¿Existe relación entre la práctica de Mindfulness y cambios cerebrales?

Introducción

En los últimos años ha aumentado el interés sobre las prácticas meditativas, tanto a nivel social, psicológico y científico. Entre las múltiples prácticas meditativas, la práctica de mindfulness parece ser la que ha recibido más atención.

Si nos paramos a pensarlo, todos nosotros hemos realizado la práctica mindfulness en más de una ocasión, aunque sea sin darnos cuenta. En las ocasiones que somos conscientes de lo que estamos haciendo, pensando o sintiendo, estamos practicando mindfulness. Pero, ¿qué es mindfulness en realidad? 


¿Qué el mindfulness?

Jon Kabat-Zinn, uno de los padres del uso clínico de mindfulness en Occidente, plantea que mindfulness es simplemente “parar y estar presente, eso es todo” [8]. Desde un punto de vista científico se puede definir como un estado en el que la persona es capaz de mantener su atención centrada en un objeto durante un periodo de tiempo teóricamente ilimitado [10].

Componentes del mindfulness.

El mindfulness tendría dos componentes [1]. Uno consistiría en prestar atención a la experiencia inmediata (característica fundamental de mindfulness) reconociendo los acontecimientos corporales, sensoriales y mentales. El segundo componente consistiría en vivir las experiencias presentes con curiosidad, apertura y aceptación.

¿Cómo practicar mindfulness?

La técnica más usada, al menos al principio, consiste en centrar la atención en la respiración, y cuando la mente se aparta de ese foco atencional, se vuelve a redirigir suavemente a ésta.

¿Qué relación existe entre el mindfulness y la salud?

Un aspecto importante es que la práctica de mindfulness se ha relacionado con varios indicadores de salud, como por ejemplo menores niveles de afecto negativo y otros síntomas psicopatológicos, mayor vitalidad o un mayor equilibrio del sistema nervioso autónomo.Este hecho ha puesto de manifiesto la posible utilidad del mindfulness en el tratamiento de diferentes trastornos.

Atención, concentración y conciencia de las experiencia

Así mismo, a través de la práctica mindfulness se pueden cultivar la atención y la concentración, lo cual puede ser muy beneficioso para diferentes terapias psicológicas cognitivas.

De hecho, ya existen diferentes técnicas terapéuticas en el que las prácticas meditativas destacan, como por ejemplo, la reducción del estrés basada en mindfulness, la terapia cognitiva basada en mindfulness, la terapia de aceptación y compromiso y la terapia conductual dialéctica [11].

Otros mecanismos subyacentes a los efectos positivos del mindfulness, además del ya comentado control sobre la atención, serían una mayor conciencia de las experiencias internas y externas y una menor reactividad a las mismas, por lo que se consigue una mejor regulación emocional y una mayor flexibilidad psicológica. 


¿Qué cambios cerebrales se observa tras la práctica de mindfulness?

Dados los beneficios comentados, desde la Neurociencia se ha querido dar respuesta a la pregunta sobre qué cambios cerebrales los acompañan, tanto a nivel anatómico como funcional.

De este modo, los numerosos estudios realizados en los últimos años han coincidido en que la práctica de mindfulness se relaciona con cambios en tres estructuras básicas: la corteza cingulada anterior (ACC), la ínsula (INS) y la corteza prefrontal.

Atención

Centrémonos, en primer lugar, en la relación entre la meditación mindfulnes, la atención y la ACC. Uno de los primeros estudios que analizó dicha relación fue el realizado por Lazar y colaboradores (2000).

Al estudiar, mediante resonancia magnética funcional (fMRI), como era la actividad cerebral de meditadores de larga duración cuando centraban la atención en construir nombres de animales, los autores encontraron cambios en la activación en diferentes áreas, entre ellas la ACC [9].

Corteza prefrontal

Desde ese momento serían varios los trabajos en los que la ACC destacaría cómo área de interés en la meditación. Un ejemplo es el es trabajo de Hölzel y colaboradores (2007), en el que compararon la actividad cerebral de meditadores expertos y sujetos sanos en dos condiciones: prestar atención a la respiración y realizar operaciones aritméticas mentalmente.

Al comparar dichas condiciones, pudieron observar que durante la condición de atención a la respiración, los meditadores expertos mostraban una mayor activación en la ACC rostral y la PFC dorsomedial [7].

De este modo, podríamos pensar que a mayor nivel de entrenamiento mindfulness y por tanto, mayor entrenamiento atencional, mayor actividad en ACC.

Menor activación ACC

Sin embargo, Brefczynski – Lewis y colaboradores (2007) compararon meditadores de larga y media duración y observaron que los meditadores de larga duración exhibían una menor activación en ACC que los de media duración [2]. Así, llegados a cierto punto de experiencia, puede que el esfuerzo para prestar atención sea menor, por lo que la actividad en ACC disminuya.

Por otra parte, también se han observado cambios en la estructura de la ACC por la práctica meditativa, incluso con prácticas relativamente breves. Tras ocho semanas de práctica diaria ya se observaron cambios en diferentes estructuras entre las que se encontraba la ACC posterior [6].

Conciencia corporal e ínsula

Por lo que se refiere a la relación entre la meditación, la conciencia corporal y la ínsula, uno de los estudios más destacados es el realizado por Farb y colaboradores (2007). En éste, compararon la actividad cerebral de sujetos sin experiencia previa con sujetos que habían realizado un curso de mindfulness de ocho semanas.

Los resultados indicaron que los sujetos que habían recibido el curso mostraron un aumento de la actividad en la INS y la corteza somatosensorial secundaria [4]. Por otro lado, diversos estudios han reflejado un mayor grosor cortical [9] y mayor densidad [7] de materia gris en la ínsula en meditadores de larga duración.

Corteza prefrontal y amigdala

Si nos fijamos en la PFC, entra en juego la relación entre la meditación y la regulación de las emociones. De hecho, existen diversos estudios sobre el papel del PFC y la regulación de las emociones.

Por ejemplo, Creswell y colaboradores (2007) encontraron una reducción de la conectividad funcional entre la PFC y la amígdala en meditadores que realizaban una tarea de reconocimiento de caras, al compararlos con sujetos que no practicaban meditación [3].

Puede que este resultado se pueda relacionar con el hecho de que las personas que practican meditación mantengan cierto grado de distanciamiento de la experiencia emocional, considerando los estados emocionales como “objetos” de atención, y no como realidades.

Otros autores han obtenido resultados similares [4,7], sin embargo, Goldin y colaboradores (2010), consideraron la amígdala como centro principal de la regulación de las emociones y observaron una reducción de la dicha estructura tras un entrenamiento en reducción de la ansiedad mediante técnicas de meditación [5]. 


Conclusiones

En resumen, la práctica de mindfulness, prestar atención al momento presente y sin juzgarlo, se acompaña de múltiples beneficios psicológicos y para la salud. Dichos beneficios se relacionan con cambios en la actividad y la estructura cerebral, especialmente en la corteza cingulada anterior (mejora del control atencional), la ínsula (mejora de la conciencia coorporal) y la corteza prefrontal (mejora en la regulación emocional).

