Recomendaciones para un cerebro saludable

Introducción

Una de las preocupaciones que van surgiendo a medida que vamos cumpliendo años es saber si el funcionamiento de nuestro cerebro se mantendrá estable y saludable a lo largo de los años y a ciertos olvidos cotidianos les buscamos una explicación acerca de si son normales o patológicos.

A lo largo de la vida, nuestro cerebro va cambiando. La experiencia y el ambiente modifican los circuitos neuronales y regulan la expresión de nuestros genes. Nuestro cerebro es adaptativo, de ahí que hablemos de neuroplasticidad. Incluso en la edad adulta se pueden generar nuevas neuronas y conexiones que posibilitan nuevos aprendizajes, hecho que hasta hace bien poco se creía imposible.

También nuestro funcionamiento cerebral ha cambiado con las redes sociales y las nuevas tecnologías. Vargas Llosa llegó a afirmar que “cuánto más inteligente sea nuestro ordenador, más tontos seremos”. Si aprendemos que acceder a un dato está a solo una búsqueda en Google de distancia, decidimos no destinar nuestros recursos cognitivos a recordar la información que estamos buscando, sino a cómo acceder a la misma.


Envejecimiento normal

Lo que hay que saber es que el proceso de envejecimiento normal va acompañado de un declive natural de algunas funciones cognitivas: de memoria, habilidades visuoespaciales y velocidad de procesamiento de la información, ya que la transmisión neuronal se hace más lenta, pero la mayoría de estos cambios no interfieren con nuestras actividades diarias ni con nuestra calidad de vida.

Además, el envejecimiento provoca cambios que afectan células, tejidos y órganos. Ocurren alteraciones en la coordinación motora y en patrones del sueño, disminuyen el peso y volumen cerebral, debido a la reducción de neuronas.

También disminuyen las principales hormonas, estrógenos y progesterona en la menopausia, la testosterona y andrógenos en la andropausia. La sustancia gris se reduce a partir de la tercera década y la sustancia blanca entre la sexta y la séptima. Asimismo, hay una disminución significativa del volumen del tálamo, implicados en la velocidad de percepción.

El hipocampo es una de las estructuras más susceptibles al envejecimiento y a diferentes estímulos estresantes, así como el córtex prefrontal. Por este motivo, los fallos de memoria y las dificultades en las funciones ejecutivas son las quejas más frecuentes en los adultos mayores.

Señales de alarma de un desarrollo no saludable

Sin embargo, hay una serie de señales de alarma a las que prestar atención:

  • Pérdidas de memoria que afectan la capacidad para trabajar
  • Dificultad al realizar tareas familiares
  • Problemas con el uso del lenguaje
  • Desorientación en tiempo y espacio
  • Juicio pobre o disminuido, por ejemplo, vestir de forma inadecuada para la estación del año en el que se encuentra
  • Problemas con el pensamiento abstracto (dificultad para realizar operaciones con números)
  • Guardar cosas en lugares equivocados y extraños
  • Cambios de humor y de conducta
  • Cambios en la personalidad
  • Pérdida de iniciativa

Hay otra serie de funciones, como el procesamiento emocional y la capacidad para ponerse en el lugar del otro, que se mantienen intactas con el tiempo; así como la memoria remota, la procedimental y la semántica.

¿Es posible detener el declive asociado a la edad?

La principal estrategia para luchar contra el envejecimiento cerebral es el tratamiento de los factores de riesgo.

Se ha observado una asociación entre un alto nivel de educación, ocupación y actividades placenteras (viajar, salir con amigos, etc.) y una disminución de la incidencia del riesgo para desarrollar demencia.


Factores que reducen el riesgo

Más concretamente, los estudios anti-edad se relacionan con los hábitos de vida de los individuos y aunque los factores genéticos son una base importante de los recursos cognitivos hay otra serie de factores que pueden reducir el riesgo de deterioro cognitivo.

El estrés oxidativo

Hoy en día es la principal fuente de envejecimiento neuronal.

Reserva cognitiva

La estimulación intelectual. Es importante mantener la mente activa, lo cual se logra conservando una amplia gama de intereses, pasatiempos y hobbies pero que resulten un desafío para nuestro cerebro.

Actividad física

Los problemas causados por un sistema circulatorio que envejece pueden reducir la afluencia de sangre que lleva oxígeno y glucosa al cerebro. Las personas que practican ejercicio físico tienen niveles más bajos de depresión, ansiedad e ira y además un mejor funcionamiento de las funciones superiores (funciones ejecutivas), como planificación, multitarea, la inhibición de información irrelevante y la memoria de trabajo. El ejercicio libera factores de crecimiento, proteínas que contribuyen al crecimiento de las dendritas y las sinapsis, e incrementa la plasticidad sináptica y el nacimiento de nuevas neuronas en el hipocampo La actividad física puede incluso realizarse a una edad avanzada, bastan programas de caminata varias veces a la semana durante 30-60min. Además practicar actividad física con alguien hace que sea más agradable.

Estrés prolongado

Evitar el estrés prolongado, ya que tiene consecuencias negativas para la memoria y las funciones ejecutivas, disminuyendo la capacidad para enfrentarse a las demandas del medio.

Dieta

El ritmo de vida acelerado, la falta de tiempo para cocinar y la gran oferta alimentaria hace difícil, en muchas ocasiones, llevar a cabo una vida saludable. Esto conduce a que muchas personas coman en exceso, a deshoras o que pasen muchas horas sin comer. Una dieta deficiente pone al cuerpo en un estado de estrés físico y debilita el sistema inmunológico dejando a la persona más susceptible a infecciones.

Sueño

El sueño está asociado con funciones inmunes, endocrinas y de memoria. La deprivación de sueño dispara una disminución de anticuerpos y de células inmunes del diez al treinta y cinco por ciento. Las personas deberían dormir al menos ocho horas de noche y más si están enfermas.

Optimismo

Las personas optimistas viven más que las pesimistas. De acuerdo con un estudio llevado a cabo por la Clínica Mayo durante un período de treinta años, la gente pesimista tiene diecinueve por ciento menos posibilidades de alcanzar la esperanza de vida normal.

Risa

La risa nos ayuda a manejar el dolor y las dificultades y reduce la ansiedad e inquietud del cuerpo. La risa parece incrementar los anticuerpos que combaten las enfermedades de las vías respiratorias altas y otras. Reduce el cortisol, que el cuerpo libera bajo estrés. El humor también aumenta la tolerancia al dolor.


¿Cómo mantener el cerebro saludable a lo largo de los años?

Si alguna vez ha pensado “es demasiado tarde para mejorar mi salud”, no lo es. De hecho, mejorar los hábitos puede mejorar la salud a cualquier edad.

No sirve de nada lamentarse sobre lo que no se hizo hasta ahora, porque tiene mucho más valor pensar en lo que se puede hacer en el futuro. Además, un punto de vista optimista respecto a la propia capacidad para mantener una vida más saludable es el ingrediente más importante para ponerlos en práctica.

Por tanto, debemos replantear nuestro estilo de vida, remodelar nuestras prioridades y cuidarnos más, no solo para vivir más sino también para vivir mejor. Por lo tanto, ahora es tu turno, es el momento de aplicar un estilo de vida más saludable


Referencias bibliográsficas

  1. Aamodt S., Wang S (2008). Entra en tu cerebro. Por qué uno pierde las llaves del coche pero nunca olvida cómo conducir y otros enigmas cotidianos. Ediciones B, Barcelona.
  2. Manes F., Niro M (2014). Usar el cerebro. Conocer nuestra mente para vivir mejor. Editorial Planeta, Buenos Aires.
  3. Niven D. (2004). Los 100 secretos de la gente saludable. Lo que los científicos han descubierto y cómo puede aplicarlo a su vida. Editorial Norma, Colombia.
  4. Unobrain (2012). Brain Fitness: la ciencia de los cerebros en forma. Unobrain Neurotechnologies.

Macarena Sánchez Rojas

Psicóloga General Sanitaria (Neuropsicología)

Logopedia Forense: acudir al logopeda para solicitar un dictamen pericial

Logopedia Forense: acudir al logopeda para solicitar un dictamen pericial

¿Qué es la Logopedia Forense?

