APLICACIONES INFORMÁTICAS Y TRASTORNO DEL ESPECTRO AUTISTA

Del diagnóstico de Leo kanner al DSM-V

Leo Kanner, considerado el padre del autismo, identificó esta patología en el año 1943 gracias a los estudios que realizó con una muestra de once niños, tomando en consideración la importancia y profundidad de los déficits interpersonales.

Kanner ya identificó este trastorno como producto de factores biológicos y no como consecuencia de factores ambientales, ya que esa “soledad extrema”, que él denominaba, existía desde el nacimiento.

Además de la deficiencia social severa, Kanner identificó otras características clínicas comunes en los once niños, entre las que destacó los problemas lingüísticos y comunicativos, el deseo de mantener la “invarianza ambiental” y la presencia de habilidades especiales.

En sus estudios, ocho de los once niños habían adquirido el habla, pero a ninguno de ellos el lenguaje le servía para transmitir significados a otras personas, es decir, era un lenguaje vacío de contenido, sin intención comunicativa clara.

Sin embargo, el problema lingüístico y comunicativo no recibió gran atención en los primeros años, incluso el propio Kanner llegó a considerar este problema como no específico del autismo y a reducir sus síntomas a dos: “soledad extrema” y deseo de mantener la “invarianza ambiental”.

La descripción fenomenológica que dio Kanner hace más de medio siglo resistió a lo largo de muchos años, pero actualmente los estudios sobre autismo y la conceptualización e identificación de la patología han alcanzado una alta precisión, tanto en el tratamiento y diagnóstico, como en el ámbito farmacológico, asistencial y médico.

El autismo según la OMS

Unos años más tarde, la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 1976, especificó, de forma pormenorizada, que: el autismo es un síndrome presente desde el nacimiento o que se inicia antes de los treinta meses de vida.

Se observan dificultades en la respuesta a estímulos auditivos y visuales anormales, así como en el desarrollo del lenguaje.

Éste se caracteriza por ser ecolálico, por la incapacidad de usar términos abstractos, invertir pronombres además de existir dificultades en la comprensión del lenguaje hablado.

Asimismo, existe un deterioro en el empleo social del lenguaje verbal y de los gestos.

A nivel social, existen problemas de relaciones antes de los cinco años muy graves, con defecto en el contacto ocular y el juego cooperativo. Es frecuente el comportamiento ritualista.

El gradiente de inteligencia varía de deficiencia intelectual severa a normal o por encima.

Tres años más tarde, la idea de un espectro autista, tuvo su origen en un estudio realizado por Wing y Gould en 1979, dando como resultado “La triada de alteraciones de Wing“, cuyos puntos clave eran la socialización, la comunicación y la flexibilidad/imaginación.’

Criterios diagnósticos

Este grupo de tres alteraciones nucleares es hoy por hoy la base para el diagnóstico del autismo y subyacen en las versiones de los sistemas mundiales de clasificación, el CIE-10 de la OMS y el DSM-V (2013) de la APA, aunque en esta última edición, con algunas variaciones importantes:

A.Deficiencias persistentes en la comunicación y en la interacción social en diversos contextos, manifestados por:

A.1 Deficiencias en la reciprocidad socioemocional.

A.2 Deficiencias en las conductas comunicativas no verbales utilizadas en la interacción social.
A.3 Déficits en el desarrollo, mantenimiento y comprensión de relaciones.

B.Patrones restrictivos y repetitivos de comportamiento, intereses o actividades que se manifiestan en dos o más de los siguientes puntos:

B.1 Movimientos, uso de objetos o habla estereotipada o repetitiva.

B.2 Insistencia en la monotonía, excesiva inflexibilidad a rutinas, o patrones ritualizados de comportamiento verbal y no verbal.

B.3 Intereses muy restrictivos y fijos que son anormales en cuanto a su intensidad y focos de interés se refiere.

B.4 Híper o hiporreactividad a los estímulos sensoriales o interés inusual por los aspectos sensoriales del entorno.


¿Cómo trabajar las deficiencias a través de aplicaciones informáticas?

A continuación se muestran dos aplicaciones informáticas que existen en el mercado para trabajar algunos aspectos relacionados con las dificultades que poseen estas personas con diagnóstico de TEA.

