las que se enfrenta.

¿Qué es?

La plasticidad es esencial para establecer y mantener los circuitos cerebrales, puede ser esencial para la adquisición de nuevas habilidades o para la adaptación después de una lesión, pero también puede ser el principio de los síntomas de una enfermedad.

Una baja plasticidad puede hacer que el cerebro sea incapaz de adaptarse a los cambios ambientales, mientras que una alta plasticidad puede hacer nuestro cerebro inestable, comprometiendo como consecuencia las funciones cognitivas.

El cerebro se encuentra altamente interconectado. La plasticidad permite que los cambios que se producen en un área concreta sean compensados en otra región, evitando de esta forma los cambios a nivel comportamental. Sin embargo, asimismo, cambios a nivel local pueden producir circuitos desadaptativos y dar lugar a trastornos neuropsiquiátricos. De esta forma, medidas tempranas de la plasticidad cortical podrían proporcionar biomarcadores de trastornos neuropsiquiátricos.

La variabilidad de la plasticidad sináptica viene dada por distintos puntos de partida y de diferentes patrones de declive, que dependen de factores genéticos, ambientales y de la interacción de ambos. Esta variabilidad puede dar lugar a un desarrollo normal o patológico.

La determinación empírica de cada declive individual de la plasticidad a lo largo de la vida es posible mediante TMS, EEG y fMRI. Estos métodos pueden mejorar los predictores de riesgo individual de declive cognitivo relacionado con la edad, los biomarcadores diagnósticos de trastornos neurodegenerativos y del desarrollo, y permitir intervenciones basadas en modulación de plasticidad (rTMS) y optimizar la situación para cada individuo.

Cambios plásticos a lo largo de la vida: Modelos animales y evidencia indirecta en humanos

Los primeros estudios sobre la plasticidad sináptica y su correlación con la edad provienen de los estudios llevados a cabo por Barnes en la década de los setenta, en los cuales demostró la relación existente entre el declive en este mecanismo y la edad, así como su correlación con diferentes déficits neurocognitivo.

Por ejemplo, se comprobó que la PLP inducida en el hipocampo de animales mayores, decaía más rápido y esto correlacionaba con una mayor tasa de olvido. Asimismo, también se comprobó que un desequilibrio entre PLP y DLP daba lugar a déficits en la memoria y el aprendizaje.

Sin embargo, a pesar de los resultados encontrados en los modelos animales, la evidencia en humanos es indirecta. Se llama evidencia indirecta porque proporciona información sobre las consecuencias de la plasticidad, no sobre el proceso en sí.

Algunas investigaciones han demostrado que la plasticidad sináptica se reduce un 0,5% al año, lo cual afecta a diferentes sistemas neuronales, como por ejemplo el sistema motor y visual.

Por otro lado, las investigaciones realizadas con el tensor de difusión de imagen han demostrado que en las conexiones fronto-estriales se produce una reducción del proceso de mielinización a lo largo del desarrollo.

Existen cambios neuronales durante la realización de tareas cognitivas asociados con la edad. Los estudios transversales con humanos han demostrado la aparente tendencia a activar el córtex bilateral frontal más anterior (en oposición a posterior) en ancianos durante ciertas tareas cognitivas.

De acuerdo con los estudios de neuroimagen se observa una actividad cerebral menos localizable y mas bilateral durante este tipo de actividades en ancianos. Se ha teorizado que estos cambios son fruto de las estrategias realizadas por éstos con el fin de compensar déficits asociados con el envejecimiento normal.


Evidencias directas del cambio de plasticidad en humanos a lo largo del desarrollo

La combinación de estas técnicas nos permite comprobar en tiempo real los cambios en plasticidad que se producen a lo largo de la vida.

En estudios preliminares con TBS, se ha comprobado la pérdida de plasticidad progresiva en la corteza motora con la edad, siendo la duración del efecto de la TBS inversamente proporcional a la edad del sujeto. Este hecho podría estar asociado con la disminución de la función motora y manual (mayor tiempo de reacción) en el envejecimiento normal, y con los déficits en el aprendizaje motor. Sin embargo, no se han realizado estudios combinados para observar el cambio plástico de áreas no motoras.

Ventajas de la estimulación magnética transcortical en modelos animales

La investigación con animales presenta ciertas ventajas en comparación con los estudios con humanos, ya que permite analizar los cambios neuroquímicos provocados por la TMS, analizar los cambios plásticos a lo largo del desarrollo, además de servir como medida unificadora entre la investigación con animales y humanos para facilitar la traducción clínica.Sin embargo, en este tipo de investigaciones también existen algunas limitaciones.

Las limitaciones de los estudios con ratas derivan del uso de TMS coils, ya que los coils normalmente han sido diseñados para humanos, por lo que su uso en ratas da lugar a una gran cantidad de corriente eléctrica que puede activar más regiones corticales y subcorticales, lo que hace difícil su interpretación.

También, que para evitar activación muscular es necesario anestesiarlos, lo que puede dificultar la acción original de la TMS.

A pesar de las limitaciones, en los últimos años se ha avanzado en este campo y se ha reconocido finalmente la utilidad de la TMS como medida de la plasticidad en animales, lo que es un gran avance para que se reconozcan como fiables a partir de ahora los estudios realizados en estos animales.

Diferencias individuales en la plasticidad

Volviendo a los humanos, está claro que cada persona tiene una evolución única de la plasticidad. En esta evolución, intervienen factores genéticos y ambientales. Entre estos factores encontramos los mecanismos genéticos y epigenéticos, los factores hormonales, la morbilidad y las experiencias personales.

El rol de las diferencias genéticas

El gen BDNF (factor neurotrófico) juega un importante papel en la neuroplasticidad. Contiene un polimorfismo Val66Met que se ha comprobado que modula de forma diferencial la plasticidad cortical y la respuesta al entrenamiento cognitivo y al aprendizaje motor. El portador de este polimorfismo tiene mayor susceptibilidad a padecer demencia en edades avanzadas.

La APOE alelo 4 influye en las redes neuronales a gran escala y contribuye al fenotipo clínico de la enfermedad de Alzheimer.

También se ha comprobado que los genes que codifican los receptores de glutamato y GABA, así como el sistema de señalización de calcio, disminuyen su expresión con la edad.

Algunos genes se han considerado candidatos para los TEA, ya que contribuyen a la migración neuronal, al desarrollo de espinas dendríticas, y a la plasticidad en general.

El rol del medioambiente y de las experiencias personales

Los factores ambientales actúan a través de mecanismos epigenéticos. Los más relevantes son el ejercicio físico, el cual tiene un gran poder sobre la plasticidad a lo largo de la vida; la nutrición, posiblemente porque una buena nutrición implica también proceder de una cultura avanzada que a su vez puede modificar la plasticidad.

La inteligencia, la cual parece compartir parte de los genes con la plasticidad.Una alta inteligencia puede contribuir a construir una buena reserva cognitiva, la cual permite que las funcionas se mantengan o se deterioren más lentamente. Incluso en pacientes con Alzheimer con alta educación hay un riesgo bajo de padecer demencia, lo que se puede deber a mecanismos plásticos compensatorios adaptativos subyacentes a la enfermedad.


Patología y plasticidad

Si en algún momento de muestra vida se nos presenta un acontecimiento (gen o ambiente) que altere la plasticidad de una región cerebral, otras regiones pueden modular su plasticidad para compensar el daño, lo que puede desencadenar tanto en respuestas adaptativas y mejoramiento del daño o en una cadena de respuestas desadaptativas que conduzca a una demencia o a deterioro cognitivo.

Se ha comprobado en deportistas atletas con historia de conmociones cerebrales un deterioro de la plasticidad. También se ha demostrado la reorganización de la conectividad funcional tras un ictus, que aunque inicialmente puede ser adaptativo, puede en último lugar limitar la compensación plástica adaptativa durante el envejecimiento.

Trastorno del Espectro Autista

Se vio que estos pacientes poseen una excesiva plasticidad comparado con los controles. Además, el retorno a la línea base correlacionaba con el mejor desempeño en tareas de aprendizaje motor.

Enfermedad de Alzheimer

Además de comprobar una depresión a largo plazo muy por debajo del grupo control, se encontró una respuesta disminuida en el protocolo de estimulación asociativa pareada.

Con rTMS a altas frecuencias se vio que el potencial evocado motor disminuía progresivamente mientras que aumenta en los controles. Conclusión, la potenciación a largo plazo disminuida, al igual que la depresión a largo plazo.

Conclusiones

El cerebro cuenta con plasticidad a nivel local y global que deben estar en un fino equilibrio. A lo largo de la vida este balance va cambiando complementándose siempre entre sí.

Cuando somos mayores, la plasticidad a nivel global se relaciona con la reserva cognitiva y va compensando los déficits locales que vamos sufriendo como consecuencia de la edad. Déficits en estas redes compensatorias dan lugar a deterioro cognitivo, demencia o trastornos del neurodesarrollo.

