Sustratos neurales

Sustratos Neurales de las diversas corrientes de pensamiento

Los sustratros neuronales en la distintintas corrientes de pensamiento

Las distintas escuelas que han ido surgiendo en la psicología a lo largo de sus años como disciplina científica han intentado demostrar con estudios experimentales la validez de sus modelos; en muchos casos, se han recurrido a estudios relacionados con técnicas de neuroimagen o de registro de la actividad cortical para sustentar sus postulados.

En el presente artículo se pondrán algunas de las corrientes más importantes dentro de la psicología del aprendizaje y el pensamiento (conductismo, constructivismo, cognitivismo y conexionismo) y cuáles son las evidencias que presentan en cuanto a cambios y modificaciones en la estructura cortical para sostener sus tesis y sus postulados principales.

Como en muchas otrasciencias, ningún modelo puede explicar de forma completa lo que acontece en el sistema nervioso de un individuo, con lo cual hay que entender que muchos de los postulados propuestos dentro de un modelo pueden no ser sustentados por la evidencia científica y que otros modelos lo expliquen mejor [6,7,9].

Sustratos neurales del conductismo

En el conductismo se propone un estudio y un acercamiento científico de la conducta sobre manifestaciones observables y cuantificables. Las respuestas son registradas y, para que haya cambios en el repertorio conductual, es necesario que haya cambios en las redes neuronales.

Las primeras aproximaciones científicas dentro de esta corriente psicológica las desarrolló Pavlov, en el contexto de la reflexología rusa; partiendo de investigaciones de autores anteriores a él, estudió la actividad de los reflejos en perros. Con ellos estudió los reflejos incondicionados (los que se desencadenan sin aprendizaje previo) y los reflejos condicionados (los adquiridos por aprendizaje de asociación de estímulos), valiéndose de señales acústicas y comida. Estos experimentos le sirvieron para establecer que los reflejos son respuestas básicas conductuales, pero que para la supervivencia de los individuos hace falta un procesamiento superior, ubicado en los hemisferios corticales.

¿Resultados a favor?

Siguiendo los resultados obtenidos por Pavlov, los autores Melzac y Casey desarrollaron un diagrama que describe una vía conocida como “Vía de estímulo ascendente”: Partiendo de los receptores ubicados en el cuerpo del individuo, la información viaja hasta la médula espinal y, en función del tipo que sea, irá directamente a estructuras más básicas para una respuesta rápida o, en otros casos, relevo sensorial en el tálamo o sistema límbico para acabar en la corteza cerebral y elaborar la respuesta. Por ejemplo, la aversión condicionada al sabor o el condicionamiento palpebral.

En el primer caso, se condiciona en un primer y único ensayo un rechazo a un sabor concreto porque está asociado a un estímulo aversivo y se consigue al momento; en el segundo caso, también se condiciona de forma bastante rápida la respuesta de parpadeo ante una luz que se junta a un soplido en los ojos. Son, en ambos casos, reflejos aprendidos que necesitan dotarse de significado para los individuos (en principio no lo tienen) y que consiguen condicionarse rápido. 

En lo que respecta a los estudios desarrollados en Estados Unidos, las investigaciones y aportaciones de Watson y Skinner siguen esta misma línea de aprendizaje de estímulos y respuestas a éstos, añadiendo este último el concepto de refuerzo para hacer que ciertas conductas se repitan o no en el tiempo. Al circuito de estímulo-respuesta se le suma uno adicional en el que se presentan los castigos o refuerzos existentes en el repertorio conductual, estando involucradas áreas como el estriado dorsal (refuerzo) y la ínsula (castigo) [2,11,12].

Sustratos neurales del constructivismo

En el constructivismo, la información que se maneja en los procesos mentales del sujeto se organiza e interpreta en función de la experiencia y las capacidades de éste y, de esta manera, se obtiene y se integra nueva información trabajada.

Uno de los principales representantes de esta corriente es Hermann von Helmoltz, cuyas investigaciones llevaron a la idea de que dentro del individuo se configuran las diversas redes y entramados que otorgan al sujeto la capacidad de percibir de un modo u otro lo que le rodea en su entorno. Dependiendo de cómo el sujeto perciba (investigaciones de Titchner, por ejemplo, han hipotetizado fórmulas y procesos para entender las sensaciones y los pensamientos de los sujetos) se relacionará de un modo u otro.

En este modelo psicológico se necesita la intervención de estructuras altamente especializadas, como áreas de asociación, ya que es necesario integrar todas las señales que lleguen hasta el sistema nervioso y poder articularlas de modo que tengan sentido para la persona [8,10].

Sustratos neurales del cognitivismo

Con respecto al cognitivismo, en este modelo de aprendizaje de la psicología se plantea que la maduración y los procesos mentales de los sujetos son los que condicionan cómo se procesa la información y cómo ello repercute en el sujeto.

Las investigaciones de Jean Piaget y los diferentes estadios que estableció a partir de ellas (sensoriomotriz, preoperatorio, operaciones concretas y operaciones formales) permitieron comprender que, dependiendo de la edad del sujeto (posteriormente sería incorporado un nuevo estadio, el post-formal), éste será capaz de hacer unas tareas u otras, o aprender mejor unas cosas que otras.  

Del mismo modo, la popularidad del concepto de “engrama” ha hecho que se aborde y se estudie mejor la psicología cognitiva. Bajo este concepto se engloba un patrón de redes de neuronas que permanecen juntas y se activan ante determinados estímulos. Para que puedan mantenerse en el tiempo, es necesario que se repita y haya constancia a lo largo del tiempo.

Otra de las grande saportaciones se refiere al aprendizaje de habilidades, resultando en e lestablecimiento de tres fases: Cognitiva, asociativa, autónoma. En las primeras fases el rol de la corteza cerebral es mayor que en la autónoma, quedando como estructura importante los ganglios basales, encargados de las funciones automáticas que somos capaces de realizar [4].

Sustratos neurales del conexionismo

En el conexionismo se hace hincapié en cómo las diferentes redes, conexiones neuronales y regiones corticales condicionan la interacción del sujeto con el entorno. Se toma como ejemplo el ordenador y conceptos como las conexiones en paralelo y la distribución de la información. Todo esto sirve para ajustar las conexiones neuronales en función de las capacidades del sujeto y de lo que necesite aprender en un determinado momento.

Este modelo, además,tiene apoyo experimental gracias a los experimentos de Hebb en lo referente a descargas sincronizadas de diferentes conjuntos de neuronas. Sus investigaciones han demostrado que las asambleas celulares que se originan ante ciertos estímulos concretos crean grupos de neuronas que se juntan y descargan juntas ante ese estímulo.

Otras investigaciones de otros autores han estudiado estructuras como el cerebelo o el hipocampo, y han demostrado que los procesos de asociación de neuronas existen también allí, y son capaces de establecer procesos en ese individuo [3].

Conclusiones

Cada modelo de las diferentes escuelas del aprendizaje tiene soporte científico que la avala en lo concerniente a actividad neuronal. Para los diferentes procesos de aprendizaje,es mejor un modelo u otro en función de lo que se vaya a estudiar y analizar y de los resultados dados.

En resumen, se hace necesario para el abordaje científico de la disciplina científica del aprendizaje es un marco integrados de las diferentes teorías que permita, con una o con otra, estudiarlas diferentes características del aprendizaje humano [1,5].   

Referencias bibliográficas

  1. Alduais, A. M. S. (2018).Teaching and Learning Vocabulary: Insights from Learning Styles and LearningTheories. J Child Adolesc Behav 6: 370. doi: 10.4172/2375-4494.1000370 Page 2of 4 J Child Adolesc Behav, an open access journal ISSN: 2375-4494 Volume 6•Issue 1• 1000370. difference in the scores among the four learningmodalities. Moreover, the authors do not agree to the inclusion of texts withinthe visual modality and for this reason they proposed the (R) learning modality(ie VARK) as compared to (VAK). Figure, 5, 3.
  2. Aydede, M. (2017). Defendingthe IASP definition of pain. The Monist, 100(4), 439-464.
  3. Barandiaran, X. E., & DiPaolo, E. A. (2014). A genealogical map of the concept of habit. Frontiersin human neuroscience, 8, 522.
  4. Chikmiyah, C. (2012).Relationship between metacognitive knowledge and student learning outcomesthrough cooperative learning model type think pair share on buffer solutionmatter. Unesa Journal of Chemical Education, 1(1).
  5. Chiva, R., & Alegre, J.(2005). Organizational learning and organizational knowledge: towards theintegration of two approaches. Management learning, 36(1), 49-68.
  6. Chowdhury, M. S. (2006).Human behavior in the context of training: An overview of the role of learningtheories as applied to training and development. Journal of Knowledgemanagement practice, 7(2), 1-11.
  7. Clark, R. E., & Clark,V. P. (2010). From neo-behaviorism to neuroscience: Perspectives on the originsand future contributions of cognitive load research. Cognitive load theory,203-228.
  8. Davey, J. D. (2011). Atheoretical model of learning employing constructivism, neuroscience, andphenomenology: Constructivist neurophenomenology. Southern IllinoisUniversity at Carbondale.
  9. De Corte, E. (2010).Historical developments in the understanding of learning. The nature oflearning. Using research to inspire practice, 35-67.
  10. Feldman Barrett, L. (2011). Constructing emotion. Psihologijsketeme, 20(3), 359-380.
  11. Gámiz Ruiz, F. (2012). Sistemas neurales implicados en aprendizaje aversivo gustativo complejo: comparación con otros tipos de memoria y efecto de la edad. Granada: Universidad de Granada.
  12. Gang, J. (2012). Behaviorism and literary modernity,1913-2009 (Doctoral dissertation, Rutgers University-Graduate School-NewBrunswick).
Germán Albeleira

Germán Albeleira

Licenciatura en Psicología. Máster en Neurociencias.

Sesgos cognitivos: definición, tipos y relación con la Neurociencia

Introducción

Los seres humanos presentamos una serie de sesgos cognitivos que nos ayudan a defendernos ante los diversos conflictos que se presentan en su vida. Éstos son importantes, puesto que ayudan a tomar ciertas decisiones en situaciones de incertidumbre o pueden ayudar a propagar mejor ciertas ideas; de hecho, agilizan y facilitan la labor cognitiva de la persona.

Debido a que, como especie, requerimos un repertorio de conductas amplio y variado para poder sobrevivir, el aprendizaje y la experiencia condicionará nuestras capacidades y nuestras respuestas ante determinados eventos y entornos.

Para poder entender cómo funcionan los sesgos en las personas, cómo las personas pueden optar a una respuesta en detrimento de las otras o cómo se pueden establecer ciertos prejuicios, es necesario entender cómo funciona el sistema nervioso (y más concretamente, el cerebro) y cómo tiende a preferir ciertas opciones u opiniones que se le plantean. Es posible actuar en las estructuras que generan esos procesos y moldear el repertorio conductual para escoger una respuesta más adecuada [3,4,7].


