Beneficios del Juego Infantil para el Desarrollo de Niños y Niñas

Edad Psicológica del niño/a

El desarrollo humano se caracteriza en periodos cuya regularidad estará marcada por el desarrollo de nuevas formas comportamentales. Por ejemplo, entre los 1 y 3 años algunos autores hablan del periodo de manipulación objetal que se caracteriza por las acciones que el niño despliega para hacer uso de las herramientas y objetos disponibles en su medio. La actividad psicológica se ve favorecida por el uso de objetos, las situaciones, acciones, secuencias de acción, identificación de características en los objetos y su relación con acciones y situaciones concretas [3,5].

La actividad objetal en la que el niño o la niña identifica las características y las funciones culturales de los objetos, utiliza un objeto como sustituto de otro (p. ej.: cuando el niño usa fichas de colores como alimentos para un grupo de osos de peluche y realiza gestos faciales y corporales que expresan estados emocionales en diversas situaciones), ofrece la posibilidad de que el niño comprenda el uso de los objetos y pueda realizar con ellos acciones correspondientes a otros objetos, considerando las características del objeto que está imaginado, lo que se expresa en la sustitución y en las acciones imaginarias que realiza con el nuevo objeto [2,3].

Posteriormente, entre los 3 y 6 años se habla del periodo de juego simbólico que se caracteriza por la aparición de acciones de representación y simbolización, donde el niño comienza a sustituir objetos y situaciones concretas por símbolos (gestos, señalizaciones, palabras) [3,5].

A medida que se avanza en el desarrollo psicológico, la actividad lúdica del niño/a deja de ser sólo una actividad de recreación, para ser una actividad de integración al medio social. Mientras el niño o la niña se desarrolla, deja de utilizar objetos concretos para su actividad lúdica y aumenta la frecuencia de verbalizaciones [5].

Periodos educativos fundamentales

La educación preescolar es el momento en el que debe garantizar la formación de habilidades mínimas necesarias para el aprendizaje escolar y proporcionar las bases positivas de personalidad del niño/a. Además, el paso de la etapa preescolar a la escolar forma parte de un momento decisivo en el desarrollo del menor [2,4].

En el periodo preescolar es cuando se sientan las bases de las capacidades esenciales de aprendizaje, siendo la formación del pensamiento reflexivo desde las primeras etapas de escolaridad una meta fundamental en la escuela y en el sistema educativo que asegura la participación activa, creativa y responsable de los estudiantes como ciudadanos que actúan inteligentemente en la solución de problemas. El pensamiento reflexivo es una exigencia de la sociedad actual que nos lleva a pensar para aprender, teniendo en cuenta a un individuo intencional, autónomo e independiente y, en consecuencia, responsable de su propio aprendizaje. Por ello, el desarrollo del pensamiento reflexivo en la escuela se convierte en un reto que le permite al estudiante aprender a usar sus habilidades intelectuales, a definir sus propios procesos de pensamiento y a determinar en qué tipos de situaciones son aplicables [2,4].

El juego infantil

La actividad de juego favorece las condiciones para que el niño o la niña comprenda el sentido de distintas situaciones sociales debido al cambio respecto a los estímulos, inclinaciones e incentivos a lo largo de la etapa de desarrollo [5].

En la edad preescolar las actividades rectoras consisten en el dibujo, el cuento y el juego temático de roles, donde el adulto tiene la función de dirigir y regular el comportamiento de manera que éstas actividades se aprovechen, permitiendo desarrollar las neoformaciones correspondientes para un desarrollo psicológico adecuado (imaginación, función simbólica, la autorregulación, el seguimiento de reglas y la reflexión). Esto tiene implicaciones positivas en la calidad de vida y en el bienestar emocional, comunicativo y social del niño/a [3,4,5].

Se caracteriza al juego temático de roles según su complejidad de la siguiente manera: se vuelve más complejo mientras menor sea el uso de objetos concretos para la situación imaginaria, así como la creación y ampliación en forma espontánea de la misma [5].

En el juego de roles, se potencian los aspectos indispensables para el desarrollo de la personalidad del niño/a y para su preparación escolar. Durante la ejecución de diferentes papeles (médico/a, chofer, vendedor/a), el niño o la niña se da cuenta de las relaciones que existen en la sociedad y percibe conscientemente las reglas, las obligaciones y los deberes que se deben cumplir [4].

La función simbólica es una formación psicológica que se complejiza en la edad preescolar por medio del juego temático de roles sociales. El método de juego de roles es una propuesta innovadora que ha sido trabajada y desarrollada dentro del enfoque de la pedagogía histórico-cultural en educación y psicología en esta edad del desarrollo [2,4].

El cuento

La actividad de lectura y análisis de cuentos facilita al niño o la niña el desarrollo de la actividad simbólica, con lo cual se puede acceder al uso de las letras y los números [1,5].

Tras un programa con cuentos y juegos se ha observado un incremento en la atención, retención y comprensión de información, mejor organización y desenvolvimiento conductual, mejor seguimiento de reglas y mayor iniciativa por parte de los niños. Por tanto, con todo ello, se contribuye a sentar las bases para la actividad voluntaria, la escritura, lectura, el uso de números, la comunicación, la creatividad y la reflexión crítica [1,2,5].

Por esto, es importante tener en cuenta que una alternativa para contrarrestar la desmotivación presente en el aprendizaje lector de los niños y las niñas, es emplear el juego como actividad principal y mediadora para la adquisición de la lectura y sus procesos relacionados [1].

Inclusión de las personas con discapacidad

Para la psicología histórico-cultural, la inclusión de niños y niñas en condición de discapacidad dentro del aula es posible, dado que considera las necesidades de desarrollo psicológico de los/las niños/as y las actividades que posibilitan este desarrollo de manera particular. Esto supone que el uso de actividades comentadas durante este artículo asegurará su desarrollo psicológico y evitará la presencia de dificultades del aprendizaje [3].

Referencias bibliográficas

  1. Cadavid Ruiz, N., Quijano Martínez, M.C., Tenorio, Marcela; R. (2014). El juego como vehículo para mejorar las habilidades de lectura en niños con dificultad lectora. Pensamiento Psicológico, 12 (1): 23-38.
  2. González Moreno, C, (2015). Formación de la función simbólica por medio del juego temático de roles sociales en niños preescolares. Rev.Fac.Med, 63(2): 235-241.
  3. González Moreno, C., Solovieva, Y. (2017). Efectos del juego grupal en el desarrollo psicológico de un niño con síndrome de Down. Pensamiento Psicológico, 15 (1): 127-145.
  4. González-Moreno, C., Solovieva, Y. & Quintanar-Rojas, L. (2009). La actividad de juego temático de roles en la formación del pensamiento reflexivo en preescolares. magis, Revista Internacional de Investigación en Educación, 2 (3): 173-190.
  5. Limón Fernández, H.A., García Hernández, S.G., Quintanar Rojas, L., et al. (2013). Aplicación del programa de cuento y juego para estimular el desarrollo psicológico con niños preescolares. ResearchGate

 

Sandra Rodríguez Chinea

Sandra Rodríguez Chinea

Trabajadora social. Grado en Psicología.

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