Referencias bibliográficas

  1. Bishop, S. R., Lau, M., Shapiro, S., Carlson, L., Anderson, N. D., Carmody, J., Segal, Z. V.,Abbey, S., Speca, M., Velting, D., & Devins, G. (2004). Mindfulness: A Proposed Operational Definition. Clinical Psychology: Science and Practice, 11: 230-241.
  2. Brefczynski-Lewis, J.A., Lutz, A., Schaefer, H.S., Levinson, D.B., & Davidson, R.J. (2007) Neural correlates of attentional expertise in long-term meditation practitioners. Proceedings of National Academy of Science of the United States of America, 3; 104(27): 11483-8.
  3. Creswell, J.D., Way, B.M., Eisenberger, N.I., & Lieberman, M-D. (2007) Neural correlates of dispositional mindfulness during affect labeling. Psychosomatic Medicine, 69(6): 560-5
  4. Farb, N., Segal, Z. V., Mayberg, H., Bean, J., Mckeon, D., Fatima, Z. & Anderson, A. (2007) Attending to the present: mindfulness meditation reveals distinct neural modes of self-reference. Social Cognitive and Affective Neuroscience, 2(4): 313-322.
  5. Goldin, P. R., & Gross, J. J. (2010). Effects of mindfulness-based stress reduction (MBSR) onemotion regulation in social anxiety disorder. Emotion, 10(1): 83-91.
  6. Hölzel, B. K., Lazar, S. W., Gard, T., Schuman-Olivier, Z., Vago, D. R., & Ott, U. (2011). How Does Mindfulness Meditation Work? Proposing Mechanisms of Action From a Conceptual and Neural Perspective. Perspectives on Psychological Science, 6(6): 537-559.
  7. Hölzel, B. K., Ott, U., Hempel, H., Hackl, A., Wolf, K., Stark, R., & Vaitl, D. (2007) Differential engagement of anterior cingulate and adjacent medial frontal cortex in adept meditators and non-meditators. Neuroscience letters, 421(1): 16-21.
  8. Kabat-Zinn, J. (2005): Full catastrophe living: Using the wisdom of your body and mind to facestress, pain, and illness, Nueva York, NY, US, Delta Trade Paperback/Bantam Dell.
  9. Lazar, S. W., Bush, G., Gollub, R. L., Fricchione, G. L., Khalsa, G., & Benson, H. (2000). Functional brain mapping of the relaxation response and meditation. NeuroReport, 11(7): 1581-1585.
  10. Lutz, A., Dunne, J. D., & Davidson, R. J. (2007). Meditation and the Neuroscience of Consciousness: An Introduction. En: Zelazo, P., Moscovitsch, M., & Thompson, E. The Cambridge Handbook of Consciousness. Cambridge University Press. Cambridge, New York.
  11. Simón, V. M. (2006). Mindfulness y Neurobiología. Revista de Psicoterapia, 5-30.
Xisca Rosselló Muntaner

Xisca Rosselló Muntaner

Psicóloga General Sanitaria. Doctorada en Neurociencia.

luz solar

Los efectos de la luz solar sobre nuestra conducta

Introducción

Aunque pueda parecer insignificante la influencia de la luz solar en nuestra conducta, en realidad su influencia en nuestro organismo puede resultar muy importante y puede moldear más de lo que cualquiera podría pensar nuestra conducta y nuestro modo de ver y afrontar las diversas situaciones que se pueden plantear en la vida cotidiana.

No es extraño que en países escandinavos o regiones cercanas, en los que las horas de luz solar son menores en comparación a otras regiones del mundo, haya una tasa de depresión muy elevada y que el número de suicidios cometidos a lo largo del año sea muy elevado.

Para paliar los posibles efectos negativos en el organismo de la falta de horas de luz, es necesario que las personas propensas a vivir episodios de falta de luz permitan a su cuerpo absorber la luz solar pertinente para su salud.

Las horas más aconsejables para tal actividad son las que se sitúan al amanecer y al mediodía, principalmente porque a esas horas del día es cuando el sol se ubica en una posición más alta y los rayos inciden de manera masiva en la superficie terrestre [1,3].


¿Cómo nos afecta la luz solar?

La pregunta pertinente que cualquier persona puede hacerse al respecto de este tema y que no conozca el funcionamiento de este tipo de luz natural en el organismo es la siguiente: ¿Cómo afecta la luz solar en nuestro organismo y cómo de importante es para la nuestra salud?

Lo primero que se hace necesario tener en cuenta es que es una fuente de vitamina D para el organismo. Lo segundo es que los ciclos de día y noche, regidos por el Sol y la Luna, afectan al ritmo circadiano de vigilia-sueño de las personas; en esta regulación de los ciclos interviene de forma importante, a la par que el sistema nervioso (una de las vías de actuación de este sistema es por la incidencia de la luz solar en la retina, la cual es influyente para la vía retinal hacia el hipotálamo), otro de los grandes sistemas reguladores del organismo del ser humano: el sistema endocrino, cuya función primordial es la secreción hormonal de cierto tipo de hormonas las cuales son secretadas desde diferentes partes del cuerpo humano como por ejemplo la glándula pineal (también conocida como epífisis) o el núcleo supraquiasmático medial.

Hormonas

Una de las hormonas implicadas en la regulación del ciclo de la vigilia y el sueño es la melatonina, la cual experimenta grandes niveles de producción en el momento en el que la oscuridad se hace mayor en el entorno del sujeto; cuando la oscuridad se va atenuando o va en decremento alrededor del sujeto la cantidad de melatonina producida es menor.

Por último, se ha señalado la importancia del sol en relación a los cambios de humor, ya que parece (e incluso se puede intuir hasta cierto punto dado el estereotipo de que la gente que vive en zonas en las que hay gran cantidad de luz solar es más animada y extrovertida que la gente de regiones en las que no incide tanto la luz solar, como el Norte de Europa, con el estereotipo de gente fría, distante y con un carácter más introvertido) que modela nuestro humor haciendo que seamos más activos y se tenga una mayor predisposición a la acción.

Puede decirse que el Sol es una especie de motor que hace que los seres humanos presenten mayor actividad o, como mínimo, mayor predisposición a hacer cosas (puede influir también el hecho de que con mejor clima la posibilidad de hacer más actividades por parte de la persona se incrementan porque no se ciñen únicamente a lo que pueda realizar en casa).

De hecho, es tan influyente en la conducta y en el humor este tipo de luz natural que existe, aunque pueda parecer increíble, una clase de terapia en la que se emplea dicha luz procedente del astro rey y que ayuda a mejorar en la medida de lo posible el estado mental de las personas: Helioterapia [2,3].


¿Qué es la Helioterapia?

Para poder llevar a cabo la Helioterapia, es necesario preparar al sujeto para despertarse a las horas adecuadas para poder captar la mayor cantidad de luz solar durante el amanecer. Por ello, es importante el tener una higiene de sueño adecuada para que el sujeto pueda despertarse a las horas a las que más incide el astro alrededor del cual gira nuestro planeta y poder así captar toda la luz posible.

Además, es necesario exponerse una serie de horas para que el sujeto vaya notando unas variaciones en su estado de ánimo lo suficientemente significativas para poder avanzar en la terapia de tratamiento de su patología mental. A medida que la cantidad de luz solar vaya en aumento, es esperable que el paciente que necesita la terapia vaya notando una serie de cambios en su humor y en su conducta que le permitan llegar, de forma satisfactoria, a un estado en el que se encuentre lo suficientemente apto para que pueda desenvolverse en su vida cotidiana con la mayor normalidad posible.

¿Para qué sirve?

A pesar de ser relativamente poco conocida en el ámbito de la cultura popular, la Helioterapia también es un buen método para combatir trastornos mentales especialmente vinculados a la falta de horas de luz que el sujeto experimenta en un determinado periodo de tiempo debido a su ubicación geográfica. No obstante, su efectividad está más que probada y su uso podría ayudar a mejorar la situación de las persona que sufren trastornos mentales desde una perspectiva más natural y barata [3].

En resumen, aunque la luz natural es un recurso que no cuesta nada y su efectividad está fuera de dudas, el fomentar su uso en regiones en las que a priori no tendría sentido llevarlas a cabo y contemplarla como un recurso rigurosamente válido para tratamiento terapéutico de personas que experimentan alteraciones (principalmente en el aspecto emocional) y que pueden hacer que su vida diaria no sea resuelta de manera satisfactoria en ese determinado momento [2].

Referencias bibliográficas

  1. Golden, R. N., Gaynes, B. N., Ekstrom, R. D., Hamer, R. M., Jacobsen, F. M., Suppes, T., … & Nemeroff, C. B. (2005). The efficacy of light therapy in the treatment of mood disorders: a review and meta-analysis of the evidence. American Journal of Psychiatry, 162(4), 656-662.
  2. Küller, R. (2002). The influence of light on circarhythms in humans. Journal of physiological anthropology and applied human science, 21(2), 87-91.
  3. Rosenthal, N. E., Sack, D. A., Gillin, J. C., Lewy, A. J., Goodwin, F. K., Davenport, Y., … & Wehr, T. A. (1984). Seasonal affective disorder: a description of the syndrome and preliminary findings with light therapy. Archives of general psychiatry, 41(1), 72-80.
Germán Albeleira

Germán Albeleira

Licenciatura en Psicología. Máster en Neurociencias.

neurociencia

¿Es fiable la Neurociencia?