Concepto de sesgos cognitivos

Bajo el concepto de sesgos cognitivos se agrupan una serie de predisposiciones y prejuicios que tienen las personas y que les hacen decantarse por unas opciones en detrimento de otras a lo largo de su vida. Esta serie de nociones que tienen las personas son las que le sirven para sobrevivir o tomar decisiones correctas.

Todos ellos corresponden con una actividad cortical encargada de analizar las diferentes opciones; para poder tomar una toma de decisiones adecuada, lo primero que se establece es qué es lo que se quiere hacer, seguidamente establecer un marco que conceptualiza el problema en sí, se generan las alternativas, éstas son valoradas y luego se prueba una para ver si da resultado o no. Aunque son las estructuras corticales superiores las encargadas de ejecutar una decisión ante dicha situación, otras estructuras subcorticales como la amígdala (involucrada en las emociones) también tienen su involucración porque son capaces de condicionar, tanto para reforzar una respuesta como para no emitir una respuesta concreta.

Esta serie de pasos son importantes para poder tomar una alternativa que satisfaga las demandas de la persona, puesto que se quiere evitar en la medida de lo posible cometer errores y lograr el objetivo [8,11].

Tipos de sesgos cognitivos

Existen diferentes tipos de sesgos cognitivos que afectan a nuestra toma de decisiones. Abarcan diversas situaciones y pueden presentarse para solventar, de diferentes maneras, diferentes situaciones. Algunos de los más estudiados son:

  • Retrospectivo o sesgo a posteriori: En este tipo de sesgo los eventos que han pasado hace tiempo son vistos como algo que se podía alterar o predecir en ese mismo momento de acontecer, sin valorar que podrían haber mediado otras circunstancias que condujeron a ese evento.
  • Correspondencia o error de atribución: En este sesgo lo que acontece es que se enfatizan experiencias personales, explicaciones dadas y acciones personales que se realizaron en un cierto momento.
  • Confirmación: Sesgo caracterizado por buscar información que confirma ideas preconcebidas, prejuicios u opiniones que posee una persona en lugar de buscar información que contradiga o cuestione dichas creencias previas.
  • Autoservicio: Este sesgo se caracteriza por una exigencia, por parte de la persona que lo tiene, de exigir mucho más ante los éxitos que ante los fracasos. Además, también tiene su intervención cuando se usan para usar en beneficio propio información ambigua.
  • Falso consenso: En este sesgo se atribuyen creencias y costumbres propias como algo socialmente generalizado y aceptado.
  • Memoria: El sesgo en cuestión se caracteriza por fallos y lagunas existentes en la memoria que distorsionan los recuerdos y las ideas que la persona posee.
  • Representación o representatividad: Sesgo en el que, partiendo de una premisa que es errónea, se cree que ocurrirá más probablemente un evento que otro que no cuadra con las creencias previas.

Sesgos heurísticos

Un tipo de sesgos bastante investigados y estudiados son los heurísticos. Éstos pueden definirse como una especie de atajos cognitivos mediante los cuales las personas activan determinadas respuestas automáticas ante situaciones muy concretas. Estos atajos cognitivos presentan algunos problemas porque ante una situación concreta se puede tener una respuesta automática que en cierto momento (o ante otras circunstancias) puede no ser la más adecuada, y entonces habría que desestructurar la respuesta automática en detrimento de una respuesta nueva que se ajuste mejor a las demandas de la situación [1,6,9,12].

Neurociencia en la toma de decisiones

La toma de decisiones tiene que ver con una actividad esencial del córtex frontal, en concreto ciertas regiones que están implicadas en la flexibilidad cognitiva y en el cambio de acción en un momento dado.

Dentro de todo el entramado que es el córtex frontal, hay una región bastante conocida, investigada y estudiada que se conoce como prefrontal dorsolateral. Dicha región se encarga de funciones ejecutivas tales como cambio de respuesta ante un entorno con diferentes demandas o razonamientos ante lo que se le plantea en una situación concreta. El daño en esta región puede causar que las personas no sean capaces de flexibilizar su comportamiento y tengan un patrón de comportamientos fijos al margen del cambio de demandas de la situación y del entorno.

Otro sistema encargado de modular la toma de decisiones es el sistema involucrado en las emociones; circuitos neuronales implicados en las emociones pueden condicionar la futura decisión: Las emociones negativas (ira, miedo…) tienden a condicionar las decisiones haciendo que éstas sean más conservadoras y menos arriesgadas. Las emociones positivas, al contrario, funcionan de tal modo que condicionan para no emitir determinados tipos de respuestas ante ciertos eventos.

También es importante tener en cuenta los mecanismos de memoria para poder seleccionar una alternativa adecuada para tomar las decisiones pertinentes; la memoria a largo plazo sirve para almacenar conocimientos y vivencias que ha experimentado esa persona a lo largo de su vida, y puede servir de ayuda para saber cómo ha sido el éxito o el fracaso de una determinada opción ante un determinado entorno para poder superar dicha situación [2,10,13].


Conclusiones finales

Aunque muchas veces nos sirven como vías rápidas para solventar ciertas situaciones que se nos plantean (como, por ejemplo, los heurísticos), los sesgos cognitivos pueden conducirnos a tomar decisiones erróneas al no valorar todas las perspectivas posibles de determinadas situaciones.

Comprender que diferentes procesos psicológicos básicos (memoria, emoción…) son susceptibles de modificar la respuesta posible del sujeto es importante porque se puede actuar en dichos procesos para orientar y guiar las respuestas que se pueden hacer en dicho momento.

Una evaluación completa de la situación y una comprensión más adecuada de las situaciones y sus marcos de trabajo son importantes para ello, con lo cual saber plantear los problemas y sus diferentes situaciones se hace fundamental [5].

Referencias bibliográficas

  1. Álvarez Pérez, A. (2000). Sesgos cognoscitivos del gerente: su influencia en la toma de decisiones. Revista Cubana de Salud Pública, 26(1), 5-11.
  2. De Martino, B., Kumaran, D., Seymour, B., & Dolan, R. J. (2006). Frames, biases, and rational decision-making in the human brain. Science, 313(5787), 684-687.
  3. Haselton, M. G., Bryant, G. A., Wilke, A., Frederick, D. A., Galperin, A., Frankenhuis, W. E., & Moore, T. (2009). Adaptive rationality: An evolutionary perspective on cognitive bias. Social Cognition, 27(5), 733-763.
  4. Hilbert, M. (2012). Toward a synthesis of cognitive biases: how noisy information processing can bias human decision making. Psychological bulletin, 138(2), 211.
  5. Johnson, D. D., Blumstein, D. T., Fowler, J. H., & Haselton, M. G. (2013). The evolution of error: Error management, cognitive constraints, and adaptive decision-making biases. Trends in ecology & evolution, 28(8), 474-481.
  6. Klein, O., Pierucci, S., Marchal, C., Alarcón-Henríquez, A., & Licata, L. (2010). “Tenía que ocurrir”: sesgos de la memoria individual y memoria colectiva. Revista de Psicología, 28(1), 175-198.
  7. Lilienfeld, S. O., Ammirati, R., & Landfield, K. (2009). Giving debiasing away: Can psychological research on correcting cognitive errors promote human welfare?. Perspectives on psychological science, 4(4), 390-398.
  8. Mata, R. (2012). Cognitive bias. Encyclopedia of human behaviour, 1, 531-535.
  9. Petersen, M. B. (2015). Evolutionary political psychology: On the origin and structure of heuristics and biases in politics. Political Psychology, 36, 45-78.
  10. Philiastides, M. G., Auksztulewicz, R., Heekeren, H. R., & Blankenburg, F. (2011). Causal role of dorsolateral prefrontal cortex in human perceptual decision making. Current biology, 21(11), 980-983.
  11. Rodríguez Cruz, Y., & Pinto Molina, M. (2010). Evolución, particularidades y carácter informacional de la toma de decisiones organizacionales. Acimed, 21(1), 0-0.
  12. Rodríguez Quintana, E. (2012). Toma de decisiones: la economía conductual.
  13. Romo, R., & Salinas, E. (2003). Cognitive neuroscience: flutter discrimination: neural codes, perception, memory and decision making. Nature Reviews Neuroscience, 4(3), 203.

Germán Albeleira

Germán Albeleira

Licenciatura en Psicología.
Máster en Neurociencias.

¿La música como herramienta terapéutica?

¿La música como herramienta terapéutica?

Introducción

La música tiene gran influencia en lo físico y en lo moral, estado de ánimos, sentimientos, emociones, conducta, comportamiento, etc. Sin embargo, no conocemos los efectos que puede llegar a tener sobre los animales, el desarrollo cognitivo, expresión de las emociones y sentimientos, acelera o aminora la actividad, etc.


¿Podríamos vivir sin música?

Para contestar esta pregunta deberíamos tener en cuenta que hasta en los anuncios publicitarios tienen en cuenta la música para crear vínculos emocionales con los productos, la melodía de un teléfono, la música de un centro comercial, las cabeceras de los programas de radio y televisión, etc.

Definitivamente la música forma parte de nuestras vidas, desde casi los mismos orígenes de nuestra especie, y nos acompañará para siempre, incluso desde antes de nacer.

Diversos estudios se han dedicado a abordar la influencia que ejerce la música en el feto en el vientre materno. Partiendo que el feto es capaz de escuchar sonidos desde una determinada fase de su desarrollo ( se estima que es entre la semana 8-12 cuando reacciona a sonidos y vibraciones).

Se puede hablar de los siguientes beneficios de que una mujer embarazada escuche música [2,7]:

  • Estimula la frecuencia cardíaca y la actividad cerebral.
  • Fortalece los vínculos entre la madre y el bebé.
  • Favorece el bienestar, etc.

La música influye verdaderamente en el comportamiento humano

Decía Platón: “ Este arte contaba ciertamente con la eficacia del razonamiento de domina la inteligencia, pero mayormente con el hechizo ejercido en el alma por el elemento sensible, la música de la lengua. Del éxito oratorio se derivan el honor, la gloria y el poder, que es todo cuanto puede ambicionarse, el fin inmediato del discurso, el sentido en que ha de mover el ánimo es indiferente.”[2]

La música ha desempeñado un papel fundamental en la historia, desde que el hombre es hombre. Se utiliza para muchas cosas, como medio de relajación, para bailar, para sentir placer sólo al escucharla, para unir a personas… es un arte con el que nos encontramos a diario desde que nos levantamos hasta que nos acostamos. Sería todo muy diferente sin la música [2].

