Beneficios del Juego Infantil para el Desarrollo de Niños y Niñas

Beneficios del Juego Infantil para el Desarrollo de Niños y Niñas

Edad Psicológica del niño/a

El desarrollo humano se caracteriza en periodos cuya regularidad estará marcada por el desarrollo de nuevas formas comportamentales. Por ejemplo, entre los 1 y 3 años algunos autores hablan del periodo de manipulación objetal que se caracteriza por las acciones que el niño despliega para hacer uso de las herramientas y objetos disponibles en su medio. La actividad psicológica se ve favorecida por el uso de objetos, las situaciones, acciones, secuencias de acción, identificación de características en los objetos y su relación con acciones y situaciones concretas [3,5].

La actividad objetal en la que el niño o la niña identifica las características y las funciones culturales de los objetos, utiliza un objeto como sustituto de otro (p. ej.: cuando el niño usa fichas de colores como alimentos para un grupo de osos de peluche y realiza gestos faciales y corporales que expresan estados emocionales en diversas situaciones), ofrece la posibilidad de que el niño comprenda el uso de los objetos y pueda realizar con ellos acciones correspondientes a otros objetos, considerando las características del objeto que está imaginado, lo que se expresa en la sustitución y en las acciones imaginarias que realiza con el nuevo objeto [2,3].

Posteriormente, entre los 3 y 6 años se habla del periodo de juego simbólico que se caracteriza por la aparición de acciones de representación y simbolización, donde el niño comienza a sustituir objetos y situaciones concretas por símbolos (gestos, señalizaciones, palabras) [3,5].

A medida que se avanza en el desarrollo psicológico, la actividad lúdica del niño/a deja de ser sólo una actividad de recreación, para ser una actividad de integración al medio social. Mientras el niño o la niña se desarrolla, deja de utilizar objetos concretos para su actividad lúdica y aumenta la frecuencia de verbalizaciones [5].

Periodos educativos fundamentales

La educación preescolar es el momento en el que debe garantizar la formación de habilidades mínimas necesarias para el aprendizaje escolar y proporcionar las bases positivas de personalidad del niño/a. Además, el paso de la etapa preescolar a la escolar forma parte de un momento decisivo en el desarrollo del menor [2,4].

En el periodo preescolar es cuando se sientan las bases de las capacidades esenciales de aprendizaje, siendo la formación del pensamiento reflexivo desde las primeras etapas de escolaridad una meta fundamental en la escuela y en el sistema educativo que asegura la participación activa, creativa y responsable de los estudiantes como ciudadanos que actúan inteligentemente en la solución de problemas. El pensamiento reflexivo es una exigencia de la sociedad actual que nos lleva a pensar para aprender, teniendo en cuenta a un individuo intencional, autónomo e independiente y, en consecuencia, responsable de su propio aprendizaje. Por ello, el desarrollo del pensamiento reflexivo en la escuela se convierte en un reto que le permite al estudiante aprender a usar sus habilidades intelectuales, a definir sus propios procesos de pensamiento y a determinar en qué tipos de situaciones son aplicables [2,4].

El juego infantil

La actividad de juego favorece las condiciones para que el niño o la niña comprenda el sentido de distintas situaciones sociales debido al cambio respecto a los estímulos, inclinaciones e incentivos a lo largo de la etapa de desarrollo [5].

En la edad preescolar las actividades rectoras consisten en el dibujo, el cuento y el juego temático de roles, donde el adulto tiene la función de dirigir y regular el comportamiento de manera que éstas actividades se aprovechen, permitiendo desarrollar las neoformaciones correspondientes para un desarrollo psicológico adecuado (imaginación, función simbólica, la autorregulación, el seguimiento de reglas y la reflexión). Esto tiene implicaciones positivas en la calidad de vida y en el bienestar emocional, comunicativo y social del niño/a [3,4,5].

Se caracteriza al juego temático de roles según su complejidad de la siguiente manera: se vuelve más complejo mientras menor sea el uso de objetos concretos para la situación imaginaria, así como la creación y ampliación en forma espontánea de la misma [5].

En el juego de roles, se potencian los aspectos indispensables para el desarrollo de la personalidad del niño/a y para su preparación escolar. Durante la ejecución de diferentes papeles (médico/a, chofer, vendedor/a), el niño o la niña se da cuenta de las relaciones que existen en la sociedad y percibe conscientemente las reglas, las obligaciones y los deberes que se deben cumplir [4].

