¿Cómo trabajar la Dislexia a través de aplicaciones informáticas?

¿Cómo trabajar la Dislexia a través de aplicaciones informáticas?

Historia

El 7 de Noviembre de 1896, el British Medical Journal publicó un artículo firmado por el médico e investigador WPringle Morgan, un médico de Sussex, Inglaterra, sobre lo que hoy en día conocemos como dislexia.

En este artículo plasmó la paradoja encontrada siempre en las personas con este diagnóstico: niños brillantes que presentan grandes dificultades a la hora de aprender a leer y escribir.

Es por ello que el erróneo pensamiento que ha estado presente a lo largo de la historia sobre que aquellos niños inteligentes, con motivación y escolarizados de manera temprana tenían las condiciones idóneas para el aprendizaje de la lectoescritura, ha quedado invalidado hoy en día, entendiendo que inteligencia y facilidad para el aprendizaje de la lectura, no van siempre unidos.

Las primeras aproximaciones a la definición de este trastorno, referían que las dificultades eran debidas a problemas visuales.

Eso explicaba el hecho de invertir letras y/o palabras. Más tarde, las investigaciones al respecto dilucidaron otras causas tales como problemas cognitivos, específicamente de las áreas del lenguaje.


¿Qué es la dislexia?

A grandes rasgos, entendemos que la dislexia es un trastorno del lenguaje que implica la dificultad para identificar palabras escritas.

Concretamente, es un trastorno lingüístico del aprendizaje, de origen neurológico y que interfiere en la adquisición de la alfabetización escrita (lectura, escritura y deletreo.

Está caracterizada tanto por una pobre habilidad en la decodificación y el deletreo como por un déficit en la conciencia y/o manipulación fonológica.

Además, esas características principales pueden concurrir con dificultades en el lenguaje hablado y con déficits en la memoria a corto plazo.

Las características secundarias pueden incluir una pobre comprensión lectora (debida a problemas de decodificación y memoria), una expresión escrita deficitaria y dificultades en organizar la información para el estudio y el recuerdo.


Bases biológicas de la dislexia

La teoría más consolidada nos muestra que la dislexia tiene origen genético y base neurológica. Se han identificado algunos genes como los responsables de la dislexia.

Los genes son los encargados de configurar nuestro cerebro funcional y estructuralmente desde la migración, la diferenciación, la mielinizacion y la sinaptogénesis. Así, cuando un gen se expresa de manera anómala, produce una alteración cerebral que se distancia del funcionamiento normal.

El modelo fonológico de la lectura refería un esquema modular de procesamiento cognitivo en el que cada uno de los procesos que lo componen que se encargan de la identificación de una palabra, lo ejecuta una red específica de células.

Pero gracias a la introducción de la Resonancia Magnética Funcional (RMF) para el estudio del cerebro, se han podido medir los cambios metabólicos mientras el sujeto realiza una tarea como la lectura.

De esta manera se han podido localizar diferentes áreas activas tales como la corteza extraestriada del lóbulo occipital para la identificación de las letras, el giro frontal inferior para el procesamiento fonológico y la activación de áreas situadas en los giros temporales mediales y superiores del cerebro para el acceso al significado.

Además, existe un dimorfismo sexual para este proceso, se activan áreas diferentes para este mismo proceso según sea un hombre o una mujer quien esté realizando la actividad.

La probabilidad aumenta de manera muy significativa cuando en la familia hay personas con dislexia (de padres a hijos y entre hermanos dicigóticos y monocigóticos (100%)).

Las tasas aproximadas de prevalencia de este trastorno se sitúan entre el 10 y el 20% de la población en edad escolar y afecta a un número mayor de niños que de niñas.


Tipos de dislexia

La clasificación histórica sobre los tipos de dislexia ha sido la siguiente:

Dislexia fonológica

  • Ruta fonológica alterada. Lectura por la ruta visual (Léxica)
  • Leen bien las palabras frecuentes, sean regulares o irregulares
  • Dificultades para leer palabras desconocidas o pseudopalabras

Dislexia visual

  • Ruta visual (léxica) alterada. Lectura por la ruta fonológica
  • Leen bien palabras regulares y pseudopalabras
  • Tienen dificultades con las palabras irregulares
  • Confusión de homófonos (Ola- Hola)
  • Dificultades en las reglas de acentuación y dependientes de contexto (“arido” por “árido”; “guente” por “gente”)

Dislexia mixta o profunda

  • Las dos rutas se encuentran afectadas
  • No pueden leer pseudopalabras
  • Dificultad para acceder al significado
  • Presencia de errores visuales y derivativos
  • Dificultad en las palabras abstractas, verbos y palabras de función

¿Cómo trabajar estas dificultades por medio de aplicaciones informáticas?

Existen en el mercado una amplia variedad de aplicaciones destinadas al aprendizaje de la lectura, con múltiples métodos como por ejemplo el fonético, el silábico o el global,  y gran variedad de actividades para realizar. Pero cuando nos encontramos con niños con dificultades específicas para el aprendizaje de la lectura, debemos tomar en consideración sólo aquéllas que siguen un modelo específico que incluya todos, o al menos una gran mayoría, de los procesos que estos niños tienen deficitarios. Y una de estas aplicaciones es Diseggxia (Piruletras en castellano).

Diseggxia

Esta aplicación ha sido creada por Luz Rello, una investigadora española, Azuki, responsable del diseño y Clara Bayarri, como desarrolladora de la app.

Ha sido testada por varios grupos de estudiantes con dislexia y ha recibido varios premios importantes por la puesta en marcha de este magnífico proyecto.

La app pretende trabajar por medio de diferentes juegos, 5.000 en total, los errores tradicionales que los niños con dislexia comenten en la lectura y en la escritura.

Los ejercicios se disponen en tres niveles y tienen una amplia variedad: completar una palabra con la letra que sobra o que falta, sustituir una vocal errónea, elegir la terminación adecuada para una palabra, segmentar palabras, ordenar sílabas, etc.

Actualmente se encuentra disponible en iTunes, para dispositivos Apple, totalmente gratuita. La versión para Android se encuentra en fase beta, puede ser descargada para probar con ella.

Con este tipo de aplicaciones informáticas se pretende suplir algunas de las limitaciones que los ejercicios de lápiz y papel presentan ya que la disgrafía es comórbida a la dislexia en muchas ocasiones; además, permiten adaptar los textos en formatos específicos para que puedan ser procesados de mejor manera.


Ver más

  1. Descargar la aplicación para android
  2. Descargar la aplicación para iTunes
Marta Rincón Ortega

Marta Rincón Ortega

Doctorando en Psicología Neuropsicóloga Infantil en Centro Crece.

Miedo y Ansiedad: Fobos y Deimos

Miedo y Ansiedad: Fobos y Deimos

Introducción

La mitología griega nos cuenta que Ares, el dios de la guerra, tiene dos hijos: Fobos que representa al miedo o pánico y Deimos al terror. Ambos lo acompañaban a la guerra para esparcir sus emociones homónimas.

Quizás la principal emoción humana sea el miedo; la conocemos en sus múltiples facetas como terror, pánico, susto, pavor, temor, etc. Al proyectarlo en el futuro creamos a su hermana: la ansiedad. Es una emoción con privilegio, a diferencia de otras emociones no la podemos posponer.

Convenimos en que el miedo es imprescindible para sobrevivir, nos permite vivir en sociedades organizadas con castigo para quienes no cumplen sus reglas. Sin embargo, por otro lado, se convierte en una fuente de sufrimiento constante./script>


¿Por qué existe el miedo?

El miedo existe como un mecanismo de defensa aún en animales muy primitivos, encontrándose especialmente desarrollado en los mamíferos. En las ratas el miedo es un mecanismo que provoca que estas se “congelen”. Los mecanismos básicos del miedo en las ratas son similares a los humanos, gran parte de lo que sabemos sobre el miedo lo hemos investigado con estos animales.

Sentimiento de miedo

En el caso de los humanos lo que nos distingue es el sentimiento del miedo que se produce cuando somos conscientes del mismo. Debemos diferenciar la sensación consciente de la misma de los mecanismos de defensa.

Los circuitos cerebrales difieren entre ambos pero dado que se producen en forma simultánea solemos pensar que son la misma cosa. Sin embargo, que los circuitos interactúen entre sí no significan que no podamos diferenciarlos. Se nos hace imposible sentir miedo y no tener alguna reacción orgánica del mismo.

Tal como se preguntaba el psicólogo y filósofo estadounidense, William James: ¿Corremos porque sentimos miedo o sentimos miedo porque corremos?

Ansiedad

La palabra ansiedad deriva etimológicamente de la palabra latina anxietas que a su vez viene del griego angh que significaba tener una complicación o llevar una carga. De esta raíz deriva la palabra angustia que sería sinónimo de ansiedad.

Søren Kierkegaard

En el siglo XIX, Søren Kierkegaard, filósofo y teólogo danés, asigna la ansiedad como algo intrínseco de la naturaleza humana. Su obra “El concepto de ansiedad”, publicado en 1844, mucho antes de que Freud naciera, ya hace la distinción entre miedo y ansiedad.

El primero se refiere a una reacción respecto a un objeto específico, en cambio la ansiedad se presenta cuando el miedo se da frente a algo que pueda ocurrir en el futuro. Este miedo puede ser a algo concreto o inespecífico, dándose el caso que se llegue a tener miedo al miedo mismo, dando la sensación que se genera por la misma “nada”.

Freud

Aunque probablemente Freud no haya leído la obra de Kierkegaard ya que ella se hizo conocida posteriormente por los existencialistas, le presta especial atención a este estado afectivo y consideraba que la ansiedad se podía convertir en una condición patológica.

O sea, si uno pasea por un bosque y se encuentra con un tigre que lo amenaza eso es miedo, si en cambio uno pasea por el bosque pensando que en algún momento un tigre puede aparecer aun siendo baja la probabilidad que suceda, es ansiedad.

En cambio, si uno ve un tigre en un zoológico donde no existe ninguna posibilidad de amenaza respecto a él y todavía así siente miedo, es una fobia.

En la práctica muchas veces es difícil diferenciar el miedo de la ansiedad, ambas son respuestas hacia algún peligro.

Aunque el miedo se refiere a una amenaza presente, es muy difícil no pensar en las consecuencias futuras del mismo. Decimos que la ansiedad es algo típicamente humano dado que se necesita una noción del tiempo, capacidad de la cual no existen evidencias de que la posean los animales.

Tanto el miedo como la ansiedad han sido importantes para nuestra supervivencia como especie por eso se han conservado con tanta fuerza. El problema es que las condiciones para las cuales fueron creadas, cambiaron en la actualidad. Ya no aparecen predadores en nuestra vida diaria, sino autos fuera de control, jefes autoritarios, parejas enojadas, etc./script>


Anatomía del miedo

La amígdala juega un rol central en el mecanismo del miedo.El circuito amigdalino tiene una doble función, por un lado tiene un rol directo en detectar inconscientemente estímulos amenazantes y generar una respuesta automática conductual y fisiológica.

