ABC de los ejercicios para Rehabilitación Vocal I-II

ABC de los ejercicios para Rehabilitación Vocal I-II

Nombre

ABC de los ejercicios para Rehabilitación Vocal I-II

Organiza 

FOLOC

Lugar

Mallorca

Bilbao

Fechas

4-5 de Noviembre

11-12 de Noviembre

¿Qué es la Rehabilitación Neuropsicológica?

¿Qué es la Rehabilitación Neuropsicológica?

Introducción histórica

En las últimas dos décadas, la atención se ha centrado fundamentalmente en las personas que han sufrido daño cerebral. Esto es debido al incremento de las tasas de supervivencia en los últimos años. Incremento que ha sido posible gracias a un mayor conocimiento médico y neuropsicológico de las consecuencias del daño, así como la creación de tratamientos y métodos diagnósticos más avanzados que han permitido llegar a diagnósticos más rápidos y precisos [11].

La rehabilitación neuropsicológica tiene una larga historia. Los inicios de esta disciplina se han vinculado con las grandes guerras mundiales, en las que los combatientes sufrían distintos tipos de lesiones y/o daños cerebrales que exigían un tratamiento inmediato y una pronta recuperación [4].

En esta línea, destaca la figura de Kurt Goldstein, neurólogo alemán, cuyos trabajos con soldados durante la Primera Mundial aportaron una amplia experiencia tanto teórica como práctica a los neuropsicólogos acerca de los comportamientos y  las consecuencias derivadas de las lesiones cerebrales [4].

Durante la Segunda Guerra Mundial, en la Unión Soviética, destaca la figura de Alexander Luria, cuyas observaciones de pacientes con daños focales del cerebro ampliaron nuestros conocimientos de los trastornos del lenguaje, la percepción, la memoria y las funciones ejecutivas (Luria, 1966), y nos legaron la idea de que la recuperación no se debe producir sólo a nivel físico sino también dentro de un contexto social [11].


¿Qué es la rehabilitación neuropsicológica?

En palabras de Maater (2006), la rehabilitación neuropsicológica podría definirse como todas aquellas actividades dirigidas a mejorar el rendimiento cognitivo general o alguno de sus procesos y/o  componentes en pacientes con algún tipo de lesión en el Sistema Nervioso Central [11].

La rehabilitación neuropsicología consistiría, por tanto, en aunar los todos los métodos, técnicas e instrumentos necesarios para reducir la discapacidad subyacente, permitiendo a los pacientes alcanzar un nivel óptimo de integración social [20].

En la actualidad, no es inusual encontrar textos en los que se compara el concepto de estimulación cognitiva con el de rehabilitación neuropsicológica. No obstante, ambos términos hacen alusión a realidades claramente diferenciables.

En concreto, el concepto de rehabilitación neuropsicológica hace referencia a un amplio campo de estudio y actuación en el que se engloban diferentes estrategias y métodos de intervención entre los que se incluyen:  la rehabilitación cognitiva (que implica también estimulación cognitiva), la modificación de conducta, la intervención con familias y la readaptación vocacional o profesional [10].

Por tanto, según Mateer (2006) la rehabilitación neuropsicológica abarcaría todo método o proceso que tenga como fin último disminuir las secuelas cognitivas y conductuales de los pacientes que hayan sufrido un daño cerebral a fin de reducir el impacto de éstas en su vida diaria [11].

¿En qué se basa? ¿qué comprende?

Dicho de otro modo, la rehabilitación neuropsicológica comprende un sistema de actividades terapéuticas, basado en la relación cerebro – conducta, dirigidas a alcanzar cambios funcionales mediante [9]:

  • El restablecimiento o refuerzo de patrones de conducta y de actividad cognitiva previamente aprendidos.
  • El establecimiento de nuevos patrones de actividad cognitiva, por medio de estrategias sustitutorias.
  • La introducción de nuevos patrones de actividad gracias a mecanismos compensatorios internos o externos.
  • La ayuda al paciente y a su familia para adaptarse a la nueva condición de discapacidad y mejorar el funcionamiento global.

Por tanto, la rehabilitación neuropsicológica implicaría el trabajo y esfuerzo de un equipo terapéutico constituido no solo por el paciente y el rehabilitador sino por  las familias que, aportarán el apoyo necesario durante todo el proceso [2].

En resumen, la rehabilitación neuropsicológica no puede ser concebida como un proceso aislado, sino como un proceso interactivo. En palabras de McLellan (1991) la rehabilitación es un proceso dinámico en el que interactúan el paciente, las familias, el equipo terapéutico y los miembros más cercanos de la comunidad. Por lo tanto, a raíz de estas afirmaciones, se establece la importancia de los factores biológicos, psicológicos y sociales en el contexto de una enfermedad o discapacidad como es el caso del daño cerebral, estableciendo la importancia del enfoque biopsicosocial dentro de la rehabilitación neuropsicológica [7].

Objetivos de la rehabilitación neuropsicológica (Muñoz, Céspedes, Tirapu, 2001)

  1. Descripción detallada de las consecuencias de la lesión o defunción cerebral en términos de funcionamiento cognitivo, posibles trastornos de conducta y alteraciones emocionales.
  2. Definición de los perfiles clínicos que caracterizan a diferentes tipos de patología que cursan con deterioro neuropsicológico.
  3. Contribución al establecimiento de un diagnostico.
  4. Establecimiento de un programa rehabilitación individualizado.
  5. Determinar de forma objetiva los progrsos de cada paciente.
  6. Identificación de factores de pronostico
  7. Valoración medico-legas
  8. Verificación de hipótesis sobre las relación entre el cerebro y la conducta que permita mejorar nuestra comprensión del modo como el cerebro procesa la información.

Premisas de la rehabilitación neuropsicológica

El cerebro es un órgano plástico. La plasticidad cerebral es una propiedad intrínseca del sistema nervioso que permite realizar modificaciones en la función y estructura del cerebro en respuesta a las demandas ambientales.

Dichas modificaciones se realizan a través del fortalecimiento, la debilitación, la poda o la adición de conexiones sinápticas así como la promoción de neurogénesis.

Esto nos permite establecer el cerebro como un órgano dinámico que se encuentra en continuo cambio, fruto de las demandas ambientales a las que se enfrenta.

En consecuencia, podríamos decir que la plasticidad cerebral es esencial para establecer y mantener los circuitos cerebrales, siendo esencial para la adquisición de nuevas habilidades o para la adaptación después de una lesión.


Principios de la rehabilitación neuropsicológica

  • La rehabilitación debe ser individualizada, es decir, la rehabilitación siempre debe ser n= 1 [10]; prestando especial atención a los deseos, valores, habilidades, roles, personalidad, etc. del paciente [15].
  • Se trata de un proceso estructurado, diseñado en función de los resultados obtenidos en la evaluación neuropsicológica [15].
  • Dicho proceso, no puede basarse en modelos estáticos, debe, por tanto, incorporar diferentes perspectivas y aproximaciones [10].
  • Debe centrarse en el paciente, en sus necesidades y déficits tanto a nivel cognitivo como conductual y emocional [15]. De esta forma, la rehabilitación se centrará en alcanzar objetivos relevantes para el paciente en función de las capacidades del mismo [10].
  • La rehabilitación, podría definirse como intervención educativa basada en las potencialidades, autocontrol y autosuficiencia del paciente [15].
  • Buena parte de la rehabilitación se centrará en que el paciente entienda sus déficits y cómo éstos repercutirán en su vida cotidiana [15]. Dicho proceso, será fundamental de cara a la recuperación.
  • La rehabilitación debe poner énfasis en la participación del sujeto durante el proceso. Hecho que constituirá una clave fundamental en relación a la recuperación [15].
  • La rehabilitación comprende más que el trabajo conjunto paciente – terapeuta. En dicho proceso la familia, constituye una parte esencial del mismo [15].
  • Los profesionales que forman parte del equipo rehabilitador deben trabajar de forma conjunta con el fin de lograr los mejores resultados para el paciente [15].

Factores que influyen en el proceso de rehabilitación

Los factores que influyen en el proceso de la rehabilitación del paciente podría clasificarse en dos grandes grupos: dependientes o independientes, en función, de si dichas variables son intrínsecas o dependientes del paciente o no [8,14].