Como ya he comentado antes, existen diversos estudios realizados en esta línea, con el fin de obtener evidencia científica, durante el desarrollo embrionario y la exposición a la música o no.

Todos ellos afirman que se producen beneficios a nivel neurológico que son evidentes e importantes para las subsiguientes fases del desarrollo cognitivo posteriores al nacimiento.

Se basa en la evidencia de que la música favorece la neurogénesis, la generación de nuevas neuronas. Un aumento de las neuronas favorece los procesos cognitivos del individuo [2].

Cuando la estimulación musical de los niños y adolescentes, es un proceso intencionado, que no sólo la reciben de una manera pasiva, la audición de ciertas piezas musicales, los beneficios aumentan[2]


Ventajas que puede tener la educación musical

  1. Se pueden apreciar cambios a nivel fisiológicos (ritmo cerebral, circulación, respiración, digestión,  metabolismo, tono muscular, sistema inmunológico o actividad neuronal…)
  2. Favorece el aumento de la capacidad nemotécnica, de atención y de concentración. Incrementa el rendimiento en el trabajo, estimula el análisis, la síntesis y el razonamiento, por lo tanto el aprendizaje.
  3. Facilita la resolución de problemas matemáticos y de razonamiento mental complejo. Fortalece el aprendizaje y contribuye a mejorar su lenguaje, así por ejemplo con la letras de las canciones, además de favorecer su discriminación auditiva, puede enriquecer el vocabulario.
  4. Promueve nuevas vías de expresión y por tanto, de canalización de las emociones. Despierta y desarrolla emociones y sentimientos que pueden modificar su estado de ánimo y promover la reflexión, además de fomentar el autocontrol.
  5. Al ser una actividad a combinar con el baile u otras actividades físicas, favorece el desarrollo muscular, el control del equilibrio, la estimulación de varios sentidos.
  6. Su aptitud musical y su coordinación motriz se desarrollan mucho y aprenden a disfrutar con la música. La expresión corporal se ve favorecida.
  7. Es una fuente inagotable para la estimulación de la creatividad.
  8. Fomenta una mejor autoestima. Les ayuda a lograr autonomía en sus actividades habituales (rutinas) asumir el cuidado de sí mismo y del entorno y a ampliar su mundo de relaciones.<
  9. Facilita los vínculos personales y el desarrollo de habilidades sociales.
  10. Contribuye a agilizar la rapidez con la que el cerebro es capaz de procesar el habla y por tanto, ayuda a que el sistema auditivo del niño sea más eficiente. Consigue una mayor precisión para percibir y abstraer estímulos visuales y auditivos. Favorece el desarrollo del sentido del orden [4,6]

La música como herramienta terapéutica

La creación de la musicoterapia, ha sido un modo de utilizar la música con fines positivos. A través de los oídos, capta todo tipo de mensajes acústicos pero también interpreta esos mensajes, entonces intentemos que éstos sean positivos.

La música es mensajera de alegrías, penas, esperanzas o de tristezas, quien la escucha es quien tiene el poder de seleccionar lo que desea escuchar, debemos hacer una historia musical, sin olvidar que la música se asocia a determinados sentimientos, emociones, vivencias, etc. por lo que lo que resulta para unas personas no siempre resulta para otras, con la misma finalidad. En determinadas etapas de nuestras vidas una música nos puede despertar unas sensaciones diferentes que en otras circunstancias.

Musicoterapia

La musicoterapia consiste en usar la música de un modo terapéutico, dónde los objetivos de intervención se establecen y determinan teniendo en cuenta el ámbito de aplicación dónde la terapia se lleve a cabo.

En el año 1996 la Federación Mundial de Musicoterapia- World Federation of Music Therapy (WFMT) la definió como: El uso de la música y/o elementos musicales (ritmo, sonido, armonía y melodía) por un psicoterapeuta especializado con un cliente o grupo de clientes en el proceso diseñado para facilitar y promover comunicación, relación, aprendizaje, movilización, expresión, organización y otros objetivos terapéuticos relevantes, con el fin de lograr cambios y satisfacer necesidades físicas, emocionales, mentales, sociales y cognitivas.

La musicoterapia tiene como objetivo desarrollar el potencial y/o reparar funciones del individuo para que así pueda alcanzar la integración inter e intrapersonal y consecuentemente alcanzar una mejora de la vida a través de la prevención, rehabilitación y tratamiento [1].

En el Hospital Universitario La Paz hace años que hacen un programa terapéutico Musicoterapia para niños ingresados, ya que la música produce una mejora en el estado físico y psicológico del paciente.

Es un complemento terapéutico al tratamiento médico de los menores ingresados en el hospital. Creado en 2003 en la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos, se ha extendido a Oncología Pediátrica, Trasplantes y Neonatología infantil [5].


Referencias bibliográficas

  1. Del Olmo Barrios, M.J. Musicoterapia con bebés de 0 a 6 meses en cuidados intensivos pediátricos. U.A.M. Facultad de Medicina. Madrid.2009.
  2. Estupiñan Diaz, J.D. La música como influencia en los patrones de comportamiento del ser humano. Www.monografias.com.
  3. Faros. Sant Joan de Déu Barcelona Hospital. 10 de octubre de 2017.
  4. Quicios B. La influencia de la música en el desarrollo cognitivo en los niños. 20.oct.2015. Blog familiar de babyradio.
  5. Sanchez Carbonell, A. Musicoterapia en el Hospital La Paz. Crónica Norte. 26.Junio.2013.
  6. Sarget Paos, M.ª Angeles. La música en la educación infantil: estrategias cognitivo-musicales. Revista de la facultad de educación de Albacete, ISSN 02/4-4824, N.º 18. Pag 197.
  7. Sheichi, S., Saboory, E., Cell, J. Neuroplasticity changes of rat brain by musical stimuli during fetal period. Int Neurourol J. 2013 sep; 17(3): 107-13.

La adolescencia: una etapa de muchos cambios

La adolescencia: una etapa de muchos cambios

Introducción

Cronológicamente la adolescencia se comprende desde cuando los individuos entran en la pubertad, aproximadamente a los doce años y se extiende hasta cerca de los veinte años de edad. Es una etapa, periodo o estado que se presenta con características bien definidas en el gradual desarrollo del hombre, aparece como un salto importante entre la infancia y la adultez. Es un periodo de marcados cambios, tanto fisiológicos como cognitivos, sociales y emocionales.

El desarrollo de facultades cognoscitivas del adolescente le permiten constituir un sistema de pensamiento que incluye la responsabilidad ante los demás, la internalización de valores y normas y un incipiente sentido de sí mismo. A esta edad se encuentra más preocupado por la opinión de sus iguales o de la sociedad que por lo que opinan sus padres.

El mundo adolescente

Los adolescentes ven, piensan y hablan de manera diferente a los niños pequeños. Su velocidad en el procesamiento de la información va en aumento, no de una manera tan espectacular como en la tercera infancia, aunque es posible que su pensamiento siga siendo inmaduro en algunos sentidos, muchos adolescentes tienen la capacidad de razonamiento abstracto y sofisticados juicios morales, así mismo pueden plantear de manera más realista el futuro [5]

Es normal que los adolescentes empiecen a teorizar y preocuparse por principios éticos, morales, filosóficos, sociales y políticos. La intelectualización está favorecida, los adolescentes entran en lo que Piaget considera como el más alto nivel del desarrollo cognitivo, cuando desarrollan la capacidad de pensamiento abstracto el cual ocurre aproximadamente a los 11 años, que proporciona una manera nueva y mas flexible de manipular la información. Adquiere el pensamiento hipotético-deductivo o formal. A partir de aquí ya pueden ser científicos a todos los niveles (la capacitación para adquirir los conocimientos de las operaciones y las relaciones de las leyes de la física, matemáticas y acceso al mundo de la filosofía, las artes, etc.) [2]

La función del cerebro -y de la inteligencia, que es su más elaborada creación- es dirigir el comportamiento del organismo para resolver los problemas que afectan a su supervivencia y a su bienestar.

El ser humano se enfrenta a esta tarea provisto de dos estupendos sistemas de control de todo el cuerpo: el sistema nervioso, cuya piedra central es el cerebro, y el sistema endocrino, que se encarga de producir unas sustancias químicas llamadas ¨hormonas¨, palabra que significa mensajeros, mediante las que dar órdenes al organismo. El sistema nervioso tiene todo bajo control mediante impulsos nerviosos; el sistema endocrino lo hace mediante mensajes hormonales.

Hormonas y adolescencia

Hay hormonas muy famosas: la testoterona, la progesterona, la oxitocina, la vasopresina, la hormona del crecimiento, por ejemplo. Como era de esperar, estos dos grandes sistemas están conectados: las hormonas influyen en el cerebro y el cerebro regula la producción de hormonas. Las hormonas influyen en la conducta y la conducta influye en las hormonas [4]

La hipófisis, mitad tejido nervioso mitad glándula endocrina, lo que sirve como imagen perfecta de la unidad de ambos sistemas. El sistema endocrino está muy relacionado con el mundo de los deseos y de las motivaciones, por lo que es un factor influyente en nuestro cerebro y en nuestra conducta.

Cambios en la adolescencia

  1. Cambios hormonales. En la niña se eleva los estrógenos y en el niño los andrógenos. Dicho proceso hace desarrollar los caracteres sexuales secundarios. Son propios de la pubertad y ésta solo representa el inicio de la adolescencia.
  2. Cambios corporales. Hace referencia a la modificación acerca de la propia ¨imagen corporal¨. Desde la imagen corporal, obenida a lo largo de toda la primera y segunda infancia, debe adquirirse una nueva que puede oscilar entre el mayor nivel de agrado y aceptación al mayor de los rechazos.
  3. Cambios psíquicos. No es extraño que la percepción del mundo y las vivencias se vean influenciadas. Apareciendo una serie de cambios de singular importancia.
  4. El ideal del yo. Cumple una misión clave para poder entender estos cambios. Ideal del yo que se va construyendo sobre cimentaciones imaginarias y un tanto míticas. Un ideal teórico, inalcanzable y bellamente utópico, en ocasiones es duro y dramático.
  5. Reactualización de conflictos aparentemente superados. La reactualización del conflicto epídico es el punto más relevante de la conflictiva psíquica. La identidad sexual y el deseo sexual cumplen un papel determinante en estas fases del desarrollo.
  6. La identidad personal. Es la base de la subjetividad, en la diferencia y en el contraste se va adquiriendo y consolidando la identidad.
  7. Cambios sociales. El más relevante es el que va desde la dependencia a la autonomia, tanto en la toma de decisiones como en las relaciones sociales, aparece la elección de modas, de pertenencia a grupos, la explosión de la identidad sexual y de la sexualidad en su conjunto. Hay que considerar como clave las capacidades personales y sociales de los propios adolescentes.