Las medidas tempranas y a lo largo de la vida de la plasticidad individual podrían servir de biomarcadores para predecir el riesgo a padecer determinados trastornos, así como para medir el impacto genético y ambiental sobre la plasticidad individual.

Referencias bibliográficas

  1. Pascual-Leone, A., Freitas, C., Oberman, L., Horvath, J. C., Halko, M., Eldaief, M., … & Vahabzadeh-Hagh, A. M. (2011). Characterizing brain cortical plasticity and network dynamics across the age-span in health and disease with TMS-EEG and TMS-fMRI. Brain topography, 24(3-4), 302.
Carla A. Carvalho Gómez

Carla A. Carvalho Gómez

Grado en Psicóloga. Formación en Neuropsicología

Perfil Neuropsicológico en el Síndrome de Asperger

¿Qué es Síndrome de Asperger?

El Síndrome de Asperger (SA) es un trastorno del neurodesarrollo, está enmarcado dentro de los Trastornos Generalizados del Desarrollo (TGD), y a su vez dentro de los Trastornos del Espectro Autista (TEA) [1].

Se caracterizada por, la llamada “tríada de Wing”, que incluye alteraciones que afectan principalmente a la esfera comunicativa, social y ejecutiva, aunque se han observado déficits en otras áreas cognitivas.


Inteligencia

Las personas con SA se caracterizan, normalmente, por tener una capacidad intelectual dentro de la normalidad, incluso hay veces que presentan habilidades superiores a la media [5,10].

Como patrón general, se observa un coeficiente intelectual superior en el componente verbal con respecto al componente manipulativo [5,10].

Habilidades sociales y emocionales

Presentan escasas habilidades sociales, ya que tienen dificultades en comprender las relaciones sociales y sus señales o dinámicas, con lo cual estas personas suelen dar respuestas, tanto sociales como emocionales, inadecuadas a la situación social que se está dando [2,5,10].

A menudo, se centran en los detalles pequeños o superficiales y no en el contexto global de la situación social, cosa que dificulta sus relaciones con iguales [5].

Déficit Teoría de la Mente

Debido al déficit en la Teoría de la Mente que se ha atribuido a las personas con SA, se han observado dificultades para comprender y atribuir estados mentales, como deseos, creencias o intenciones, a un mismo y a los demás. Así como dificultades en predecir el comportamiento de las otras personas [5]

En relación al aspecto emocional, las personas con SA tienen dificultades importantes en el reconocimiento de las emociones, sobre todo, las complejas. Un estudio observó que una de las emociones que les resulta más difícil reconocer, es la de asco [3].

En varios estudios se ha observado que estas personas tienen más dificultades en el reconocimiento de las expresiones de la parte superior de la cara, es decir, de los ojos, cosa que dificulta la identificación de las distintas emociones, ya que esta parte de la cara es la que proporciona más información sobre las emociones [4,7].

Atención

En varios estudios se ha constatado déficits atencionales en las personas con SA, concretamente en atención selectiva y atención sostenida [2,5,6,10]. Aunque son capaces de mantener la atención y concentración en las actividades y tareas que son de su interés [5].

Muestran una elevada distractibilidad y una pobre resistencia a la interferencia [10]. Además también se han constatado déficits en velocidad de procesamiento de la información y en la capacidad de cambiar la atención hacia estímulos específicos a una atención hacia un contexto más global [2,10].

Todas estas dificultades observadas se suelen dar de forma más intensa en el componente visual de la atención [6,10] y pueden deberse a distracciones causadas tanto por estímulos internos como externos, y a una dificultad para diferenciar la información relevante de la irrelevante [10].


Memoria

Se ha observado que las personas con SA presentan déficits en memoria tanto verbal como visual [2,6].

En algunos estudios se han constatado déficits en la memoria episódica ya que se ha observado la existencia de dificultades en el recuerdo de la información, sobretodo autobiográfica [2,10].

Además, los déficits en el componente ejecutivo de la memoria, es decir en la memoria de trabajo son notorios, ya que, aunque la capacidad de retención de información es buena, tienen muchas dificultades en organizar y en evocar esa información, sobre todo si las demandas de procesamiento de la información incrementan debido a un cambio de tarea o de material utilizado [2,10,11]

Lenguaje y habilidades comunicativas

Las alteraciones en el lenguaje en el SA se dan en los aspectos pragmáticos, ya que los aspectos más formales del lenguaje están preservados.

Estas personas presentan: dificultades en respetar el turno de palabra en las conversaciones; tienen tendencia a hablar siempre de su tema de interés;

  • incapacidad para expresar diferentes actos en el habla, como afirmar, pedir, etc.; dificultades para adaptar el lenguaje en función del contexto social existente; alteraciones en la prosodia, como en el uso de entonaciones, el volumen de la voz, el control en la velocidad del habla, las expresiones faciales (como por ejemplo; pobre contacto visual durante la conversación, o bien todo lo contrario, una mirada fija que puede resultar incomodo para el otro interlocutor) y los gestos [2,5,10].

El lenguaje que utilizan es un lenguaje demasiado formal, a veces puede resultar incluso pedante, tienen tendencia a la hiperverbalidad y al uso excesivo de detalles cuando se trata de su tema de interés [2,5]

También se pueden observar déficits en la comprensión del lenguaje, sobretodo el complejo y abstracto. En algunos estudios se constata que la comprensión del lenguaje tiende hacia lo concreto, presentan dificultades en la comprensión de los actos indirectos del habla como son las metáforas, las bromas y los sarcasmos, ya que hacen una interpretación literal [2,5,6,8].

Además, les resulta bastante complicado entender y aprender los términos de temporalidad (como: hoy, mañana, dentro de dos días…) y espacialidad temporal (como: primero, antes, después…) [2,6,8]

En el ámbito no verbal de lenguaje también se han observado déficits, ya que las personas con SA presentan dificultades en el uso y la comprensión de las normas o pautas no verbales presentes en toda comunicación [8]

Habilidades motoras

 Se ha observado que las personas con el SA tienen cierta torpeza motora [5,10], pobres habilidades en motricidad gruesa y motricidad fina [6,10].

Además presenta déficits en la coordinación motora y también en la coordinación e integración visomotora [6,10].

Funciones ejecutivas

En diferentes estudios se ha observado la existencia de déficit en las funciones ejecutivas en personas con SA, concretamente presentan dificultades en la memoria de trabajo, la capacidad de planificación, la resolución de problemas, la capacidad de inhibición de respuestas, el control de las interferencias, el razonamiento abstracto y en la flexibilidad cognitiva [2, 6, 10,12].

Planificación y organización

En relación a los déficits de planificación y resolución de problemas, se ha constatado que estas personas tienen dificultades en iniciar, organizar y secuenciar los pasos necesarios para realizar una tarea o bien para resolver un problemas [2,5,6].

Además estos déficits en organización son más notorios en la organización personal [10]. También se ha encontrado que a la hora de resolver problemas estas personas presentan dificultades para contemplar y analizar varias alternativas posibles [2], ya que perseveran en sus respuestas.

Las personas con SA presentan dificultades en la realización del Test Stroop, esto se debe a que presentan déficits en la inhibición de respuestas automáticas, así como en el control de las interferencias [6].

Capacidad de razonamiento

La capacidad de razonamiento abstracto también se encuentra disminuida en el SA, las persona con este síndrome tienen dificultades en comprender las ideas que se basan en propiedades no observables, ya que tiene un pensamiento muy concreto y literal [6].

Flexibilidad cognitiva

Una de las características principales en el perfil neuropsicológico de las personas con SA es la marcada alteración en flexibilidad cognitiva.

En diferentes estudios se ha observado que estas personas presentan muchas dificultades en adoptar diferentes actitudes o respuestas delante de una misma situación, ya que tienden a imponer sus intereses o sus pensamientos a otras personas sin observar si es adecuado o no en ese momento, lo que nos lleva a uno de los síntomas identificativos del SA, la aparición de intereses o temas restringidos [2,6].