La función simbólica es una formación psicológica que se complejiza en la edad preescolar por medio del juego temático de roles sociales. El método de juego de roles es una propuesta innovadora que ha sido trabajada y desarrollada dentro del enfoque de la pedagogía histórico-cultural en educación y psicología en esta edad del desarrollo [2,4].

El cuento

La actividad de lectura y análisis de cuentos facilita al niño o la niña el desarrollo de la actividad simbólica, con lo cual se puede acceder al uso de las letras y los números [1,5].

Tras un programa con cuentos y juegos se ha observado un incremento en la atención, retención y comprensión de información, mejor organización y desenvolvimiento conductual, mejor seguimiento de reglas y mayor iniciativa por parte de los niños. Por tanto, con todo ello, se contribuye a sentar las bases para la actividad voluntaria, la escritura, lectura, el uso de números, la comunicación, la creatividad y la reflexión crítica [1,2,5].

Por esto, es importante tener en cuenta que una alternativa para contrarrestar la desmotivación presente en el aprendizaje lector de los niños y las niñas, es emplear el juego como actividad principal y mediadora para la adquisición de la lectura y sus procesos relacionados [1].

Inclusión de las personas con discapacidad

Para la psicología histórico-cultural, la inclusión de niños y niñas en condición de discapacidad dentro del aula es posible, dado que considera las necesidades de desarrollo psicológico de los/las niños/as y las actividades que posibilitan este desarrollo de manera particular. Esto supone que el uso de actividades comentadas durante este artículo asegurará su desarrollo psicológico y evitará la presencia de dificultades del aprendizaje [3].

Referencias bibliográficas

  1. Cadavid Ruiz, N., Quijano Martínez, M.C., Tenorio, Marcela; R. (2014). El juego como vehículo para mejorar las habilidades de lectura en niños con dificultad lectora. Pensamiento Psicológico, 12 (1): 23-38.
  2. González Moreno, C, (2015). Formación de la función simbólica por medio del juego temático de roles sociales en niños preescolares. Rev.Fac.Med, 63(2): 235-241.
  3. González Moreno, C., Solovieva, Y. (2017). Efectos del juego grupal en el desarrollo psicológico de un niño con síndrome de Down. Pensamiento Psicológico, 15 (1): 127-145.
  4. González-Moreno, C., Solovieva, Y. & Quintanar-Rojas, L. (2009). La actividad de juego temático de roles en la formación del pensamiento reflexivo en preescolares. magis, Revista Internacional de Investigación en Educación, 2 (3): 173-190.
  5. Limón Fernández, H.A., García Hernández, S.G., Quintanar Rojas, L., et al. (2013). Aplicación del programa de cuento y juego para estimular el desarrollo psicológico con niños preescolares. ResearchGate

 

Sandra Rodríguez Chinea

Sandra Rodríguez Chinea

Trabajadora social. Grado en Psicología.

I Congreso Nacional de Neuropsicología Jurídica y Forense SANP

I Congreso Nacional de Neuropsicología Jurídica y Forense

Nombre

I Congreso Nacional de Neuropsicología Jurídica y Forense

Organiza

SANP

Lugar

Granada

Fecha

31 de Enero

 

Entrevista a Carla A. Carvalho Gómez, Fundadora de Hablemos de Neurociencia

Entrevista a Carla A. Carvalho Gómez, Fundadora de Hablemos de Neurociencia

En el día de hoy nos gustaría recoger la entrevista que nuestro amigos de Rehabilita Memoria realizaron el pasado mes a nuestra directora y fundadora, Carla A. Carvalho Gómez.

En esta entrevista Carla A. Carvalho Gómez realiza un breve recorrido sobre su historia personal y la de Hablemos de Neurociencia, un portal 2.0 destinado a la divulgación científica.

¿Qué encontraremos en esta entrevista?

  1. ¿Qué es para ti la Neuropsicología?
  2. ¿Diferencias respecto a otras ramas de la Psicología?
  3. ¿Qué te animó a estudiar Neuropsicología?
  4. ¿Cómo describirías tu experiencia clínica con pacientes neuropsicológicos?
  5. ¿Qué es Hablemos de Neurociencia?
  6. Hablemos de Neurociencia está formado por un equipo amplio¿cuál es el ingrediente del éxito?
  7. En vuestra web defendéis “una nueva una nueva perspectiva: “DIVULGACIÓN CIENTÍFICA SIN LÍMITES”. (…) con un lenguaje claro y conciso, apto para TODOS los públicos. ¿Es difícil hablar de Neurociencia para gente que no experta? Si es así, ¿cuál crees que es la principal dificultad para dar a entender vuestros contenidos?
  8. ¿Destacarías algún artículo con especial cariño de Hablemos de Neurociencia?
  9. El blog ha muerto, ¡larga vida al blog! ¿Te consideras bloggera?
  10. ¿Cómo te imaginas el futuro de Hablemos de Neurociencia?
  11. Las redes sociales, ¿amigas o enemigas de la divulgación científica?