Actividad física y cognición

Dentro del marco de la neuropsicología, se han realizado investigaciones que evidencian los beneficios de la actividad física a nivel neurológico. El entrenamiento cognitivo y motor que implica el deporte conlleva modificaciones selectivas y transitorias en la sustancia gris y en la sustancia blanca tanto en jovenes como en adultos (Draganski, Gaser, Kempermann, Kuhn, Winkler, Buchel y May, 2006; Driemeyer, Boyke, Gaser, Büchel y Haggi, 2009).

La intensidad y frecuencia de la práctica deportiva constituyen factores importantes en la determinación de las modificaciones anatómicas del cerebro. En esta misma línea, se ha demostrado que la actividad física produce la liberación de endorfinas , serotoninas, dopamina y noradrenalina.

Las endorfinas, especialmente actúan sobre el cerebro, proporcionando disminución de los niveles de ansiedad, depresión y estrés, dando lugar a una sensación de bienestar (Salvador, Suay, Martínez, González, Rodríguez y Gilabert, 1995). Esto contribuye a la aparición de mejorías en determinadas psicopatologías relacionadas con dichos síntomas, constituyendo un factor neuroprotector. [3]

En el componente cognitivo-conductual dónde se ha llevado a cabo la mayor parte de las investigaciones, coinciden en muchas de ellas que la insatisfacción corporal se relaciona con un autoconcepto más pobre.

Una investigación realizada por Juan-Gregorio Fernández-Bustos, Irene González-Martí, Onofre Contreras, Ricardo Cuevas, 2015) se comprobó que una mayor insatisfacción también se asoció, aunque en menor medida, con peores percepciones de condición física, fuerza y habilidad deportiva.

En la etapa adolescente es especialmente importante el autoconcepto físico pues influye de manera decisiva en la formación del autoconcepto general, de ahí la gran correlación entre autoconcepto físico y general y la importancia de la imagen corporal en esta etapa. La actividad física tiene una influencia clara en el autoconcepto físico. [1]

Referencias bibliográficas

  1. Fernandez-Bustos, J.G., Gonzalez-Martí, I., Contreras, O., Cuevas, R. 2015. Relación entre imagen corporal y autoconcepto físico en mujeres adolescentes. Revista latinoamericana de psicología. Vol. 47, pag 25-33
  2. Guadarrama-Guadarrama, J.C., Hernández-Navor. C, Veytia-lópez, M. 2018. ¨Cómo me percibo y cómo me gustaría ser¨: un estudio sobre la imagen corporal de los adolescentes mexicanos¨. Revista de psicología clínica con niños y adolescentes. Vol. 5. n 1, pp37-43.
  3. Ibañez, A. 2016. Actividad física, endorfinas y desarrollo cognitivo, una fórmula adecuada para la adolescencia.
  4. Marina, J.A. El cerebro infantil: la gran oportunidad. Biblioteca up. Ariel. 2011.
  5. Moreno Rincon, D.M. 2014. Desarrollo cognitivo en la adolescencia, Prezi.

Adherencia al tratamiento: cuestiones claves

Adherencia al tratamiento: cuestiones claves

Introducción

La OMS considera la falta de adherencia a los tratamientos crónicos como un problema de salud pública; considerando muy rentable invertir en mejorar la adherencia. La adhesión al tratamiento si bien es cierto que depende del paciente también depende del médico o del profesional sanitario.

En 2004, la OMS adoptó la definición de adherencia postulada por Haynes y Rand de 1979 y 1993, respectivamente: “la adherencia terapéutica es el grado en que el comportamiento de una persona  se corresponde con las recomendaciones acordadas con un prestador de asistencia sanitaria”. De lo anterior, se puede concluir que la adherencia requiere la conformidad del paciente pero no tiene que ser pasiva. Por ello, que se prefiera el uso de la palabra “adherencia” al de “cumplimiento”.

La adherencia incluye una multitud de conductas, no solo la prescripción médica, sino también tomar parte en el programa de tratamiento y continuarlo hasta desarrollar conductas de salud, evitar conductas de riesgo, acudir a las citas con los profesionales de la salud, tomar correctamente la medicación y seguir adecuadamente el régimen terapéutico.

Prevalencia

Se estima que alrededor del 30% de los medicamentos son formulados en adultos mayores o ancianos, pero cerca del 50% de ellos no siguen los esquemas de tratamiento prescritos.

La no adherencia al tratamiento es un problema que se presenta en todas las edades, se observa en casi todos los estadios de las enfermedades crónicas y tiende a empeorar a medida que el paciente lleva más tiempo con la terapia.

La Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH) calcula que el 40% de los pacientes no se medica correctamente. Ello supone ingresos y visitas médicas y tiene un coste tanto en vidas como económico, estimado en 18.400 muertes prematuras y 11.000 millones de euros al año. Según datos de la SEFH en Europa esta falta de adherencia puede costar hasta 125.000 millones de euros y contribuir a la muerte prematura de 200.000 personas al año. A nivel mundial se estima que hay unos 150 millones de pacientes crónicos y para 2030 se espera que la cifra aumente a 171 millones.

Causas de la no adherencia

Cuando no se sigue el tratamiento prescrito se suele culpar de ellos a los pacientes, a pesar de que hay pruebas de que los profesionales sanitarios y los sistemas de salud pueden tener una gran influencia sobre el comportamiento de los pacientes al respecto. Las más representativas están relacionadas con:

  • El paciente: creencias, intromisión del tratamiento en la vida diaria.
  • Factores ambientales: aislamiento social, creencias sociales, mitos en salud, la actitud de la familia y/o grupo social.
  • Factores asociados al medicamento: procesos crónicos, polifarmacia, dificultad del esquema de la dosis, dificultad en la vía de administración, efectos secundarios.
  • Factor de interacción médico/paciente: los profesionales de la salud pueden contribuir a una pobre adherencia prescribiendo regímenes complejos, fallando al explicar adecuadamente los beneficios y efectos secundarios, no dando importancia al estilo de vida del paciente o al costo del medicamento y teniendo una pobre relación con ellos.

Los niveles más bajos de adherencia se dan en pacientes con enfermedades crónicas, en enfermedades en las que no hay un malestar o riesgo evidente y en las que requieren un cambio de estilo de vida. La multimorbilidad convierte a las personas con enfermedades crónicas en polimedicadas. La excesiva terapia dificulta su adherencia, con el riesgo de interacción entre medicamentos y suma de efectos adversos.

Habrá una mayor adherencia si la dosificación es en monodosis, si la medicación es directa, como los inyectables, y cuando hay un nivel elevado de supervisión y registro. Asimismo, hay que tener en cuenta que cuanto mayor es la duración del tratamiento menor será la adherencia. La adherencia es inversamente proporcional al número de veces que el paciente debe tomar la medicación al día.

Tipos de no adherencia

  • La no adherencia previsible o errática hace referencia a dosis perdidas por olvido, distracciones, regímenes cambiantes o a estilos de vida complicados. La forma más obvia de este tipo de no adherencia es el subempleo crónico en el que el paciente usa sistemáticamente menos medicación de la prescrita. Otro tipo es aquel en el que el paciente alterna entre la utilización plena con adherencia cuando el paciente se halla sintomático y de no adherencia cuando está asintomático.
  • La no adherencia involuntaria es aquella provocada por una mala comunicación con el profesional sanitario.
  • En la no adherencia razonada o inteligente los pacientes cambian el tratamiento y piensan que es mejor lo que proponen ellos que lo prescrito debido a un sentimiento de sentirse mejor, por el sabor del medicamento, por los efectos secundarios o por el costo.

Repercusión de la no adherencia

Compromete gravemente la efectividad del tratamiento. Usualmente exacerba los problemas de salud y la progresión de la enfermedad. Puede implicar un mayor número de visitas, aumentar el tiempo de recuperación, recaídas o incluso hospitalizaciones. La consultora IMS Health calcula que el mal uso de los medicamentos supone aproximadamente un 8% del gasto sanitario del mundo.

El incumplimiento del tratamiento es la principal causa de que no se obtengan todos los beneficios que los medicamentos. Como consecuencia del incumplimiento surgen complicaciones médicas y psicosociales. Además, disminuye la calidad de vida de los pacientes y aumenta la probabilidad de aparición de resistencia a los fármacos.

Estrategias para mejorar la adherencia

  • Intervenciones de tipo educativa. El profesional debería evitar el lenguaje técnico y asegurarse que el paciente entiende el propósito del tratamiento y su duración.
  • Intervenciones conductuales o comportamentales: simplificación del tratamiento, ayuda mnemotécnica.

La OMS reconoce que el profesional puede tener un impacto significativo evaluando el riesgo de la no adherencia y realizando intervenciones para optimizarla. Para ello, es necesario tener un conocimiento o información sobre el concepto de adherencia y un pensamiento crítico en la toma de decisiones clínicas.

Una buena información disminuye la ansiedad del paciente pero también se tiene que controlar que el paciente cumpla con las visitas acordadas con el profesional, debe hacer sencilla la agenda de dosificación y sugerirle el uso de cajitas organizadoras, alarmas, programando relojes o móviles.

La familia, la comunidad y las organizaciones de pacientes son un factor clave para el éxito de la adherencia.

En el caso de los niños, es importante involucrar a familiares y personal de la escuela para maximizar la adherencia al régimen terapéutico.

Gracias a la preocupación de esta problemática, en España se constituyó en 2012 el OAT, cuyo interés es mejorar el cumplimiento terapéutico global, es decir, no solo al fármaco, sino también al cambio de hábitos de vida y autocuidado.

Referencias bibliográficas

  1. Centro de prensa de la OMS (2003) El incumplimiento del tratamiento prescrito para las enfermedades crónicas es un problema mundial de gran envergadura, Ginebra, 2003, [fecha de consulta 08 enero 2018]. Disponible en: http://www.who.int/mediacentre/news/releases/2003/pr54/es/
  2. De Benito, E., El coste de saltarse la medicación (en línea), 2014 [fecha de consulta 08 enero 2018]. Disponible en: https://elpais.com/sociedad/2014/02/17/actualidad/1392668520_994434.htm
  3. Lago N., (2015), Adherencia al tratamiento, Tendencias en Medicina, año XXIII, n°46: 99-109.
  4. Martin L., (2004), Acerca del concepto de adherencia terapéutica, Revista Cubana de Salud Pública v30, n°4.
  5. Silva G., Galeano, E., Orlando J., (2005), Adherencia al tratamiento. Implicaciones de la no adherencia, Acta Médica Colombiana vol 30, n°4.