Una de las pruebas más utilizadas para evaluar esta capacidad es el Test de Clasificación de Cartas de Wisconsin. En esta prueba se ha observado que las personas con SA comenten un mayor numero de errores de perseveración, lo cual se relación con esa rigidez mental característica en este síndrome [9]


Referencias bibliográficas

  1. American Psychiatric Association. (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed.). Washington, DC: Author.
  2. Artigas, J. (2000). Aspectos neurocognitivos del síndrome de Asperger. Revista de neurología clínica, 1, p. 34-44.
  3. Baez, S., Rattazzi, A., Gonzalez-Gadea, M., Torralva, T., Silvana, N., Decety, J., Manes, F. e Ibañez, A. (2012). Integrating intención and context: asssesing social cognition in adults with Asperger syndrome. Frontiers in Human Neoroscience, 6.
  4. Corden, B., Chilvers, R. y Skuse, D. (2008). Avoidance of emotionally arousing stimuli predicts social-perceptual impairment in Asperger´s syndrome. Neuropsychologia, 46, 137- 147.
  5. Etchepareborda, M. C. (2001). Perfiles neurocognitivos del espectro autista. Revista de neurología clínica, 2, p. 175-192.
  6. Gavilán, B., Fournier-Del Castillo, C. y Bernabeu-Verdú, J. (2007). Diferencias entre los perfiles neuropsicológicos del síndrome de Asperger y del síndrome de dificultades de aprendizaje no verbal. Revista de Neurología, 45(12), 713-719
  7. Kuusikko, S., Haapsamo, H., Jansson-Verkasalo, E., Hurting, T., Mattila, M., Ebeling, H., Jussila, K., Bölte, S. y Moilanen, I. (2009). Emotion Recognition in Children and Adolescents with Autism Spectrum Disorders. Journal of Autism and Developmental Disorders, 39, 938- 945.
  8. Martín-Borreguero, P. (2005). Perfil lingüístico del individuo con síndrome de Asperger: implicaciones para la investigación y la práctica clínica. Revista de neurología, 41(1), 115- 122.
  9. Martos-Pérez, J. y Paula-Pérez, I. (2011). Una aproximación a las funciones ejecutivas en el trastorno del espectro autista. Revista de neurología, 52(1), 147-153.
  10. Pérez-Rivero, P.F. y Martínez-Garrido, L.M. (2014). Perfiles cognitivos en el trastorno autista de alto funcionamiento y el síndrome de Asperger. Revista CES psicología, 7 (1), p. 141-155.
  11. Tirapu-Ustárroz, J. y Muñoz-Céspedes, J.M. (2005). Memoria y funciones ejecutivas. Revista de Neurología, 41(8), 475-484
  12. Verté, S., Geurts, H.M., Roeyers, H., Oosterlaan, J y Sergeant, A. (2006). Executive functioning in children with an Autism Spectrum Disorder: Can We Differentiate Within the 39 Spectrum?. Journal of Autism and Developmental Disorders, 36(3), 351-372.

Laia Remolà Cabasés

Psicóloga General Sanitaria (Neuropsicología)

Influencia de la Alimentación de los Niños en las Maloclusiones Dentales

Introducción

¿Nos paramos a pensar alguna vez cómo estamos masticando el alimento que comemos? Si lo hacemos por un lado y por el otro alternamente, si nos falta una muela y sólo masticamos por el lado contrario, si se nos hace “bola” y optamos por comer y masticar alimento más procesado, etc.

Y con nuestros niños, influenciados por los pediatras y los reportajes televisivos y en redes sociales, estamos obsesionados en darles una dieta equilibrada y sana con las raciones oportunas de fruta y verdura, los carbohidratos y la proteína adecuada, la grasa justa y a ser posible de aceite de oliva; pero… ¿pensamos en cómo les presentamos ese alimento para su ingesta?


Desarrollo de la musculatura bucofacial

En la masticación y en la deglución están implicados los músculos de la cara y de la lengua cuyo correcto desarrollo facilita el equilibrio oclusal necesario para mantener perfectamente anclada la articulación temporo-mandibular (ATM) y la impostación dental; evitando maloclusiones dentales, bruxismo, briquismo, deglución atípica y múltiples dislalias articulatorias [1].

Músculos de la cara

  • Temporal- Eleva la mandíbula y la lleva hacía atras.
  • Masetero. Eleva el maxilar inferior.
  • Pterigoideo interno. Eleva la mandíbula y da movimiento latetales.
  • Pterigoideo externo. Mueve lateralmente la ATM

Músculos de la lengua

  • Geniogloso. Desciende la lengua y la impulsa hacia afuera (protusión).
  • Estilogloso. Eleva la lengua y la lleva hacia atrás (retracción)
  • Palatogloso. Eleva la porción posterior de la lengua y la acerca al paladar blando.
  • Hiogloso. Desciende la lengua y la desplaza hacia los lados.
  • Longitudinal superior. Curva el ápice y los lados de la lengua por arriba y acorta la lengua.
  • Longitudinal inferior. Curva el ápice lingual por abajo y acorta la lengua.
  • Transverso. Estrecha y alarga la lengua.
  • Vertical. Aplana y ensancha la lengua.

¿Qué es una maloclusión?

Cada músculo se activa y desarrolla al ejercer repetidamente un movimiento; es decir, cuantas más veces se contraiga y se relaje más fuerte se pondrá y mejor podrá ejecutar su función. Si se ejercitan unos músculos sí y otros menos o nada se produce un desequilibrio oclusal.

Un desequilibrio en el desarrollo de cualquiera de los músculos antedichos puede provocar una maloclusión dental que influirá en la masticación, la deglución, el habla y la respiración; y si no se trata y se corrige, puede afectar a nivel neurológico produciendo migrañas crónicas, vértigos y dolores musculares.

Cada músculo se activa y desarrolla al ejercer repetidamente un movimiento; es decir, cuantas más veces se contraiga y se relaje más fuerte se pondrá y mejor podrá ejecutar su función. Si se ejercitan unos músculos sí y otros menos o nada se produce un desequilibrio oclusal.¿Qué es la maloclusión?

Una maloclusión es una mala alineación de los dientes que influye en como los dientes de arriba encajan con los de abajo al masticar y en el desplazamiento de la mándibula respecto del eje de la ATM.


Tratamiento y prevención de las maloclusiones

Todos sabemos que una maloclusión se trata acudiendo al odontólogo y llevando ortodoncia con su aparatología especial para cada caso.

También sabemos que después de un largo tratamiento con ortodoncia en numerosas ocasiones se produce una recidiva, es decir, los dientes se vuelven a descolocar. Y pensamos: “Ah, claro, es porque no me pongo en retenedor por las noches.” Pero el verdadero motivo de esas recidivas es que existe un desequilibrio oclusal previo al tratamiento ortodóncico que no se ha tratado.

Tipos de alimentos

Comencemos pues a fijarnos en el tipo de alimento que les damos a nuestros niños desde que dejan el biberón, las papillas y purés. Vamos a ir incrementando la solidez del alimento que les proporcionamos por su bienestar futuro y por su propio desarrollo, aunque nos produzca cierto miedo e inseguridad por si se atragantan. Me refiero en este caso a niños sin ninguna patología neurológica.

Hay que dejar que los niños disfruten con la comida y experimenten comiendo y tocando alimentos sólidos con sus manitas. Tocando previamente el alimento se produce un feedback propiocentivo de lo que el niño va a introducir en su boca y de cómo tendrá que manejarlo para su trituración y deglución. Si a un niño le damos dieta túrmix no se parará a pensar lo que tiene que hacer para tragar, no siente el alimento ni la textura en su boca, no desarrolla su instinto ni su musculatura masticatoria ni deglutoria, simplemente “engulle”, sin mover ningún músculo masticatorio.

Algo similar ocurre con los niños en edad preescolar y los primeros años de colegio. Como el niño tarda mucho en desayunar le damos un biberón o una papilla. Como se le hace bola, le damos unas albóndigas y un puré de verduras; para que tarde menos en merendar le damos un sándwich de pan miga y la cena… a veces otro biberón.

Stop a la dieta blanda

Con paciencia y desde los 8 meses de edad, en niños sin patología neurológica, hay que introducir progresivamente alimentación sólida. Al principio puede ir acompañando a la alimentación semisólida. En este caso, se van introduciendo las galletas, el pan de barra, algún macarrón, una tira de patata o calabaza hervida, algún trozo de plátano, etc. Progresivamente sustituimos la comida semisólida por comida blanda y fácil de triturar y tragar. Para terminar con una dieta sólida compuesta por bocadillos de pan de barra, desayuno de galletas, cereales o tostada con leche, proteína animal que no sea en modo de albóndigas ni hamburguesas y fruta cortada en tiras anchas o entera para que la muerda y la mastique.


Stop al chupete y los biberones

En el momento en que introducimos dieta sólida acompañando a la semisólida tenemos que eliminar el biberón. Y a continuación, lo antes posible, el chupete y vigilar que en sustitución de este último no opte por succionar un dedo.

El motivo es que al prolongar la succión (biberón, chupete o dedo) el maxilar superior (paladar y arcada dentaria) y los incisivos superiores se deforman. La tetina mantiene abierta las arcadas dentarias y la lengua apoya contra el paladar arqueándolo y elevándolo de forma patológica. La consecuencia será una maloclusión dental por mordida abierta anterior y/o mordida cruzada posterior, debido a las contracciones de las paredes bucales producidas por la presión negativa en el interior de la cavidad bucal. Además, se puede observar protrusión de los incisivos superiores.