¿Quieres leer la entrevista?

Si quieres leer la entrevista al completo te lo ponemos fácil. Solo tienes que pulsar el botón que te dejamos a continuación, el cual te llevará directamente al sitio web.

Agradecimientos

Desde estas lineas nos gustaría agradecer al equipo de Rehabilita Memoria, en especial a Andrés Sardinero la confianza depositada en nuestro equipo

XV Jornadas de Atención Temprana ATAI

XV Jornadas de Atención Temprana 

Nombre

XV Jornadas de Atención Temprana

Organiza

ATAI

Lugar

Córdoba

Fecha

16-17 de Marzo

¿Qué es la barrera hematoencefálica? ¿Para qué sirve?

¿Qué es la barrera hematoencefálica? ¿Para qué sirve?

Introducción

El sistema nervioso, dada su vulnerabilidad ante las amenazas externas (ya sean golpes o infecciones), necesita una serie de protecciones que lo cubran para que dichas incidencias no causen daños de diversa gravedad en sus funciones y/o su estructura.

La primera gran defensa que presenta el sistema nervioso ante daños de tipo físico es el esqueleto: El cráneo y la espina dorsal. Los huesos forman, debido a su rígida estructura, una protección física perfecta para el sistema nervioso, ya que sus componentes son frágiles y blandos.

En un siguiente nivel, y envolviendo el sistema nervioso, están las membranas que son conocidas como meninges, continuando con la protección del sistema nervioso. Las meninges son tres capas y, de fuera hacia dentro, se denominan: Duramadre (la capa más gruesa de las meninges), aracnoides (membrana intermedia que posee ese nombre debido a su estructura en forma de tela de araña) y piamadre (membrana que entra en contacto directo con el sistema nervioso y ayuda en la función protectora del susodicho).

Adicionalmente, uno de los sistemas de defensa del sistema nervioso más conocidos es la microglía, una especie de “glóbulos blancos” (o leucocitos) del sistema nervioso que ataca y destruye los agentes invasores que pueden causar diversos daños.

No obstante, existe una defensa de tipo químico y estructural que impide, a modo de barrera, que sustancias de ciertas configuraciones químicas y agentes potencialmente peligrosos puedan actuar en el sistema nervioso causando diversos daños. Es menester recalcar que esta microglía se puede considerar parte de la barrera que es objeto de estudio: Dicha barrera se conoce como barrera hematoencefálica.

Esta barrera química es una defensa ideal que solamente permite el paso de cierto tipo de sustancias; se conoce como “barrera hematoencefálica” o, de forma abreviada, BHE [1, 4, 5].

Definición

Como se ha mencionado previamente, la barrera hematoencefálica es un sistema químico de defensa que recubre el sistema nervioso y que tiene un funcionamiento muy peculiar, dejando ser traspasada únicamente por lípidos; su composición química permite que esta clase de sustancias (lípidos, además de agua) pasen al sistema nervioso.

Composición química de la BHE:

  • Células endoteliales con poco espacio entre ellas y una gran resistividad eléctrica: Este conjunto de células relacionadas con los vasos sanguíneos establecen una función.
  • Pericitos: Realizan una labor estructural dando cierta estructura y estabilidad a la pared de los vasos sanguíneos ayudando a dicha estabilidad actuando en las células endoteliales.
  • Microglía: Mencionada anteriormente como una especie de sistema inmune del sistema nervioso, también puede ser integrada como parte de la barrera hematoencefálica, ayudando a atacar lo que queda identificado como “desconocido”.

Gracias a esta estructura tan peculiar y, en muchos casos, estricta, la barrera hematoencefálica envuelve el sistema nervioso y solamente permite el paso de sustancias que reconoce como no dañinas en el sistema nervioso.

Algunas de las sustancias que la barrera hematoencefálica permite pasar son las siguientes:

  • Agua: Elemento fundamental en los seres vivos, supone una parte fundamental de la barrera hematoencefálica.
  • Oxígeno: Elemento químico fundamental para los procesos relacionados con el metabolismo y en general para cualquier proceso orgánico.
  • Glucosa: El combustible para que los procesos metabólicos sean llevados a cabo forma parte fundamental de diversos procesos metabólicos.
  • Dióxido de carbono: Como elemento presente tras los procesos metabólicos pertinentes, el dióxido de carbono forma parte de la barrera química que obstaculiza el paso de sustancias potencialmente peligrosas.
  • Aminoácidos: Como base de las proteínas, se puede entender que sirvan para estructurar la barrera de protección [3, 8].