La Logopedia Forense es la rama de nuestra profesión que capacita al profesional Logopeda para aplicar técnicas científicas y elaborar dictámenes periciales o judiciales de pacientes susceptibles de intervención logopédica, que, por algún motivo, o no están recibiendo el tratamiento adecuado o el tratamiento se ha interrumpido sin haber sido dado de alta.

De lo anterior, se puede concluir que, el Perito Logopeda participa en procesos legales con resolución judicial y/o administrativa que aseguran la verdadera justicia del paciente, no sólo por la aplicación de la Ley sino basándose en parámetros científicos válidos, contrastables y fiables, aplicando el texto constitucional, las cartas internacionales y el artículo 24 de la Constitución Española [1].

En resumen, el Perito Logopeda es un testigo cualificado que aporta, evalúa y sitúa las pruebas dentro de un proceso con la validez suficiente para que el resultado sea el adecuado y el justo, no sólo el legal.


¿Qué se necesita para ejercer como logopeda forense?

No todos los logopedas están capacitados para emitir dictámenes forenses. La figura del Perito Judicial Logopeda existe en la Comunidad de Madrid desde enero de 2.017. Son logopedas diplomados o graduados, especializados o no en algún área de la logopedia y con formación continua como técnicos sociales en peritajes forenses.

Tienen que estar colegiados en algún colegio profesional de logopedas de España y estar en posesión de un carnet acreditativo como Perito Judical del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad de Madrid, que le da acceso a los Juzgados y organismos que le requieran. [2]

Del mismo modo que hay listados de Abogados y Procuradores, también hay un listado de peritos especializados en diferentes materias, incluida la Logopedia, que se pueden consultar de forma pública en la web.

¿Como ejerce un Perito Logopeda?

En primer lugar, el perito logopeda reúne información del paciente, su familia, entorno, trabajo / colegio. Posteriormente, evalúa al paciente subjetiva y objetivamente y elabora un informe de evaluación logopédico con su juicio de capacidad que servirá para aportarlo en Juicios a modo de dictámen, justificando la necesidad de tratamiento logopédico del paciente en cuestión.

El perito logopeda puede ser requerido por el paciente o sus familiares para aportar un prueba pericial, o bien por el Juez encargado de los autos de la demanda para que emita su juicio de capacidad o valoración sobre el paciente y contrastarlo con el dictamen pericial aportado como prueba.

Dependiendo de quién requiera el peritaje, el logopeda elaborará un dictamen judicial, si la solicitud la realiza el Tribunal de Justicia; o un dictamen pericial si la solicitud la efectúan las partes interesadas en el litigio.

¿Cuándo acudir al logopeda para solicitar un peritaje logopédico?

Existen diferentes casos en los que se hace necesario un peritaje logopédico

En materia de valoración del daño para compañías de seguros

Los nódulos de los teleoperadores están reconocidos como enfermedad laboral, por lo tanto la mutualidad sanitaria de una empresa dedicada a este sector debería cubrir las sesiones logopédicas de rehabilitación vocal del empleado que lo necesitara, o bien la intervención quirúrgica de las cuerdas vocales si fuera preciso.

La mutualidad podría prescribir menos sesiones de rehabilitación vocal de las necesarias y el paciente podría reclamarlas con un informe pericial. O bien, la operación de cuerdas vocales no ha salido como se esperaba y el paciente nos puede requerir para la elaboración de un informe pericial.[3]

Incapacitación, tutelas, curatelas, habilitaciones, testigos en testamentos, administradores en patrimonios protegidos y en documentos de voluntades previas, el Defensor del Menor

El caso de una pareja con un hijo con necesidades logopédicas que se divorcia y para el cálculo de la pensión alimenticia del menor uno de los progenitores admite que su hijo ya no necesita logopedia.

El otro progenitor puede encargar un dictamen pericial que acredite la necesidad de tratamiento logopédico del menor. O, incluso, el progenitor que lo niegue también puede aportar un dictamen.


Otros casos

  • Reclamaciones civiles o responsabilidad patrimonial.
  • Accidente laboral o de tráfico donde una víctima haya quedado con secuelas cognitivas se puede solicitar un dictamen logopédico para que se inicie un tratamiento logopédico o terapia cognitiva.
  • En el caso de que haya que colaborar con la Policía científica para identificar voces en escuchas telefónicas o analizar la grafía (grafología, caligrafía y letras) de personas implicadas en delitos penales; también en materia de plagios, falsificaciones orales y documentales; en amenazas, coacciones, chantajes, etc.
  • Casos que estime el Juzgado de lo Social, en situaciones de incapacidades parciales, totales, absolutas, etc.
  • Reconocimiento de discapacidades, diversidad funcional, etc.
  • En materia penal, el uso más frecuente es el de determinar la imputabilidad o no de un delito; aunque también sirven para justificar responsabilidad criminal, internamiento, sumisión a tratamiento, denuncias, valoración del daño coroporal y psíquico, etc.
  • Situaciones de diversidad funcional del lenguaje, comunicación, habla de testigos, imputados o investigados.
  • Casos de identificación del uso de pruebas fonológicas, morfológicas, sintácticas, discursivas, terminológicas en los que haya que identificar hablantes de una determinada variedad lingüística, estilo o registro.
  • En casos de asesoramiento sobre personas con problemas de lenguaje, comunicación y expresión en todos sus formatos.

Referencias bibliográficas

  1. http://www.congreso.es/consti/constitucion/indice/titulos/articulos.jsp?ini=24&tipo=2).
  2. Técnico Social en Peritajes (TSP). Libro 10-2 Volumen. J. Piñeiro. Edit. Mascato Formación.
  3. Técnico Social en Peritajes (TSP). Modelos e Instrumentos y Casos Prácticos Reales. J. Piñeiro. Edit. Mascato Sdad. Coop.

II Congreso Daño Cerebral

Nombre

II Congreso Daño Cerebral

Organiza

NEUROBASE

Lugar

Jaén – Antiguo Hospital San Juan de Dios

Fecha

19-21 de Octubre

¿Qué es la cataplesia?

Catalepsia: concepto, características y tratamiento

¿Qué es la catalepsia?

Durante muchos años, la catalepsia fue un misterio para la humanidad. Antiguamente, al no disponer de medios médicos adecuados para determinar si una persona estaba muerta o no, se creía que la gente que sufría de catalepsia estaba realmente muerta, con lo cual eran enterradas vivas y no era infrecuente ver ataúdes con arañazos y otros signos que indicaban que la persona quería salir. De hecho, uno de los nombres con los cuales se conoce también a la catalepsia es el de muerte aparente.

La primera pregunta que puede plantearse una persona es saber qué es exactamente la catalepsia. Bajo este concepto se enmarca una afección consistente en una pérdida de la capacidad de realizar cualquier clase de movimiento debido a una afección nerviosa que altera el tono muscular. A pesar de dar la sensación de muerte, la persona que la padece no está muerta y posee constante vitales tales como ritmo cardíaco o electroencefalograma [4,5].


Características básicas de cataplesia

La catalepsia no se encuadra dentro de una clase de trastornos concretos sino que está englobada dentro de un grupo de síntomas correspondientes a diversas patologías: Parkinson, epilepsias o alguna clase de trastorno psicótico o una adicción a cualquier sustancia (droga, por ejemplo); hasta puede darse como consecuencia de la actuación de cierto tipo de fármacos en el organismo, a modo de efecto secundario.

Las características principales de la catalepsia son: rigidez muscular que alcanza un tono superior al que presenta esa persona en un inicio, palidez de la piel (presentando un color más blanquecino de lo normal), carencia de reacciones ante estimulaciones de carácter sensorial o relacionadas con el dolor (no sienten del mismo modo que una persona en estado consciente), las constantes vitales se ralentizan (el ritmo cardíaco y otras reacciones fisiológicas se hacen casi imperceptibles) y flexibilidad cérea (la rigidez muscular del cuerpo de la persona que sufre catalepsia permite que las extremidades se queden en una posición fija y que no pierda esa posición a lo largo del tiempo). Con estos síntomas y esas características, la catalepsia puede actualmente ser diferenciada de otras patologías.

Debido a las características citadas anteriormente, no era de extrañar que en épocas antiguas en las que la ciencia no contaba con un nivel de desarrollo adecuado, se considerase que la gente que sufría un episodio de catalepsia estaba muerta, por lo que eran enterradas y, cuando salían de ese episodio cataléptico, se encontraban enterradas y luchaban por salir (de ahí esos ataúdes con golpes y arañazos) [1,3].