Eliminamos el chupete y los biberones para que el niño comience a utilizar sus músculos masticadores, e introducimos y mantenemos dieta sólida para que su lengua se mueva, acompañe y envuelva el bolo alimenticio que irá triturando con sus muelas y con la acción de la musculatura, de modo que el niño sienta, triture y disfrute con la comida antes de tragar [3-5].


Referencias bibliográficas

  1. Bigenzahn, W. (2004). Disfunciones orofaciales en la infancia: diagnóstico, terapia miofuncional y logopedia. Ars Medica.
  2. Giralda, R. G. (1977). La actividad de los músculos masticatorios y su relación con las morfologías del cráneo y maxilomandibular:(un estudio comparativo y cuantitativo del problema).
  3. Grandi di Trepat, D. (2009). Logopedia y Articulación Temporomandibular. Monografías clínicas en ortodoncia: Publicación oficial de la Asociación Iberoamericana de Ortodoncistas, 28(1), 43-47.
  4. Latarjet, M., & Liard, A. R. (2006). Anatomía humana (Vol. 2). Ed. Médica Panamericana.
  5. Levy Pinto,S. “Otorrinolaringología Pediátrica”, Edit. Interamericana, Méjico, 1994.

Psicopatología Clínica: definición y objeto de estudio

Definición, objeto y metas de estudio

El estudio de la Psicología es la conducta humana. Por lo tanto, la definición más acepta de Psicopatología es aquella que la define como la ciencia que aborda la conducta humana. Sin embargo, el objeto de estudio de esta disciplina puede ampliarse desde las experiencias singulares cotidianas hasta lo que forma parte de las actividades cognitivas, funcionamiento emocional y/o comportamientos anómalos. En resumen, la Psicopatología se dirige hacia lo que le sucede a la persona, no solo a los síntomas; donde hablaríamos de una más concepción médica.

Objeto de estudio

Este objeto de estudio implica la delimitación y análisis de las variables generadoras y participantes (estructuras, procesos y contenidos). De este modo, la Psicopatología se constituye como ciencia base de la Psicología clínica, la Psiquiatría y la Psicología de la salud. No es semiología en sentido estricto, cuyo objeto de estudio sería la delimitación de signos y síntomas, ya que se centra en las estructuras y procesos que definen lo anormal, en lugar de hacerlo en las conductas patológicas en sí mismas o de forma exclusiva.

Metas

Entre sus principales metas se sitúa la descripción pero, esencialmente, aspira a alcanzar la explicación y predicción del fenómeno que se ha denominado anómalo e inusual, a permitir construir modelos y teorías que detallen su origen y mantenimiento, a contribuir a sistemas de clasificación, a integrar los hallazgos con los de otras ciencias y falsar los resultados anteriores por medio de la metodología experimental.


Criterios de análisis de la Psicopatología

A continuación se delimitarán los criterios de análisis de esta disciplina.

Criterio estadístico

Este criterio es uno de los mas referidos y utilizados en Psicopatología para la propia definición de anormalidad. Puede asumirse, desde un punto de vista práctico, que el empleo de la estadística ha permitido guiar la investigación en Psicología y de Psicopatología en particular. El problema de este criterio es que puede generar confusión entre una característica infrecuente y la Psicopatología. Se trata además de un criterio sometido a continuo cambio.

Criterio social e interpersonal

Este criterio hace alusión a la convención o normativa social. Este planteamiento no es en realidad tan diferente del anterior, aunque, en lugar de aplicar un componente cuantitativo, lo hace en forma cualitativa, lo que, tradicionalmente, ha conllevado a juicios de valor. Los riesgos de este criterio residen en quién o qué. Aunque no es posible prescindir de este criterio, se requiere establecer con precisión los condicionantes sociales y situacionales que dan paso a la Psicopatología.

Criterio subjetivo o intrapsíquico

Este criterio es uno de los más relevantes utilizados en Psicopatología. Alude a la consciencia del problema por parte del paciente, así como el sufrimiento y malestar que se muestra en las persona o entre quienes les rodea. Aunque se trate de un criterio de gran valor, debe reconocerse que eso no conlleva que la información obtenida por parte de una persona sea fiable, pudiendo no identificar sus problemas o malestar e , incluso, sentirse bien en apariencia.

Criterio biológico

Este criterio han sido de los mas apelados para hacer referencia al origen de la Psicopatología, lo que guarda relación con el propio concepto de enfermedad mental o trastorno mental. No puede considerarse aisladamente este criterio; es preciso tener presentes las variables psicológicas y sociales que definan el fenómeno psicopatológico en toda su amplitud.

Normalidad, anormalidad y dimensión en Psicopatología

Los presupuestos anteriores convergen en un criterio conceptual central o nuclear que es de normalidad y anormalidad en Psicopatología. Esto significa que no hay un único criterio que reúna las condiciones requeridas para ser utilizado en Psicopatología; más bien se precisa de varios de los criterios señalados. Uno de los principales objetivos de la Psicopatología radica entonces en establecer el peso relativo de los diferentes criterios y contribuir de este modo al criterio de fenómeno anormal.

Para alcanzar este objetivo, la Psicopatología precisa entonces de un criterio dimensional para su correcta delimitación que permita mostrar el enlace entre el funcionamiento normal y la Psicopatología. El criterio dimensional por lo tanto es útil porque permite predecir y establecer la parición y el curso de las manifestaciones en estudio y sugiere índices de vulnerabilidad.

Salud y enfermedad, trastorno y adaptación

Los conceptos de salud y enfermedad llevan implícita una valoración de deseable o indeseable que aparentemente los polariza. Sin embargo, no es posible separarlos con nitidez, ni considerar la salud como la ausencia de enfermedad. Dentro de estos conceptos podemos encontrar diferentes posturas:

Esencialista

Esencia que subyace y que hay que descubrir. El problema de esta postura es que confunde la esencia de la enfermedad con su causa y la cosifica.

Nominalista

Entidad funcional y relacional (no real) en la que influyen múltiples componentes. El problema de esta perspectiva procede de la necesidad de superar un mero conjunto de fenómenos clínicos, dado que no llega a la enfermedad como objeto real.

Subjetiva

La concepción de enfermedad queda limitada si no se conciben los síntomas que describe el paciente y el significado que les da. Se entiende que la medicina es algo más que biología aplicada en la que también interviene el paciente.

Lesional

La enfermedad implica una anomalía física demostrable. La dificultad en esta perspectiva reside en establecer límites entre lo normal y lo patológico, entre los niveles de gravedad, en la consideración de las enfermedades que todavía carecen de un origen definido o en la factibilidad de la participación de más de un agente causal.

Estadística

La enfermedad es concebida como una derivación de lo normal. La dificultad de esta postura reside es que alude con frecuencia a las consecuencias en lugar de a la etiología o la lesión, detectado desviaciones que no son necesariamente perjudiciales.

Social

Concepto generado por la sociedad, sus expectativas y el papel del enfermo. La OMS propone una definición de salud basada en la presencia de bienestar (físico, social y mental) y de adaptación pero, de forma radicalizada, podría cuestionarse entonces si hay alguien que no está enfermo. Por tanto, es difícil hablar de salud en términos absolutos, mas bien, se trata de un equilibrio dinámico y fluctuante en el que se incluyen los estados pasajeros de enfermedad. En consecuencia, salud y enfermedad no son conceptos simétricos, la salud representa más bien el ideas referido a la autonomía personal, a la falta de restricciones físicas o psicológicas.

Trastorno

El concepto de diagnostico surge para equiparar el diagnostico al de enfermedad; síndrome o grupo de síndromes que covarían y desde el que se realiza un diagnostico empírico que orienta de forma practica la intervención. Sin embargo, la definición del trastorno a partir del diagnostico sindrómico resulta insuficiente porque no permite separarlo de los síntomas que igualmente se aprecian por ejemplo, como resultado de problemas cotidianos o de la exposición de situaciones de estrés. Por este motivo, un elemento diferenciador del trastorno es que incluye significación clínica(malestar, discapacidad o deterioro en una o más áreas de funcionamiento) y la exclusión de las características del contexto social.

La definición de trastorno a partir de la disfunción dañina abarca tanto el plano físico como el psicológico y se fundamenta en un criterio objetivo y explicativo; no es posible el desempeño de una función (corporal o mental) para la que está dañada por selección natural. Además de ello, requiere también un criterio de valor subjetivo, el daño, que se refiere al prejuicio o privación que ocasiona el componente. En suma, los criterios sintomáticos son insuficiente separa considerar un trastorno.


Paradigmas en Psicopatología

Probablemente por la complejidad del objeto de estudio, tal vez porque esta ciencia no se ha desplegado todavía de forma definitiva.  Lo cierto es que no hay unidad en las perspectivas que abordan y contribuyen a su crecimiento.