Mecanismos y modalidades en rehabilitación cognitiva

En la bibliografía actual podemos encontrar la utilización de diversos términos o conceptos para hacer referencia a los distintos mecanismos utilizados en la rehabilitación cognitiva [15].

Los mecanismos en los que se basa la rehabilitación cognitiva pueden ser diversos, pudiendo estos coexistir, es decir, se pueden combinar diferentes mecanismos de forma simultánea [15].

Restauración

Este mecanismo consiste fundamentalmente en estimular y mejorarlas distintas funciones cognitivas trabajando directamente sobre éstas [6].

En concreto, se utiliza este método cuando la pérdida es parcial y está circunscrita a un área, teniendo como resultado una disminución de una o varias de las funciones elementales [13].

Compensación

Cuando la función alterada no puede restaurase, se potencia el empleo de habilidades preservadas [6] con el fin último de lograr una mayor autonomía funcional [13].

Sustitución

Dicho mecanismo se basa en la adquisición de diferentes estrategias de aprendizaje cuyo objetivo es minimizar las secuelas resultante del daño o lesión [6]. En concreto, se maximiza el uso de habilidades alternativas que faciliten la reorganización funcional mediante los sistemas intactos [153.

¿Qué asunciones se derivan de las premisas y principios de la rehabiltacion neuropsicológica? (Muñoz, Céspedes, Tirapu, 2001)

  • Los neuropsicólogos que trabajan en rehabilitación no pueden centrarse única y exclusivamente en los aspectos cognitivos. Dichos profesionales deben tener en cuenta, asimismo, aspectos emocionales o conductuales, entre otros.
  • Estos especialistas deben adoptar diferentes modelos y perspectivas. Por lo tanto, no deben centrarse exclusivamente en un modelo.
  • Los rehabilitadores deben tener un conocimiento exhaustivo del funcionamiento cerebral, incluyendo en su trabajo los avances realizados en el campo de la Neurociencia.
  • Los especialistas en el campo de la Neurorrehabilitación deben prestar especial atención a las relaciones con el paciente y la familias. Relaciones fundamentales de cara al proceso de recuperación.

¿Sobre qué procesos cognitivos actúa?

La rehabilitación neuropsicológica puede emplearse sobre diferentes procesos cognitivos:

Atención

La atención podría ser definida como la capacidad o habilidad cognitiva que nos permite seleccionar y procesar un estímulo para responder de manera efectiva ante éste mientras se dejan de lado otros, es decir, se trata de una habilidad a través de la cual las personas somos capaces de seleccionar la información relevante del total disponible [16].

Praxias

Las praxias podrían definirse como “la habilidad o capacidad para poner en marcha programas motores de manera voluntaria y, normalmente, aprendidos”. Es decir, esta función cognitiva podría ser descrita como los movimientos dotados de una organización que tienden a un fin, a un objetivo [16].

Gnosias

Las gnosias harían referencia a la “capacidad de interpretar, elaborar y asignar un significado a la información captada por los sentidos, es decir, haría alusión a la información relativa al qué [16].

Memoria

De forma general, podemos decir que la memoria constituye un mecanismo a través del cual el conocimiento es codificado y almacenado, para posteriormente ser recuperado [3].

Lenguaje

El lenguaje es la “capacidad o habilidad propia del ser humano, mediante la cual expresamos pensamientos y sentimientos. Se trata de una función neurolingüística, a través de la cual, mediante un conjunto de sonidos, símbolos y/o gestos elaboramos, comunicamos y entendemos ideas” [8].

Funciones ejecutivas

Entre las numerosas definiciones aportadas desde la Neuropsicología en los últimos años destacamos el planteamiento integrador de Tirapu y colaboradores. Dicho autores definen el concepto de funciones ejecutivas como la capacidad de hallar soluciones para un problema novedoso, llevando a cabo predicciones de las consecuencias a las que nos puede llevar cada una de las soluciones imaginadas [17,18,19].

Cognición social

La cognición social haría referencia al conjunto de procesos emocionales y cognitivos a través de los cuales interpretamos, recordamos, empleamos y analizamos la información sobre el mundo social [16]

¿En qué patologías puede emplearse?

La rehabilitación neurológica, en la actualidad, se emplea de forma genérica en cinco grandes grupos:

Daño cerebral adquirido

Dicho concepto hace referencia a una lesión cerebral que se produce en un individuo en un periodo determinado como consecuencia de  un traumatismo craneoencefálico, un accidente cerebrovascular isquémico o hemorrágico, un tumor cerebral, anoxia e hipoxia, encefalitis de diversas etiologías, etc.; que afecta fundamentalmente a los procesos cognitivos, al sistema motor o a la capacidad de regular las emociones y/o conducta. Mecanismos, procesos y sistemas que, hasta el momento, se habían desarrollado con total normalidad.

Trastornos del Neurodesarrollo

Dentro de este grupo podemos diferenciar diferentes trastornos que se manifiestan, principalmente, durante los primeros periodos del desarrollo. En concreto, se caracterizan por la presencia de diferentes déficits a nivel cognitivo, motor, conductual y emocional que afectan de forma significa tanto a su desarrollo personal como académico y social [1].

Enfermedades neurodegenerativas

Bajo este concepto se agrupan diferentes enfermedades, en la mayoría de los casos, de causas desconocidas; caracterizadas por el inicio insidioso, el curso progresivo de los síntomas fruto de la degradación del sistema nervioso y la falta de remisiones [5].

Discapacidad intelectual

La discapacidad intelectual es un trastorno que comienza durante el periodo de desarrollo. Dicho trastorno incluye limitaciones del funcionamiento intelectual como también del comportamiento adaptativo en los dominios conceptual, social y práctico [1].

Trastornos mentales

Existe una amplia variedad de trastornos mentales, caracterizados por diferentes déficits y manifestaciones clínicas. Dichos trastornos se caracterizan por la presencia de diferentes déficits a nivel cognitivo, motor, conductual y emocional que afectan de forma significa tanto a su desarrollo personal como social (OMS)


¿Por qué es necesaria la rehabilitación neuropsicológica?

Como hemos comentado previamente, los pacientes que sufren algún tipo de daño cerebral, Trastorno del Neurodesarrollo, Enfermedad Degenerativa, Trastorno Mental o Discapacidad Intelectual, en la mayoría de los casos, se caracterizan por presentar diferentes déficits tanto a nivel cognitivo, motor, conductual y emocional que pueden afectar de forma significa a su desarrollo personal, académico y/0 social.

A través de este tipo de tratamiento, los neuropsicólogos pretenden crear nuevas estrategias de aprendizaje mediante los mecanismos de recuperación compensación y sustitución.

Dichas estrategias permitirán al paciente recobrar un mayor nivel de funcionalidad, disminuyendo, en consecuencia, los déficits subyacentes de la patología. Dicha reducción le permitirá, en la medida de lo posible, y teniendo en cuenta sus características la reincorporación a su vida diaria.

Conclusiones

En la actualidad existen evidencias científicas claramente establecidas en torno a los beneficios de la rehabilitación neuropsicológica, pues en la actualidad son múltiples los pacientes que se han beneficiado de este tipo de tratamiento.

Como ha mostrado numerosas investigaciones y estudios, a través de este tipo de tratamiento los pacientes no son únicamente capaces de generalizar diferentes estrategias de aprendizaje sino que además se observa como muchos de ellos recobran altos niveles de funcionalidad. Niveles que les permiten la reincorporación a su vida previa y mejorar, en consecuencia, su calidad de vida.

