Alcohol, una bomba cerebral

Introducción

El abuso y la dependencia del alcohol, en nuestra sociedad, es una de las conductas adictivas más frecuentes, siendo esta sustancia cada vez más común entre los jóvenes de nuestro país.

Según los últimos datos recopilados parece ser que el consumo del alcohol se ha incrementado de manera significativa en los últimos años.

Los datos de los estudios realizados afirman que casi el 84% de chicos de edades comprendidas entre 14 y 18 años han probado alguna vez el alcohol y el 74% lo ha hecho en el último mes.

Además, se estima que esta sustancia es responsable del 3,44% de las defunciones y el 20% de las urgencias atendidas. Hecho, que lo convierte en un importante problema socio-sanitario.

Además de los constes sanitario, el efecto neurotóxico de esta sustancia altera de forma significativa la estructura y la función cerebral, lo que contribuye a la aparición de diversos déficits neuropsicológicos.

En concreto, el etanol tiene un efecto directo sobre el Sistema Nervioso Central que da lugar a la aparición de múltiples efectos sobre este sistema.

Además, el consumo excesivo de esta sustancia, como en el alcoholismo crónico, se asocia con diversas enfermedades y trastornos neurológicos [2].

Los estudios realizados actualmente afirman que el consumo de alcohol podría provocar consecuencias devastadoras sobre el cerebro adolescente, el cual se encuentra en plena maduración.

La ingesta de esta sustancia podría comprometer el desarrollo cerebral, provocando la aparición de diversas alteraciones en diferentes dominios cognitivos, incluyendo la atención, la memoria, las funciones ejecutivas y las habilidades visoespaciales, entre otras [4].


Estudios electrofisiológicos

Los estudios de neuroimagen demuestran la presencia de alteraciones en el número, tamaño, arquitectura y conectividad sináptica neuronal de los encéfalos de alcohólicos crónicos.

Dichos déficits son más significativos en las estructuras frontales, relacionadas fundamentalmente con las funciones ejecutivas.

En concreto, a través de estos estudios se ha demostrado una significativa reducción del volumen hipocampal, prefrontal y del cerebelo como consecuencia de la exposición prolongada a esta sustancia.

Asimismo, los estudios realizados en la actualidad, han mostrado una estrecha relación entre el consumo excesivo de alcohol y un acelerado adelgazamiento cortical y una rápida disminución de la sustancia blanca [3].

Diferencias estructurales del cerebro alcohólico

Se observan diferencias en cinco áreas cerebrales entre los sujetos controles y los bebedores habituales: región derecha cerebelar, región caudal derecha del cíngulo, región rostral derecha del cíngulo anterior, anterior, cíngulo izquierdo y en el pars triangularis.

No obstante, aunque toda la muestra, en consonancia con la poda sináptica y el adelgazamiento cortical, muestran reducciones del volumen cortical ; los bebedores habituales muestran decrementos significativos de estas áreas.

Asimismo se han observado, en cinco áreas, diferencias significativas entre aquellos que comienzan su exposición a esta sustancia y los sujetos controles: la región inferior izquierda del giro temporal, la región ventral izquierda del diencéfalo, la región media izquierda del giro temporal, en la región izquierda del caudado y en el tronco cerebral [3].


Enfermedades relacionadas con el alcoholismo

La acción combinada del alcohol como sustancia tóxica y la falta de timina o vitamina B1p roducen diferentes daños sobre el tejido nervioso que dan lugar a la aparición de diferentes enfermedades o trastornos.

Degeneración Cerebelar

El cerebelo tiene un papel destacado en el control del equilibrio y en la coordinación de movimientos. De esta forma, cuando dicha área se daña la persona puede sufrir dificultades en la marcha, el equilibrio, el control, etc.

Como fruto de la acción del etanol, en los alcohólicos crónicos, habitualmente, se observa dañada esta estructura. En concreto, se observa atrofia los hemisferios cerebelosos y del vermis superior.

Los pacientes se caracterizan por dificultades para mantener el tronco y déficits en la marcha (marcha atáxica).

