APOSTEMOS POR LA ESCUELA DE LA ESCUCHA NO LA DEL DISCURSO

Introducción

Los niños y niñas necesitan de una escuela llena de emociones, una escuela que se encargue y garantice una educación afectiva y del afecto, una escuela de la escucha y no del discurso. Una escuela que nos permita colocarnos delante de nuestros sueños, que permita a nuestra infancia, que la vida les sorprenda y que les permita tener criterio propio.

Desde el amor, el respeto a la infancia y desde la escucha podemos cambiar entre todos el Sistema Educativo, siempre escuchando desde una oreja muy verde, como bien decía Rodari. Solo la infancia tiene la posibilidad de cambiar el planeta Tierra, y nosotros como maestros tenemos la llave de poder cambiarlo.

Es tan importante y vital emocionarnos, al igual de cómo saber expresarlo. Debemos de enseñar a los pequeños, ¿Qué son las emociones? y ¿cómo las pueden expresar y utilizar en su vida diaria.? Que los niños tengan una vida emocional estable, depende de nosotros y de nuestras acciones.

Como adultos, tenemos que aprender a escuchar, al igual que escuchamos cuando nos cuentan una situación, también es importante escucharles a ellos. Es tan importante, preguntarles todos los días más verles, ¿Qué tal estás? Y esta pregunta, la hagamos con calma, siempre a su altura y mirándoles a los ojos. Porque hoy en día con las prisas de la vida, pasamos por alto este momento tan mágico y tan necesario, que ellos necesitan tener para ser escuchados.

Cada docente tiene en sus manos un gran instrumento, tiene en sus manos la posibilidad de realizar cambios y modificar personas. Tiene la posibilidad de que realmente niños y niñas tengan la posibilidad, de un proyecto de vida que realmente merecen vivir.


Participacion de la familia, la sociedad y la escuela

Aquí hay una parte importante la familia, la sociedad y la escuela. Sería importante que en todas las aulas, desde Infantil hasta cursos más superiores, tuvieran al igual que tienen su rincón de informática, su rincón de naturaleza, su rincón de arte, etc. es necesario también un rincón emocional, un rincón de gestión de emociones. Donde puedan ir cuando lo necesiten, y tengan recursos para relajarse y encontrarse con ellos mismos, y sobre todo tenga la atención de su maestra en ese momento para ser escuchados. Y que no se quede en no saber darle las palabras o no saber la manera de cómo afrontar la situación.

La educación escolar está basada en los resultados, y no en la búsqueda personal de uno mismo. Tenemos que enseñarles desde pequeños a transmitir sus emociones. En la vida adulta se tienen problemas generalmente, porque no estamos acostumbrados o no nos han enseñado a hablar e incluso a identificar lo que nos sucede y sentimos.

Hay que escucharles con atención, respetando al máximo ese momento y darle el valor que tiene. Al igual, que preguntamos ¿Cómo ha ido el día? ¿Qué tal el examen de matemáticas? Porque no preguntarle también, ¿Qué tal estás? Pregunta corta, pero tan necesaria e importante, en su gestión emocional.

Una fuerte Educación Emocional, crea y forma personas fuertes en sí mismas, creyentes de sus capacidades, ambiciosos con sus pensamiento, tan necesario en este mundo en el que vivimos.


Educarles desde la emoción

Hay que educarles desde la emoción, desde el corazón y creyendo en ellos. Como bien dice Mar Romera: “Respeto absoluto siempre hacia ellos, en que son capaces de hacer cosas maravillosas y bonitas”.

Ante una dificultad o circunstancia adversa de la vida: tienden a pensar; no puedo, lo dejo, abandono, etc., y ese es el error más grande que puede existir. Tenemos como derecho los maestros y las familias, de formar y educar personas fuertes y que crean en sí mismas. Tú puedes, cree en ti y lo conseguirás.

Esas son las ganas que tanto hace falta en la sociedad. Gente que crea en sus sueños y en sus capacidades. Todos tenemos la capacidad de conseguir lo que nos propongamos, solo necesitamos que confíen en nosotros y nos valoren como personas.

Desde la escuela debemos defender la dignidad de la infancia. Casi siempre, los adultos toman decisiones pensando en los niños pero no consultando con ellos, esto es uno de los grandes fallos que se cometen en Educación. Los niños tienen derecho a ser escuchados, a participar y opinar sobre aquellos aspectos que les afecta.

Escucha, respeto y valor es lo que necesitan los más pequeños recibir de nosotros para que tengan una autoestima fuerte y respetarse a ellos mismos.


Referencias bibliográficas

  1. http://economia.elpais.com/economia/2017/01/27/actualidad/1485521911_846690.html
  2. http://www.ociosolidario.org/MamaMeEducaFeliz/documentos/EDUCACION%20EN%20INTELIGENCIA%20EMOCIONAL.pdf
Yolanda Cortés

Yolanda Cortés

Maestra.
Psicopedagoga.

¿ESTÁN PREPARADOS LOS NIÑOS PARA LEER Y ESCRIBIR A LOS 6 AÑOS?

Introducción

Cada vez vemos más en las aulas, niños que por tener 5 años y estar en Educación Infantil se ven obligados a crecer más rápido de lo que se merecen.

Hay cosas que simplemente han de cocerse a fuego lento para que el resultado sea el esperado y sea un proceso natural y con calma.

La presión, evidentemente desmotiva, y lo que no motiva es muy difícil de aprender significativamente. Bien dice Francisco Mora, ¨Solo se puede aprender aquello que se ama¨ [3].

Y es que, de hecho, no solo se presiona para acelerar un proceso, sino que además se está utilizando un tiempo precioso, para enseñar destrezas para las que todavía no están neurológicamente maduros, cuando existen otros aprendizajes para los que sí lo están y sin embargo se ven relegados a un segundo o tercer plano como son los valores, autonomía, autoconocimiento, gestión de las emociones, juego, exploración, etc. [1].

Esto no quiere decir que no podamos llevar las letras a las clases de Educación Infantil, todo lo contrario. Las letras y los números tienen que estar presentes en las aulas, lo que tenemos que hacer es cuidar quizás el modo.

Preescritura

Cuando hablamos de preescritura, hablamos de lo que precede a la escritura, es decir, lo que prepara para poder escribir.

En nuestra mano como docentes está proporcionarles el material adecuado para potenciar ese desarrollo, para hacerlo de una manera más sensorial y este aprendizaje se archive en su mente para convertirlo en futuros aprendizajes.

De nada nos sirve, en el caso de la preescritura , ponerle una ficha al niño para que sigan con lápiz un trazo, cuando ni siquiera han tocado, sentido, acompañado un trazo, etc.

Hay que preparar antes, todos los movimientos y la musculatura y en este caso es preparar las manitas. Hay que mostrar materiales que aíslen la dificultad y donde el niño pueda experimentar y ser el protagonista de su propio aprendizaje, porque ¨las manos son el instrumento de la inteligencia¨.


Preparar o no preparar, esa es la cuestión

Existe la idea, bastante extendida socialmente, de que la mejor estrategia educativa es iniciar cuanto antes determinados aprendizajes.Una de las características de la tendencia escolar que se orienta básicamente en prepararlos para la etapa siguiente.

Para los niños y niñas que no puedan seguir este ritmo acelerado, tales planteamientos constituyen un flaco favor: en vez de salir fortalecidos y seguros de sí mismos, acaban la etapa con una incipiente sensación de impotencia, y probablemente, catalogados como problemáticos [1].

Lectura

La correspondencia directa entre las letras y sus sonidos son más eficaces. La comprensión de la correspondencia letra-sonido van de la mano con saber leer. Algunos niños necesitan más de ese empujón, pues quizá no estén listos para esta comprensión cuando empiezan a ir a la escuela. Tal vez su cerebro se desarrolle algo más lentamente. Si a estos niños se les da otra oportunidad para aprender a leer a una edad más tardía, pongamos a los 7 años, la cosa puede funcionar.

En algunos países, los niños comienzan a ir a la escuela a los 7 años, lo cual facilitaría que los niños que aún no están preparados, lo estén y aprendan a leer sin presiones, sin ir todos al mismo ritmo, con bloqueos emocionales, sin prisas.

Escritura

Para escribir en un papel han de ser capaces de coordinar y controlar los movimientos de sus dedos, la corteza motora del cerebro, que controla la coordinación de las manos y los dedos, generalmente, no está desarrollada del todo, al menos hasta los 5 años de edad.

Además, ciertos estudios sugieren que la coordinación de los dedos y las manos progresa más lentamente en los chicos que en las chicas. El desarrollo prosigue a lo largo de la enseñanza primaria. Habiendo grandes diferencias individuales en el ritmo de la adquisición de la coordinación motora precisa, no debiendo forzar al niño cuando hace pocos progresos en la escritura simplemente porque no controla los movimientos de sus manos [2].

Actualmente, hay pedagogías alternativas donde el proceso de enseñanza-aprendizaje en los niños es respetar el ritmo de cada uno de ellos tanto en el niño de enero como el de diciembre, y de lo que se trata es de enseñar la lecto-escritura de una manera lo más cercana y natural posible. Primero se comienza con el sonido de la letra. Los niños aprenden a leer y escribir usando los sonidos para formar las palabras.

Las manos nos aportan información del exterior, esta información en los más pequeños se percibe a través de su mente absorbente, que absorbe todo lo que le rodea, por ello es bueno ofrecerles materiales que les proporcionen esa conexión mano- cerebro para interiorizar los trazos y los movimientos de los trazos.

Se pretende que el niño desarrolle habilidades con respecto a ciertos movimientos musculares, coordinación óculo –manual, y sentido de la laterialidad.

Desarrollo de estas habilidades psicomotrices y de ubicación espacial

El desarrollo de estas habilidades psicomotrices y de ubicación espacial, son prerrequisitos para que el niño dé un paso más, y desarrolle la psicomotricidad fina necesaria para coger le lápiz y escribir.

El desarrollo de la psicomotricidad gruesa también juega un papel clave para que el niño pueda desarrollar ciertos movimientos y trazos generales; importantes para facilitar el desarrollo de la lecto-escritura. Por ello, es importante gatear para leer y escribir porque gatear permite crear conexiones entre los dos hemisferios del cerebro.

El bebé coordina sus movimientos de manera que el brazo derecho va sincronizado con el pie izquierdo, y el brazo izquierdo con el pie derecho (patrón cruzado), ambos hemisferios trabajan de forma coordinada y es posible realizar movimientos en simultaneo con ambos lados del cuerpo, ejemplo pasarse un objeto de una mano a otra. Con el gateo se va desarrollando la coordinación cerebral ojo-mano, estableciendo una distancia parecida a la que utilizará a la hora de leer y escribir.

Es importante, que la mano siga un trazo, moviéndose de un lado a otro (se pueden hacer hendiduras con terciopelo, donde a nivel sensorial el dedo tiene que pasar por el trazo y el niño interioriza como es el trazo). El hecho de que sea sensorial, aísla la dificultad y tiene un consecuente control de error. Primero para empezar a escribir, se tienen que sentir las letras, tocarlas, palparlas, manipularlas, etc.

Pero sobre todo, lo más importante es respetar su ritmo e individualidad. Si reciben respeto por el adulto, ganan confianza en sí mismos y eso es más importante que cualquier proceso de aprendizaje que se de en la vida. 


Referencias bibliográficas

  1. Blakemore, S. J., Frith, U., Marina, J. A., & Soler, J. (2011). Cómo aprende el cerebro: las claves para la educación. Ariel.
  2. Paniagua, G., & González, J. P. (2005). Educación Infantil: Respuesta educativa a la diversidad. Alianza Editorial.
  3. Teruel, F. M. (2013). Neuroeducación: sólo se puede aprender aquello que se ama.
Yolanda Cortés

Yolanda Cortés

Maestra.
Psicopedagoga.

¿QUÉ ES LA NEUROEDUCACIÓN?

Introducción

Los profesionales de los ámbitos educativos se encuentran con gran cantidad de problemas de orden neurológico que dificultan o imposibilitan su labor. Los trastornos por déficit de atención, hiperactividad o mala gestión del impulso generan problemas en la implementación de los programas de enseñanza-aprendizaje reglados. En otras palabras, los profesionales de la educación se encuentran con población estudiantil cuyas predisposiciones biológicas dificultan la obtención de los objetivos curriculares.

Estos profesionales de la educación se apoyan en profesionales clínicos de centros de atención temprana o neurodesarrollo pretendiendo entender las características de estas deficiencias de orden biológico y su potencial disruptor en los procesos de enseñanza-aprendizaje. A partir de esta interacción entre profesionales de la neurociencia y los profesionales educativos se desarrollan herramientas interventivas orientadas a compensar estas deficiencias bajo el concepto unitario de neuroeducación. Este concepto, cada vez mas habitual en los foros de discusión sobre neurociencia, muestra una gran cantidad de definiciones mas o menos acertadas.


¿La biología determina los aprendizajes?

Estas primitivas deficiniones (no en cuanto a que carezcan de solidez sino en cuanto a que son las primeras que se han desarrollado) plantean que las variables biológicas del sistema nervioso (variables neurológicas) determinan la capacidad de aprendizaje del individuo.

Esta premisa es innegable, dado que un sistema nervioso con carencias no funcionará con la misma eficacia que un sistema nervioso óptimo. Desde esta perspectiva, el componente biológico determinará el rendimiento en la capacidad de aprendizaje. Existen estudios, por ejemplo, que nos hablan de diferencias estructurales cerebrales en los niños que padecen determinadas patologías como el TDA-TDAH. Las particularidades biológicas (menor tamaño de estructuras cerebrales frontales responsables de las capacidades ejecutivas) determinan los problemas que estos niños encuentran a la hora de alcanzar los objetivos curriculares.

Esta consideración motiva la principal característica de las primeras definiciones de la Neuroeducación: la visión patologicista, es decir, como los problemas neurológicos (estructurales o dinámicos) generan los problemas que los niños tienen para desarrollar una adecuada vida escolar. Ante estas situaciones, los profesionales de perspectiva neurológica aportan explicaciones sobre las causas de las particularidades biológicas y las consecuencias sobre los procesos cognitivos y, en consecuencia, sobre los procesos de aprendizaje.

¿Los aprendizajes determinan la biología?

Un estudio profundo del sistema nervioso nos genera situaciones difícilmente explicables desde la perspectiva patologicista. Si bien el sistema nervioso determina el tipo de aprendizajes y la calidad de los mismos, las experiencias que hemos tenido en nuestra vida pueden modificar el sistema nervioso.

A partir del estudio de las estructuras cerebrales de los taxistas de Londres, donde se observó que las áreas neuronales responsables del procesamiento de información espacial son significativamente mas grandes que las del resto de personas, encontramos planteamientos incompatibles desde la perspectiva patologicista: el aprendizaje modifica el sistema nervioso.

Si cabe la posibilidad de que mi experiencia pueda modificar la propia morfología cerebral y, en consecuencia, su dinámica, la relación de dominación unilateral de la variable biológica sobre la capacidad de aprendizaje debe matizarse. A partir de esto, la definición patologicista de la Neuroeducación queda en una situación de bloqueo conceptual.

¿Qué es el aprendizaje?

El aprendizaje es un concepto muy abstracto de difícil especificación. Dentro de las múltiples definiciones que encontramos del mismo, la más concreta desde la perspectiva biológica es que el aprendizaje es la modificación del sistema nervioso a través de la experiencia. Es decir, que tener determinadas experiencias pueden cambiar la organización del sistema nervioso de forma que éste se torna sensible a analizar información antes no considerada o a organizarla de forma diferente. Como consecuencia, el cerebro cambiará para organizar, representar y construir mentalmente el mundo a partir de sus experiencias.

Si bien esta definición de aprendizaje es de base neurológica, encaja perfectamente con los modelos enseñanza aprendizaje en los que se pretende proporcionar experiencias regladas que permitan alcanzar niveles mas complejos de organización de la información y en consecuencias, poder enfrentarse a tareas menos rudimentarias con éxito.


¿Quién es el que aprende?

Si bien el sistema nervioso es el sustrato necesario sobre el que se realizan los aprendizajes, es la mente la que aprende. Y la mente puede aprender en función de las unidades de información que conoce, es decir, del grado de organización arquitectónico o madurez.

Una mente más madura es capaz de manejar información mas compleja y, en consecuencia, de resolver tareas mas elaboradas. Una mente mas inmadura será incapaz de manejar el tipo de información necesario para resolver la tarea y, en consecuencia, su rendimiento se verá afectado.

El grado de organización mental depende de las experiencias previas a las que se ha sometido el sistema nervioso, es decir,  de los aprendizajes previos. Los aprendizajes previos habrán modificado el sistema nervioso de forma que lo habrán hecho sensible a procesar esta nueva información a la que nos enfrentamos, determinando el éxito de futuros aprendizajes.

Este matiz es el que proporciona la variable “pedago” en la ecuación, dado que son los responsables de los procesos educativos los que conocen el orden y el grado de complejidad en el que tienen que proporcionarse las experiencias pedagógicas para que este proceso jerárquico acontezca de forma adecuada.

Definición de Neuroeducación

A partir de esta definición de aprendizaje podemos considerar la Neuroeducación como el estudio de la relación bidireccional entre el grado de organización mental y las variables neurobiológicas de un individuo como responsable de las capacidades de aprendizaje.

El matiz diferencial consiste en que son el grado de organización mental y el sustrato neuronal los que determinan la capacidad de aprendizaje.

Esta definición, al presentar dos actores responsables de un fenómeno, permite que los profesionales pedagógicos y los profesionales neurológicos puedan interrelacionar sus trabajos al mismo nivel, mientras que en las anteriores definiciones, solo los profesionales neurológicos aportaban información unilateralmente sobre las capacidades de aprendizaje, quedando los profesionales pedagógicos como meros receptores de información o constatatores de hipótesis.


Referencias bibliográficas

  1. Emond. V., Joyal. C. (2009). Structural and functional neuroanatomy of attention-deficit hyperactivity disorder (ADHD). Encephale. 35(2):107-14
  2. Maguire. E A., Woollett. K. (2006). London Taxi Drivers and Bus Drivers: A Structural MRI and Neuropsychological Analysis. Hippocampus 16:1091–1101
  3. Wu. Y.H., Gau. S.S. (2014) White matter tract integrity of frontostriatal circuit in attention deficit hyperactivity disorder: association with attention performance and symptoms. Hum Brain Mapp. 35(1):199-212
Evelio Garijo Saiz

Evelio Garijo Saiz

Neuropsicólogo en Centro de Neurodesarrollo CREIXENT.

Neurociencia

¿CÓMO APLICAR LA NEUROCIENCIA EN EL AULA?

Introducción

El siglo XXI está siendo considerado como la era del cerebro y la Neurociencia por los grandes avances que se están logrado en esta materia gracias a la aparición de las nuevas técnicas de imagen.

La Neurociencia está aportando una nueva visión en muchos campos y desmontando falsos mitos, creencias y formas de hacer, no del todo efectivas.

Parece que sea una moda el poner neuro delante de casi cualquier palabra, pero más allá de eso, demuestra una nueva perspectiva o evolución de determinadas disciplinas: Neuromarketing, Neuroeducación, Neuromanagement, etc.

Aplicar los nuevos conocimientos que se tienen sobre el funcionamiento del cerebro es lo que las hace dar este salto y cambio de percepción.

Si nos centramos en cómo usarse la Neurociencia en el aula podemos decir que conocer el funcionamiento de los procesos cerebrales nos servirá para ser mejores líderes, favoreciendo el desarrollo de capacidades personales tanto a nivel intelectual, emocional como social del líder y su grupo, así como, generar nuevas estrategias más exitosas.

Los recursos y potencial ya se encuentra en cada uno de los miembros de la organización si lo sabemos y logramos potenciarlo, obtendremos mejores resultados y un mejor ambiente.


¿Qué se sabe del cerebro y cómo lo puede aplicar en el aula?

Son muchos los descubrimientos que se han producido en las últimas décadas que nos pueden ayudar a entender cómo se produce el desarrollo cerebral y cognitivo en los niños.

Neuroplasticidad

Es la habilidad del cerebro para modificar su propia estructura como consecuencia de la experiencia y el pensamiento, para adaptarse a los cambios, lograr un cambio de hábitos o formar otros, nuevas formas de percibir y pensar. Así pues, podemos mejorar nuestro rendimiento cerebral si lo entrenamos mediante repetición, excitación, novedad, concentración, sorpresa, confrontación, imaginación, etc.

Neurogénesis

Es la formación de nuevas neuronas. Podemos favorecer este proceso mediante la exposición a entornos cognitivamente estimulantes o la práctica de ejercicio físico entre otros.

Neuroaprendizaje

Conceptos como cubrir diferentes estilos de aprendizaje, considerar diferentes tipos de inteligencia y distintos canales de representación sensorial, debería ser ya una realidad en todos los centros educativos.

También quien educa o lidera un aula debería conocer que el aprendizaje por experiencia genera conexiones son más fuertes y duraderas y que el aprendizaje por asociación es favorable porque se parte de lo que ya se aprendió y conectó sinápticamente, con lo cual, lo nuevo se va agregando a estas si está relacionado y se aprende más fácilmente.

Desarrollo cerebral

Sabemos que el cerebro se va desarrollando y madurando con la edad, por lo que deberemos tenerlo en cuenta cuando educamos ya el cerebro del niño no funciona aun como el del adulto.

Hay que tener también en cuenta los periodos sensibles para favorecer estos cambios y evolución, así como, también considerar la importancia de propiciar un ambiente enriquecido frente a uno privado de estimulación ya que este último tiene efectos negativos en el desarrollo tanto infantil como ya en la edad adulta.

Interacción razón-emoción

Las emociones influyen en los procesos cognitivos (la ansiedad y el estrés afectan a la capacidad de control cognitivo y el estado de ánimo influye en los procesos de pensamiento como la asimilación de la información, la atención y la memoria de trabajo).

Y a su vez los procesos cognitivos afectan a las emociones (los pensamientos influyen en el estado de ánimo, pensar en algo positivo nos hará que nos encontremos mejor).

Si no sentimos emociones no podemos tomar decisiones acertadas (guardamos mucha información inconsciente) y sin el componente racional nuestra vida iría a la deriva de nuestras emociones.


Procesos cognitivos

En cuanto a los procesos cognitivos que intervienen en el aula destacan principalmente:

Atención

Con la atención somos capaces de focalizar, modelar nuestro cerebro y reforzar circuitos de la corteza prefrontal, también implicada en la planificación, la resolución de problemas y la toma de decisiones

Percepción

También se sabe que en nuestra percepción juega un papel importante el constructivismo neurobiológico, cada uno construye individualmente lo que percibe, tener esto presente nos puede ayudar a trabajar mejor en el aula respetando y enriqueciéndonos con la diversidad.

Lenguaje

El lenguaje y comunicación son muy subjetivos y llevan a constantes malos entendidos, según Humberto Maturana “es el oyente y no el que habla el que determina el significado de un comentario”.

En clase el profesor deberá identificar que han entendido los alumnos, no simplemente preguntando si le entendieron, sino que ellos reproduzcan que han recibido, para estar seguros de que los objetivos son los mismos y queda claro que se espera en cada situación.

Memoria

Conocer cuál es el funcionamiento de la memoria y saber cómo se almacena, procesa y recupera la información es clave.

En concreto la memoria de trabajo contiene todo aquello que estamos pensando en un determinado momento y compara los nuevos sucesos con la información ya almacenada. Esta actividad cerebral consume mucha energía, por lo que el cerebro tiende economizar concentrando las actividades rutinarias en los ganglios basales. Esto en ocasiones nos es de mucha utilidad pero en otros nos puede limitar.

Inteligencia

Respecto a la inteligencia, deberíamos tener en cuenta la teoría de las inteligencias múltiples e inteligencia emocional y no solo la parte intelectual. 

Procesos emocionales

En cuanto a los procesos emocionales sabemos que la amígdala juega un papel fundamental ya que la información llega a través del tálamo a esta estructura, donde el recorrido es muy corto y clave para nuestra supervivencia, si no es tan decisiva llegará a la corteza prefrontal donde se procesará para dar otro tipo de respuestas más elaboradas pero en más tiempo.

La corteza prefrontal dorsolateral es clave para el control de las emociones y el comportamiento motivacional.

En la corteza prefrontal derecha se procesa la información emocional necesaria para la toma de una decisión moral.

Se ha demostrado también que hay áreas donde se integran lo cognitivo y lo emocional como es la ínsula y la corteza cingulada, esta última influye sobre todo en las situaciones de conflicto.

La motivación

En la motivación inciden dos circuitos diferentes, el de la amenaza y dolor y el de el placer o la recompensa. El primero provoca desmotivación y mecanismos de defensa que harán que se evite el comportamiento, el segundo activa la liberación del neurotransmisor dopamina con lo que produce sentirse bien y querer repetir dichas acciones que nos provocaron esta sensación.

El profesor debería reforzar positivamente las conductas adecuadas de los alumnos, tener en cuenta sus necesidades básicas que incluyen también aspectos sociales y psicológicos y trabajar con ellos las expectativas (los objetivos deberán ser alcanzables, ni muy sencillos ni muy complicados donde lo que se obtenga sea un resultado querido por el alumno).

Inspirar, guiar, contagiar estados de ánimo positivos, hablar con ellos, escucharles, mostrar respeto, ayudar a aumentar su autoestima e iniciativa, a crear un clima agradable donde se de la pertenencia al grupo, actuar con justicia, fomentar la actividad física y el movimiento, etc.


Las neuronas espejo

Son importantes no solo para imitar conductas sino también para observar a las otras personas para interactuar con ellas, entenderlas y aprender.

En el aula los alumnos aprenden de la conducta, estados de ánimo y actitudes de su profesor y a su vez los alumnos entre ellos.

Liderar y seguir es un concepto de supervivencia muy antiguo en la cadena evolutiva. Nuestro “cerebro social” se inclina por comportamientos cooperativos, que no toleran el abuso de poder.

Conclusiones

La Neurociencia aporta al profesor los últimos avances para ser un buen líder, un inspirador, un modelo del que aprender y al que seguir, el cual conoce que el cerebro es moldeable así que se puede potenciar, entrenando las capacidades cognitivas individuales, conociendo como aprende y cómo funciona el desarrollo cerebral en cada etapa.

Cuidando que el entorno y los estados de ánimo sean positivos e incidiendo en la motivación, expectativas y logros de sus alumnos.

Conociendo la importancia de que nuestro cerebro es también emocional y social, el profesor debería saber reconocer las emociones propias y ajenas y saberlo gestionar, así como fomentar el trabajo en grupo, la cooperación, la atención a la diversidad, etc.

Como conclusión podemos decir que cuanto más conocimiento tengamos sobre nuestros cerebros, mayores recursos tendremos para utilizarlos con todo su potencial.

Referencias bibliográficas

  1. Berridga K. C., Robinson T. E.: The mind of an addicted brain: Neural sensitization of „wanting“ versus „liking“. Current Directions in Psychological Science, 1995, Vol. 4, pp 71-76
  2. Insel T., Fernald R.: How the brain processes social informations: Searching for the social brain. Annual Review of Neuroscience, 2004, Vol. 27, pp 697-722
  3. Joe Dispensa: Dearrolle su cerebro. Editorial Krier
  4. Lerner J. S. et al.: Emotion and decision making. Annual Review of Psychology, 2015, Vol. 66, pp 33.1-33.25
  5. Okon-Singer, H., Pessoa, L., & Shackman, A. J. (Eds.). (2015). The neurobiology of emotion-cognition interactions. Frontiers Media SA.
  6. Sheppes, G., & Levin, Z. (2013). Emotion regulation choice: selecting between cognitive regulation strategies to control emotion. Frontiers in human neuroscience, 7, 179.
  7. Van Vugt, M., Hogan, R., & Kaiser, R. B. (2008). Leadership, followership, and evolution: some lessons from the past. American Psychologist, 63(3), 182.
Yesika Martínez

Yesika Martínez

Psicóloga.

dibujar

Y TÚ, ¿CUÁNDO DEJASTE DE DIBUJAR?

Introducción

Seguramente en más de una ocasión te habrás encontrado en una situación donde hubieras deseado ser mejor dibujante, hayas sentido la necesidad de poder ser capaz de expresarte de forma gráfica para poder plasmar de forma visual tus pensamientos: cómo te gustaría que fuese un vestido que te imaginaste, como era eso que soñaste, como explicarle al que te hace la reforma como te gustaría que quedase, indicar mediante un pequeño plano como llegar a un sitio, etc.

Y es que el ser humano ha utilizado el dibujo como lenguaje para comunicarse desde hace mucho más tiempo que el lenguaje oral, lo hace desde hace 40.000 años y, sin embargo, cuanto se te han presentado esas ocasiones probablemente, a no ser que afortunadamente seas un buen dibujante, habrás sentido frustración por ver que tu intento de expresión a través del dibujo ha sido fallido.

Los niños dibujan mucho antes de comenzar a escribir: garabatean, colorean, realizan trazos, etc. Para ellos dibujar es una actividad motora espontánea y, a la vez, compleja que forma parte intrínseca de su desarrollo, pues el progresivo dominio del movimiento implica la maduración de su capacidad psicomotora y marca su evolución en el plano intelectual y afectivo. No obstante, la evolución del dibujo es también una evolución cognitiva.


¿Por qué dejamos de dibujar?

Ante esta situación donde vemos como los niños utilizan, en principio, de forma espontánea el dibujo para expresar sentimientos, ideas, etc. va desapareciendo al llegar a la adolescencia y llegamos a ser adultos que no sabemos dibujar, el pedagogo y dibujante Franccesco Tonucci dice: “Está claro que sucede algo que lleva al niño a pensar que no vale la pena seguir dibujando. Es un fenómeno complejo y grave”. Fenómeno que dependa de varios factores, pero que sin duda la escuela tiene mucho que decir al haber estado contribuyendo a potenciar aprendizajes que fomentan las inteligencias lingüístico- verbal y lógico matemática, establecidas en la teoría de inteligencias múltiples de oward Gardner, relegando a un segundo plano la inteligencias espacial dentro de la cual se incluye la capacidad de percepción y representación visual.

Tradicionalmente, se ha entendido el dibujo como lo relacionado con lo artístico, pero como estamos viendo aprender a dibujar conlleva desarrollar habilidades cognitivas de percepción, y expresión, así como habilidades comunicativas.

Dibujar nos ayuda a nuestro desarrollo cognitivo o para evitar su deterioro, pues nos aporta beneficios tales como:

  1. Cognición creativa o capacidad para pensar y generar nuevas ideas.
  2. Percepción visual como habilidad para crear representaciones realistas del entorno.
  3. Pasar de la percepción a la acción, desarrollando la capacidad para convertir los pensamientos en dibujos.
  4. Aumentar la capacidad creativa está asociado a la reorganización de la parte prefrontal del cerebro, concretamente, a la sustancia blanca presente que es la que transmite la información.
  5. Se estimulan ambos hemisferios del cerebro, tanto el izquierdo, que involucra el lado lógico racional, como el derecho relacionado con la creatividad y las emociones.

¿Por qué debemos de volver a dibujar?

  1. Nos ayuda a comunicarnos a través de un lenguaje diferente y personal.
  2. Nos permite realizar terapia a través del dibujo (test psicológicos, análisis de dibujos infantiles)
  3. A nivel motor, pintar y colorear nos ayuda a desarrollar o mejorar nuestra motricidad fina.
  4. Concentración y relajación: Dibujar o colorear nos ayuda a desarrollar nuestra capacidad de concentración además nos puede servir como medio para llevar a cabo una relajación pues la estimulación de nuestra parte creativa del cerebro nos permite aislarnos de la realidad, lo que genera un descanso mental haciendo que disminuya el estrés, generando sentimientod de felicidad y relajación.
  5. Las emociones forman parte de nuestro mundo creativo, la pintura nos ayuda a hacerlas fluir y crear armonía colaborando así al desarrollo de la inteligencia emocional.

¡Dibuja o colorea!

En la actualidad, alrededor del 80% de la información la recibimos a través de la vista y el lenguaje visual haciendo que los mensajes sean más atractivos, accesibles a la compresión, más persuasivos y fáciles de recordar, lo que conlleva una adecuada educación plástica y alfabetización visual entendida como la capacidad para producir imágenes y leerlas.

La plasticidad cerebral permite la adquisición de nuevas habilidades a través de cambios cerebrales en áreas que se encargan de la cognición creativa y la integración entre la percepción y el movimiento, así que, tenemos cerebros que pueden cambiar con la práctica de habilidades lo que nos permite mejorar en ciertas capacidades, entre las que están las de dibujar.

Ya sea para ilustrar alguna idea que tengas, para hacerte entenderte mejor, para relajarte o como meta personal, etc.¡A pintar!

Nadie deja de escribir por tener mala letra.




Referencias bibliográficas

  1. Gardner, Howard (1998). Inteligencias múltiples. La teoría en la práctica. Paidós ibérica. Madrid
  2. Perote, Alfonso (2012). Creatividad y neurociencia cognitiva. Instituto Mas Pascual. Madrid.
  3. Tonucci, Francesco (2011) Enseñar o aprender. Losada. Madrid
Mª Isabel Palomares

Mª Isabel Palomares

Psicopedagoga.

Aprender

¿CÓMO MEJORAR MI CAPACIDAD DE APRENDER?

Introducción

Los nuevos métodos empleados en Neurociencia, como la electroencefalografía o la neuroimagen funcional permiten analizar los procesos neurofisiológicos relacionados con la capacidad para aprender o el aprendizaje, para poder así comprender el funcionamiento neurológico de los procesos que llevan a él, observando de esta forma al cerebro mientas aprende.

Se ha demostrado que el proceso de aprendizaje modifica nuestra estructura cerebral y genera nuevas conexiones o redes neuronales, es decir, nuestro cerebro es moldeable y, por tanto, podemos desarrollar y mejorar las capacidades que nos propongamos.


¿Cómo se produce el proceso de aprendizaje?

El centro de nuestras emociones, el denominado sistema límbico, realiza un análisis por adelantado de una serie de informaciones y situaciones.

En función de lo relevante que juzguemos una información o situación, las neuronas dopaminérgicas de nuestro sistema límbico deciden si transmiten un impulso o no.

Nuestro cerebro no almacena todo lo que le llega, ni detalles insignificantes, sino que hace una selección. Sólo almacenamos la nueva información cuando ésta nos toca de cerca y sentimos que es importante.

Es casi imposible aprender sin una implicación emocional. La curiosidad, la ilusión o incluso un pequeño esfuerzo fomentan una mayor atención y aumentan las probabilidades de que lo que acabamos de aprender quede almacenado en forma de nuevas conexiones neuronales y aumenta nuestra motivación para seguir realizando estos comportamientos.

Lo nuevo debe ser esencial y estar dotado de significado para que se libere el denominado abono neuronal, la dopamina.

Cada vez que aprendemos hay una modificación en nuestro cerebro y para que esto se mantenga necesitamos seguir practicando y lograr mayor experiencia.

Para pasar de lo que recordamos durante unos días o tan sólo unas pocas horas (memoria a corto plazo) a un aprendizaje consistente a lo largo de la vida (memoria a largo plazo) deberemos tener disciplina y persistir. 


¿Cómo podemos mejorar nuestra capacidad de aprendizaje?

  1. Entrenando poco a poco y paso a paso: Así las sinapsis pueden regularse al resultado deseado y lo aprendido puede abstraerse a otras situaciones.
  2. De forma lúdica: Para que las sinapsis se fortalezcan debemos llevar un entrenamiento exento de sanciones o posibles consecuencias negativas, para probar e ir haciendo ajustes. Hacer uso también del humor y la sorpresa.
  3. Por imitación de modelos: a través de nuestras neuronas espejo aprendemos por imitación.
  4. Multisensorialidad: Implicar la mayor cantidad de canales sensoriales, de esta forma las señales se guardarán en distintas áreas y será más fácil el acceso a ellas.
  5. Mejorar el entorno:Un ambiente enriquecido, estimulante, sin interferencias, favorece nuestro aprendizaje. Centrarse en lo que nos produce emociones positivas y evitar entornos estresantes, dónde se consigue todo lo contrario a aprender, pues disminuimos nuestro rendimiento y aumentamos la ansiedad.
  6. Probar diferentes estrategias: Esquemas, mapas mentales, explicar el tema a otro, hacer salidas relacionadas, ser creativos y adaptar la forma de aprender a la individualidad de cada persona.
  7. Oxigenación: Mantener un ambiente ventilado y fresco aumenta la concentración y la capacidad de reacción.

Factores más importantes

Ahora bien, los más importantes son los que se detallan a continuación y de no estar cuidados podemos confirmar que no tendremos unas neuronas efectivas ni un aprendizaje óptimo, éstos son:

  1. El descanso: Las neuronas trabajan todo el día y necesitan pausas para poder asimilar las nuevas vivencias, experiencias y conocimientos adquiridos. Es importante tanto el sueño regular como las pausas entre tareas.
  2. La alimentación: Nuestro cerebro para aprender necesita estar nutrido y es básico beber mucha agua y comer carbohidratos complejos, grasas esenciales, aminoácidos, vitaminas y minerales.
  3. El movimiento: el ejercicio no sólo fortalece nuestra musculatura esquelética y el sistema circulatorio sino que también a nuestro cerebro y por lo tanto a nuestras neuronas. Al hacer ejercicio se segrega dopamina, noradrenalina y serotonina. La dopamina provoca motivación en nuestro cuerpo, la noradrenalina tiene un efecto de activador físico y mental y la serotonina incrementa la autoconfianza, transmite buen humor y reduce estados de miedo. Es suficiente con realizar ejercicio moderado pero constante.

¿Nuestra capacidad de aprender disminuye con la edad?

A lo largo de la vida van cambiando las sinapsis, un niño tiene que aprender muchas cosas y en poco tiempo por lo que aprenderá más y más rápido que un adolescente y éste más que un adulto.

Lo que no quiere decir que a partir de cierta edad se deje de aprender sino que se hace de forma diferente. Las neuronas se vuelven más lentas para asimilar mejor los detalles e integrar la información, es una época de especialización dónde se da más la calidad que la cantidad.

Otra cuestión es que si una persona adulta ha adquirido un conocimiento como pueda ser por ejemplo el hablar varias lenguas, tendrá más facilidad para ampliar su repertorio con otras nuevas que una persona más joven que no tenga ninguna conexión de este tipo adquirida.

¿Se pierden facultades con los años?

Hasta hace unos años, los investigadores partían de la teoría de que la capacidad de aprendizaje se va perdiendo con la edad. Los estudios científicos actuales demuestran

Sin embargo, que nuestro cerebro siempre mantiene su capacidad de aprender, siempre y cuando lo entrenemos para ello. Nuestro cerebro es moldeable, crece para amoldarse a las tareas que realiza.

Cuanto más repitamos la información que queremos aprender mediante ejemplos, mejor grabado quedará lo que hemos aprendido. Partiendo de los ejemplos el cerebro deduce una serie de reglas generales y establece relaciones.

Si con el tiempo no utilizamos determinadas funciones de nuestro cerebro las áreas relacionadas se atrofian y la neuronas de esa región mueren perdiéndose así todo el contenido relacionado almacenado durante años.

Debemos mantenernos activos, retarnos a nosotros mismos, aprender cada día, favorecer nuestras relaciones con los demás y así mantener una buena calidad de vida.

Referencias bibliográficas

  1. Hüther, Gerald (ed): Kinder brauchen Wurzeln. Neue Perspektiven für eine gelingende Entwicklung. Patmos Verlag. 8. Auflage 2014
  2. B. Hofer, T.D.Mrsic-Flogel, T.Bonhoeffer, M.Hübener: Prior experience enhances plasticity in adult visual cortex.Nature 457,313-317 (2008)
  3. Spitzer, Manfred (2003, I): Neue Erkenntnisse der Gehirnforschung für das Lernen, Vortragsveranstaltung des Staatl. Seminars für Schulpädagogik (BS) in Stuttgart
  4. Vera F. Birkenbihl: Trotzdem Lernen. Lernen Lernen. Taschenbuch. Mvgverlag.
Yesika Martínez

Yesika Martínez

Psicóloga.

inteligencia

¿INTELIGENCIA? O ¿INTELIGENCIAS MÚLTIPLES?

¿Qué es la inteligencia?

La inteligencia nos diferencia de los animales pero aun poseyéndola nos cuesta definirla. Podríamos decir que son las distintas capacidades que tenemos para resolver problemas generando pensamientos nuevos.

Ha sido una herramienta fundamental para adaptarse a los cambios evitando extinguirnos.

Por su raíz etimológica significa saber elegir, nos da la posibilidad de escoger entre distintas alternativas evaluando su conveniencia.

La sabiduría, en cambio, se basa en tomar decisiones en base a una acumulación de conocimientos, por eso está asociada a la edad cronológica por la marcada importancia que ella tiene en la experiencia de vida.

Tras adquirir esta capacidad, ya no necesitamos que la selección natural tarde millones de años en adaptar nuestro organismo a los cambios sino que podemos crear nuestras herramientas y transmitirlos a nuestros pares y descendencia a través de la cultura.

Dado que somos seres predominantemente emocionales, es la emoción la que modula nuestras inteligencias, potenciándolas o anulándolas.

Inteligencia emocional

Daniel Goleman difundió el concepto de inteligencia emocional notando la importancia del control de nuestras emociones; la dificultad para manejarlas explicaría el caso de ciertos individuos con alto coeficiente intelectual que no logran ser tan exitosos en su vida personal como profesional.

Las emociones surgieron en los últimos 100 millones de años en animales que no tenían inteligencia, el crecimiento del córtex junto con la inteligencia en los últimos 3 millones de años, nos obligó a convivir a un ser pensante con un ser emocional.

Se crearon circuitos que integran ambos como el circuito límbico-cortical que logra una interacción constante que regula nuestra conducta.

Capacidades tales como controlar los impulsos, empatizar con los demás, diferir gratificaciones, aplacar emociones negativas, generar motivaciones usándolas positivamente.

De estas capacidades, más un toque de suerte, depende mayormente nuestro éxito.

Córtex prefrontal

El córtex prefrontal es el encargado de estas facultades, dado que esta zona fue la última en evolucionar nos da idea de que poco nos hubiera servido tener inteligencia sin la capacidad de controlar nuestras emociones.

Relacionando nuestra filogénesis refiriéndonos a nuestra evolución biológica con nuestra ontogénesis, o sea nuestro desarrollo individual, notamos que se produce un un mayor desarrollo de las emociones que del control de las mismas.

Esa diferencia madurativa es mayor en la adolescencia, etapa donde el individuo es más vulnerable a tener conductas que lo perjudican, el córtex prefrontal es el último en desarrollarse llegando a su madurez alrededor de los 25 años.

La conciencia e inteligencia, surgen simultáneamente junto con el aumento de la corteza, especialmente la frontal, y de las áreas asociativas que, sin tener una función específica, conecta distintas áreas entre sí.

En la combinación de ambas surge el Ego, que nos hace pensar que somos aprendices de Dios y la memoria de trabajo con la noción del tiempo. Parece difícil pensar que la coevolución de todas estas capacidades haya sido casual. 


¿Podría existir una sin la otra? Más adelante desarrollaremos los misterios de la conciencia.

Tipos de inteligencia

La idea de un coeficiente intelectual único ha quedado obsoleta, el nuevo paradigma es pensar en las Inteligencias múltiples. El psicólogo estadounidense Howard Gardner, de la universidad de Harvard es uno de los principales críticos de esta idea de inteligencia única, promoviendo la idea de un abanico de habilidades de las que diferencia ocho que enumeramos a continuación:

Teoria de Howard Gadner

  1. Lógica-matemática, dicha capacidad está relacionada con la resolución de problemas lógicos y matemáticos, el razonamiento abstracto, la computación numérica y la derivación de las evidencias.
  2. Lingüística-verbal, capacidad relacionada con la fluidez en el manejo de la palabra escrita y hablada, es decir, estrechamente relacionada con la lectura y escritura. Este tipo de inteligencia brinda la capacidad de narrar o escribir poemas, al mismo tiempo que ofrece la oportunidad de escuchar y hablar. Estrechamente ligada a la capacidad para estimular y persuadir mediante la palabra.
  3. Visual-espaciala través de esta inteligencia podemos crear modelos en la mente, con formas, colores y texturas. Dichos modelos nos ayudarán a enfrentar los problemas de desplazamiento y orientación en el espacio.
  4. Corporal-cinética, dicha inteligencia nos permite controlar los movimientos de todas las partes del cuerpo con el objetivo de realizar de manera adecuada las diferentes actividades físicas. En concreto, es la inteligencia que se necesita para realizas determinadas actividades como los deportes, actividades que requieren de cierta coordinación y ritmo.
  5. Interpersonal, se encuentra estrechamente ligada a la organización y el liderazgo, permitiéndonos relacionarnos con otros seres vivos (expresiones, control de la voz, gestos, etc).
  6. Intrapersonal,nos permite establecer comparaciones entre actos y valorar lo que hacemos y lo que hacen otros. En resumen, es la capacidad para comprenderse a sí mismo.
  7. Musical,es la inteligencia que permite apreciar sonidos, melodías y ritmos. Es la requerida para expresar emociones e ideas a través de la música mediante el canto, la composición o la dirección de una orquesta.
  8. Naturalista, es la capacidadque permite comprender el entorno natural, y desarrollar conocimientos en campos relacionados con la naturaleza, como la biología, la geología y la astronomía. Esta capacidad nos permite establecer relaciones entre especies, grupo de objetos y personas.

¿Quién es un genio?

Si bien no hay una definición científica para la palabra genio, el concepto de genialidad está íntimamente relacionado con la inteligencia.

Dentro del esquema del coeficiente intelectual (CI) sería una persona que supera cierto nivel de este índice en por lo menos un 40% de la media. Para la más reciente teoría de inteligencias múltiples Howard Gardner estipula que cada inteligencia tiene su genio.

La Neurociencia ha visto que en ciertas circunstancias se dan conexiones entre diversas áreas del cerebro alejadas entre sí surgiendo ideas que se destaca por su originalidad.

Estudiar este mecanismo ayudaría para promover este estado de inspiración que potencialmente todos tenemos.

Esta idea puede surgir luego de un trabajo a nivel inconsciente que surge espontáneamente al consciente como el Eureka de Arquímedes.

Inteligencia artificial

En las últimas décadas gracias al enorme desarrollo de la informática hemos tenido la posibilidad de dotar de Inteligencia a la materia inanimada, llamándola Inteligencia Artificial (IA).

Si tomamos como definición de Inteligencia, la capacidad de resolver problemas o elegir la alternativa más conveniente generando nueva información, diríamos que las computadoras han tenido una inteligencia desde sus inicios.

Tomando la clasificación de Gardner, la informática se ha caracterizado desde un inicio por la Inteligencia Lógico-Matemática donde obtiene una capacidad de cálculo inmensa.

En los últimos años se la dota de Inteligencia Lingüística, dado el interés de lograr una interfaz más humana y la realización de tareas de asistencia telefónica.

En la, podemos evaluar el comportamiento de la inteligencia sin emociones, ego o conciencia. Siguiendo la tendencia de las últimas décadas, llegará el momento en que las máquinas podrán aprender por sí mismas.

La inteligencia humana es muy distinta a la artificial dado que un cerebro es muy diferente a una computadora por lo que complica poder simularla.

Referencias bibliográficas

  1. Gardner, Howard (1983), Frames of Mind: The Theory of Multiple Intelligences, Basic Books, ISBN 0133306143
  2. Goleman, Daniel: Inteligencia Emocional. Editorial Kairós. (2001) ISBN 84-7245-371-5
  3. Tirso de Andrés, Homo Cybersapiens. La Inteligencia artificial y la humana, 2002, ISBN 84-313-1982-8
Daniel Pozzi

Daniel Pozzi

Biólogo especializado en Neurociencia.

neuroeducación

NEUROEDUCACIÓN

Con el transcurso de los años la investigación científica internacional ha ido poco a poco profundizado en el conocimiento sobre las capacidades humanas, los fenómenos de desarrollo cognitivo o los procesos de aprendizaje. A la vista de los innumerables avances alcanzados, el concepto de atención a la diversidad ya no puede mantenerse como tiempo atrás. Gracias a los descubrimientos y aportaciones de las Neurociencias, los antiguos planteamientos respecto al ser humano han tenido que adaptarse, ampliarse o reformularse por completo, incluyendo, entre otras cosas, el concepto de Neuroeducación.

Fue ya en las últimas décadas del siglo XX cuando comenzó a superarse el paradigma psicológico inicial, basado exclusivamente en el rendimiento académico observable y en la estandarización de resultados psicométricos, avanzándose hasta alcanzar una nueva perspectiva con un nuevo enfoque cognitivo. Paso previo antes del gran salto que nos condujo a las puertas de la actual perspectiva neurocientífica emergente.


De manera tradicional se ha venido definiendo el término “inteligencia” como “la capacidad para resolver problemas”, “la habilidad para llevar a cabo pensamientos abstractos” o “la habilidad para comprender”. Con un matiz excesivamente simplista, inconexo y unívoco. Pero estos planteamientos originales con aquella primera teoría de Spearman, allá por 1965, que hablaba de una inteligencia como capacidad global e inmutable, fueron remplazados con el paso de los años por teorías multidimensionales que comenzaban a diferenciar entre tipos de ‘inteligencia’ y a introducir la consideración del término ‘habilidades intelectuales’.

Muy recientemente, las últimas aportaciones realizadas por la teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner o a partir de la aparición del concepto de inteligencia emocional popularizado por Daniel Goleman, han propulsado los cambios hacia una nueva perspectiva de la “Inteligencia”, ligándola directamente con otras formas complejas de actividad interna, como la percepción, la conducta motora o las emociones, o con aspectos psicológicos como la personalidad, las habilidades o los estilos de interacción, adaptación o aprendizaje.

Sin embargo, desafortunadamente, todos estos planteamientos teóricos no han conseguido llegar con la suficiente fuerza a la práctica educativa cotidiana de las escuelas e instituciones. Todavía se encuentran importantes resistencias entre determinados sectores a la hora de introducir dentro del sistema educativo los avances científicos, manteniéndose aún, por tanto, los obsoletos criterios psicométricos y las antiguas estructuras derivadas de la Sociedad Industrial del siglo XVIII. Como Rita Levi-Montalcini, Neuróloga, Premio Nobel de Medicina ha dicho: «Los métodos educativos tradicionales son absurdos. Urge revisar por completo los sistemas educativos y didácticos».

Estas resistencias, según la Dra. Usha Goswami, Directora del Centro de Neurociencias de la Educación en la Universidad de Cambridge, son el resultado de la brecha actual. Como ella misma menciona: “Hay un abismo entre la ciencia actual y su aplicación directa en el aula”.


Aunque la investigación en el campo de las capacidades humanas tiene un largo recorrido, ha sido en las últimas décadas cuando se ha despertado un renovado interés a nivel internacional debido a los argumentos que apuntan hacia la importancia del impacto que tiene potenciar el capital humano en el desarrollo cultural y socio-económico de las sociedades.

Hoy en día está más que aceptado a nivel científico que lo que venimos reconociendo como ‘Inteligencia’ es un amplio constructo formado por un conjunto de variables, cuya constante interacción da como resultado las diferencias individuales observables. Aspectos como el autoconcepto general, las interacciones sociales, los rasgos y estilos personales o la motivación, van más allá del ámbito educativo, alcanzado de lleno el ámbito neuropsicológico.
De esta idea, surge un nuevo paradigma: la Neuroeducación. Perspectiva que intenta dar respuesta a multitud de interrogantes, promovida por el avance y desarrollo, tanto instrumental como de nuestra mente y necesidades. A través de este paradigma se pretende crear un nexo de unión entre la Educación y la Neurociencia, dando lugar a un nuevo sistema educativo que dejé atrás los enfoques obsoletos, creando nuevas herramientas que sirvan para desarrollar al ser humano.

Referencias bibliográficas

  1. Fernández Berrocal, P.; Ramos Díaz, N.; Aldo, V., Extremera Pacheco, N. & Salovey, P, REME, ISSN-e 1138-493X, Vol. 4, Nº. 8-9, 2001
  2. Dueñas Buey. L. 2002;Educación XXI: Revista de Facultad de Educación, ISNN 1139, Nº 5,págs. 77-96.
  3. Lantieri, L. Daniel, G. (2008). Inteligencia Emocional Infantil y Juvenil. Madrid: Aguilar.
  4. De Andrés Viloria, C.;2005 : Tendencias pedagógicas, ISSN 1133-2654, Nº 10, (Ejemplar dedicado a: Innovación educativa y formación del profesorado) , págs. 107-124
  5. Palacios,Y. Revista de Investigación Nº 71 Vol 34. Septiembre- Diciembre 2010. Universidad Pedagógica experimental Libertador. Caracas. Venezuela
  6. Danvila del Valle, I. & Sastre Castillo, M.A (2010). Inteligencia Emocional: una revisión del concepto y líneas de investigación. Cuadernos de Estudios Empresariales ISSN: 1131-6985 2010, vol. 20, 107-126.
  7. Goleman, D. Working with Emotional Intelligence. New York: Bantam Books, 1998. 400 p. ISBN: 978-0553378580.
  8. Matthews, G.; Zeidner, M., y Roberts, R. Emotional intelligence: Science and myth?. Cambridge: The MIT Press, 2002. 736 p. ISBN: 978-0262134187.
  9. Law, K. S.; Wong, C. S. y Song, L. The construct and criterion validity of emotional intelligence and its potential utility for management studies. Journal of Applied Psychology, Vol. 89, nº 3, 2004, p. 483–496.
  10. Gottfredson, L. S. The general intelligence factor. Scientific American Presents Intelligence, nº 9, 1998, p. 24–29.
Eugenio Sánchez Morcillo

Eugenio Sánchez Morcillo

Co-fundador de Asociación AP-ren-DE.
Investigador educativo.

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EDUCACIÓN: DE LO EMPÍRICO A LO CIENTÍFICO

En la actualidad vivimos en un momento de transición en el ámbito de la educación. Deberíamos, por tanto, aprovechar este momento para mirar hacia atrás, ver los errores cometidos y tomar los aciertos, mirar hacia los lados para tomar de otras ciencias, como en el caso de la Psicología y de la Neurociencia, los avances y progresos llevados a cabo, y mirar hacia adelante a un futuro de la educación que esté basado en parámetros científicos y no intereses de ningún otro tipo que no sea única y exclusivamente el interés por conseguir realmente una educación de calidad en donde se pueda obtener el máximo desarrollo integral de todos los educandos que en los próximos años se vayan escolarizando.

Desde varias décadas atrás, se viene hablando de conceptos tales como individualización, inclusión, etc. en las escuelas, conceptos en los cuales aún hoy en día se sigue trabajando para buscar la manera de que la plena inclusión sea una realidad sea cual sea la condición social, física, psíquica o motivacional del alumnado. Buscamos motivación en el alumnado, buscamos atender a la individualidad, buscamos una metodología que haga al alumnado protagonista de su proceso de enseñanza- aprendizaje [1].


Es cierto que existen en muchos centros educativos planes y proyectos basados en metodologías más innovadoras. Unos apuestan por la implantación de las tecnologías en el aula, otros optan por el trabajo por proyectos, la eliminación de los libros de texto.

Pero aún así no dejan de ser proyectos aislados en centros concretos, que atienden a una determinada población en un determinado momento, muchos de ellos experimentales.

Existen además revistas y publicaciones, congresos, jornadas, en las cuales muchos de estos compañeros exponen dichos proyectos, pero seguimos llevando una línea empírica de investigación en educación. Por otro lado, ¿cuántos otros compañeros leen esas publicaciones o asisten a esas ponencias?.

Son muchos los que hacen de la enseñanza una profesión individual y siguen pensando “cada maestrillo con su librillo” y mantienen el aula de su puerta cerrada a nuevas propuestas innovadoras, que al igual que a otros están funcionando pueden que sirvan a otro maestro en otro centro.

Quizás precisamente sea ese carácter empírico lo que hace que los avances en educación, las experiencias más innovadoras no se lleve a cabo de forma más colectiva y no sean tan bien recibidas por todos sus miembros.

Necesitamos que la educación se convierta en una profesión de prestigio valorada por la sociedad en general. Que la educación de los futuros ciudadanos, se convierta en algo de verdadero interés para todos. Pero somos nosotros, educadores, maestros, pedagogos, psicopedagogos, etc.

Los que desde dentro y unidos debemos conseguirlo. Debemos de trabajar colectivamente de forma cooperativa entre nosotros y con otros especialistas de ciencias afines.

Desde la Neurociencia aplicada a la educación, podemos darle a la enseñanza, además del carácter empírico, el carácter científico del que carece.

Investigadores como Francisco Mora, pioneros en Neuroeducación la definen como la ciencia que nos permite evaluar y mejorar la preparación del que enseña (maestro y ayuda y facilitar el proceso de quien aprende.

Puede además ayudar a detectar problemas neurológicos y psicológicos que pudieran interferir con el aprendizaje [3].

De este modo podemos conocer mejor cómo aprendemos, cuándo aprendemos e incluso porqué aprendemos (motivaciones), lo que repercute no solo en avances en el ámbito de la educación especial conociendo mejor diferentes trastornos y síndromes presentes en el alumnado, sino que repercute en la población escolar en general pues podremos elaborar programas educativos desde el punto de vista de la Neurociencia del desarrollo acordes al momento psicoevolutivo, madurativo y motivacional del educando.


El árbol ha de crecer desde la raíz

No debemos de esperar a que sean los equipos de orientación de los centros de enseñanza secundaria los que realicen dichos programas, sino que debe ser desde las escuelas de educación infantil del primer ciclo de educación infantil (0 a 3 años) y el segundo ciclo de educación infantil (3 a 6 años), donde comience a llevarse a cabo programas educativos basados en laNeuroeducación, pues es en las primeras etapas educativas, en la primera infancia, donde se producen mayores avances en el desarrollo psicoevolutivo, haciendo de las escuelas infantiles y en la enseñanza preescolar el pilar fundamental de la educación, resaltando su importancia y ocupando el lugar primordial al cual hace mucho tiempo se debería haber otorgado.

Es en la educación infantil donde se fijan esas raíces, donde se asientan las bases del desarrollo psicomotor que faciliten aprendizajes posteriores, los cuáles sino son correctamente desarrollados dificultarán el proceso educativo del niño.

Por todo ello, debemos de dotar a todos los centros educativos, sean de la etapa que sean, de una figura especializada en Neuroeducación que aporte a los educadores, maestros, profesores y familias los conocimientos, últimos avances en relación al desarrollo del cerebro, habilidades cognitivas y funciones ejecutivas, que ayude en la realización de los programas didácticos a llevar a cabo y que contribuya a fomentar una cultura científica en el ámbito educativo.

Referencias bibliográficas

  1. Bazarra, L. et all (2007) Profesores, alumnos y familias. 7 Pasos para un nuevo modelo de escuela. Edit. Narcea.
  2. Carbonell Sebarroja, Jame (2015) Pedagogías del s. XXI. Alternativas para la innovación educativa. Edit. Octoedro.
  3. Mora, Francisco (2013) Neuroeducación. Edit. Alianza.
  4. Sousa, David A. (2014) Neurociencia educativa. Edit. Narcea.
Mª Isabel Palomares

Mª Isabel Palomares

Psicopedagoga.

neuroeducación

NEUROCIENCIA Y NEUROEDUCACIÓN

Introducción

Todavía recuerdo mi primer día de clase. Esos nervios del día previo al inicio de las clases se fueron repitiendo cada año hasta bien entrada la adolescencia. Por aquel entonces prácticamente no existía todo el personal que está presente en la mayoría de colegios de hoy en día como psicólogos, orientadores, auxiliares, etc. Todo ello ha supuesto un avance en el intento de adecuar a los alumnos, dando como resultados nuevo conceptos como el de Neuroeducación.

Se está despertando un gran interés por cambiar, innovar y mejorar la educación teniendo como base los conocimientos del cerebro.