Sustratos neurales de la catalepsia

En la catalepsia puede haber multitud de sustratos neurales involucrados en tanto en cuanto está condicionada por diversas enfermedades, así que comprendiendo los modos de funcionamiento que poseen las diferentes patologías se puede entender mejor qué puede causar la catalepsia.

En el caso de aparecer la catalepsia consecuencia de la enfermedad de Parkinson, ésta puede ser causada por la degeneración de la sustancia negra del individuo, con lo cual la dopamina en el organismo presenta unos niveles anormales de dopamina que impiden la apta movilidad del cuerpo. Esa falta de control y armonía en el organismo, capaz de causar una gran rigidez muscular, podría ser la originadora de la catalepsia en ese individuo.

Epilepsia

Con respecto a la epilepsia, un conjunto de anomalías caracterizadas por la descarga en un punto focal concreto de la corteza cerebral y que, cuando inicia, sigue una serie de fases:tónica (el cuerpo presenta una gran rigidez muscular), clónica (fase que presenta unos movimientos involuntarios de diferentes partes del cuerpo) y convulsiva (el cuerpo se sacude violentamente). La catalepsia en este caso puede producirse debido a la fase de rigidez muscular que surge en la epilepsia, favoreciendo que el cuerpo no se mueva y dé esa sensación de muerte.

Trastornos psicótico

En el caso de los trastornos psicóticos, la afección se caracteriza por provocar una disrupción de la realidad por parte del sujeto, haciéndole creer que ocurren ciertos eventos cuando en realidad está sucediendo otra cosa. Uno de los trastornos psicóticos más conocidos y que puede relacionarse cercanamente con la catalepsia es el conocido como “Delirium tremens”: En este delirio el sujeto presencia la “aparición” de unas criaturas que resultan aberrantes y le generan una gran sensación de miedo. Se puede dar, durante dicha experiencia alucinatoria, una sensación de parálisis que puede llevar a la catalepsia.

Adicciones

Con respecto a las adicciones, cuando un paciente está “enganchado” a una sustancia, su cerebro se programa para consumir esa adicción porque le genera placer; esto se debe a la falta de recaptación de dopamina. Es posible que debido a esa falta de funcionamiento adecuado del sistema dopaminérgico se produzcan esos episodios de catalepsia.

Por último, citando el tema de los fármacos, hay que tener en cuenta que muchos fármacos poseen efectos secundarios que pueden llevar a causar enfermedades o sintomatología perjudicial para el paciente consumidor del susodicho medicamento. En algunos fármacos, especialmente los antipsicóticos más antiguos, sus efectos pueden llegar a inducir síntomas que mermen la actividad física y mental del sujeto, pudiendo así llegar a inducir la catalepsia [6-8].


Tratamiento de la catalepsia

Aunque pueda parecer que la catalepsia es un mal que no tiene remedio fácil o que una vez que se sufre ya no se puede volver a la consciencia, lo cierto es que sí que se puede recuperar a una persona que la sufre y hacer que sea consciente de nuevo. Sin embargo, está comprobado que en general funcionan bastante bien los fármacos con funciones relativas a la relajación muscular.

En muchos casos, especialmente cuando la causa subyacente a la catalepsia tiene su origen en el consumo de alguna sustancia adictiva (droga) y afecta con ello al sistema motor del organismo, la catalepsia suele pasar gracias a la ayuda de algún tipo de intervención psicoterapéutica específica para ella acompañada de cierto tipo de fármacos antipsicóticos. No obstante, en los casos en los que la catalepsia viene inducida por algún traumatismo, por algún cambio emocional grave o por un choque violento, la catalepsia tiene a desaparecer sola sin necesidad alguna de intervención.

Como puede apreciarse según lo visto, la catalepsia por si sola no indica nada ya que puede estar causada por diversas circunstancias y que, en función del motivo que desencadena la catalepsia, el procedimiento será diferente [2,9].


Referencias bibliográficas

  1. Bambico, F. R. (2004). The Behavioural Pharmacology of the NAALADase Inhibitor: Its Effect on Cataleptic and Hemi-Parkinsonian Rats. Philippine Journal of Psychology, 37(1).
  2. Carroll, B. T., Goforth, H. W., Thomas, C., Ahuja, N., McDaniel, W. W., Kraus, M. F., … & Muñoz, C. (2007). Review of adjunctive glutamate antagonist therapy in the treatment of catatonic syndromes. The Journal of neuropsychiatry and clinical neurosciences, 19(4), 406-412.
  3. Coffey, M. J., & Taylor, M. A. (2010). The catatonic patient. Clinical Manual of Emergency Psychiatry, 77.
  4. Hodelin-Tablada, R. (2001). The clinical diagnosis of brain death. East and Central African Journal of Surgery, 6(1).
  5. Kulikova, E. A., Bazovkina, D. V., Antonov, Y. V., Akulov, A. E., Kulikov, A. V., & Kondaurova, E. M. (2017). Alteration of the brain morphology and the response to the acute stress in the recombinant mouse lines with different predisposition to catalepsy. Neuroscience research, 117, 14-21.
  6. Neal-Beliveau, B. S., Joyce, J. N., & Lucki, I. (1993). Serotonergic involvement in haloperidol-induced catalepsy. Journal of Pharmacology and Experimental Therapeutics, 265(1), 207-217.
  7. Ramachandraiah, C. T., Subramaniam, N., & Tancer, M. (2009). The story of antipsychotics: Past and present. Indian journal of psychiatry, 51(4), 324.
  8. Schmidt, W. J., & Beninger, R. J. (2006). Behavioural sensitization in addiction, schizophrenia, Parkinson’s disease and dyskinesia. Neurotoxicity research, 10(2), 161-166.
  9. Trujillo, K. A., & Akil, H. (1991). The NMDA receptor antagonist MK-801 increases morphine catalepsy and lethality. Pharmacology Biochemistry and Behavior, 38(3), 673-675.

Germán Albeleira

Licenciatura en Psicología. Máster en Neurociencias.

Joaquín Ibáñez - Universidad Loyola

Joaquín Ibáñez: creo que es posible la especialización en Neuropsicología

El mes de agosto, ese mes en el que las ciudades alejadas de la costa están prácticamente desiertas, hemos tenido el placer de entrevistar en Sevilla a Joaquín Ibáñez, docente de la Universidad Loyola al que tuve el placer de escuchar hace no mucho en una mesa redonda organizada por esta misma universidad.

¿Quién es Joaquín Ibañez?

¿A esta tengo que contestar yo?. Bueno, pues me considero un tipo sencillo que intenta disfrutar la vida con su familia y amigos mientras procura ayudar a otras personas que afrontan dificultades psicológicas asociadas a alternaciones cerebrales.

Hace un par de años me convertí en padre y eso ha cambiado completamente mi forma de entender la vida. Creo que ahora puedo comprender un poco mejor las situaciones tan duras por las que pasan muchas familias con hijos con Trastornos del Neurodesarrollo.


Trayectoria profesional de Joaquín Ibáñez

A continuación, con el fin de que el lector conozca algo más sobre su trabajo, le realizaré una serie de preguntas.

¿En qué está trabajando actualmente?

Desde hace un par de años estoy centrando mis esfuerzos en la enseñanza de la Neuropsicología a los futuros psicólogos en la Universidad Loyola Andalucía.

Además de la docencia en el Departamento de Psicología, aquí comparto la línea de investigación “Análisis Psicobiológico de las Disfunciones Cognitivas a lo largo del ciclo vital” con Alejandro Galvao, encargándome especialmente de las alteraciones de aparición en la infancia y la adolescencia.Esta línea de investigación está adscrita al Laboratorio de Neurociencia Humana de la Universidad.

Respecto a la trayectoria que me trajo hasta aquí, destacaría dos grandes pasos: una vez terminada la Licenciatura en Psicología tuve claro que era el momento de especializarse profesionalmente.

Hacía la especialización

Tras un periodo de búsqueda tuve la suerte de encontrarme con la primera edición del Máster en Formación Profesional en Neuropsicología Clínica de la Universidad Pablo de Olavide, dirigido por Pablo Duque en el Hospital Virgen Macarena de Sevilla.

