¿POR QUÉ LOS NIÑOS HABLAN SOLOS?

Introducción

No es extraño ver a un niño hablando solo mientras hace un puzzle, mientras dibuja o mientras juega. Incluso nosotros, como adultos, nos encontramos a veces hablándonos en voz alta cuando estamos solos y concentrados en algo. ¿Cuál es el motivo por el que hacemos esto? ¿Es una simple manía o estas palabras dirigidas a nosotros mismos tienen alguna utilidad?

Jean Piaget, importante psicólogo suizo, se refería a este fenómeno como “lenguaje egocéntrico” y no le atribuía más función que la de integrar al niño en su ambiente, siendo un mero acompañante de su actividad. Lev Semiónovich Vygotski (1896-1934), psicólogo ruso contemporáneo a Piaget, centró también su atención en este lenguaje infantil autorreferido, denominándolo “habla privada” y, yendo más lejos que Piaget, asumió que tiene un importante papel en el desarrollo del niño.

Funciones del lenguaje

El lenguaje es un sistema de comunicación basado en el uso de símbolos arbitrarios que permite expresar los pensamientos y las emociones. Es una capacidad específicamente humana y que se adquiere como fruto de un proceso de socialización [3].

Además de esta función comunicativa, el lenguaje cumple también una función autorreguladora, manteniendo una relación estrecha en su desarrollo con el pensamiento. El lenguaje y el pensamiento, independientes en su origen, convergen en un momento de la ontogénesis en el que el lenguaje se convierte en un instrumento de ayuda para la resolución de problemas cognitivos y el control de la conducta. Después, esta habla externa se internaliza, transformándose en pensamiento verbal [8].

Desarrollo del pensamiento y del lenguaje

Según Vygotski, “cada función en el desarrollo cultural del niño aparece dos veces: primero a un nivel social y después a un nivel individual; primero entre personas (interpsicológico) y después dentro del niño (intrapsicológico)” [1, 7]. Así, el pensamiento verbal, como función psicológica superior, tendría como origen la confluencia entre el pensamiento preverbal y el lenguaje emocional y social del niño, al que Vygotski denomina lenguaje preintelectual. El pensamiento, en su desarrollo, pasaría de una etapa primitiva o natural a apoyarse en el lenguaje como signo externo y, finalmente, llegar a internalizarse.

El lenguaje, por su parte, pasaría de una etapa de uso exclusivamente social, a diversificarse; por un lado, manteniendo este uso social y, por otro, sirviendo como herramienta mediadora y variando su función hasta llegar a la internalización.

Así, siguiendo la teoría vygotskiana, ambas funciones, pensamiento y lenguaje, partirían de un origen social, confluirían en un momento del desarrollo y finalmente volverían a diferenciarse, internalizándose cada una de ellas con un nivel de complejidad superior al que tenían previamente y característicamente humano.

El habla privada

En esta etapa intermedia en el desarrollo del lenguaje desde el plano social hasta su internalización (o del pensamiento primitivo hacia el pensamiento verbal), se observa el fenómeno del habla privada [2]. Partiendo de un origen social, el habla privada se desarrolla a lo largo de una curva que se eleva hasta alcanzar un punto máximo y luego declina hasta casi desaparecer al comienzo de la edad escolar, debido a su transformación en habla interna [5, 6].

Es en este momento, cuando el niño tiene entre tres y seis años, cuando se le observa con más frecuencia hablando solo; utiliza el lenguaje, externalizado, como apoyo para la regulación de la propia conducta y de su pensamiento. Cuando somos adultos y en situaciones de especial dificultad o fatiga, el pensamiento verbal puede volver a externalizarse para ayudar a mantener la atención y facilitar la resolución con éxito de la tarea.

En esta etapa del desarrollo es cuando se produce la diferenciación en la estructura y funciones del lenguaje. Mientras el habla social, externa, cumple una función comunicativa y presenta una estructura formal (gramaticalmente correcta), el habla interiorizada o pensamiento verbal desempeña funciones de adaptación personal y su estructura es abreviada (cuando pensamos, no respectamos las reglas gramaticales, sino que utilizamos el lenguaje de forma sintética y predicalizada). El habla privada se asemeja en su estructura al habla social (es gramaticalmente correcta) y en su función al pensamiento verbal, es decir, contribuye a la regulación de la conducta, de la atención, de las emociones, etc. [5, 6, 8]. En cuanto a su estructura, Vygotski afirma que, en su desarrollo, el habla privada se vuelve más abreviada y predicalizada de forma progresiva, hasta llegar a internalizarse.