Introducción

La ciencia es una de las principales actividades académicas y económicas de nuestros días. Aunque posee un amplio y diverso pasado, podría decirse que la ciencia se instituyó formalmente como una disciplina del conocimiento en el siglo XVII.

En Discurso sobre el método, el filósofo y matemático francés René Descartes postuló las reglas que la filosofía natural (ahora ciencia) debía seguir para llegar a la verdad a través de la razón y la experimentación.

Además de otras características, el método científico cuenta con dos pilares fundamentales: la reproducibilidad y la falseabilidad. El primero, hace referencia a la posibilidad de que alguna persona, en cualquier lugar, pueda repetir un experimento que ha sido comunicado anteriormente por algún medio. En la actualidad, el consenso académico utiliza el artículo científico como el principal medio de comunicación. Por su parte, la falseabilidad hace referencia a que los postulados científicos no son verdades absolutas, sino que bajo ciertas condiciones, un mismo experimento podría llevar a resultados o conclusiones distintas.

Sobre la Neurociencia

No hay duda de que la Neurociencia es una de las más importantes e interdisciplinares ciencias de las últimas tres décadas. La última década del siglo pasado fue considerada la década del cerebro, gracias a todos los esfuerzos y progresos a nivel mundial en esta materia.

Personalmente, como neurocientífico, me siento orgulloso de hacer parte de tan bella expresa: La exploración de un conjunto de elementos biológicos que conforman un órgano excepcional para conocer el universo: el cerebro, algo fascinante.

Sin embargo, asimismo, me sumo a aquellas voces de preocupación sobre el quehacer de esta disciplina. Nadie negaría que la neurociencia es una ciencia, sin embargo, sus pilares están en una importante crisis. ¿Será ciencia hacer bellos experimentos y obtener interesantes resultados, aunque nadie más los pueda reproducir? Aunque la pregunta puede causar asombro, es importante saber que al menos dos tercios de los experimentos en Neurociencia son irreproducibles.


¿Son reproducibles todos los experimentos neurocientíficos?

La publicación de los resultados de un experimento en un artículo científico, supone la posibilidad de que además de acceder a la información, otros científicos puedan repetir el mismo experimento, y tal vez, llegar a las mismas conclusiones. Sin embargo, solamente el 30% de los experimentos en Neurociencia, y otras ciencias naturales, son reproducibles. Las razones son variadas, pero vale la pena considerar algunas de las más importantes.

Un sondeo realizado por la revista Nature, que contó con la participación de 1500 científicos, muestra que el 90% de ellos considera que la irreproducibilidad es una crisis para la ciencia; que en biología entre el 60 y 80 % de los investigadores han fallado en reproducir experimentos propios o de otros; y que pocos investigadores logran publicar resultados de experimentos reproducidos, principalmente debido al poco valor que las revistas científicas dan a este tipo de estudios [1].

¿Por qué no son reproducibles determinados experimentos?

Entre los factores que llevan a la irreproducibilidad sobresalen el reporte selectivo, diseño experimental y análisis estadístico deficiente, la presión por publicar, y el fraude. Por desgracia, estos factores son bastante comunes en diferentes ámbitos de la investigación en neurociencia [4].

Reporte selectivo

Tal vez, el reporte selectivo sea el más común de ellos. Hace referencia al ocultamiento de información que se considera problemática o debatible. Por ejemplo, cuando se muestran los resultados de un tratamiento exitoso en 100 ratones, sin mencionar que el mismo tratamiento mató a otros 50; o que por razones prácticas (materiales, disponibilidad e incluso vacaciones) el experimentador tuvo que varias algunas de las condiciones durante el experimento. En otras palabras, cualquier cosa que haya ocurrido durante el experimento, aunque sea importante reportarla, se obvia para evitar preguntas, comentarios o rechazos por parte de los evaluadores.

Diseño experimental y análisis estadístico

El diseño experimental y el análisis estadístico deficiente son la principal fuente de base en los experimentos neurocientíficos.

Katterin Button y su equipo publicaron en 2013 en el Nature Reviews of Neuroscience [7] un análisis sobre los factores que afectan la fiabilidad de las neurociencias. Su principal conclusión indica que el poder estadístico de la mayoría de los experimentos en la disciplina es muy bajo, que sumado a la deficiencia en los diseños experimentales socavan la fiabilidad de los resultados.

Por ejemplo, se ha demostrado que en los experimentos donde se han utilizado técnicas de ciego y doble ciego para blindar a los investigadores, los efectos son menores que en los estudios donde el investigador conoce el tratamiento administrado.

Los investigadores mencionan: “estos reducen la reproducibilidad de las hallazgos neurocientíficos y afectan negativamente la validez acumulada de los hallazgos. Desafortunadamente, las prácticas de reporte y publicación es poco probable que cambien rápidamente”.

Lo anterior no es un tabú. Dorothy Bishop, profesor de Neuropsicología del Desarrollo argumenta que la Neurociencia utiliza en gran medida métodos que pre-suponen hipótesis y aumentan de manera considerable los falsos positivos. En otras palabras, los investigadores, al final, se las ingenian para encontrar lo que estaban buscando [4].

¿Cómo mejorar la reproducibilidad?

Tal vez Button y su equipo estén en lo cierto. En el 2010 se publicaron las ARRIVE (Animal Research: Reporting of In Vivo Experiments) guidelines como un recurso para mejorar la reproducibilidad y las condiciones experimentales con animales [7].

Estas guías solicitan que los investigadores ofrezcan información detallada sobre las condiciones experimentales en los animales que permitan a otros investigadores conocer las condiciones bajo las cuales se llevó un experimento.

Sin embargo, el título de un análisis en 2014 da cuenta del resultado “Two Years Later: Journals Are Not Yet Enforcing the ARRIVE Guidelines on Reporting Standards for Pre-Clinical Animal Studies”. Esto indica que tanto investigadores como editores tienen responsabilidad en la crisis de reproducibilidad [3].

La presión por publicar

La presión por publicar es un factor de aparente preocupación en el mundo cientifico. El premio Nobel en Física en el año 2012 Peter Higgs, dijo en una entrevista al diario The Guardian [6], que con el sistema actual él no conseguiría ningún empleo en una universidad por considerársele poco productivo. Sin embargo, con no más de 10 artículos publicados su descubrimiento del mecanismo que dota de masa a las partículas es considerada uno de los más importantes de la física.

Del mismo modo, Daniel Sarewitz, co-director del consorcio para la ciencia de la Universidad de Arizona, considera que la presión por publicar que imponen las universidades e institutos de investigación a sus trabajadores disminuye la calidad de la ciencia [9].

A diferencia de los años 50 y 60’s, cuando Higgs hizo su carrera científica, el sistema académico actual privilegia en gran manera el número de publicaciones de sus asociados. No importante mucho la calidad, el modelo, la relevancia, solo el número.

Quienes pertenecemos a la plataforma ResearchGate, podemos ver que hay investigadores que semanalmente suben múltiples artículos, una situación que entre otras cosas, genera preguntas sobre la real participación de estas personas en las publicaciones, algo que tiene relación con la ética profesional.

La combinación de estos y otros factores llevan a que la reproducibilidad en las ciencias de la vida, incluida la Neurociencia, no supere el 50%, y resulte en costos de 28 mil millones de dólares en investigaciones preclínicas irreproducibles, sólo en Estados Unidos [8].


Algunos datos

Por ejemplo, el campo de investigación al que me dedico, investigación en isquemia cerebral (stroke), Victoria O’collins y su equipo de investigación publicaron en 2006 un análisis sobre 1026 tratamientos para stroke [9].

Se reporta que a lo largo de tres décadas han incrementado exponencialmente los experimentos de neuroprotección, que apuntan a disminuir el tamaño del área infartada en varios modelos de accidente cerebrovascular.

De los 1026 tratamientos, se reporta que 603 fueron probados en modelos de isquemia cerebral focal, 374 fueron efectivos, 97 de ellos fueron utilizados en ensayos clínicos y solo uno, el Tissue Plasmoginen activator (Tpa) ha resultado útil para reducir el tamaño del infarto en humanos.

Aunque es un análisis de hace una década, en la actualidad el número de tratamientos probados se puede multiplicar 10 veces, y el resultado sigue siendo el mismo, solo hay un tratamiento de neuroptrotección que es efectivo, eso sí, bajo ventanas de tiempo muy cortas y condiciones clínicas específicas del paciente.