Por otro, tiene un rol indirecto donde están involucrados mecanismos cognitivos que generan la sensación consciente del miedo y la interpretación de la misma. La amígdala recibe información sensorial de todos los sentidos a través de una vía celerísima que reacciona ante una amenaza antes de que llegue al córtex.

Lecho de la estria terminal

Otra área involucrada es el núcleo del lecho de la estría terminal (BNST por sus siglas en inglés) que es parte de la amígdala extendida. Esta área estaría involucrada en la evaluación de la incertidumbre. Dado que en ciertas situaciones no hay seguridad de que ocurra el evento dañino, hay que lidiar con la incertidumbre.

Esto es propio de la ansiedad que, a diferencia del miedo en el cual la amenaza es algo presente y seguro, en la ansiedad el evento amenazante es incierto y en el caso humano puede ocurrir en el futuro. Por eso se puede decir que el BNST es el área relacionada con la ansiedad.

El BNST cumple funciones similares a la amígdala pero en situaciones de incertidumbre. Está conectado con las mismas áreas que la amígdala, activando el sistema nervioso autónomo, endócrino y áreas atencionales (arousal). También conecta con el hipocampo y el córtex prefrontal ventromedial (PFCvm).

Estas similitudes explican porqué cuando se daña la amígdala es el BNST el que toma parcialmente sus funciones. Por su lado el córtex orbitofrontal (COF) y la PFCvm evalúan el valor amenazante del estímulo. Estas áreas junto con el hipocampo están involucradas en distinguir los estímulos amenazantes de los seguros.

La conducta de evitación es esencial en los trastornos de ansiedad, el aumento de la actividad del córtex prefrontal dorsal, involucrado en el control ejecutivo, disminuye la conducta de evitación. El córtex cingular anterior que conecta con la mayoría de las áreas relacionadas con la ansiedad tiene un rol fundamental en el control del comportamiento. /script>


Conclusiones

Nuestra especie como cualquier otro animal está sujeto a diversas amenazas. Los predadores han sido el principal peligro en la mayor parte de nuestra historia evolutiva. En el caso de enfrentarse a un predador hay que decidir rápidamente si se va a pelear o huir.

En los últimos milenios se fueron modificando las amenazas, hoy nos enfrentamos por ejemplo al desorden del tránsito, a delincuentes que podrían significar lo más parecido a los viejos predadores, etc.

Pero mayormente las amenazas son internas, basadas en exigencias de la sociedad para la cual la estrategia de pelear o huir no nos brinda ningún beneficio.

Nuestro cerebro no se ha modificado significativamente en los últimos 30,000 años por lo que se produce una mala adaptación a un nuevo contexto. Sufrimos el uso desadaptativo de las emociones, eso genera en más del 20% de la población diversos trastornos de ansiedad. /script>


Referencias bibliográficas

  1. Adolphs, R. (2013). The biology of fear. Current biology.
  2. LeDoux, Joseph (2015). Anxious, the modern mind in the age of anxiety . London, One World Publications
Daniel Pozzi

Daniel Pozzi

Biólogo especializado en Neurociencia.

Diez síntomas de alarma de la Demencia tipo Alzheimer

Diez síntomas de alarma de la Demencia tipo Alzheimer

Introducción

El 21 de Septiembre se celebra el Día Mundial del Alzheimer. Desde la Confederación Española de Asociaciones de familiares de enfermos de Alzheimer (CEAFA) ha propuesto que el lema de este año sea “SIGO SIENDO YO”, es decir que las personas afectadas por esta enfermedad continúan siendo las mismas que antes del diagnostico y que se fomente y promueva esta idea y no únicamente el hecho de padecen un demencia.

La demencia tipo Alzheimer (DTA) es una enfermedad neurodegenerativa primaria que se caracteriza por la presencia de deterioro en las diferentes funciones cognitivas, de inicio insidioso y curso progresivo, con afectación en las actividades de la vida diaria de la persona. También suelen aparecer durante el curso de la enfermedad alteraciones a nivel conductual y emocional.

Según los estudios realizados, la DTA es la causa más común de demencia, alrededor del 50-60% de los casos de demencia son debidos a la DTA. Concretamente, la incidencia de esta enfermedad se eleva con la edad, en personas de entre 65-70 años es de 1-3/1000 personas y año y a partir de los 80 años incrementa en 14-30/1000 personas y año. Se ha calculado que en el 2050 habrá aproximadamente 135 millones de personas con esta enfermedad, y en España esta cifra se eleva hasta el 1,5 millones de personas afectadas.

Debido a la gran relevancia que tiene actualmente y tendrá en el futuro esta enfermedad, he creído oportuno exponer cuales eran los 10 signos de alarma de la demencia y así poder realizar un diagnóstico e intervención precoz.


Diez signos de alarma de la demencia tipo Alzheimer

A continuación se expondrán diez signos de alarma de la demencia tipo Alzheimer

Perdida de memoria que afecta al funcionamiento diario

Uno de los signos más frecuentes en la demencia tipo Alzheimer es la perdida de memoria reciente. Estas personas tienden a olvidar la información que han aprendido recientemente. También tienen dificultades para recordar las fechas o eventos importantes, como cumpleaños de familiares, bodas, celebraciones…; Además tienen la necesidad de pedir o preguntar la misma información reiteradamente, ya que han olvidado que lo habían dicho.

Cada vez dependen mas de ayudas externas (agendas, alarmas, notas…) o la ayuda de los familiares para recordar la información. Esta pérdida de información supone una afectación en su día a día, ya que las personas con estos problemas de memoria no pueden desenvolverse con normalidad y de forma independiente en su vida cotidiana.


Dificultad en la planificación o resolución de problemas

En primer lugar, en las fases iniciales de la DTA, algunas personas experimentan dificultades importantes en sus capacidades para tomar decisiones, para planificar diferentes tareas (ej: planificar lo necesario para una comida familiar) o bien presentan dificultades en solucionar los problemas que van ocurriendo en su vida diaria.

Además de lo comentado, uno de los signos que alertan a los familiares son las dificultades que empiezan a tener las personas afectadas, con el manejo del dinero, es habitual que las personas con demencia pierdan el sentido del valor del dinero (se observan: dificultades en el pago o seguimiento de facturas, asuntos bancarios, comprobar el cambio de la compra…)

Dificultad para realizar tareas cotidianas

Asimismo, la dificultad para realizar tareas cotidianas es uno de los signos que alerta de forma temprana a los familiares o al entorno de la persona. Empieza a tener dificultad o bien necesitan mucho más tiempo, en realizar algunas tareas en las que antes se desenvolvía con normalidad y de forma casi automática, como por ejemplo, conducir, seguir las normes de tráfico, gestionar su economía, organizar las tareas a realizar ya sea en su trabajo o en casa, seguir las instrucciones de una tarea, organizarse el control y la toma de medicación, la utilización de electrodomésticos más complejos.

Desorientación en tiempo y lugar

Aunque no suele ser un signo que se de en fases iniciales, puede haber casos en los que la desorientación, sobretodo, en tiempo aparece de forma precoz, alertando a la persona que lo padece y a su entorno. En este caso, suelen aparecer las dificultades en saber en qué día de la semana o en que mes están, así como problemas en comprender situaciones o explicaciones que no se dan en ese mismo momento.


Dificultad para comprender imágenes visuales y la relación de diferentes objetos con el entorno

Pueden aparecer dificultades a la hora de leer, problemas de interpretación de imágenes y de colores, disminución de reflejos que se procesan a través del canal visual, dificultades en el cálculo de distancias. Todo esto puede acarrear problemas en la conducción de vehículos.

Problemas en el lenguaje

Uno de los signos mas frecuentes y precoces son las dificultades en el lenguaje. En primer lugar, empiezan a tener dificultades para seguir el hilo de una conversación, experimentan lapsus en medio de la conversación y no saben cómo continuar o bien pueden repetir varias veces el mismo contenido, esto puede llevar a que se retraigan y participen menos.

Además, su lenguaje verbal disminuye y su contenido se vuelve más empobrecido de lo habitual ya que muestran dificultades en el vocabulario, como no encontrar la palabra que quieren decir, problemas al denominar algún objeto o una excesiva utilización de circunloquios o palabras comodín.

Colocar objetos en lugares equivocados

Suelen dejar los objetos en lugares no habituales y luego no los encuentran, con lo cual los dan por perdidos o bien acusan a otros de que se lo han robado, sobre todo las cosas relacionadas con el dinero, como la cartera, la libreta del banco, etc. La dificultad en fases iniciales suele encontrarse en que no son capaces de volver hacia atrás para ver donde habían dejado el objeto.

Disminución o perdida del juicio

En las personas con demencia suele verse afectada la capacidad de toma de decisiones, tienen dificultades en analizar las opciones disponibles y ver cual es la más idónea en cada situación, con lo cual pueden verse involucrados de forma más frecuente en engaños.

Pérdida de iniciativa

Otro de los signos que suele alertar a los familiares, es la falta de iniciativa en la realización de actividades que antes les gustaban o le motivaban, se vuelven más apáticas. Las personas con esta enfermedad tienden a reducir el contacto social, ya que a veces son conscientes de sus dificultades y no quieren que los demás se enteren, incluso lo intentan ocultar a sus familiares.


Cambios de humor y/o personalidad

Este es uno de los signos en los que el entorno suele fijarse pero no lo atribuyen a que puede ser debido al inicio de una demencia. Las personas suelen experimentar cambios en su carácter, en su forma de relacionarse con los demás, ya sea en el trabajo como en casa. Estos cambios pueden variar en función de la persona, pero en la mayoría de los casos experimentan: tristeza, síntomas depresivos, irritabilidad, ira, desconfianza, ansiedad.

La aparición de uno de estos signos no significa necesariamente que se padezca la enfermedad pero si se detecta la aparición reiterada de algunos de estos signos debe consultar un médico para que valore si hay indicios de una posible demencia.

Referencias bibliográficas

  1. Alberca Serrano R, López-Pousa S. Enfermedad de Alzheimer y otras demencias (2011). Ed. Panamericana.
  2. Jurado Luque M.ª A, Mataró Serrat M, Pueyo Benito R. Neuropsicología de las enfermedades neurodegenerativas (2013). Ed. Sintesis.
  3. Olazarán Rodríguez J.; Molinuevo Guix J.L.; Peña-Casanova J. Deterioro cognitivo ligero. En Grupo de Estudio de Neurología de la Conducta y Demencias. Sociedad Española de Neurología. Guía oficial para la práctica clínica en demencias: conceptos, criterios y recomendaciones (2009). Prous Science, Barcelona (2009).