Let´s Face it

Existen diversas teorías para explicar las dificultades sociales y de comunicación que poseen las personas con TEA. Un ejemplo de ellas es la teoría “cognitivo-afectiva”, que plantea que estas dificultades tienen su origen en un déficit afectivo primario, que está ligado a un déficit cognitivo, que según Peter Mundy (1986), dificulta la apreciación de los estados mentales y emocionales de otras personas.

Otra de las teorías explicativas es la teoría de la “coherencia central” que hace referencia a la incapacidad de conectar información sensorial para construir un significado de más alto nivel dentro de un contexto.

Estas dificultades para interpretar los pensamientos y emociones de las personas con las que se relacionan, estas habilidades de reconocimiento, que además son imprescindibles para prever el comportamiento social, para ponernos en el lugar del otro o para poder mantener una conversación o interactuar dentro de un grupo social, pueden ser trabajadas por medio de múltiples aplicaciones. Aquí os mostramos una de ellas, Let´s Face it.

Ha sido desarrollada por Temporal Dynamics of Learning Center. Esta aplicación, pensada especialmente para este colectivo, es una herramienta que enseña al usuario a identificar y discriminar emociones.

Además, permite incorporar fotos de las personas que queramos. Esto es de gran utilidad ya que la incorporación de fotos de personas del entorno más cercano, facilita la comprensión de estas emociones a través de expresiones faciales conocidas. La app ofrece diferentes juegos para la identificación de emociones.

Siempre que trabajamos con personas con autismo, es importante tener en cuenta el nivel de progresión de las actividades que proponemos.

En este caso, es conveniente comenzar a trabajar a identificar las emociones básicas: ira, miedo, alegría, sorpresa, tristeza y asco.

Otras aplicaciones destinadas a trabajar estos mismos aspectos son: ¿Qué tal estás?, Termotic o Tuli Emociones.


Isecuencias

En 1978 Premack y Woodruf refieren el término Teoría de la Mente (ToM) como la capacidad para atribuir estados mentales y predecir el comportamiento de otros. (Tirapu-Ustárroz, Pérez, Erekatxo & Pelegrín, 2007).

Unos años más tarde, Wimmer y Perner (Baron-Cohen, 1990), desarrollaron una prueba experimental sobre la comprensión del estado mental de “falsa creencia” por niños normotípicos.

Baron-Cohen, Leslie y Fritz (1985) centraron sus estudios en aplicar las pruebas de “falsa creencia” llegando a la conclusión que el 85% de los niños normotípicos superaban la prueba pero sólo el 20% de niños con autismo obtenían resultados positivos.

Historias de Happé

En 1995 Happé creo las “historias de Happé”, cargadas de ironías, mentiras y mentiras piadosas. Con estas historias, Happé plantea el término de coherencia central, en la que la persona debe superar la literalidad de la historia para generar un significado distinto teniendo en cuenta el contexto concreto en el que se encuentra.

Todas estas habilidades son encuadradas dentro de un término global llamado cognición social.

Dicho concepto hace referencia a la cantidad de procesos cognitivos y emocionales que el ser humano pone en marcha cuando se encuentra en una interacción social.

Para trabajar algunos de estos aspectos, existe en el mercado una app llamada Isecuencias desarrollada por la Fundación Planeta Imaginario, un centro clínico y de investigación.

Esta app consiste en organizar situaciones de la vida diaria y escoger el final lógico a esta secuencia así como la emoción que sentirá un personaje en una determinada situación.

De esta manera, el usuario debe prever y anticipar qué pasará en una situación concreta, organizando previamente cada uno de los pasos.

Es una app muy intuitiva, atractiva, con sonidos e imágenes feedback integrados destinada a niños a partir de una edad de desarrollo de 6 años.

Existen además otras aplicaciones para trabajar otros aspectos de la cognición social como: SoBe Stories o The Social Express, esta última, una de las aplicaciones más completas del mercado, con 16 lecciones y 30 escenas diferentes.



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Marta Rincón Ortega

Marta Rincón Ortega

Doctorando en Psicología
Neuropsicóloga Infantil en Centro Crece.

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