Referencias bibliográficas

  1. American Psychiatric Association. (2013). Diagnostic criteria from DSM-V. American Psychiatric Association [Washington].
  2. Anderson, N. D., & Winocur etH, G. Palmer (2003),«Principles of Cognitive Rehabilitation». Handbook of Clinical Neuropsychology.
  3. Ballesteros Jiménez, S. (1999). Memoria Humana: Investigación y teoría. Psicothema, 705-723.
  4. Bruna, O., Roig, T., Puyuelo, M., Junqué, C., & Ruano, Á. (2011). Rehabilitación neuropsicológica. Intervención y práctica clínica. Barcelona: Editorial Elsevier.
  5. de Pipaón, I. S., & Larumbe, R. (2001). Programa de enfermedades neurodegenerativas. In Anales del Sistema Sanitario de Navarra(Vol. 24, pp. 49-76).
  6. Fernández-Guinea, S. (2001). Estratregias a seguir en el diseño de los programas de rehabilitación neuropsicológica para personas con daño cerebral. Revista de Neurología33(4), 373-377.
  7. García, V., Hoover, J., & Gil Obando, L. M. (2007). La discapacidad, una mirada desde la teoría de sistemas y el modelo biopsicosocial. Hacia la Promoción de la Salud12(1), 51-61.
  8. León-Carrión, J. L. C. (1995). Manual de neuropsicología humana. Siglo Veintiuno de España,.
  9. Marrón, E. M., Alisente, J. L. B., Izaguirre, N. G., & Rodríguez, B. G. (2011). Estimulación cognitiva y rehabilitación neuropsicológica. Editorial uoc.
  10. Mateer, C. (2003). Introducción a la rehabilitación cognitiva. Avances en psicología clínica latinoamericana21(10).
  11. Mateer, C. A. (2006). Introducción a la rehabilitación cognitiva. En J. C. Arango Lasprilla, Rehabilitación Neuropsicológica. (págs. 1-14). México: Manual Moderno.
  12. McLellan, D. (1991). Rehabilitation. Brithis Medical Journal., 293-311.
  13. Muñoz Céspedes, J.M., Tirapu Ustárroz, J. (2001). Rehabilitación Neuropsicológica, Madrid . Síntesis.
  14. Muñoz-Céspedes, J. M., Paúl-Lapedriza, N., Pelegrín-Valero, C., & Tirapu-Ustarroz, J. (2001). Factores de pronóstico en los traumatismos craneoencefálicos. Rev Neurol32(4), 351-64.
  15. Tirapu Ustárroz, J. (2007). La evaluación neuropsicológica. Psychosocial Intervention16(2), 189-211.
  16. Tirapu Ustárroz, J., Rios Lago, M., & Maestú Unturbe, F. (2008). Manual de Neuropsicología. Barcelona: Viguera Editores S.L.
  17. Tirapu-Ustarroz, J., & Luna-Lario, P. (2008). Neuropsicología de las funciones ejecutivas. Manual de neuropsicología, 219-249.
  18. Tirapu-Ustarroz, J., & Muñoz-Céspedes, J. M. (2005). Memoria y funciones ejecutivas. Revista de neurología, 41(8), 475-484.
  19. Tirapu-Ustárroz, J., García-Molina, A., Luna-Lario, P., Roig-Rovira, T., & Pelegrín-Valero, C. (2008). Modelos de funciones y control ejecutivo (I). Rev neurol, 46(684), 92.
  20. World Health Organization. (2002). WHO (2001). The world health report.
Carla Andreia Carvalho Gómez

Carla Andreia Carvalho Gómez

Grado en Psicóloga. Formación en Neuropsicología

¿Qué es el Síndrome de Asperger?

¿Qué es el Síndrome de Asperger?

Introducción

El síndrome de Asperger (en adelante, SA) se refiere a un conjunto de alteraciones cognitivas y comportamentales que suelen aparecer de forma combinada y que se refieren a tres áreas principalmente: lenguaje, interacción social e imaginación [7].

Las primeras referencias escritas de este síndrome datan de 1944, cuando el médico vienés Hans Asperger describió a un conjunto de niños que presentaban características peculiares [1].

Este trastorno quedó en el olvido hasta que, en 1981, Lorna Wing, volvió a hacer referencia a un cuadro clínico similar al descrito hacía casi cuatro décadas, dándole el nombre de síndrome de Asperger [7].


Características clínicas

El SA se caracteriza en lo cognitivo por una inteligencia igual o superior a la media, según los test estandarizados habituales. Sin embargo, estas personas presentan problemas en el funcionamiento ejecutivo, más específicamente para la planificación, flexibilidad mental y auto-monitorización [2].

En el ámbito social las dificultades son importantes, observándose una incapacidad para comprender y aprender espontáneamente las reglas sutiles del funcionamiento social.

Respecto al lenguaje, formalmente es adecuado pero sus aspectos pragmáticos están llamativamente alterados (por ejemplo, la comprensión de lenguaje no literal, como metáforas o frases hechas, conlleva una gran dificultad para las personas con SA). Otros aspectos de la comunicación también presentan problemas, como las habilidades conversacionales, la entonación del habla o la comunicación no verbal.

¿Cómo diferenciar el asperger del autismo?

Existe un debate sobre la diferenciación del SA de otros trastornos del espectro autista (TEA) con alto rendimiento funcional.

Los TEA, definidos por primera vez por Leo Kanner en 1943 y ubicados en un continuo de alteraciones a partir del trabajo de Wing y Gould en 1979 [8], se caracterizan por déficits en tres áreas nucleares: relaciones sociales, comunicación y lenguaje y flexibilidad social y comportamental [6].

Este debate se refleja en los principales manuales diagnósticos. Así, el DSM-IV-TR (2002) diferenciaba entre el cuadro denominado trastorno autista y el SA, incluyendo este como una entidad nosológica propia dentro de los Trastornos Generalizados del Desarrollo (TGD).

Clasificaciones diagnósticas

El DSM-IV-TR definía el SA como un trastorno caracterizado por una alteración cualitativa de la interacción social, patrones de comportamiento, intereses y actividades restringidos, repetitivos y estereotipados, en ausencia de un retraso clínicamente significativo del lenguaje, intelectivo o de las habilidades de autoayuda, las conductas adaptativas y la curiosidad propia de la edad [5].

La principal distinción que establecía entre SA y los llamados autistas de alto funcionamiento o AAF era la ausencia de retrasos “precoces” clínicamente significativos en las habilidades cognoscitivas y en el desarrollo del lenguaje en las personas con SA (aunque sí se han detectado alteraciones pragmáticas y prosódicas).

Así, mientras sólo un 25% de las personas con trastorno autista obtienen resultados dentro del rango considerado normal en pruebas de inteligencia (los casos de AAF), todos los casos de SA se acompañan de rendimiento normal en pruebas de funcionamiento intelectual [6]. El manual diagnóstico de la Organización Mundial de la Salud, el CIE 10 (1992) propone una clasificación similar.

La más reciente versión del DSM (DSM-V, 2013) incluye el SA dentro de los TEA por considerar que los resultados de las investigaciones no apoyan su diferenciación como entidad clínica propia.

De hecho, los estudios que se han realizado han ofrecido resultados muy dispares, complicados por la utilización de criterios diversos para definir los grupos diagnósticos. En la actualidad el debate sigue abierto y hay una ausencia de consenso profesional sobre el tema [3].


Perfil anatómico

Desde el punto de vista anatómico y funcional no se han encontrado datos concluyentes que demuestren un perfil de alteraciones distintivo del SA.

En estudios de neuroimagen o post mortem se han hallado diferencias morfológicas, como un mayor volumen de la sustancia gris y blanca, especialmente en áreas frontales, y un menor volumen de la amígdala, el hipocampo, el núcleo caudado y el cerebelo.

También se han encontrado alteraciones funcionales relacionadas con el hipometabolismo en áreas asociadas a la cognición social [5].

Tampoco los estudios neuropsicológicos han encontrado un perfil similar entre las personas con SA evaluadas.

Es habitual encontrar un patrón de desarrollo disarmónico en el que destacan numerosas destrezas, como puede ser la memoria visual y verbal o la amplitud de vocabulario, que contrastan con dificultades importantes, principalmente en los ámbitos del funcionamiento ejecutivo y de la cognición social.

Así, tienen alteraciones relacionadas con la flexibilidad cognitiva, la generación de soluciones alternativas ante un mismo problema, la inhibición de respuestas irrelevantes y la atención sostenida, con tendencia a la distracción según la motivación hacia la tarea, además de mostrar problemas para la interacción social y la reciprocidad emocional [5].

Es habitual también observar un perfil en el que las habilidades intelectuales verbales son superiores a las manipulativas y problemas con la coordinación motora fina [4]. Las alteraciones en las habilidades pragamáticas del lenguaje y para la toma de decisiones y juicios sociales son características del SA.

