Abordaje no farmacológico de los Síntomas Conductuales y Psicológicos en las Demencias

Introducción

Los síntomas conductuales y psicológicos suponen uno de los mayores problemas de sobrecarga en los cuidadores de personas con demencia, siendo uno de los principales motivos de institucionalización.


Tipos de abordaje

  • Farmacológico: El tratamiento farmacológico debería ser la última opción en los SCPD, pero muchas veces, por sobrecarga del cuidador, falta de medios para utilizar otro tipo de abordaje o bien por su rápida eficacia, se convierte en el tratamiento de primera elección. Los fármacos más comúnmente utilizados son los antipsicóticos, antidepresivos, antiepilépticos, ansiolíticos, IACE [1].
  • No farmacológico: En diferentes estudios de revisión se ha observado que estas terapias favorecen la remisión de los trastornos de conducta y también los trastornos emocionales, tanto de los afectados como de los cuidadores [1].

Abordaje general del los SCPD

Identificar el síntoma: Es importante identificar y definir cuál es el problema o alteración, ya que en cada persona puede ser distinto [2]. Observar su frecuencia, en qué momentos y lugares ocurre, con qué personas se da, a fin de tener la máxima información sobre el síntoma a tratar e incluso poder predecir su aparición y evitarla.

Identificar la causa del síntoma: Es importante identificar (si es posible) cuál es la causa que produce la aparición del cada síntoma, para poder así, realizar un buen manejo de cada problemática [2].

La causa desencadenante puede ser consecuencia de una factor físico (como infección, dolor, estreñimiento, fármacos, etc.), bien por algún factor ambiental (como cambios en la rutina diaria, cambios de la persona cuidadora, discusiones en el entorno familiar, cambio de lugar de residencia, etc.) o bien por el propio curso de la enfermedad.

Iniciar el tratamiento o abordaje no farmacológico: El tratamiento de primera elección en los SCPD debería ser el no farmacológico. Se debe iniciar teniendo en cuenta cuál es el síntoma y su causa, y empezar de forma paulatina y con pautas realistas.

Iniciar el tratamiento farmacológico: Cuando las medidas no farmacológicas no seas suficientes para manejar los SCPD debe iniciarse el tratamiento con fármacos, siempre con control médico [2].

Abordaje específico en cada SCPD

Cada síntoma es diferente y por lo tanto el manejo y las pautas a tener en cuenta son también diferentes.

Depresión

  • Identificar el posible desencadenante y modificarlo si es posible.
  • Animarles a hacer actividades que le aporten sentimientos de utilidad y seguridad, siempre ofreciéndoles tareas que puedan realizar y que siempre hayan echo, aunque ahora necesiten supervisión para llevarlas a cabo (ejemplo: coser, las tareas de casa, etc.) [2]
  • Reforzar cada logro o actividad realizada, independientemente del rendimiento que haya tenido o de lo simple que sea la tarea.
  • Incrementar y potenciar las actividades en que la persona disfruta.
  • Mostrarse comprensivo ante los sentimientos de tristeza y adoptar una postura de escucha activa. Así como no insistir constantemente en que «se anime», ya que puede producir un efecto contrario.
  • Es muy aconsejable la participación en actividades de grupos [2].
  • Facilitar un entorno animado e iluminado.
  • Animar al paciente a que nos cuente cosas agradables que le hayan pasado, tanto del pasado como del presente.

Ansiedad

  • Reducir los estímulos que provoquen la aparición de este síntoma.
  • Evitar las situaciones de estrés y las discusiones.
  • Intentar reducir la estimulación excesiva (ruidos, cambios, etc.).
  • Dar seguridad y comodidad, así como simplificar el medio en el que vive.
  • Explicar en todo momento que se va a hacer y que ocurre en el entorno

Agitación y agresividad

  •  Evitar y/o disminuir los estímulos que puedan provocar estos síntomas (ropa incomoda o que le molesta, cambio de pañal, ganas de ir al WC, alejar a la persona que desencadena el síntoma, evitar situaciones provocadoras y que puedan provocar estas alteraciones, etc.)
  • Garantizar la seguridad, tanto del propio enfermo como de las personas que están en el entorno (por ejemplo, si la persona experimenta un episodio de agresividad, mantener alejados de objetos peligrosos) [1].
  • Abordar a la persona agitada con calma, poco a poco y siempre de cara.
  • Utilizar posturas no amenazantes al tratar con el paciente agitado y agresivo. Situarse al mismo nivel de los ojos, ya que una posición de pie puede ser considerada como amenazante para su seguridad [2]
  • Distraer a la persona y centrar de forma gradual su atención en algo que no tenga relación con la situación agitada o agresiva y que le resulte agradable.
  • Evitar las discusiones y no tratar de razonar cuando la persona está agitada o agresiva.
  • Evitar el abuso de la inmovilización física.