Asimismo, se reporta que muchos de los experimentos son irreproducibles, otros llevan a conclusiones distintas cuando se cambia el diseño experimental, y de manera importante, la mayoría sobreestima los efectos o hacen extrapolaciones inadecuadas.

Conclusiones

Para importantes Journals como Science o Nature la reproducibilidad es un problema importante para la ciencia. Desde hace un año recibo semanalmente la revista Nature en mi buzón, y es una sorpresa para mí ver que en muchos de los volúmenes hay uno o dos artículos abordando el problema.

La editorial de la edición del 25 de agosto de 2016 “Go Forth and replicate” atestigua que tanto investigadores como editores no están particularmente interesados en la reproducción de experimentos.

Sistema de reproducibilidad

Por un lado, indica que el sistema de reproducibilidad carece de valor, visibilidad y convención, y además, que los investigadores sienten un extraño riesgo de retaliación, tanto los que intentan replicar un experimento, que no quieren entrar en conflicto con la publicación previa, como los pioneros, quienes en muchas ocasiones se niegan abiertamente a compartir detalles metodológicos.

En 1995 el afamado astrónomo y divulgador de la ciencia, Carl Sagan, publicó un libro titulado el mundo y sus demonios, donde nos expone las características ventajosas y exitosas de las ciencias sobre otras disciplinas no científicas como la astrología o la adivinación.

La hipótesis de Sagan es precisa: más allá de la validez o veracidad de sus postulados, el poder de la ciencia radica en la posibilidad que tienen los investigadores de reproducir un experimento que permita confirmar, refutar o falsear una teoría o hallazgo previo; disciplinas como la astrología no pueden hacer.

Sin embargo, qué opinaría Sagan en nuestros días, si observase que la Neurociencia (y otras disciplinas de la ciencia) son incapaces de reproducir al menos el 70% de los experimentos publicados en la literatura científica.

¿Debería seguir considerándose ciencia un experimento que no se puede reproducir? Si no se toman en serio las grabaciones de fantasmas, porque ningún investigador puede reproducir dichos hallazgos, por qué no debería tratarse de igual forma los resultados de un experimento que exitosamente promete un mecanismo para tratar el Alzheimer, pero nadie más puede reproducir?

Referencias bibliográficas

  1. Aitkenhead, D. (6 de diciembre, 2013). Peter Higgs: I wouldn’t be productive enough for today’s academic system.
  2. Baker, D., Lidster, K., Sottomayor, A., & Amor, S. (2014). Two Years Later: Journals Are Not Yet Enforcing the ARRIVE Guidelines on Reporting Standards for Pre-Clinical Animal Studies. PLoS Biology, 12(1).
  3. Baker, M. (2016). 1,500 scientists lift the lid on reproducibility, Nature 533, 452–454.
  4. Bal, Liz (2015). Is science broken? The reproducibility crisis.
  5. Button, K. S., Ioannidis, J. P. a, Mokrysz, C., Nosek, B. a, Flint, J., Robinson, E. S. J., & Munafò, M. R. (2013). Power failure: why small sample size undermines the reliability of neuroscience. Nature Reviews. Neuroscience, 14(5), 365–76.
  6. Freedman, L. P., Cockburn, I. M., & Simcoe, T. S. (2015). The Economics of Reproducibility in Preclinical Research. PLOS Biology, 13(6), e1002165.
  7. Kilkenny, C., Browne, W. J., Cuthill, I. C., Emerson, M., & Altman, D. G. (2010). Improving Bioscience Research Reporting: The ARRIVE Guidelines for Reporting Animal Research. PLoS Biology, 8(6), e1000412.
  8. O’Collins, V. E., Macleod, M. R., Donnan, G. A., Horky, L. L., van der Worp, B. H. and Howells, D. W. (2006), 1,026 Experimental treatments in acute stroke. Ann Neurol., 59: 467–477. doi:10.1002/ana.20741
  9. Sarewitz, D. (2016). The pressure to publish pushes down quality. Nature, 533(7602), 147.
Daniel Manrique Castaño

Daniel Manrique Castaño

Doctorando Graduate School of Biomedical Science.

Neuromanagement

Neuromanagement, ¿dónde la Neurociencia y la Empresa se unen?

Introducción

Admitámoslo, el término “neuro” está de moda. Por ello, en la actualidad son muchos los términos que surgen al respecto, como es el caso del Neuromanagement.

El cerebro en sí viene estando de moda desde hace bastantes años. Quizá algo tuviera que ver en este hecho, la Proclamación Presidencial nº6158 del Gobierno de los Estados Unidos, en donde George H.W. Bush daría el pistoletazo de salida al “brain-boom” al inicio de los 90:

“Now, Therefore, I, George Bush, President of the United States of America, do hereby proclaim the decade beginning January 1, 1990, as the Decade of the Brain. I call upon all public officials and the people of the United States to observe that decade with appropriate programs, ceremonies, and activities.”

‘Where it all began’ podríamos decir. Ya ha pasado más de una década, y la curva de aprendizaje con respecto al conocimiento del cerebro humano y sus fundamentos neurobiológicos no cesa de crecer exponencialmente.

Sin duda, nos ha traído muchas ventajas con respecto a su aplicación en la práctica clínica y en la comprensión de los engranajes de nuestro músculo más preciado.

Neuroauge

Aun así, en contraposición a todas las ventajas, siempre hay un ‘pero’. Este neuro-auge también ha dado pie al surgimiento de diversas disciplinas, tendencias, y prácticas totalmente desacertadas y en su gran mayoría sin un fundamento científico claro, que perjudican en gran medida a la fe en este campo, sobre todo cuando se trata de aplicarlo a otras disciplinas más allá de la Biología, la Psicología o la Medicina – clínica o de investigación –.

El mundo business en muchas ocasiones se ha mostrado reticente a la conjunción de sus teorías y la Neurociencia; bien por falta de credibilidad o bien por no ver una conexión clara entre ambas.

Sea la razón que sea, ha pasado bastante tiempo hasta empezar a conseguir ciertos puntos de enlace.

Hoy día, parece que empezamos a ver los primeros brotes de lo que algunos llegan a denominar una nueva era emergente.

Dada mi experiencia académica y profesional, he podido comprobar de primera mano que en muchos aspectos, los negocios y la ciencia tienen muchos más procesos comunes de los que a priori podríamos pensar, sólo era cuestión de tiempo que se trazase un puente entre ambas orillas del río. 


¿Qué es el Neuromanagement? 

Y es en este punto donde llegamos al Neuromanagement. En primer lugar, conviene aclarar que siendo un campo tan joven, la terminología al respecto dista de estar unificada.

Por lo que es conveniente definir previamente el concepto al que se irá haciendo referencia en el presente artículo, cuando hablamos de Neuromanagement, nos referimos a los modelos de gestión de personas en la organización basados en los fundamentos de la neurociencia.

Una de las tendencias más mediáticas del Neuromanagement es el uso de técnicas de registro neurofisiológico en procesos de recruitment.

Sin embargo, el Neuromanagement no es simplemente eso, abarca un campo mucho más amplio al mismo tiempo que aporta grandes ventajas para la mejora de la eficacia en el trabajo, desde los niveles técnicos a los mandos directivos.

Citando textualmente a Néstor Braindot, “La Neurociencia aplicada constituye la llave maestra para la innovación en materia de liderazgo, conducción y gestión de las organizaciones y empresas”.

¿Cómo funciona?

Frecuentemente se escuchan conversaciones de altos directivos y mánagers donde continuamente se preguntan, ¿qué podemos hacer para ser más eficaces en la toma de decisiones con la ingente cantidad de datos que hoy día disponemos? ¿Cómo planificar de manera más efectiva?

Hay miedo, y lo hay puesto que el entorno empresarial en la actualidad es un continuo cambio. Se habla de los mundos V.U.C.A (Volatility, Uncertainly, Complexity & Ambiguity), un acrónimo que nunca falta en cualquiera de las conferencias empresariales a las que acudamos.

Se requiere por tanto, un personal capacitado, con una serie de habilidades y competencias dignas de desenvolverse y adaptarse en este contexto. Asimismo, unos procesos de gestión eficaces para tal fin.