A pesar de las dificultades diagnósticas, los graves problemas funcionales de los niños que presentan este conjunto de síntomas hace necesario centrarse en la descripción de las dificultades y necesidades individualizadas de cada caso particular, con el objetivo de diseñar una intervención precoz, multidisciplinar y lo más ajustada posible a cada uno de ellos.


Referencias bibliográficas

  1. Asperger, H. (1944). Die ‘autistischen Psychopathen’ im Kindesalter. Archiv für Psychiatrie und Nervenkrankheiten 117, 76–136.
  2. Hill, E., y Frith, U. (2004). Understanding autism: insights from mind and brain. En: Frith y Hill (eds.), Autism: Mind and Brain. Oxford: Oxford University Press.
  3. Martín Borreguero, P. (2004). El síndrome de Asperger. ¿Excentricidad o discapacidad social? Madrid: Alianza Editorial.
  4. Miller, J. N., y Ozonoff, S. (2000). The external validity of Asperger disorder: lack of evidence from the domain of neuropsychology. Journal of Abnormal Psychology 109, 227-238.
  5. Montes Lozano, A., y Bembibre Serrano, J. (2015). Síndrome de Asperger. Suspenso en recreo. En Neuropsicología Infantil a través de Casos Clínicos (Arnedo, Montes, Bembibre, Triviño, coord.). Madrid: Editorial Médica Panamericana.
  6. Núñez, M., y Rivière, A. (2001). Una ventana abierta hacia el autismo. Revista Española sobre Discapacidad Intelectual 32, 193, 25-39.
  7. Wing, L. (1981). Asperger’s syndrome: a clinical account. Psychological Medicine 11, 115-119.
  8. L., y Gould, J. (1979). Severe impairments of social interaction and associated abnormalities in children: epidemiology and classification. Journal of Autism and Developmental Disorders 9, 11-29
Mª Teresa Sánchez Gallardo

Mª Teresa Sánchez Gallardo

Psicóloga Sanitaria. Experta en Psicología Positiva.

Actualización en Patología del Lenguaje en Daño Cerebral Adquirido y Enfermedades degenerativas: Diagnóstico, evaluación e intervención Colegio Oficial de Psicología de Cataluña

Actualización en Patología del Lenguaje en Daño Cerebral Adquirido y Enfermedades degenerativas: Diagnóstico, evaluación e intervención

Nombre

Actualización en Patología del Lenguaje en Daño Cerebral Adquirido y Enfermedades degenerativas: Diagnóstico, evaluación e intervención

Organiza 

Colegio Oficial de Psicología de Cataluña

Lugar

Lleida

Fechas

10 de Noviembre

¿Memoria y envejecimiento?

¿Memoria y envejecimiento?

¿Cómo aprende el cerebro?

El aprendizaje se produce en todas las edades y nunca es demasiado tarde para aprender. El cerebro goza de una plasticidad ininterrumpida, es decir de una capacidad para adaptarse a circunstancias cambiantes y adquirir información nueva, hasta la vejez, cuando dicha capacidad disminuye. Existen muchas investigaciones que ponen de manifiesto la flexibilidad del cerebro adulto.

Por plasticidad cerebral entendemos la capacidad del sistema nervioso para adaptarse continuamente a circunstancias cambiantes.

Esto sucede en todos los cerebros siempre que aprendemos algo: un idioma nuevo, una destreza nueva, un recorrido nuevo para ir a casa, incluso cuando vemos un rostro nuevo.

La plasticidad hace referencia también al modo en que el cerebro se adapta y encuentra nuevas formas de aprendizaje tras haberse producido alguna lesión: por ejemplo, un daño cerebral.

En general los cambios en el cerebro se producen en función del uso. Lo que no se usa se pierde. Normalmente, no podemos aprender una destreza nueva y conservarla para siempre si no practicamos. El cerebro se adapta continuamente a su entorno.

Las investigaciones sobre la plasticidad del cerebro del adulto han sacado provecho de técnicas de neuroimagen como RMF o TEP, así como de estudios sobre recuperación de la función cerebral en pacientes con lesiones cerebrales [1].


¿Se pueden crear células nuevas a lo largo del ciclo vital?

Los cerebros adultos pueden desarrollar células nuevas, en un reciente estudio de investigadores suecos y americanos se observó que en el hipocampo humano adulto pueden dividirse y desarrollarse células nuevas.

Esto acaba con el dogma de que nacemos con todas las células cerebrales que llegaremos a tener en la vida y que no puede formarse ninguna más.

Naturalmente, no es cuestión de que crezcan más y más células. De hecho todos perdemos células cerebrales, y con rapidez a partir de los cuarenta años.

Pero las nuevas investigaciones ponen de manifiesto que tal vez haya formas de sustituir al menos algunas de las células perdidas en ciertas regiones cerebrales.

Efectos de la edad en el funcionamiento cerebral

Los efectos de la edad en el funcionamiento cerebral producen entre otros cambios, diferencias a nivel fisiológico.

El tamaño del cerebro se reduce pues pierde un mínimo porcentaje de su peso y volumen debido a que las neuronas que no se reproducen a sí mismas van muriendo a lo largo de la vida. (Stassen y Thompson, 2001).

Sin embargo ciertas neuronas tienen la capacidad de realizar otras funciones para las que estaban inicialmente preparadas y por tanto, cuando mueren neuronas, las restantes asumen sus funciones de forma autónoma. Así las dendritas siguen creciendo a partir de cada neurona y se pueden ampliar las conexiones entre las neuronas que sobreviven. (Stassen y Thompson, 2001).

Lo importante no es el número de neuronas que tengamos o perdamos, sino las conexiones que se establecen entre ellas a partir del uso y estimulación cognitiva adecuada. (Maroto, 2003)

El hipocampo es una estructura con forma de caballito de mar que está situada en niveles profundos del cerebro y es fundamental para la navegación y la memoria espaciales.

Cada sistema de memoria depende de un sistema cerebral diferente y se desarrolla en un momento ligeramente distinto.

La corteza prefrontal sigue desarrollándose durante toda la infancia y hasta entrada la adolescencia. Es probable que tareas aparentemente insignificantes para los adultos resulten realmente difíciles para los niños, así los bebés exhiben una capacidad básica para la memoria de trabajo y a corto plazo, pero esta capacidad continúa perfeccionándose a lo largo de la infancia [1].


Vejez normal versus vejez patológica

Suele establecerse una diferencia entre los sujetos que podríamos decir “envejecen en salud” y envejecimiento patológico.

En el primer caso dominan los cambios derivados del envejecimiento primario, ligados al orden de lo fisiológico. Son personas que han tenido pocas enfermedades a lo largo de su vida y se han desarrollado en un entorno ambiental propicio.

En el segundo caso, una acumulación de enfermedades y un ambiente inadecuado genera un envejecimiento prematuro (Rivera, 2004).

Es importante tener en cuenta, la diferencia entre declive y deterioro; mientras el declive son cambios que suceden con probabilidad al envejecer, en el deterioro sucede un cambio patológico generalmente producido por una enfermedad[2].

A nivel cerebral, la frontera entre la vejez normal y la patológica no siempre son claras, debido al carácter progresivo y gradual de los cambios que se producen es esta última etapa de la vida, en la que empiezan a declinar funciones de algunos órganos o sistemas y las enfermedades o agresiones recurrentes también generan interferencias en su delimitación.

Posiblemente para cualquier ser humano lo más importante es su capacidad para almacenar experiencias y poder beneficiarse de ellas en su actuación futura [2].

La memoria es una característica básica de la inteligencia humana y está presente en todas las actividades de la vida cotidiana, ya sea intelectual, académica, social, profesional o creativa. La memoria es el proceso mediante el cual son posible nuevos aprendizajes, permitiendo aprender de la experiencia sin que sea necesario repetirla (Cabello y Porras, 2009).


Procesos de memoria

El modelo de niveles de procesamiento de Craik y Lockhart (1972, citado en Hernández, 2005) sugiere que la memoria es el resultado de actividades de procesamiento aplicadas al flujo de información que accede al sistema cognitivo.