Macarena Sánchez Rojas

Macarena Sánchez Rojas

Psicóloga General Sanitaria (Neuropsicología)

La extinción: tratamiento para las fobias

Condicionamiento

El condicionamiento es una clase de aprendizaje en el cual se asocian dos eventos. Un estímulo puede estar asociado a otro en forma tal que al percibirlo nos produzca el efecto del otro. Conocemos el condicionamiento clásico o pavloviano postulado originalmente por el fisiólogo ruso Ivan Pavlov. Este consiguió que los perros asociaran la comida (estímulo condicionado) a un estímulo auditivo (estimulo no condicionado) en forma tal que el solo hecho de escuchar el estímulo auditivo los perros segregaban saliva. Este mecanismo es importante en la psicología dado que estaría involucrado en la generación de fobias o en el Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT).


Extinción

La extinción es el proceso por el cual un condicionamiento deja de actuar. Este se logra a partir de la exposición al estímulo que produce la reacción emotiva. En la medida que se observe que el estímulo no es una amenaza el miedo va desapareciendo. Este proceso no se produce por el debilitamiento del condicionamiento sino por la creación de un nuevo circuito que suprime al anterior. El circuito anterior no se elimina, el mismo sigue existiendo, por lo que puede suceder una recuperación espontánea si se debilita el circuito que lo suprime o se vuelve a experimentar el condicionamiento. El estrés también puede revertir la extinción aun cuando el causante del mismo no esté relacionado con la amenaza que se suprimió. El cortisol, hormona relacionada con el estrés, podría actuar impidiendo la función de la Corteza frontal ventromedial (CFvm) en el proceso de extinción.

El papel de la amígdala

Para que esto suceda se tiene que producir cambios en la amígdala que es donde se regulan tanto los procesos de condicionamiento como los de extinción. En el proceso de extinción está involucrada la CFvm y el hipocampo que asocia el condicionamiento con el contexto en el cual se produce, por eso es importante que el contexto en el que se produzca la extinción se parezca lo más posible al contexto en el que se produjo el condicionamiento que se quiere suprimir.

Modelos animales

Se ha observado en modelos animales que si se daña alguna de las áreas involucradas con la extinción, ésta no se produce persistiendo el condicionamiento. Como todo aprendizaje para que se produzca la extinción se tiene que producir la síntesis de proteínas que fortalecen las sinapsis de los circuitos involucrados. Como ocurre con otros aprendizajes, en la medida que se repite la exposición los circuitos se van fortaleciendo en un proceso que necesita un tiempo consolidarse.


Sustancias involucradas

Hay varias sustancias involucradas con este proceso, neurotransmisores clásicos como la dopamina y la norepinefrina y otros péptidos como endocanabinoides, Sustancia P, oxitocina, encefalinas y sustancias de crecimiento. Por lo que es muy factible que el uso de alguna droga pueda facilitar este proceso con fines terapéuticos.

Que no recordemos el momento que se produjo el condicionamiento no significa que este no exista. El cortisol en una experiencia traumática puede causar amnesia de los hechos ocurridos afectando el hipocampo pero al mismo tiempo puede favorecer la formación del condicionamiento en forma inconsciente en la amígdala.

La diferencia con la habituación es que ésta es un proceso de aprendizaje no asociativo que involucra un solo estímulo. Durante la exposición la habituación puede ayudar a disminuir los efectos del estímulo no condicionado a través de la repetición continua del mismo, haciendo que este vaya perdiendo fuerza.

La exposición es un tratamiento eficaz para tratar las fobias. Este consiste en afrontar repetidamente el estímulo temido aprendiendo que el mismo no es una amenaza. Se produce un aprendizaje, proceso al que llamamos extinción.

Importancia de la exposición

Conocemos la importancia de la exposición en la superación de los condicionamientos por eso es importante buscar técnicas para hacerlas más efectiva. El psicólogo Michelle Craske nos brinda sugerencias para mejorar su eficacia.

  • Aumentar la diferencia con lo esperado. En la exposición se produce una diferencia entre lo que uno cree que va a suceder y lo que realmente sucede. Lo ideal es que la amenaza no nos produzca los efectos negativos que pensamos que nos va a ocasionar. Cuanto mayor sea la diferencia entre lo que pensamos que nos va a pasar y lo que realmente nos pasa, mayor va a ser la disminución de la creencia sobre los efectos nocivos de la amenaza.
  • Si son varias las amenazas es conveniente primero presentarlas en forma separada para luego presentarlas combinadas en una sesión.
  • Si bien como dijimos anteriormente lo ideal es usar un contexto lo más parecido posible al que se produjo el condicionamiento. También es importante usar múltiples contextos a fin de que la extinción se produzca en una forma generalizada.
  • Dormir luego de la exposición ayuda a consolidar el aprendizaje.

Luego del evento de exposición se producen procesos moleculares que toman un mínimo de cuatro a seis horas en hacer efecto y luego tardar meses en consolidarse.

¿Cómo interfieren las drogas?

Hay varias drogas que potencialmente podría ayudar a aumentar la eficacia de la extinción, la mayoría ha sido solo probada en animales Diversos estudios demuestran la importancia de los receptores de un subtipo de receptores de glutamato en la plasticidad sináptica. Estos receptores conocidos como NMDA cumplen un importante rol en el aprendizaje. La D-cycloserina, droga que estimula los receptores NMDA, facilita la memoria para establecer el condicionamiento. El cortisol, del que hay una alta concentración de receptores en la amígdala, aumenta la excitabilidad de estas neuronas. Este como nombramos puede favorecer el condicionamiento también logrando favorecer la extinción.


¿Se podrían eliminar los circuitos de condicionamiento?

La extinción como explicamos es una forma de aprendizaje que inhibe o anula el condicionamiento, lo deja sin efecto sin necesidad de eliminarlo. ¿Se podrían eliminar los circuitos de condicionamiento?

Se sabe que si se perfunde una droga que inhibe la síntesis de proteína en el área lateral de la amígdala, el condicionamiento no se mantiene al día posterior.

Esto previene condicionamientos nuevos. Sin embargo, ¿podemos eliminar condicionamientos ya consolidados?

Cada vez que recordamos un hecho la memoria se vuelve lábil. En este estado se produce una reconsolidación de la memoria actualizando su contenido. Si en este estado se inhibe la producción de proteínas podría boquear el contenido del recuerdo.

Esto indica por un lado que es importante poder recordar el trauma para debilitarlo. Los experimentos se han realizados mayormente en animales con condicionamientos simples pero si en el condicionamiento hay múltiples estímulos el bloqueo se hace más complejo.

Este mecanismo de reconsolidación puede estar presente en la mayoría de las terapias. Si bien el traer un recuerdo traumático nos suma también la emoción negativa, el objetivo de la terapia podría ser el de ir disminuyendo la emoción negativa hasta que el recuerdo sea emocionalmente neutro. En otras palabras, sería quitarle la sensación de amenaza al recuerdo o estímulo.


Consolidación

El período de consolidación se produce entre diez minutos y cuatro horas. Si en ese período se produce el estímulo condicionado, el condicionamiento se elimina completamente dado que no se llega a formar.

En investigación en ratas se observó que luego del condicionamiento cuando la rata podía en forma activa controlar el estímulo condicionado, la extinción era más efectiva haciendo más difícil que el condicionamiento original se volviera a producir.

Conclusión

Estos conocimientos pueden ser útiles para tratar TEPT o fobias específicas pero también la adicción a las drogas donde ciertos estímulos se asocian con experiencias placenteras. Hay que desaprender lo mal aprendido. En el proceso de extinción volvemos a aprender para suprimir un aprendizaje anterior.


Referencias bibliográficas

  1. LeDoux, Joseph (2015). Anxious, the modern mind in the age of anxiety. London, One World Publication.
  2. Craske, M.G. et al. (2014). Maximizing Exposure Therapy: An Inhibitory Learning Approach. Behaviour Reseaarch and Therapy 58:10-23

Daniel Pozzi

Daniel Pozzi

Biólogo especializado en Neurociencia.

Trastornos del Comportamiento: Aproximaciones explicativas

Trastornos del Comportamiento: Aproximaciones explicativas

Introducción

Como vimos en anteriores artículos, el Trastorno Negativista Desafiante (aquí) y el Trastorno de Conducta, son considerados como los trastornos del comportamiento en la infancia y la adolescencia.

Tanto el Trastorno Negativista Desafiante (TND) como el Trastorno de Conducta (TC) están definidos como entidades sintomatológicas distintas. Sin embargo, algunos autores consideran al primero como precursor, o forma más leve, del segundo. No obstante, la variabilidad de los resultados de investigación no sostiene dicha afirmación y aporta también diferencias en cuanto a su desarrollo y su comorbilidad.

Sin embargo, la mayoría de las investigaciones engloban al TND y al TC en las muestras bajo la etiqueta de trastornos del comportamiento, no pudiendo hacer una clara distinción de los hallazgos para cada trastorno [2].

Para poder explicar qué causa este tipo de trastornos, la respuesta más plausible expone que surgen como resultado de la interacción de genética-ambiente-desarrollo cerebral. La predisposición genética en relación con las experiencias vitales conllevaría una serie de adaptaciones y modificaciones cerebrales que se manifestarían con los síntomas característicos de este tipo de alteraciones del comportamiento [1,4].


Genética y ambiente

Actualmente, no existe un gen único que determine alguno de estos trastornos de la conducta, aunque sí se han hallado datos significativos acerca de su heredabilidad y de la variabilidad de los síntomas, así como, de una predisposición genética para su desarrollo [1,4].

Biológicamente, los trastornos del comportamiento aparecen con mayor frecuencia en niños, por lo que el sexo es considerado como primer factor de riesgo. Algunas explicaciones se basan en la producción de testosterona, por su interacción en la respuesta al estrés y por su papel en el desarrollo del lenguaje. Este último aspecto se relaciona con la mayor posibilidad de resolución de conflictos mediante la agresividad, por parte de los niños que de las niñas, y con menores puntuaciones en el cociente intelectual verbal en adolescentes delincuentes [1,3].

Ambiente familiar

Distintas características de los progenitores, la estructura familiar y el estilo de crianza, son considerados como factores de riesgo ambiental para los trastornos del comportamiento.

En cuanto a la relación padres-hijo se sabe que adoptar un modelo autoritario, permisivo o negligente promueve la aparición de los problemas de conducta. Así, los niños aprenden a ser agresivos al estar expuestos a la severidad, la inconsistencia, o los abusos físicos y emocionales.

Del mismo modo, la respuesta que den los padres a las conductas disruptivas es uno de los puntos de partida de cara a la intervención, ya que se ha descrito un patrón de afrontamiento que conlleva al refuerzo de dichas conductas: cuando un padre/madre no es capaz de manejarlas después de probar distintas alternativas puede acabar cediendo para evitar el conflicto y, de esta manera el niño aprende que gracias a su comportamiento obtiene un beneficio y tenderá a repetirlo [3,4].

