ANEURISMA CEREBRAL: CAUSAS, TRATAMIENTO Y PRONÓSTICO

¿Qué es el Aneurisma Cerebral?

El Sistema Nervioso Central, incluido el encéfalo, es un componente indispensable de nuestra anatomía. Sin él no podríamos sobrevivir, pero tampoco podríamos pensar, sentir, tomar decisiones o ser conscientes de lo que nos ocurre.

Sin embargo, hay muchas enfermedades que pueden poner en jaque su funcionamiento y, por lo tanto, nuestra supervivencia. El aneurisma cerebral es uno de ellos [1].

El aneurisma cerebral es una enfermedad cerebrovascular en la que se da una dilatación de una parte de un vaso sanguíneo del cerebro, que se va hinchando con el paso del tiempo.

Este abombamiento de ese segmento del vaso sanguíneo se debe a un debilitamiento de la pared de este, lo cual hace que la presión de la sangre vaya tensándola aún más, aumentando así el riesgo de que el vaso se rompa y, una parte del cerebro, quede inundado en sangre [1].


¿Cuál es su pronóstico?

La ruptura de un aneurisma cerebral provoca, por un lado, que la fuga de sangre afecte al funcionamiento de las partes del cerebro haciendo que no puedan trabajar bien y matando células nerviosas, y por el otro, produce un déficit de riego sanguíneo en otras, haciendo que vayan muriendo [1,3].

El pronóstico de un aneurisma cerebral roto es muy variable, dependiendo básicamente de su tamaño, la zona cerebral afectada, el estado de salud general de la persona y el tiempo que ha pasado entre la ruptura del vaso y los inicios de la atención médica.

En general, un promedio del 40% de las personas no sobreviven a las 24 horas que siguen a la ruptura del aneurisma cerebral, y es frecuente que en los casos de recuperación quede algún tipo de secuelas. Es por eso que la atención médica se necesita urgente ante la aparición de los primeros síntomas [1,3].

Tipos que podemos encontrarnos

Según su tamaño, podemos encontrarnos [1]:

  • Muy pequeños: de 3 mm. o menos
  • Pequeños: de más de 3 mm. y menos de 11 mm.
  • Grandes: de 11 a 25 mm.
  • Gigantes: de más de 25 mm.

Según su forma [1]:

  • Saculares: abultamientos de forma abombada en la pared del vaso.
  • Disecantes: la capa interna de la pared del vaso se rompe creando una bifurcación que separa la ruta normal del vaso y otra que corre paralela a esta por el otro lado de la pared interna.
  • Fusiformes: en este tipo de aneurisma no hay una zona concreta y muy bien delimitada en la que la pared del vaso se infle, sino que la pared del vaso se expande en todas direcciones a lo largo de un segmento relativamente largo de este.


Causas y factores de riesgo

Los aneurismas cerebrales se pueden deber a alteraciones genéticas o por enfermedades adquiridas. Los factores de riesgo relacionados con los hábitos de vida poco saludables son el alcoholismo, la ingesta excesiva de alimentos con altos niveles de grasas y azúcares, el abuso del tabaco, el consumo de cocaína, y el uso de ciertos anticonceptivos y anticoagulantes [3].

La hipertensión, la obesidad y, especialmente, la ateroesclerosis, también son factores de riesgo ante la posible aparición de aneurismas cerebrales, la que están asociados con el debilitamiento de las paredes de los vasos sanguíneos [3].


Síntomas que producen

Cuando son pequeños, los aneurismas cerebrales tienden a no producir síntomas hasta que se rompen, aunque los más grandes pueden alterar ciertas funciones mentales y conductuales antes de que esto ocurra, al presionar a las zonas adyacentes a medida que se van expandiendo [2,3].

Entre los síntomas más frecuentes de los aneurismas que no se han roto se encuentran los mareos, las alteraciones de la percepción, la pérdida de la visión y del equilibrio y, en general, un debilitamiento de algunas funciones psicológicas [2,3].

Sin embargo, estos síntomas pueden ser confundidos con los efectos de la falta de sueño o de la fatiga y el estrés producidos por una jornada laboral demasiado intensa, de modo que en muchas ocasiones pasan desapercibidos hasta que el vaso sanguíneo se rompe y se produce la hemorragia [2].

La persona a la que se le haya roto un aneurisma cerebral experimentará síntomas de manera inmediata, sintiéndose mucho más débil de manera súbita y, en algunos casos, sufriendo graves alteraciones de la consciencia que pueden ser acompañadas por una entrada en un estado de coma o la muerte súbita.

Normalmente, si no se pierde la consciencia, las señales más comunes de que se ha producido un aneurisma es el cansancio, un fuerte mareo, la vista borrosa y la dificultad para centrar la atención en algo [2].