Puntos débiles de la BHE

A pesar de que es un buen sistema de defensa, la barrera hematoencefálica posee una serie de puntos que no llega a cubrir en el sistema nervioso, con lo cual deja a esos puntos vulnerables ante ataques, vinculados principalmente a la región encefálica conocida como “ventrículos”.

Los ventrículos son unas estructuras ubicadas en el encéfalo que se encargan de la elaboración de líquido cefalo-raquídeo (LCR) el cual es fundamental para que la función de protección del sistema nervioso mediante flotación se mantenga:

Los ventrículos laterales, uno ubicado en cada hemisferio y con forma de astas, son las estructuras que crean dicho líquido y que, además, convergen en un punto central en la unión de los hemisferios cerebrales y se conoce a esta unión como tercer ventrículo. De este tercer ventrículo desciende por el cuarto ventrículo, el cual presenta una forma de tubo y que acaba desembocando en el acueducto de Silvio. Este líquido sirve como sustento adicional para que flote el sistema nervioso y no entre en contacto directo dado que, al irrigarlo, impide los contactos directos con cráneo o médula espinal. No obstante, la cobertura no es total.

¿Cuáles son otros puntos que no están recubiertos por dicha barrera hematoencefálica?

A mayores de las regiones y órganos circundantes a los ventrículos laterales, otras regiones del sistema nervioso carentes de barrera hematoencefálica son órganos correspondientes al sistema nervioso autónomo; se sabe que estructuras pertenecientes a esta rama del sistema nervioso autónomo como la neurohipófisis, la glándula pineal (conocida también como epífisis), ciertas regiones del hipotálamo, el área postrema y la región inmediatamente inferior al conjunto de fibras conocido como “fórnix” también carecen de esta envoltura de protección.

¿Por qué son vulnerables estos puntos?

Estos puntos carecen de presencia de barrera hematoencefálica porque el sistema nervioso no puede estar totalmente aislado del entorno ya que necesita, gracias a la información que le llega desde dentro del propio organismo como la información que pueda venir de fuera de dicho organismo es necesario que sea transmitida con la mayor rapidez posible y que no tenga, durante su circulación hasta el sistema nervioso central, interferencias de ninguna índole y pueda efecturase eficientemente la actuación pertinente [2, 6].

Valoración final sobre el rol de la BHE

Como puede apreciarse, la barrera hematoencefálica sirve como un complemento ideal para la protección del sistema nervioso a mayores del esqueleto, la medida de flotación del líquido cefalo-raquídeo y las tres envolturas conocidas como meninges.

Como medida química contra patógenos y otras sustancias químicas que pueden afectar al sistema nervioso funciona bastante bien a pesar de sus puntos flacos, los cuales son inevitables dada la necesidad de enviar y comunicar información al sistema nervioso de forma rápida [7].

Referencias bibliográficas

  1. Abbott, N. J., Patabendige, A. A., Dolman, D. E., Yusof, S. R., & Begley, D. J. (2010). Structure and function of the blood–brain barrier. Neurobiology of disease, 37(1), 13-25.
  2. Alfonso, E., & Gómez, B. (2008). Barrera hematoencefálica. Nurobiología, implicaciones clínicas y efectos del estrés sobre su desarrollo. Revista Mexicana de Neurociencia, 9(5), 395-405.
  3. Bechmann, I., Galea, I., & Perry, V. H. (2007). What is the blood–brain barrier (not)?. Trends in immunology, 28(1), 5-11.
  4. De Aparicio, X. P. (2009). Neurociencias y la transdisciplinariedad en la educación. CONHISREMI, Revista Universitaria de Investigación y Diálogo Académico, 5(2), 201-224.
  5. Decimo, I., Fumagalli, G., Berton, V., Krampera, M., & Bifari, F. (2012). Meninges: from protective membrane to stem cell niche. American journal of stem cells, 1(2), 92.
  6. Ferro, R. J., & Makinistian, R. L. (2011). El líquido cefalorraquídeo. Publicación digital de la 1ra Cátedra de Clínica Médica y Terapéutica y la Carrera de Posgrado de especialización en Clínica Médica. Facultad de Ciencias Médicas-Universidad Nacional de Rosario.
  7. Pérez-Neri, I., & Aguirre-Espinosa, A. C. (2015). Dinámica del líquido cefalorraquídeo y barrera hematoencefálica. Arch Neurocien (Mex), 20(1), 52-56.
  8. Wolburg, H., & Lippoldt, A. (2002). Tight junctions of the blood–brain barrier: development, composition and regulation. Vascular pharmacology, 38(6), 323-337.
Germán Albeleira

Germán Albeleira

Licenciatura en Psicología. Máster en Neurociencias.