Laia Remolà Cabasés

Psicóloga General Sanitaria (Neuropsicología)

El Trastorno Obsesivo Compulsivo desde la Neuropsicología

El Trastorno Obsesivo Compulsivo desde la Neuropsicología

Introducción

El Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) es una entidad psiquiatra caracterizada por la presencia de obsesiones y/o compulsiones que afectan de manera significativa a la vida diaria del paciente [2].

Generalmente, los pacientes con TOC manifiestan sus primeros síntomas durante la adolescencia o la primera etapa de la vida adulta. No obstante, la literatura científica también ha revelado la presencia de este trastorno en niños [2].


Historia del TOC

El Trastorno Obsesivo Compulsivo, tal y como hoy en día lo conocemos, no siempre ha sido así; pues a lo largo de la historia de la Psicología éste ha experimentado multitud de cambios como consecuencia de los distintos paradigmas existentes y la adaptación a las diferentes corrientes psicológicas predominantes [2].

Para entender qué cambios ha experimentado el trastorno a lo largo de la historia haremos un recorrido a través de las diferentes versiones del DSM, las cuales darán al lector una visión esquematizada sobre el tema [2].

DSM II

Aparece por primera vez como una entidad diagnostica diferenciada de las fobias bajo el título de neurosis obsesivas.

DSM III

El trastorno comienza a clasificarse como entidad clínica dentro de los Trastornos de Ansiedad.

DSM III – R

En esta versión aparecen nuevos especificadores para su diagnostico tales como: gravedad, reconocimiento de anormalidad y presencia de compulsiones.

DSM IV – DSM IV TR

En ambas versiones el trastorno no sufre ningún tipo de cambio significativo, tanto los criterios diagnostico como la categoría de pertenecía parecen inmutables respecto a la tercera versión de dicho manual.

DSM 5

En esta nueva versión del DSM, el Trastorno Obsesivo Compulsivo pasa a ocupar un capítulo propio “Trastorno Obsesivo Compulsivo y Relacionados”, dejando de formar parte de los Trastornos de Ansiedad como en versiones anteriores.

Criterios diagnósticos (DSM 5)

A. Se cumple para las obsesiones y las compulsiones:

Las obsesiones se definen por:

  • Pensamientos, impulsos o imágenes recurrentes y persistentes que se experimentan en algún momento del trastorno como intrusos e inapropiados, y causan ansiedad o malestarsignificativos.
  • Los pensamientos, impulsos o imágenes no se reducen a simples preocupaciones.
  • La persona intenta ignorar o suprimir estos pensamientos, impulsos o imágenes, o bien intenta neutralizarlos mediante otros pensamientos o actos.
  • La persona reconoce que estos pensamientos, impulsos o imágenes obsesivos son el producto de su mente (y no vienen impuestos como en la inserción del pensamiento).

Las compulsiones se definen por:

  • Comportamientos o actos mentales de carácter repetitivo, que el individuo se ve obligado a realizar en respuesta a una obsesión o con arreglo a ciertas reglas que debe seguir estrictamente.
  • El objetivo de estos comportamientos u operaciones mentales es la prevención o reducción del malestar o la prevención de algún acontecimiento o situación negativos.

B. En algún momento del curso del trastorno la persona ha reconocido que estas obsesiones o compulsiones resultan excesivas o irracionales. Este punto no es aplicable en los niños.

C. Las obsesiones o compulsiones provocan un malestar clínico significativo, representan una pérdida de tiempo (suponen más de 1 hora al día) o interfieren marcadamente con la rutina diaria del individuo, sus relaciones laborales (o académicas) o su vida social.

D. Si hay otro trastorno, el contenido de las obsesiones o compulsiones no se limita a él.

E. El trastorno no se debe a los efectos fisiológicos directos de una sustancia o de una enfermedad médica.


Prevalencia

Como hemos comentado en epígrafes anteriores los primeros síntomas del trastorno por lo general se desarrollan durante la adolescencia o la primera etapa de la adultez. No obstante, la literatura científica también arroja algunos datos acerca de la presencia del trastorno durante la infancia [2].

Sexo

Según los datos obtenidos a través de diferentes investigaciones parece ser que la prevalencia del trastorno se da por igual en hombre que en mujeres. No obstante, estos datos varían si tenemos en cuenta el contenido de las compulsiones. En lo que respecta a las compulsiones de limpieza estas predominan seis veces más en las mujeres que los hombres. No obstante, las compulsiones de comprobación y la lentitud compulsiva es más prevalente en los hombres que en las mujeres [2].

Funcionamiento neuropsicológico de pacientes con TOC

Son múltiples los estudios que han tratado de esclarecer la existencia de déficits cognitivos en los pacientes con TOC respecto a sujetos controles.

Atención

En lo que respecta al funcionamiento atencional, los datos son controvertidos. Por un lado existen estudios que indican la existencia de diferencias significativas entre sujetos controles y pacientes con TOC en lo que respecta a la velocidad de procesamiento y la atención selectiva. Sin embargo, asimismo, existen investigaciones que indican que no existen tales diferencias entre ambos grupos de sujetos [1,4].

Funciones visoespaciales

En la misma línea que las investigaciones relacionadas con el rendimiento atencional encontramos datos acerca del estado de las funciones visoespaciales de los pacientes con TOC. Por un lado, existen investigaciones que arrojan datos acerca de la existencia de tales diferencias, aunque también podemos encontrar los resultados contrarios si seguimos indagando en la literatura [1,4].

Memoria

Las investigaciones centradas en estudiar qué tipo de déficits mnésicos presentan los pacientes con TOC se han dividido en dos grandes grupos: memoria verbal y memoria no verbal. En concreto, los resultados muestran diferencias significativas en lo que respecta al rendimiento de pacientes en pruebas de memoria no verbal. En relación a la memoria verbal parece que no existen diferencias significativas al respecto [1,4].

Funciones ejecutivas

En lo que respecta a la funciones ejecutivas los resultados parecen más claros. La mayoría de los estudios parecen coincidir en las deficiencias presentes en lo que respecta a la planificación, la inhibición de respuesta y el cambio atencional en estos pacientes [1,4].

En resumen, los datos aportados por las investigaciones muestran que los pacientes con TOC presentan diferencias significativas en relación a su rendimiento cognitivo en comparación con los sujetos controles [1,4].


Bases neurobiológicas

Son muchos los investigadores que han centrado su atención en intentar esclarecer las bases neurobiológicas del TOC.

Las últimas investigaciones realizadas apuntan a dos neurotransmisores como los principales involucrados en la aparición del trastorno [1,4,5,6].

En concreto, los resultados obtenidos muestran que los pacientes con dicha patología poseen, en comparación con los pacientes controles, niveles más bajos de serótina. Sin embargo, en lo que respecta a la dopamina, los niveles de estos pacientes parecer ser aún mayores que el de los de los sujetos control [5,6].

Bases estructurales

Asimismo, en la misma línea que el epígrafe anterior, son muchos los investigadores que han centrado todos sus esfuerzos en esclarecer las bases cerebrales relacionas con la aparición del trastorno.

Las últimas investigaciones realizadas establecen los ganglios basales, los lóbulos frontales y el núcleo caudado como los responsables últimos relacionados con la aparición del trastorno [2].

Concretamente, se ha observado que los pacientes con esta patología tienen un menor volumen en lo que respecta a los ganglios basales [2].

Por otro lado, se ha observado una hipermetabolismo de los lóbulos frontales y el núcleo caudado en estos pacientes [2].

Los avances tecnológicos realizados en el campo, han permitido ahondar más aún si cabe en el tema, coincidiendo la mayoría de los estudios en señalar el córtex prefrontal (córtex orbitogrontal y cíngulo), los ganglios basales y el tálamo como responsables últimos de la aparición del trastorno [5,6].

Es cierto que aún queda mucho camino por recorrer en este sentido. No obstante, las técnicas de neuroimagen combinadas con criterios diagnósticos cada vez más sólidos e instrumentos de evaluación cada vez más fiables, nos están permitiendo obtener datos más esclarecedores acerca de las bases neurobiológicas del trastorno. 


Evaluación del Trastorno Obsesivo Compulsivo

En la actualidad, existen multitud de instrumentos cuyo fin último es identificar la presencia de sintomatología clínica. En este sentido destaca la Anxiety Disorder Interview Schedule (ADIS-IV) y la Entrevista Diagnostica Internacional Compuesta (CIDI). [2,4]

A través de este tipo de entrevista el profesional podrá recoger información muy rica y variada acerca de diferentes aspectos, como por ejemplo [2,4].

  • Tipo de obsesiones y compulsiones.
  • Antecedentes.
  • Variables ambientales relacionadas con el desarrollo de las obsesiones.
  • Cómo interfieren éstas con la vida diaria del paciente, etc.

Asimismo, en esta línea, destacan los autoregistros y cuestionarios como la “Escala Obsesivo – Compulsiva de Yale Brown”, la cual ofrece información muy detallada acerca del estado del paciente [2,4].

Sin embargo, como hemos comentado previamente los instrumentos creados para el diagnóstico de esta patología son múltiples. No obstante, destacan estos dos por su uso altamente extendido en la clínica.

Tratamiento

El tratamiento de este trastorno siempre ha sido un tema muy controvertido, debido a la dificultad de los síntomas y cómo éstos pueden afectar a la vida diaria de los pacientes.

Tratamiento psicológico

Son múltiples los tratamientos que han surgido a lo largo de la historia de la Psicología. Sin embargo, dado su uso altamente establecido y los resultados obtenidos destacaremos [2]:

  • Psicoeducación. El objetivo fundamental de este tipo de tratamiento es que el paciente conozca qué es el Trastorno Obsesivo Compulsivo, mejorando de esta forma la adherencia al tratamiento.
  • Exposición con prevención de Respuesta (Meyer, 1966). Este tipo de tratamiento ha resultado ser altamente eficaz para el tratamiento de este tipo de patología. En la actualidad, se encuentra altamente establecido como tratamiento de referencia [7].
  • Rehabilitación cognitiva. El fin último de este tipo de tratamiento es reducir los déficits cognitivos subyacentes del trastorno, con el objetivo de aumentar la calidad de vida y autonomía del paciente.

Si analizamos la literatura al respecto encontraremos multitud de tratamientos, la elección de uno u otro depende de multitud de variables como por ejemplo: la edad del paciente, el sexo, los síntomas, los resultados obtenidos en la aplicación, etc.

Tratamiento farmacológico

Como hemos comentado en epígrafes anteriores, las hipótesis actuales establecen un déficit de serotonina como principal responsable de la aparición del trastorno. En esta línea, no es de extrañar que el principal tratamiento de elección sean los fármacos Inhibidores de la Recaptación de Serotonina (ISRS) [2].