Enfermedad de Wernicke- Korsakoff

La enfermedad de Wernicke – Korsakoff podría dividirse en dos fases, la primera de ellas, la encefalopatía de Wernicke, representaría la fase aguda; mientras que el síndrome Korsakoff representaría la fase crónica o residual de la enfermedad.

La encefalopatía de Wernicke se singulariza por la presencia de ataxia cerebelosa, alteraciones oculomotoras y síndrome confusional.

Por otro lado, el síndrome de Korsakoff podría describirse como una progresión de la enfermedad de Wernicke, caracterizada principalmente por déficits de memoria, en concreto de amnesia anterógrada.

Asimismo, este tipo de pacientes se caracteriza por la presencia de problemas de aprendizaje y amnesia retrograda [1,3].

Conclusiones

El alcohol es tóxico para el organismo. No obstante, consumido de forma esporádica y a dosis bajas, sus efectos son rápidamente reversibles.

Sin embargo, las investigaciones realizadas actualmente confirman la presencia de alteraciones neuropsicológicas como consecuencia de la dependencia o abuso de esta sustancia.

Asimismo, se hace cada vez más patente la relación existente entre el consumo excesivo de alcohol y la presencia de alteraciones estructurales y funcionales.

En concreto, las investigaciones realizadas muestran los efectos adversos del alcohol sobre la poda sináptica y el decremento de determinadas áreas cerebrales.

El papel que ejercen los receptores NMDA sobre la potenciación a largo plazo podrían explicar estos datos.

Según los estudios realizados la función de estos receptores podría verse comprometida por el consumo excesivo de alcohol, lo cual dificultaría el fortalecimiento de las sinapsis, dando lugar al adelgazamiento cortical mediante la poda sináptica [4].

A modo de conclusión, podríamos decir que el alcohol puede incidir de forma significativa sobre la vida de jóvenes y adultos, provocando la aparición de múltiples alteraciones, déficits y/o enfermedades.

Por ello, se sugiere a las autoridades pertinentes que ofrezcan charlas informativas tanto a jóvenes como adultos con el fin de que éstos conozcan los posibles efectos adversos del consumo excesivo de esta sustancia.

Referencias bibliográficas

  1. Chirivella, J., Espert, R., & Gadea, M. (1996). Déficits neuropsicológicos asociados al consumo de alcohol. Una aproximación multidisciplinar.Psicología conductual, 3, 377-392.
  2. Martínez, A., & Rábano, A. (2002). Efectos del alcohol etílico sobre el sistema nervioso. Rev. Esp. Patol, 35(1), 63-76.
  3. Muñoz, D. R. (2010). Alcoholismo y déficit nutricional: Síndrome de Wernicke-Korsakoff. REVISTA MÉDICAS UIS, 22(2).
  4. Squeglia, L. M., Rinker, D. A., Bartsch, H., Castro, N., Chung, Y., Dale, A. M., … & Tapert, S. F. (2014). Brain volume reductions in adolescent heavy drinkers. Developmental cognitive neuroscience, 9, 117-12.
Carla Andreia Carvalho Gómez

Carla Andreia Carvalho Gómez

Grado en Psicóloga. Formación en Neuropsicología

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  2. […] lóbulo frontal (por eso llamaron a la operación leucotomía) insertando, al principio dosis de alcohol, y luego seccionándola con un nuevo aparato quirúrgico que llamó leucotomo, inventado por él […]

  3. […] bien causas como el colesterol, tabaquismo, consumo de alcohol, diabetes o hipertensión favorecen el desarrollo de AVC en adultos, en niños estos factores no […]

  4. […] adquiridas. Los factores de riesgo relacionados con los hábitos de vida poco saludables son el alcoholismo, la ingesta excesiva de alimentos con altos niveles de grasas y azúcares, el abuso del tabaco, el […]

  5. […] daños estructurales causados tanto por factores propios de la genética como los daños externos (alcohol, por ejemplo), la funcionalidad del sistema nervioso puede verse más o menos afectada [4, 5, 7]. […]

  6. […] se debe a una causa orgánica. La enfermedad más conocida dentro de este tipo de alteración es el síndrome de Wernicke-Korsakoff. Está causado por un déficit de tiamina por abuso crónico de alcohol acompañado de […]

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