Allí disfruté de 3 años de residencia en los que le perdí el miedo a sentarte junto a una familia para intentar encontrar los mejores recursos posibles para su caso, mezcla de evidencia científica y el ojo clínico que te da la experiencia.

No obstante, dado que la Neuropsicología es una especialidad relativamente reciente, y más aún en el ámbito infanto-juvenil, sentí la necesidad de mejorar mis conocimientos y recursos de investigación, por lo que una vez terminado el máster tampoco lo dudé cuando surgió la posibilidad de dar el segundo gran paso: incorporarme al proyecto de investigación nacional “Cognición y Educación” en cuyo contexto desarrollé mi doctorado bajo la dirección de David Saldaña, coordinador del Laboratorio de Diversidad, Cognición y Lenguaje del Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad de Sevilla.

De este modo, con mi labor actual creo estar completando un camino que me ha llevado de la teoría a la práctica, de la acción a la investigación, y que ahora completo con una docencia en la que intento enseñar la teoría basándome en la práctica y la evidencia científica. Un camino circular en el que, como ninguno de ellos en sí mismo es la meta, espero seguir caminando y aprendiendo.

¿Cuáles son sus futuros proyectos? o ¿qué proyectos le gustaría emprender?

¿Proyectos? Tengo un cajón lleno, jeje. El problema es encontrar el tiempo y los recursos para darle vida a todos ellos.

Los proyectos en los que actualmente ando liado van desde la participación activa en las redes profesionales que nos conduzcan al reconocimiento oficial de la especialidad de Neuropsicología en España, a la estructuración de enseñanzas de postgrado que fomenten la formación integral de los futuros profesionales de la Neuropsicología.

Si nos centramos en proyectos más específicos, actualmente estamos trabajando en diversos estudios que nos permitan conocer mejor la implicación de las funciones ejecutivas en procesos como la comprensión lectora, que tan importante resulta para el desarrollo académico y personal de niños y adolescentes.

Por otra parte, estamos trabajando en el diseño de protocolos de evaluación Neuropsicológica que sean de utilidad para la atención a enfermedades raras como la enfermedad de PKAN. Y es que aún hay mucho en lo que podemos ayudar a las familias que padecen enfermedades raras, por lo general infraestudiadas.

¿Una ilusión?

Me encantaría adentrarme en los usos de la realidad virtual en la intervención Neuropsicológica, pero por ahora no es mucho más que un anhelo. Un proyecto que sí tenemos muy avanzado y que en breve saldrá publicado en un número monográfico de la revista Neuropsychological Rehabilitation es la obtención de baremos actualizados para 10 pruebas de evaluación Neuropsicológica de frecuente utilización en la infancia y la adolescencia.

Lo más bonito de este estudio de normalización dirigido por Juan Carlos Arango es que no solo obtendremos baremos representativos de la población española de 6 a 17 años de edad (etapas de educación primaria y secundaria), sino que estos baremos también estarán disponibles para muchos otros países de américa con los que compartimos el español como lengua materna.

Con una muestra total de 6000 participantes, creo que no me equivoco si digo que es el estudio de baremación de pruebas Neuropsicológicas en población infanto-juvenil más grande realizado hasta la fecha.

En esta línea, acabamos de solicitar un proyecto de cooperación internacional junto al Instituto de Desarrollo de la Universidad Loyola Andalucía y la Fundación Entreculturas para hacer llegar estas pruebas recién baremadas a los profesionales que trabajan con niños y adolescentes de las zonas más desfavorecidas de Guatemala.

Será fantástico poder participar en la transferencia de estos conocimientos a las personas que atienden a estos niños en los que tan frecuente es encontrar necesidades educativas especiales.


Algunos apuntes sobre Neuropsicología

Como neuropsicóloga son bastantes las cuestiones que me gustaría plantearle. No obstante, debido a la escasez de tiempo, le plantearé algunas preguntas que a mi parecer podrían ser interesantes para el lector.

¿Cómo definiría la inteligencia?

Jeje, esa es una “buena pregunta”. Bueno, como intuyo que ya sabéis, actualmente no hay una definición completamente aceptada por todos respecto a lo que es la inteligencia, y varía bastante según los enfoques o marcos teóricos desde los que se parta.

Si hay algo en lo que más o menos todos los especialistas que se han centrado en ella coinciden es que se trata de una habilidad compleja que emana de la interacción entre múltiples capacidades cognitivas y las experiencias del sujeto.

Este complejo proceso constructivo permite al individuo adaptarse de manera flexible a las demandas de su entorno y encontrar las conductas más convenientes para sus propios objetivos personales (que pueden incluir a los otros, claro está, no se trata de una cuestión puramente egocéntrica).

Esta sería una definición genérica, después ya podríamos entrar en las definiciones de conductas inteligentes en diferentes dominios como el verbal, manipulativo, emocional o el musical, pero esto ya sería quizás extenderse demasiado.

Dejemos que el lector interesado se introduzca en este fascinante mundo por sí mismo (inteligencia general vs. inteligencias múltiples).

En cualquier caso, creo que lo que casi todo el mundo entiende por inteligencia se podría concretar en la capacidad que tenemos muchos organismos vivos (no solo los humanos podemos ser inteligentes) para adaptarnos y prosperar en entornos cambiantes.

Evidentemente, para ello necesitaremos poner a trabajar a todo nuestro sistema cognitivo, desde las funciones sensoriales más básicas a las ejecutivas más complejas, por lo que la tendencia actual en la evaluación neuropsicológica es intentar desentrañar todos los subprocesos cognitivos que permiten la conducta inteligente, de modo que al obtener datos sobre los que funcionan bien y los que no, podamos construir programas de intervención adaptados a cada caso.

¿Cree que debería implantarse la figura del Neuropsicólogo en los Centros Educativos?

Sí y no. A ver, desde luego que sería fantástico poder contar con neuropsicólogos en los centros educativos. Como parte del equipo de profesionales que atienden las necesidades de nuestros menores sin duda que sería algo genial.

Sobre todo, en los centros de educación especial. Sin embargo, exceptuando centros privados con presupuestos muy saneados, lo cierto es que el panorama actual de los equipos de orientación educativa lo hace altamente improbable.

Mi impresión es que todavía son pocos los psicólogos especialistas con los que se cuenta para hacer frente a todas las necesidades que se plantean en el ámbito escolar (las ratios psicólogo/estudiante son altísimas en muchos casos).

Creo que en estos momentos lo más eficiente sería apoyar y reforzar los conocimientos que tienen los profesionales de la orientación educativa en lo referente a las alternaciones del neurodesarrollo. Dotarles de mejores herramientas para la detección de posibles dificultades.

Y que una vez detectadas puedan derivar el caso a un profesional de la Neuropsicología que las estudie en profundidad y realice un diagnóstico preciso a partir del cual poder construir una intervención conjunta con el psicólogo educativo.

Esto creo que sería algo más alcanzable a corto y medio plazo. Y, aun así, es tremendamente complicado. Especialmente para las familias con escasos recursos económicos en tanto en cuanto aún no existe la figura del neuropsicólogo en la sanidad pública.

¿Cree que las emociones deberían formar parte del trabajo del neuropsicólogo?

Sin duda. Desde mi punto de vista las emociones son una parte muy importante del sistema cognitivo que nos ayudan a entender el mundo que nos rodea. Son una herramienta más con la venimos equipados a este mundo, y de especial importancia para comunicarnos y aprender a relacionarnos socialmente con otros, y con nosotros mismos. Si definimos las emociones como respuestas de nuestro sistema nervioso a estímulos relevantes, que tienen componentes tanto neurofisiológicos como cognitivos que propician la aparición de determinadas conductas, sin duda, la respuesta es sí, son algo a lo que la Neuropsicología le debería prestar atención.

Equipo multidisciplinares 

Otra cuestión es si, en el contexto de equipos multidisciplinares, el neuropsicólogo es el profesional más cualificado para su evaluación, diagnóstico e intervención. A día de hoy creo que los psicólogos clínicos formados en unidades de salud mental tienen una formación más potente que los neuropsicólogos en este ámbito, por lo que, si trabajo en un equipo que cuente con este tipo de profesionales, mi tendencia será derivar a ellos la atención específica en cuanto a las necesidades emocionales.

Pero como sucede en todo comienzo, las líneas divisorias entre especialidades hermanas que se están definiendo suelen ser muy difusas y a veces se generan confusiones.