Paradigma biológico

También conocido como modelo de la enfermedad, medico, fisiológico, somatógeno u orgánico. El paradigma biológico se fundamenta en que los llamados trastornos mentales son enfermedades, y sus estudio debe basarse en el análisis de los componentes biológicos y fisiológicos que subyacen a ellas.

Por lo tanto, se ha de determinar una etiología orgánica que produce síntomas, establecer un pronóstico y determinar un tratamiento. El origen de este paradigma esta en Hipócrates y en una larga tradición que llega a la figura de Kraepelin.

  • La adopción en Psicopatología de este paradigma significa que el origen de las expresiones psicopatológicas esta en las alteraciones cerebrales y/o genéricas.
  • Se fundamenta en unos síntomas y signos que conforma una agrupación denominada síndrome cuya etiología especifica da nombre a una enfermedad en curso y pronostico.
  • Hay dificultades tanto conceptuales como practicas cuando se adopta esta perspectiva de forma estricta. Por una parte la presencia de alteraciones fisiológicas no indican que este componente sea el único interviniente, pues la participación de variables psicopatológicas y sociales contribuye a dar una visión más completa y realista de lo que le sucede a una persona. Por lo tanto, es necesario apelar a una perspectiva más amplia que incorpore una visión y compresión integral incluyendo una etiología funcional (biopsicosocial).
  • Otras dificultades no resueltas por parte de este paradigma son la atipicidad, la baja fiabilidad de los diagnósticos pero, especialmente, las carencias en la validez de las categorías diagnosticas y las diferencias entre el diagnostico etiológico y el descriptivo.

Paradigma Psicodinámico

En realidad se refiere a un conjunto de escuelas con raíz común del Psicoanálisis que desarrolló Freud. Se fundamenta en la diferenciación entre procesos primarios y secundarios (inconscientes y conscientes), es un modelo estructural del aparato psíquico basado en el principio del placer, de realidad y de economía, en una teoría del desarrollo sexual en etapas cuyos conflictos dan lugar a diferentes expresiones psicopatológicas y en principios relativos a la energía psíquica procedente de los instintos, los conflictos derivados de estos y los mecanismos de defensa puestos en marcha.

Los limites entre normalidad y patología quedan difuminados, y la técnica de exploración se fundamenta en el análisis de los sueños, la asociación libre y la interpretación de diversos fenómenos.

Las principales críticas se han dirigido al alto grado de especulación de sus presupuestos, a la tendencia a entremezclar observación con interpretación, a las dificultades para poder verificar los principios en los que se basa esta doctrina, a la posibilidad de comprender pero no de predecir t a la escasez de confirmación empírica. Sin embargo, a pesar de haber recibido numerosas críticas, se trata de un paradigma solido con propuestas sugerentes.

Paradigma fenomenológico

La tradición fenomenológica procede del idealismo alemán, en concreto del método dialectico de Hegel y de la filosofía de Brentano, aunque en su aplicación a la Psicopatología, se liga a la obra de Husserl.

El concepto básico sobre el que se organiza es sobre el de intencionalidad, esto es, los fenómenos mentales refieren un propósito, se dirigen hacia algo, por lo que interesa el análisis de los datos inmediatos a la conciencia.

El método fenomenológico es empírico- descriptivo, por tanto, se trata en una línea de pensamiento centrada en la forma, propiamente inductiva y caracteriza por el razonamiento dialectico. La principal dificultad se planteó entonces en la transmisión o comunicación de la experiencia.

El paradigma fenomenológico recibió gran cantidad de criticas principalmente porque no logró el objetivo de alcanzar la experiencia interna al centrarse excesivamente en la forma y no en el contenido.

Paradigma sistémico

Se trata de un conjunto de aportaciones que surgen en los años sesenta como reacción al conductismo y el psicoanálisis imperante. En lugar de centrarse en el individuo, este paradigma se encamina al estudio de las relaciones interpersonales y en un contexto determinado: la familia.

Por tanto, la intervenciones se dirigen a este núcleo, con la premisa de que una modificación en un punto del sistema ocasiona cambios y reajustes en el. Se ha criticado esta postura por que el trastorno pierde la concepción individual del sufrimiento.

Paradigma social

Se refiere a diferentes escuelas y corrientes con el común denominador de la importancia de los factores sociales en el origen o en el mantenimiento de los trastornos. Esta relación no es simple, y ha dado lugar a multitud de modelos, desde la Psicología social hasta las teorías de la vulnerabilidad, de mayor interés clínico, en las que intervienen factores biológicos, psicológicos y sociales.

Se critica este paradigma por su rigidez y extremismo, porque no se basa en una propuesta alternativa, no presenta estudios o un procedimiento en el que apoyarse y porque confunde los inconvenientes del concepto enfermedad mental con una intención aviesa por parte de los facultativos. Sin embargo, debe reconocerse que las críticas vertidas si consiguieron que se cuestionara la importancia del diagnostico por su efecto de etiquetado, la consideración de variables de orden social y psicológico y la importancia del trato hacia el paciente, modificaciones que dieron lugar a la psiquiatría comunitaria.

Paradigma conductual

Desde esta posición no se considera relevante el trastorno; el análisis psicopatológico se centra en los síntomas, es decir, en la conducta anormal observable. Su fundamento son las teorías del aprendizaje con los principios del condicionamiento clásico y operante.

El conductismo junto con las tendencias objetivistas de la Psicología soviética, tratan de elaborar una idea de Psicología extensional (objetivismo metodológico) centrada en la conducta, en el rechazo de la idea de mente y en papel clave de los factores ambientales.

Un aspecto de la perspectiva conductual que influyó en el paradigma cognitivo, y en general, en la Psicopatología es la consideración del criterio dimensional entre sus presupuestos. Dada la riqueza del comportamiento humano, resulta difícilmente reducible su estudio a estímulos y respuestas: la prueba está en que diferentes propuestas procedentes del conductismo aluden a variables mediacionales.

Paradigma cognitivo

La perspectiva cognitiva trata de volver a centrar el análisis en el papel de las variables internas, en la intencionalidad (se busca el conocimiento, hay planes, objetivos, construcción continua) así como el ámbito empírico; destaca por su pretensión extensional, en definitiva, por una metodología experimental, legado del conductismo que le precedió. La Psicología cognitiva nace en los años cincuenta del siglo XX.

Dentro de las criticas más repetida que se le hacen al paradigma cognitivo puede destacarse la primacía del componente cognitivo y el olvido de los aspectos emocionales que pueden dar a la patología.

En un sentido conceptual, pero también aplicado, la Psicología cognitiva ha realizado valiosas aportaciones a la Psicopatología. Ha mostrado que la capacidad de procesamiento es limitada, que su aplicación requiere esfuerzo y precisa de la capacidad de atender selectivamente.

Por otro lado, el procesamiento sigue una secuencia de pasos, realiza actividad en paralelo, es retroalimentado o regulado por un sistema jerárquico.

Estas referencias, permiten hacer alusión, a la denominada psicopatología cognitiva, área psicopatológica que, a diferencia del paradigma fenomenológico , analiza las variables de naturaleza cognitiva, estudiados de forma dimensional y en general, como experiencias, procesos y contenidos inusuales y anómalos y , por tanto, sin referencia exclusiva a los trastornos mentales.

Paradigmas integradores

Se proponen brevemente como paradigmas holísticos los modelos biopsicosocial y el perspectivismo.

    • Modelo biopsicosocial: Es el enfoque que trata de dar una visión completa de lo que le sucede a una persona, lo que abarca a niveles biológico, psicológico y social de funcionamiento. Su antecedente más cercano está en la propuesta de reacción de Adolf Meyer. Se plantea el modelo biopsicosocial como un marco de referencia para la Psicopatología, enriquecido de manera especial con los avances de la ciencia cognitiva, constituyéndose en un enfoque para organizar el estudio que guie la investigación y la intervención.
    • Perspectivismo: Consiste en cuatro métodos interpretativos para la practica en Psiquiatría; la perspectiva de la enfermedad (esta perspectiva encaja en el paradigma medico por su triada conceptual de entidad clínica, alteración anatomopatólogica y etiológica), la perspectiva dimensional (esta perspectiva necesita el concepto de predisposición y la importancia de los sucesos vitales, en definitiva, hace referencia a la vulnerabilidad), la de la conducta (hace referencia a las conductas básicas, motivadas, impulsadas y las socialmente aprendidas) y la de la historia vital (se refiere a las formas de reacción en Psicopatología por lo que se trabaja desde la lógica de la narrativa y, en la intervención, desde modelos de terapia mas cognitiva). En términos generales se plantea que no hay unicidad a la hora de tratar el sufrimiento humano porque unas afecciones responden con exactitud a la idea de enfermedad, mientras que otras alteraciones se corresponden con el ámbito de la conducta.