Mediante su mecanismo de acción, este tipo de fármacos aumenta la inhibición de la recaptación de este neurotransmisor, aumentando la cantidad disponible del mismo en el espacio sináptico, reduciendo, en consecuencia, el déficit asociado al trastorno.

Psicocirugia

En casos extremos, en los que el tratamiento psicológico y farmacológico no han producido los efectos esperados se plantea la cirugía mediante la capsulotomia bilateral anterior o cingulada. Siempre, como última opción [2].

Conclusiones

A lo largo de los diferentes epígrafes hemos ahondado en la sintomatología y bases neurales del Trastorno Obsesivo Compulsivo.

A modo de resumen, podríamos decir que los pacientes con esta patología se caracterizan no solo por la presencia de obsesiones y compulsiones sino además por la presencia de diferentes déficits cognitivos relacionados con la atención la memoria no verbal y las funciones ejecutivas.

Las investigaciones actuales, señalan como principales responsables de la presencia del trastorno a la serotonina y a la dopamina; neurotransmisores que se encuentran en cantidades anómalas en comparación con los sujetos control.

Asimismo, los estudios de neuroimagen han señalado los ganglio basales, los lóbulos frontales y los circuitos orbitofrontales como principales estructuras implicadas en la aparición del trastorno. Estructuras que presentantan diferencias tanto a nivel estructural como funcional, lo cual también explicaría la presencia de déficits a nivel cognitivo.

Referencias bibliográficas

  1. Andrés-Perpiñá, S., Lázaro-García, L., Canalda-Salhi, G., & Boget-Llucià, T. (2002). Aspectos neuropsicológicos del trastorno obsesivo compulsivo.Rev Neurol, 35(959), 63.
  2. Belloch A., Sandín B. y Ramos F. (2008). Manual de Psicopatología. Volúmenes I y II. McGraw – Hill. Madrid
  3. García, N. B., & Restrepo, D. L. (2017). Instrumentos de evaluación del trastorno obsesivo compulsivo: revisión.Poiésis, 1(32), 101-115.
  4. Martínez-González, A. E., & Piqueras-Rodríguez, J. A. (2008). Actualización neuropsicológica del trastorno obsesivo-compulsivo.Rev Neurol, 46(618), 25.
  5. Pena Garijo, J., Ruipérez Rodríguez, M. Á., & Barrós Loscertales, A. R. (2010). Neurobiología del trastorno obsesivo-compulsivo: aportaciones desde la resonancia magnética funcional (I).
  6. Pena Garijo, J., Ruipérez Rodríguez, M. Á., & Barrós Loscertales, A. R. (2010). Neurobiología del trastorno obsesivo-compulsivo: aportaciones desde la resonancia magnética funcional (II).
  7. Vallejo Pareja, M. Á. (2001). Tratamientos psicológicos eficaces para el trastorno obsesivo compulsivo.Psicothema, 13(3).
Carla A. Carvalho Gómez

Carla A. Carvalho Gómez

Grado en Psicóloga. Formación en Neuropsicología

Evaluación psicológica: una breve aproximación

Evaluación psicológica: una breve aproximación

Introducción

Evaluación psicológica, del griego (psykhé-diá-gignosko); concepto que puede ser traducido como “el conocimiento profundo del alma” [7].

A pesar de lo que pueda parecer a simple vista, esta disciplina no siempre ha sido denominada con este término; pues lo que hoy conocemos como Evaluación psicológica antiguamente recibía el nombre de Psicología del Diagnóstico o Psicodiagnóstico, cuya función principal era dar un diagnóstico exhaustivo sobre la persona [7].


La Evaluación Psicológica a lo largo de los años

A lo largo de la historia, el contenido de la “psykhé” ha ido variando a medida que ha ido avanzando y evolucionando la Psicología como Ciencia gracias a los avances clínicos y tecnológicos realizados en el campo [7].

Durante los primeros años del siglo XX el objeto principal de la disciplina era el alma, objeto de estudio no cuantificable. Sin embargo, hacia los años 40, la disciplina cambia el objeto de estudio de la disciplina (el alma) centrando toda su atención en la mente; hecho, asimismo, subjetivo ya que como el alma ésta tampoco es cuantificable [7].

Sin embargo, conforme pasa el tiempo la disciplina va tomando nuevas formas, adaptándose a las corrientes psicológicas predominantes en la época, siendo ahora la conducta el principal objeto de estudio de la disciplina [7].

No obstante, el interés por la conducta no duraría mucho tiempo, pasando la disciplina a centrar toda su atención el modelo cognitivo-conductual, modelo teórico mantenido hasta la actualidad. Según este marco teórico el diagnostico psicológico se realizaría mediante la cuantificación de conductas directamente observables [7].


Concepto de evaluación psicológica

El concepto de evaluación psicológica como tal surge como resultado de la Segunda Guerra Mundial, fruto de la evaluación de los aspirantes a soldados, en las que éstos debían mostrar sus habilidades y capacidades [2,7].

Una de las primeras definiciones pormenorizadas del concepto es ofrecida en 1975 por McReynolds. Según ese autor la evaluación psicológica seria el proceso mediante el cual una persona intenta conocer, comprender o captar a otra [6].

Definición actual

En palabras de Fernández Ballesteros (1999) la evaluación psicológica seria la disciplina encoargada del estudio científico del comportamiento ya sea de un sujeto o un grupo de éstos con el fin de explicar y controlar su conducta [2].

Objetivos de la Evaluación psicológica

En la literatura científica, son muchos los autores que han tratado de establecer los objetivos fundamentales de la disciplina. Sin embargo, en la actualidad parece ser que todavía no existe un consenso al respecto [2,3,7].

De manera resumida podríamos establecer que la evaluación psicológica persigue cuatro objetivos fundamentales. No obstante, estos pueden variar en función de la literatura consultada [2,3,7].

Identificar la conducta problema

Uno de los objetivos principales de la evaluación es identificar la conducta problema o conflicto. Problema, que en la mayoría de las ocasiones nada tiene que ver con la queja o motivo de consulta del paciente [2,3,7].

¿Qué variables están implicadas?

Mediante la evaluación psicológica podemos establecer el origen o causa de la conducta problema, es decir, que variables lo desencadenan, modulan o mantienen [2,3,7].

¿Qué se persigue mediante la evaluación psicológica?

Como hemos comentado previamente, la evaluación psicológica puede tener varios fines: descriptivo, comprensivo, predictivo y/o explicativo [2,3,7].

¿Por qué? ¿Para qué?

Una vez realizada la evaluación psicológica podremos llegar a un diagnóstico que nos permitirá seleccionar las técnicas más adecuadas para reducir el conflicto [2,3,7].


Diferencias entre instrumentos, pruebas, técnicas y test

En la literatura científica podemos encontrar diferentes instrumentos, técnicas o procedimientos para realizar la evaluación psicológica. No obstante, ¿sabemos las diferencias entre cada uno de ellos?

En el siguiente apartado, trataremos de realizar una definición clara y precisa de cada uno de ellos, intentando que el lector establezca las diferencias existentes entre cada uno de estos conceptos.

Instrumento

En palabras de Fernández-Montalvo (1997) un instrumento es todo aquello que el evaluador puede utilizar como legítima fuente de datos acerca de un sujeto [4]. En resumen, dentro de este grupo se incluirá todo aquello a partir de lo cual podemos obtener datos.

Prueba

Según Gregory (2001) las pruebas son procedimientos estandarizados mediante el cual una conducta es descrita en categorías o puntuaciones [5].

Técnica

En palabras de Fernández Ballester (1999) el concepto de técnica haría referencia a todos aquellos dispositivos mediante los cuales podemos obtener o recoger información sin ningún tipo de material tipificado [2].

Puede ser definida como un sistema de recogida de información en la que los estímulos pueden o no estar tipificados, por ejemplo existen las entrevistas cerradas cuyas preguntas son iguales en todos los sujetos, o las entrevistas abiertas en las que varían las preguntas de un sujeto a otro.

Test

Según la definición aportada por Moreno Rosset en el años 2005 los test son instrumentos estandarizados y tipificados que nos informan de la puntuación obtenida por un sujeto en relación a su grupo de referencia.[7]. En contraposición con las técnicas, se trata de instrumentos estandarizados y tipificados.


Condiciones que debe reunir un buen test o técnica (Moreno, 2005).

  • Un test o técnica debe facilitar la mayor información posible.
  • Debe aplicarse en el menor tiempo posible, reduciendo los costes de su aplicación.
  • No debe influir de manera notable sobre el evaluado.
  • Cumple los requisitos psicométricos oportunos, los cuales deben cumplirse siempre para garantizar la fiabilidad del mismo.

Concepto de Valoración (Evaluation)

No debemos confundir la evaluación psicológica con la valoración ya que en ocasiones se tomen como sinónimos son términos completamente distintos.

En palabras de Fernández Ballesteros (1999) la valoración psicológica es la investigación del mérito, valor o éxito de tratamientos, intervenciones o programas concretos llevados a cabo con el fin de producir cambios comportamentales en el contexto social [2].

En resumen, el concepto de evaluación hace referencia al proceso y herramientas necesarias para el análisis psicológico de los sujetos; mientras que el concepto de valoración haría referencia a un conjunto de actividades necesarias para establecer la eficacia de un programa o intervención [1].


Características de la valoración Fernández Ballester (1999)

  • La información es imprescindible para tomar decisiones. Las fuentes pueden ser diversos enfoques y/o análisis. Podemos establecer la valoración como un sinónimo de sopesar, para ello necesitamos un mínimo de información, cuando tenemos poca información elegir es más fácil. Sin embargo, para valorar necesitamos una mínima información que obtenemos de la Evaluación del paciente.
  • Los datos finales siempre deben permitir la mejora del programa en marcha
  • Es preciso tener siempre en cuenta los objetivos a corto, medio y largo plazo, es decir, no debemos centrarnos en exclusiva en los resultados finales. El resto de datos nos pueden permitir mejorar el programa garantizando mejores resultados.
  • En relación al punto anterior, deben tenerse en cuenta tanto los efectos deseados como no deseados.
  • El análisis siempre debe ser multivariado, ya que la información proviene de diferentes fuentes y contextos.
  • Los sistemas y procedimientos mediante los cuales se obtiene la información deben ser fiables, validos y útiles

Referencias bibliográficas

  1. Fernández-Ballesteros, R. (1985). Evaluación psicológica y evaluación valorativa.Evaluación psicológica, 1, 7-31.
  2. Fernández-Ballesteros, R., & Zamarrón, M. D. (1999). Evaluación en la vejez: algunos instrumentos.Clínica y Salud, 10(3), 245-286.
  3. Fernández Ballesteros, R. (2000). Evaluación psicológica y tests.La evaluación psicológica en el año, 1-26.
  4. Fernández-Montalvo, J., & Odriozola, E. E. (1997).Manual práctico del juego patológico: ayuda para el paciente y guía para el terapeuta. Pirámide.
  5. Gregory, R. J., & Ruiz, V. O. (2001).Evaluación psicológica: historia, principios y aplicaciones. Editorial El Manual Moderno.
  6. McReynolds, P. (1975). Historical antecedents of personality assessment.Advances in psychological assessment,3, 477-532.
  7. Moreno Rosset, C. (2005). Evaluación psicológica: Concepto, proceso y aplicación en las áreas del desarrollo y de la inteligencia.
Carla A. Carvalho Gómez

Carla A. Carvalho Gómez

Grado en Psicóloga. Formación en Neuropsicología

¿Qué relación existe entre la ansiedad y el pensamiento?