Sesión Clínica: Intervención sobre la Disfagia desde el Análisis Sensorial del Alimento ISEP

Sesión Clínica: Intervención sobre la Disfagia desde el Análisis Sensorial del Alimento

Nombre

Sesión Clínica: Intervención sobre la Disfagia desde el Análisis Sensorial del Alimento

Organiza

ISEP

Lugar

Madrid

Fecha

13 de Febrero

Adherencia al tratamiento: cuestiones claves

Adherencia al tratamiento: cuestiones claves

La OMS considera la falta de adherencia a los tratamientos crónicos y sus consecuencias negativas en lo clínico y en lo económico como un problema de salud pública y considera muy rentable invertir en mejorar la adherencia. La adhesión al tratamiento si bien es cierto que depende del paciente también depende del médico o del profesional sanitario.

Definición

En 2004, la OMS adoptó la definición de adherencia postulada por Haynes y Rand de 1979 y 1993, respectivamente: “la adherencia terapéutica es el grado en que el comportamiento de una persona (tomar un medicamento, seguir un plan alimentario y ejecutar cambios en el estilo de vida) se corresponde con las recomendaciones acordadas con un prestador de asistencia sanitaria”. La adherencia requiere la conformidad del paciente pero no tiene que ser pasiva, de ahí que se prefiera el uso de la palabra “adherencia” al de “cumplimiento”.

La adherencia incluye una multitud de conductas, no solo la prescripción médica, sino también tomar parte en el programa de tratamiento y continuarlo hasta desarrollar conductas de salud, evitar conductas de riesgo, acudir a las citas con los profesionales de la salud, tomar correctamente la medicación y seguir adecuadamente el régimen terapéutico.

Prevalencia

Se estima que alrededor del 30% de los medicamentos son formulados en adultos mayores o ancianos, pero cerca del 50% de ellos no siguen los esquemas de tratamiento prescritos.

La no adherencia al tratamiento es un problema que se presenta en todas las edades, se observa en casi todos los estadios de las enfermedades crónicas y tiende a empeorar a medida que el paciente lleva más tiempo con la terapia.

La Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH) calcula que el 40% de los pacientes no se medica correctamente. Ello supone ingresos y visitas médicas y tiene un coste tanto en vidas como económico, estimado en 18.400 muertes prematuras y 11.000 millones de euros al año. Según datos de la SEFH en Europa esta falta de adherencia puede costar hasta 125.000 millones de euros y contribuir a la muerte prematura de 200.000 personas al año.

A nivel mundial se estima que hay unos 150 millones de pacientes crónicos y para 2030 se espera que la cifra aumente a 171 millones.

Causas de la no adherencia

Cuando no se sigue el tratamiento prescrito se suele culpar de ellos a los pacientes, a pesar de que hay pruebas de que los profesionales sanitarios y los sistemas de salud pueden tener una gran influencia sobre el comportamiento de los pacientes al respecto. Las más representativas están relacionadas con:

  • El paciente: creencias, intromisión del tratamiento en la vida diaria.
  • Factores ambientales: aislamiento social, creencias sociales, mitos en salud, la actitud de la familia y/o grupo social.
  • Factores asociados al medicamento: procesos crónicos, polifarmacia, dificultad del esquema de la dosis, dificultad en la vía de administración, efectos secundarios.
  • Factor de interacción médico/paciente: los profesionales de la salud pueden contribuir a una pobre adherencia prescribiendo regímenes complejos, fallando al explicar adecuadamente los beneficios y efectos secundarios de los medicamentos, no dando importancia al estilo de vida del paciente o al costo del medicamento y teniendo una pobre relación con ellos.

Los niveles más bajos de adherencia se dan en pacientes con enfermedades crónicas, en enfermedades en las que no hay un malestar o riesgo evidente y en las que requieren un cambio de estilo de vida. La multimorbilidad convierte a las personas con enfermedades crónicas en polimedicadas. La excesiva terapia dificulta su adherencia, con el riesgo de interacción entre medicamentos y suma de efectos adversos.