Y para ello, los directivos se han empezado a percatar de que, conociendo el funcionamiento cognitivo de todos los agentes implicados (dentro o fuera de la empresa: desde el cliente hasta los empleados) y sabiendo sacarle el máximo partido, los resultados pueden ser muy beneficiosos. 


¿En qué consiste?

La gran apuesta del Neuromanagement en general versa sobre la toma de decisiones. Pero inevitablemente, si se habla de toma de decisiones, [un proceso cognitivo superior asociado a las Funciones Ejecutivas, anatómicamente alojadas en una serie de redes de procesamiento neuronal cuyo hub nuclear se encuentra en los lóbulos frontales], deberíamos hablar también de otros procesos más básicos e igual de importantes, que algunos autores en ocasiones pasan por alto, como son: la atención, el aprendizaje y la memoria.

Supongo que el no-mencionar estos aspectos en parte es por el propio marketing de las teorías de Neuromanagement: para un directivo, obviamente resultará más atractivo el “¿Cómo tomar una decisión correcta en su estrategia de negocio?” que “¿Cómo potenciar los niveles de atención a los estímulos que tiene alrededor para así poder procesar mejor la información que recibe junto a sus conocimientos previos y poder tomar la mejor decisión para su estrategia de negocio?”.

Pero en ciencia no somos así, tratamos siempre de ser pragmáticos pero no nos sale, nos gusta ir al nivel aminoácido. Por esta razón, los procesos de atención son sumamente importantes.

Modelo Sohlberg y Mateer

Según el modelo clínico de la atención de Sohlberg y Mateer (1987,1989) distinguimos: arousal, atención focal, atención sostenida, atención selectiva, atención alternante y atención dividida. N

o es cuestión de pararse a describir cada una de ellas, pueden consultar las referencias. Pero sí a lugar a proporcionar un ejemplo de la importancia de éstas para un contexto empresarial:

Supóngase el caso de un empleado; programador de software; 8 horas de jornada laboral frente a un ordenador realizando una tarea bastante rutinaria y de alta complejidad. Y ahora indaguemos en el componente de atención sostenida: “Capacidad de mantener una respuesta de forma consistente durante un periodo de tiempo prolongado, dividida en 1) vigilancia (detección y concentración) y 2) noción de control mental o memoria operativa (en aquellas tareas que implican mantenimiento y manipulación de información de forma activa.

¿Encuentran el símil? ¿Se ve alguna línea común? ¿No sería idóneo ser capaz de valorar cuál es el estado de atención sostenida ideal para este empleado, en qué momento y cómo mantenerlo al máximo posible?

Pues éste es sólo un pequeño ejemplo de los beneficios que puede aplicar el Neuromanagement en una empresa, en este caso concretamente atendiendo a la atención.

¿Cómo clasificar la empresa?

Como venimos diciendo, el Neuromanagement abarca mucho más, desde niveles de optimización individuales hasta gestión grupal de la organización.

Una de sus vertientes por ejemplo, con respecto al funcionamiento y toma de decisiones, clasifica a la empresa en 3 clústers: Estado de Gestión Consciente (Administradores que toman decisiones de manera consciente); Estado de Gestión Inconsciente Instintivo (decisiones autónomas que se tomarían en cualquier empresa, independientemente de su sector de actuación) y Estado de Gestión Inconsciente Programado (todas las decisiones que se toman por todos los integrantes de la organización sin necesidad de consultar con el los gerentes, de manera rutinaria, eficaz y orientada hacia el fin común o la visión compartida).

Siendo que, el último de ellos, comprende entre un 70 y 80% de las decisiones eficaces de la empresa. ¿No sería ideal que estos tres estados trabajasen consistente y sistemáticamente de forma alineada para aumentar beneficios?

Una empresa, al igual que un individuo, al igual que un cerebro, tiende a ser racional, a actuar de manera automática y como comentábamos antes, el contexto empresarial actual, en cambio constantemente, no permite tal estilo.

Para llegar al famoso “think out of the box”, una de las máximas de la innovación hay que romper con los automatismos y en ello, el Neuromanagement puede ayudar.

De lo contrario los cambios difícilmente podrán logarse. ¿Por qué es tan complicado un cambio de cultura empresarial? ¿Por qué se dice que una empresa que no se adapta fracasa? Volvemos a las mismas razones. Al final es selección natural, y nuestra máquina cerebral en ese juego ha sabido desenvolverse bastante bien.

Conclusiones

En resumen, el presente artículo pretende alcanzar una comprensión del por qué tiene sentido aunar la neurociencia (si nos movemos en nivel micro) o neuropsicología (si hablamos más en nivel macro) con el mundo de la empresa a través de una contextualización del problema seguido de una narrativa divulgativa con diversos ejemplos para, más que evangelizar o tratar de hacer un mini-curso de Neuromanagement, simplemente hacer llegar el Insight de su sentido, promover el “click” para la credibilidad de la neurociencia en el mundo empresarial y de alguna manera u otra, fomentar en sí mismo, el “think out of the box” del que precisamente hemos hablado.

Es 100% recomendable echar un vistazo a las referencias así como en otras muchas publicaciones existentes de grandes profesionales que se dedican a este ámbito y afines. Por supuesto a su disposición, siempre que tuviesen alguna duda. Neuromanagement, ¿Lo compran?

Referencias bibliográficas

  1. Abreu, Y. (2015). La Neurogerencia como Herramienta Estratégica para el Gerente Negociador Neuromanagement as a Strategic Tool for the Manager Negotiator.Daena: International Journal of Good Conscience, 10(1), 121-137.
  2. Braidot, N. (2008).Neuromanagement. Ediciones Granica SA.
  3. Braidot, N. P. (2013). Neuromanagement y neuroliderazgo.Ciencias Administrativas, 1.
  4. Cáceres Senn F. (2013). Introducción al neuromanagement: el nuevo modelo de gestión empresarial del siglo XXI. Neurosoft website.
  5. Meza, H. (2015) ¿Qué puede hacer el Neuromanagement por tu empresa? Forbes México.
  6. Satpathy, J. (2012). Issues in Neuro-Management Decision Making.Opinion: International Journal of Business Management, 2(2).
Adán Robles

Adán Robles

Licenciado en Psicología. Formación en Neuropsicología.

autismo

¿Autismo, Gluten y Caseína?

Introducción

El Autismo presenta diferentes atracciones neuropsicológicas con heterogeneidad de manifestaciones; abarcando nivel social, afectivo, comunicación, conducta lingüística, deterioro social, trastornos conductuales, actividades restringidas y estereotipadas.

El trastorno social se conoce a través de diferentes investigaciones, las más recientes ponen de manifiesto que estos pacientes tienen importantes dificultades a la hora de responder ante señales emocionales influyendo notoriamente en las interacciones sociales.

En concreto, se observan dificultades para interpretar el tono de voz de otra persona, los gestos faciales y las comunicaciones no verbales, pudiendo afectar directamente a la hora de responder ante la misma.

Asimismo, se observa alteración en el lenguaje, con alteración en la la fluidez, observándose en la mayoría de los casos ecolalias y sonidos como respuesta.

Su diagnóstico se rige actualmente por el DSM-V que agrupa el autismo dentro de los TEA (Trastorno del Espectro Autista). [1].

No obstante, no podemos hablar de rasgos puntuales y comunes en todos los TEA ya que se observa gran variabilidad en función del caso e intensidad.


Prevalencia

No conocemos con seguridad el número de casos de TEA que existen en España, ya que se desconocen estudios poblacionales y censos oficiales.

Lo que si que conocemos es que ha habido un aumento considerable de casos detectados y diagnósticos realizados.

Es posible que dicho incremento sea debido a un avance en la detección, en los procesos diagnósticos o un aumento de la incidencia de este trastorno.

Por la contra, si que se conocen cifras epidemiológicas en Europa, que recalcan una prevalencia de aproximadamente 1 caso de TEA por cada 100 nacimientos (Autism – Europe aisbl 2015). En EEUU, por el contrario, se estima un caso de TEA por cada 88 nacimientos.

¿Leche de vaca y autismo?