Referencias bibliográficas

  1. Belloch, A., Sandín, B., & Ramos, F. (2012). Manual de Psicopatología. McGraw-Hill.
  2. Cid, P. J. M., & Testal, J. F. R. (2007). Manual de Psicopatología General.
  3. Jarne, A. (2015). Manual de Psicopatología Clínica. Herder Editorial.
  4. Mesa, P. J. (1999). Fundamentos de psicopatología general. Ediciones Pirámide.
Carla A. Carvalho Gómez

Carla A. Carvalho Gómez

Grado en Psicóloga. Formación en Neuropsicología

Más de 30 curiosidades sobre nuestro cerebro

Introducción

El estudio del cerebro se remonta siglos atrás. Con el objetivo que el lector conozca algunas curiosidades al respecto haremos un recorrido de los hechos más importantes al respecto.

Antecedentes en el estudio del cerebro

  1. El primer neurólogo del que se tienen noticias es Alcmaeon Croton, un alumno griego discípulo de Pitágoras en el siglo V antes de Cristo.
  2. No obstante, Alexander Luria es considerado actualmente el padre de la Neuropsicología.

Sin embargo, no son los únicos autores relacionados con el estudio del cerebro, ya que si analizamos la historia de la disciplina, son muchas las figuras destacadas en el campo. 



El cerebro es el resultado de la evolución

  1. Los primeros miembros de nuestro género, el Homo, tenían una media de volumen cerebral de 700 cm cúbicos.
  2. Los cerebros del Homo Erectus pesaban casi 1000gr.
  3. El cerebro del Homo Sapiens es el más parecido al actual, con un peso promedio de 1330 gr.

Tamaño y peso cerebral

  1. El tamaño de una neurona puede ser desde 5 hasta 135 micrómetros.
  2. Las prolongaciones o dendritas de las neuronas pueden extenderse a una distancia de más de un metro.
  3. Cada neurona tiene un axón y hasta cien mil dendritas.
  4. El cerebro adulto pesa aproximadamente 1,400gr y contiene unos cien millones de células.
  5. Al nacer, el cerebro del bebé tiene un número de neuronas similar al del adulto, excepto en lo que se refiere al cerebelo y al hipocampo, donde el número de células aumenta notablemente después del nacimiento?
  6. Durante el desarrollo, el cerebro experimenta varias oleadas de reorganización, va cambiando la red de conexiones entre las célula. Así, durante el primer año de vida, el cerebro humano cambia de manera realmente espectacular.
  7. El otro momento donde se registra nuevamente este cambio neuronal es en la adolescencia. Este periodo de sinaptogénesis va seguido de un periodo de poda sináptica. Durante ella, las conexiones que sobreviven y crecen y las que se desvanecen y mueren viene determinado en parte por los genes que el bebé hereda de sus padres y en parte por sus experiencias tempranas.
  8. En el cerebro humano el número de conexiones es mucho mayor que el total de habitantes del planeta, que son unos seis mil millones.
  9. La corteza cerebral y sus conexiones ocupan el 80% del volumen cerebral.

Cerebro y cognición

  1. Aprendemos mejor y recordamos más y mejor por medio de las imágenes que de la palabra oral o escrita.
  2. No podemos realizar diversas tareas al mismo tiempo. Somos biológicamente incapaces de procesar de manera simultánea informaciones que exijan mucha atención
  3. El sistema ejecutivo, distribuido en la corteza prefrontal, se consolida lentamente con el aprendizaje, se inhibe con el alcohol, se deteriora en la vejez con la demencia y nos constituye como seres sociales.
  4. Ningún cerebro almacena una misma información de la misma manera ni en el mismo lugar que otro cerebro
  5. Tendemos a recordar más los acontecimientos que despiertan emociones que los hechos neutrales.
  6. Cuánto más minuciosa sea nuestra codificación de la información en el momento del aprendizaje, más fuerte será el recuerdo.
  7. La recuperación de lo memorizado puede mejorarse al replicar las circunstancias que rodean a la codificación inicial.
  8. El cerebro procesa antes el significado de los conceptos antes que los detalles.

Por lo tanto, son diversas las variables que influyen en la relación entre el cerebro y la cognición. De esta forma, no podemos decir que sea una relación unidireccional, ya que como vemos intervienen multitud de factores en la misma. 


Cerebro y deporte

  1. Quienes hacen ejercicio superan a los sedentarios en pruebas de memoria a largo plazo, razonamiento, atención y solución de problemas. Incluso el riesgo de padecer demencia queda reducido a la mitad.
  2. El efecto del ejercicio en el estado de ánimo es muy marcado, en parte también porque regula la liberación de tres neurotransmisores relacionados con el mantenimiento de la salud mental: la serotonina, la dopamina y la noradrenalina.
  3. Los niños que realizan alguna actividad física se concentran más, mejoran su nivel atencional, tienen una mejor autoestima y sufren menos depresión y ansiedad.
  4. El ejercicio físico aumenta el volumen sanguíneo en la circunvolución dentada, componente del hipocampo? También estimula el factor neurotrófico del cerebro, lo que contribuye al buen mantenimiento de las neuronas existentes, estimula la neurogénesis, la formación de nuevas células en el cerebro.
  5. El cerebro utiliza el 20% de toda la energía que consumimos

Sueño y cerebro

  1. Cuando el cerebro está dormido, no descansa en absoluto. Las neuronas muestran una actividad rítmica bastante fuerte cuando estamos dormidos, probablemente repitiendo lo que se ha aprendido durante el día.
  2. La NASA demostró que una siesta de 26 minutos mejoraba el rendimiento de los pilotos en más del 34%?
  3. la falta de sueño afecta a la atención, las funciones ejecutivas, la memoria inmediata, la memoria operativa, el estado de ánimo y la destreza motora?

Estrés y cerebro

  1. Los recuerdos de experiencias estresantes se forman casi instantáneamente en el cerebro y pueden recordarse con rapidez en momentos de crisis.
  2. Cuando el estrés es demasiado fuerte o prolongado empieza a perjudicar al aprendizaje debido a la presencia de receptores de cortisol en el hipocampo. Afecta de manera específica a la memoria explícita y a las funciones ejecutivas.
  3. Los olores tienen un poder inusual para traernos recuerdos. El motivo quizá sea porque las señales olfativas no paran en el tálamo, como el resto de información sensorial, sino que pasa por encima de él y van directamente a la amígdala.

El estrés puede convertirse en un poderoso enemigo del cerebro, ya que numerosas investigaciones han demostrado que éste puede constituir un factor de riesgo, aumentando la probabilidad de sufrir ataques cardíacos y/o ictus en la persona que lo padece. 


Referencias bibliográficas

  1. Blakemore S, Frith U. (2007). Como aprende el cerebro. Las claves para la educación. Editorial Ariel, Barcelona.
  2. Carlson, N. (1997). Fundamentos de Psicología Fisiológica. Editorial Prentice Hall Hispanoamericana, 3ª edición, México.
  3. Manes F., Niro M. (2014). Usar el cerebro. Conocer nuestra mente para vivir mejor. Editorial Planeta, Buenos Aires.
  4. Medina, J (2010). Los 12 principios del cerebro. Una explicación sencilla de cómo funciona para obtener el máximo desempeño. Grupo editorial Norma, Colombia.
  5. Ratey, J (2002). El cerebro: manual de instrucciones. Grupo editorial House Mondadori S.L., Barcelona.
  6. Rubia F.J. (2000). El cerebro nos engaña. Editorial Temas de Hoy S.A., Madrid.
  7. Sigman, M (2015). La vida secreta de la mente. Nuestro cerebro cuando decidimos, sentimos y pensamos. Editorial Debate, España.

Macarena Sánchez Rojas

Psicóloga General Sanitaria (Neuropsicología)

¿Qué es la integración sensorial?

¿Qué es la integración sensorial?

La integración sensorial (IS) es la capacidad de asimilar y dar sentido a la información proporcionada por todas las sensaciones que vienen del cuerpo y del mundo exterior. La IS es necesaria para poder interactuar socialmente, desarrollar el control motriz y aprender.

La IS se lleva a cabo en el cerebro. Dependemos de una buena integración de las funciones sensoriales para poder realizar nuestras actividades diarias.

Toda la información que recibimos sobre el mundo, nos viene a través de nuestros sistemas sensoriales. Debido a que muchos procesos sensoriales tienen lugar dentro del sistema nervioso, en un nivel inconsciente , normalmente no nos damos cuenta de ellos.

Estamos familiarizados con los sentidos del gusto, olfato, vista y oído, pero la mayoría no pensamos en que nuestro sistema nervioso, también siente el tacto, el movimiento, la fuerza de la gravedad y la posición corporal. Justo a la vez que los ojos detectan una información visual y la transmite al cerebro para interpretarla.


¿Qué es la disfunción de IS?