Aspectos socioeconómicos

Los aspectos socioeconómicos han sido muy estudiados como otro factor de riesgo. Las clases más desfavorecidas se relacionan con escenarios que contribuyen a la prevalencia de los problemas conductuales:

  • Violencia en el vecindario,
  • Acceso a la escuela
  • Abandono para contribuir a la economía familiar
  • Padres adolescentes

Relaciones sociales

Las relaciones sociales sirven como moduladores de la conducta inadecuada tanto como fomentadores de la misma. Por un lado, el niño/adolescente puede aprender un comportamiento si tiene un modelo que actúa de esa manera o verse presionado a realizar el comportamiento desviado, para ser aceptados por el grupo de iguales. Por otro lado, puede ser rechazado por mostrar ese comportamiento y recurrir a amistades con las que sí se siente identificado porque se comportan igual [3,4].


Neurobiología

Uno de los estudios de revisión más interesantes, de recomendable lectura, es el presentado por Matthys, Vanderschuren y Schutter (2013) que realizan una explicación neurobiológica basándose en los aspectos funcionales afectados en menores diagnosticados de estos trastornos. Estos autores exponen la existencia de disfunción en el procesamiento del castigo y de la recompensa, así como en el control cognitivo, relacionándola con alteraciones en distintos sistemas y estructuras. Además, matizan que su explicación concuerda con la interrupción del desarrollo normalizado, por el funcionamiento inadecuado de los tres dominios mentales, y la interacción de los factores ambientales, que son los que proporcionan la información a procesar [2].

Para poder adquirir una conducta socialmente aceptable los niños han de ser capaces de procesar las señales de castigo y recompensa, con el fin de no llevar a cabo comportamientos inapropiados y sí aquellos que son adecuados, además de autogestionar su búsqueda de placer mediante refuerzos naturales. Para el mismo fin, es necesario un buen funcionamiento del control cognitivo del pensamiento, de las emociones y del comportamiento [2].

Según los autores anteriores, estos tres dominios mentales se encuentran neurobiológicamente interrelacionados, pero para una mejor comprensión de los trastornos del comportamiento pueden ser descritos en base a distintos sistemas y su relación con aspectos importantes de la sintomatología que presentan [2].


Sensibilidad al Castigo

El desarrollo de los trastornos del comportamiento puede estar relacionado con la baja sensibilidad al castigo. Ésta puede afectar a que se produzca el condicionamiento aversivo que es necesario para abstenerse de realizar comportamientos inapropiados, impidiendo la asociación del comportamiento inadecuado al castigo que le sigue [2].

Los autores plantean esta afirmación basándose en estudios donde se encontraron las siguientes relaciones en los sujetos diagnosticados de trastorno del comportamiento: una respuesta electrodermal reducida en la anticipación y la respuesta a estímulos aversivos, una baja reactividad de respuesta del cortisol durante situaciones estresantes e hipoactividad de la amígdala ante estímulos negativos [2].

En relación a los neurotransmisores, se sabe que a menores niveles de serotonina y noradrenalina, mayor es la agresividad mostrada en este tipo de trastornos. Esta relación inversa también se ha hallado en aspectos relacionados con la sensibilidad al castigo y la aversión. Así, bajos niveles de serotonina se asocian a un peor reconocimiento del miedo y, bajos niveles de noradrenalina impedirían el estado de alerta que provocaría la consecución de un castigo [1,2].

Sensibilidad a la Recompensa

La baja de sensibilidad a la recompensa puede explicar tanto la dificultad para aprender comportamientos adecuados, como las conductas de búsqueda de estimulación o de sensaciones para lograr un nivel agradable de emoción, que se dan en los trastornos de comportamiento [2].

Por un lado, el aprendizaje por estímulo-refuerzo de estos niños adolescentes puede estarse viendo alterado por el malfuncionamiento de la amígdala y la corteza prefrontal, estructuras muy estudiadas en adultos con conductas antisociales.

La amígdala, muestra un volumen inferior de materia gris al esperado y podría estar modificando el procesamiento de la recompensa. La corteza prefrontal, por su parte, calcula la expectativa de refuerzo, pero en estos niños su activación es reducida en la situación de recompensa [1,2]

Por otro lado, la búsqueda de estimulación, ha sido referida en estudios que medían las respuestas autonómicas en niños con problemas de conducta, mostrando, por ejemplo, que los niños con una baja frecuencia cardíaca elegían vídeos con un contenido emocional de mayor intensidad.

A este respecto, la dopamina que contribuye a la aproximación hacia los estímulos nuevos y a las gratificaciones. Estos niños también presentan hipoactivación de los sistemas de neurotransmisión dopaminérgica que puede estar provocando que los estímulos ambientales positivos no sean tan atrayentes [1,2].


Ineficiente control cognitivo

El control de la conducta, las emociones y el pensamiento forma parte de las funciones ejecutivas (FE). Dentro de este dominio cognitivo se incluyen procesos como la planificación, la inhibición de conductas inadecuadas, flexibilidad a los cambios del ambiente y toma de decisiones. Los déficits en FE en los trastornos del comportamiento se han relacionado con disfunción en el sistema paralímbico (corteza orbitofrontal, temporal superior y cingulada) [2].

Los resultados más consistentes exponen que los niños/adolescentes presentan más problemas ejecutivos cuando tenían que poner en juego aspectos motivacionales, es decir, en las funciones ejecutivas denominadas “calientes” y prefrontales. En relación a éstas se extrae un control emocional deficiente y la perseveración. Ambos aspectos han sido relacionados con la corteza orbitofrontal que también está implicada en la agresión reactiva. El niño mantiene su conducta a pesar de que los estímulos del ambiente cambien, incluso aunque siga siendo castigado y puede tener reacciones emocionales (ira, agresión) como reacción incontrolada de las emociones [1,2].


Referencias bibliográficas

  1. Bonilla J y Fernández Guinea S (2006) Neurobiología y Neuropsicología de la conducta antisocial. Psicopatología Clínica, Legal y Forense 6: 67-81.
  2. Matthys W, Vanderschuren LJ & Schutter DJ (2013) The neurobiology of oppositional defiant disorder and conduct disorder: Altered functioning in three mental domains. Development and Psychopathology 25: 193–207.
  3. Okech, V.O. (2017) A Literature Review on the Roles of Social Factors in the Etiology of Dissocial/Antisocial Behaviours in Children and Adolescents. ERIS Journal Vol 17 (4): 5-17.
  4. Quy, K. & Stringaris, A. (2017) Trastorno negativista desafiante. Manual de Salud Mental Infantil y Adolescente de la IACAPAP. Ginebra: Asociación Internacional de Psiquiatría del Niño y el Adolescente y Profesiones Afines. Cap: D2.

Leticia Ramos Blázquez

Leticia Ramos Blázquez

Neuropsicóloga.

¿A qué nos referimos cuando hablamos de mente desorganizada?

¿A qué nos referimos cuando hablamos de mente desorganizada?

¿A qué nos referimos?

En 1991 George Prigatano habló por primera vez, a través de la metáfora, de la mente desorganizada, describiendo el caos con que muchos sobrevivientes experimentaban sus procesos mentales, así como la incapacidad de usar sus mentes para responder a las demandas ambientales internas y externas.

Hoy en día existe abundante literatura describiendo la Neuropsicología de dicho fenómeno. Por ejemplo, el síndrome disejecutivo (Baddeley, 1986), frecuentemente observado tras haber sufrido lesiones en los lóbulos frontales, es un ejemplo paradigmático de ‘mente desorganizada’.

Los pacientes comúnmente llamados ‘disejecutivos’ tienden a presentar dificultades en una amplia variedad de procesos cognitivos ‘superiores’, como la resolución de problemas, el auto-monitoreo o la iniciación de actividades, procesos éstos necesarios para planificar, ejecutar y modificar la conducta en respuesta a cambios en el ambiente [3].

No obstante, debido a la heterogeneidad de los síndromes ejecutivos, el tipo de andamiaje cognitivo requerido por un paciente puede ser considerablemente distinto al necesitado por otro. Por ejemplo, en el caso de Profesor F, su síndrome disejecutivo estaba marcado por dificultades en fluidez y cambio de set, pero la capacidad de abstracción o insight se encontraba ampliamente preservada [1,3].

Con relación a esto, pacientes con déficits ejecutivos tienden a presentar una conducta inflexible y a experimentar dificultades a la hora de dar una respuesta frente a los cambios ambientales [2,3].


Consecuencias

Como se refleja anteriormente, la experiencia de tener una mente desorganiza es un fenómeno común después de lesiones en la corteza frontal. Si bien en las últimas décadas existe un mayor conocimiento respecto a los mecanismos neuropsicológicos que colapsan en una mente desorganizada, las consecuencias emocionales de dicho problema han sido escasamente descritas.

Una de las consecuencias más importantes que se han encontrado al experimentar una mente desorganizada es la imposibilidad de utilizar dicha mente como fuente de autorregulación emocional presentando dificultades a la hora de influir en las emociones que se experimentan, cuándo las experimentan y cómo las experimentan y expresan.

Generalmente los sobrevivientes con esta mente desorganizada tienden a utilizar las mentes-cerebros de otros como fuente de regulación afectiva, proceso conocido como regulación extrínseca [1,3].

Reacciones catastróficas

Hace más de cincuenta años, el neurólogo alemán Kurt Goldstein describió que pacientes con lesiones cerebrales tendían a responder con angustia y confusión frente a situaciones donde sus recursos cognitivos eran insuficientes. Goldstein llamó a estas respuestas reacciones catastróficas:

En la reacción catastrófica el individuo ingresa a un estado interno de desorganización, experimentando un shock mental y físico, sintiéndose atrapado, aturdido y dubitativo. Pero este shock no solo impacta su propia persona; también provoca un colapso en su experiencia del mundo que lo rodea. El estado de ansiedad causado por la reacción catastrófica impacta el funcionamiento del sobreviviente por un prolongado periodo de tiempo, afectando también tareas que él/ella podría facialmente realizar en otras circunstancias [3].

La intensa ansiedad experimentada durante la reacción catastrófica es un dato clave para comprender el correlato afectivo de una mente en estado de desorganización. Dicha ansiedad a menudo toma la forma de síntomas físicos [3].

La severidad de la reacción catastrófica, así como su persistencia en el tiempo, ilustran también la consecuencia de la mente desorganizada de la incapacidad del organismo para autorregular sus respuestas afectivas. Es decir, una consecuencia substancial de la mente desorganizada es que los mecanismos mentales que permiten la recuperación de estados emocionales negativos intensos, mecanismos de regulación intrínseca, o de autorregulación, se encuentran asimismo comprometidos [3].