Análisis del habla privada

El análisis del habla privada es el método más adecuado, según Vygotski, para el estudio del pensamiento verbal, ya que comparte su función autorreguladora con esta última, permitiendo así la observación directa de un fenómeno que, de otra forma, no sería accesible a ella. Sus postulados han recibido un fuerte apoyo empírico [4] y tienen importantes aplicaciones clínicas. Por ejemplo, la técnica de las autoinstrucciones, que consiste en dividir una tarea que queremos entrenar en pasos, asociándolos a una instrucción verbal, está basada en esta teoría.

Por tanto, cuando volvamos a observar a un niño hablando solo mientras realiza una tarea recordemos que le podría estar sirviendo como herramienta de apoyo para la resolución de problemas en una situación que es compleja para él.

Referencias bibliográficas

  1. Berk, L. E. (1982). Children´s Private Speech: An Overview of Theory and the Status of Research. En R. M. Diaz y L. E. Berk (Eds.), Private speech: From social interaction to self-regulation (pp. 17-53). New York, N.Y.: LEA.
  2. Berk, L. E., y Landau, S. (1993). Private Speech of Learning Disabled and Normally Achieving Children in Classroom Academic and Laboratory Contexts. Child Development, 64, 556-571.
  3. García Madruga, J.A., y Moreno Ríos, S. (1998). Conceptos fundamentales de Psicología. Madrid: Alianza Editorial.
  4. Montero, I., y de Dios, M. J. (2001). Vygotsky was right. An experimental approach to the study of the relationship between private speech and task performance. Comunicación presentada en la Reunión Anual de le AERA (American Educational Research Association). Seattle, WA. USA.
  5. Montero, I., de Dios. M. J., y Huertas, J. A. (2001). El Desarrollo de la Motivación en el Contexto Escolar: un Estudio a través del Habla Privada. Estudios de Psicología, 22, 3, 305-318.
  6. Montero, I., y Huertas, J. A. (1999). The motivational function of private speech in young children. Comunicación presentada en la Reunión Anual de la AERA. Montreal, Canadá.
  7. Vygotski, L.S. (1931/1979). El desarrollo de los procesos psicológicos superiores. Barcelona: Crítica.
  8. Vygotski, L. S. (1934/1983). Pensamiento y Lenguaje. En L. S. Vygotski, Obras escogidas, vol. 2. Madrid: Visor-MEC.
Mª Teresa Sánchez Gallardo

Mª Teresa Sánchez Gallardo

Psicóloga Sanitaria. Experta en Psicología Positiva.

HITOS DEL DESARROLLO: PRIMERA INFANCIA

Introducción

La infancia es una etapa caracterizada por múltiples cambios. Este periodo abarca desde el nacimiento hasta aproximadamente los 11 años, momento en que los niños y niñas comienzan una nueva etapa, conocida como adolescencia.

A continuación, con el fin de entender algunos de los cambios que se producen durante este periodo, el lector podrá observar algunas de los hitos más importante del desarrollo que tienen lugar a lo largo del ciclo vital.


¿Qué es la infancia?

El concepto de infancia hacer referencia al periodo inicial de la vida del ser human que, como hemos comentado antes abarca desde el nacimiento hasta la adolescencia o pubertad que tiene lugar aproximandamente hacia los 11 años de vida.

Primera infancia

No obstante, dentro del periodo infantil, podemos distinguir varias etapa, entre ellas: la primera infancia.

La primera infancia, es el periodo inicia, que abarca desde el nacimiento hasta los 5 años aproximadamente.

De esta forma se convierta en la primera etapa de vida de todo ser humano, en relación a su ciclo vital.

Estructuración espacio – tiempo

La estructuración des espacio se relación con la conciencia de las coordenadas en las que nuestro cuerpo se mueve y en las que transcurre nuestra acción [3].

