APOSTEMOS POR LA ESCUELA DE LA ESCUCHA NO LA DEL DISCURSO

Introducción

Los niños y niñas necesitan de una escuela llena de emociones, una escuela que se encargue y garantice una educación afectiva y del afecto, una escuela de la escucha y no del discurso. Una escuela que nos permita colocarnos delante de nuestros sueños, que permita a nuestra infancia, que la vida les sorprenda y que les permita tener criterio propio.

Desde el amor, el respeto a la infancia y desde la escucha podemos cambiar entre todos el Sistema Educativo, siempre escuchando desde una oreja muy verde, como bien decía Rodari. Solo la infancia tiene la posibilidad de cambiar el planeta Tierra, y nosotros como maestros tenemos la llave de poder cambiarlo.

Es tan importante y vital emocionarnos, al igual de cómo saber expresarlo. Debemos de enseñar a los pequeños, ¿Qué son las emociones? y ¿cómo las pueden expresar y utilizar en su vida diaria.? Que los niños tengan una vida emocional estable, depende de nosotros y de nuestras acciones.

Como adultos, tenemos que aprender a escuchar, al igual que escuchamos cuando nos cuentan una situación, también es importante escucharles a ellos. Es tan importante, preguntarles todos los días más verles, ¿Qué tal estás? Y esta pregunta, la hagamos con calma, siempre a su altura y mirándoles a los ojos. Porque hoy en día con las prisas de la vida, pasamos por alto este momento tan mágico y tan necesario, que ellos necesitan tener para ser escuchados.

Cada docente tiene en sus manos un gran instrumento, tiene en sus manos la posibilidad de realizar cambios y modificar personas. Tiene la posibilidad de que realmente niños y niñas tengan la posibilidad, de un proyecto de vida que realmente merecen vivir.


Participacion de la familia, la sociedad y la escuela

Aquí hay una parte importante la familia, la sociedad y la escuela. Sería importante que en todas las aulas, desde Infantil hasta cursos más superiores, tuvieran al igual que tienen su rincón de informática, su rincón de naturaleza, su rincón de arte, etc. es necesario también un rincón emocional, un rincón de gestión de emociones. Donde puedan ir cuando lo necesiten, y tengan recursos para relajarse y encontrarse con ellos mismos, y sobre todo tenga la atención de su maestra en ese momento para ser escuchados. Y que no se quede en no saber darle las palabras o no saber la manera de cómo afrontar la situación.

La educación escolar está basada en los resultados, y no en la búsqueda personal de uno mismo. Tenemos que enseñarles desde pequeños a transmitir sus emociones. En la vida adulta se tienen problemas generalmente, porque no estamos acostumbrados o no nos han enseñado a hablar e incluso a identificar lo que nos sucede y sentimos.

Hay que escucharles con atención, respetando al máximo ese momento y darle el valor que tiene. Al igual, que preguntamos ¿Cómo ha ido el día? ¿Qué tal el examen de matemáticas? Porque no preguntarle también, ¿Qué tal estás? Pregunta corta, pero tan necesaria e importante, en su gestión emocional.

Una fuerte Educación Emocional, crea y forma personas fuertes en sí mismas, creyentes de sus capacidades, ambiciosos con sus pensamiento, tan necesario en este mundo en el que vivimos.


Educarles desde la emoción

Hay que educarles desde la emoción, desde el corazón y creyendo en ellos. Como bien dice Mar Romera: “Respeto absoluto siempre hacia ellos, en que son capaces de hacer cosas maravillosas y bonitas”.

Ante una dificultad o circunstancia adversa de la vida: tienden a pensar; no puedo, lo dejo, abandono, etc., y ese es el error más grande que puede existir. Tenemos como derecho los maestros y las familias, de formar y educar personas fuertes y que crean en sí mismas. Tú puedes, cree en ti y lo conseguirás.

Esas son las ganas que tanto hace falta en la sociedad. Gente que crea en sus sueños y en sus capacidades. Todos tenemos la capacidad de conseguir lo que nos propongamos, solo necesitamos que confíen en nosotros y nos valoren como personas.

Desde la escuela debemos defender la dignidad de la infancia. Casi siempre, los adultos toman decisiones pensando en los niños pero no consultando con ellos, esto es uno de los grandes fallos que se cometen en Educación. Los niños tienen derecho a ser escuchados, a participar y opinar sobre aquellos aspectos que les afecta.

Escucha, respeto y valor es lo que necesitan los más pequeños recibir de nosotros para que tengan una autoestima fuerte y respetarse a ellos mismos.

Referencias bibliográficas

  1. http://economia.elpais.com/economia/2017/01/27/actualidad/1485521911_846690.html
  2. http://www.ociosolidario.org/MamaMeEducaFeliz/documentos/EDUCACION%20EN%20INTELIGENCIA%20EMOCIONAL.pdf
Yolanda Cortés

Yolanda Cortés

Maestra. Psicopedagoga.

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