Regulación emocional extrínseca

Los pacientes que experimentan su mente como desorganizada también exhiben dificultades para auto-regular las respuestas emocionales negativas generadas por dicha desorganización.

La explicación se basa en que los mismos recursos ejecutivos que permitirían salir de estados afectivos negativos se encuentran comprometidos por la mente desorganizada.

Sin embargo, si prestamos atención a lo que los pacientes hacen cuando se encuentran en estados de desorganización mental, y turbulencia emocional, es fácil darse cuenta que esto es solo la mitad de la historia. La otra mitad refiere a cómo estos pacientes, a pesar de la dificultad o imposibilidad para utilizar sus recursos cognitivos, logran enfrentar dichos momentos.

Una de las formas en que los pacientes enfrentan situaciones de desorganización y catástrofe es a través de la modificación del ambiente y sus demandas [3].

Con relación a esto, se ha encontrado que la búsqueda espontánea como fuente de compensación por la mente desorganizada, parece reflejar un ‘regreso’ a patrones automáticos de búsqueda de apoyo, que han emergido tempranamente durante el desarrollo y que son menos dependientes de estructuras corticales usualmente comprometidas por el daño cerebral.

Dicha hipótesis tiene sentido si consideramos que la principal evidencia respecto a los mecanismos de regulación extrínseca proviene de estudios sobre la influencia de intercambios personales tempranos en el desarrollo de habilidades auto-regulatorias [3].


Descripción de Profesor

La descripción de Profesor F es notable porque describe con asombrosa claridad y detalle el proceso de regulación extrínseca. En primer lugar, el estado de desorganización mental o ‘atrapamiento’ causado por la tristeza pegajosa no permite pensar en qué hacer.

Se vivencia más bien como algo pasivo, simplemente como una imposibilidad de ‘despegarse’ de ciertos pensamientos y sensaciones. Es más, Profesor F no es capaz de pedir ayuda. Sin embargo, su esposa percibe que algo anda mal porque advierte el malestar en su rostro.

Si bien en aquel momento parece ser claro que algo ocurre, Profesor F tampoco es capaz de articular razones. Probablemente, reflejando el impacto de los afectos negativos en sus capacidades ejecutivas. Como respuesta a esto su esposa comienza a preguntar, ofreciendo pistas o posibilidades, lo cual lleva a formular una explicación de lo que sucede. «Se siente triste por su dificultad para caminar, se siente además culpable por no haber cuidado de su pierna adecuadamente». Esta es la evaluación espontánea que Profesor F construye junto con su esposa sobre la situación. Una interpretación de la realidad que tiñe la experiencia y lo atrapa.

Una vez que es posible articular una explicación de lo que sucede [una narrativa], la esposa de Profesor F parece intervenir activamente gatillando un proceso de regulación emocional conocido, la reinterpretación [re-appraisal]. Ella pregunta si es posible pensar la situación de otra forma.


Conclusiones

En otras palabras, si es posible reinterpretar lo que sucede de una manera menos negativa o más positiva. Profesor F grafica a posteriori esta experiencia usando la metáfora de la proyectora: su esposa le ayuda a inhibir y despegarse de una forma de entender la situación [saca la foto mala], y luego moviliza su atención hacia una interpretación más positiva centrada en los logros que ha tenido, o lo que el accidente no le ha quitado [la foto buena].

En términos neuropsicológicos, es posible sugerir que la esposa de Profesor F ‘andamia’ el proceso de regulación intrínseca de dos formas; facilitando la generación de ideas [fluency] y el cambio de set [set-shifting]. Ambas capacidades cognitivas que han sido referidas como componentes necesarios para realizar re-interpretaciones de situaciones negativas [1, 3].

Referencias bibliográficas:

  1. Arnedo Montoro, M., Bembibre Serrano, J. y Triviño Mosquera, M. (2013). Neuropsicología a través de casos clínicos. Madrid: Editorial Médica Panamericana, S.A.
  2. Chacartegui Ramos, F.J. y León-Carrión, J. (2005). Desorganización perceptiva, déficits constructivos y memoria visual en sujetos con delitos violentos. Rev. Española de Neuropsicología 7 (2-4), 117-134.
  3. Salas, C. y Castro, O. (2014). Mente desorganizada y reacción catastrófica: Regulación emocional intrínseca y extrínseca en sobrevivientes de lesión cerebral adquirida. Rev. Chilena de Neuropsicología, 9 (1), 38-45.

Sandra Rodríguez Chinea

Sandra Rodríguez Chinea

Trabajadora social.
Grado en Psicología.

¿Conoces el Trastorno Negativista Desafiante?

¿Conoces el Trastorno Negativista Desafiante?

Trastorno Negativista Desafiante

Los trastornos de la conducta conllevan una serie de síntomas que se manifiestan en la interacción con los demás y con el entorno, e irrumpen en el curso normal del desarrollo de las relaciones sociales, familiares y ocupacionales de la persona que los manifiesta [3,4].

Dentro de estos trastornos del comportamiento infantil y de la adolescencia, el Trastorno Negativista Desafiante y el Trastorno de Conducta, junto con el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, son las causas más frecuentes por las que los niños o adolescentes son derivados a los especialistas para su tratamiento [2].


Definición

El Trastorno Negativista Desafiante (TND) se define como un patrón de comportamiento, que se repite frecuentemente y que persiste en el tiempo, caracterizado por muestras de enfado e irritabilidad, discusiones con las figuras de autoridad y una actitud de negativa o de rechazo hacia lo que se le pide, sentimientos de rencor y/o actos de venganza. [1]

Sus síntomas tienen como nexo común la actitud que el niño presenta en relación a las normas y se traducen en comportamientos cuyo fin es oponerse al cumplimiento o aceptación de las mismas. Pueden negarse a realizar algo, mostrar su rechazo hacia ello, o incluso llegar a desafiar al adulto que está dando las instrucciones. [3]

Estos niños presentan una gestión deficiente del manejo de la ira y suelen estar molestos o airados y enfadarse reiteradamente. Dichos enfados se caracterizan porque se desencadenan por un estímulo que los dispara, pero no van dirigidos hacia un objeto específico. Es decir, el niño no tiene una intención premeditada de conseguir algo, sino que reacciona a las acciones de los demás o lo que haya acontecido previamente [3,4]

Además, esta sintomatología tiene características egosintónicas o externalizantes que producen un mayor malestar o sufrimiento a las personas del entorno del paciente, que al propio paciente. Por ello, normalmente la demanda urgente de tratamiento proviene de los padres o familiares directos. [3]

En este contexto, en el que las relaciones con los demás son alteradas por las conductas disruptivas se produce un desgaste familiar y un empobrecimiento en todas las áreas de socialización (escuela, amistades, etc.). Así, las personas con TND no adquieren las competencias sociales normalizadas y suelen fallar en habilidades sociales, en la interacción y el mantenimiento de las relaciones y en la comunicación [3,4].


Clasificación

Hasta hace unos años, los trastornos de conducta, TND y Trastorno Disocial, se clasificaban bajo la etiqueta de Trastornos por déficit de atención y comportamiento perturbador y se agrupaban junto al Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH).

Actualmente, según el manual diagnóstico DSM-V, bajo el título Trastornos disruptivos, del control de Impulsos y de la conducta encontramos el TND y el Trastorno de la Conducta (antiguo Trastorno Disocial), junto con el Trastorno Explosivo Intermitente, el Trastorno de la Personalidad Antisocial, la Piromanía y la Cleptomanía. Clasificando al TDAH como trastorno del neurodesarrollo [1].

El diagnóstico de TND se hace en base a la manifestación de un mínimo de 4 síntomas de cualquiera de estas tres categorías: enfado/irritabilidad, discusiones/actitud desafiante y venganza. Dichos síntomas se producen al interactuar al menos con una persona que no sea un hermano, han de mantenerse en el tiempo 6 meses o más y tener más frecuencia y persistencia con respecto a lo esperable para el nivel de desarrollo y la edad de la persona que los presenta [1].

 Enfado/irritabilidad

  • Ppierde la calma.
  • Está susceptible o se molesta con facilidad.
  • Está enfadado y resentido.

 Discusiones/actitud desafiante

  • Discute a menudo con la autoridad o con los adultos, en el caso de los niños y los adolescentes.
  • Desafía activamente o rechaza satisfacer la petición por parte de figuras de autoridad o normas.
  • Molesta a los demás deliberadamente.
  • Culpa a los demás por sus errores o su mal comportamiento.

 Vengativo

  • Ha sido rencoroso o vengativo por lo menos dos veces en los últimos seis meses.

Este patrón de comportamiento tiene que generar malestar en la persona que lo presenta o en aquellas con las que mantiene relaciones cercanas (familia, compañeros y amigos) o afectar de forma negativa social, educativa o profesionalmente. Asimismo, no se deben a o trastorno psicótico, por consumo de sustancias, depresivo o bipolar. Ni cumplir criterios para el trastorno de desregulación perturbador del estado de ánimo [1].

Puede especificarse como leve, moderado o grave, en función de si los síntomas se producen en 1, en 2 o en 3 (o más) de los entornos del niño (en casa, en la escuela, con amigos, etc.), respectivamente [1].

La Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10) matiza que la manifestación de conductas desafiantes, desobedientes y provocadoras no se acompaña de conductas disociales o agresivas que violen los derechos de otros o las leyes. Esta clasificación hace énfasis en la diferenciación conductual entre el TND y el trastorno disocial, pero considera al primero como una forma menos grave del segundo [2,3,4].


Epidemiología y comorbilidad

Se estima que la prevalencia global del TND está entre el 2 y el 16% y que es un trastorno que se presenta más frecuentemente en niños que en niñas. No obstante, los datos no son concluyentes ya que los estudios realizados varían en los criterios diagnósticos, en la naturaleza de los informantes y otros aspectos de la metodología [2,4].

El TND puede presentar comorbilidad con el TDAH, con trastornos depresivos y ansiosos, con el trastorno disocial y el consumo de sustancias. La comorbilidad entre TND y TDAH es la más elevada (30-60%) y su combinación conlleva mayor gravedad en cuanto a la sintomatología y al desgaste familiar. Los trastornos ansiosos y depresivos también pueden coexistir junto al TND y se ha comprobado que el TND puede ser predictor de este tipo de trastornos a largo plazo [2,3,4].

Finalmente, con respecto a la relación entre TND y trastorno disocial (TD), hay dos posiciones al respecto que interfieren en determinar la comorbilidad y su estudio. Por un lado, ambos se entienden como trastornos independientes y una de las evidencias es que la mayoría de los diagnosticados como TND no acaban evolucionando a TD. Sin embargo, por el contrario, la idea de que el TND es una forma menos grave de TD y podría predecir si el TD se dará en un futuro, también se avala con hallazgos que indican que si un sujeto con TND presenta un mayor nivel de rasgos de insensibilidad emocional tiene más posibilidades de derivar en TD [2,3,4].