En este sentido, creo que una línea divisoria clara podría establecerse en cuanto al origen de las alteraciones emocionales: si se deben a un daño cerebral o alteración del sistema nervioso, por definición deberían ser abordadas por un neuropsicólogo, mientras que, si son de origen exógeno, sistémico o relacional, creo que ahí poco podríamos aportar desde nuestra especialidad.

En cualquier caso, creo que el sentido común y la ética profesional debería imperar en cada caso: si un determinado neuropsicólogo no está suficientemente cualificado para la atención de las alteraciones emocionales (lo cual puede suceder dada la escasa importancia que se la ha dado tradicionalmente a las emociones en nuestro ámbito de actuación), aunque el origen sea un daño cerebral, creo que debería derivar a un compañero especializado (ya sea psicólogo clínico o neuropsicólogo).

El mismo principio podría aplicarse a la inversa, sin olvidar que al final lo más efectivo para la atención integral a las personas con alteración cerebral suele ser el trabajo multidisciplinar.


El futuro de la Neuropsicología

En la actualidad, el futuro de la Neuropsicología es uno de los temas más controvertidos. Nos gustaría conocer su opinión al respecto.

¿Cree que se tiene una idea equivocada en la actualidad de lo que es la Neuropsicología?

Bueno, como con todo nuevo término que se introduce en la sociedad y como especialidad que aún está consolidándose como área profesional independiente, creo que es normal que aún haya confusiones e ideas equivocadas.

Máxime si tenemos en cuenta el auge tan importante que estamos viviendo en este comienzo de siglo en todo lo referente a las neurociencias, con el consecuente uso generalizado del prefijo neuro- en infinidad de disciplinas.

En este sentido, creo que es responsabilidad de los profesionales de cada disciplina, en este caso de los psicólogos especializados en Neuropsicología, el realizar una adecuada difusión de los objetivos y procedimientos propios de nuestro ámbito de actuación profesional.

Y ya que estamos, pues aprovecho. Tal como yo la entiendo, y de manera sucinta, la Neuropsicología se podría definir como el estudio científico de la conducta de un individuo (psicología) y su relación con la actividad del sistema nervioso (neurología), siendo de especial utilidad en la evaluación, diagnóstico e intervención psicológica en personas con alteraciones del desarrollo neurológico, daño cerebral sobrevenido, o enfermedades neurodegenerativas.

¿Es posible ejercer como neuropsicólogo sin la acreditación sanitaria?

Posible, por ser posible, es. Por ejemplo, si uno se dedica a la investigación en Neuropsicología, y no tienen responsabilidades de evaluación, diagnóstico e intervención clínica, no habría ningún inconveniente en ejercer sin habilitación sanitaria.

Otra cosa es que se quiera ejercer la Neuropsicología en el ámbito sanitario. A día de hoy, si se ejerce en el ámbito clínico sin dicha habilitación, se estaría infringiendo la legalidad vigente (muy cambiante en los últimos años, dicho sea de paso).

Por tanto, para ejercer como neuropsicólogo clínico, en mi opinión, se deberá estar habilitado para el ejercicio de la psicología general sanitaria por alguno de los medios de habilitación transitorios que en su día se facilitaron a los profesionales que ya la estábamos ejerciendo (con todas las pegas que al proceso se le puedan poner), o se deberá obtener la habilitación vía Psicólogo Interno Residente (PIR) o a través de un Máster Universitario oficial que complemente la formación sanitaria actualmente ofrecida en los grados de Psicología.

Evidentemente, además de esta formación general sanitaria, deberemos obtener la formación especializada en Neuropsicología.

Y en esto es en lo que llevamos unos cuantos años poniéndonos de acuerdo los profesionales del ámbito, en determinar cuáles deben ser las competencias fundamentales que debe tener todo profesional de la Neuropsicología.

Está por ver si somos capaces de incorporar y demostrar que en dicha formación en Neuropsicología se incluyen las competencias del psicólogo general sanitario, al estar formando especialistas del ámbito sanitario, o deben realizarse ambas de manera independiente.

Como miembro del Consorcio de Neuropsicología, ¿cree que es posible que a corto – medio plazo exista la especialización de Neuropsicología?

Estoy completamente seguro de que lo vamos a conseguir, como miembro del Consorcio de Neuropsicología, de la Sección de Neuropsicología de la SEN, de la Sociedad Andaluza de Neuropsicología, y como Psicólogo Colegiado. No es una tarea sencilla, por lo que creo fundamental que todos los interesados rememos en la misma dirección. Con esto no quiero decir que no pueda haber diferentes opiniones ni puntos de vista, lo cual considero de lo más normal y saludable.

El reto de la Neuropsicología

Sin embargo, precisamente por ello el reto está en ser capaces de llegar a consensos y a acuerdos que en la medida de lo posible satisfagan a todas las partes. Actualmente está activado el procedimiento de acreditación del Consejo General de la Psicología en España mediante el cual los psicólogos podremos certificar nuestra formación y experiencia profesional como “Experto en Neuropsicología”.

En el último momento parece que se ha modificado la etiqueta de “especialista” por la de “experto” debido a complicaciones con los compañeros psicólogos clínicos que tampoco termino de entender del todo, la verdad.

En cualquier caso, ya sea como experto o como especialista, y con todos los peros que las diferentes partes le puedan encontrar, creo que es un primer paso de grandísima importancia que nos coloca en el buen camino para conseguir el reconocimiento público a nivel ministerial (la acreditación del Consejo/Colegio de Psicología no deja de ser la de una organización profesional).

Por tanto, este primer paso es ya una realidad. Cuánto nos va a llevar el siguiente paso, que regule la formación especializada en Neuropsicología vía PIR y por tanto la acreditación para el ejercicio profesional de la misma en el ámbito público, para mí todavía es una incógnita.

Pero que no quepa duda de que seguiremos trabajando con toda nuestra energía para conseguir el reconocimiento que nuestra querida profesión se merece. Ilusión desde luego que no nos falta.


Agradecimientos

Desde aquí me gustaría agradecer públicamente a Joaquín Ibáñez su entrega y disponibilidad con todo el equipo de Hablemos de Neurociencia, en especial, conmigo.

Gracias por su confianza, su tiempo y esfuerzo.

Carla A. Carvalho Gómez

Carla A. Carvalho Gómez

Grado en Psicóloga. Formación en Neuropsicología

¿Por qué los niños hablan solos?

¿Por qué los niños hablan solos?

Introducción

No es extraño ver a un niño hablando solo mientras hace un puzzle, mientras dibuja o mientras juega. Incluso nosotros, como adultos, nos encontramos a veces hablándonos en voz alta cuando estamos solos y concentrados en algo. ¿Cuál es el motivo por el que hacemos esto? ¿Es una simple manía o estas palabras dirigidas a nosotros mismos tienen alguna utilidad?

Jean Piaget, importante psicólogo suizo, se refería a este fenómeno como “lenguaje egocéntrico” y no le atribuía más función que la de integrar al niño en su ambiente, siendo un mero acompañante de su actividad. Lev Semiónovich Vygotski (1896-1934), psicólogo ruso contemporáneo a Piaget, centró también su atención en este lenguaje infantil autorreferido, denominándolo “habla privada” y, yendo más lejos que Piaget, asumió que tiene un importante papel en el desarrollo del niño.


Funciones del lenguaje

El lenguaje es un sistema de comunicación basado en el uso de símbolos arbitrarios que permite expresar los pensamientos y las emociones. Es una capacidad específicamente humana y que se adquiere como fruto de un proceso de socialización [3].

Además de esta función comunicativa, el lenguaje cumple también una función autorreguladora, manteniendo una relación estrecha en su desarrollo con el pensamiento. El lenguaje y el pensamiento, independientes en su origen, convergen en un momento de la ontogénesis en el que el lenguaje se convierte en un instrumento de ayuda para la resolución de problemas cognitivos y el control de la conducta. Después, esta habla externa se internaliza, transformándose en pensamiento verbal [8].

Desarrollo del pensamiento y del lenguaje

Según Vygotski, “cada función en el desarrollo cultural del niño aparece dos veces: primero a un nivel social y después a un nivel individual; primero entre personas (interpsicológico) y después dentro del niño (intrapsicológico)” [1, 7]. Así, el pensamiento verbal, como función psicológica superior, tendría como origen la confluencia entre el pensamiento preverbal y el lenguaje emocional y social del niño, al que Vygotski denomina lenguaje preintelectual. El pensamiento, en su desarrollo, pasaría de una etapa primitiva o natural a apoyarse en el lenguaje como signo externo y, finalmente, llegar a internalizarse.