Desde los planos espaciales más elementales (arriba-abajo, delante-detrás) hasta los más complejos de aprender (derecha-izquierda), niños y niñas se tienen que ir representando su cuerpo en el contexto del escenario espacial en el que transcurre su vida, siendo capaces de organizar su acción en función de parámetros como cenca-lejos, dentro-fuera, corto-largo, etc [3].

Una vez que han adquirido estas nociones, podrás adquirir aprendizajes relaciondos con el espacio, lo que se traducirá en una adquisición del espacio previamente a nivel de accion que de reperesentación [3].

Si comparamos estas nociones espaciales con las temporales, observaremos que éstas últimas son más díficiles de dominas, ya que al contrario que las primeras éstas no son perceptivamente evidentes [3].

Estructuración del espacio 

Implica las nociones espaciales de arriba-abajo, delante- detrás, derecha-izquierda. Se domina antes a nivel de la acción que a nivel de representación[3].

Estructuración del tiempo

Implica nociones temporales como antes-después, mañana-tarde-noche, ayer-hoy-mañana. Son más difíciles de adquirir que las nociones espaciales porque no son perceptivamente evidentes [3].

Lateralidad

Aunque el cuerpo humano es morfológicamente simétrico, con la mitad izquierda simétrica a la derecha, desde el punto de vista funcional es claramente asimétrico, de manera que la mayor parte de las personas utilizan el brazo y la pierna derecha del cuerpo mucho más que los mismos miembros simétricos del hemicuerpo izquierdo, esto se debe a que existe un cuerpo dominante [3].

Las preferencias  laterales pueden ser homogéneas, es decir, el mismo lado para todos los órganos y cruzadas, pues cambia para órganos distintos [3].

En el caso de algunos niños, la preferencia lateral aparece claramente diferenciada ya en la primera infancia [3]. Otros niños, sin embargo, continúan con cierto nivel de indefinición durante los años preescolares [3].

Por lo general, este fenómeno se produce entre los 3 y 6 años. Si por alguna causa ésta no se produjera de manera espontanea convendría poner los medios adecuados para que se produzca antes de los 5 años [3]. 


Control de esfínteres

El control de esfínteres se consigue entre los 18 y 36 meses. Se controla antes las heces que la orina. La orina se controla antes de día que de noche y las heces al contrario.

En las niñas hay mayor precocidad tanto en el control de las heces y la horina [3].

Relajación infantil

En relación con este aspecto tienen lugar varios hitos. En este sentido destacamos:

Control del tono muscular

Aunque en parte es involuntario, es susceptible de control mediante el aprendizaje de la relajación [3].

El desarrollo del tono muscular podría repercutir de manera notable sobre el control postural y en la mayor o menor extensibilidad de las extremidades [3].

Control del equilibrio

El control del equilibrio está estrechamente relacionado con el desarrollo cerebelar, siendo la base de nuestra autonomía funcional y nuestra independencia motora [3].

Control respiratorio

Al igual que el control del equilibrio, el control respiratorio supone una importante función corporal, la cual implica conocer como se respira y controlar conscientemente el ritmo y la profundidad de la respiración [3].


Grafomotricidad: el dibujo y la escritura

El desarrollo del gesto gráfico está influenciado por diversos factores tanto madurativos como sociales [3].

La grafomotricidad es una de las habilidades cuyo control se va afinando a lo largo de estos años al hilo de los avances madurativo que permiten ganar destrezas tanto globales como segmentarias [3].

Desarrollo del dibujo

Los autores coinciden en señalar los 18 meses como punto de partida para el desarrollo del dibujo, aunque aún no está del todo claro cómo ni cuándo se desarrolla esta habilidad [3].

  • Antes de los 2 años.Un poco antes de los 2 años empezaran a aparecer formas circulares que implicaran la articulación de la muñeca [3].  No obstante, estos trazos carecerán de intencionalidad representativa. [3].
  • Desde 2,5 a 3 años. Los niños realiza garabatos pero sin planteamiento a priori. Aunque en ocasiones los niños pueden anunciar que van a dibujar algo determinado, frecuentemente no existe un planteamiento previo [3].
  • Entorno a los 3-4 años. Los dibujos propiamente dichos son hechos con conciencia representativa e intencionalidad. Existe una etapa de “realismo intelectual” y otra de “realismo visual” [3].
  • Entre los 5 y 8 años. Los niños comienza a elaborar de un mayor número de detalles, la coordinación de distintas partes o componentes de sus dibujos y el desarrollo de imágenes progresivamente más realistas [3].