Habrá una mayor adherencia si la dosificación es en monodosis, si la medicación es directa, como los inyectables, y cuando hay un nivel elevado de supervisión y registro. Asimismo, hay que tener en cuenta que cuanto mayor es la duración del tratamiento menor será la adherencia. La adherencia es inversamente proporcional al número de veces que el paciente debe tomar la medicación al día.

Tipos de no adherencia

La no adherencia previsible o errática hace referencia a dosis perdidas por olvido, distracciones, regímenes cambiantes o a estilos de vida complicados.

La forma más obvia de este tipo de no adherencia es el subempleo crónico en el que el paciente usa sistemáticamente menos medicación de la prescrita.

Otro tipo es aquel en el que el paciente alterna entre la utilización plena con adherencia cuando el paciente se halla sintomático y de no adherencia cuando está asintomático.

La no adherencia involuntaria es aquella provocada por una mala comunicación con el profesional sanitario.

En la no adherencia razonada o inteligente los pacientes cambian el tratamiento y piensan que es mejor lo que proponen ellos que lo prescrito debido a un sentimiento de sentirse mejor, por el sabor del medicamento, por los efectos secundarios o por el costo.

Repercusión de la no adherencia

Compromete gravemente la efectividad del tratamiento. Usualmente exacerba los problemas de salud y la progresión de la enfermedad. Puede implicar un mayor número de visitas, aumentar el tiempo de recuperación, recaídas o incluso hospitalizaciones.

La consultora IMS Health calcula que el mal uso de los medicamentos supone aproximadamente un 8% del gasto sanitario del mundo.

El incumplimiento del tratamiento es la principal causa de que no se obtengan todos los beneficios que los medicamentos pueden ofrecer, está en el origen de complicaciones médicas y psicosociales, disminuye la calidad de vida de los pacientes, aumenta la probabilidad de aparición de resistencia a los fármacos y desperdicia recursos asistenciales.

Estrategias para mejorar la adherencia

  • Intervenciones de tipo educativa. El profesional debería evitar el lenguaje técnico y asegurarse que el paciente entiende el propósito del tratamiento y su duración.
  • Intervenciones conductuales o comportamentales: simplificación del tratamiento, ayuda mnemotécnica.

La OMS reconoce que el profesional puede tener un impacto significativo evaluando el riesgo de la no adherencia y realizando intervenciones para optimizarla. Para ello, es necesario tener un conocimiento o información sobre el concepto de adherencia y un pensamiento crítico en la toma de decisiones clínicas.

Una buena información disminuye la ansiedad del paciente pero también se tiene que controlar que el paciente cumpla con las visitas acordadas con el profesional, debe hacer sencilla la agenda de dosificación y sugerirle el uso de cajitas organizadoras, alarmas, programando relojes o móviles.

La familia, la comunidad y las organizaciones de pacientes son un factor clave para el éxito de la adherencia.

En el caso de los niños, es importante involucrar a familiares y personal de la escuela para maximizar la adherencia al régimen terapéutico.

Gracias a la preocupación de esta problemática, En España se constituyó en 2012 el OAT, el Observatorio de la Adherencia al Tratamiento, cuyo interés es mejorar el cumplimiento terapéutico global, es decir, no solo al fármaco, sino también al cambio de hábitos de vida y autocuidado.

Referencias bibliográficas

  1. Centro de prensa de la OMS (2003) El incumplimiento del tratamiento prescrito para las enfermedades crónicas es un problema mundial de gran envergadura, Ginebra, 2003, [fecha de consulta 08 enero 2018]. Disponible en: http://www.who.int/mediacentre/news/releases/2003/pr54/es/
  2. De Benito, E., El coste de saltarse la medicación (en línea), 2014 [fecha de consulta 08 enero 2018]. Disponible en: https://elpais.com/sociedad/2014/02/17/actualidad/1392668520_994434.htm
  3. Lago N., (2015), Adherencia al tratamiento, Tendencias en Medicina, año XXIII, n°46: 99-109.
  4. Martin L., (2004), Acerca del concepto de adherencia terapéutica, Revista Cubana de Salud Pública v30, n°4.
  5. Silva G., Galeano, E., Orlando J., (2005), Adherencia al tratamiento. Implicaciones de la no adherencia, Acta Médica Colombiana vol 30, n°4.
Macarena Sánchez Rojas

Macarena Sánchez Rojas

Psicóloga General Sanitaria (Neuropsicología)

Epilepsia del Lóbulo Temporal: Efectos Cognitivos, Psicológicos y Sociales

Epilepsia del Lóbulo Temporal: Efectos Cognitivos, Psicológicos y Sociales

Introducción

La epilepsia ha sido uno de los trastornos descritos a lo largo de la historia de la neurología. Ya mencionada por primera vez en la antigua Babilonia hace más de 3.000 años, no fue hasta en el año 300 a. C. en que Hipócrates señaló que la epilepsia era un trastorno del cerebro. La palabra epilepsia es de origen griego y quiere decir “ataque”.