El lenguaje, por su parte, pasaría de una etapa de uso exclusivamente social, a diversificarse; por un lado, manteniendo este uso social y, por otro, sirviendo como herramienta mediadora y variando su función hasta llegar a la internalización.

Así, siguiendo la teoría vygotskiana, ambas funciones, pensamiento y lenguaje, partirían de un origen social, confluirían en un momento del desarrollo y finalmente volverían a diferenciarse, internalizándose cada una de ellas con un nivel de complejidad superior al que tenían previamente y característicamente humano.


El habla privada

En esta etapa intermedia en el desarrollo del lenguaje desde el plano social hasta su internalización (o del pensamiento primitivo hacia el pensamiento verbal), se observa el fenómeno del habla privada [2]. Partiendo de un origen social, el habla privada se desarrolla a lo largo de una curva que se eleva hasta alcanzar un punto máximo y luego declina hasta casi desaparecer al comienzo de la edad escolar, debido a su transformación en habla interna [5, 6].

Es en este momento, cuando el niño tiene entre tres y seis años, cuando se le observa con más frecuencia hablando solo; utiliza el lenguaje, externalizado, como apoyo para la regulación de la propia conducta y de su pensamiento. Cuando somos adultos y en situaciones de especial dificultad o fatiga, el pensamiento verbal puede volver a externalizarse para ayudar a mantener la atención y facilitar la resolución con éxito de la tarea.

En esta etapa del desarrollo es cuando se produce la diferenciación en la estructura y funciones del lenguaje. Mientras el habla social, externa, cumple una función comunicativa y presenta una estructura formal (gramaticalmente correcta), el habla interiorizada o pensamiento verbal desempeña funciones de adaptación personal y su estructura es abreviada (cuando pensamos, no respectamos las reglas gramaticales, sino que utilizamos el lenguaje de forma sintética y predicalizada). El habla privada se asemeja en su estructura al habla social (es gramaticalmente correcta) y en su función al pensamiento verbal, es decir, contribuye a la regulación de la conducta, de la atención, de las emociones, etc. [5, 6, 8]. En cuanto a su estructura, Vygotski afirma que, en su desarrollo, el habla privada se vuelve más abreviada y predicalizada de forma progresiva, hasta llegar a internalizarse.

Análisis del habla privada

El análisis del habla privada es el método más adecuado, según Vygotski, para el estudio del pensamiento verbal, ya que comparte su función autorreguladora con esta última, permitiendo así la observación directa de un fenómeno que, de otra forma, no sería accesible a ella. Sus postulados han recibido un fuerte apoyo empírico [4] y tienen importantes aplicaciones clínicas. Por ejemplo, la técnica de las autoinstrucciones, que consiste en dividir una tarea que queremos entrenar en pasos, asociándolos a una instrucción verbal, está basada en esta teoría.

Por tanto, cuando volvamos a observar a un niño hablando solo mientras realiza una tarea recordemos que le podría estar sirviendo como herramienta de apoyo para la resolución de problemas en una situación que es compleja para él.


Referencias bibliográficas

  1. Berk, L. E. (1982). Children´s Private Speech: An Overview of Theory and the Status of Research. En R. M. Diaz y L. E. Berk (Eds.), Private speech: From social interaction to self-regulation (pp. 17-53). New York, N.Y.: LEA.
  2. Berk, L. E., y Landau, S. (1993). Private Speech of Learning Disabled and Normally Achieving Children in Classroom Academic and Laboratory Contexts. Child Development, 64, 556-571.
  3. García Madruga, J.A., y Moreno Ríos, S. (1998). Conceptos fundamentales de Psicología. Madrid: Alianza Editorial.
  4. Montero, I., y de Dios, M. J. (2001). Vygotsky was right. An experimental approach to the study of the relationship between private speech and task performance. Comunicación presentada en la Reunión Anual de le AERA (American Educational Research Association). Seattle, WA. USA.
  5. Montero, I., de Dios. M. J., y Huertas, J. A. (2001). El Desarrollo de la Motivación en el Contexto Escolar: un Estudio a través del Habla Privada. Estudios de Psicología, 22, 3, 305-318.
  6. Montero, I., y Huertas, J. A. (1999). The motivational function of private speech in young children. Comunicación presentada en la Reunión Anual de la AERA. Montreal, Canadá.
  7. Vygotski, L.S. (1931/1979). El desarrollo de los procesos psicológicos superiores. Barcelona: Crítica.
  8. Vygotski, L. S. (1934/1983). Pensamiento y Lenguaje. En L. S. Vygotski, Obras escogidas, vol. 2. Madrid: Visor-MEC.
Mª Teresa Sánchez Gallardo

Mª Teresa Sánchez Gallardo

Psicóloga Sanitaria. Experta en Psicología Positiva.

La Teoría Polivagal aplicada al Trastorno Límite de Personalidad

La Teoría Polivagal aplicada al Trastorno Límite de Personalidad

¿Qué es el trastorno límite de la personalidad?

“Vivir una vida análoga a una telenovela es vivir la vida de una personalidad límite” [4]. Desde el punto de vista emocional, estas personas son altamente inestables, viéndose especialmente secuestradas por su ira.

El caos imperante en sus vidas se ve avivado por una intensa necesidad de relaciones interpersonales, así como inestables y polarizadas opiniones sobre los demás (en un momento pueden considerar a una persona como cariñosa e inteligente, y al poco tiempo, traidora y negligente).

Las personas con trastorno límite de la personalidad (TLP) tienen una tolerancia muy baja a la soledad y sienten una profunda sensación de vacío cuando no están acompañadas.

Ya sea como un medio para evitar el abandono de los demás o para aliviar su intenso dolor emocional, estas personas pueden llevar a cabo conductas autolesivas (cortes, quemaduras y otras mutilaciones) o suicidas.

Según Millon y cols. [4], se trata de personas incapaces de comprender que esta excesiva dependencia interpersonal, así como sus comportamientos drásticos, en realidad, son un camino directo hacia el alejamiento de los demás.

Presentan, además, sintomatología depresiva y ansiosa, acompañada de sentimientos de culpa e inferioridad y, en ocasiones, consumo de drogas y promiscuidad sexual.

Por otro lado, al carecer de un sentido maduro de su yo, su sistema de valores y persecución de metas orientadas por éstos son altamente evanescentes e inestables.

Finalmente, los períodos de estrés pueden llegar a causarles la entrada en estados psicóticos y disociativos transitorios.

En comparación a otros trastornos de personalidad, el TLP constituye uno de los retos más complejos y difíciles de abordar por los clínicos, haciendo que la intervención pueda llegar a ser una fuente de frustración y recelo [6], siendo la Terapia Dialéctica Conductual (DBT) y la Terapia Basada en la Mentalización (MBT) los principales tratamientos de elección [5].


Una perspectiva polivagal

La Teoría Polivagal de Porges se utiliza actualmente como base teórica para explicar el trauma y los trastornos relacionados con éste. Existe gran cantidad de informes de casos en los que el TLP correlaciona significativamente con un pasado de abusos sexuales y disfunción familiar, lo que ha llevado a desarrollar la hipótesis de que el TLP puede ser resultado de experiencias traumáticas en edades tempranas.

Otros eventos adversos, como ser abandonado o tener miedo a serlo, además de una falta de apego seguro, suelen acompañar igualmente al TLP.

Por otra parte, como hemos mencionado antes, suele aparecer acompañado de trastornos comórbidos relacionados con el estado de ánimo y la ansiedad.

Dada la prevalencia y severidad del TLP, algunos estudios se han dedicado a explorar los mecanismos neurológicos y psicológicos subyacentes. Los investigadores sugieren que conocer estos mecanismos puede dar lugar a desarrollar tratamientos más efectivos.

Impulsividad

Dado que la impulsividad es un aspecto central del TLP [2], se ha hipotetizado que debe existir una disfunción de la corteza prefrontal, algo que se infiere por las observaciones efectuadas sobre la conducta de personas que han sufrido daño cerebral en esa área, en las que se produce un aumento de la impulsividad.