Tres procesos de memoria que propone este modelo son: codificación, almacenamiento y recuperación.

Codificación

Es el registro de la información en el momento del aprendizaje. (Grieve, 1995) constituye el procesamiento inicial de la información que será aprendida y su modo de codificación influirá en la capacidad de recuperación (Hernández, 2005).

Existen diferentes factores que influyen en el proceso de codificación, tales como la atención, la motivación, la organización del material, los niveles de procesamiento y la distribución de la practica en el aprendizaje. Entre ellos, los niveles de procesamientos son los que más atención recibieron por parte de los investigadores de la memoria (Hernández. 2005).

Las hipótesis de los niveles de procesamiento sugiere que a mayor profundidad en el nivel de procesamiento de la información, tanto mejor es el recuerdo. Así, un procesamiento de la información a nivel superficial, basado en las características físicas de los estímulos produciría peor recuerdo, mientras que la codificación profunda, basada en el significado de los estímulos, generaría mejor recuerdo de la información. Existe además, un nivel intermedio, basado en el análisis fonético, que procesa la apariencia sonora de la información (Hernández, 2005).

Almacenamiento

Mantenimiento o retención de la información en la memoria hasta el momento de ser requerida. (Hernández, 2005)

Ciertos experimentos demostraron que el recuerdo de elementos empeora después del aprendizaje intercalado de elementos similares. El olvido puede deberse a la interferencia y no al tiempo transcurrido. (Grieve, 1995)

Esta fase de consolidación se mejora abordando la organización de las percepciones, el orden de la información y la codificación. Los ejercicios se basan en estimular la capacidad lingüística (crucigramas, letras en desorden, etc), la capacidad de asociación (palabras e imágenes) y la capacidad de estructuración intelectual. (clasificación por categorías, textos desordenados) (Montejo et al, 2001)

Recuperación

Constituye la evocación de los elementos de la memoria (Grieve, 1995)

El recuerdo es el proceso más difícil, pues recordamos sin ninguna información adicional que nos ayude. Por otra parte, el reconocimiento muestra el mayor nivel de rendimiento, pues implica la identificación correcta de la información. El uso de claves, tanto verbales como visuales, facilita la evocación de la información.

En esta etapa de recuperación, el olvido puede ser debido, además de problemas de almacenamiento, a que la información permanece almacenada, pero no se puede acceder a ella. La recuperación está afectada por el contexto y el humor.

Se ha demostrado que la evocación es mejor si tiene lugar en el ambiente en el que se aprendió. También se facilita si tiene lugar en un estado interno al que se tenía en el momento del aprendizaje, así por ejemplo personas depresivas recuerdan mejor acontecimientos tristes. (Grieve, 1995; Hernández, 2005)

Esta fase de recuerdo y evocación, se ejercitan, mediante técnicas que estimulan las referencias espacio-temporales y la integración asociativa por medio de pistas y asociaciones. (Montejo et al, 2001)


Alteraciones de la memoria relacionadas con la edad

Desde los aportes de la neuropsicología cognitiva y la neurociencia cognitiva, entre los aspectos afectados por el tiempo, se hace referencia:

  • Tareas de recuerdo libre y recuerdo con claves, en la memoria del contexto y de la fuente, disminuye el recuerdo de dónde y cuando tuvo lugar un acontecimiento.
  • Memoria prospectiva: con la edad se cometen más olvidos relacionados con actividades a realizarse en un futuro próximo. (Hernández, 2005)
  • Memoria de trabajo: las personas mayores no parecen tener problemas en el almacenamiento pasivo de la información pero sí cuando una tarea requiere llevar a cabo algún tipo de procesamiento al mismo tiempo que se almacena la información. La vejez podría caracterizarse por un déficit en la capacidad del ejecutivo central mientras que los procesos automáticos permanecerían más o menos intactos. (Hernández, 2005)

En la vida cotidiana de los ancianos, se expresa en las dificultades para encontrar las llaves, o recordar el nombre de personas conocidas en un momento determinado. (Hernández, 2005) (2)

Referencias bibliográficas

  1. Blakemore, S. J.; Frith, U. 2007. Cómo aprende el cerebro. Editorial Ariel. Barcelona.
  2. Fernández-Ballesteros, R. 2011. Envejecimiento saludable. Congreso sobre envejecimiento. La investigación en España. Madrid.
  3. Jara Madrigal, M. 2007. La estimulación cognitiva en personas adultas mayores. Revista Cúpula. Costa Rica, 4-14.
  4. Maroto Serrano, M.A. 2003. La memoria: Programa de estimulación y mantenimiento cognitivo. Madrid: Instituto de Salud Pública.
  5. Peña-Casanova, J. 1999. El libro de la memoria: Historia de vida. Barcelona. Fundación la Caixa.
I Jornada de Disfagia y Reeducación para la Deglución Ceadac Centro de Referencia Estatal de Atención Al Daño Cerebral

I Jornada de Disfagia y Reeducación para la Deglución

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I Jornada de Disfagia y Reeducación para la Deglución

Organiza 

Ceadac Centro de Referencia Estatal de Atención Al Daño Cerebral

Lugar

Madrid

Fechas

15 de Noviembre

Cáncer de mama y Psicología: dos variables íntimamente relacionadas

Cáncer de mama y Psicología: dos variables íntimamente relacionadas

Introducción

En 2015, en España los cinco tumores más frecuentes fueron: el cáncer de mama (27.747), seguido del cáncer de colon-recto (16.677), el cuerpo uterino (6.160), pulmón (5.917) y vejiga (3.654) [4].

Cuando una mujer recibe la noticia, no se piensa con claridad, la mente está dispersa e influenciada por las malas noticias, por lo que todo lo que piensa suele tener una mirada pesimista; las primeras reflexiones suelen ser sobre las ganas de salvar la vida, la operación, que todo vaya bien, los tratamientos, su familia, sus hijos si los tiene, su madre, su padre, su pareja si hay, etc.

Todo ello luchando contra el cansancio y la pérdida de fuerza que genera el estrés que produce una noticia así. Hay mujeres que incluso comentan que sufren de episodios de desorientación, perdida del sentido de la realidad, etc.


Emociones cuando se recibe la noticia

Cuando es una emoción positiva, generalmente, sentimos cómo la energía fluye de manera natural por nuestro cuerpo, en forma de alegría, euforia.

Sin embargo, las emociones negativas generalmente se identifican en las vísceras, en el estomago, removiéndose y creando pequeños estados de ansiedad, que si no los reconocemos y no los hemos trabajado antes tienden a quedarse anclados, dejándonos bloqueados sin progresión en nuestra actividad y desarrollo.

Cuando se recibe una noticia como la de esta enfermedad, sentimos miedo, entre otras muchas emociones.

Miedo por lo que pasará, por la intervención, por los tratamientos, por la imagen, por saber en que estadío se encuentra, por la metastasis, etc.

Emociones y cerebro

En el caso de las emociones, tenemos que partir de la biología. Los componentes químicos del cerebro se distribuyen en amplias zonas del cerebro. Una vez que se produce una emoción, es difícil para el córtex desconectarse de ella.

En sus estudios sobre la neurología del miedo, Joseph LeDoux se interesó por dos problemas:

  • Primero: ¿Cómo se detecta y avalúa el peligro?,
  • Segundo: ¿Cómo se activan los sistemas de respuesta?. Hay dos sistemas de detección del peligro. Uno de urgencia, tosco, que prefiere equivocarse por exceso de cautela que por exceso de confianza. Somete el estímulo a una rápida evaluación, que es realizada fundamentalmente por la amígdala. El otro sistema de evaluación es lento y preciso, y tiene lugar en zonas de la corteza cerebral, la más sofisticada.

LeDoux ha descubierto algo que produce cierto desasosiego. Parte de nuestra memoria de los miedos es indeleble y no se borra con el tiempo. Esto puede resultar muy útil, porque conviene que las situaciones de peligro real se aprendan para siempre.

Sin embargo, puede tener un efecto desastroso, a saber, que la información recogida puede ser falsa o inadecuada cuando el ambiente cambia y podemos convertirnos en rehenes perpetuos de esos miedos que ya no comprendemos.