La incidencia anual de epilepsia es de 31 a 57/100.000 (entre12.400 y 22.000 casos nuevos cada año en España. Siendo una incidencia superior en niños entre 6 y 14 años (3,7/1.000 habitantes), adolescentes y ancianos (en la edades por encima de 60 años la incidencia se sitúa en 134/100.000 habitantes). En muchos estudios se ha encontrado una incidencia y prevalencia relativamente superior en varones [2]


¿Qué es una crisis epiléptica?

La definición de crisis epiléptica ha variado poco desde que el diccionario de la Organización Mundial de la Salud la establece como “disfunción cerebral transitoria, que resulta de una descarga neuronal excesiva”. La crisis epiléptica sintomática, es aquella que se presenta en el curso de una agresión cerebral por causas muy diversas. Este término “sintomático” propuesto en 1.993 por el comité de epidemiología y pronóstico de la ILAE ( International League Against Epilepsy) continúa vigente.

La definición actual de la ILAE de epilepsia “trastorno del cerebro caracterizado por una predisposición permanente para generar crisis epilépticas y por las consecuencias neurobiológicas, cognitivas, psicológicas y sociales de esta condición” [1]

La epilepsia es un síntoma de la hiperexcitabilidad transitoria de un grupo de neuronas cerebrales, cuyas causas son múltiples. No se puede hablar de “epilepsia” en general, ya que ésta posee múltiples formas, diferentes según la edad del sujeto, sus manifestaciones clínicas, su severidad, su duración y sobre todo sus causas [4]


Epilepsia del lóbulo temporal

La epilepsia del lóbulo temporal, es el tipo de epilepsia focal más frecuente en adultos caracterizada por tener el foco epiléptico en alguna zona de cualquiera de los dos lóbulos temporales del cerebro.

Las crisis epilépticas características de la Epilepsia del Lóbulo Temporal son las crisis parciales, generalmente de corta duración y que pueden o no generalizarse posteriormente.

La epilepsia del lóbulo temporal es el tipo de epilepsia con mayor probabilidad de desarrollar farmacorresistencia (ausencia de control de las crisis tras el uso de fármacos antiepilépticos adecuados en un periodo de 12 a 24 meses), especialmente en epilepsia del lóbulo temporal con esclerosis del hipocampo, por ello un gran número de pacientes acaban recurriendo a una intervención quirúrgica de extirpación del foco epiléptico.

Son las que mejor respuesta tienen ante la cirugía, pueden llegar a un 70-80% de control total de las crisis y en algunas ocasiones se llega a la supresión total de la medicación tras la intervención. (4)

Efectos cognitivos

Dada la afectación del hipocampo los pacientes crónicos con epilepsia del lóbulo temporal presentan habitualmente problemas de memoria y denominación del lenguaje.

Sabemos actualmente que presentan déficits que van más allá de lo asociado a las regiones temporales del cerebro, esto ocurre por las numerosas conexiones existentes entre los lóbulos temporales y el resto de la corteza cerebral. Los pacientes con epilepsia de larga evolución, presentan problemas de fluidez del lenguaje, de atención, de planificación y resolución de problemas.

Lenguaje

El lenguaje está afectado en muchas ocasiones, como ya hemos comentado antes, el problema de la posible asociación directa entre trastorno del lenguaje y epilepsia no es, sino un caso particular del problema general de las disfunciones cognitivas y comportamentales infantiles de origen epilépticos. La organización cerebral para el lenguaje puede ser modificada en ciertas formas de epilepsias focales precoces por un efecto propio de la disfunción electrofisiológica, hay numerosas investigaciones en este sentido desde hace años (Bates y cols.1992) [4]

Procesamiento de la información

Algunos presentan serios problemas cognitivos, es decir una menor capacidad cerebral para procesar la información de manera precisa y programar una conducta adaptativa; este deterioro se traduce en la dificultad para resolver problemas, comunicarse, memorizar o enfocar su atención [4]