¿Qué relación existe entre la ansiedad y el pensamiento?

Introducción

Todos estamos sujetos a preocupaciones, pensar que estamos preocupados es algo normal y cotidiano, el día a día implica estar envueltos en muchas obligaciones y responsabilidades, por ello pasamos gran parte del día pensando posibles soluciones que nos permite hacer frente a los inconvenientes que nos encontramos.

La ansiedad leve puede ayudar a mantenernos alerta y concentrados ante situaciones difíciles y amenazadoras.

Preocuparse es bueno, ya que nos permite ver soluciones a los pequeños o grandes problemas, siempre y cuando esta preocupación sea fundada, y nos permita ver alternativas. Lo que no es bueno es la preocupación obsesiva.

Hay personas que tienden a preocuparse en exceso y se quedan “enganchadas” a un pensamiento que las absorbe, de manera obsesiva, cualquier cosa se convierte en un problema y la preocupación se convierte en la protagonista de sus vidas.

Entonces lo más grave es que pierde la capacidad de encontrar soluciones. La preocupación actúa de manera circular, impidiendo ver alternativas [4].


Estudios de LeDoux

LeDoux argumenta que tanto los animales como el ser humano necesitan disponer de un mecanismo de respuesta rápida ante lo peligroso.

La vía tálamo-amígdala permite que las respuestas emocionales se inicien en la amígdala antes de ser conscientes del estímulo que nos hace reaccionar o de identificar las sensaciones experimentadas.

El autor enfatiza las ventajas de ese mecanismo emocional no consciente diciendo que el cerebro necesita unas claves primitivas para dar respuestas rápidas.

LeDoux habló así de la memoria emocional que es de gran interés tanto para la ansiedad como para las fobias.

Distingue entre memoria declarativa y memoria emocional, la declarativa se refiere a reproducir de manera consciente determinados hechos y depende del hipocampo y de la corteza cerebral, y la memoria emocional puede heredarse (memoria filogenética) o adquirirse por aprendizaje (aprendizaje de una fobia).

Ese aprendizaje opera al margen de nuestros procesos conscientes, aunque se puede almacenar como si fuera declarativa.

Según un estudio epidemiológico realizado por Myers, Weissman y Tischler entre 1984 y 1985, los trastornos de ansiedad son los más frecuentes en la población. Un 20% de la población, según este estudio, puede llegar a sufrir trastornos significativos de ansiedad.

Factores externos

  • Sucesos vitales, estrés diario.
  • Experiencia directa.
  • Experiencia vicaria.
  • Transmisión de información.

¿Qué pueden provocar estos factores?

  • Aprensión ansiosa
  • Preocupación
  • Neuroticismo
  • Rasgo de ansiedad
  • Sensibilidad a la ansiedad
  • Interpretaciones catastróficas
  • Ansiedad de separación

Síntomas de la ansiedad

Una vez que se han descartado enfermedades físicas como origen de la ansiedad y se descarta que la ansiedad no aparezca como consecuencia de los afectos secundarios de alguna sustancia (como medicamentos, sustancias tóxicas, nicotina, cocaína, alcohol…) se centrará el diagnóstico en buscar el origen psicológico. La ansiedad usualmente se presenta acompañada de diversos síntomas físicos.

Podríamos definir la ansiedad como algo compuesto por tres factores, el cognitivo, el conductual y el fisiológico.[1]

  • Fasciculaciones o temblores
  • Tensión muscular
  • Mover los pies con nerviosismo
  • Dolores de cabeza
  • Sudoración
  • Sequedad de boca
  • Dificultad para deglutir
  • Dolor abdominal (éste puede ser el único síntoma cuando se trata de un niño)

Otros síntomas

  • Mareos
  •  Frecuencia cardíaca irregular
  • Respiración rápida
  • Sensación de ahogo y/o fatiga
  •  Diarrea o necesidad frecuente de orinar
  • Irritabilidad
  • Dificultad para dormir
  •  Pesadillas
  • Sueño no reparador
  • Disminución de la capacidad de concentración
  • Problemas sexuales

El factor cognitivo

El factor cognitivo hace referencia a cómo el paciente interpreta la realidad, los pensamientos recurrentes, sus expectativas y percepciones.

Lo mas frecuente es que el suceso o estímulo lleve a pensamientos, expectativas o cogniciones que den lugar a las emociones y éstas últimas a la conducta.

Cuando el nivel de ansiedad es alto, los pensamientos, expectativas y cogniciones están condicionadas.

El primer paso para controlar algo es entenderlo y saberlo detectar (observarlo).


Pensamientos frecuentes en personas con ansiedad

  • Haber dicho algo que pueda haber ofendido a alguien o no haber dicho lo correcto.
  •  Temer por la salud de uno mismo y por la de los allegados.
  •  Llegar tarde. Anticipar todos los inconvenientes que pueden surgir cuando vas a algún sitio.
  • Temer que algo malo pueda ocurrir. Hacer hipótesis sobre posibles catástrofes es frecuente. Imaginar si perdemos el trabajo, si se muere el marido, siempre con un punto de vista negativo.
  • Temer olvidarse de hacer algo importante, como si fuese o ocurrir algo muy malo como consecuencia de ésto, pensar que hemos dejado la puerta de casa abierta, el gas encendido, el frigorífico esta abierto, si hemos cogido las llaves, y cuando hacemos un viaje aún peor.
  •  Temer no poder controlar lo que ocurre ahora o en un futuro, la necesidad de control, creada por la culpa de la misma ansiedad (para prevenirla-eliminarla- compensarla). Por ello pasan el día intentando anticipar cualquier cosa negativa que pueda ocurrir (ahora o en un futuro), pensando que anticiparlas podrá ayudar a evitar o mejorar el problema. Las personas ansiosas temen las situaciones que no pueden controlar, son una amenaza.
  • Preguntarte constantemente si aquellos a los que amas están enfadados contigo o si les pasa algo. La incertidumbre es una situación vulnerable para estas personas y frecuentemente desencadena pensamientos ansiosos negativos).
  • Pensar que va a tener problemas en relaciones personales importantes, sin tener motivo.
  • Temer cometer errores que haga que los demás duden de tu capacidad.Quedar en ridículo en una situación social [2]

Tratamiento

El objetivo del tratamiento es ayudar a la persona a desempeñarse bien, el éxito de dicho tratamiento depende generalmente de la severidad del trastorno.

Los medicamentos y la terapia cognitiva son los soportes principales del tratamiento.

Los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), son generalmente, la primera opción en cuanto al uso de medicamentos. Los inhibidores de la recaptación de la serotonina- norepinefrina (IRSN) son otra posible opción. Se pueden usar para casos severos otros antidepresivos y algunos anticonvulsivos.

También se pueden prescribir otros medicamentos ansiolíticos y se pueden recomendar benzodiacepinas si los antidepresivos no funcionan.

Tratamiento psicológico: relajación, resolución de problemas, reestructuración cognitiva, terapia cognitiva centrada en la preocupación, hipnosis [3,5]

Uno de los tratamiento más efectivo , es el cognitivo conductual de la universidad de Laval, los principales objetivos son:

  • Tomar conciencia de las preocupaciones y de la ansiedad.
  • Modificar el grado de intolerancia a la incertidumbre.
  • Corregir las creencias en relación a la utilidad de la preocupación.
  • Disminuir evitar los pensamientos que suscitan el temor o el miedo.
  • Prevenir o contraatacar la vuelta a las preocupaciones.

Para que la persona tome conciencia de sus preocupaciones y de la ansiedad que le provocan, es muy útil llevar un diario de preocupaciones.

También se puede hacer un inventario de pensamientos ansiosos (AnTI, wells, 1997), en la que se da una lista de afirmaciones que la gente utiliza para describir sus pensamientos y preocupaciones.

No hay que pensar demasiado cada afirmación, no hay respuestas acertadas o no, Hay que contestar según la primera impresión.

La psicoterapia no es un proceso lineal ascendente hacia la mejoría, si no que a lo largo de la terapia se producen avances, lentos y rápidos, empeoramientos bruscos o severos, moderados o leves.


Referencias bibliográficas

  1. American Psychiatric Association. 1952. DSM- IV TR.
  2. Balbuena Vilarrasa, Antonio. 2016. Ansiedad. Neuroconectividad: La revolución. S. A. Tribidabo ediciones.
  3. Cerezo Ramírez, Fuensanta. 1999. Conductas agresivas en la edad escolar: aproximación teórica y metodológica. Propuestas de intervención. Ediciones Pirámide.
  4. Rojas, Enrique. 2014. Como superar la ansiedad. Editorial Temas de hoy.
  5. Romero, Pablo, Gavino Lázaro, Aurora. 2009. Tratando… trastorno de ansiedad generalizada. Editorial Pirámide.
Neuropsicología en la conducta suicida

El suicidio desde la perspectiva neuropsicológica

A qué nos referimos

El suicidio es definido por la OMS como el “acto deliberado de quitarse la vida”. Es una conducta humana que trasciende a culturas, épocas y sociedades. Es más, es un problema de salud pública mundial [2].

Con frecuencia el suicidio es prevenible. En general, los signos de alarma estarán presentes y es preciso tomar en serio a las personas que hablan de quitarse la vida. La mayor parte de las personas que cometen suicidio tienen una enfermedad mental. El problema no sólo afecta a la víctima, sino también a toda su estructura social: familia, amigos y conocidos [4].

En el suicidio intervienen sucesivamente tres etapas, llamadas en conjunto proceso suicida: el deseo suicida, la idea suicida y el acto suicida en sí [4].

Por otro lado, se entiende como “conducta suicida” a toda acción mediante la cual una persona se causa una lesión, independiente de la letalidad, del método empleado y del conocimiento real de su intención, se produzca o no la muerte de la persona [4].

La Neuropsicología en este tema es una oportunidad para conseguir una mejor y más eficiente prevención para la población de riesgo y tratamiento de las personas que ya han tenido actos suicidas [2].

El suicidio es de causa multidimensional en el que intervienen factores sociodemográficos, clínicos, neurobiológicos y genéticos. Actualmente, se sabe que es expresión de un fallo de los mecanismos adaptativos del sujeto a su medio ambiente, provocada por una situación conflictiva actual o permanente que genera un estado de tensión emocional que no puede soportar [4].

