ALTERACIONES VISUALES CON VARIACIÓN DE TAMAÑO DE OBJETOS

Introducción

Gracias al sentido de la visión, nuestros ojos nos permiten captar la información de todo cuanto nos rodea salvo que exista algún problema relacionado con este sentido. Todo lo que pueda caer dentro del campo de visión del ser vivo en cuestión y ser visto por éste, será visto de una forma u otra en función del sistema visual que posea.

No todas las especies animales poseen visión y tampoco todas las especies animales ven de la misma forma su entorno, ya que la configuración de sus diferentes sistemas y órganos relacionados con la visión presentan diferencias claras.

A mayores, en el caso de la especie humana, el sistema visual puede presentar anormalidades en su funcionamiento y hacer que los objetos no se muevan o que incluso varíen de tamaño (mayor o menor) a como son en la realidad. Incluso es posible percibir cosas que no existen [3, 5].

La visión humana

El ojo es uno de los órganos más complejos que se dan en la naturaleza y, como se ha mencionado anteriormente, permite al organismo contemplar con mayor o menor precisión el entorno. El ojo humano presenta una serie de características que se mencionarán brevemente para poder ahondar en el fenómeno de las alteraciones relacionadas con el cambio de tamaño de los objetos que perciben.

Componentes

Los componentes del ojo son los siguientes: globo ocular como estructura que consta de otras estructuras del ojo, córnea como envoltura de dicho globo, iris como estructura que regula el tamaño de la pupila, pupila como ventana de entrada de la luz al ojo, cristalino como estructura con forma de espejo, humores acuoso y vítreo como sustento y relleno del interior del globo ocular y retina como estructura neuronal que capta la luz del entorno para llevar la información visual y que el sujeto pueda actuar en consecuencia.

La retina posee un conjunto de células receptoras que son importantes para analizar la información de los objetos, y es necesario pararse un poco en ellas para poder abordar el tema de cómo se ven los objetos: Los conos y los bastones. Los conos son unos receptores que reciben su nombre de la forma que poseen y se reparten por el centro de la retina, el cual es conocido como fóvea; se encarga de la visión específica del color (existen tres tipos de conos que recogen diferentes longitudes de onda) y de la visión precisa. Los bastones tienen forma cilíndrica en su parte receptora y se reparten por toda la retina salvo por la fóvea; se encargan de una visión más general y no distinguen colores.

Una vez está la información en el ojo, ésta viaja desde la retina hasta el nervio óptico y, a través de él, llega al núcleo geniculado lateral del tálamo para luego proyectar y llegar a la corteza occipital del cerebro y, de allí, la información relacionada con los diversos componentes de lo que ve el sujeto va a diferentes partes del cerebro [7, 8].

Alteraciones del tamaño de los objetos

Existen dos vías salientes de la corteza occipital del cerebro que analizan las cualidades de lo que nos rodea: Una es la vía dorsal y otra la vía ventral. La primera es la conocida como vía del dónde y la segunda es la vía del qué. La conocida como “vía del qué” analiza cómo es lo que rodea al individuo. La otra vía se encarga de ubicar en el espacio lo que rodea al individuo.

Adicionalmente, es necesario tener claro lo que es una alucinación: Es una percepción sin objeto, con lo cual los sentidos perciben cosas que en realidad no están presentes. Las distorsiones son alteraciones de las propiedades de los objetos.

En relación con las alteraciones en las que los objetos son pequeños, se puede hablar de dos tipos concretos: Las alucinaciones liliputienses y las micropsias. En el primer caso, lo que percibe el sujeto (alucinaciones; esto es, percepciones sin objeto) son personas de tamaño reducido, como las personas que veía el personaje literario de Gulliver en ese mundo de fantasía llamado Lilliput. En el segundo caso, lo que acontece es que los objetos que realmente están allí y que se perciben más pequeños con respecto a cómo los veían anteriormente.

En relación con las alteraciones en las que los objetos son grandes, también se puede hablar de dos tipos concretos: Las alucinaciones gulliverianas y las macropsias. Ocurre, ante el mismo tipo de estímulos, lo inverso: Las personas y los objetos se perciben más grandes de su tamaño habitual.