Existen varios estudios donde que ponen de manifiesto la relación existente entre el consumo de leche de vaca y cereales con gluten, con diferentes afectaciones: alergias, intolerancias y efectos opiáceos; que provocan insuficiencias alimentarias y trastornos conductuales en los TEA [2, 3].

Estas sustancias, por su estructura, no se digieren al completo, pudiendo así generar péptidos que tienen diferentes efectos como opiáceos, ya que traspasan la pared intestinal llegan hasta el cerebro e interfirien en la transmisión de impulsos nerviosos, provocando un efecto profundo en la conducta, el desarrollo y el aprendizaje de estos pacientes.

Gluten

En población general, existe una prevalencia estimada del 6% de sensibilidad al gluten y de entre el 1,9% y el 4,9% para la leche de vaca. Por tanto, es razonable pensar que en pacientes TEA, dónde se ha demostrado una permeabilidad intestinal y una alteración microbiotica, éstos presenten gran cantidad de problemática digestiva.

En diferentes investigaciones realizadas con pacientes TEA se ha demostrado un efecto beneficioso de una dieta sin gluten y sin caseína [3].

En concreto, un estudio llevado a cabo por Pennesi et al. (2012) concluyó (en función de una valoración realizada por los padres) que los TEA que presentaban una mejora de la sintomatología digestiva también mejoraban su comportamiento tras la dieta libre de gluten y caseína [4].

Otra investigación concluyó que un 86.75% (n=26) de los pacientes estudiados, presentó un cambio positivo (moderados e intensos) en diferentes sintomatologías como por ejemplo (gastrointestinal, interacciones sociales, contacto ocular y movimiento).

El 60% mostró cambios positivos en los 4 síntomas, mientras que el 30% restante mostró mejoras en tres de los síntomas. Se observó una mayor mejoría a lo largo del tiempo, tras haber realizando una dieta libre de gluten y caseína, siempre realizando este tratamiento junto a un profesional de la nutrición. 


Otros estudios

Otra investigación realizada por la Universidad de Columbia estudió la relación entre los Trastornos del Espectro Autista y la sensibilidad al gluten.

En concreto, se estudiaron a un total de 37 infantes y 76 controles con edades similares (con y sin síntomas intestinales).

Los resultados de este estudio mostraron que los niños con TEA presentaban un mayor nivel de (lgG) respecto al grupo control [7].

Conclusiones

Estas dietas se han de realizar por un nutricionista o un pediatra que tenga conocimientos de nutrición, para poder realizar una adecuada nutrición del sistema.

Valorando previamente el estado del sistema y analizando mediante estudios específicos las alergías que el cuerpo de los pacientes puede presentar.

Cada vez son más los niños con TEA que realizan estas dietas y presentan resultados positivos. Es importante no realizarlo sin supervisión profesional.

Si usted es familiar/conocido de un niño autista previamente debe contactar con profesional en el tema, el cual aconsejará de la forma mas adecuada al tratamiento idóneo.

En primer lugar se realizará un estudio específico global, para valorar todas las opciones y tratamientos posibles.

Recordando siempre que la finalidad es conseguir la mejor calidad de vida de la persona que presenta el este caso el TEA.

Referencias bibliográficas

  1. Buie T. (2013) The relationship of autism and gluten. Clin Ther. 35(5), 578-583.
  2. De Magistris, L., Familiari, V., Pascotto, A., Sapone, A., Frolli, A., Iardino. P, et al. (2010). Alterations of the intestinal barrier in patients with autism spectrum disorders and in their first-degree relatives. J Pediatr Gastroenterol Nutr.51, 418 – 424.
  3. Laguzzi, J., Lavanda, I., Leal, M.,Herrera, J., Carrazana, C. & Cilento Pintos, C.A. (2013). Improvement in symptoms and nutritional assessment after following a gluten – and casein – free diet in a group of children wIth autism from an especialised institution. Nutr. clín. diet. Hosp. 33, 39-47.
  4. Pennesi, CM., Klein, LC. (2012). Effectiveness of the gluten-free, caseinfree diet for children diagnosed with autism spectrum disorder: Based on parental report. Nutr Neurosci. 15, 85-91.
  5. Troncone, R., Jabri, B. (2011). Coeliac disease and gluten sensitivity. J Intern Med. 269, 582-590.
  6. Vandenplas, Y., Greef, E., Devreker, E. (2014). Treatment of cow’s milk protein allergy. Pediatr Gastroenterol Hepatol Nutr.17, 15.
Marina Areny Balagueró

Marina Areny Balagueró

Doctora en Psicología Clínica y de la Salud Especialista en Neuropsicología acreditado por la COPC.

NEUROMARKETING

Neuromarketing, ¿nos controlan?

Introducción

Seguramente alguna vez nos hemos preguntado por qué compramos lo que compramos, por qué cuando vamos a comprar una botella de agua volvemos con el carro lleno o por qué seguimos comprando una marca y no otra. A todo ello intenta dar respuesta una disciplina llamada Neuromarketing.

El Neuromarketing es un campo de estudio relativamente nuevo en el que se aplican los métodos y conocimientos neurocientíficos para analizar y entender el comportamiento humano en la toma de decisiones para comprar un producto. Ale Smidts fue el primero en acuñar el término “Neuromarketing” como tal, en el año 2002, apoyado por conceptos como el de Neuroeconomía.

Empresas

Las empresas y las marcas están cada vez más concienciadas de que tienen que conocer nuestros hábitos de compra y lo que nos impulsa, como consumidores, a comprar un determinado producto y no otro. También saben que tomamos decisiones económicas por comparación, lo que provoca que estemos dispuestos a pagar más o menos por un producto en función de cuál sea el elemento de comparación que empleemos.


En muchas ocasiones esta decisión se hace a nivel inconsciente. Autores como Zaltman ya apuntaron que el 95% de los pensamientos, emociones y aprendizaje tienen lugar a nivel inconsciente. Cada día estamos expuestos a una infinidad de anuncios, mensajes e informaciones acerca de productos para comprar; y, muchas veces esta compra depende de la localización y la posición de ese producto en la tienda. Muchos de estos “trucos” ya han sido estudiados, por eso, los comercios utilizan la información auditiva u olfativa, el orden/desorden de los productos o, por supuesto, los colores o la iluminación para destacarlos.

¿Qué pinta el cerebro?

El cerebro es el encargado de procesar todos estos estímulos y la información presente en el entorno y con la que nuestro cuerpo interactúa. De aquí la importancia de tener en cuenta procesos como la percepción visual, auditiva, el tacto, pero también la emoción y la motivación. Sin embargo, nuestras percepciones no tienen por qué coincidir con el exterior, ya que no percibimos el estímulo, sino la imagen que nuestro cerebro representa de ese estímulo. Así pues, dos personas no percibirán el mismo estímulo de la misma manera. La percepción es subjetiva. Esto explica por qué los mensajes que los clientes extraen de un anuncio pueden diferir de lo que el anunciante desea transmitir. Ante la exposición a un anuncio, cada persona crea su propia historia a partir de su sistema de percepción.

Louis Cheskin

Louis Cheskin, psicólogo ucraniano, es considerado como uno de los más importantes innovadores de marketing. Su mayor aportación fue, de hecho, su afirmación de que la presentación estética condiciona toda percepción de un producto, fenómeno que denominó transferencia de sensaciones. Asimismo, la emoción y la memoria son elementos indispensables en toda toma de decisiones, ya que ayudan a procesar toda información con la que el cerebro tiene que trabajar. La mayoría de las ocasiones no somos conscientes de esta implicación emocional y siempre justificamos nuestras decisiones de manera racional una vez que hemos decidido. Ya Keynes a principios del siglo XX indicó la capacidad de las emociones para alentar o frenar la economía.

Básicamente nuestra decisión se guía por dos procesos: un proceso rápido, asociativo, heurístico, emocional, automático que sigue a la intuición; mientras que el otro proceso es controlado, más lento, gobernado por reglas y deliberado.