Asimismo, los estudios volumétricos con neuroimagen han hallado que los lóbulos frontales de los participantes TLP están reducidos respecto al grupo control.

Del mismo modo, áreas de las estructuras límbicas, implicadas en la regulación emocional (como el hipocampo y la amígdala), se encuentran igualmente reducidas.

La reducción de volumen de estas estructuras, en especial del hipocampo, parece ser una consecuencia del excesivo estrés al que los pacientes TLP se ven sometidos.

Regulación emocional

Se han realizado otros estudios neuropsicológicos de los sistemas que median la regulación emocional, la impulsividad y la conducta agresiva

. Así, se han hallado, por ejemplo, déficits de serotonina (neurotransmisor relacionado con la impulsividad, la agresión y las conductas suicidas) en personas con TLP. El TLP puede ser asociado a una hiperreactividad del sistema hipotálamo-pituitario-adrenal (HPA), un sistema implicado en la reacción de estrés, la ansiedad y la reactividad emocional.

Regulación conductual

Dado que algunas manifestaciones del TLP están relacionadas con dificultades en la regulación conductual y emocional, la evaluación del sistema nervioso autónomo (SNA) puede ser útil como vía para comprender los mecanismos neurales del trastorno.

Por ello, se puede hipotetizar que (a) el componente simpático del SNA, que subyace al sistema de respuesta de lucha/huida, puede encontrarse hiperactivado; y (b) que el componente parasimpático, subyacente a los estados viscerales de calma y las conductas de interacción social, puede encontrarse deprimido.

Se han realizado estudios en este sentido que parecen confirmar la hiperactivación del componente simpático en los TLP, sin embargo no se ha evaluado aún el componente parasimpático [3].


Modelo filogenético de la Teoría Polivagal

El modelo filogenético sobre el sistema nervioso autónomo que ofrece la Teoria Polivagal [7] provee un innovador marco de trabajo para estudiar la hipotética participación del SNA en el TLP. La teoría se centra en el rol que el SNA juega a la hora de mediar tanto las conductas de defensa como las de socialización.

También, enfatiza e integra el sistema de interacción social que regula los músculos faciales y la cabeza implicados en las conductas interpersonales (p. ej. mirada, prosodia, expresión y gesticulación) con el componente parasimpático del SNA (la ruta mielinizada del nervio vago que se dirige al corazón y da lugar a estados viscerales de calma, disminuyendo la activación simpática y la actividad del sistema HPA).

Circuitos neurales

La Teoría Polivagal enfatiza cómo los circuitos neurales implicados en los estados de regulación autonómica se desarrollaron para dar soporte a respuestas bioconductuales adaptativas.

Propone que las reacciones autonómicas a los cambios/estímulos son resultado de una jerarquía filogenéticamente ordenada en tres estrategias adaptativas de respuesta bioconductual.

Estas estrategias se relacionan con contextos seguros, peligrosos o amenazantes para la vida. Según esta teoría, el sistema neuroceptivo se encuentra continuamente evaluando si el contexto en el que nos encontramos es seguro o peligroso.

La neurocepción no es un proceso consciente; ocurre vía rutas inconscientes subcorticales que se encargan de activar alguno de los tres circuitos neurales (interacción social, ataque/huida, colapso).

Así, en base a la Teoría Polivagal, las dificultades en la regulación emocional que presentan los TLP pueden ser interpretadas como la expresión conductual de un estado fisiológico que se ha desarrollado para dar soporte a las estrategias de defensa en situaciones de peligro o amenaza vital.

Según la Teoría Polivagal, el fragmento mielinizado del vago, con el que cuentan los mamíferos modernos, es crítico para inhibir los circuitos límbicos de defensa, desactivando la influencia del sistema nervioso simpático sobre el corazón y disminuyendo la actividad del eje HPA.

Cuando esto sucede, el vago mielinizado funciona como un freno que mantiene los estados de calma en los contextos sociales.

Sin embargo, cuando se detecta algún riesgo, este freno deja de funcionar en un abrir y cerrar de ojos para que se movilicen las conductas de defensa. Así, el TLP puede asociarse con dificultades en la regulación del freno vagal en escenarios sociales [1].

Corazón de mamiferos

El corazón de los mamíferos se caracteriza por una influencia del vago relativamente fuerte, a través de las rutas mielinizadas de éste, sobre las neuronas marcapasos.

Funcionalmente, el impacto del freno vagal produce una tasa cardíaca inferior al ritmo normal, es decir, la frecuencia cardíaca desciende. Cuando el freno vagal no está en funcionamiento, el ritmo cardíaco vuelve a su línea de base sin necesidad de que se active el sistema simpático. Es decir, el freno del vago ejerce de modulador de la tasa cardíaca mediante sus rutas eferentes mielinizadas.

De esta manera, el freno vagal provee un mecanismo neural para cambiar los estados viscerales mediante la frecuencia cardíaca.

Neurofisiológicamente, la influencia del freno vagal se reduce o se retira para dar a poyo a los requerimientos metabólicos necesarios para la movilización conductual (p. ej. respuesta de ataque/huida) y el mantenimiento o incremento de conductas de apoyo social.

La amplitud de la arritmia respiratoria sinusal –ralentización de la frecuencia cardíaca al exhalar y aceleración de la misma al inhalar- (RSA) indica el estado del freno vagal, por lo que es un índice del efecto que la ruta mielinizada del vago está ejerciendo sobre el corazón.

Se ha comprobado que las personas con TLP tienen problemas para mantener el freno vagal en situaciones sociales. De esta manera, en respuesta a estímulos sociales, los TLP pueden pasar rápidamente de un estado de calma (con una alta amplitud del RSA) a un estado de agitación (baja amplitud del RSA) [7].


Referencias bibliográficas

  1. Austin, M. A., Riniolo, T. C., & Porges, S. W. (2007). Borderline personality disorder and emotion regulation: Insights from the Polyvagal Theory. Brain and cognition, 65(1), 69-76.
  2. Crowell, S. E., Beauchaine, T. P., & Linehan, M. M. (2009). A biosocial developmental model of borderline personality: Elaborating and extending linehan’s theory. Psychological bulletin, 135(3), 495.
  3. Lieb, K., Zanarini, M. C., Schmahl, C., Linehan, M. M., & Bohus, M. (2004). Borderline personality disorder. The Lancet, 364(9432), 453-461.
  4. Millon, T., Grossman, S., Millon, C., Meagher, S. y Ramnath, R. (2006). Trastornos de la personalidad en la vida moderna. Barcelona: Elsevier Masson.
  5. National Institute for Health and Care Excellence [NICE] (2009). Borderline Personality Disorder: recognition and management. Retrieved from: https://www.nice.org.uk/guidance/cg78/resources/borderline-personality-disorder-recognition-and-management-pdf-975635141317
  6. Palacios, A. G., Haro, M. V. N., Guillén, V., Marco, H., & Botella, C. (2010). Estudio preliminar sobre la eficacia de la terapia dialéctico-comportamental en personas diagnosticadas de trastorno límite de la personalidad y bulimia nerviosa. Psicología Conductual, 18(1), 197.
  7. Porges, S. W. (2011). The polyvagal theory: Neurophysiological foundations of emotions, attachment, communication, and self-regulation. New York: Norton.

 

Isaac Carmona

Isaac Carmona

Psicólogo. Máster Oficial en Terapias Psicológicas de Tercera Generación. Instructor de Mindfulness y Autocompasión (MSC).

¿Quién es Jason Padgett? Savant Adquirido

¿Quién es Jason Padgett? Savant Adquirido

Introducción

Dentro del estudio del cerebro, desde la Neurociencia en general, existen varios nombres de casos clínicos que han pasado a la historia por cambiar paradigmas, constatar avances científicos o por poner de nuevo en relieve que la mente humana nunca deja de sorprendernos.

En mi opinión, el caso de Jason Padgett, es uno de esos casos que al conocerlo te deja asombrado, hace que crezca tu interés por saber más acerca de él y te lleva a volver replantearte hasta dónde puede llegar la capacidad cerebral.


Jason Padgett

Padgett era un joven que vivía en Tacoma (Washington). Nunca fue un chico muy estudioso, reconocía que no le interesaban las asignaturas que tenía que preparar y prefería pasar el tiempo saliendo con sus amigos. En una de estas salidas decidieron ir a un bar-karaoke, pero la noche se complicó.