Algunos estudios en este ámbito manifiestan, además, que las conductas suicidas podrían tener una predisposición genética independiente del aumento de riesgo suicida asociado al diagnóstico de enfermedades mentales como los trastornos afectivos, la esquizofrenia, o la dependencia de alcohol [3].


Neuropsicología y Neurobiología del comportamiento suicida

Algunas investigaciones pioneras en el tema han puesto de manifiesto el papel de la serotonina en la conducta suicida, consiguiendo asociación entre niveles bajos de 5-HIAA (metabolito de la serotonina) en el líquido cefalorraquídeo de personas con intentos suicidas serios y/o violentos [2,3].

Se ha observado también un aumento del cortisol urinario y en saliva de 24h en pacientes que habían intentado suicidarse recientemente. Igualmente, se ha observado descenso en los niveles de ácido homovanílico en la excreción [2,3].

Por otro lado, la baja cantidad de 5-HIAA y la disminución del HVA en el líquido cefalorraquídeo, parece ser un marcador biológico del comportamiento suicida en al menos algunos pacientes depresivos [2,3].

También correlaciona con el suicidio las bajas concentraciones de neuropeptido junto con el aumento de la hormona liberadora de corticotropina. Las personas que presentan intentos suicidas reiterados, tienen un descenso de esta hormona en líquido cefalorraquídeo, en comparación con las no reiteradoras [2].

Además, la proteína quinasa C se ha visto implicada en la patogénesis de los trastornos del estado de ánimo y se ha observado una reducción significativa de la misma en el hipocampo de adolescentes víctimas de suicidio, en comparación con los sujetos control [2].

Por último, se ha visto relación con varios receptores químicos, como los noradrenérgicos, benzodiazepínicos, de serotonina a nivel plaquetario y con los 5HT1A postsinápticos [2].


Alteraciones funcionales y anatómicas

La hipofunción de la corteza prefrontal provoca alteraciones en el control de la conducta, en la toma de decisiones y en la capacidad para elaborar respuestas adaptativas ante situaciones desfavorables, por lo que puede verse relacionado con estas conductas suicidas. Hay una variabilidad sustancial en las estrategias de toma de decisiones manifestadas por diferentes individuos, y se considera que muchos trastornos psiquiátricos, incluidos los trastornos del humor y de abuso de sustancias, son consecuencia del deterioro de algunos aspectos de la capacidad en la toma de decisiones [1,2,5].

La hiperdensidad en la sustancia blanca periventricular y las alteraciones en el volumen y disfuncionalidad del hipocampo se relacionan con la depresión y, en el último caso, impide la resolución de problemas y la búsqueda de opciones alternativas [1,2].

También se sabe que la hiperactividad de la amígdala aumenta la agresividad y la impulsividad, lo que puede favorecer el suicidio. Las anormalidades en la estructura de este órgano, alterarían la integración de la ansiedad, la agresión y las respuestas adecuadas en situaciones de peligro [1,2].

En cuanto a los biomarcadores, se ha encontrado relación con el colesterol y los ácidos grasos poliinsaturados [2,3].

Determinados rasgos de personalidad como impulsividad, agresividad, o neuroticismo, se han postulado como candidatos a endofenotipo en las conductas suicidas [3].

La relación entre el suicidio y las enfermedades orgánicas es significativa. Hay que considerar que existen enfermedades (cáncer de mama o páncreas, epilepsia, entre otras) que por sí mismas se asocian a trastornos del ánimo [4].


Prevención y tratamiento

Por todo ello, sería aconsejable implementar medidas que se dirijan a reducir el número de suicidios, utilizando la neuropsicología como herramienta de evaluación y cálculo del nivel de riesgo de conductas autoagresivas. Con la evaluación neuropsicológica (con técnicas de screening, biomarcadores, etc.) se podría identificar y tratar precozmente a personas con ideas, planes o conductas suicidas.

Además, se podría realizar un tratamiento urgente a las personas que han llevado a cabo conductas suicidas pero que no han resultado fatales. El tratamiento ideal comprende un abordaje farmacológico a la vez que psicoterapia [2,4].

La promoción de salud para prevenir la conducta suicida debe involucrar no sólo a los profesionales de la salud pública, sino a otras personas que se relacionan más con los pacientes como los familiares, maestros y amigos [4].

Referencias bibliográficas

  1. Alcázar, Córcoles, M.A., Verdejo García, A., Bouso Saiz, J.C. y Bezos Saldaña, L. (2010). Neuropsicología de la agresión impulsiva. Rev. Neurol. 50(5): 291-299.
  2. Celada Cajal, F.J. (2015). Neuropsicología del suicidio y del intento autolítico. Madrid: ResearchGate
  3. Jiménez-Treviño, L., Blasco Fontecilla, H., Braquehais, M.D., et al. (2011). Endofenotipos y conductas suicidas. Actas Esp. Psiquiatr. 39(1): 61-69.
  4. Nizama Valladolid, M. (2011). Suicidio. Artículo de revisión. Rev. Peru. Epidemiol. 15(2).
  5. Solloun, K. y Daeyeol, L. (2012). Corteza prefrontal y toma de decisiones impulsiva. Psiq. Biol. 19(2): 54-61.
Sandra Rodríguez Chinea

Sandra Rodríguez Chinea

Trabajadora social. Grado en Psicología.

Las interneuronas y los circuitos cerebrales: los compañeros desconocidos

Las interneuronas y los circuitos cerebrales: los compañeros desconocidos

Introducción

A pesar de constituir solamente el 10% de la población celular, las neuronas son las células mejor conocidas del cerebro humano. Desde estudios pioneros como los de Camilo Golgi y Santiago Ramón y Cajal a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, miles de estudios han dado cuenta de la amplia variedad funcional y morfológica de las neuronas.

El miembro más estudiado de este grupo son las neuronas piramidales, denominadas así por su morfología. Variando en tamaño y densidad, estas células son el referente para establecer la citoarquitectura del cerebro y para determinar las propiedades funcionales de diversas regiones a través de técnicas electrofisiológicas.

Primeros neuroanatomistas

Sin embargo, los primeros neuroanatomistas también dieron cuenta de un grupo de neuronas que desde entonces han sido menos estudiadas: las interneuronas. También denominadas neuronas asociativas, son un grupo grande de células que se caracterizan por facilitar la comunicación entre las neuronas piramidales sensoriales y las neuronas piramidales motoras.

Generalmente, están vinculadas a los reflejos y a algunos sistemas de modulación de circuitos neuronales, y por hacer uso del GABA como neurotransmisor, lo que les provee de propiedades inhibitorias. Algunos de los miembros mejor conocidos de este grupo son las neuronas parvoalbúmina positivas, las neuronas estrelladas, las neuronas en forma de canasta o las neuronas en forma de candelabro, aunque se incluyen muchas más en todas las regiones del sistema nervioso central (SNC).

Última década

Hasta hace aproximadamente una década, el conocimiento de este tipo de células era meramente descriptivo. Sin embargo, recientes estudios genéticos y funcionales han establecido mucho mejor el rol y la clasificación de este grupo celular. Posiblemente, en los próximos años nos daremos cuenta de que este despreciado grupo celular cumple una función más importante de la que imaginábamos, y al igual las poco estudiadas células gliales, podrían brindar algunas pistas sobre la génesis de enfermedades del SNC.


Desarrollo celular y diversidad Neuronal

Estudios sobre el desarrollo del SNC en distintas especies sugieren que la diversidad celular ocurre gracias a programas genéticos establecidos en progenitores celulares que son regulados mediante interacciones ambientales [4]. En la corteza cerebral, por ejemplo, se ha descrito que durante el desarrollo las neuronas piramidales migran ordenadamente desde su zona de origen hasta la placa cortical.

Por el contrario, las interneuronas poseen un intricado y complejo programa de migración, donde se ven expuestas a muchas más interacciones con el medio circundante, y logran una mayor dispersión en todo el telencéfalo.

Gracias a la existencia de las múltiples cadenas de señalización en el cerebro a las que las interneuronas son expuestas durante el desarrollo, se ha hipotetizado que estas células se adaptan finamente a los microentornos en los que finalmente reposan, dando como resultado una amplia variedad morfológica y funcional entre las distintas áreas del cerebro.

En otras palabras, podría decirse que las interneuronas son tan variadas porque se ajustan a entornos particulares.

Ciclo de desarrollo y diversidad celular

De la misma manera, estudiando la relación entre el ciclo de desarrollo y la diversidad celular en diferentes áreas del cerebro, se ha encontrado que las interneuronas GABAérgicas nacen de la eminencia ganglionar medial y la eminencia ganglionar caudal, lugares que, diferencialmente, dan nacimiento a varios tipos de interneuronas [3]. Aunque en su mayoría las interneuronas usan GABA como neurotransmisor, hay otras que hacen uso de neuromoduladores como la acetilcolina, e incluso se han reportado otras expresando vesículas de glutamato (el principal neurotransmisor excitatorio del cerebro), y aparentemente cada uno de estos subgrupos de derivan de distintas regiones.

Por otro lado, análisis genéticos de neuronas corticales y del hipocampo han reforzado la idea de que las interneuronas poblando estas regiones del cerebro poseen nichos de desarrollo distintos. Después, migran hacia el hipocampo o lo corteza cerebral a través de rutas migratorias que los científicos no han podido establecer aún [2]. Por esta razón, se ha hecho énfasis en la necesidad de mapear la diversidad de interneuronas con mecanismos moleculares que permitan establecer una relación entre las zonas de origen y vías migratorias específicas.


Interneuronas y circuitos cerebrales

Las interneuronas son bien conocidas por ser parte activa de circuitos neuronales en el cerebro. En concreto, por su neurotransmisión basada en GABA, principalmente, se considera que cumplen un papel de modulación de la excitabilidad en estos circuitos. Por ejemplo, se ha propuesto que el mal funcionamiento de las interneuronas es una de las explicaciones para patologías como la epilepsia.

Por otra parte, aunque no se ha podido establecer de qué manera las interneuronas se forman o se incorporan a la alta variedad de compañeros sinápticos a lo largo de todo el cerebro, se hipotetiza que los responsables son gradientes locales presentes en la matriz extracelular, junto con las señales excitatorias e inhibitorias de las neuronas piramidales [1].

En este sentido, señales locales especificas son los determinantes de la diferenciación de las interneuronas. Al igual que ocurre durante el desarrollo, las interneuronas pueden ajustar sus propiedades de acuerdo con los requerimientos de determinado circuito neuronal. Esta idea se ve soportada por el hecho de que genes como Zep2, Dlx, Elmo y Mef2c se expresan en interneuronas corticales, pero no en las que se encuentran en el núcleo estriado (subcorticales) [2].