Desarrollo de la escritura

Se distinguen tres etapas en el desarrollo de la escritura manuscrita: etapa precaligráfica, postcaligráfica y alógrafo

Etapa precaligráfica

La etapa precaligráfica, la cual abarca todo el periodo de adquisición de las destrezas gráficas especializadas [3].

Se trata de un trazo inseguro, sin regularidad, variaciones  de tamaño e inclinación, falta de ligado, primeras letras [3].

Etapa postcaligráfica

La etapa postcaligráfica se logra tras la adolescencia, cuando se define  un estilo caligráfico personal [3].

Alógrafo

El alógrafo contiene la información sobre las características esenciales del trazado de cada letra y sus variaciones posibles. Son patrones  motores del trazo de letras (secuencia movimientos, dirección, tamaño y proporciones) [3].

Cada alógrafo se adapta además a las condiciones físicas de la escritura que vienen dadas por las características del instrumento de escritura y del soporte [3].

El repertorio de alógrafos no permite desarrollar de manera continua, fluida y automática los grafos, los movimientos de escritura que dan como resultado el trazo, permitiendo al escritor centrar su atención en la composición del texto y no en los movimientos que debe ejecutar [3].


Referencias bibliográficas

  1. Amar Amar, J. J. (2011). Educación infantil y desarrollo social. Investigación & Desarrollo, (7).
  2. Craig, G. J., & Baucum, D. (2001). Desarrollo psicológico. Pearson Educación.
  3. Marchesi, Á., Palacios, J., & Coll, C. (2017). Desarrollo psicológico y educación. Alianza Editorial.
  4. Rice, F. P. (1997). Desarrollo humano: estudio del ciclo vital. Pearson Educación.
Carla Andreia Carvalho Gómez

Carla Andreia Carvalho Gómez

Grado en Psicóloga. Formación en Neuropsicología

¿QUÉ OCURRE DURANTE LA ADOLESCENCIA? ¿QUÉ IMPACTO TIENEN LOS CAMBIOS EN LOS ADOLESCENTES?

La adolescencia como fenómeno cultural

Por adolescencia solemos entender la etapa que se extiende, groso modo, desde los 12-13 años hasta aproximadamente el final de la segunda década de vida. Se trata de una etapa de transición en la que ya no se es niño, pero en la que aún tampoco se tiene el estatus de adulto.

Sin embargo, la adolescencia tal y como nosotros la conocemos en occidente a principios del siglo XXI, es hasta cierto punto un producto del siglo XX.

Características de los adolescentes

Muchos chicos y chicas occidentales a los que consideramos adolescentes pueden caracterizarse por estar aún en el sistema escolar o en algún otro contexto de aprendizaje profesional o a la busca de un empleo estable; por estar aún dependiendo de sus padres y viviendo con ellos; estar realizando la transición de un sistema de apego centrado en la familia, a un sistema de apego centrado en el grupo de iguales; por sentirse miembros de una cultura de edad (la cultura adolescente) que se caracteriza por tener sus propias modas y hábitos, su propio estilo de vida, etc.

Historia de la adolescencia

No obstante, este tipo de adolescencia que acabamos de describir sucintamente no ha existido siempre, o al menos, no ha existido con los rasgos descritos.

Ciertamente filósofos griegos de la antigüedad, y luego pensadores y escritores posteriores, ya habían identificado unos años de la vida de las personas que se caracterizan porque los que eran niños empiezan a indisciplinarse, a poner en cuestión la autoridad de sus padres, a tener deseo sexual, etc.

“La juventud actual ama el lujo, es maliciosa, es malcriada, se burla de la autoridad y no tiene ningún respeto por los mayores. Nuestros muchachos de hoy son unos tiranos, que no se levantan cuando un anciano entra a alguna parte, que responden con altanería a sus padres y se complacen en ser gentes de mala fe…” (Socrates, Siglo IV a.C)

Siglo XIX

El siglo XIX, por lo que concierne a occidente marca un punto de ruptura con la situación que se acaba de describir, pues la revolución industrial cambia muchas cosas y lo hace de manera muy notable.