Como señala Robert Pitman, muchas veces no podemos librarnos de los recuerdos implícitos que subyacen en los trastornos de ansiedad. En ese caso, lo mejor que podemos hacer es aprender a dominarlos.

Una vez detectado el peligro, el hipotálamo advierte a la hipófisis y ésta ordena la producción de dos hormonas: la adrenalina y la noradrenalina, que ponen en pie de guerra al organismo.

Se activa el Sistema Nervioso Autónomo, el parasimpático queda aparcado y toma el mando el simpático, que dirige toda la energía al sistema muscular al cerebral, para disponer al organismo a luchar o a huir. Quedan en suspenso las funciones digestivas o sexuales.

Mecanismos del miedo

Los mecanismos neurológicos del miedo son comunes a todos los humanos. Nuestro ¨ordenador biológico¨viene equipado con programas emocionales de serie.

¿De dónde proceden nuestras diferentes sensibilidades al miedo?. La respuesta inmediata es de la experiencia. Animales y personas sometidos a violentas y dolorosas experiencias se volverían miedosos.

El estrés continuado, por ejemplo, afecta al cerebro. Las gándulas suprarrenales producen adrenalina y cortisol.

La adrenalina forma parte del sistema simpático de alarma. El cortisol cumple muchas funciones, libera energía, suprime el crecimiento, inhibe las hormonas reproductoras y afecta a muchos aspectos del cerebro, sobre todo la emoción y la memoria.

El aprendizaje cambia el cerebro. Se ha comprobado que las terapias- al fin y al cabo un tipo de aprendizaje- también lo hacen [2].


Imagen corporal después del cáncer de mama

La imagen corporal y la sexualidad después del cáncer de mama y aprender a sentirse bien con su cuerpo, es una experiencia personal que depende de cada mujer.

Algunas mujeres como parte del tratamiento ven como cambia su cuerpo, algunos cambios son transitorios, como la caída del pelo, éstos aunque no perduren en el tiempo en un momento de tantas emociones, pueden afectar mucho a la mujer en la percepción de su propio cuerpo.

Otros cambios son más permanentes, como la pérdida de la mama, se puede recurrir a la cirugía plástica para la reconstrucción o pueden usar una prótesis en la ropa interior.

Algunos estudios sugieren que las mujeres más jóvenes, quienes representan 1 de 9 sobrevivientes de cáncer de mama, suelen tener más problemas, por el estrés que causa el cáncer y sus tratamientos, estas mujeres también pueden sentir aislamiento social. Pueden verse más afectadas por asuntos relacionados con la sexualidad o la fertilidad [3].

Muchas mujeres premenopáusicas tienen síntomas de la menopausia como consecuencia de la quimioterapia o terapia hormonal (como el tamoxifeno y los inhibidores de la aromatasa).

Los antidepresivos pueden restar el efecto del tamoxifeno por lo que debe comentarlo al médico.

Psicoterapia en el cáncer de mama

Recibir la noticia puede ser uno de los momentos más angustiantes que pueden experimentar las mujeres, por eso muchas veces no saben a quién acudir para recibir ayuda. La angustia incluso continúa después de haber superado el impacto inicial.

A medida que el proceso sigue su curso, las mujeres pueden presentar nuevos problemas, como confusión en sus relaciones personales, afrontar la respuesta de su pareja, pueden estar muy cansadas e incluso preocupadas por el tratamiento, síntomas y la muerte. Todo contribuye al estrés, ansiedad y a la depresión.

Emociones negativas y aislamiento

Las emociones negativas pueden llevar a las mujeres a dejar de hacer cosas que son buenas para ellas y hacer otras que no son tan saludables, como fumar mucho, beber mucho alcohol, apartarse de personas queridas, tomar mucha cafeína, dormir mal, pueden dejar de hacer ejercicio físico, acudir a demasiadas medicinas en un intento de calmarse, etc.

Objetivo del tratamiento psicológico

El tratamiento psicológico tiene como objetivo principal ayudar a las mujeres a aprender cómo sobrellevar los cambios físicos, emocionales y de estilo de vida relacionados con el cáncer, así como los tratamientos médicos que pueden resultar dolorosos y traumáticos.

Como controlar la ansiedad, el estés y la depresión, enseñando a las pacientes estrategias de resolución de problemas con un entorno de apoyo, pueden enseñar a lidiar con su dolor, miedo y otras emociones.

Para muchas mujeres, esta crisis potencialmente mortal, puede resultar una oportunidad de crecimiento personal que mejora la vida.

La recuperación emocional lleva más tiempo que la recuperación física y es a veces menos predecible.

La presión social para volver a la normalidad es intensa, pero ellas necesitan tiempo para crear una nueva imagen de sí mismas que incorpore la experiencia vivida y sus cambios corporales.

Los psicólogos pueden ayudar a sobrellevar problemas como el temor a la reaparición de la enfermedad y la impaciencia respecto a problemas más comunes.


¿Qué incluye el tratamiento psicológico?

El tratamiento psicológico incluye la práctica de ejercicios de relajación, meditación y otras técnicas, que pueden mejorar los efectos colaterales de los tratamientos farmacológico y la salud física.

Los investigadores han demostrado que el estrés suprime la capacidad de protección personal del cuerpo. Lo que están observando ahora es que la capacidad de afrontamiento que les enseñan los psicólogos puede reforzar realmente el sistema inmunológico.

Pueden enseñarles a participar activamente en sus tratamientos, de como deben preguntar y que decisiones tomar.

Resultados

El resultado es una mejor comprensión de la enfermedad y su tratamiento y una mayor disposición para recuperarse.

En las sesiones individuales se trabaja la comprensión y modificación de los patrones de pensamiento y conducta.

Los pensamientos y sentimientos negativos se abordan, y se concentran en la resolución de problemas [1].

Los grupos de apoyo muchas veces son de mucha utilidad, las mujeres se pueden sentir más comprendidas y resolver muchas dudas y preocupaciones que les surgen a lo largo del proceso, pueden aprender de la experiencia de otras mujeres.

Referencias bibliográficas

  1. Chang, A.F, Haber, S.B. Cáncer de mama: como puede la mente ayudar al cuerpo. Asociación Americana de psicología.
  2. Marina, J.A. El cerebro infantil: la gran oportunidad. Biblioteca up. Ariel. 2011.
  3. Segura-Valverde, M., García-Nieto, R., Saúl Gutiérrez, L.A. Imagen corporal y autoestima en mujeres mastectomizadas. Revista Psicooncología. Vol 11, Núm. 1, 2014, pp 45-57.
  4. Sociedad Española de Oncología Médica. Las cifras del cáncer en España 2017
Jornadas de Buenas Prácticas de Coordinación Interprofesional con los Logopedas Jornadas de Buenas Prácticas de Coordinación Interprofesional con los Logopedas

Jornadas de Buenas Prácticas de Coordinación Interprofesional con los Logopedas

Nombre

Jornadas de Buenas Prácticas de Coordinación Interprofesional con los Logopedas

Organiza 

Colegio Oficial de Logopedas de la Comunidad Valenciana

Lugar

Valencia

Fechas

11 de Noviembre

Campos de aplicación de la Neurociencia

Campos de aplicación de la Neurociencia

Campos de aplicación de la Neurociencia

En estos últimos años hemos asistido a un auge de la Neurociencia y, de hecho, la década de los 90 fue proclamada la década del cerebro. Los principales promotores del concepto de neurociencia cognitiva, específicamente, fueron George Miller y Piaget, quienes investigaron la relación entre el pensamiento humano y el cerebro. Sus investigaciones han permitido la aplicación de técnicas de la neurociencia al estudio del comportamiento social.

Asimismo, el auge de la aplicación de las neurociencias también es gracias al uso de la tecnología, como la resonancia magnética funcional, tomografía por emisión de positrones (PET), electroencefalografía o estimulación magnética transcraneal.

Pero, ¿se puede realmente empezar a hablar de una cultura basada en los conocimientos que aportan las ciencias del cerebro que conlleve un modo nuevo de pensar, de cambiar los estilos de vida, de cambiar el conocimiento y concepciones? ¿En qué campos podemos ver la utilidad de este avance neurocientífico? Está claro que en el campo de la psicología y la psiquiatría sus contribuciones son incontestables pero hay otras disciplinas que ya han adoptado el prefijo neuro.