Conexiones locales

Una vez se incorporan a los circuitos neuronales, las interneuronas generalmente se encargan de establecer conexiones locales. Aún no se conoce con certeza si estas neuronas son las encargadas de controlar circuitos cerebrales completos, como han sugerido recientes estudios de electrofisiología, o si solamente modulan las conexiones entre las neuronas piramidales.

El hecho es que la inhibición que proveen las interneuronas ofrecn un balance y enriquecen las dinámicas de las redes neuronales piramidales. Se han encontrado además características particulares en determinados tipos de interneuronas. Por ejemplo, las neuronas parvoalbúmina positivas controlan la cadencia del potencial de acción de las neuronas piramidales, mientras que las neuronas Martinotti inhiben las neuronas piramidales de las capas V y VI de la corteza cerebral y proyectan sus axones hasta la capa I.

Una de las tereas de los científicos computacionales actualmente es realizar simulaciones de circuitos cerebrales teniendo en cuenta las propiedades electrofisiológicas de las interneuronas, con el fin de dilucidar de qué modos específicos intervinen en la regulación de los circuitos corticales y subcorticales establecidos por las neuronas piramidales.


Conclusión

Las interneuronas poseen propiedades electrofisiológicas variadas que los hacen elementos de estudio fundamentales para entender la conformación de los circuitos cerebrales. Aunque hasta la fecha la mayoría de estudios electrofisiológicos en regiones como el hipocampo, una de las más estudiadas, se realiza con neuronas piramidales. Este hecho ha permitido que algunos científicos están volteando la mirada hacia las interneuronas. De momento, podría decirse que en algunos años dibujaremos un esquema mucho más completo de las interconexiones del cerebro.

Referencias bibliográficas

  1. Cancedda, L., Fiumelli, H., Chen, K., Poo, M. (2007). Excitatory GABA Action Is Essential for Morphological Maturation of Cortical Neurons In Vivo. Journal of Neuroscience, 27 (19) 5224-5235; DOI: https://doi.org/10.1523/JNEUROSCI.5169-06.2007
  2. Kepecs, A. y Fishell, G. (2014). Interneuron cell types are fit to function. Nature, 505, 318-326.
  3. Nery, S. Fishell, G. & Corbin, J. (2002). The caudal ganglionic eminence is a source of distinct cortical and subcortical cell populations. Nature Neuroscience, 5, 1279 – 1287. doi:10.1038/nn971
  4. Xu, Q., Cobos, I., De La Cruz, E., Rubenstein, J., & Anderson, S. (2004). Origins of Cortical Interneuron Subtypes. Journal of Neuroscience, 24 (11) 2612-2622.
Daniel Manrique Castaño

Daniel Manrique Castaño

Doctorando Graduate School of Biomedical Science.

Evitación de la imagen corporal: una aproximación transdiagnóstica a la Anorexia Nerviosa

Evitación de la imagen corporal: una aproximación transdiagnóstica a la Anorexia Nerviosa

Características clínicas

Según el DSM-5, la Anorexia Nerviosa (AN) es un trastorno de la conducta alimentaria en el que la percepción y la importancia del peso corporal y la constitución están distorsionadas se encuentran seriamente distorsionadas.

Algunas personas sienten que tienen sobrepeso en general; otras se dan cuenta de que están delgadas pero les preocupa que algunas partes de su cuerpo, particularmente el abdomen, las nalgas y los muslos, “estén demasiado gordos”.

Pueden emplear diferentes técnicas para valorar la talla o el peso corporal, como pesarse con frecuencia, medir obsesivamente partes del cuerpo y usar insistentemente el espejo para comprobar zonas de “grasa”.

La autoestima de los individuos con Anorexia Nerviosa depende mucho de cómo perciben su peso y su constitución corporal.

La pérdida de peso se ve a menudo como un logro impresionante y un signo de extraordinaria autodisciplina, mientras que el aumento de peso se percibe como un fracaso inaceptable del autocontrol.

Aunque algunas personas con este trastorno pueden admitir que están delgadas, a menudo no reconocen las graves consecuencias médicas de su estado de desnutrición. Asimismo, estas personas pueden mostrar todo un abanico de limitaciones funcionales asociadas al trastorno. Aunque algunas siguen activas en los ámbitos profesional y social, otras muestran un aislamiento social significativo o incapacidad para mantener el potencial académico o la carrera profesional [1].

Modelos explicativos de génesis acerca de Anorexia Nerviosa

Existen diferentes modelos que intentan explicar cuáles son las causas de los trastornos alimentarios, en general, y de la Anorexia Nerviosa, en particular.

De entre los numerosos modelos, destacan los de corte cognitivo-conductual convencional y los transdiagnósticos, como los basados en el enfoque de la terapia dialéctica conductual o la terapia de aceptación y compromiso [2].

En todos ellos se considera de especial relevancia la insatisfacción con la Imagen Corporal (IC) en el desarrollo y mantenimiento de la Anorexia Nerviosa, ya que este trastorno derivaría, en gran medida, del intento de mantener una IC idealizada a través del control obsesivo de la conducta alimentaria [5].

Concepto y desarrollo de la Imagen Corporal

La IC es la representación cognitiva y la vivencia que el sujeto tiene del tamaño, figura, forma y partes componentes del propio cuerpo, lo que además interacciona con la personalidad y el bienestar psicológico, configurándose de esta manera una imagen holística de cómo se ve el sujeto y cómo cree que le ven los demás.

La IC y la apariencia física no coinciden necesariamente, ya que una persona que cumple con los cánones de belleza de su cultura puede tener una percepción negativa de su propia imagen (por supuesto, también puede suceder el caso contrario).

La apariencia física juega un papel esencial en la interacción social y es por esto que una evaluación social negativa con respecto a ella es un factor de riesgo de problemas psicosociales.

Componentes de la imagen corporal

Diversos estudios resaltan que la IC se compone de (a) aspectos perceptivos (precisión con la que el cuerpo o sus partes se perciben por el sujeto, pudiendo darse tanto sobreestimaciones como subestimaciones), (b) aspectos cognitivo-afectivos (actitudes, pensamientos y sentimientos motivados por la talla, el peso, etc.) y (c) aspectos conductuales (en función de los aspectos anteriores, la persona desplegará conductas como exhibición, ocultación, comprobación, etc.) [4].

La IC va construyéndose evolutivamente, de tal manera que los cambios que se sucede en el cuerpo (pubertad, embarazo, desgaste, etc.) van siendo interiorizados e interpretados en función de la historia personal del sujeto y de la cultura en la que éste se encuentra inmerso (de acuerdo con el modelo tripartito, los principales agentes de esta influencia cultural son la familia, los amigos y el medio.

En este sentido, el cuerpo y sus cuidados se han convertido en un negocio multimillonario que incentiva la preocupación por la apariencia física. El ideal de belleza difundido por los medios de comunicación, así como por las redes sociales (como Facebook), se encuentra entre los principales antecedentes causales de insatisfacción con la IC y la sintomatología de los TCA en las adolescentes y las mujeres [6].

A lo largo de los últimos años, el cuerpo ideal está cambiando de una figura predominantemente delgada a otra que se encuentra igualmente delgada, pero también tonificada o atlética.

Por último, debemos destacar que en la adolescencia, el cuerpo es una potente fuente de identidad, auto-concepto y autoestima, lo que hace que esta población sea especialmente vulnerable a los TCA [4].


Alteración de la Imagen Corporal en el desarrollo y mantenimiento de la Anorexia Nerviosa

Hablamos de una alteración de la IC cuando existe una preocupación excesiva por el cuerpo y una insatisfacción intensa y frecuente que genera un marcado malestar en la vida de la persona. Esta alteración está compuesta por:

  • Una distorsión cognitivo-afectiva (insatisfacción y sentimientos negativos hacia el propio cuerpo)
  • Distorsiones perceptivas (inexactitud en las estimaciones sobre el cuerpo, su forma y tamaño) Dichas distorsiones constituirían una proyección de la insatisfacción con el cuerpo, y no un déficit en sí mismo.

En los TCA, la insatisfacción corporal y las preocupaciones se centran globalmente en el peso o tamaño corporal, y específicamente, en las nalgas, la cintura, los muslos y las caderas (relacionadas con la maduración social y sexual).

Los pensamientos rígidos acerca de la delgadez movilizan conductas destinadas a asegurar ésta, como son el seguimiento de dietas, el uso de laxantes, las purgas, el exceso de ejercicio físico y la evitación de situaciones. La IC negativa es un factor de inicio, mantenimiento y recaída de los TCA y por tanto debe ser un objetivo en la intervención terapéutica para aumentar la probabilidad de éxito [5].

La inflexibilidad psicológica como modelo transdiagnóstico de los trastornos psicológicos

Un creciente número de hallazgos pone de relieve la existencia de procesos comunes a diversos trastornos que podrían ser importantes para su evaluación y tratamiento.

La comorbilidad encontrada con frecuencia entre diferentes trastornos sugiere que estos problemas podrían compartir procesos psicopatológicos comunes. En este contexto, la terapia de aceptación y compromiso propone el modelo de inflexibilidad psicológica, que involucra la dominancia de reacciones psicológicas rígidas que orientan la acción por encima de los valores y las contingencias.

Según Hayes, Strosahl y Wilson [7], el dolor es una consecuencia natural de vivir, pero las personas sufren innecesariamente cuando su nivel global de rigidez psíquica se convierte en una barrera que impide adaptarse al contexto interno o externo.

Sufrimiento y Anorexia Nerviosa

El sufrimiento innecesario “se produce cuando los procesos verbal-cognitivos tienden a estrechar el repertorio humano en áreas clave mediante el enredo cognitivo y la evitación vivencial. Cuando la gente se sobreidentifica o se fusiona con reglas verbales inviables, su repertorio conductual se vuelve más estrecho y pierde el contacto real con los resultados directos de la acción”, diluyéndose la capacidad de cambiar de estrategia cuando las aplicadas no dan resultado.

La evitación en laAnorexia Nerviosa

La evitación constriñe la conducta y produce una progresiva pérdida de contacto con las consecuencias positivas. En otras palabras, la inflexibilidad psicológica es un patrón en el que la conducta está excesivamente controlada por los eventos privados (o por la evitación de éstos) en detrimento de otras formas más efectivas o significativas de actuar, que llevan a la pérdida de relaciones, la frustración de las esperanzas y sueños, etc.

Aunque la forma concreta que toman las conductas problemáticas difiere a través de los trastornos, muchas de ellas pueden conceptualizarse dentro de un marco común de funciones psicológicas compartidas.

Por ejemplo, evitar las situaciones ansiógenas, aislarse cuando se está deprimido, darse atracones o utilizar sustancias, pueden ser conductas reforzadas por el alivio inmediato de los pensamientos y sentimientos aversivos.