Damasio

Damasio, por su parte, remarcó la importancia en la toma de decisiones de los marcadores somáticos. En toda toma de decisiones, se produce una activación de las áreas primarias mediante la evaluación cognitiva que realiza la persona del estímulo. En el cortex prefrontal se re-representa esta activación, así como la emoción (estado somático) que experimenta el organismo. Dicho proceso fue denominado por Damasio como “representaciones disposicionales prefrontales” (RDP). Una vez que una RDP se afianza se proyecta desde las cortezas prefrontales de asociación hacia la amígdala y el área cingulada anterior, las cuales pueden responder de diferentes formas:

  • Dentro del Sistema Nervioso Autónomo, los núcleos se activan para enviar, mediante los nervios periféricos, señales al cuerpo. De esta forma, se produce una disposición visceral asociada a la situación.
  • Si las señales son enviadas al sistema motor, los músculos completaran la emoción mediante la configuración facial y corporal.
  • Por otro lado, se verterán señales químicas a la sangre mediante la activación del Sistema Endocrino y péptidos que darán como resultado cambios corporales y cerebrales.
  • Finalmente, se liberarán transmisores del tallo cerebral en diversas áreas cerebrales.

Damasio estableció que en la producción de marcadores somáticos está relacionado con el córtex prefrontal ventromedial, el cual nos ayuda en el proceso de toma de decisiones, en este caso, a comprar un determinado producto, recalcando las consecuencias negativas y positivas de cada una de las opciones. Aunque esto no significa que necesariamente tenga un activación constante durante todo el proceso, su función parece ser más bien la de un mecanismo de almacenaje de asociaciones latentes y de sincronización.

¿Por qué compramos?

Pero ¿por qué siempre compramos una misma marca de un producto? Esto tiene su explicación, nuevamente en la memoria y la emoción. El sistema límbico y el hipocampo resultan de un gran interés para la investigación tanto académica como comercial. Así como el concepto de recompensa. Braidot lo explica de la siguiente forma:

  • El dato o estímulo provoca una conexión sináptica.
  • La repetición del dato o estímulo fortalece la conexión.
  • La no repetición o cambio de estímulo o información debilita la conexión.
  • La potenciación voluntaria de la captación fortalece la conexión.

Será esta asociación la que precipite la repetición de compras, consecuentemente, la fidelidad a la marca. Cuantos más patrones de asociación existan en el cerebro, más fácil será su recuerdo. Y viceversa, a medida que se produce la repetición de compras, se fortalecen las asociaciones neuronales que conectan al cliente con la marca. En todos estos pasos, el lóbulo temporal, el putamen, el hipocampo y el núcleo caudado constituyen aquellas áreas que sostienen todo el sistema de memoria.

Y todo ello se ha evaluado con electroencefalograma, resonancia magnética, electromiograma, ritmo cardíaco, respuesta galvánica de la piel, bajo el eye-tracking, etc. Por tanto, la emoción y el recuerdo producidos por un anuncio son ahora medibles, pero ¿es suficiente?. Está claro que se puede analizar el impacto de las técnicas de marketing en el comportamiento humano, sobre todo si se trata de medianas o grandes empresas que realicen fuertes inversiones en la producción y difusión de piezas audiovisuales. Se pueden saber nuestras reacciones ante determinados estímulos sin necesidad de que nos pregunten. Sin embargo, el 85-90% de los productos que salen al mercado siguen fracasando en su primer año; sin duda, tiene que haber algo más.

Referencias bibliográficas

  1. Bellido I., (2014), La ciencia del consumidor. Cómo las emociones y los sentidos seducen a la razón, España, Siníndice.
  2. Braidot N., (2009), ¿Por qué tus clientes se acuestan con otros si dicen que les gustas tú?, España, Gestión 2000.
  3. Braidot N., (2005), Neuromarketing, Neuroeconomía y Negocios, España, Puerto Norte Sur.
  4. Cisneros A., (2012), Neuromarketing y Neuroeconomía. Código emocional del consumidor, Bogotá, ECOE Ediciones.
  5. Damasio A., (2001), El error de Descartes, Barcelona. Crítica Barcelona.
  6. Monge S., Fernández V.: Neuromarketing: Tecnologías, mercados y retos”. Pensar la publicidad. Revista internacional de Investigaciones Publicitarias (ISSN 1887-8598, ISSN-e 1989-5143). Volumen 5, Número 2, pp. 17-40.
  7. Zoëga Ramsoy T.,(2014), Introduction to Neuromarketing and Consumer Neuroscience, Copenhage, Neurons Inc.
Macarena Sánchez Rojas

Macarena Sánchez Rojas

Psicóloga General Sanitaria (Neuropsicología)

neuromarketing

Neuromarketing, ¿qué es?

Introducción

La economía es uno de los pilares básicos del funcionamiento del mundo, y sus repercusiones (tanto positivas como negativas) pueden afectarnos; relacionado con esto, las inversiones de dinero que podemos llegar a realizar en la vida pueden estar motivadas por nuestros pensamientos y motivaciones tanto ajenas al momento económico del momento (dependiente de nuestros pensamientos) como condicionadas con el momento económico.

Vinculado con la economía, aparece el Neuromarketing, una disciplina que tiene como objetivo ayudar a las empresas a vender productos; a raíz de determinados estudios, se ha establecido que solamente el marketing capta el 5% de las emociones humanas para el consumo de productos mientras que el 95% restante abarca procesos no conscientes.

Todo esto se halla estrechamente relacionado con el proceso de toma de decisiones, un proceso que no se da únicamente en el ámbito de la economía, sino que abarca toda nuestra vida [1,2].


Inversiones

Las inversiones, como otras decisiones que se pueden tomar a lo largo de nuestra vida en otros campos, pueden resultar fallidas debido a una percepción errónea de los costes y beneficios que dicha actividad económica involucra.

Se puede decir que la economía se vincula de forma estrecha con los paradigmas incluidos en la psicología del pensamiento; concretamente a los paradigmas conocidos como toma de decisiones y costes y beneficios.

Por lo tanto, al igual que otras situaciones de la vida cotidiana, somos susceptibles a sesgos que, aplicables a la economía, pueden llevarnos a errores y, con ello, a la posibilidad de perder grandes cantidades de dinero y con ello arruinarse de una forma que, si se tomasen medidas oportunas, podrían haberse evitado.

Dentro de estas medidas oportunas, pueden englobarse también tratamientos de tipo farmacológico para evitar que alteraciones y distorsiones en la percepción de la realidad lleven a las personas para evitar decisiones que pueden acarrear consecuencias nefastas para la economía [1,3].

Sesgos de pensamiento

Por una banda, se puede abordar la perspectiva de los sesgos de pensamiento. Dentro de los sesgos de pensamiento, se puede incluir el tema de las falacias. Una de las que podría estar directamente relacionada con el ámbito económico es la falacia de costes y beneficios (no necesariamente tienen que tener un significado económico, sino que los costes y los beneficios pueden tener otra naturaleza).

En dicha falacia, la valoración que el individuo hace de los costes que supone invertir una cierta cantidad de recursos pueden estar falseados o distorsionados, lo cual lleva a que el sujeto cometa una serie de acciones erradas que lleva a una situación no deseada, y puede hacer que los beneficios no sean tan óptimos como en un principio eran esperados.

Otra falacia de pensamiento que puede aplicarse perfectamente al campo económico es la falacia conocida como la de costo irrecuperable; esta falacia hace referencia al hecho de que una persona persevera en una acción o en un objetivo porque ha invertido tal cantidad de recursos que consideraría un error no continuar dado el tiempo y los recursos empleados en esa acción. Dentro de lo que es el campo de sesgos del pensamiento pueden emplearse muchos más, existen varios pero considero que estos son algunos de los que mejor se pueden ajustar a la realidad económica y a la valoración (equivocada) que las personas pueden realizar en cuestiones monetarias [2,3].


Otros abordajes

Otro abordaje significativo de esta rama es el que se halla relacionado con el campo farmacológico. La farmacología relacionada con este ámbito es mayoritariamente la antipsicótica: El uso de antipsicóticos ayuda a recomponer el estado psicológico del sujeto.

Se emplea mayoritariamente este tipo de fármacos porque este tipo de errores pueden ser producidos por, como se ha indicado anteriormente, percepciones erradas de la realidad; debido a esos problemas de alteración de la realidad no se actúa de forma adecuada a las demandas del exterior.

También puede verse desde una perspectiva de patología de las adicciones, siendo un problema grave el hecho de engancharse a arriesgar con gastos que aparentemente parecen superfluos o, yendo un poco mas allá, jugar con los beneficios de una empresa independientemente de su tamaño.