Jason fue agredido violentamente en la vía pública por varias personas que intentaban robarle. Ya en el hospital se determinó que había sufrido una grave conmoción cerebral por los fuertes golpes que había recibido. Después de este episodio pudo volver a casa y a la normalidad aunque, en realidad, su vida había cambiado para siempre [2,4].

El incidente le llevó a padecer posteriormente varios trastornos (agorafobia, obsesivo-compulsivo, depresión) pero también comenzó ser capaz de realizar cálculos mentales y a visualizar la realidad a través de patrones geométricos. La luz, el agua e incluso su propia mano estaban compuestas de líneas que se unían para formar la imagen.

Era capaz de plasmar lo que veía con exactitud creando dibujos asombrosos, pero no tenía conocimientos para explicar aquello que sólo él era capaz de ver [2,4].

En este impulso por intentar entender su nueva forma de procesar lo que le rodeaba, y por compartirlo, hizo que saliera de su letargo y recibiera clases de matemáticas y física.

Al volver a conectar con el mundo recibió el diagnóstico de Savant adquirido y encaminó su vida a aprovechar su nueva capacidad, a través de la vida matemática universitaria.

También decidió dar a conocer su historia, publicando un libro autobiográfico, y su asombrosa capacidad, editando sus dibujos [2,4].


Savant adquirido

El caso de Padgett entra dentro de lo que hoy se conoce como Síndrome de Savant adquirido, el cual se describe como el desarrollo de habilidades tipo Savant (pintar, tocar instrumentos musicales, cálculo mental, etc.) después de haber sufrido algún tipo de lesión a nivel cerebral. Concretamente en el área temporal anterior izquierda [4].

Dentro de la literatura científica se han descrito distintos tipos de daño cerebral que desencadenaron el síndrome, como son meningitis, herida de bala en el hemisferio izquierdo, trastorno craneoencefálico grave y demencia fronto-temporal, entre otros [3,4,5].

Actualmente existen muy pocos casos de Savant adquirido en todo el mundo, de entre los que el caso de Padgett sobresale ya que es el único con esa habilidad, pero buenos ejemplos son los de Amato, Cicoria o Serrell.

Derek Amato sufrió una conmoción cerebral grave al zambullirse en una piscina que conllevó que perdiera audición en un oído y que fuera capaz de ver manchas blancas y negras que transformaba en notas para piano, el cual nunca había tocado antes.

El cirujano ortopédico neoyorquino Tony Cicoria fue alcanzado por un rayo que le paró el corazón. Fue resucitado y salvo problemas leves de memoria transitorios no le quedaron secuelas.

Sin embargo, más tarde desarrolló un interés inusual en él por la música clásica y soñó con una pieza que no podía sacarse de la cabeza.

Finalmente, publicó Fantasía transcribiendo dicha melodía en una partitura de 26 páginas. Orlando Serrell sufrió un golpe en la cabeza a los 10 años por una pelota de béisbol que le dejó inconsciente.

A partir de entonces fue capaz de hacer cálculos del calendario indicando el día de la semana exacto, pero además era capaz de recordar el tiempo que hizo en cualquier día posterior al golpe [4].


Investigación

A pesar de que aún no es posible basarse en una única teoría que explique completamente por qué los Savant expresan estas capacidades, desde las primeras investigaciones en los años 70 y 80 las hipótesis apuntan a que el hemisferio derecho (HD) compensa las lesiones que se han producido en el hemisferio izquierdo (HI).

Sin poder determinar un patrón general los científicos se apoyan en que la existencia de lesiones izquierdas en todos los estudios y en que las capacidades extraordinarias que se manifiestan, siempre se relacionan con funciones derechas [5].

Miller

Una de las investigaciones que da mayor peso a la hipótesis de lesión izquierda es la llevada a cabo por Miller y su equipo a finales de los años 90.

Estos autores estudiaron a varios pacientes que padecían demencia frontotemporal (DFT) los cuales habían adquirido una increíble habilidad para la pintura basada en su capacidad visual, de la cual carecían anteriormente.

En sus cerebros se pudo apreciar mediante neuroimagen un predominio de la lesión en el HI. En otro momento, Miller decidió estudiar también otra serie de pacientes cuya habilidad era musical y encontró igualmente lesión izquierda.

Los autores concretaron que la disfunción en el lóbulo temporal anterior izquierdo desinhibe los sistemas perceptivos llevando a una nueva forma de procesamiento perceptual y sensibilidad artística [3,4,5].

Grupo de Miller

Otra de las aportaciones importantes del grupo de Miller fue comparar los resultados de un caso de Savant del neurodesarrollo con los de los pacientes con DFT, dando lugar a coincidencias en las áreas lesionadas y activadas.

Así, observaron un mayor nivel de flujo sanguíneo en zonas del neocórtex derecho, junto a un menor nivel del mismo en el lóbulo temporal izquierdo, que apoyarían la hipótesis de compensación derecha ante una lesión izquierda [3,4,5]

Estos hallazgos llevan a cuestionarse si estas capacidades se encuentran de forma latente en todos nosotros. Es decir, ¿es posible que tengamos este tipo de conocimientos y que éstos puedan salir a la luz en función de que se activen/desactiven determinados circuitos neuronales? [5].

Snyder y colaboradores

Snyder y colaboradores quisieron acercarse a responder esta pregunta mediante la aplicación de estimulación magnética transcraneal repetitiva (EMTr) en el lóbulo temporal izquierdo.

Los sujetos eran estimulados mediante la técnica a baja frecuencia inhibiendo la actividad del temporal izquierdo, con la intención de simular una lesión del mismo y ver si se producían cambios que esbozaran mejoras en habilidades típicas de Savant, como el dibujo.

Dados los resultados anteriores, este mismo autor realizó otra investigación usando la estimulación transcraneal de corriente directa (tDCS), desactivando de nuevo la misma área cerebral y aumentando la actividad del HD.

Ninguno de los participantes podía resolver una tarea creativa compleja que consistía en unir 9 puntos usando sólo 4 líneas rectas previamente a la estimulación, pero cerca del 40% de ellos sí fue capaz al recibirla [1,4,5].

Las conclusiones a las que llegaron fueron que sólo algunos de nosotros podríamos desarrollar estas habilidades, ya que sólo algunos de los individuos manifestaron mejoras en el dibujo durante un corto período de tiempo.

Esta conclusión tiene sentido si atendemos a que no todas las personas con discapacidad desarrollan Savant, es decir, las habilidades tipo Savant podrían estar latentes sólo en una porción de la población normal.

Sin embargo, no hay consenso, ya que otros autores opinan que están dentro de todos nosotros pero el empeño social por desarrollar al máximo nuestro hemisferio izquierdo dificultaría enormemente la posibilidad de que emerjan [1,4,5].


Conclusiones

Como hemos visto, el Savant adquirido es un yacimiento de conocimiento acerca del cerebro que abre la puerta a distintas cuestiones intrigantes:

  • ¿Es posible que todos escondamos estas capacidades?
  • ¿Heredamos estas capacidades y de manera innata nacemos con predisposición para procesar y entender la realidad al nivel que lo hace un Savant?
  • ¿Podría ser posible desarrollar estas capacidades sin sufrir lesiones u otras alteraciones cerebrales?
  • Si averiguamos que mecanismos de plasticidad y compensación neuronal tienen lugar en el Savant ¿podremos ayudar a la recuperación del daño cerebral? [4].

Referencias bibliográficas

  1. Snyder AW et al (2003). Savant-like skills exposed in normal people by supressing the left fronto-temporal lobe. Journal of Integrative Neuroscience, Vol 2, No. 2, 149-158.
  2. Padgett, J (2015) TED Archive. Videos Youtube Channel. TED Conferences. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=GDU7lEmiiD8
  3. Treffert, DA (2009) Savant Syndrome: An Extraordinary Condition A Synopsis: Past, Present, Future. Philos Trans R Soc Lond B Biol Sci. 364 (1522): 1351–1357.
  4. Treffert DA (2014) Neurosciencie: Accidental Genius. Scientific American; Vol311, Nº2, August 2014, 52-57
  5. Treffert DA and Wallace GL (2002). Islands of Genius. Scientific American v286 no6 p76-85.

Leticia Ramos Blázquez

Neuropsicóloga.