Las cosas han sido de otra manera, en otros momentos históricos de nuestra cultura, y aún siendo de otra manera en otras culturas muy diferentes a la nuestra en las que la incorporación al estatus adulto se da a una edad temprana, con lo que ello implica de formar una familia, acceder a responsabilidades adultas, comportarse como adultos, etc. Así, en sociedades menos desarrolladas (sociedades claramente más primitivas), existen una serie de ritos asociados a los cambios físicos de la pubertad.

Una vez que han pasado por esos ritos (a veces con un periodo de aislamiento de unas cuantos días o unas cuantas semanas, que aprovechan además para adoctrinar a los nuevos adultos en las tradiciones del grupo, técnicas de caza, etc.), el individuo sale convertido en adulto.

Aquí no se puede hablar de adolescencia en el mismo sentido que utilizamos la palabra en nuestra cultura, pues como se ve, en estos pueblos no se cumple ninguna de las que más arriba calificábamos como señas de identidad de nuestros adolescentes: seguir en el sistema escolar, bajo la independencia de los padres, formando un grupo identificable como tal, etc.


Diferencias entre pubertad y adolescencia

En este punto nos planteamos hacer una distinción entre pubertad y adolescencia. Llamamos pubertad al conjunto de cambios físicos que a lo largo de la segunda década de la vida transforman el cuerpo infantil en cuerpo adulto con capacidad para la reproducción.

Llamamos adolescencia a un periodo psicológico que se prolonga varios años más y que se caracteriza por la transición entre la infancia y la adultez.

La pubertad es un fenómeno universal para todos los miembros de nuestra especie, como hecho biológico que es. La adolescencia, por su parte, es un hecho psicosociológico no necesariamente universal y que no necesariamente adopta en todas las culturas el mismo patrón de características que en la nuestra, en la que además se ha dado una importante variación histórica que ha ido configurando la adolescencia que hoy conocemos.

Cuando hablamos de adolescencia son muchos los tópicos que surgen al respecto, como por ejemplo la consideración de esta como un periodo de mucha conflictividad y ruptura. Sin embargo, cuando indagamos un poco más al respecto, vemos que esta etapa no necesariamente constituye dicho periodo de conflictividad o ruptura, pero si una etapa de grandes cambios a nivel cognitivo, social y emocional.

Cambios físicos y consecuencias psicológicas

Salvo en los órganos sexuales, los cuerpos infantiles de niños y niñas son fundamentalmente iguales. Al final de los procesos de cambio que se dan en la pubertad, los cuerpos masculino y femenino se diferencian claramente, tanto en lo que se refiere a los caracteres primarios (órganos reproductores) , cuanto a lo relativo a los caracteres secundarios ( vello facial, cambio de voz, ensanchamiento de hombros, etc.)

Mecanismos hormonales y pubertad

El proceso de transformación física es puesto en marcha por una serie de mecanismos hormonales que desencadenan un largo proceso de cambios que, presentan un patrón diferente para chicos y chicas.

Estos mecanismos hormonales se inician debido a la actividad del hipotálamo, que envía señales a la hipófisis o glándula pituitaria para que ésta comience a secretar importantes cantidades de hormonas gonadotróficas.

Estas hormonas van estimular el desarrollo de las gónadas sexuales (los ovarios en la mujer y los testículos en el hombre), que empezaran a producir hormonas sexuales, cuya presencia en la sangre aumentara en relación con los niveles que existían en los años anteriores.

Este alto nivel de hormonas sexuales, sobre todo la testosterona en los chicos y la progesterona y estrógenos en las chicas, será el responsable de los cambios físicos que van a tener lugar.

  • Testosterona: Esta vinculada al deseo sexual, a la irritabilidad y agresividad. Dominancia.
  • Estrógenos: Vinculados a la inestabilidad emocional. Síntomas depresivos.
  • Progesterona: Ligados directamente a la creación vínculos afectivos.

Timing puberal

Se define como la mayor o menor precocidad de los cambios puberales. Aunque pueden existir otros factores implicados, el momento en que el hipotálamo pone en funcionamiento esta maquinaria endocrina parece determinado por el peso corporal o por la proporción de grasa en relación con el peso.