Dificultad para procesar y organizar información sensorial, llamada disfunción de IS, interfiere en la capacidad del niño de: aprender, lograr los acontecimientos importantes del desarrollo, tener relaciones sociales saludables con las personas y tener buena autoestima.

Los trastornos en este área pueden afectar a nuestra capacidad para funcionar, pero a menudo no se las identifica.

En los niños pequeños los problemas de procesamiento IS a menudo lo consideran problemas de comportamiento. Por ello, de la importancia de intervención temprana.

En realidad existen 6 sentidos

Además de tener los 5 que a todos nos enseñan en la Escuela (vista, olfato, oído, gusto y tacto) también hay otro sentido del que no somos conscientes. Este sentido se llama propiocepción, y es nuestro sentido de la ¨postura¨.

La capacidad de mantener el equilibrio depende de la información que el cerebro recibe de tres fuentes de información diferentes: los ojos, los músculos, las articulaciones (propiocepción) y los órganos vestibulares en el oído interno.

La propiocepción nos ayuda a estar informados de la ubicación de las partes de nuestro cuerpo en relación al espacio y de lo que estamos haciendo sin tener que mirar esa parte del cuerpo o pensar acerca de ello.

Por ejemplo; cuando cierras los ojos , ¿cómo sabe dónde está su mano derecha? Los niños que tienen dificultades de propiocepción pueden tener problemas de torpeza, rigidez, o parecer ser más débiles que otros niños. Deben fijarse y mirar cada parte del cuerpo para ver dónde está. La ejecución de movimiento requiere de un esfuerzo consciente y puede ser algo difícil.

El sistema vestibular o los órganos de equilibrio

La propiocepción trabaja con el sistema vestibular, el cual es una red llena de fluido ubicada dentro del oído interno, y responsable de la sensación de equilibrio y movimiento . Las sensaciones vestibulares proporcionan información sobre la ubicación de la cabeza y del cuerpo y la relación de estos con el suelo.


La evaluación

El planteamiento motor es una habilidad natural y externa del proceso de IS, así como la habilidad para responder de una manera adaptada a la entrada de sensaciones.

Pero para algunos niños, la IS no se desarrolla de forma tan eficiente como debería. Cuando tiene desórdenes en el proceso de la integración sensorial, puede hacerse evidentes en problemas de aprendizaje, desarrollo o comportamiento.

Signos de disfunción en IS

No todos los niños con problemas de aprendizaje, desarrollo o de comportamiento tienen una disfunción de integración sensorial. Hay, sin embargo, ciertos indicadores que pueden señalar a los padres si está presente dicha disfunción.

  1. Hipersensibilidad al tacto, movimientos, luces o sonidos: Puede ser manifestada en comportamientos como irritabilidad, evitar ciertas texturas de ropas o de comidas, reacciones de miedo al movimiento en actividades ordinarias, como las actividades típicas de los juegos en los recreos.
  2. Hiporeactividad a la estimulación sensorial: En contraste con los niños hipersensibles, un niño hipo reactivo puede buscar experiencias sensoriales intensas, ejemplo: dar vueltas sobre sí mismo o chocar adrede con los objetos. Algunos niños fluctúan entre los dos extremos de hiper o hipo reactivos.
  3. Nivel de actividad inusualmente alto o bajo: Pueden estar en movimiento constante, o puede ser lentos en activarse y fatigarse fácilmente.
  4. Problemas de coordinación: Se pueden ver en actividades motoras gruesas o finas. Algunos niños pueden tener un equilibrio pobre, mientras otros tienen gran dificultad en aprender a realizar nuevas tareas que requieren coordinación motora.
  5. Retraso en el habla, lenguaje, habilidades motoras o rendimiento académico: Ya en Infantil pueden ser evidentes signos de integración sensorial deficitaria.
  6. Pobre organización del comportamiento: Los niños pueden ser impulsivos o de fácil distracción y mostrar falta de planteamiento al abordar las tareas. Algunos niños tienen dificultad al ajustarse a una nueva situación. Otros pueden reaccionar con frustración, agresión, o huir o rechazar cuando se dan cuenta de que fracasan.
  7. Pobre autoestima: A veces, un niño que experimenta los problemas que acabamos de mencionar, no se siente bastante bien.

Normalmente, un niño con desorden en IS puede presentar más de uno de estos signos.

La terapia puede ayudar

La Terapia Ocupacional (OT, por sus siglas en inglés) puede ayudar al niño a procesar la información sensorial y controlar sus reacciones ante ellas. Los niños con SI pueden alcanzar grandes logros con una intervención temprana adecuada.

Los objetivos generales de la OT son mejorar las relaciones sociales del niño, la autoestima y las capacidades sensoriomotrices.

A los niños se les puede enseñar estrategias específicas de autocontrol para ayudarlos a lograr un sentido de control del ambiente, que de lo contrario parece ser caótico y amenazador. La TO trabaja con los maestros y familias para hacer cambios en el ambiente del niño, adaptarlo a las rutinas diarias.


Referencias bibliográficas

  1. Biel, L. y Perke, N (2005). Como criar a un niño sensorialmente inteligente. New York: Perguin Books.
  2. Krarowitz, C (1998) The Out of Sync Child ( El niño que no está sincronizado) . Recognizing and Copingwith Sensory Integration Dysfunction. (Reconocer y sobrellevar la disfuncion de IS).

Yolanda Cortés

Maestra. Psicopedagoga.

Brain it on: trabajando las Funciones Ejecutivas

Antecedentes

Luria fue el primer autor que definió las funciones ejecutivas (FE) sin utilizar este término concreto, allá por el año 1980, reseñando que pacientes con afectación del lóbulo frontal presentaban problemas de motivación e iniciativa y eran incapaces de formular metas y planes de acción para lograr objetivos deseados.

Tres años después, en 1983, Muriel Lezak acuñó este término definiendo las FE como las capacidades mentales esenciales para llevar a cabo una conducta eficaz, creativa y aceptada. A su vez, varios autores han aportado sus consideraciones sobre este término; así, Sholberg y Mateer consideran que las FE abarcan una serie de procesos cognitivos:

  • Anticipación,
  • Elección de objetivos
  • PlanificacióN
  • Selección de la conducta
  • Autorregulación,
  • Autocontrol
  • Uso de retroalimentación

En la última década, el término FE ha quedado definido como un paraguas conceptual que en la literatura neuropsicológica guarda relación con el término “solución de problemas” de la Psicología Clínica. Nos referimos al análisis de un problema, la formulación de una solución general, la planificación de estrategias y el control de la ejecución detectando cambios y corrigiendo errores.


Componentes

Todos los autores llegan a un mismo acuerdo y es que este término hace referencia al control de la cognición y a la regulación de la conducta a través de diferentes procesos cognitivos relacionados entre sí. Como venimos diciendo, no nos hallamos ante  un concepto unitario sino que existen muchos componentes que lo conforman, con diversas localizaciones cerebrales y formas de interacción entre ellos. Así pues, nos referimos a  un conjunto de mecanismos que se exponen a continuación:

  • Iniciativa, creatividad y deseo de iniciar planes de acción
  • Planificación y organización de esas iniciativas
  • Flexibilidad y fluidez
  • Atención selectiva, sostenida y memoria de trabajo, para el mantenimiento activo de los diferentes pasos de la ejecución.
  • Monitorización y control inhibitorio

¿Cómo entrenar estos componentes por medio de aplicaciones informáticas?

Nos encontramos en el mercado con una amplia variedad de aplicaciones informáticas creadas en su mayoría para entretener, aunque existe un gran porcentaje de ellas con una función implícita que es la de entrenar procesos o componentes cognitivos y que en la práctica clínica ayudan en la intervención con pacientes con diversas patologías, sobre todo en la práctica clínica con población infantil por la variedad y el atractivo de las mismas.

La aplicación Brain it on es una de ellas; claro ejemplo de cómo funciona nuestro cerebro cuando resolvemos situaciones novedosas y, por tanto, una buena muestra de puesta en marcha de todos los componentes ejecutivos anteriormente citados.


¿Qué es Brain it on?

Es una aplicación informática para tabletas que ofrece múltiples problemas que el usuario deberá resolver de manera eficaz para obtener estrellas y así poder desbloquear los siguientes acertijos. La mecánica del juego consiste en dibujar  diferentes figuras o elementos que le permitan resolver el problema planteado.  Aquí puede verse un ejemplo:

En este problema concreto, se puede visualizar a la izquierda que el tiempo de resolución son 10 segundos, y el número de figuras dibujadas para resolver el puzle de manera perfecta es 1. Si se cumplen estas dos condiciones, se obtiene la máxima puntuación y, por tanto, se obtienen más estrellas. Pero hay múltiples formas de resolverlo. Hacerlo de una manera eficaz dependerá de una buena puesta en marcha de los componentes que conforman la resolución de problemas o las FE.