Arte

¿Cómo puede el cerebro elaborar una imagen de una obra de arte? ¿Cómo se construye esa emoción en el cerebro? Lo que está claro es que la belleza la crea nuestro cerebro.

Áreas de la corteza cerebral visual, parietal, orbitofrontal, cingulada y ciertas áreas de la corteza motora, en especial, la corteza cingulada anterior, se activan ante las obras de arte que consideramos bellas pero no ante otras obras clasificadas como neutras.

Ramachandran afirma que los procesos como el agrupamiento y la detección de la simetría bien pudieran ser placenteros porque facilitan la detección y orientación de objetos primarios. Es posible que estos fenómenos de belleza hayan emergido a lo largo del proceso evolutivo y que el cerebro los haya registrado como códigos neuronales básicos y permanentes de funcionamiento.

Incluso en USA se ha fundado la Academia de Neurociencias para el Estudio de la Arquitectura para tratar de contestar, junto con los neurocientíficos, por un lado, cómo el cerebro humano opera en la construcción de los edificios que los rodean y, por otro, para ver de qué modo estos se pueden construir más acorde a la propia naturaleza humana y su bienestar.

Filosofía

Patricia Churchland fue probablemente quien introdujo por primera vez este término, en 1990. Argumentaba que ya no se podía filosofar sobre la mente, el yo y la conciencia humana sin la ciencia del cerebro ya que también permitiría un análisis del significado del pensamiento de pensadores de la historia de la filosofía.

En el cerebro existen circuitos neuronales (corteza prefrontal, inhibición de la activación de los lóbulos parietales) que intervienen en la experiencia religiosa y que en algunos epilépticos se vuelven hiperactivos y que pueden explicar las experiencias espirituales y místicas que viven algunas personas.


Ética

William Safire atribuyó el término neuroética, aunque fue a partir del año 2002 cuanto emergió de manera más notoria. Gazzaniga la definió como “el examen de cómo queremos manejar los temas sociales de la enfermedad, la normalidad, la mortalidad, los estilos de vida y la filosofía de la vida acorde a nuestro conocimiento de cómo funciona el cerebro y con ello poder ayudar a definir personalmente lo que significa ser humano y cómo podemos y debemos interaccionar socialmente”.

La conducta moral es la elaboración mental de un producto que requiere la participación de múltiples sistemas neuronales de diferentes áreas como el sistema límbico y áreas de asociación. Lesiones en la parte anterior de la corteza prefrontal producen una pérdida del sentimiento de culpa y lesiones en áreas ventrales rompe el vínculo con los valores y las normas éticas preestablecidas, impidiendo la toma de decisiones.

Ignoramos las peticiones de las personas más pobres del mundo que viven en países alejados no porque no tenga una connotación moral, sino porque no se acercan a activar nuestros sensores emocionales ya que respondemos de manera diferente a los razonamientos morales personales e impersonales.

Sociología

Esta disciplina nos ayudaría a entender los parámetros que exigen las interacciones sociales basadas en la lectura de los códigos con los que funciona el cerebro humano. La amígdala contribuye a las respuestas emocionales rápidas y automáticas e independientes del contexto, mientras que la corteza prefrontal contribuye a la respuesta emocional solo en el marco de una evaluación consciente particular.

Asimismo, nos ayuda a percibir las intenciones de los otros, sus estados mentales y la percepción del estado emocional de los otros y de uno mismo.

Utilizando resonancia magnética funcional se ha visto que la corteza orbitofrontal se activa preferentemente en relaciones sociales asociadas a la obtención de castigos o recompensas.

Esto coincide con los hallazgos de la neuropsicología en los que las lesiones de esta área del cerebro pueden manifestarse en múltiples y diversas patologías sociales (sociopatía o influencia en la toma de decisiones).


Economía

Los hallazgos en la Neurociencia en este campo se han aplicado básicamente a la toma de decisiones. Se sabe que posiblemente sea a causa de la obtención de placer lo que subyace al conflicto ante una elección por mecanismos inconscientes. Se trataría de conocer qué áreas del cerebro se activan y bajo qué condiciones cuando las personas se enfrentan a elecciones económicas a realizar a corto o largo plazo o ante inversiones que conllevan riesgo o incertidumbre.

Coaching

La Programación Neurolingüística (PNL) ya se está aplicando al coaching y constituye un modelo de cómo funciona la mente y la percepción humana. La PNL nos ayuda a cambiar la manera en cómo percibimos nuestro mundo y a diseñar un mapa diferente que nos ayude a ser más eficaces. De hecho ya han surgido Escuelas como Neuro Coaching o Neuroscience & Coaching Institute (fundadas en USA).

David Rock, creador del neuroliderazgo, basándose en los circuitos cerebrales de amenaza o dolor y el de recompensa o placer, ha elaborado el modelo SCARF de influencia (Status, Certainty, Autonomy, Relatedness, Fairness).

Derecho

Los resultados de diferentes investigaciones parecen indicar que la llamada voluntad libre o libre albedrio puede ser una ilusión mas que el cerebro genera y lo que parece evidente es que las intenciones conscientes son el resultado de la actividad cerebral, lo que contradice el concepto tradicional de voluntad libre basado en que la mente controla el cerebro.

En el código penal español no son imputables aquellos que están bajo las siguientes causas:

  1. Anomalías o alteraciones psíquicas y trastorno mental transitorio art 20.1°
  2. Alteraciones en la percepción art 20.3°
  3. Estado de intoxicación plena y síndrome de abstinencia art 20.2°
  4. Minoría de edad penal art 19

Conclusiones

Gazzaniga se pregunta cómo se puede justificar la imputación de alguien si las áreas implicadas en la intencionalidad son disfuncionales y sobretodo sin son el resultado de una predeterminación genética o de la interacción de esos genes con acontecimientos medioambientales tempranos adversos. Hay indicios de que algunos cerebros son más agresivos que otros, tanto por desequilibrios neuroquímicos como por lesiones, la función cerebral puede verse distorsionada, lo cual explica ciertas conductas violentas o criminales. La neurociencia nos dice también que, en el momento en que el individuo experimenta algo conscientemente, el cerebro ya lo ha procesado. Todo esto plantea la cuestión si las acciones escapan a nuestro control. Ahora bien, aunque la neurociencia nos ayude a explicar diferentes conductas, esto no significa que la persona que lleva a cabo una acción sea exculpable.

Asimismo, los avances en el estudio del cerebro también se pueden aplicar a otros ámbitos como el de la educación o el deporte.

Sin embargo, aunque los hallazgos de las neurociencias cada vez son más útiles, no hay que caer en el reduccionismo de atribuir nuestras conductas solo a las funciones cerebrales porque aunque tienen un peso importante, siempre hay algo más atribuible a nuestro entorno y a nuestra experiencia.


Referencias bibliográficas

  1. Caballero L., Lis-Gutiérrez J., (2016) Liderazgo: una aproximación desde las neurociencias, Administración y Desarrollo; 46 (1), 33-48.
  2. Demetrio E., Maroto M (2013). Neurociencias y derecho penal. Nuevas perspectivas en el ambito d la culpabilidad y tratamiento jurídico-penal de la peligrosidad. Edisofer S.L., Madrid.
  3. Gazzaniga M. (2006) El cerebro ético. Editorial Paidos Transiciones, Barcelona.
  4. Mora, F. (2007). Neurocultura. Una cultura basada en el cerebro. Alianza Editorial, Madrid.
  5. Ruiz E., (2015) ¿Del coaching al neurocoaching? Algunas reflexiones críticas sobre el coaching educativo en educación superior en la era de la neurocultura, Ensayos de Filosofía, número 1, semestre 1, artículo 4.
Macarena Sánchez Rojas

Macarena Sánchez Rojas

Psicóloga General Sanitaria (Neuropsicología)

Rehabilitación Neuropsicológica en TCE: recomendaciones generales

Rehabilitación Neuropsicológica en TCE: recomendaciones generales

A qué nos referimos

El traumatismo craneoencefálico (TCE) se define como un intercambio brusco de energía mecánica que genera deterioro físico o funcional del contenido craneal, lo cual condiciona alguna de las manifestaciones clínicas siguientes[1,4]:

  • Confusión o desorientación
  • Pérdida de conciencia
  • Amnesia postraumática (APT)
  • Otras anomalías neurológicas como los signos neurológicos focales, la convulsión y/o lesión intracraneal.