Las bases neurales relacionadas

Con respecto a las micropsias, se han descrito diferentes regiones atendiendo a diferentes tipos de pacientes: En el contexto de una investigación sobre el “Síndrome de Alicia en el País de las Maravillas” se ha visto que un tipo específico de micropsia llamado “hemimicropsia” tiene su origen en daños en la región inferior del paraestriado derecho extendiéndose entre la región calcarina y las proyecciones del genículoestriado. Otros estudios con otras técnicas de neuroimagen muestran otras regiones: Se ha registrado una hipoactivación en la región occipital y una hiperactivación de la región parietal superior derecha.

Macropsias

En el caso de las macropsias lo que acontece es lo siguiente: En las hemimacropsias la existencia de daños en la parte medial del lóbulo occipital, giro lingual y fusiforme. Esto probablemente sea causado por una serie de daños que se dan en la región ventral de las proyecciones occipitotemporales. Las macropsias propiamente dichas parece que también tienen relación con anomalías en el lóbulo temporal.

Alucinaciones

Las alucinaciones liliputieneses pueden darse por lesiones en el tronco cerebral o en el tálamo y, adicionalmente, daño en el sistema activador reticular ascendente. Las razones por las cuales acontecen éstas pueden ser debidas a infartos de arterias cerebrales que impiden la irrigación de estas regiones y, en consecuencia, se producen daños.

Las alucinaciones gulliverianas, también llamadas alucinaciones brobdingnagianas, tiene como posible núcleo de origen de dicha patología la alucinosis peduncular.

En ambos casos, estos tipos de alucinaciones pueden darse en el contexto de una patología llamada “Síndrome de Charles Bonnet”, caracterizado por una serie de anomalías perceptivas consecuencia de daños en regiones relacionadas con la visión.

Otra patología en la que se da este tipo de alucinaciones es el “Síndrome de Alicia en el País de las Maravillas”, patología asociada a fenómenos como los que experimenta la protagonista de la novela de Lewis Carroll y en las que el sujeto experimenta alucinaciones y distorsiones por daños en regiones temporo-parieto-occipital [1, 2, 4, 6].

Consideraciones finales

Las alteraciones relacionadas con el tamaño de los objetos tienen una serie de características que pueden interferir en la vida del sujeto. Existen diversidad de patologías y variedad de regiones del sistema nervioso que pueden originarlas. Conociendo cómo funciona este sentido servirá para entender las causas de diferentes patologías [9].

Referencias bibliográficas

  1. Blom, J. D. (2009). A dictionary of hallucinations. Springer Science & Business Media.
  2. Cammaroto, S., D’Aleo, G., Smorto, C., & Bramanti, P. (2008). Charles Bonnet syndrome. Functional neurology, 23(3), 123.
  3. Goodale, M. A., & Westwood, D. A. (2004). An evolving view of duplex vision: separate but interacting cortical pathways for perception and action. Current opinion in neurobiology, 14(2), 203-211.
  4. Kitchener, N. (2004). Alice in Wonderland syndrome. Int J Ch Neuropsychiatry, 1(1), 107-12.
  5. Lee, K. M. (2004). Presence, explicated. Communication theory, 14(1), 27-50.
  6. Mastria, G., Mancini, V., Viganò, A., & Di Piero, V. (2016). Alice in Wonderland Syndrome: A Clinical and Pathophysiological Review. BioMed research international, 2016.
  7. Murray, S. O., Boyaci, H., & Kersten, D. (2006). The representation of perceived angular size in human primary visual cortex. Nature neuroscience, 9(3), 429-434.
  8. Schneck, C. M. (2005). Visual perception. Occupational therapy for children, 3, 357-86.
  9. Toosy, A. T., Ciccarelli, O., Parker, G. J., Wheeler-Kingshott, C. A., Miller, D. H., & Thompson, A. J. (2004). Characterizing function–structure relationships in the human visual system with functional MRI and diffusion tensor imaging. Neuroimage, 21(4), 1452-1463.
Germán Albeleira

Germán Albeleira

Licenciatura en Psicología. Máster en Neurociencias.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *