LAS ALTERACIONES PRÁXICAS COMO MARCADOR COGNITIVO DE PROGRESIÓN A DEMENCIA TIPO ALZHEIMER

Introducción

En la actualidad, uno de los principales hitos en la investigación de las demencias es encontrar una manera de realizar un diagnóstico precoz para así favorecer cuanto antes la intervención al paciente. Hasta el momento se han seguido diferentes líneas de investigación para encontrar un marcador que ayude a predecir la progresión a demencia, los marcadores biológicos (niveles de β-amiloide, proteína TAU y la fosfoTAU en el líquido cefalorraquídeo), los estudios de neuroimagen y los marcadores cognitivos.

Hay diferentes estudios que definieron un marcador cognitivo de progresión a demencia tipo Alzheimer (DTA), en pacientes con Deterioro cognitivo leve (DCL), aunque en todos ellos la función cognitiva más estudiada fue la memoria. Pocos son los autores que han investigado las funciones práxicas como posibles marcadores cognitivos en personas con DCL.

En el presente artículo, vamos ha hacer un repaso de los resultados obtenidos en diferentes investigaciones.


Alteraciones cognitivas en deterioro cognitivo leve y demencia tipo Alzheimer

En el estudio de Smits et al. se mostró que el 10% de los sujetos con DCL presentó alteraciones práxicas de tipo ideomotor y ideacional. En otro estudio, también se obtuvieron resultados similares, ya que el 60% de los sujetos con DCL rindieron peor que los sujetos controles en las tareas que evaluaban todos los componentes práxicos [6, 8].

Si nos fijamos en las personas con DTA, Varios autores han constatado que presentan alteraciones a nivel práxico, en algunos estudios se observó que alrededor del 90% de los sujetos diagnosticados con DTA presentaba apraxia[2, 8, 10, 11], en otro el 84% presentaba algún tipo de alteración práxica[9].

Alteraciones según el tipo de apraxia

Si analizamos los diferentes tipos de apraxia, se puede observar en diferentes estudios que los sujetos con DCL presentan mayor alteración en las subpruebas de imitación, tanto de gestos familiares como no familiares, que los sujetos controles, cosa que indicaría una afectación del componente ideomotor de las práxias [6, 8]. Este dato nos aporta más información para poder realizar un diagnóstico más precoz en los casos de DCL.

Algunos autores han descrito que los sujetos con diagnóstico de DTA presentan alteración en todos los componentes práxicos, en los de producción e imitación gestual y en el conceptual [1,2 3, 4, 8,11]. En las pruebas de imitación se observan mayores alteraciones en la imitación de gestos no familiares que en la imitación de gestos familiares [2, 5, 7, 8]. En otros estudios se observó la presencia de alteraciones en pruebas en las que se precisaba el uso de objetos cuotidianos [1, 11].

Estos resultados, constatan que en fases iniciales de la demencia aparece apraxia ideomotora y conceptual.
La aparición de apraxia conceptual puede ser una herramienta más para sospechar de la progresión de los sujetos con DCL a DTA, ya que en los resultados obtenidos se observan diferencias significativas entre DCL y DTA en las pruebas de que valoran este tipo de apraxia [1, 8, 11]

Alteraciones según el tipo de errores práxicos.

La mayoría de sujetos con alteraciones cognitivas, tanto DCL como DTA cometen el error mano como objeto, es decir, utilizar una parte de su cuerpo, en este caso las extremidades superiores, como si fuera el objeto o herramienta a utilizar, en las pruebas de producción de gestos a la orden verbal y por confrontación visual del objeto.

Los sujetos con DTA realizan un mayor número de errores que los sujetos con DCL en todas las subpruebas práxicas, sobretodo errores en imitación de gestos no familiares, errores de tipo mano como objeto, de secuencia y de consistencia interna y externa. [5, 8]

Según Mozaz et al, los errores de secuencia y de mano como objeto están relacionados con el componente ideomotor del gesto, la idea general del movimiento esta preservada, por lo tanto estos errores se asociarían con apraxia ideomotora.


Conclusiones

El rendimiento práxico sigue el mismo patrón de afectación en personas con DCL y con DTA, pero en las personas con DCL este es más leve.
Con lo cual podríamos afirmar que el incremento de las alteraciones praxicas nos proporciona más información para determinar la progresión a demencia.

En definitiva, podemos observar que las funciones práxicas empiezan a alterarse de forma muy precoz, incluso antes de la demencia, y van empeorando a lo largo de la evolución de le enfermedad.

Referencias bibliográficas

  1. Dumont C, Ska B, Joanette Y. Conceptual Apraxia and semantic memory deficit in Alzheimer Disease: Two sides of the same coin?. Journal of the International Neuropsychological Society 2000; 6: 693-703.
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  4. Luna-Lario P, Azcárate-Jiménez L, Seijas-Gómez R, Tirapu-Ustárroz J. Propuesta de una batería neuropsicológica de evaluación cognitiva para detectar y discriminar deterioro cognitivo leve y demencias. Rev Neurol 2015; 60: 553-561.
  5. Mozaz, M.J., Espinal, J.B, Formica, A. Diferencias en la imitación de diferentes tipos de movimientos en pacientes con probable enfermedad de Alzheimer. Revista Española de Neuropsicología 1999; 1: 29-48.
  6. Mulet B, Sánchez-Casas R, Arrufat MT, Figuera L, Labad A, Rosich M. Deterioro cognitivo ligero anterior a la enfermedad de Alzheimer: tipologías y evolución. Psicothema 2005; 17 (02): 250-256.
  7. Politis D, Gómez P. Disociaciones en el rendimiento práxico en pacientes con demencia tipo alzheimer: imitación de gestos transitivos, intransitivos y no familiares. Interdisciplinaria 2011; 28:5-16.
  8. Remolà, L. Importancia de la alteración de las práxias en el Deterioro Cognitivo Leve y la Demencia tipo Alzheimer. Trabajo final del Máster en Neuropsicología Clínica 4ºedición. 2016.
  9. Rubinstein W, Politis D. Apraxia y severidad de la demencia en pacientes con enfermedad de alzheimer. 2007. XIV Jornadas de Investigación y Tercer Encuentro de Investigadores en Psicología del MERCOSUR. Facultad de Psicología-Universidad de Buenos Aires.
  10. Rubinstein W, Politis D. Estudio de actividades de la vida diaria y apraxia en pacientes con demencia tipo Alzheimer. 2009. I Congreso Internacional de Investigación y Práctica Profesional en Psicología XVI Jornadas de Investigación Quinto Encuentro de Investigadores en Psicología del MERCOSUR. Facultad de Psicología-Universidad de Buenos Aires.
  11. Rubinstein W. Alteraciones práxicas en pacientes con demencia tipo Alzheimer. 2010. II Congreso Internacional de Investigación y Práctica Profesional en Psicología XVII Jornadas de Investigación Sexto Encuentro de Investigadores en Psicología del MERCOSUR. Facultad de Psicología-Universidad de Buenos Aires.
  12. Smits L.L, Flapper M, Sistermans N, Pijnenburg Y, A, L, Scheltens P, Van der Flier W. Apraxia in Mild Cognitive Impairment and Alzheimer’s Disease: Validity and Reliability of the Van Heugten Test for Apraxia. Dement Geriatr Cogn Disord 2014; 38:55-64.
Laia Remolà Cabasés

Laia Remolà Cabasés

Psicóloga General Sanitaria especialista en Neuropsicóloga.

¿QUÉ ES EL DALTONISMO? ¿QUÉ TIPOS EXISTEN?

Introducción

La visión es uno de los sentidos más complejos debido a su constitución fisiológica, útiles porque permite percibir estímulos que pueden ser peligrosos o que pueden ser útiles para la supervivencia y variopintos porque en el reino animal diversas especies tienen ojos (los órganos encargados de este tipo de percepción) con diferentes configuraciones, lo que hace que cada especie posea un tipo de visión concreto.

En el caso de los insectos, sus ojos están divididos en diversos componentes y, debido a eso, se le denominan “ojos compuestos”; esta forma de ojos no resulta muy útil porque descompone la imagen en diversos fragmentos a modo de mosaico e impide una percepción nítida y clara del entorno.

Otro caso de visión que resulta bastante interesante a nivel anecdótico es el del crustáceo conocido como camarón mantis, el cual posee un sistema visual que le permite identificar una gama cromática de su entorno muchísimo más amplia que, por ejemplo, el humano.

En el caso de organismos vertebrados superiores, como reptiles, aves o mamíferos, existe una gran variedad de diferencias de unas especies a otras incluso dentro de la misma clase, existiendo en muchos casos un desarrollo superior de otros sentidos para suplir las carencias de la visión [3, 6].


¿Cómo es la configuración neuronal en la especie humana?

En el caso de la especie humana, la configuración neuronal que posee su sistema visual es susceptible de generar una serie de alteraciones de la visión, siendo el daltonismo una de ellas. Para poder entender bien cómo se producen los diferentes tipos de daltonismo en el ser humano, es menester primero saber cómo es el sistema visual de la especie humana.

Lo primero de todo, hay que tener claro que el ojo es una estructura compleja dentro del organismo humano, tiene el tamaño aproximado de una canica grande y posee un color blanco con vasos sanguíneos rojos recubriéndolo. En la parte delantera posee una parte denominada iris que, gracias a unos músculos que se activan en función de la luz que reciben, ésta se dilata o se contrae para permitir pasar la luz a través de un agujero que el iris posee que se llama pupila.

Una vez que la información atraviesa la pupila tiene que llegar hasta el cristalino (estructura en forma de cristal transparente que proyecta la imagen hacia la retina) atravesando la parte de humor acuoso, el cual se encuentra en la parte anterior interna del ojo y cuya presencia en el ojo está delimitada por el cristalino y los músculos que lo sostienen.

La parte posterior interna del ojo (desde la parte del cristalino hasta el final) está llena de humor vítreo y la imagen que atravesó el cristalino se proyecta en la retina; la retina es una estructura nerviosa que abarca el campo visual humano y que consta de dos tipos de células receptoras: Bastones, los cuales son células con forma de bastón en su parte receptora y que se encargan de la visión “gruesa”; se ubican en toda la retina salvo en la fóvea (la parte central) y no distinguen color.

Los conos son el otro tipo de células receptoras de la retina y, como su nombre indica, poseen forma de cono en su parte receptora; están encargados de la visión fina y precisa del entorno además de la visión en colores. A diferencia de los bastones, los conos pueden ser de tres tipos en función del rango de longitud de onda (la mayor o menos amplitud de la onda de luz, amplitud que sirve para diferenciar unos colores de otros) que puedan captar, y con ello cada tipo abarca el espectro cromático que abarca el ser humano, el cual va de violeta a rojo (si se recuerda la sucesión de colores del arco iris, se sabrán los colores que van entre violeta y rojo).

Estos dos tipos de receptores, contrariamente a lo que la intuición podría indicar, no se ubican enfrente al cristalino y allí se proyecta la imagen sino que están en la posición opuesta; de este modo, la luz rebota en la pared correspondiente a la parte de la retina y finalmente activa los conos y bastones.

Una vez son activados, pasan por un sistema de relevo de células entre los que se encuentran los complejos parvocelulares, magnocelulares y koniocelulares, que llevan la información hacia el nervio óptico para que llegue al cerebro, no sin antes pasar por otras estructuras.

El nervio óptico llega hasta una parte del tálamo denominada núcleo geniculado lateral, el cual está dividido en seis capas (las capas 2, 3 y 5 envían la información por el mismo hemisferio en el que está ubicado el tálamo; el resto de capas envían la información al otro hemisferio).

Una vez que sale la información de esa sección del tálamo, ésta llega a la corteza occipital para ser tratada primeramente en la corteza visual primaria y luego en otras áreas cerebrales, encargadas de abordar diferentes características del entorno en el que se mueve el sujeto [4, 5].


¿Qué es el daltonismo?

Una vez descrito a grandes rasgos cómo funciona el sistema visual humano se puede empezar a abordar lo que se conoce como daltonismo.

El daltonismo (o, mejor expresado, los diferentes tipos de daltonismo) es una alteración en la visión cromática del individuo, afectando a los conos de éste en comparación con el funcionamiento naturalmente adecuado del sistema visual de individuos sanos.

Contrariamente a lo que el pensamiento popular concibe, no existe un único tipo de daltonismo sino que existen varios tipos de daltonismo: Uno de ellos es la acromatopsia, en el cual el sujeto no tiene un funcionamiento correcto de los conos y el color depende de los bastones, los cuales otorgan una visión en blanco y negro con escalas de grises; otro tipo de daltonismo es el conocido como monocromático, en el cual solamente funciona adecuadamente un tipo de cono y toda la gama cromática queda reducida a ese cono; el dicromático muestra una alteración en uno de los tres tipos de conos, y puede ser protanopia (fallan los receptores del color rojo), deuteranopia (fallan los receptores del color verde) y tritanopia (fallan los receptores del color azul); el último tipo, conocido como tricromático anómalo, tiene como particularidad el hecho de que, aunque posee los tres tipos de conos, éstos perciben colores de forma alterada, percibiendo de forma similar a los dicromáticos pero de forma menos grave y presentando variaciones, siendo éstas  la protanomalía (para el rojo), la deuteranomalía (para el verde) y la tritanomalía (para el azul) [1, 2].

Conclusiones

Aunque puede suponer problemas para la vida cotidiana del individuo, en muchas ocasiones las personas pueden tener una vida cotidiana normal y tener alguna alteración porque ésta no les afecta negativamente en sus rutinas. A pesar de esto, para detectar una posible anomalía en los colores en el sistema visual, existe una prueba llama “Cartas de Ishihara” en las cuales se puede descubrir con bastante precisión si un individuo tiene una vista normal o alterada con unas cartas en las que se presentan números hechos con círculos de distintos colores a las cuales hay que responder qué numero se ve. Los círculos presentan colores involucrados en las células receptoras del sistema visual humano [1].

Referencias bibliográficas

  1. Alcalde-Alvites, M. A. (2015). Daltonismo y uso del computador en educación a distancia (color-blindness and the use of computers in distance education). HAMUT’AY, 2(1), 32-48.
  2. Coria Cancelo, G. (2015). La visión del color en los seres humanos.
  3. Marshall, N. J., Caldwell, R. L., & Shashar, N. (1994). Specialization of retinal function in the compound eyes of mantis shrimps. Vision research, 34(20), 2639-2656.
  4. Pupo Negreira, E. C., Labrada Rodríguez, Y. H., & Verdecia Jacobo, K. (2009). Rehabilitación visual en niños ambliopes. Revista Cubana de Oftalmología, 22(2), 34-42.
  5. Silva, M. F. L. D. (2011). Visual processing mechanisms within magno, konio and parvocellular systems: implications for basic and clinical sciences (Doctoral dissertation).
  6. Yokoyama, S., & Radlwimmer, F. B. (2001). The molecular genetics and evolution of red and green color vision in vertebrates. Genetics, 158(4), 1697-1710.
Germán Albeleira

Germán Albeleira

Máster en Neurociencias.

ADAPTACIONES A LAS DIFERENCIAS INDIVIDUALES EN EVALUACIÓN Y REHABILITACIÓN NEUROPSICOLÓGICA

Introducción

En sujetos con características especiales -como es el caso de sujetos con déficit motor y/o sensitivo- la evaluación neuropsicológica debe contemplar las posibles deficiencias, adaptándose a cada paciente, adaptando los protocolos a cada caso. Para ello, la evaluación requerirá de una pertinente selección de pruebas y una delicada interpretación de los resultados, conociendo cuál es la disfunción concreta y si el sujeto es consciente del déficit [4,2].
Al igual, los instrumentos de medida deben ajustarse a una evaluación individualizada y minuciosa, ser fáciles de aplicar, flexibles y adecuarse a las características patológicas especiales de cada caso, así como a las variables sociales y culturales [4,2].

Antes de realizar la evaluación neuropsicológica se debe atender a la capacidad motora general, la capacidad para manipular y utilizar objetos, el control visual, la capacidad auditiva, el coeficiente intelectual premórbido, la actitud del paciente (ansiedad, depresión…). Ya que puede que el paciente no sea capaz de completar las pruebas estandarizadas debido a su escasa destreza en el manejo de miembros superiores, por mala visión, por dificultades en la comprensión verbal, por escasa capacidad atencional, etc. [4].

Adaptaciones visuales

En pacientes con problemas visuales, el neuropsicólogo puede solicitar la consulta de neurólogos y oftalmólogos, para determinar si el paciente puede ser examinado con tests que requieren precisión visual o debe adaptarse la evaluación a las características especiales del sujeto [4].

Así, una vez detectados los déficits visuales, deben utilizarse pruebas en las que predomine en su forma de aplicación la vía auditiva, material con amplio componente lingüístico. No son recomendables tareas de lápiz y papel [4].
Los problemas auditivos por su parte, también pueden aparecer como resultado de una lesión cerebral.


Adaptaciones auditivas

Los déficits auditivos aumentan con la edad, de tal forma que muchos pacientes con alteraciones neurológicas asociadas a la edad también pueden tener comprometida su capacidad auditiva. En el déficit auditivo congénito será de gran utilidad el recurrir a la colaboración de profesionales, intérpretes que conozcan el lenguaje de signos, la lectura labial, y la interpretación y emisión de gestos [4,2].

En la clínica diaria, se suele utilizar como test auditivo el rasgar un papel, el chasquido de los dedos o las uñas cerca de los oídos. En el paciente que no percibe estos estímulos, su déficit sensorial puede interferir seriamente con el examen cognitivo. Ante la duda se solicitará el estudio audiométrico [4,2].
En este caso, la exploración deberá estar basada fundamentalmente en tareas de lápiz y papel y en la forma de aplicación visual [4].

Adaptaciones somatosensoriales

Los déficits propioceptivos somatosensoriales deben ser igualmente evaluados. En el caso de deterioro de las capacidades táctiles, el paciente y la familia deben ser informados e intentar concienciar al paciente para las actividades de la vida diaria (conducir, manejo de tóxicos, etc.). Antes de tocar nada, el sujeto debe aprender que antes de utilizar el tacto, debe visualizar bien los objetos, utilizar el olor, etc. [4].

Adaptaciones motoras

El déficit motor, generalmente no supone tanto obstáculo en la evaluación estandarizada, como ocurre con los déficits sensitivos, aunque algunas capacidades como las constructivas, la escritura, etc., deben ser examinadas preferentemente cuando el paciente pueda utilizar su mano dominante [4].

En pacientes con alteraciones del movimiento no se pueden evaluar las tareas que requieren de movimientos coordinados finos y más cuando la mano está paralizada o espástica. En ocasiones se recurre a la mano no dominante, pudiendo aparecer lentitud. Los déficits periféricos, deben ser tenidos en cuenta desde las primeras fases de la evaluación para que no sean un factor contaminante de los resultados [4].

Existen a nuestro alcance muchos instrumentos de evaluación neuropsicológica que en muy pocas ocasiones ofrecen baremos, ni formas de aplicación, adaptados a los diferentes casos [4].

En la práctica clínica habitual se siguen utilizando los mismos instrumentos de evaluación estandarizados en personas sordas que los que se utilizan, por ejemplo, con población oyente, sin tener en cuenta datos normativos referentes a esta población. Sería conveniente la elaboración de instrumentos de evaluación del estado mental adaptados al déficit, para conseguir una adecuada valoración cognitiva en estos sujetos [4,2].

Por su parte los tests específicos, especialmente elaborados para el estudio de determinadas funciones cognitivas: lenguaje, memoria, praxias, gnosias, etc., permiten una aproximación al estudio cognitivo de los sujetos con déficit sensitivo y/o motor. Es a través de ellos y seleccionando los más adecuados -por su forma de aplicación y modalidad de respuesta por parte del sujeto- como podremos abordar la funcionalidad cognitiva general del sujeto [4].


Test de valoración

A continuación, se presentan algunos tests de utilidad en la valoración neuropsicológica de funciones generales en sujetos con déficits auditivo.

Déficits auditivos

  • Subtest de aritmética del WAIS (Weschsler, 1981)
  • Stroop Test (Stroop, 1935), Trail-Making (Army Individual Test Baterry, 1944)
  • Figura compleja de Rey. (Rey, 1987), Test de Matrices Progresivas Raven (Raven, 1960),
  • Test de retención visual de Benton (Benton, 1988),
  • Tests de Vocabulario de Boston (Kaplan, et al, 1986) [4].

Déficits visuales

En caso de déficits visuales, estos test pueden servir de cara a la valoracion de diferentes funciones.

  • Retención de dígitos (Weschsler, 1981)
  • Test de ejecución de memoria / localización de trazos (Batería Halstead-Reitan).
  • (Reitan y Wolfson, 1993),
  • Apartados del Test Boston para el diagnóstico de la afasia y trastornos relacionados (vía de aplicación auditiva),
  • Finger-tapping Test (Halstead-Reitan) [4].

Estudio observacional

Sin embargo, en ocasiones la deficiencia sensitiva y/o motora es tan intensa que la única opción es recurrir a la evaluación funcional, realizando un estudio pormenorizado, observacional, de diferentes tareas planteadas al sujeto analizando los componentes básicos, las etapas que toda tarea cognitiva requiere: orientación y planificación; inicio y secuenciación; resolución del problema y autocontrol del progreso; juicio sobre la ejecución [4].

Otras veces es de utilidad en la valoración neuropsicológica, el recurrir a pruebas paralelas para sustituir tests que incluyan dibujos o modelos que no pueden ser utilizados en determinados pacientes. Sin olvidar que generalmente las formas alternativas de un test original, ya no miden lo que en principio se pretendía y el examinador tiene que ser consciente de ello [4].

Uso de dispositivos electrónicos

En ocasiones, también es útil la utilización de ordenadores y nuevas tecnologías en la evaluación y rehabilitación cognitiva, que pueden ayudar a través de diferentes programas y adaptaciones. Una de las principales ventajas que podemos destacar es que la presentación de estímulos, con la posibilidad de inclusión de movimiento o sonido, resulta más atractiva. El uso de dispositivos táctiles es altamente motivador por lo que, aprovechando técnicas y dinámicas propias de los juegos y el ocio, se pueden diseñar actividades que resulten muy motivadoras para los participantes [4,1].

La posibilidad de incrementar la frecuencia y calidad de las situaciones en las que se produce el entrenamiento es precisamente uno de los puntos fuertes de las apps. La obtención de un feedback rápido dependiendo de la ejecución de la tarea fomenta el dinamismo y facilita el aprendizaje. Además, la creación de estímulos complejos y entornos de estimulación similares a los de la vida real facilitan la generalización o transferencia de los aprendizajes al entorno de la persona [1].

Otro aspecto interesante es que muchas de las aplicaciones que se pueden encontrar en el mercado permiten ser configuradas y personalizadas fácilmente, adaptándolas de esta manera a las necesidades individuales de cada persona. Otras ventajas son el registro de datos y la posibilidad de hacer un seguimiento de los resultados. Por otra parte, desde el punto de vista profesional, las apps ofrecen la posibilidad de compartir ideas y experiencias entre diferentes profesionales. Sin embargo, se debe tener en cuenta que en la actualidad se están utilizando multitud de aplicaciones que no fueron diseñadas específicamente como herramientas para el entrenamiento cognitivo [1].

Terapia asistida por animales

Por último, cabe nombrar, como herramienta para este tipo de situaciones, la estimulación cognitiva asistida con animales, que van añadiendo cada vez más una nueva dimensión a la rehabilitación neuropsicológica, sin reemplazar en ningún caso a las terapias convencionales, sino, sirviendo de gran apoyo, debiendo ser dirigida por un profesional especializado [3].

El animal, es el nexo entre el paciente y el terapeuta y es a través de su interacción como facilita el aprendizaje, la comunicación y la recuperación de las personas, con el objetivo de generalizar los resultados a todas las áreas de su vida [3].

Referencias bibliográficas

  1. Abril Abadín, D., Delgado Santos, C.I., Pérez-Castilla Álvarez, L. (2015). Apps gratuitas para el entrenamiento cognitivo y la comunicación. CEAPAT-IMSERSO
  2. Daza González, M.Y., Guil Reyes, F.G., López López, F., et al. (2011). Evaluación Neuropsicológica en niños sordos: Resultados preliminares obtenidos con la batería AWARD Neuropsychological. 9(24): 849-868.
  3. Elipe López, I. (2013). La terapia asistida con animales: una nueva dimensión en la rehabilitación neuropsicológica. Neuropsicología.
  4. Perera, M.V. Evaluación del deterioro cognitivo en sujetos con déficits sensomotores.
Sandra Rodríguez Chinea

Sandra Rodríguez Chinea

Trabajadora social. Grado en Psicología.

¿DEMENCIA, DEPRESIÓN O AMBAS?

Introducción

Uno de los mayores retos a los que se enfrentan actualmente los profesionales del ámbito de la vejez,  es, sin duda, diferenciar si nos encontramos ante una depresión, una demencia o ambas. Puede parecer, a priori, algo raro o exagerado confundir ambas entidades. En nuestro imaginario y conocimiento lego sobre ellas, parecen trastornos distintos, cada uno con sus síntomas y aparentemente independientes. Pero, en la práctica clínica, se suelen dar múltiples situaciones, ya sea que ambos síndromes se solapen, coexistan o se den por separado. En  ocasiones, la depresión puede aparecer como preludio de una demencia; en otras, los síntomas depresivos forman parte del propio curso de la demencia  y se considera que forma parte de la propia enfermedad más que una reacción a la misma [5].

La clave estriba en realizar un buen diagnóstico diferencial entre demencia, pseudodemencia depresiva y demencia con depresión, ya que el tratamiento y el pronóstico son diferentes [4].

Lo que dificulta la labor del clínico a la hora de decantarse por el diagnóstico de depresión o demencia, reside en la existencia de síntomas comunes. Por ejemplo, los delirios y alucinaciones pueden observarse en el curso de ambos.


¿Cómo distinguir, entonces, ante que enfermedad nos encontramos?

Antes de entrar a responder la cuestión que nos ocupa, conviene recordar la caracterización clínica de cada uno de ellos:

Depresión

Es un trastorno del estado de ánimo en el que uno de los síntomas debe ser la tristeza  (estado de ánimo depresivo) o la pérdida de interés (capacidad para experimentar placer). Además, se acompañará de alguno de los siguientes síntomas: cambios de peso,  problemas de sueño, agitación o enlentecimiento, fatiga o pérdida de energía, sentimientos de inutilidad o culpa, disminución de la capacidad para pensar o concentrarse.

Es el trastorno afectivo más frecuente en personas mayores de 60 años. Múltiples estudios señalan que la depresión puede presentarse en un rango comprendido entre el 30-50 por ciento de los pacientes con demencia [1]. Su prevalencia en este grupo de edad es de 15 a 20 % en la población ambulatoria, pero se incrementa de 25 a 40 % en la hospitalizada con un predominio en el sexo femenino [2].

Demencia

Es un trastorno neurodegenerativo caracterizado por la presencia de deterioro cognitivo persistente que interfiere con la capacidad del individuo para llevar a cabo sus actividades laborales o sociales.  El deterioro cognitivo tiene que estar presente en al menos dos o más dominios cognitivos (como son memoria, atención, lenguaje, praxias, gnosias o funciones ejecutivas). Se suele acompañar de síntomas psicológicos y conductuales: cambios en el estado de ánimo, cambios de personalidad, bajo nivel de energía, enlentecimiento psicomotor, etc.

Pseudodemencia depresiva

Se ha hablado clásicamente de esta entidad para referirse al deterioro cognitivo asociado a la depresión. La depresión en el anciano se suele presentar con síntomas que pueden simular un proceso demencial  (enlentecimiento, pérdida de interés en actividades, dificultad para nombrar objetos,…). Si bien no estamos ante una demencia real, algunos estudios señalan que estos sujetos tienen mayor riesgo de padecerla en un futuro. El seguimiento de los pacientes con depresión de inicio tardío y sin deterioro cognitivo, mostró que muchos de ellos se convirtieron inequívocamente en dementes [5].

¿Cómo distinguirlos?

Los aspectos diferenciales que podemos tener en cuenta, en líneas generales, son los siguientes:

Depresión

Tiene un inicio delimitado y claro y una progresión rápida. Suele haber historia previa de patologías psiquiátricas. Las personas allegadas suelen ser conscientes del deterioro. Las quejas del paciente de sus dificultades son detalladas. En evaluación, no se esfuerzan o rechazan realizar las tareas cognitivas, con respuestas del tipo “no sé”, “no puedo”. Harán hincapié en sus errores o dificultades y se angustiarán más por los resultados. Se observa menor deterioro en las actividades de la vida diaria. El primer síntoma es el estado de ánimo triste o deprimido. En cuanto a las dificultades cognitivas, hay menor deterioro de orientación, buena fluidez verbal y presencia de quejas subjetivas de memoria. Estas dificultades mejorarán tras la implementación de un tratamiento antidepresivo.

Demencia

Suele tener un inicio incierto e insidioso y una progresión lenta. Es más habitual que no haya una historia previa de antecedentes psiquiátricos. Las personas allegadas no suelen ser conscientes al principio, ya que tienden a ocultarse los déficits. Las quejas son vagas e inconcretas, y en ocasiones no es consciente de sus dificultades. Cuando es valorado, se esfuerza en las tareas aunque fracase, y las respuestas son próximas a la corrección. Hacen esfuerzo por tener éxito en esas tareas y se muestran menos angustiados e incluso indiferentes. Manifiestan, desde el inicio, más problemas en las actividades en la vida diaria. Uno de los primeros síntomas son los trastornos de memoria (objetivables), acompañado de deterioro en orientación y baja fluidez verbal. Aunque mejore el estado de ánimo, se mantendrán las dificultades cognitivas.

La detección oportuna de estas manifestaciones en el examen clínico, así como una detallada anamnesis del orden de aparición de las mismas, constituyen el punto de partida para lograr una clara comprensión de la relación causal o del desarrollo simultáneo de la depresión y la demencia [1].

Síntomas que comparten depresión y demencia

En las etapas iniciales de ambos procesos es cuando observaremos la similitud en sus manifestaciones, entre las que se encuentran las siguientes:

  • Dificultades para pensar y concentrarse
  • Problemas de memoria
  • Delirios y alucinaciones
  • Abulia, pérdida de interés
  • Apatía
  • Estado de ánimo triste
  • Enlentecimiento psicomotor

Hay algunas alteraciones en la conducta de los pacientes con depresión (insomnio, anorexia, lloro, tristeza) que se pueden observar con cierta facilidad en los pacientes con demencia, independientemente del grado de deterioro, mientras que el sentimiento de culpa, la desesperanza y la ansiedad, pueden presentar dificultad en su valoración en los pacientes con demencia con deterioro severo [5].


Presencia de depresión en función del tipo de demencia

Parece existir una menor frecuencia de depresiones en la Demencia Tipo Alzheimer (DTA) pero no en la Demencia Vascular (DV) [5]. No obstante, cabe señalar que hay estudios que no han registrado diferencias entre los dos grupos de demencias.

A pesar de que existe una elevada frecuencia de síntomas depresivos en los pacientes con DTA, no es habitual que presenten episodios de depresión mayor [5].

Las depresiones en las DV son más duraderas y severas y tiene mayor prevalencia en las mujeres (esta diferencia por sexos no se ha encontrado en la DTA).

El 38 % de los pacientes con demencia por cuerpos de Lewy presentan evidentes síntomas depresivos y el 14.3 % cumplen criterios de depresión mayor. En este subtipo de demencia las depresiones son más frecuentes que en la DTA [5].

Como conclusión, cabe resaltar la importancia del diagnóstico correcto de cara a la intervención y tratamiento que implementaremos en cada caso.

En el caso de que se detecte una demencia inicial, pueden iniciarse terapias que modifiquen el curso de la enfermedad, ofrecer consejos sobre el curso y pronóstico del deterioro cognitivo, ofrecer servicios disponibles, programas de estimulación cognitiva y brindar consejos genéticos a familiares [4].

Si los déficits cognitivos son parte de un cuadro depresivo, un tratamiento adecuado puede mejorar la calidad de vida del paciente y conseguir la remisión, en muchos casos, de esos síntomas [4]. Las depresiones del anciano correctamente tratadas evolucionan favorablemente.

Referencias bibliográficas

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  3. Montorio, I.y Izal, (2000). Intervención psicológica en la vejez. Madrid: Síntesis
  4. Roca, M., Torralva, T., López, P., Marengo, J., Cetkovich,M., Manes, F. (2008). Diferenciación entre demencias en estadio inicial y depresión utilizando la versión española del Addenbrooke’s Cognitive Examination.  Revista de neurología, 46 (6): 340-343.
  5. Vilalta, J. (2013). Depresión y demencia. Recuperado de http://demencias.sen.es/wp-content/uploads/2013/02/depresion_y_alzheimer.pdf
Loreto Fernández Rubio

Loreto Fernández Rubio

Neuropsicóloga.

LA ACTIVIDAD FÍSICA COMO TRATAMIENTO

Introducción

De cada vez más estamos más informados acerca de los beneficios del ejercicio físico en la salud y en los últimos años nuestra conciencia acerca de ello ha ido creciendo, gracias también a un nuevo concepto de salud que se ha orientado a la promoción de ambientes y estilos de vida saludables.

De hecho, la OMS señala una serie de áreas básicas de actuación para la salud y entre ellas está la actividad física. Asimismo, señala que la actividad física disminuye el riesgo de infarto, la presión arterial, aumenta la capacidad pulmonar, mejora problemas de obesidad, mejora el tono muscular y el sueño, entre otros aspectos. También afirma que la inactividad física es el cuarto factor de riesgo de mortalidad en todo el mundo.

En mayo de 2004, la Asamblea Mundial de la Salud respaldó la resolución WHA 57.17 de Estrategia Mundial sobre Régimen Alimentario, Actividad Física y Salud  donde se recomendaba que los Estados Miembros desarrollaran planes de acción y políticas nacionales para aumentar los niveles de actividad física de sus poblaciones.

En esta misma línea, el Ministerio de Sanidad de España estima que el 13,4% de todas las muertes podrían evitarse si las personas inactivas físicamente cambiaran sus estilos de vida y llegaran a ser activas. Además relacionan la inactividad con una peor evolución de enfermedades y a una mayor pérdida de capacidad funcional.

¿Por qué practicar deporte?

Entonces, ¿por qué no practicar deporte? Hay diferentes teorías al respecto:

  • La teoría psicológica afirma que lo hacemos por la distracción. Es la distracción de eventos estresantes, más que la propia actividad, lo que explica la mejora de sensaciones relacionadas con el ejercicio físico. Esta distracción rompe el ciclo vicioso del pensamiento pesimista. Asimismo, el ejercicio físico mejoraría la autoestima, el estado de ánimo y el equilibrio emocional.
  • La teoría fisiológica apunta a las endorfinas. Éstas disminuyen la sensación de dolor y producen un estado de euforia. El aumento de endorfinas, cuya producción se multiplica proporcionalmente al esfuerzo del organismo, explica la sensación de bienestar durante y después del ejercicio físico. Esta teoría también destaca razones como la relajación muscular, aumento de la temperatura corporal, aumento de la liberación de catecolaminas, dopamina, serotonina y noradrenalina, cambios en las ondas cerebrales y aumento del flujo sanguíneo y oxigenación del sistema nervioso central.
  • La teoría social, circunscribe la causa por la mejora de la autoestima y la percepción de control sobre su propia vida.

La actividad física como tratamiento

En la realización del ejercicio físico intervienen factores motivacionales, pero también se tienen en cuenta las consecuencias tanto a corto como a largo plazo sobre la salud mental tanto en personas sanas como enfermas y no sólo en la prevención de trastornos mentales sino también en el tratamiento de los mismos. En este sentido, la práctica del ejercicio físico puede actuar como complemento terapéutico, sobretodo en tres áreas:

  • En la disminución de la ansiedad y de la depresión
  • En el aumento de los sentimientos de autoestima y en particular de aquellos relacionados con la apariencia física.
  • En la mejoría de la capacidad para afrontar el estrés psicosocial.

¿En qué patologías podría ser aplicada la actividad física como tratamiento?

Pero para producir efectos psicológicos, el ejercicio físico ha de tener la suficiente duración e intensidad. Según Weyerer y Kupfer, las probabilidades de presentar sintomatología depresiva son mayores en personas sedentarias más que en aquellas que realizan algún tipo de ejercicio físico. Lo importante a la hora de realizar ejercicio físico en este tipo de pacientes sería lo siguiente:

  • Buscar el tipo de ejercicio que sea más agradable para el paciente.
  • Fijar metas razonables pero con rigor.
  • Buscar ejercicios sociables como fuente para prevenir el aislamiento.
  • Usar la música como terapia coadyuvante a la realización de ejercicio.
  • Realizar ejercicios en contacto con la naturaleza y a las horas centrales del día para recibir más energía lumínica.

Weinberg y Gould señalan en esta misma línea, que una forma de vida sedentaria aumenta el riesgo de depresión y la depresión aumenta la probabilidad de una forma de vida sedentaria. Para estos autores, cuanto más regular sea la actividad física, cuanto mayor sea el número total de sesiones y cuanto  más largo sea el programa de ejercicios, menores serán los niveles de depresión.

Estos hechos no sólo se aplican a trastornos como la depresión. Por ejemplo, a través de una intervención de terapia ocupacional basada en la actividad física para pacientes con Alzheimer es posible mejorar las Actividades Básicas de la Vida Diaria (cuidado del propio cuerpo) y las Actividades Instrumentales de la Vida Diaria (actividades en su casa y en la comunidad).

Fomentar el ejercicio físico entre los pacientes que se dializan reduce de manera significativa los trastornos de depresión y ansiedad que de forma común sufren este tipo de pacientes.

Hay un acuerdo unánime en que los programas de ejercicios físicos deben ser uno de los tratamientos básicos en todos los pacientes con fibromialgia ya que disminuye los niveles de estrés y la percepción del dolor.

La práctica de actividad deportiva, especialmente la competitiva, repercute en un mayor bienestar psicológico en personas con discapacidad.

También puede ser un factor de calidad de vida en la medida que se cumplan algunas condiciones: que se realice como una actividad de ocio y tiempo libre, que mejore o mantenga la salud, que sus beneficios socioeconómicos sean mayores que sus costes (renuncia a otras actividades, empleo de recursos económicos, relaciones interpersonales) y que se experimenten emociones placenteras en su práctica.

Puede verse como un elemento protector para la aparición de trastornos de personalidad, estrés laboral o académico, ansiedad social, falta de habilidades sociales, disminución del impacto laboral, social y familiar del estrés postraumático.

Conclusiones

A mayor actividad aeróbica, menor degeneración neuronal. Así, algunos procesos y habilidades cognitivas cerebrales en personas mayores eran mejores si practicaban una actividad física. Y lo mismo ocurre en niños. Dedicar un tiempo sustancial a una actividad física en las escuelas trae beneficios en el rendimiento académico de los niños.

Así pues, hay una relación entre el ejercicio físico y el estilo de vida, pero también con la salud y el bienestar.

Parece que está claro el uso del ejercicio físico para combatir enfermedad físicas, como la hipertensión o la diabetes, pero no se le da tanta importancia a su efecto en trastornos mentales, como la depresión y la ansiedad, dos de los trastornos más comunes en nuestra sociedad.

Habría que potenciar la práctica de actividad física, tanto para la prevención como para la mejora de estados negativos de la salud, tanto física como psicológica. Es un elemento central, por tanto, en los programas de promoción de la salud para todo tipo de población, tanto infanto-juvenil como adulta y con o sin patologías específicas, así que a calzarse las zapatillas.

Referencias bibliográficas

  1. Alegre de Miquel, C., García, J., Tomás, M., Gómez, J.M., Blanco, E., Gobbo, M., Pérez, A., Martínez, A., Vidal J., Altariba E., Gómez de la Cámara A. (2010). Documento de Consenso Interdisciplinar para el Tratamiento de la Fibromialgia. Actas especializadas de Psiquiatría, 38 (2): 118-120.
  2. Becker, B. (1998). El efecto del ejercicio y el deporta en el área emocional. Lecturas: ejercicio físico y deportes. Revista Digital, Año 3, Vol 12
  3. Cuesta-Vargas, A.I., Vertedor, C. actividad física, ansiedad y depresión en pacientes sometidos a hemodiálisis. Revista Internacional Médica de las Ciencias de la Actividad Física y Deporte, vol 16, número 61.
  4. Health-Insite Q. H. I (2006). Depression and exercise. Better health Chanel betterhealth.vic.gov
  5. Lee, k. (2003). El ejercicio y la depresión. Consumer Health Interactive
  6. Miguel-Tobal, F., Navet, M. (2001). El efecto del ejercicio físico sobre la ansiedad y la depresión. Selección, Vol 10 (1): 49-57.
  7. Ministerio de Sanidad, Servicios sociales e Igualdad.
  8. Morilla-Cabezas, M. (2001). Beneficios psicológicos de la actividad física y el Deporte. Lecturas: ejercicio físico y Deportes. Revista digital, año 3, vol 43
  9. Organización Mundial de la Salud (2010). Recomendaciones mundiales sobre actividad física para la salud. Ginebra.
  10. Oromi-Durich, J. (2003). Ejercicio físico y salud. Medicina Integral, 41 (3): 115-117.
  11. Van Amersfoort (1999), Prescripción de ejercicio físico y salud mental, Barcelona, Ed Paidotribo.
  12. Weyerer, S., Kupfer, B. (1994). Physical exercise and psichological health. Sports Medicine, 17 (2): 108-116.
  13. 57ª Asamblea Mundial de la Salud, Gienbra, 17 a 22 de mayo de 2004. Resoluciones y decisiones, anexos. Ginebra, OMS.

ESTIMULACIÓN TEMPRANA DE 0 A 3 AÑOS

¿En qué consiste la estimulación temprana?

La estimulación temprana es fundamental en este periodo de los 0 a los 3 años y durante toda la infancia, para el correcto desarrollo general del niño.

Deberá ser temprana para ayudar al niño en su proceso natural y no dejar pasar los momentos más sensibles donde los niños tienen una mayor predisposición dado su proceso de maduración. [3]

Un ambiente enriquecido fomenta un desarrollo adecuado mientras que si es limitado en estímulos puede afectar al niño más adelante.

Proporcionar un ambiente familiar tranquilo y provisto de los estímulos externos naturales, sin evitar los ruidos, el sacarlos a la calle, el contacto con la gente, les ayudará en su adaptación al mundo.

Los niños no se desarrollan aislados, el aprendizaje tiene lugar cuando interaccionan con su entorno social, muestran un gran interés por experimentar lo que observan y copian e imitan constantemente. [1]

No se trata de que sea una estimulación precoz, es decir antes de que el niño esté biológicamente preparado, sino en el momento adecuado, aprovechando la gran plasticidad cerebral.

Cada nuevo aprendizaje, cada impacto emocional, cada nuevo estímulo genera conexiones cerebrales ya desde la etapa prenatal.

Una vez el niño nace se puede realizar una estimulación más dirigida, en momentos en los que esté tranquilo, le sea agradable y que a su vez le implique un reto para avanzar.

La estimulación se puede llevar a cabo en casa siendo los padres conscientes de las pautas a seguir y los periodos evolutivos del niño y ser complementado por los educadores si se dá el caso que va al centro infantil. También existen centros especializados donde los padres pueden aprender más sobre el tema o delegar parte de esta función en profesionales. [4]


Desarrollo sensorial

Estimulación de los sentidos externos (visual, auditivo, táctil, gustativo, olfativo).

Numerosos estudios dan mucha importancia a la estimulación sensorial prenatal, desde que el niño está en el vientre de la madre está desarrollando sus sentidos, aprendiendo y creando redes neuronales, para ello deberemos, hablarle, poner música, realizar movimientos de balanceo…

En el momento de nacer es muy importante el primer contacto piel con piel con la madre y que su primer contacto con el exterior sea lo más agradable y seguro posible.

De los 0 a los 6 meses el bebé se está desarrollando en este área sensorial muy rápidamente e irá pasando gradualmente de los reflejos a los actos voluntarios.

Podemos ayudarle con el contacto visual, mostrándole objetos brillantes y llamativos haciendo movimientos para que los sigan, hablarle, cantarle, poner música, utilizar objetos con sonidos, tener un gimnasio de actividades…

A nivel táctil realizarle masajes, caricias, contacto con diferentes texturas, moverlo, cambiarlo constantemente de posición.

De los 6 a los 12 meses continuar con lo anterior y proporcionarle objetos seguros para manipular y poder llevarse a la boca, los que poder lanzar y hacer percusión.

Es de vital importancia proporcionarles experiencias donde estimulen todos sus sentidos y permitirles experimentar.

Con el paso de los meses y sobre todo en estos primeros años, tienen una gran curiosidad por su entorno y podemos ayudarles a que tengan variedad de experiencias potenciando este periodo tan sensitivo. [2,5,6]

Desarrollo motriz

Estimulación de la capacidad de movimiento.

En este área se trabaja el conocimiento del propio cuerpo, la motricidad gruesa y fina, la coordinación, la lateralidad y los movimientos expresivos.

Durante el primer año ayudaremos al bebé con su tono muscular, cogiendolo, cambiándolo de posición, realizando un masaje más especializado, retándolo a sostener la cabeza, a arrastrarse y poniendo los objetos más lejos para que avancen hacia ellos.

El gateo es una etapa que deberíamos estimular y evitar saltarla pues es fundamental para el desarrollo posterior en esta y en otras áreas.

Estos primeros años son de una gran energía por lo que será importante dar libertad en un entorno seguro, proporcionando juguetes que permitan su movimiento (pelotas, bloques, triciclos…) potenciar las experiencias al aire libre, donde caminar, saltar y correr. [2,5,6]


Desarrollo cognitivo

Estimulación de las capacidades intelectuales.

En este área se trabaja el razonamiento lógico, la creatividad, la orientación espacial, la atención selectiva, la observación, la memoria, el cálculo y los conceptos numéricos.

En la etapa de 0 a 3 años los niños no están cognitivamente preparados para determinadas actividades pero sí podemos empezar a trabajar con ellos la causa-efecto, el observar su entorno, el buscar un objeto guardado, que las personas y objetos siguen existiendo aunque no estén a su vista por ejemplo mama, entender y responder a órdenes sencillas.

A partir de los dos años promover el juego simbólico, imaginar y crear imágenes mentales. [4]

Desarrollo del lenguaje

Estimulación de la capacidad lingüística, expresión y comprensión oral y lecto-escritura.

A partir de los 4 meses aproximadamente se inician los balbuceos, es importante motivar la comunicación, interactuando con el niño e imitando sus sonidos.

Hablarle constantemente de forma correcta y sencilla evitando el habla infantil y llamarlo por su nombre.

Si se quieren introducir diferentes lenguas es el momento idóneo, ya que están receptivos a la variedad de sonidos de cada lengua.

Entre los 8 y los 12 empiezan a aprender palabras sencillas aunque comprenden más de lo que pueden decir.

Entienden la diferencia de tonos y lo que es una sanción o un elogio.

Es muy importante nombrar cada cosa a la que le presta atención y señala con el dedo, para que lo asocie con la palabra correspondiente.

También podemos estimular enseñándole el sonido de los animales, los coches, el toc toc,etc. [2,4]

Desarrollo emocional

Relaciones con su entorno, autoconcepto y emociones.

En esta etapa el desarrollo socio-emocional le llega principalmente a través de los padres, del contacto, el cuidado, la seguridad, etc.

En cuanto van siendo más autónomos y ya caminan se interesan más por la socialización y es algo que tenemos que potenciar para su correcto desarrollo con su entorno y su posterior adaptación escolar, es positivo para ellos conocer que hay otro mundo fuera del núcleo familiar.

Estimularemos su autonomía en cuanto sea posible lo cual le dará seguridad, es importante no hacerles lo que ya son capaces de hacer por si solos aprovenchando que a partir de los 2 años aproximadamente les entusiasma hacer las cosas ellos solitos.

También forma parte de este periodo de edad la aparición de rabietas, en las que deberemos acompañarlos para su adecuada gestión emocional, aprendizaje que utilizarán a lo largo de la vida.

Empiezan a tener preferencias y a entender que ellos también pueden decidir, aunque su nivel madurativo no le permite hacerlo aun de forma eficaz, su expresión favorita será el NO, deberemos tener paciencia y entender que es una fase más en su desarrollo.

Irán también formando su autoconcepto por lo que es fundamental que sus padres o cuidadores confíen en sus capacidades, les animen y no les etiqueten ni comparen, esto les ayudará en su autoestima a lo largo de la vida. [2,4]

Referencias bibliográficas

  1. Escobar Steven. Aprendiendo y creciendo juntos.
  2. Muñoz Gómez, Clara maria. Estimulación temprana bebés felices.
  3. Piaget, J., & Inhelder, B. (1997). Psicología del niño (Vol. 369). Ediciones Morata.
  4. Regidor, R. (2003). Las capacidades del niño: guía de estimulación temprana de 0 a 8 años. Palabra.
  5. Ureña Juan. Estimulación temprana.
  6. Vygotsky, L. (1987). La formación social de la mente. SP.
Yesika Martínez

Yesika Martínez

Psicóloga.

CORTEZA PREFRONTAL: EL DIRECTOR DE ORQUESTA

Introducción

A lo largo del día estamos continuamente planificando las cosas que tenemos que hacer, organizando nuestro tiempo y resolviendo problemas cotidianos.

¿Qué es la corteza prefrontal?

Cuando hablamos de este término hacemos referencia a la parte anterior del lóbulo frontal y se extiende por la zona lateral, inferior y medial de dicho lóbulo [1]. En Neuropsicología se ha considerado como el director de orquesta ya que sus funciones pueden considerarse como los elementos más diferenciales entre el ser humano y el resto de animales. Además podemos afirmar que se trata de una zona de asociación, ya que integra información de diferentes áreas cerebrales y a su vez envía información a otras regiones dadas sus conexiones con el resto del cerebro.

La corteza prefrontal es el sustrato anatómico de las funciones ejecutivas. Éstas vienen a formar un constructo teórico que engloba una serie de procesos cuyo objetivo es la conducta dirigida a una meta y la consecución de un fin mediante el control y la regulación de dichas conductas.

Entre los procesos que podemos englobar dentro de la categoría de funciones ejecutivas encontramos la planificación, la selección de metas, autorregulación de la actividad, anticipación de consecuencias futuras, flexibilidad cognitiva, inhibición de conductas no requeridas en el momento, inicio y control de la actividad. [2] Todas ellas juegan un papel esencial en nuestro funcionamiento cognitivo y conductual, en la regulación emocional y de la conducta social.

Centrándonos en la organización anatómica de la corteza prefrontal, debemos hacer referencia a sus 3 partes principales: el área prefrontal dorsolateral, el área medial y el área orbitofrontal. Cada una de ellas está especializada en un tipo diferente de función, si bien debemos considerarlas como un todo que trabaja de forma organizada y coordinada. Veamos a continuación las principales funciones de estas tres partes de la corteza prefrontal.



Área prefrontal dorsolateral.

Es la parte que ocupa el área lateral del córtex prefrontal. Es la mayor de las tres y la más nueva filogenéticamente hablando y se relaciona con los procesos cognitivos más complejos. Entre sus funciones destacan la memoria de trabajo, la flexibilidad cognitiva, la secuenciación temporal de las acciones, planificación y la solución de problemas. El control atencional, la formación de conceptos y el razonamiento también son funciones llevadas a cabo por este área [1,2].

Área prefrontal mesial

Situada en la parte interna del córtex prefrontal es la base anatómica de las funciones relacionadas con la inhibición conductual, la atención y la regulación de estados motivacionales.

Área prefrontal orbitofrontal

Situada sobre las órbitas de los ojos (de ahí su nombre), en ella se asientan los procesos cognitivos y emocionales que subyacen a las interacciones sociales. Está involucrada en detectar conductas potencialmente peligrosas y en la toma de decisiones en base a yuxtaposiciones de procesos emocionales y racionales [2]


Síntomas asociados a un mal funcionamiento de la corteza prefrontal

Una vez comentadas las diferentes partes que podemos encontrar en la corteza prefrontal, así como las principales funciones asociadas a cada una de ellas, ¿qué podemos observar si se produce un daño o lesión en alguna de las 3 partes principales? En la literatura, el síndrome disejecutivo ha hecho referencia a los signos más cognitivos de una alteración frontal y también se ha considerado como el término que engloba las tres alteraciones que vamos a ver a continuación:

Síndrome disejecutivo

Se produce como consecuencia de un daño en la corteza prefrontal dorsolateral. Si relacionamos lo anteriormente expuesto con la lesión de esta zona, deducimos que lo que se verá afectado principalmente serán los procesos ejecutivos “frios” o más puramente racionales. La memoria de trabajo, la flexibilidad cognitiva (el sujeto se muestra muy rígido y perseverant, no planifica su conducta entre otras (el sujeto no hace ensayos mentales de como va actuar ante una situación nueva antes de llevarla a cabo por lo que no puede predecir las consecuencias de la [4] además, su lesión provoca apatía y pérdida de la conducta autoiniciada.

Síndrome orgánico de la personalidad

En segundo lugar encontramos la lesión en el área orbitofrontal, que da lugar al síndrome orgánico de la personalidad, subtipo desinhibido. Ejemplo de ello es el caso de Phineas Gage, quien sufrió una lesión con una barra de acero que dañó el área orbitofrontal izquierda. Tras esta lesión sufrió un cambio en su personalidad. Este cambio derivó en una personalidad despreocupada, irresponsable e imprudente, inestable emocionalmente, desinhibido e impulsivo, egocéntrico y carente de empatía hacia los demás [3].

Mutismo acinético

Por último y haciendo referencia a la tercera de las partes en las que hemos dividido el córtex prefrontal, encontramos la lesión en la zona mediaSi ésta se encargaba de la atención y estados motivacionales, su lesión puede provocar mutismo acinético, un cuadro muy grave cuyos síntomas son apatía y pérdida de iniciativa (en un grado mucho mayor que la apatía que puede encontrarse en la lesión dorsolateral), desinterés ante todo tipo de estímulos, y ausencia de actividad espontánea tanto verbal como motora.

Conclusiones

La lesión en el córtex prefrontal supone el mal funcionamiento del sujeto en tareas que precisan de las funciones ejecutivas. Hemos visto cómo diferentes partes se encargan de funciones diferentes y que su lesión da lugar a distintos síndromes. Sin embargo, en la clínica es muy difícil encontrarnos con casos puros, por lo que necesitamos ser cautos a la hora de afirmar que la lesión en una zona concreta dará lugar a unos síntomas específicos. De lo único que no cabe duda es que las funciones ejecutivas se localizan en el lóbulo prefrontal y que sin ellas funcionando en su nivel óptimo, el sujeto tendrá grandes dificultades para el funcionamiento individual y social.

Referencias bibliográficas

  1. García-Molina, A., Enseñat-Cantallops, A., Tirapu-Ustarrioz, J., Roig-Rovira, T. (2009). Maduración de la corteza prefrontal y desarrollo de las funciones ejecutivas durante los primeros cinco años de vida. Revista de Neurología, 48, 435-440.
  2. Lozano, A., Ostrosky, F. (2011). Desarrollo de las funciones ejecutivas y de la corteza prefrontal. Revista de Neuropsicología, neuropsiquiatría y neurociencias, 11 (1), 159-172
  3. Navas, E., García, J.J. (2004). El síndrome disejecutivo en la psicopatía. Revista de Neurología, 38 (6), 582-590.
  4. Pararda, M., Corral, M., Fernández, M.C, Fernando, M. (2007). Rendimiento de los pacientes alcohólicos en la evaluación comportamental del Síndrome Disejecutivo (BADS). Mapfre Medicina, 18 (1).
María José Vega Pedrero

María José Vega Pedrero

Psicóloga especialista en Neuropsicología.

CINCO HÁBITOS QUE MEJORARÁN TU MEMORIA

Introducción

Todos nos hemos quejado alguna vez de nuestra memoria. Dónde pusimos las llaves, cómo se llama la calle por la que pasamos a diario o cual es la contraseña de una de nuestras cuentas suelen ser olvidos frecuentes que nos frustran, nos preocupan y a menudo nos hacen pensar que no podemos hacer nada para combatirlos.

Por fortuna, existen estrategias y hábitos de vida con los que se ha demostrado que podemos mejorar nuestra memoria a corto y a largo plazo y con los que lograremos ejerceremos un importante control sobre ella. Aquí hemos seleccionados algunos de estos hábitos a adquirir y con los que puedes empezar hoy mismo.


Relaciona la nueva información con lo que ya conoces

Una de las estrategias más eficaces y a la vez antiguas para potenciar la memoria es el método de loci. Conocido ya desde la época de los griegos y los romanos este método consiste en relacionar la información a aprender con un entorno familiar.

Por ejemplo, si queremos memorizar un número de teléfono, nos imaginaremos caminando por cada una de las habitaciones de nuestra casa, viendo a los números en algún lugar de éstas (el 6 en el recibidor, el 9 en la cocina, y así). Si estás pensando que esta estrategia requiere esfuerzo estás en lo cierto. Al principio te costará comenzar a usarla, pero una vez te acostumbres la emplearás casi sin darte cuenta.

De hecho, el 90% de los participantes en campeonatos de memoria a nivel internacional confiesan utilizar esta estrategia. Además, gracias a la resonancia magnética funcional se sabe que la actividad cerebral en regiones involucradas en la navegación y la memoria espacial es mayor en estos participantes en relación a los que no lo son [5].

No te saltes una noche de sueño, y si lo haces duerme siesta

Muchas son las evidencias que indican que el sueño es un estado óptimo para la consolidación de lo aprendido durante el día [8]. La forma en la que esto sucede es por una parte, gracias a que durante el sueño se produce una activación espontánea de la actividad neural que tuvo lugar durante el aprendizaje y por otra parte, mediante la transferencia de la información reactivada a diferentes regiones de la corteza para su integración con otras memorias [2].

Un estudio publicado en 2016 se observó que dormir 5 horas al día suponía alteraciones en la memoria debido a una disminución de la longitud y densidad de las dendritas (ramificaciones de la neurona encargadas de recibir información proveniente de otras neuronas) en el hipocampo, una de las regiones más importantes para la formación de memorias. Por suerte, una siesta de 3 horas revirtió los efectos de la privación de sueño y permitió que las dendritas volvieran a su estructura normal [4].


Elige chocolate negro en lugar de blanco

Para alegría de muchos, el cacao ha demostrado ser un potente aliado de la memoria. Un estudio en personas jóvenes en el que se les suministraba una barra de chocolate negro o blanco a las 9 de la mañana y se les realizaban pruebas cognitivas 2 horas después, demostró que solamente aquellos individuos que tomaron el chocolate negro incrementaron significativamente sus puntuaciones en los test de memoria [3].

Los beneficios asociados al chocolate negro se cree que son debidos principalmente a los flavonoides, una sustancia antioxidante que también se halla en las frutas. Aunque todavía no se conoce con exactitud el mecanismo de acción de los flavonoides parecen estar involucrados en la dilatación de los vasos sanguíneos, la disminución de la neuroinflamación, la protección de las neuronas más vulnerables y el incremento de su función.

Teniendo esto en cuenta, no sorprende que los fallos de memoria asociados a la edad también se vean amortiguados por el consumo de flavonoides. Un estudio descubrió que la ingesta de una bebida alta en flavonoides provenientes del cacao durante 3 meses incrementó la memoria de un grupo de personas mayores así como la actividad metabólica en el giro dentado, un área de la formación del hipocampo [1].

Mantente activo y aprende caminando

El mero hecho de caminar a la vez que se aprender beneficia a la memoria. Un estudio confirmó que las personas de entre 18 y 30 años que escuchaban vocabulario de otra lengua mientras caminaban al ritmo que ellos elegían recordaban un mayor número de palabras que los que lo hicieron sentados un día más tarde (7).

Las regiones del cerebro que reaccionan en mayor medida a la actividad física son las mismas que se ven afectadas por el consumo de flavonoides o a la restricción de sueño. Así, las personas jóvenes con alta capacidad aeróbica tienen un mayor volumen en regiones de la formación hipocampal (9). Ello supone una excelente protección a enfermedades neurodegenerativas como la enfermedad de Alzheimer, cuya patología comienza precisamente en dichas regiones.

Focaliza tu atención, una cosa por vez

El requisito indispensable para aprender y posteriormente recordar algo es haberle prestado atención en primer lugar. Tan obvia como resulta esta afirmación es su dificultad para cumplirla. Hoy en día parece casi imposible fijar nuestra atención en una sola cosa cuando al mismo tiempo que estamos leyendo, miramos las últimas actualizaciones en nuestras redes sociales, por ejemplo.

Una forma de mejorar nuestra memoria es aumentando la capacidad para concentrar nuestra atención. Entre las estrategias que mejores resultados muestra es la práctica de mindfulness o consciencia plena. Se ha comprobado que un curso de tan solo 2 semanas de duración es suficiente para disminuir las distracciones y mejorar el rendimiento cognitivo [6].

Referencias bibliográficas

  1. Brickman, A.M., Khan, U.A., Provenzano, F.A., Yeung, L.-K., Suzuki, W., Schroeter, H., Wall, M., Sloan, R.P., Small, S.A., 2014. Enhancing dentate gyrus function with dietary flavanols improves cognition in older adults. Nature Neuroscience 17, 1798-1803.
  2. Diekelmann, S., Born, J., 2010. The memory function of sleep. Nature Reviews: Neuroscience 11, 114-126
  3. Field, D.T., Williams, C.M., Butler, L.T., 2011. Consumption of cocoa flavanols results in an acute improvement in visual and cognitive functions. Physiology and Behavior 103, 255-260.
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  7. Schmidt-Kassow, M., Deusser, M., Thiel, C., Otterbein, S., Montag, C., Reuter, M., Banzer, W., Kaiser, J., 2013. Physical Exercise during Encoding Improves Vocabulary Learning in Young Female Adults: A Neuroendocrinological Study. PloS One 8, e64172.
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  9. Whiteman, A.S., Young, D.E., Budson, A.E., Stern, C.E., Schon, K., 2016. Entorhinal volume, aerobic fitness, and recognition memory in healthy young adults: A voxel-based morphometry study. Neuroimage 126, 229-238.
Laura Prieto del Val

Laura Prieto del Val

Doctorando en Neurociencia.

EL CEREBRO ES MUCHO MÁS QUE NEURONAS: LA UNIDAD NUEROVASCULAR

Introducción

En la comunidad científica, y en el público en general, existe una fuerte asociación entre la neurociencias y el estudio del cerebro, con un énfasis particular: las neuronas. Si preguntamos a cualquier persona ¿cuáles células conforman el cerebro?, responderán sin dudarlo: las neuronas. Efectivamente, las neuronas son el miembro más conocido del sistema nervioso central (SNC) y sus propiedades han sido ampliamente estudiadas durante el último siglo. Por esta razón, son ampliamente conocidas sus funciones en diversas actividades humanas como el movimiento, la sensación y la cognición.

Sin embargo, incluso los neurocientíficos parecen olvidar que el cerebro está constituido de mucho más que neuronas. El año pasado se celebró en Dinamarca la Conferencia Europea para Estudiantes de Neurociencias (ENCODS 2016), que este año se celebrará en Alicante, España,  donde observé una cuestión particular. De la muestra de casi cien estudiantes doctorales de toda Europa, alrededor del 90% de ellos estudiaban neuronas. ¿Qué pasa con las células endoteliales, los astrocitos, los oligodendrocitos, las microglías, los pericitos, y las células de Schwann, entre otras? Solamente dos de los estudiantes, incluyéndome, nos dedicábamos a estudiar los astrocitos, por ejemplo, a pesar de que este tipo de célula glial dobla en número a las neuronas en el cerebro humano.

El panorama en el campo de la Neurociencia en general no es muy diferente. La mayoría de los esfuerzos por entender el cerebro se enfocan en el estudio de diversas propiedades de las neuronas. No obstante, algunos tenemos la expectativa de que este panorama cambie en los próximos años. Desde hace por lo menos dos décadas, puede encontrarse literatura neurocientífica haciendo uso del concepto de Unidad Neurovascular (NVU, por sus siglas en inglés) [2] o incluso Unidad Neurogliovascular [5].


Un nuevo concepto integrativo en la Neurociencia: La unidad neurovascular

El concepto de unidad neurovascular nos recuerda que el cerebro está compuesto por una comunidad celular diversa que opera coordinadamente. Fenómenos como la consciencia, el sueño y la vigilia, la percepción, y el movimiento no son solo producto de la actividad neuronal, por el contrario, son el resultado de la acción organizada de decenas de células y factores que dirigen el funcionamiento cerebra en condiciones de salud o patológicas.

En general, puede decirse que la unidad neurovascular está compuesta por al menos ocho miembros: microglías, oligodendrocitos, pericitos, astrocitos, neuronas, matriz extracelular, células endoteliales y células del sistema inmune [2]. La arquitectura de este conjunto es el resultado de cascadas genéticamente programadas que se desarrollan durante la embriogénesis. Gracias a sus orígenes comunes en el embrión, las células que componen la NVU son susceptibles a los mismos factores de crecimiento, y comparten diversas estructuras y funciones que les permite trabajar de manera organizada y recíproca. Aunque podrían indicarse roles individuales para cada uno de los componentes, es difícil definir roles precisos y únicos para cada tipo celular, debido a gran parte de sus funciones están interrelacionadas [6].

Astrocitos, Matriz Extracelular

Los astrocitos son la principal población celular en el SNC, doblando a las neuronas en el humano y un tercio en el ratón. En general, podría decirse que los astrocitos mantienen una interacción indirecta con todo el SNC a través de la expresión de una amplia gama de receptores para neurotransmisores, citoquinas y toxinas, y a través de la liberación de moléculas de la matriz extracelular para regular el agua extracelular, el PH el tejido, y la disponibilidad de metabolitos, entre otros. Del mismo modo, tienen contacto directo con el sistema vascular y neuronal, envolviendo las vasos sanguíneos para controlar el flujo sanguíneo y liberando trasmisores en la hendidura sináptica [1].

Los principales factores que secretan los astrocitos son las moléculas de la matriz extracelular (ECM, por sus siglas en inglés). La ECM es un compuesto de alrededor de 300 proteínas que se encuentran organizadas tridimensionalmente en el espacio extracelular y que constituyen el ambiente extracelular en todos los tejidos mamíferos. Aunque su principal fuente son los astrocitos, las moléculas de la ECM pueden ser secretadas por neuronas y otras células gliales, y su función es modular dinámicamente todo el espectro de funciones celulares, incluyendo la integridad y arquitectura del tejido cerebral mecánicamente o a través de señalización [3]. Particularmente, después de una lesión, las moléculas de la ECM, especialmente la Tenascina-C y el neurocan, son las encargadas de regular las señales inflamatorias del tejido y de conformar la cicatriz fibrótica en el foco de la lesión.

Microglías y células del sistema inmune

Las microglías son una población celular derivada del sistema inmune que constituyen aproximadamente el 20% de la población celular del SNC. Al igual que las células del sistema inmune como las células T, las microglías juegan un papel fundamental durante lesiones del SNC, donde sobre expresan receptores de membrana conocidos como los Toll-like receptors (TLRs), que juegan un papel decisivo en las cascadas patofisiológicas. Las funciones de las microglías y las células del sistema inmune están ligadas a la liberación de citoquinas que llevan a la inflamación del tejido, la muerte celular y disfunción de la berrera hematoencefálica (BBB, por sus siglas en inglés). De la misma manera, las microglías expresan canales de potasio, sodio y calcio que están relacionados con la proliferación, mantenimiento del potencial de membrana, regulación del PH y control del volumen celular [5].

Células endoteliales y pericitos

Las células endoteliales juegan un papel crítico en la conformación y funcionamiento de la BBB, a través de las tight junctions, complejos que regulan el intercambio de compuestos desde y hacia el exterior del SNC. Del mismo modo, la BBB controla el suministro de nutrientes y la eliminación de componentes tóxicos potenciales del cerebro. Sin embargo, es también la responsable de evitar que potenciales componentes terapéuticos entren al cerebro. Por este motivo, investigar los mecanismos y propiedades permeables de la BBB es un punto fundamental para el desarrollo de componentes terapéuticos para tratar diversas patologías [4].

Finalmente, los pericitos, menos conocidos, son células contráctiles unidas a los vasos capilares, cuya función principal es la conformación y regulación de la BBB y el flujo sanguíneo. En este aspecto, se ha observado que una localización coherente de proteínas endoteliales se logra solo en co-cultivo con pericitos. Es de resaltar, que la función de los pericitos en el SNC sano y patológico ha empezado a ser explorada solo recientemente, por lo que constituye un campo novedoso de investigación en Neurociencia. Se ha descubierto, que a través de su comunicación con otras células de la NVU, los pericitos contribuyen a la regulación del acoplamiento neurovascular, a la entrada de células inmunes al SNC después de una lesión, la regulación de angiogénesis y la formación de la cicatriz glial [4].

Conclusión

No hay evidencia que indique que las neuronas son el principal componente de la unidad neurovascular, ni razones claras que permitan entender por qué la gran parte de la investigación neurocientífica se enfoca en ellas. Tal vez, es solo cuestión de costumbre y de seguir un paradigma dominante sin sentarse a observar el cuadro completo.

En la presentación oral que realicé en ENCODS 2016, argumenté ante un atónito público de estudiantes de neurociencias que las neuronas no son ni de lejos el componente más importante del SNC, y que el funcionamiento de la unidad neurovascular tiene como eje a los astrocitos. La homeostasis del tejido en general y múltiples funciones de todos los tipos celulares, están guiadas por los astrocitos y sus moléculas secretadas. Al principio, por supuesto, los investigadores se inclinan por la defensa de las bien conocidas y ampliamente estudiadas neuronas. Pero cuando se pone sobre la mesa el hecho de que los astrocitos son viables sin neuronas, pero las neuronas no lo son sin los astrocitos; y que los astrocitos están en la capacidad de soportar estrés metabólico y proveer soporte a otras células, mientras que las neuronas son débiles y egoístas (no hay evidencia que soporte que la función de las neuronas ayuda a la viabilidad de otras células), el panorama se pinta distinto. Aún me pregunto por qué en diversidad de estudios sobre patologías cerebrales se sigue intentado salvar a las neuronas y no a los astrocitos, por ejemplo, que son más útiles para el estado de salud general del tejido.

Lo cierto es, por el momento, que el estudio de la NVU en su conjunto está en sus inicios, y que el concepto en sí mismo planeta una visión mucho más integrada del funcionamiento del SNC. Si alguna vez lograremos desentrañar toda su complejidad, es algo que los libros de historia del futuro nos dirán.

Referencias

  1. Anderson, M. A., Ao, Y., & Sofroniew, M. V. (2014). Heterogeneity of reactive astrocytes. Neuroscience Letters, 565, 23–29. https://doi.org/10.1016/j.neulet.2013.12.030
  2. Dirnagl, U. (2012). Pathobiology of injury after stroke: The neurovascular unit and beyond. Annals of the New York Academy of Sciences, 1268(1), 21–25. https://doi.org/10.1111/j.1749-6632.2012.06691.x
  3. Dzyubenko, E., Gottschling, C., & Faissner, A. (2015). Neuron-Glia Interactions in Neural Plasticity : Contributions of Neural Extracellular Matrix and Perineuronal Nets. Neural Plasticity, 2016, 498037. https://doi.org/10.1155/2016/5214961
  4. Hawkins, B. T., & Davis, T. P. (2005). The Blood-Brain Barrier / Neurovascular Unit in Health and Disease. Pharmacological Reviews, 57(2), 173–185. https://doi.org/10.1124/pr.57.2.4.173
  5. Khanna, A., Kahle, K. T., Walcott, B. P., Gerzanich, V., & Simard, J. M. (2014). Disruption of Ion Homeostasis in the Neurogliovascular Unit Underlies the Pathogenesis of Ischemic Cerebral Edema. Translational Stroke Research, 5(1), 3–16. https://doi.org/10.1007/s12975-013-0307-9
  6. Muoio, V., Persson, P. B., & Sendeski, M. M. (2014). The neurovascular unit – concept review. Acta Physiologica, 210(4), 790–798. https://doi.org/10.1111/apha.12250
Daniel Manrique Castaño

Daniel Manrique Castaño

Doctorando Graduate School of Biomedical Science.

¿EXISTE REALMENTE EL SEXO FEMENINO Y MASCULINO?

Desde los inicios de la civilización el ser humano ha distinguido y establecido diferentes roles a las personas atendiendo al sexo, a la cultura en concreto de la región y al momento histórico específico que se analice. Con respecto a estas circunstancias, se ha establecido lo que se conoce como género. Es importante poder distinguir claramente entre sexo y género porque, aunque puedan parecer que son lo mismo, en realidad no.

¿A qué hacemos referencia cuando hablamos de sexo y género?

Con respecto al sexo, este concepto hace referencia a la configuración genital de los individuos de la especie en concreto, siendo la norma general (exceptuando casos como el del hermafroditismo, por ejemplo) el hecho de que uno de los dos sexos (el masculino) genera espermatozoides y el otro (el femenino) genera óvulos, siendo ambos tipos de células las encargadas de formar un nuevo individuo producto de su unión.

Con respecto al género, este concepto es mucho más social y cultural, ya que hace referencia a la identidad del individuo como integrante de su entorno social. En este concepto se engloban tres ideas: rol de género, identidad de género y orientación de género.

En la primera idea, el rol de género hace referencia a las ideas, expectativas y papel que se espera que cumplan los individuos de determinado género en su sociedad; en la segunda idea, la identidad de género, se hace referencia a cómo se percibe un individuo concreto en su realidad en el entorno social que le toca vivir y la tercera idea, orientación de género, está relacionada con la atracción sexual que un individuo en concreto tenga hacia uno o más géneros.

En la mayor parte de culturas del mundo se ha establecido, salvo anomalías genéticas y casos concretos como la tratable disforia de género, históricamente por defecto que el sexo masculino corresponde al género hombre y el sexo femenino corresponde al género mujer. No obstante, existen casos particulares de géneros que están moldeados por el entorno cultural concreto, por ejemplo: En La India existe un “tercer género” llamado “hijra” cuyos individuos pueden ser sexualmente masculinos o femeninos pero se identifican con este género, y va al margen de qué etnia o religión profesen; en la tribu americana navajo existen el hombre masculino, el hombre femenino, mujer femenina y mujer masculina además del caso del hermafrodita “nadle” [8-12].


¿Existen realmente un cerebro masculino y femenino?

Una vez presentados y explicados estos conceptos, el siguiente paso consiste en intentar responder a la pregunta que se plantea en el título del artículo, y para ello es importante hacer hincapié en una de las ideas explicadas en el párrafo anterior: El rol de género. En multitud de ocasiones, esta idea ha estado condicionada por factores fisiológicos evidentes, tales como las diferencias físicas derivadas del sistema hormonal (mayor masa muscular en el caso masculino, fertilidad más limitada con la edad y condicionada por ciclos menstruales en el caso femenino, por ejemplo), y la cuestión es: ¿condiciona el sexo nuestro sistema nervioso? [1]

Para empezar a responder a la pregunta, hay que hacer referencia a ciertas afirmaciones que se pueden escuchar tanto en círculos académicos y profesionales relacionados con la neurociencia como en círculos más informales de forma bastante frecuente: Los hombres tienen mejor capacidad de orientación viso-espacial, los hombres son más directos hablando, los hombres tienen una mayor y mejor capacidad de razonamiento lógico, las mujeres tienen una gran agudeza visual para discriminar entre gamas cromáticas de colores, las mujeres son menos directas hablando o las mujeres tienen una mejor gestión y diferenciación de las emociones, por ejemplo.

¿Tienen base científica semejantes afirmaciones?

En algunos casos sí: En el caso de la discriminación cromática femenina, se conoce por estudios experimentales que por norma general sus conos (células de la retina encargadas de la discriminación del espectro cromático y el movimiento) tienen una agudeza y una precisión mayores, lo que les proporciona una vista más precisa que en el caso masculino.

En el caso masculino, la más clara de las citadas anteriormente en cuanto a nivel de estudios realizados es la de la capacidad viso-espacial, ya que se conoce a nivel experimental que su configuración visual y cerebral por norma general propicia una mejor habilidad para observar el entorno y poder hacer estimaciones acerca de cómo alcanzar cierto objeto o calcular cómo arrojar un objeto para alcanzar a un objetivo concreto en su ubicación.

Con respecto al tema de hablar más o menos, atribuido a mujeres y hombres respectivamente, hay cierta evidencia que apoya esta teoría: Durante el acto del habla se activa una región conocida como “Área de Broca” (región de Brodmann número 44) para poder llevar a cabo dicho acto. Diversos estudios de neuroimagen han revelado que durante el habla una diferencia relevante entre sexos es que mayoritariamente en el caso femenino hay activación bilateral, estando los dos hemisferios activos, mientras que en el caso masculino mayoritariamente lo que ocurre es que sólo está activo el hemisferio izquierdo, el hemisferio encargado normalmente de ser el que trabaja con material verbal [2, 5, 6, 7].

Tras estos ejemplos citados anteriormente, puede dar la impresión de que todos y cada uno de los procesos psicológicos básicos que posee el ser humano están condicionados por su sexo biológico y, por ende, a cada sexo hay que atribuirle una serie de roles característicos que se ajusten a sus capacidades físicas y psicológicas.

¿Es esto cierto? No. Esta afirmación no es cierta por una serie de cuestiones que se citan a continuación: La gran variabilidad individual de unos individuos a otros, el momento social e histórico que cada pueblo vive o la cantidad de similitudes que tienen los cerebros masculino y femenino. Aunque se han citado diferencias entre cómo son ciertos procesos cognitivos en función del sexo, no deja de ser cierto que existen muchas similitudes debido a que forman parte de la misma especie.

Por ejemplo, tanto en el caso masculino como en el femenino ocurre de forma similar la activación de la corteza cingulada anterior ante un estímulo concreto (imágenes de la persona amada), que la capacidad para percibir sonidos se procesa en el lóbulo temporal del mismo modo o que las vías visuales (vía del qué y vía del dónde) transcurren por los mismos recorridos corticales con independencia del sexo.

Conclusiones

Una vez desarrollado todo este tema, la cuestión de si existe cerebro masculino y cerebro femenino puede decidirse mejor: No existe en tanto que sean cerebros que presenten claras diferencias anatómicas, sino que existen procesos que en el caso masculino y en el caso femenino pueden desenvolverse de modo diferente dadas sus características biológicas y sus diferencias individuales. Por todo esto, hay que tener en cuenta multitud de factores a la hora de realizar ciertas afirmaciones [3, 4].

Referencias bibliográficas

  1. Alcántara, E. (2013). Identidad sexual/rol de género. Debate feminista, 47, 172-201.
  2. BioMed Central Limited. (2012, September 3). The eyes have it: Men and women do see things differently, study of brain’s visual centers finds. ScienceDaily.
  3. De Vries, G. J., & Boyle, P. A. (1998). Double duty for sex differences in the brain. Behavioural brain research, 92(2), 205-213.
  4. Field, T. (2016). Romantic Love. Int J Behav Res Psychol, 4(3), 185-190.
  5. Harasty, J., Double, K. L., Halliday, G. M., Kril, J. J., & McRitchie, D. A. (1997). Language-associated cortical regions are proportionally larger in the female brain. Archives of Neurology, 54(2), 171-176.
  6. Ingalhalikar, M., Smith, A., Parker, D., Satterthwaite, T. D., Elliott, M. A., Ruparel, K., … & Verma, R. (2014). Sex differences in the structural connectome of the human brain. Proceedings of the National Academy of Sciences, 111(2), 823-828.
  7. Lurito, J. T., Phillips, M., Dzemidzic, M., Lowe, M. J., Wang, Y., & Mathews, V. P. (2000). Men do hear—but differently than women, brain images show. In 86th Scientific Assembly and Annual Meeting of the Radiological Society of North America (RSNA), Chicago.
  8. Morris, J. A., Jordan, C. L., & Breedlove, S. M. (2004). Sexual differentiation of the vertebrate nervous system. Nature neuroscience, 7(10), 1034-1039.
  9. Nanda, S. (1999). The hijras of India: cultural and individual dimensions of an institutionalized third gender role. Culture, society and sexuality: a reader. University of California Press, Berkeley, 226-238.
  10. Schilt, K., & Westbrook, L. (2009). Doing Gender, Doing Heteronormativity: “Gender Normals,” Transgender People, and the Social Maintenance of Heterosexuality. Gender & Society, 23(4), 440-464.
  11. Suárez, A. G. (2010, September). Etnicidad y tercer género. In XIV Encuentro de Latinoamericanistas Españoles: congreso internacional (pp. 2385-2399). Universidade de Santiago de Compostela, Centro Interdisciplinario de Estudios Americanistas Gumersindo Busto; Consejo Español de Estudios Iberoamericanos.
  12. Swaab, D. F. (2004). Sexual differentiation of the human brain: relevance for gender identity, transsexualism and sexual orientation. Gynecological Endocrinology, 19(6), 301-312.
Germán Albeleira

Germán Albeleira

Máster en Neurociencias.