Con otras palabras, el traumatismo craneoencefálico es el daño cerebral producido por un trauma o lesión externa ocurrida sobre el cráneo. Puede producirse rotura ósea con exposición de la masa encefálica y eventual pérdida de la misma (traumatismo craneoencefálico abierto) o producirse lesión del encéfalo sin rotura del cráneo (traumatismo craneoencefálico cerrado) [6].

Este es un grave problema de salud en la actualidad y está considerado una de las principales causas de muerte en adultos jóvenes. Los supervivientes sufren graves secuelas en diversos aspectos: físicos, neuropsicológicos, emocionales y conductuales, que repercuten negativamente en la reinserción social y laboral [3, 5, 6].


Tipos de daños y secuelas

Las secuelas tanto a nivel físico como emocional, etc., varían de acuerdo a las áreas del cerebro que estén dañadas. La mayoría de las lesiones causan daño cerebral focal, es decir limitado a un área pequeña del cerebro. El daño focal se produce con mayor frecuencia en el punto donde la cabeza golpea un objeto o donde un elemento extraño, como una bala, penetra el cerebro [6].

Además del daño focal, los TEC cerrados causan con frecuencia lesiones cerebrales difusas o daño a otras áreas del cerebro. El daño difuso ocurre cuando el impacto de la lesión hace que el cerebro se mueva para adelante y para atrás bruscamente golpeando contra el interior del cráneo. Los lóbulos frontales y temporales son los más expuestos a este tipo de lesión. Dado que estas áreas están implicadas en los procesos de lenguaje y memoria (la memoria ha sido reportada como la función más comúnmente afectada en la lesión cerebral cerrada con cifras del 23 a 79%), como así también en el control de las conductas, estas funciones se verán afectadas después de un TEC cerrado. Además, pueden presentarse problemas motores de diversa índole [3, 4, 5, 6].

La severidad de los déficits dependerá de muchos factores inherentes a la lesión, como por ejemplo la localización, el tamaño, la severidad del traumatismo, la duración del período de amnesia postraumática, la funcionalidad del tronco del encéfalo, etc. [6].

Para evaluar la gravedad se utiliza principalmente la pérdida de conciencia o coma, medida mediante la Escala del Coma de Glasgow (GCS, sigla del inglés Glasgow Coma Scale), y la Amnesia Postraumática [1,4]. La GCS obtenida a las 24 horas y durante la primera semana después del TCE es la mejor predictora del resultado final, sin embargo, no es útil para evaluaciones más allá de la etapa aguda [1,3].

En los casos de los que superan un mes de inconsciencia no llegan a tener una recuperación total o buena [2].


La rehabilitación cognitiva

Es de gran importancia la evaluación detallada del paciente en su estado actual como así también sus antecedentes psiquiátricos, médicos y sociales, ya que todos estos factores incidirán directamente en las posibilidades de recuperación y control de las manifestaciones conductuales que presente el paciente [6]. Los problemas de conducta varían desde mínima irritabilidad y pasividad hasta conducta desinhibida y psicótica [3, 4].

En cuanto al tratamiento de las funciones cognitivas, cabe resaltar que se debe seguir un enfoque integral: elementos de psicoeducación para que el paciente y su familia comprendan el porqué de las conductas y problemas observados, sesiones de psicoterapia para que el paciente adquiera habilidades de control y manejo de emociones y conductas, el uso de psicofármacos indicados y la rehabilitación de las funciones cognitivas afectadas [6].

Esta rehabilitación tendrá como objetivo, el mejorar el funcionamiento cotidiano del paciente disminuyendo las secuelas presentes en percepción, memoria, lenguaje o en otras funciones cognitivas. El fin último es mejorar la calidad de vida del paciente o su habilidad para funcionar tanto en el hogar como en su comunidad [5, 6].

Dentro del campo de la rehabilitación neuropsicológica se pueden realizar intervenciones teniendo en cuenta tres aspectos: 1. Restauración de la función dañada: Se realiza una estimulación a nivel cognitivo utilizando ejercicios y tareas de manera repetitiva para así intentar la activación de circuitos neuronales, y la recuperación de las funciones cognitivas afectadas por la lesión. 2. Compensación de la función perdida: en caso de que los mecanismos cerebrales y los procesos cognitivos afectados no puedan ser recuperados, se deberán realizar actividades de forma alternativa incluso con la ayuda de material externo (alarmas, agendas, avisadores, etc). 3. Optimización de las funciones residuales: en la que los procesos cognitivos no suelen tener déficit tras la lesión, pero sí quedan reducidos en su eficacia, por lo que se propone utilizar aquellas funciones que se mantienen conservadas para mejorar el rendimiento de las funciones alteradas [2].


Algunos consejos prácticos (Raimondi et al. , 2013)

A continuación se expondrán algunos consejos prácticos relacionados con algunas esferas de trabajo.

Problemas de atención y fatiga

  • Aumentar progresivamente la dificultad y el tiempo en las tareas en las que el paciente debe estar atento y concentrado, teniendo en cuenta sus limitaciones.
  • Intercalar períodos de descanso en la realización de actividades.
  • Cambiar frecuentemente de actividad para mantener el interés.
  • Darle el tiempo necesario para que finalice las actividades a fin de evitar la ansiedad asociada con la presión del tiempo.
  • Organizar el ambiente para que no haya ruido de fondo ni distracciones (apagar el televisor o la radio, reducir las interrupciones, dejar despejado el espacio, etc.).

Dificultades de memoria y aprendizaje

  • Repetir con frecuencia el material que se quiere aprender.
  • Ayudar a que el paciente realice las actividades siguiendo una rutina.

Capacidades perceptivas

  • Reforzar el sistema de búsqueda visual.
  • Utilizar preferentemente ayudas verbales.

Problemas de lenguaje

  • Simplifique la conversación: presente una idea por vez, intente no cambiar rápidamente de un tema a otro, utilice temas cortos con palabras simples, hable despacio.
  • Cuando hable al paciente, colóquese en su línea de visión, dado que le entenderá mejor si le puede leer los labios, mirar su expresión facial y sus gestos.
  • Intente tener paciencia dándole tiempo para responder, procurando evitar la tendencia a hablar por él o finalizar sus frases.
  • Utilice otras formas de comunicarse, como dibujos, fotos, gestos, sonidos o material escrito, para complementar la comunicación.
  • Si no comprende lo que el paciente dijo, anímele a intentarlo de nuevo.

Referencias bibliográficas

  1. Aguilar Naranjo, J.J., Alda Diez, J.A., Bacuñana, H. et al. (2010). Intervenciones de rehabilitación en traumatismo craneoencefálico: consenso multidisciplinar. Barcelona: Agència d’Informació, Avaluació i Qualitat en Salut.
  2. Brocalero, A. y Pérez, Y. (2011). Proceso de Rehabilitación Cognitiva en un Caso de Traumatismo Craneoencefálico. Rev. Clínica Contemporánea, 2(2), 177-185.
  3. Gutierrez, J.E., Tovar, M.A., Afonso de los Reyes, C. et al. Rehabilitación en trauma encefalocraneano. ASCOFAME.
  4. Lagos, G., Buitrago, K., Correa, L. et al. (2013). Guía de Rehabilitación en TEC. Universidad Tecnológica de Pereira.
  5. Quijano, M.C., Arango,J.C., Cuervo, M.T. y Aponte, M. (2012). Neuropsicología del trauma craneoencefálico en Cali, Colombia. Rev. Cienc. Salud, 10 (1), 21-31.
  6. Raimondi, C., Roca, M., Lischinsky, A. y Torralva, T. (2013) Rehabilitación cognitiva en pacientes con TEC. 29 de agosto de 2017 de IntraMed.
Sandra Rodríguez Chinea

Sandra Rodríguez Chinea

Trabajadora social. Grado en Psicología.