Universidades como la Johns Hopkins, en Estados Unidos, ya han puesto en marcha proyectos de investigación en Neuroeducación, igual que Harvard, que dispone del programa “Mente, cerebro y educación”, el cual pretende explorar la intersección de la Neurociencia biológica y la enseñanza. La neuroeducación apunta a [3]:

  1. Conocer qué herramientas puede proveer la Neurociencia que, de modo práctico, sirvan para enseñar de forma más eficiente en diferentes ámbitos, no sólo en la escuela.
  2. Herramientas que sirvan para detectar problemas neurológicos y psicológicos que impidan o interfieran en los niños la tarea de aprender con facilidad en el colegio.
  3. Herramientas que sirvan para formar mejor ciudadanos críticos, logrando un equilibrio entre emoción y cognición.

¿Cómo se desarrolla el cerebro?

El cerebro humano comienza su desarrollo a los pocos días de su fecundación, concretamente, tras 16 días. A los cuatro años, el hipocampo, estructura fundamental para los procesos de la memoria, adquiere ya una arquitectura neuronal, que es casi idéntica a la del adulto.

Pero el cerebro se desarrolla de forma asincrónica, es decir, tiene tiempos diferentes para algunas funciones, como por ejemplo, para el lenguaje.

Teniendo esto en cuenta, los estudios actuales se desarrollan poniendo énfasis en conocer cómo el niño aprende antes de entrar a la escuela, cómo lo hace en la escuela y basándose en ello tratan de diseñar programas que puedan mejorar la enseñanza posterior y la utilización de progresos educativos que potencien la interacción social desde muy temprano, que parece producir cambios positivos a largo plazo en los niños y también el componente afectivo de la relación con los demás [3].

Se aprende mejor en plena naturaleza y mediante el juego. Intentar mantener la atención durante tiempos prolongados agota determinados neurotransmisores de la corteza prefrontal.

Un simple paseo en un entorno natural es suficiente para recargar de energía determinados circuitos cerebrales que permiten recuperar la atención y la memoria y que mejoran los procesos cognitivos (Berman et al, 2008).

Un niño no comienza a aprender con ideas y con abstracciones, sino con percepciones, emociones, sensaciones y movimiento.

Esta sería una buena herramienta a tener en cuenta en el aprendizaje de los alumnos. Pero también es importante tener en cuenta los factores que influyen en el aprendizaje, como son:


La atención

Sin ella, no hay aprendizaje, ni memoria explícita ni conocimiento. Para que un alumno preste atención en clase no vale simplemente con pedírselo, sino que, la atención sigue a la curiosidad.

Ello está llevando a la búsqueda de métodos y recursos capaces de evocar la atención de los alumnos; métodos asociados a la recompensa y no al castigo, ya que la curiosidad que se satisface con el aprendizaje tiene como base cerebral el placer, ubicado en el sistema límbico e incluye estructuras como la corteza prefrontal, el núcleo accumbens, la amígdala, el hipocampo, el septum, la corteza entorrinal, el hipotálamo y otras áreas en el tronco del encéfalo. La dopamina interviene en lo que nos interesa y en lo que nos motiva o desmotiva.

Memoria de trabajo

La memoria de trabajo, que puede verse afectada por aspectos ambientales y por la cantidad de horas de sueño. Entre los factores ambientales, destacan aspectos como el ruido, la temperatura, la iluminación o la propia conducta del profesor o de otros niños.

Incluso la Academia de Neurociencias para el Estudio de la Arquitectura en Estados Unidos ha reunido arquitectos y neurocientíficos para poder concebir nuevos modos de contribuir a la enseñanza.

Sueño

En cuanto al sueño, es imprescindible en la consolidación de la memoria y de lo aprendido durante todo el día. La falta de sueño profundo suficiente y reparador puede llevar a síntomas como la irritación y a la desatención.

Mora, además, señala que nos caracterizamos por tener un determinado cronotipo o reloj interno [3].

Así, se puede hablar, en general que las personas con el cronotipo “alondra” son más productivas trabajando en las primeras horas del día, mientras las que tienen el cronotipo “lechuza” lo son en horarios tardíos.

Sin embargo, los dos cronotipos no son permanentes a lo largo de la vida. Así pues, ¿por qué no tenerlo en cuenta en el momento de matricular a los alumnos en actividades o cursos?

El hipotálamo , la actividad de la sustancia reticular ascendente del tronco del encéfalo y sus radiaciones a la corteza cerebral, están implicados en dos procesos llamados “siesta vespertina” y “disminución de la atención durante la madrugada”, procesos que atribuyen una cierta connotación negativa a los períodos vacacionales, basándose en estudios que señalan que, tras ese tiempo de descanso o inactividad, se altera el rendimiento de los niños, con clara repercusión negativa en el ritmo diario establecido de las clases.

Funciones ejecutivas

Las funciones ejecutivas, dependientes de la corteza prefrontal, que no termina de madurar hasta los 25-27 años, cuando aparecen ciertos neurotransmisores y cuando se han terminado de aislar con mielina los axones de las neuronas.

El ejercicio aeróbico practicado con regularidad disminuye el estrés y modula y cambia la configuración del cerebro en aquellas áreas relacionadas con el aprendizaje y la memoria.

Emociones

Cognición-emoción es un binomio indisoluble. Aprender y memorizar es esencial en el ser humano, así como conocer el mundo de las emociones.

Cuando le otorgamos un significado emocional a la información aprendida, pasa a las áreas de asociación de la corteza cerebral y, posteriormente al hipocampo, donde se registra la traza mnemónica de lo percibido y aprendido. El que instruye debe ser consciente de este aspecto, por eso son importantes las palabras y cómo se utilizan.

Hoy se habla mucho de un “apagón emocional” que ocurre en muchos niños en algún momento de su periodo escolar y que se ha relacionado con el hecho de vivir en una sociedad estresada.

Un medio ambiente estable, estimulante y protector construyen en el cerebro infantil los pilares sólidos para una enseñanza efectiva. Por el contrario, un medio ambiente adverso, castigador y estresante influyen e impiden el normal desarrollo de los circuitos cerebrales que permiten ese aprendizaje normal.

Asimismo, la ansiedad disminuye los procesos de atención y tiene consecuencias severas sobre el proceso de aprendizaje y memoria. También perjudica la maduración de los mecanismos corticales neuronales de inhibición cuyo deterioro o retraso pueden generar impulsividad.


Conclusiones

Una vez se ha enseñado algo, el aprendizaje del mismo sólo se ancla en la memoria muchas horas después con el consecuente refuerzo de las redes neuronales que dan base a la memoria.

Este tipo de aprendizaje, el explícito, tiene su fundamento en el hipocampo y en muchas áreas de la corteza cerebral (prefrontal y temporal) y neurotransmisores como el glutamato y el ion calcio son fundamentales para que ocurra. En el aprendizaje implícito, el inconsciente, participan áreas como la corteza cingulada anterior, los ganglios basales, el cerebelo y la corteza premotora.

A la luz de todos estos descubrimientos, la educación demanda seriedad y trabajo duro. El proceso de aprendizaje es mucho más efectivo y rico cuando combinamos calidez humana, emociones, buen ánimo, cooperación y elementos sorpresa.

Pero esto no solo afecta a los docentes, los padres también pueden aplicar estos nuevos conocimientos y explicarles a sus hijos que su cerebro está preparado para aprender de muchos modos, y no únicamente con el que le proponen en la escuela [4].

Hay una necesidad clara de crear un pensamiento crítico y creativo, pensamiento que requiere de un sustrato neuronal diferente al del pensamiento crítico y analítico y que recluta redes neuronales distribuidas en parte por las cortezas temporales de ambos hemisferios cerebrales y en particular en el hemisferio derecho.

Así pues, es necesario que los profesores sean capaces de analizar la diversidad con la que se pueden encontrar en el aula y analizar cómo inciden las distintas metodologías utilizadas en el aprendizaje de los alumnos.

Hoy se sabe que hay maestros con larga experiencia y profundos conocimientos que fallan en su enseñanza por falta de empatía y habilidades de comunicación social. En muchos casos se sigue creyendo que sólo hay una única manera de enseñar y aprender. Es hora de cambiar.

Referencias bibliográficas

  1. Bilbao, A., (2015), El cerebro del niño explicado a los padres, Barcelona, España, Plataforma Editorial.
  2. Forés, A., Ligioz, M., (2009), Descubrir la neurodidáctica. Aprender desde, en y para la vida, Barcelona, España, Editorial UOC.
  3. Mora, F. (2013), Neuroeducación. Sólo se puede aprender aquello que se ama, Madrid, España, Alianza Editorial
  4. Rodríguez, N., (2016), Neuroeducación para padres, Barcelona, España, Ediciones B.
Macarena Sánchez Rojas

Macarena Sánchez Rojas

Psicóloga General Sanitaria (Neuropsicología)