Ello explicaría que muchos estudios hayan encontrado que las chicas que practican algún deporte o actividad física importante que limite su proporción de grasa corporal y las mantenga mas delgas tengan su primera menstruación algo más tarde que sus compañeras de la misma edad.

  • Grasa corporal
  • Estrés familiar

Parece ser que existen ciertos factores que influyen a la hora de presentar la primera regla o menarquía. La grasa corporal junto a la presencia del padre no biológico parece que la adelanta. Mientras que por otro lado el estrés familiar junto a los conflictos atrasan la aparición de esta.


Cambios físicos puberales

A continuación se detallan los cambios más importantes que tienen lugar a estas edades.

Chicos

A los 12 años comienza a aparecer el vello púbico y comienza a desarrollarse el pene y los testículos. Un año después, a los 13 años comienza a aparecer el vello axilar, se produce el cambio de voz y tiene finalmente lugar la primera eyaculación. Finalmente, a los 15 años comienza a desarrollarse el vello facial.

Chicas

A los 8 años se produce un incremento pélvico. Un año después, a los 9 años comienza a desarrollarse las mamas. A los 10 años comienza a desarrollarse el vello púbico y el flujo vaginal. Finalmente, en torno a los 12 años se produce la primera regla y se desarrolla el vello axilar.

Impacto psicológico de los cambios físicos

Puede ocurrir que como el resultado de los cambios que chicos y chicas experimentan durante la adolescencia surjan en ellos dificultades para aceptar su nuevo cuerpo. No obstante, esto no es siempre así ya que existen diferencias en cuanto al género.

Aunque las reacciones ante los cambios puberales van a depender de muchos factores tanto personales como contextuales, en términos generales puede decirse que las consecuencias psicológicas son algo menos favorables para las chicas que para los chicos, ya que entre ellas suele encontrarse una mayor irritabilidad y más estados depresivos, con frecuentes sentimientos negativos con respecto a su aspecto físico. Mientras que en los chicos la pubertad suele relacionarse con una mejor autoimagen y un mejor estado de ánimo.

Quizá mientras que para los chicos pubertad supone un aumento de masa corporal y una mayor habilidad física, muy importante para su desempeño en los deportes, entre las chicas se observa un claro aumento de masa corporal, poco acorde con el estereotipo actual de belleza femenina, asociado a la delgadez, por lo que no es de extrañar que la anorexia tenga una incidencia muy elevada entre adolescentes de género femenino.

Conclusiones

En resumen, la pubertad precoz es lo menos favorable, tanto por ocurrir en un momento distinto al esperado, como por el hecho de que tiene lugar en un momento en que el niño o la niña aún están poco preparados física y psicológicamente.

Además, teniendo en cuenta que las chicas experimentan los cambios puberales dos años antes que los chicos, están saldrán más perjudicadas.

Es decir, la pubertad precoz favorece más a los chicos (liderazgo, alta autoestima, etc.) que a las chicas (peor ajuste interno y externo; acentuación de las características psicológicas). Mientras que la pubertad tardía puede perjudicar más a los chicos.

Los chicos que maduran de forma tardía van a encontrase en una situación de desventaja, ya que serán los más pequeños y débiles y raramente se convertirán en los líderes del grupo, siendo poco populares.


Referencias bibliográficas

  1. Berger, K. S. (2009). Psicología del desarrollo: adultez y vejez. Ed. Médica Panamericana.
  2. García-Molina, A., Enseñat-Cantallops, A., Tirapu-Ustárroz, J., & Roig-Rovira, T. (2009). Maduración de la corteza prefrontal y desarrollo de las funciones ejecutivas durante los primeros cinco años de vida. Revista de neurología48(8), 435-440.
  3. Kail, R. V., & Cavanaugh, J. C. (2006). Desarrollo humano: una perspectiva del ciclo vital. Cengage Learning Editores.
  4. Moreno, A. (2008). Psicología del desarrollo II. Adolescencia, juventud, adultez y vejez.
Carla Andreia Carvalho Gómez

Carla Andreia Carvalho Gómez

Grado en Psicóloga. Formación en Neuropsicología