Referencias bibliográficas

  1. American Psychiatric Association (2014). Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5), 5ª Ed. Madrid: Editorial Médica Panamericana
  2. Cardo, E. et al (2009) Trastorno negativista desafiante: aspectos relacionados con el sexo y el evaluador. Rev Neurol 48 (Supl 2): S17-S21
  3. Okech, V.O. (2017) A Literature Review on the Roles of Social Factors in the Etiology of Dissocial/Antisocial Behaviours in Children and Adolescents. ERIS Journal Vol 17 (4): 5-17.
  4. Quy, K. & Stringaris, A. (2017) Trastorno negativista desafiante. Manual de Salud Mental Infantil y Adolescente de la IACAPAP. Ginebra: Asociación Internacional de Psiquiatría del Niño y el Adolescente y Profesiones Afines. Cap: D2.

Leticia Ramos Blázquez

Leticia Ramos Blázquez

Neuropsicóloga.

Cáncer de mama y Psicología: dos variables íntimamente relacionadas

Cáncer de mama y Psicología: dos variables íntimamente relacionadas

Introducción

En 2015, en España los cinco tumores más frecuentes fueron: el cáncer de mama (27.747), seguido del cáncer de colon-recto (16.677), el cuerpo uterino (6.160), pulmón (5.917) y vejiga (3.654) [4].

Cuando una mujer recibe la noticia, no se piensa con claridad, la mente está dispersa e influenciada por las malas noticias, por lo que todo lo que piensa suele tener una mirada pesimista; las primeras reflexiones suelen ser sobre las ganas de salvar la vida, la operación, que todo vaya bien, los tratamientos, su familia, sus hijos si los tiene, su madre, su padre, su pareja si hay, etc.

Todo ello luchando contra el cansancio y la pérdida de fuerza que genera el estrés que produce una noticia así. Hay mujeres que incluso comentan que sufren de episodios de desorientación, perdida del sentido de la realidad, etc.


Emociones cuando se recibe la noticia

Cuando es una emoción positiva, generalmente, sentimos cómo la energía fluye de manera natural por nuestro cuerpo, en forma de alegría, euforia.

Sin embargo, las emociones negativas generalmente se identifican en las vísceras, en el estomago, removiéndose y creando pequeños estados de ansiedad, que si no los reconocemos y no los hemos trabajado antes tienden a quedarse anclados, dejándonos bloqueados sin progresión en nuestra actividad y desarrollo.

Cuando se recibe una noticia como la de esta enfermedad, sentimos miedo, entre otras muchas emociones.

Miedo por lo que pasará, por la intervención, por los tratamientos, por la imagen, por saber en que estadío se encuentra, por la metastasis, etc.

Emociones y cerebro

En el caso de las emociones, tenemos que partir de la biología. Los componentes químicos del cerebro se distribuyen en amplias zonas del cerebro. Una vez que se produce una emoción, es difícil para el córtex desconectarse de ella.

En sus estudios sobre la neurología del miedo, Joseph LeDoux se interesó por dos problemas:

  • Primero: ¿Cómo se detecta y avalúa el peligro?,
  • Segundo: ¿Cómo se activan los sistemas de respuesta?. Hay dos sistemas de detección del peligro. Uno de urgencia, tosco, que prefiere equivocarse por exceso de cautela que por exceso de confianza. Somete el estímulo a una rápida evaluación, que es realizada fundamentalmente por la amígdala. El otro sistema de evaluación es lento y preciso, y tiene lugar en zonas de la corteza cerebral, la más sofisticada.

LeDoux ha descubierto algo que produce cierto desasosiego. Parte de nuestra memoria de los miedos es indeleble y no se borra con el tiempo. Esto puede resultar muy útil, porque conviene que las situaciones de peligro real se aprendan para siempre.

Sin embargo, puede tener un efecto desastroso, a saber, que la información recogida puede ser falsa o inadecuada cuando el ambiente cambia y podemos convertirnos en rehenes perpetuos de esos miedos que ya no comprendemos.

Como señala Robert Pitman, muchas veces no podemos librarnos de los recuerdos implícitos que subyacen en los trastornos de ansiedad. En ese caso, lo mejor que podemos hacer es aprender a dominarlos.

Una vez detectado el peligro, el hipotálamo advierte a la hipófisis y ésta ordena la producción de dos hormonas: la adrenalina y la noradrenalina, que ponen en pie de guerra al organismo.

Se activa el Sistema Nervioso Autónomo, el parasimpático queda aparcado y toma el mando el simpático, que dirige toda la energía al sistema muscular al cerebral, para disponer al organismo a luchar o a huir. Quedan en suspenso las funciones digestivas o sexuales.

Mecanismos del miedo

Los mecanismos neurológicos del miedo son comunes a todos los humanos. Nuestro ¨ordenador biológico¨viene equipado con programas emocionales de serie.

¿De dónde proceden nuestras diferentes sensibilidades al miedo?. La respuesta inmediata es de la experiencia. Animales y personas sometidos a violentas y dolorosas experiencias se volverían miedosos.

El estrés continuado, por ejemplo, afecta al cerebro. Las gándulas suprarrenales producen adrenalina y cortisol.

La adrenalina forma parte del sistema simpático de alarma. El cortisol cumple muchas funciones, libera energía, suprime el crecimiento, inhibe las hormonas reproductoras y afecta a muchos aspectos del cerebro, sobre todo la emoción y la memoria.

El aprendizaje cambia el cerebro. Se ha comprobado que las terapias- al fin y al cabo un tipo de aprendizaje- también lo hacen [2].


Imagen corporal después del cáncer de mama

La imagen corporal y la sexualidad después del cáncer de mama y aprender a sentirse bien con su cuerpo, es una experiencia personal que depende de cada mujer.

Algunas mujeres como parte del tratamiento ven como cambia su cuerpo, algunos cambios son transitorios, como la caída del pelo, éstos aunque no perduren en el tiempo en un momento de tantas emociones, pueden afectar mucho a la mujer en la percepción de su propio cuerpo.

Otros cambios son más permanentes, como la pérdida de la mama, se puede recurrir a la cirugía plástica para la reconstrucción o pueden usar una prótesis en la ropa interior.

Algunos estudios sugieren que las mujeres más jóvenes, quienes representan 1 de 9 sobrevivientes de cáncer de mama, suelen tener más problemas, por el estrés que causa el cáncer y sus tratamientos, estas mujeres también pueden sentir aislamiento social. Pueden verse más afectadas por asuntos relacionados con la sexualidad o la fertilidad [3].

Muchas mujeres premenopáusicas tienen síntomas de la menopausia como consecuencia de la quimioterapia o terapia hormonal (como el tamoxifeno y los inhibidores de la aromatasa).

Los antidepresivos pueden restar el efecto del tamoxifeno por lo que debe comentarlo al médico.

Psicoterapia en el cáncer de mama

Recibir la noticia puede ser uno de los momentos más angustiantes que pueden experimentar las mujeres, por eso muchas veces no saben a quién acudir para recibir ayuda. La angustia incluso continúa después de haber superado el impacto inicial.

A medida que el proceso sigue su curso, las mujeres pueden presentar nuevos problemas, como confusión en sus relaciones personales, afrontar la respuesta de su pareja, pueden estar muy cansadas e incluso preocupadas por el tratamiento, síntomas y la muerte. Todo contribuye al estrés, ansiedad y a la depresión.

Emociones negativas y aislamiento

Las emociones negativas pueden llevar a las mujeres a dejar de hacer cosas que son buenas para ellas y hacer otras que no son tan saludables, como fumar mucho, beber mucho alcohol, apartarse de personas queridas, tomar mucha cafeína, dormir mal, pueden dejar de hacer ejercicio físico, acudir a demasiadas medicinas en un intento de calmarse, etc.

Objetivo del tratamiento psicológico

El tratamiento psicológico tiene como objetivo principal ayudar a las mujeres a aprender cómo sobrellevar los cambios físicos, emocionales y de estilo de vida relacionados con el cáncer, así como los tratamientos médicos que pueden resultar dolorosos y traumáticos.

Como controlar la ansiedad, el estés y la depresión, enseñando a las pacientes estrategias de resolución de problemas con un entorno de apoyo, pueden enseñar a lidiar con su dolor, miedo y otras emociones.

Para muchas mujeres, esta crisis potencialmente mortal, puede resultar una oportunidad de crecimiento personal que mejora la vida.

La recuperación emocional lleva más tiempo que la recuperación física y es a veces menos predecible.

La presión social para volver a la normalidad es intensa, pero ellas necesitan tiempo para crear una nueva imagen de sí mismas que incorpore la experiencia vivida y sus cambios corporales.

Los psicólogos pueden ayudar a sobrellevar problemas como el temor a la reaparición de la enfermedad y la impaciencia respecto a problemas más comunes.


¿Qué incluye el tratamiento psicológico?

El tratamiento psicológico incluye la práctica de ejercicios de relajación, meditación y otras técnicas, que pueden mejorar los efectos colaterales de los tratamientos farmacológico y la salud física.

Los investigadores han demostrado que el estrés suprime la capacidad de protección personal del cuerpo. Lo que están observando ahora es que la capacidad de afrontamiento que les enseñan los psicólogos puede reforzar realmente el sistema inmunológico.

Pueden enseñarles a participar activamente en sus tratamientos, de como deben preguntar y que decisiones tomar.

Resultados

El resultado es una mejor comprensión de la enfermedad y su tratamiento y una mayor disposición para recuperarse.

En las sesiones individuales se trabaja la comprensión y modificación de los patrones de pensamiento y conducta.

Los pensamientos y sentimientos negativos se abordan, y se concentran en la resolución de problemas [1].

Los grupos de apoyo muchas veces son de mucha utilidad, las mujeres se pueden sentir más comprendidas y resolver muchas dudas y preocupaciones que les surgen a lo largo del proceso, pueden aprender de la experiencia de otras mujeres.

Referencias bibliográficas

  1. Chang, A.F, Haber, S.B. Cáncer de mama: como puede la mente ayudar al cuerpo. Asociación Americana de psicología.
  2. Marina, J.A. El cerebro infantil: la gran oportunidad. Biblioteca up. Ariel. 2011.
  3. Segura-Valverde, M., García-Nieto, R., Saúl Gutiérrez, L.A. Imagen corporal y autoestima en mujeres mastectomizadas. Revista Psicooncología. Vol 11, Núm. 1, 2014, pp 45-57.
  4. Sociedad Española de Oncología Médica. Las cifras del cáncer en España 2017