CASOS CLÍNICOS MÁS DESTACADOS EN LA HISTORIA DE LA NEUROCIENCIA

Introducción

El estudio científico de la relación entre el cerebro y la mente comenzó en 1861 con el estudio de casos clínicos de Broca.

Este autor descubrió que las dificultades en el habla, la afasia, seguían inevitablemente a una lesión en una porción determinada del hemisferio izquierdo, ya que hasta entonces se creía que era todo el cerebro el que se ocupaba de esta función.

Famoso fue su estudio con su paciente llamado “Tan”, llamado así porque era lo único que podía decir. Este estudio abrió el camino a la neurología cerebral y eso permitió cartografiar el cerebro humano.


El caso de Phineas Gage del doctor Harlow

En 1848 Gage estaba manejando pólvora para dar paso a la nueva línea férrea para la expansión del ferrocarril en Vermont.

De pronto se produjo una explosión con la pólvora y la barra de hierro que tenía Gage en las manos, penetró por la mejilla izquierda, perforó la base del cráneo, atravesó la parte frontal y salió a gran velocidad a través de la parte superior de la cabeza.

No sólo sobrevivió al accidente, sino que fue capaz de hablar y andar con coherencia inmediatamente después. En menos de dos meses, se consideró que Gage estaba curado.

Sin embargo, el giro que dio la personalidad de Gage fue sorprendente: mostraba un comportamiento irregular, irreverente, cayendo a veces en las mayores blasfemias, no manifestaba la menor deferencia por sus compañeros, impaciente, caprichoso, vacilante y perdió la capacidad de planificación y de toma de decisiones.

La historia de Gage daba a entender que había sistemas en el cerebro humano dedicados más al razonamiento que a cualquier otra cosa y en particular a las dimensiones personales y sociales del razonamiento.

La práctica de convenciones sociales y normas éticas adquiridas previamente podía perderse como resultado de una lesión cerebral, aun cuando ni el intelecto ni el lenguaje parecían hallarse comprometidos.

El paciente Elliot

De hecho, posteriormente, Damasio describió un paciente con unas características similares a las de Gage, era el paciente Elliot.

En ambos casos, las estructuras destruidas eran las necesarias para que el razonamiento culmine en la toma de decisiones.

Ya en la década de los 50 y a partir de muchos de estos casos quedó de manifiesto que los tumores en los lóbulos frontales producían una sintomatología muy variada: apatía, indolencia, cambios de carácter, etc.


El caso del paciente HM de Brenda Milner

En 1953 Henry Molaison fue sometido a una operación experimental del cerebro (extirpación del hipocampo) para corregir su trastorno convulsivo; sin embargo, tras la operación, se desarrolló una amnesia profunda que le impedía formar nuevas memorias.

En aquel momento la mayoría de científicos tenía la creencia de que la memoria no dependía de un órgano o región neural específica.

A partir de entonces, los científicos reconocieron que había, al menos, dos sistemas en el cerebro para crear nuevos recuerdos.

Uno, conocido como memoria declarativa que registra nombres, rostros y nuevas experiencias y los almacena hasta que se recuperan conscientemente.

Este sistema depende de la función de áreas mediales del lóbulo temporal, en especial del hipocampo. El otro sistema, conocido como memoria motora, es inconsciente y depende de otras áreas del cerebro.

Horas después de su muerte, los científicos estuvieron toda la noche tomando exhaustivos escáneres del cerebro de H. Molaison.

Con estos datos, los científicos podrán analizar con más precisión qué áreas de sus lóbulos temporales estaban aún intactas y cuáles estaban dañadas, y cómo se puede relacionar el patrón observado con los trastornos de su memoria.

La Dra. Corkin dispuso también que el cerebro de H.M. fuera preservado para un estudio futuro, como se hizo con el de Einstein.

Eduard Moniz

Eduard Moniz, un psiquiatra y neurocirujano portugués inventó la técnica de la lobotomía prefrontal en la década de los 30 para una gran variedad de enfermedades mentales.

Con su técnica, que se propagó por diferentes países y profesionales, se cortaban las conexiones entre los lóbulos frontales y el resto del cerebro. Incluso ganó el Premio Nobel de Fisiología y Medicina.

Walter Freeman

Walter Freeman, un médico estadounidense, siguió esta línea de trabajo y acabó desarrollando la lobotomía transorbital: se aturde a los pacientes con un golpe y mientras están bajo el efecto anestésico se introduce un picahielos entre el globo ocular y el párpado hasta alcanzar el lóbulo frontal.

Sin embargo, hacia la década de los 50 la popularidad de estas técnicas fue decayendo ya que lo que se alcanzaba no era la cura de estos pacientes, sino un estado de docilidad y pasividad.


Vilayanur Ramachandran

Vilayanur Ramachandran, un neurólogo dedicado a la neurología de la conducta y a la psicofisiología ha desarrollado toda una serie de relatos acerca de casos fascinantes para la Neurociencia: relató casos de sinestesia en pintores, de miembros fantasma, de empatía neuronal o de creación artística a partir de un cerebro dañado.

Oliver Sacks

Oliver Sacks ha descrito una multitud de casos que él mismo trató. Quizá la mayoría de ellos no han tenido una gran repercusión a nivel científico pero ha servido para deleitarnos con una gran cantidad de relatos que, como señaló  él mismo “son relatos de supervivencia bajo circunstancias alteradas y donde la supervivencia es posible gracias a la capacidad de reconstrucción y adaptación de las que estamos dotados.