No obstante, este abordaje puede llegar a ser un poco arriesgado porque es necesario emplear un fármaco que no posea efectos secundarios muy graves porque si bien es cierto que podría ser útil para paliar los efectos psicológicos, los efectos sobre el cuerpo pueden llegar a ser nocivos.

Por lo tanto, antes de emplear esta medicación farmacológica es necesario valorar si los efectos colaterales sobre el organismo pueden interferir gravemente en la vida del individuo. Asimismo, es necesario valorar la clase de tratamiento requerido para cada paciente de forma individual [1,3].

¿Lo ideal?

Lo preferible para este campo (y, si llega, para este problema) es un abordaje individualizado de cada sujeto para ajustarse a los diversos problemas. Sin embargo, como pauta general, lo aconsejable debería ser una educación amplia sobre el tema económico y tener los conocimientos básicos para gestionar tanto la economía propia como la general, haciendo hincapié sobre todo en el hecho de que la economía es algo demasiado fluctuante y sujeto a vaivenes acordes al momento histórico pertinente [1].

Para finalizar, añadir que en el caso de las malas gestiones económicas (independientemente de su magnitud, que puede ser personal o mucho mayor, como una pequeña, mediana o gran empresa) pueden ser evitadas en muchos casos.

Es fundamental actuar lo antes posible si se ve que existe un riesgo notable de desastre económico, y para ello existen tanto herramientas de carácter farmacológico como herramientas de carácter terapéutico.

Las primeras pueden ser efectivas para remitir los síntomas relacionados con la errada percepción de la realidad y paliarlos en la medida de la efectividad del fármaco, pero pueden ser peligrosas para el funcionamiento corporal del sujeto porque pueden provocar efectos secundarios graves; por otra banda, las segundas herramientas para el tratamiento de estos problemas requieren tiempo y, posiblemente, una reestructuración cognitiva acompañada de una eliminación de conductas problemáticas para que no aparezcan de nuevo los problemas y eliminar los que ya están presentes en el sujeto.

Del mismo modo, aprender a pensar y valorar las situaciones se convertirá en una herramienta clave para evitar errores de pensamiento. Con una valoración previa adecuada, y una pauta constante durante todo el tratamiento, se podrá llegar a una estabilidad que influirá positivamente en la economía [1,2].

Referencias bibliográficas

  1. Tallada Casanova, Í. (2015). El neuromarketing hoy: realidad de su concepto e implantación.
  2. Emelyanov, A. S. (2015). The Existential Factors in the Decision Making. International Journal of Advanced Studies, 5(3), 32-37.
  3. Braidot, N. (2010). Neuromarketing aplicado. Brain Decision Braidot Center. España.
Germán Albeleira

Germán Albeleira

Licenciatura en Psicología. Máster en Neurociencias.

El amor, pura química

Introducción

Solemos hablar de amor en diferentes contextos, ya que todos tenemos algo de recorrido en ese mundo.

Pero, ¿cómo funciona nuestro cerebro realmente cuando nos enamoramos, cuando sentimos deseo sexual o cuando queremos tener una relación estable?. Somos pura bioquímica.

Según Helen Fisher (1986), existen tres sistemas principales para el apareamiento y la reproducción; el impulso sexual, el amor romántico y el apego el cual sufrimos durante una relación estable y duradera.

El impulso sexual podría definirse como la tendencia hacia la satisfacción sexual, la atracción que sentimos hacía el sexo opuesto o el mismo sexo.Este instinto, junto a otros, gobierna la vida tanto de animales como seres humanos.

Funcionalmente, se relaciona con la activación del hipotálamo y la corteza cingulada anterior, así como la desactivación de la corteza frontal, estrechamente relacionada con las funciones ejecutivas.

El amor romántico, por otro lado, constituiría un complejo sistema motivacional acompañado de una sensación de euforia junto a componentes obsesivos.

Desde el punto de vista neurológico está asociado con la activación del núcleo caudal y el área tegmental ventral, áreas estrechamente relacionadas con el sistema de recompensas; y la ínsula medial, el cingulado anterior y el hipocampo.

Desde el punto de vista bioquímico este proceso se relacionaría con un aumento de diferentes neurotransmisores como la dopamina y la noradrenalina, así como con un descenso de serotonina.

El apego, finalmente, se podría definir como la estabilidad en una pareja de larga duración, en la que se dan sentimientos de seguridad, tranquilidad, comodidad social y unión emocional.

Neurobiologicamente, está asociado con diferentes neurotransmisores como la oxitocina y vasopresina.


Áreas cerebrales implicadas en el amor romántico

Para guiarte mediante este laberinto de palabras vamos hacer un esquema de las principales estructuras y neurotransmisores implicados en el amor romántico.

Área tegmental ventral y células A10

Dichas células producen y distribuyen dopamina a otras áreas del cerebro. Dicha área es la encargada de la atención selectiva, la energía intensa y la motivación, concentrada sobre la adquisición de una recompensa y los sentimientos de euforia.

Núcleo caudal

Circuito neural encargado de la excitación general, las sensaciones de placer y la motivación para adquirir recompensas.

Neurotransmisores implicados en el amor romántico

En lo que llamamos “estar enamorado” hay tres neurotransmisores implicados: ladopamina y la noradrenadlina (o norepinefrina) que aumentan sus niveles de concentración y la serotonina, cuyo nivel disminuye.

La dopamina está estrechamente vinculada con la atención selectiva, la motivación y los comportamientos dirigidos hacia el logro de objetivos o metal.

Niveles altos de este neurotransmisor pueden producir éxtasis, energía aumentada, hiperactividad, insomnio, pérdida de apetito, temblor, aumento de frecuencia cardíaca y respiración acelerada.

Por otro lado la noradrenalina o norepinefrina se relacionan con la estimulación, el insomnio y la pérdida de apetito. Asimismo, niveles altos de este neurotransmisor aumentan la memoria para nuevos estímulos.

Finalmente, laserotonina se vincula con el apetito y el ánimo. Bajos niveles de este neurotransmisor se relacionan con pensamientos obsesivos.

Deseo sexual

El impulso o deseo sexual es diferente del amor romántico. Según Fisher (1986), algunos mecanismos son iguales entre hombres y mujeres como la activación del núcleo accumbens y el área tegmental ventral, pero existen diferencias entre ambos sexos.

En hombres existe mayor actividad en la región del lóbulo superior, asociado con la estimulación visual. Dicha activación tiene una explicación evolutiva, ya que desde los orígenes el hombre ha analizado a la mujer para obtener una descendencia sana.

Mientras que en la mujer las áreas con mayor activación se asocian con la memoria y el recuerdo.

El deseo sexual es una emoción compleja en la que intervienen numerosos tipos de procesos y moléculas. Parece ser que es en los ojos dónde comienza este fenómeno, pues tras mirar a la persona amada su imagen queda inmediatamente registrada en la retina.

No obstante, no es el único proceso sensitivo que interviene en este complejo proceso, asimismo, el olfato toma un rol importante en esta cascada de eventos.

Constantemente, nuestros receptores olfativos reciben diferentes feromonas, hasta que el aroma de la persona adecuada comienza a inquietarnos.

En esta línea, cabe destacar que los científicos no han podido demostrar la existencia de este tipo de moléculas en humanos.

No obstante, aseguran que el olor de cada hombre y/o mujer es producido por más de 400 sustancias químicas diferentes.

Tras este primer contacto sensorial, posteriormente, nuestros ojos coinciden con los de la persona indicada y se produce el primer contacto visual, ocasionando una descarga eléctrica cerebral que pone al cerebro en una situación de alerta máxima.

Dichos procesos, serían el punto de partida de esta guerra química que se produciría en nuestro organismo que tendría como fin último la aparición del impulso o deseo sexual hacia las personas del sexo opuesto o del mismo sexo.


Referencias bibliográficas

  1. Besora, M. V. (2006). Amor y dependencia en las relaciones de pareja. Revista de psicoterapia, 17(68), 6.
  2. Golombek, D. (2006). Sexo, drogas y biología: y un poco de rock and roll (No. Sirsi) i9789871220700).
  3. Hernández, P. (2012). Bioquímica del amor. Revista Ciencia UANL.
  4. Zapiain, J. G. Aportaciones de la teoría del apego a la terapia sexual y de parejas.