Trastornos del sueño

  • Incrementar la actividad física durante el día.
  • Evitar siestas largas durante el día.
  • Evitar el consumo excesivo de líquidos antes de acostarse.
  • Tener una rutina tanto a la hora de ir a dormir como a la hora de levantarse.
  • Si el paciente se despierta durante la noche, no discutir e intentar tranquilizarlo.
  • Antes de ir a dormir, realizar una actividad relajante.
  • Evitar el máximo posible los ruidos, ya que aumenta la posibilidad de que se despierte o que no coja el sueño.

Deambulación

  •  No inmovilizar. Aportar seguridad y tranquilidad.
  • Facilitar un lugar adecuado y seguro para que pueda caminar sacando posibles obstáculos y objetos que puedan suponer un peligro [2].
  • Prevenir las huidas dificultando la salida al exterior con puertas de difícil apertura.
  • Distraer su atención con una actividad que sea de su agrado.
  • Uso de calzado y ropa cómoda [2].
  • Informar a os vecinos y a la gente próxima al domicilio de la situación de su familiar, ya que si sale al exterior puede desorientarse y perderse.

Delirios y alucinaciones

  • Analizar si son debidos a alguna causa física y solucionarla para reducir o eliminar las alteraciones perceptivas.
  • No discutir o negar sus percepciones, ya que para la persona enferma es la realidad [2].
  • No reforzar la ideación delirante ni las alucinaciones, ya que puede exacerbar el síntoma.
  • Distraer a la persona para que desaparezca o disminuya estas alteraciones perceptivas.
  • Si el contenido de estas percepciones no les produce ansiedad, agitación o miedo, a veces es común no realizar abordaje, ya que la persona las vive con normalidad y sin ningún problema.

Conducta sexual inapropiada

  • Tratar estas conductas con naturalidad, ya que en la mayoría de los casos son debidas al curso de la enfermedad.
  • No ridiculizar a la persona, evitar burlas o comentarios de mal gusto.
  • Si se exhibe o masturba en lugares público, llevarlo a un lugar privado e intentar distraerlo con otra actividad [2].
  • Dificultar que se pueda quitar la ropa con facilidad, con botones especiales u otro tipo de elementos [2].

Referencias bibliográficas

  1. Olazarán-Rodríguez, J., Agüera-Ortiz, L. F., & Muñiz-Schwochert, R. (2012). Síntomas psicológicos y conductuales de la demencia: prevención, diagnóstico y tratamiento. revista de Neurología, 55, 598-608.
  2. Weiner, M. F. (2010). Manual de enfermedad de Alzheimer y otras demencias. Nageen Prakshan Pvt Ltd.
Laia Remolà Cabasés

Laia Remolà Cabasés

Psicóloga General Sanitaria (Neuropsicología)

2 comentarios
  1. Mari Luz Sáez
    Mari Luz Sáez Dice:

    «Distraer su atención con una actividad que sea de su agrado» Esto puede ser realmente complicado si lo que le agradaba lo realizaba con la vista y hoy en día no puede ver bien.

    ¿Qué causa física puede dar lugar a delirios o alucinaciones?

    Muchas gracias por el artículo.

    Responder
    • Carla Andreia Carvalho Gómez
      Carla Andreia Carvalho Gómez Dice:

      Buenos días Mari Luz Sáez.

      Existen múltiples actividades que pueden agradar a una persona en el que el sentido de la vista no sea el principal: salir a dar un paseo, disfrutar de una conversación, la música, etc.

      En cuanto a la causa de la alucinaciones éstas pueden ser múltiples, como el alcohol, las drogas, los trastornos del sueño, etc. Dichas variables producen en nuestro organismo y, más concretamente, en nuestro cerebro una descompensación de neurotransmisores que dañan el cerebro y tienen como consecuencia la aparición de las mismas.

      Responder

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