También es común experimentar problemas de habla (afasias) alteraciones de la percepción y la entrada en un estado de confusión. Sin embargo, como hemos visto, estos síntomas dependen de muchos factores, igual que el pronóstico [2].


Tratamiento

No todos los aneurismas cerebrales estallan.  Algunos pacientes con aneurismas muy pequeños pueden ser monitorizados para detectar un crecimiento o inicio de síntomas.  Cada caso es único, y las consideraciones para tratar un aneurisma no roto son el tipo, tamaño y ubicación del aneurisma; el riesgo de ruptura; la edad del paciente, la salud, los antecedentes médicos personales y familiares y el riesgo del tratamiento [1].

Clipado microvascular

Se dispone de dos opciones quirúrgicas para tratar los aneurismas cerebrales, donde ambas conllevan algún riesgo para el paciente.

El clipado microvascular implica cortar el flujo sanguíneo al aneurisma.  Bajo anestesia, se extrae una sección del cráneo y se localiza el aneurisma, se coloca un clip pequeño y metálico que permanece en el paciente y luego se vuelve a colocar el trozo de cráneo y se cierra el cuero cabelludo.  Se ha demostrado que el clipado es altamente eficaz, dependiendo de la ubicación, forma y tamaño del aneurisma.  [1,4].

Oclusión

Un procedimiento relacionado es la oclusión, en la que el cirujano cierra la arteria completa que lleva al aneurisma.  Este procedimiento a menudo se realiza cuando el aneurisma ha dañado la arteria.

A veces una oclusión viene acompañada de un  by-pass, en el cual un vaso sanguíneo pequeño se injerta quirúrgicamente a la arteria cerebral, recanalizando el flujo sanguíneo fuera de la sección de la arteria dañada [4].

Embolización endovascular

La embolización endovascular es una alternativa a la cirugía.  Una vez que el paciente ha sido anestesiado, el médico introduce un tubo plástico hueco (un catéter) dentro de una arteria (generalmente en la ingle) y lo avanza, usando angiografía, por el cuerpo hasta el sitio del aneurisma.

Llegan al aneurisma, lo bloquean de la circulación, y hacen que la sangre se coagule, lo que destruye eficazmente el aneurisma [4].

Los pacientes que reciben tratamiento por un aneurisma deben permanecer en la cama hasta que cese el sangrado.  Otro tratamiento del aneurisma cerebral es sintomático y puede comprender anticonvulsivos para evitar las convulsiones y analgésicos para tratar las cefaleas [2].

Los pacientes que han sufrido una hemorragia subaracnoidea a menudo necesitan terapia de rehabilitación, del lenguaje y ocupacional para recuperar la función perdida y aprender a sobrellevar una incapacidad permanente [2].

Hasta hace unos años el tratamiento quirúrgico ha sido la principal estrategia para prevenir el resangrado de los aneurismas cerebrales. Los déficits cognitivos a largo plazo, asociados a la hemorragia subaracnoidea y a su tratamiento quirúrgico, han sido ampliamente descritos en la literatura.

De este modo, se ha mostrado la existencia de déficits neuropsicológicos en estos pacientes, que afectan principalmente a las funciones cognitivas de memoria, atención, percepción, praxia visoespacial y función ejecutiva [1,3].


Referencias bibliográficas

  1. Murias, E. (2012). Tratamiento endovascular de los aneurismas cerebrales rotos en el Principado de Asturias. España: Universidad de Oviedo.
  2. Olson, D. y Halley, N. (2008). Rotura de un aneurisma cerebral. ¿Está usted preparado para cuidar de estos pacientes?. Nursing (Ed.española); 26(2): 35-37.
  3. Orozco-Giménez, C., Katati, M.J., Vilar, R., et. al. (2006).  Alteraciones neuropsicológicas en pacientes con aneurismas cerebrales: tratamiento quirúrgico versus tratamiento endovascular. Neurocirugía; 17: 34-45.
  4. Ximénez-Carrillo Rico, A., & Vivancos Mora, J. (2015). Hemorragia subaracnoidea. Medicine – Programa De Formación Médica Continuada Acreditado, 11(71), 4252-4262.
Sandra Rodríguez Chinea

Sandra Rodríguez Chinea

Trabajadora social. Grado en Psicología.

1 comentario
  1. Lidia
    Lidia Dice:

    Excelente resumen. Y cómo es más Común de lo que parece sobre todo en mujeres para el caso de los cerebrales, agregaría que ante cualquier síntoma acudan a su médico porque una RM puede concluir en hallazgos que salvan la vida. No he fumado nunca en mi vida, ni usado drogas, ni alcohol, ni he tenido colesterol. Sin embargo me ha tocado tener tres aneurismas que han aparecido en un control médico, He pasado por un clipado y una embolizacion y con prevención, la vida sigue normal. La información es vida. Gracias

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