Las realidades de los pacientes, las maneras en las que ellos y sus cerebros construyen sus propios mundos, no puede comprenderse totalmente a partir de la observación del comportamiento exterior.

Para situar de nuevo en el centro al sujeto hemos de profundizar en un historial clínico hasta hacerlo narración o cuento; solo así tendremos un “quien” además de un “qué”, un individuo real, un paciente, en la relación con la enfermedad…en relación con el reconocimiento médico físico”.

El hombre que confundió a su mujer con un sombrero

Quizá uno de los relatos más destacados sea el caso de “El hombre que confundió a su mujer con un sombrero”.

Fue un caso de agnosia visual. El Doctor P era un músico distinguido con problemas en la identificación de caras. No había rastro de demencia y hablaba con fluidez.

No era capaz de ver la totalidad, sólo veía detalles, nunca establecía relación con la imagen como un todo. Con el tiempo, no identificaba a nadie, ni a su familia ni a sus colegas ni alumnos, ni siquiera se reconocía a sí mismo.

Ningún rostro le era familiar, no lo veía como correspondiendo a una persona, lo identificaba sólo como una serie de elementos, como un objeto.

Reconocía a ciertas personas a través de rasgos distintivos, como un lunar o algún tic. No era capaz de hacer un juicio cognitivo.

Caso Ray

Otros casos fueron el de Ray, un caso de síndrome de la Tourette. En 1969 Oliver Sacks administró L-Dopa a pacientes de la enfermedad del sueño o postencefalitis. La L-Dopa los transformó.

Primero los despertó, haciéndoles pasar del estupor a la salud: luego se vieron empujados hacia el otro extremo, los tics y el frenesí.

Esta fue la primera experiencia con el síndrome de la Tourette. Gracias al estudio de estos últimos años, se ha descubierto que el síndrome tenía realmente una base neurológica orgánica, más precisamente en el tálamo, el hipotálamo, el sistema límbico y la amígdala.

Ya que los pacientes postencefálicos eran despertados por la L-dopa, precursora de la dopamina, a los pacientes frenéticos y tourétticos habría que reducirles su dopamina mediante un antagonista de ella, como el Haloperidol.

Sin embargo, Ray aceptó su vida con sus tics, el Haloperidol lo volvía “normal y sobrio”.

Caso Donald

El caso de Donald trataba del asesinato de su novia estando bajo los efectos del PCP, pero no parecía tener ningún recuerdo del hecho, no había una represión del recuerdo, sino una amnesia orgánica.

Tras salir del hospital psiquiátrico sufrió una grave herida en la cabeza, una contusión grave en ambos lóbulos frontales.

Permaneció en coma, hemipléjico casi dos semanas y luego empezó a recuperarse. Y entonces, en ese momento, empezaron las pesadillas.

Presentaba varios problemas neurológicos (adormecimiento y debilidad del lado izquierdo, ataques y déficits graves del lóbulo frontal) y el recuerdo del asesinato, antes perdido para la memoria, empezó a florecer: veía continuamente el asesinato, lo representaba una y otra vez de manera incontrolable e insoportable.

Aunque posteriormente los síntomas frontales y temporales fueron desapareciendo, aún sigue siendo un misterio por qué el recuerdo del asesinato en primera instancia fue perdido para posteriormente regresar.

Sin embargo, también ha señalado casos de pacientes con ataques epilépticos inducidos por la música o incluso por otros sonidos, personas con acromatopsia de origen cerebral, personas con tumores que provocan una incapacidad para registrar nuevas experiencias y una erosión de recuerdos existentes, de personas ciegas desde nacimiento que tras una operación tienen que adaptarse a la visión.

Muchos de estos casos pueden ayudar no sólo a determinar por qué se producen estos síntomas extraños sino también a entender las funciones del cerebro normal.


Referencias bibliográficas

  1. Cuetos, F. (2012), Neurociencia del Lenguaje. Bases neurológicas e implicaciones clínicas, Madrid, Editorial Médica Panamericana.
  2. Damasio, A (2001). El error de Descartes, Barcelona, Crítica S.L.
  3. Davila J.C, (2009). El caso de H.M. Una vida sin recuerdos. Encuentros en la Biología, Vol 2, num 125.
  4. Ramachandran, V, Blakeslee, S. (1999), Los fantasmas del cerebro. Los misterios de la mente al descubierto, Barcelona, Debate Pensamiento.
  5. Sacks, O. (2009), Musicofilia, Barcelona, Anagrama.
  6. Sacks, O. (2002), El hombre que confundió a su mujer con un sombrero, Barcelona, Anagrama.
  7. Sacks, O (1995), Un antropólogo en Marte, Barcelona, Anagrama.

 

Macarena Sánchez Rojas

Macarena Sánchez Rojas

Psicóloga General Sanitaria (Neuropsicología)

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  1. […] del estudio del cerebro, desde la Neurociencia en general, existen varios nombres de casos clínicos que han pasado a la historia por cambiar paradigmas, constatar avances científicos o por poner de […]

  2. […] de los casos más conocidos es el de Phineas Gage, un operario de tren estadounidense del siglo XIX que por culpa de una explosión durante unas […]

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