Las conductas problemáticas asociadas a muchos trastornos podrían desarrollarse inicialmente como evitación y uso de estrategias de ajuste psicológico inflexibles, que dan como resultado un mayor grado de severidad del problema y rigidez conductual.

De forma consistente a este punto de vista, las investigaciones han encontrado una relación funcional entre la inflexibilidad psicológica y un amplio número de psicopatologías recogidas en los sistemas de clasificación sindrómicos DSM y CIE. Entre estos cuadros se encuentran los trastornos de la conducta alimentaria y la ingesta de alimentos.

Inflexibilidad psicológica en la Anorexia Nerviosa

La inflexibilidad psicológica parece ser importante para la comprensión del papel que juegan las cogniciones desadaptativas en los trastornos de la conducta alimentaria y de la ingesta de alimentos (TCA). Así, la inflexibilidad, junto con los pensamientos y los sentimientos angustiosos, se han asociado con la sintomatología de la AN.

Los eventos privados que con más consistencia se vinculan a este trastorno son los referidos a la insatisfacción con la imagen corporal (IC). Con todo, la insatisfacción con la IC no se da únicamente en los TCA. Puede darse igualmente en la población general, dado que la sociedad occidental fomenta unos estándares de belleza que propician la insatisfacción con el propio cuerpo.

La presencia de pensamientos y sentimientos sobre el cuerpo es necesaria, pero no suficiente, para que ocurra un trastorno de la imagen corporal. Según Sandoz et al. [3] la clave es la capacidad de la persona para no dejarse llevar por los contenidos de la conciencia, de tal manera que éstos causen un impacto en su salud y bienestar.


Referencias bibliográficas

  1. Asociación Americana de Psiquiatría (APA) (2014). Trastornos de la conducta alimentaria y de la ingesta de alimentos. En: APA (ed.), Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales 5ª Ed. (DSM-5) (329-354). Arlington, VA: APA.
  2. Masuda, A., Hill, M. L., Tully, E. C. & Garcia, S. E. (2005). The role of disordered eating cognition and body image flexibilily in disordered eating behavior in college men. Journal of Contextual Behavioral Science, 4, 12-20.
  3. Sandoz, E. K., Wilson, K. G., Merwin, R. M., & Kellum, K. K. (2013). Assessment of body image flexibility: the body image-acceptance and action questionnaire. Journal of Contextual Behavioral Science, 2(1), 39-48.
  4. Salaberria, K., Rodríguez, S., & Cruz, S. (2007). Percepción de la imagen corporal. Osasunaz, 8(2), 171-183.
  5. Marco, J. H., Perpiñá, C., & Botella, C. (2014). Tratamiento de la imagen corporal en los trastornos alimentarios y cambio clínicamente significativo. Anales de psicología, 30(2), 422-430.
  6. Kim, J. W., & Chock, T. M. (2015). Body image 2.0: Associations between social grooming on Facebook and body image concerns. Computers in Human Behavior, 48, 331-339.
  7. Hayes, S. C., Strosahl, K., & Wilson, K. G. (2014). Terapia de Aceptación Y Compromiso: Proceso Y Práctica Del Cambio Consciente: Mindfulness. Guilford Press
Isaac Carmona

Isaac Carmona

Psicólogo. Máster Oficial en Terapias Psicológicas de Tercera Generación. Instructor de Mindfulness y Autocompasión (MSC).

Epilepsia musicogénica: definición, hipótesis y tratamiento

Epilepsia musicogénica: definición, hipótesis y tratamiento

Introducción

Actualmente podría decirse que la música es algo que nos acompaña mientras vivimos y que todos tenemos una banda sonora de nuestras vidas. Para muchos es una actividad ociosa placentera, para otros es su profesión o el lugar donde desarrollar su creatividad. Todas estas facetas han hecho que también se introduzca como elemento de ayuda al tratamiento de distintos trastornos, pero ¿qué ocurre cuando la música provoca los síntomas?

Definición

En 1937, Critchley acuñó el término epilepsia musicogénica para referirse a una forma de epilepsia poco común en la que la música era el desencadenante de las convulsiones epilépticas [2,3].

La epilepsia musicogénica (EM) es considerada como un tipo de epilepsia refleja compleja muy poco frecuente. Las epilepsias reflejas son aquellas cuyas crisis están causadas por estímulos sensoriales específicos. Este tipo de crisis pueden darse solas (epilepsia refleja) o acompañadas de crisis espontáneas (epilepsia con crisis reflejas). A su vez, las epilepsias reflejas se agrupan en simples o complejas en función del tipo de estímulo elicitador de las crisis. En el caso de la EM la música es un estímulo complejo por lo que se clasificaría como compleja o, para algunos autores, con el matiz de inducida por estímulos intelectuales complejos [3, 4].

Estímulos musicales

Dentro de los estímulos musicales que pueden provocar las convulsiones existe una gran variabilidad intersujeto. Se han registrado estímulos que van desde sonidos fuertes no musicales hasta composiciones clásicas concretas como la 5ª sinfonía de Beethoven, pasando por el sonar de las campanadas o el himno de la Marsellesa. Sin embargo, de entre ellos, alrededor del 80% referían la música como desencadenante y aproximadamente un 5% refería sonidos o tonos aislados [2,3,5].

Las crisis pueden ser inducidas por el tipo de canto, una voz concreta, el tipo de instrumento (órgano, piano), el tipo de música (clásica, coral, religiosa, árabe, jazz, etc.) y también, por un grupo o compositor determinado [2,3,5].


Descripción

La EM es una condición considerada rara y se estima 1 caso por cada 10 millones. Es más frecuente en mujeres que en hombres (54% frente a 46%) y en personas con un mayor nivel de destrezas musicales. La edad media de inicio de las convulsiones se encuentra alrededor de los 28 años (±10 años aproximadamente).  [1,2,3,5]

La mayoría de los pacientes con EM tienen una epilepsia focal criptogénica o sintomática del lóbulo temporal, que puede cursar sólo con crisis provocadas por la música o en combinación con crisis espontáneas [1,3,4].

La EM se produce por un foco epileptogénico, que se encuentran dentro de la red de procesamiento musical, el cual es activado por determinados sonidos o música y desemboca en crisis parciales complejas, con posible generalización secundaria [3,4].

Entre la presentación del estímulo musical y la crisis existe un período de latencia que puede durar varios minutos, aunque existen casos en los que la crisis se produce inmediatamente después. En este intervalo de tiempo los afectados manifiestan un estado de agitación que se sigue de respuestas autonómicas de deglución o masticación, enrojecimiento, taquicardia, parestesias manuales, etc. [1-3].

A nivel cerebral, las investigaciones ictales musicogénicas realizadas con electroencefalografía (EEG) o tomografía computerizada por emisión de fotones (SPECT) localizan el foco epileptógeno en el lóbulo temporal derecho mayoritariamente, aunque también se han descrito casos en el  izquierdo. En la mayoría de los casos de neuroimagen no se han hallado evidencias lesivas estructurales por lo que la causa se traduce en lesiones corticales inespecíficas [1-5].

Tratamiento

La actuación principal es el control del estímulo desencadenante, algo que se ve facilitado en aquellos pacientes en los que el período de latencia entre la aparición del estímulo y la crisis sea más largo [2,3].

Algunos de los tratamientos conductuales estudiados han sido el descondicionamiento o la extinción sensorial (Joynt 1962), que se aplicó utilizando estímulos musicales inocuos o fragmentos sí nocivos, antes de reproducir el estímulo musical desencadenante [2,3]

También se ha reportado el uso de fármacos antiepilépticos, como la oxcarbazepina, y la lobectomía temporal [2]

Hipótesis emocional

Una de las líneas de investigación derivadas del estudio de la EM conlleva la hipótesis de que el estímulo desencadenante de las convulsiones estaría relacionado con los aspectos cognitivo-emocionales  que derivan del procesamiento sensoriomusical [2,3,5].

Los factores cognitivo-emocionales cobran relevancia ya que el hecho de pensar o soñar con música, o los sentimientos que ésta provoca, también pueden actuar como elicitadores del evento epiléptico, aunque a priori no sean identificados por el sujeto [2-5].

Distintos autores proponen que la emoción que despierta la música podría jugar un papel más importante que los componentes musicales implicados (tono, volumen, etc.) debido a que los resultados muestran activación en áreas frontoorbitales y límbicas [1,2,3,5]

Esta ampliación de los circuitos implicados en la EM, que asocia la percepción y la emoción musicales, junto con el período de latencia entre estímulo y crisis, pone de manifiesto que la EM podría no ser clasificada como epilepsia refleja. La definición de epilepsia refleja implica que la crisis es inducida por un estímulo específico y en este caso se propone que hay un proceso emocional intermedio entre el estímulo musical y la crisis [2,5].

Además, esta hipótesis contrasta con aquellos pacientes que sufren convulsiones provocadas por sonidos o tonos simples, donde no se encuentra una asociación evidente a un componente emocional. Por lo que también se han propuesto dos tipos de EM: provocada por sonidos simples o por reacciones asociativas-afectivas [2].


Conclusiones

La EM es un trastorno neurológico muy poco común de inicio tardío descrito frecuentemente mujeres y en personas con altos conocimientos musicales.

El foco epiléptico se localiza predominantemente en el lóbulo temporal derecho. Generalmente, cursa con crisis parciales complejas derivadas de la exposición a estímulos musicales específicos que varían en su composición de un sujeto a otro. Existe un período de tiempo variable entre el estímulo musical y la crisis.

Clásicamente es clasificada como epilepsia refleja compleja pero las investigaciones apuntan a que pueden estar interviniendo procesos cognitivo-emocionales en la activación de las crisis.

Su fisiopatología aún no está determinada pero se intuye que la extensión cortical activada por los estímulos musicales comprende áreas implicadas con la memoria y las emociones.

Se ha tratado con técnicas conductuales, antiepilépticos y cirugía.

Referencias bibliográficas

  1. Arias M. Neurología del éxtasis y fenómenos aledaños:˜ epilepsia extática, orgásmica y musicogénica. Síndrome de Stendhal. Fenómenos autoscópicos. Neurología. 2016.
  2. Kaplan, PW. Musicogenic epilepsy and epileptic music: a seizures song. Epilepsy & Behavior 2003; 4: 464–473Maguire, MJ. Music and epilepsy: A critical review. Epilepsia 2012; 53(6):947–961.
  3. Salas-Puig  J, Mateos V,  Amorín M, Calleja S, Jiménez L. Epilepsias reflejas. Rev Neurol 2000; 30(Supl 1): S 85-S 89
  4. Wieser HG, Hungerbuhler H, Siegel AM, Buck A. Musicogenic epilepsy: review of the literature and case report with ictal single photon emission computed tomography. Epilepsia 1997; 38: 200-7.

Leticia Ramos Blázquez

Neuropsicóloga.