En este caso, podría resolverse de muchas formas, aquí podéis ver una de ellas, aunque, como veis, no se ha resuelto de manera perfecta, puesto que el número de elementos dibujados es 3.

Componentes que trabaja Brain it on

En primer lugar, se debe poner en marcha la creatividad; se trata de problemas novedosos con múltiples formas de resolución. La planificación mental de estrategias para llegar a la meta y la organización de los pasos a seguir, en este caso, de los dibujos que hacer, debería ser el siguiente paso en la resolución del problema planteado. Es muy probable que el usuario deba cambiar de estrategia porque falle en la ejecución y los planes planteados al comienzo deban ser revisados, por lo que la flexibilidad debe estar presente en este juego así como la memoria de trabajo para mantener los pasos anteriormente ejecutados y llevarlos a cabo de manera ordenada o para no repetir los mismos cuando hemos comprobado su ineficiencia, control inhibitorio.

Los componentes que conforman la resolución de este tipo de problemas tienen desarrollos variables, por ejemplo, la capacidad de memoria de trabajo visuoespacial alcanza su máximo desempeño a los 12 años de edad; la flexibilidad se desarrolla gradualmente y también alcanza su madurez a los 12 años. Sin embargo, la capacidad de planificar y autorregularse tiene un desarrollo más tardío, que estaría comprendido entre los 15 y los 18 años. Es por ello que esta aplicación no está recomendada para niños menores de 12 años puesto que la ejecución de la tarea resultaría demasiado difícil para ellos.

La aplicación está disponible tanto para Sistema Operativo Android como para IOs y es totalmente gratuita. Existen compras dentro de la aplicación, paquetes de puzles para desbloquearlos de manera instantánea.


Más información

  1. Brain it on en Android
  2. Brain it on en IOs

 

Marta Rincón Ortega

Marta Rincón Ortega

Doctorando en Psicología Neuropsicóloga Infantil en Centro Crece.

¿Qué le pasa a nuestro cerebro cuando dormimos?

Introducción

Cuando dormimos, no somos conscientes del mundo que nos rodea. Sin embargo, en este momento, ocurren una gran cantidad de fenómenos esenciales para nuestra salud, tanto física como psicológica.

El sueño no es simplemente un mero descanso, sino que es un estado activo, que nos reporta grandes beneficios. A pesar de esto, aún hoy en día podemos encontrar a muchas personas que creen que dormir no aporta ningún tipo de beneficio. Sin embargo, el sueño es una actividad absolutamente necesaria para “recargar pilas” y hacer frente a los nuevos retos que se nos van a presentar al día siguiente y que tendremos que afrontar [2].


¿Qué ocurre en nuestro cerebro cuando dormimos?

A partir del invento del electroencefalograma (EEG), en 1929, se empezaron a estudiar las diferencias en el funcionamiento cerebral cuando estamos despiertos y cuando estamos dormidos [2].

El sueño se organiza en diferentes ciclos a lo largo de toda la noche, donde aproximadamente, cada ciclo dura unos noventa minutos, por lo que tendremos varios ciclos en todo el momento de sueño, según las horas que durmamos [2].

Nuestro cerebro presenta variaciones en la actividad eléctrica en función del momento del día en el que nos encontremos. Entre la vigilia y el sueño, se da un estado de transición, que producirá somnolencia. A partir de este momento, pasamos a la fase de sueño ligero, o fase 1, que es una corta transición entre la alerta y la fase 2 de sueño. Si tenemos buena calidad de sueño, esta fase será corta en el tiempo y se pasará rápidamente a la siguiente fase [2].

La fase 2 se define porque perdemos la conciencia con el mundo exterior y en este momento se necesitaría más estimulación que en la fase anterior para despertar a la persona [2].

En la fase 3 y 4, entramos en los niveles más profundos de sueño. El cerebro está en reposo y se intensifica la relajación de los músculos. Es el momento clave para conseguir la recuperación física necesaria [2].

Ya en la quinta fase, conocida como sueño REM, el cerebro presenta gran actividad [2].


¿Qué relación existe entre la memoria y el sueño?

La memoria es una de las funciones cognitivas que más se benefician de tener un buen sueño y buenos hábitos de descanso. Esto se debe a que el sueño forma parte de los procesos básicos que permiten almacenar nuevos recuerdos en el cerebro.

En la fase REM del sueño, se produce gran parte de la consolidación de las experiencias vividas durante el día, para darle un aspecto más duradero a las mismas [1,2].

También se ha confirmado la importancia del sueño con anterioridad al aprendizaje, pues el sueño reparador prepara al cerebro para el aprendizaje óptimo [3].

Este proceso de reorganización de los recuerdos provoca los sueños. Todos soñamos cuatro o cinco veces en toda la noche, pero el recordar estos sueños o no, depende del momento en el que despertemos. Si nos despertamos justo al acabar el ciclo REM, será más probable que recordemos esos sueños. También influye el aspecto emocional de los mismos [1,2].

¿Qué ocurre con la reserva cognitiva y la plasticidad neuronal?

Invertir tiempo en un sueño de calidad es beneficioso para la plasticidad neuronal y la reserva cognitiva, que tan importantes son, la primera para el aprendizaje y la segunda para la protección frente a enfermedades como el Alzheimer, ya que consolida los ejercicios mentales y los nuevos aprendizajes del día [1,3].

Además, el sueño es fundamental para el estado de ánimo, la concentración, el sistema inmunitario y la capacidad de resolución de problemas. Por ello, cuando la falta de sueño ocurre de manera recurrente, puede derivar en un trastorno del estado de ánimo con ansiedad o depresión, así como una frustración personal con la vida y/o apatía [1].

Muchas de las funciones vitales de nuestro organismo son dirigidas por sistemas fisiológicos complejos. A esto se refiere cuando hablamos del reloj biológico que todos tenemos. Con respecto a esto, nuestro cerebro envía señales al organismo sobre cuándo es la hora de comer, de dormir o de despertarnos.

La zona del cerebro que regula estos procesos es principalmente, el hipotálamo, y es, por ejemplo, la luz, uno de los principales reguladores de estas órdenes que envía el cuerpo. Durante el día, por ejemplo, el organismo segrega cortisol para poder activarnos, mientras que, por el contrario, durante la noche, segrega melatonina para ayudarnos a dormir [2,3].

La temperatura corporal también es uno de los factores que intervienen, ya que baja durante la noche para ayudarnos a conciliar el sueño [2].

Cuando no seguimos este patrón biológico de dormir por la noche y despertarnos durante el día, por cuestiones sociales o comportamentales, es posible que se produzcan desórdenes y dificultades para conciliar el sueño o para dormir ininterrumpidamente [2].


Recomendaciones para una buena calidad del sueño

Para obtener una buena calidad del sueño y que nuestros procesos neuropsicológicos no se vean afectados, existen varias recomendaciones que llevar a cabo. Cuando el insomnio es debido al estrés o a la tensión diaria que soportamos durante el día, serán útiles las técnicas de relajación [2].

Además, otras de las recomendaciones más representativas son: conocer cuántas horas necesitamos de sueño al día cada uno para levantarnos bien, una cama confortable y un ambiente tranquilo, tomar un baño caliente unas horas antes de ir a la cama, evitar leer, ver la televisión o comer en la cama, desarrollar una rutina regular de sueño para ayudar a establecer el reloj biológico, proteger el sueño de perturbaciones externas como llamadas de teléfono, mascotas, etc., eliminar los excitantes al final de la tarde, como cafeína, nicotina, algunos medicamentos, etc., evitar comidas copiosas, disminuir el tiempo despiertos en la cama, hacer algo de ejercicio, etc. [4].

También en el aula, para mejorar la atención y memoria de los alumnos, mejorando la calidad del sueño, se podrían aplicar ciertas técnicas como, por ejemplo, retrasar el horario escolar comenzando las clases a las nueve en lugar de las ocho, mantener las aulas bien iluminadas para reducir los niveles de melatonina, tareas más activas y participativas en determinadas horas del día (entre las 13 y las 16h), etc. [3].

Referencias bibliográficas

  1. Bilbao, A. (2013). Cuida tu cerebro… y mejora tu vida. Barcelona: Plataforma Editorial.
  2. De la Fuente, V. y Martínez, C. (2009). Insomnio. Cómo vencer las noches en blanco. Barcelona: Editorial Amat, S.L.
  3. Forés, A., Gamo, J.R., Guillén, J.C., et al. (2015). Neuromitos en educación. El aprendizaje desde la neurociencia. Barcelona: Plataforma Editorial.
  4. Márquez Rosa, S. y Garatachea Vallejo, N. (2013). Actividad física y salud. Madrid: Ediciones Díaz de Santos, S.A.
Sandra Rodríguez Chinea

Sandra Rodríguez Chinea

Trabajadora social. Grado en Psicología.