Deterioro cognitivo

Existen innumerables investigaciones sobre el tipo de deterioro cognitivo en epilepsia, estos indican que los tipos de deterioro se encuentran dentro de los Trastornos Neurocognitivos Leves, que se traduce en una lentitud en tareas que requieren un procesamiento complejo de la información, dificultades en atención, concentración y memoria [4]

De los cuatro lóbulos frontal, parietal, temporal y occipital, el temporal, es el que al parecer, tiene mayores conexiones con el sistema límbico, a parte de albergar con él estructuras subcorticales que, como la amígdala y el hipocampo, pertenecen por sí mismas al sistema límbico. El polo anterior del lóbulo temporal, está considerado como el área de asociación del sistema límbico, y a excepción del área orbito-frontal del lóbulo frontal, que posee fuerte conexiones con este sistema, son los trastornos de la función del lóbulo temporal los que producen más síntomas relacionados con emociones, estados de ánimos y conductas emocionales [3]

Efectos directos

El efecto directo de la epilepsia (o de las descargas anormales registradas en el electroencefalograma) sobre las funciones cognitivas es difícil de reconocer y de diferenciar de otras causas, como la propia afectación cerebral, las consecuencias psicológicas de la enfermedad, el tratamiento medicamentoso, o lo más frecuente, a la interacción de todos los factores citados [4]

La causa exacta del deterioro cognitivo en la epilepsia no ha sido del todo explorada, se tiene claro que existen tres factores involucrados: la etiología de la epilepsia, el tipo de crisis convulsiva y los efectos colaterales del tratamiento. Es muy importante tomar en cuenta todos los posibles efectos colaterales para poder tomar una decisión adecuada.


Efectos psicolológicos

Los trastornos psicológicos más frecuentes en personas con epilepsia:

Depresión

La depresión es más frecuente en personas con epilepsia que en la población normal (30% frente al 15%). Es más común en epilepsia de difícil control, con crisis persistentes que en la epilepsia que tiene buen control. La calidad de vida es mejor en personas que tienen las crisis controladas, pero en las que las crisis no tienen control es peor la calidad de vida más por la depresión, que por las crisis.

Las causas de la depresión en los pacientes epilépticos pueden ser:

  • Reacción a una enfermedad crónica, que limita la vida en algunos aspectos.
  • La misma epilepsia, es más común en algunos tipos como la epilepsia del lóbulo temporal mesial.
  • Efecto adverso de los fármacos antiepilépticos.

Ansiedad

Se define como un estado emocional que presenta reacciones de miedo o aprensión anticipatórios de peligro o amenazas inespecíficos, acompañadas de una activación del sistema nervioso autónomo. La ansiedad es una de las manifestaciones de la afectividad que se presenta más frecuentemente.

En los pacientes con epilepsia suele manifestarse por síntomas tensión física y aprensión respecto al futuro. Se caracteriza por no poder controlar o predecir sucesos próximos.

Teniendo en cuenta la impredicibilidad de las crisis que sufren las personas que padecen epilepsia, es comprensible que padezcan más trastornos de ansiedad que la población normal.

Se conoce que está presente en muchas enfermedades crónicas.

Psicosis

Son cuadros psiquiátricos graves poco frecuentes que precisan de tratamiento psiquiátrico. La medicación puede influir en el agravamiento de los síntomas. Por otro lado el neurólogo debe conocer los cambios en la medicación ya que la epilepsia puede empeorar [5,6]


Referencias bibliográficas

  1. Caballero Martínez, M., Nieto Barrera, M. Conceptos generales. Guía Andaluza de epilepsia 2015. GPC de la Sade. Viguera 2015.
  2. García-Ramos García, R., Gil Nuñez, Antonio C., García Pastor, A., Masjuan Vallejo, J., Ramirez Moreno, J. M., Sánchez Sánchez, C. Informe FEEN sobre la epilepsia en España.
  3. Mora, F., Delgado, J.M., Ferrus Gamero, A., Rubia Vila, F.J., Manual de neurociencia. Síntesis Editorial. 1998.
  4. Narbona, J., Chevrie-Muller, C. El lenguaje del niño. Desarrollo normal, evaluación y trastornos. Ed. Masson. Barcelona 1997.
  5. Nieto Barrera, M., Gomez de Terreros Guardiola, M. Aspectos psicológicos en patología neuropediátrica. Avances en salud mental infanto-juvenil. Pag. 245-252. 1999.
  6. Nieto Barrera, M. Pasado, presente y futuro de la epilepsia. Seminario médico. Vol. 52, n.º 2, Pag. 67-80. 2000.
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Organiza

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Lugar

Sevilla

Fechas

17 de Enero