CEREBRO E IDIOMAS: DISTINTAS CONFIGURACIONES CEREBRALES EN DIFERENTES IDIOMAS

Introducción

Desde que la especie humana posee la facultad del lenguaje (tanto oral como escrito) gracias al desarrollo de estructuras neocorticales que lo facilitan, dicha capacidad ha ido variado junto con la humanidad.

Los diferentes pueblos del planeta han ido desarrollando diferentes idiomas que pueden presentar diferentes vocales y consonantes en función del idioma y que pueden ser representados gráficamente mediante distintos alfabetos.

Como se ha mencionado previamente, en los diferentes idiomas que existen en el mundo hay sonidos que pueden no aparecen en otros idiomas; del mismo modo, los alfabetos en el mundo pueden llegar a ser muy diferentes entre sí.

Si bien son diferentes los alfabetos cirílico y latino, tienen más en común entre sí que con, por ejemplo, alfabetos pictográficos como en el caso del chino o alfabetos de otras regiones como el jemer (uno de los más complejos y extensos del mundo).

La cuestión a plantear es si los diferentes idiomas presentan diferentes patrones corticales en los cerebros de sus hablantes [5,8].


Bases neurales

Todo este avance en la escala evolutiva no sería posible sin un sistema nervioso lo suficientemente desarrollado que permitiese a los individuos de la especie comunicarse de esa manera.

Dentro del neocórtex existen varias áreas implicadas con el lenguaje, pero de entre ellas destacan el área de Broca y el área de Wernicke.

Área de Broca

La primera de ellas, el área de Broca, fue descrita por el médico Paul Broca en el silgo XIX a raíz de la extracción del cerebro de un paciente que era incapaz de comunicarse.

La extracción de dicho órgano permitió observar que en una región posterior del lóbulo frontal había un tumor que, por inferencia, impedía al paciente poder hablar. Al ver esa región posterior del lóbulo frontal dañada, se llegó a la conclusión de que los daños en esa región concreta impiden la facultad del habla.

Área de Wernicke

La segunda de las áreas citadas, el área de Wernicke, está relacionada con la comprensión del lenguaje oral; el médico checo Wernicke observó que un grupo concreto de pacientes era incapaz, tras un accidente cerebral, de comprender lo que se les estaba diciendo.

Tiempo más tarde, al fallecer ese grupo de pacientes y extraerles los cerebros, se pudo observar que una región del lóbulo temporal se había dañado, dando a entender de este modo que las palabras del lenguaje oral eran procesadas en esa región dañada.

A pesar de que las áreas de Broca (es el área 44 según el mapa citoarquitectónico de Brodmann, un mapa anatómico que clasifica las diferentes regiones corticales del cerebro según sus células y su estructura) y de Wernicke (área de Brodmann 22) están estrechamente relacionadas entre sí y tienen un gran vínculo con la facultad del lenguaje, no son las únicas.

Área de Exner

Existen otras áreas como el área de Exner que está vinculada a la escritura. Con esto se quiere dar a entender que en el tema del lenguaje no existen compartimentos estanco y existe una interconexión entre diferentes áreas corticales y otras estructuras encefálicas [3,5,6].


Diferentes alfabetos

A lo largo de la historia de la humanidad han existido diferentes idiomas procedentes de otros diferentes y antiguos idiomas, dando lugar a una rica diversidad y variedad de éstos. Una de las clasificaciones más comunes de idiomas es la siguiente: aislantes, sintéticos y polisintéticos.

Idioma aislantes

El primer grupo de idiomas engloba idiomas como el castellano, inglés o chino; en ellos, las diferentes palabras que forman parte de una oración tienen significado por sí mismo y no necesitan agruparse esas varias palabras en una mayor para dar significado a la oración.

Los otros dos grupos se agrupan, a su vez, en otro grupo grande llamado “lenguas aglutinantes”: En el caso de las lenguas aglutinantes sintéticas, como el euskera o el japonés, en una misma palabra figuran palabras principales de la oración con diversos marcadores de determinante, género o número.

Idiomas polisintéticos

En el último caso, las lenguas polisintéticas llevan la idea de las lenguas sintéticas un paso más allá, pudiendo agrupar en una única palabra oraciones (o partes importantes de oraciones); suelen ser lenguas primitivas habladas por tribus aborígenes de diferentes regiones del mundo.

Patrones de escritura

A mayores, en los distintos idiomas pueden existir diferentes patrones de escritura: en idiomas indoeuropeos como el castellano o el inglés, la escritura se realiza de izquierda a derecha, mientras que en lenguas semíticas como el árabe o el hebreo la escritura procede en el otro sentido: De derecha a izquierda.

Procesamiento viso-espacial

Esto también puede resultar interesante para analizar el procesamiento viso-espacial de la información verbal a la hora de plasmarla por escrito y ver cómo en los diferentes cerebros de hablantes de idiomas con diferentes patrones de escritura puede haber alguna interferencia psicomotriz.

A pesar de esto, el hecho de que las distintas lenguas puedan ser agrupadas de este modo no es lo más relevante a la hora de poder resolver la hipótesis: Es necesario otra clasificación para poder comprender mejor la idea planteada.

Idiomas alfabéticos y pictográficos

Para ello, es necesario una clasificación más acorde a la duda planteada: idiomas alfabéticos y pictográficos. Los primeros tienen una serie de letras (agrupadas en alfabetos) que, combinadas de determinadas formas, forman las distintas palabras; existen multitud de alfabetos como el latino o el cirílico.

Los alfabetos pictográficos son los que emplean símbolos, dibujos o imágenes para dar sentido a las ideas que se quieren transmitir en las diferentes oraciones. Son especialmente importantes los empleados en Asia Oriental, como los alfabetos chino, japonés (gran parte de los pictogramas japoneses proceden del chino) o coreano [1,2].


Letras vs pictogramas en el mapa cerebral

Dado que está comprobado a través de estudios de neuroimagen que existen distintas regiones encargadas de trabajar la diferente información que procesamos de nuestro entorno, es lógico pensar que con los diferentes tipos de idiomas pase lo mismo, y ésto a su vez se traduzca en activación de diferentes regiones corticales.

Debido a esta sospecha se han realizado diferentes estudios y se ha visto que sí, los diferentes idiomas alfabéticos y pictográficos poseen representaciones corticales diferentes en los diferentes cerebros de la gente, estando en el caso de los idiomas alfabéticos más presente y activa las áreas relacionadas con el lenguaje que en idiomas pictográficos, en los cuales la actividad es “diferente”.

En el caso del chino, por ejemplo, se ha visto que además de activarse las áreas “típicas” del lenguaje citadas previamente, el córtex frontal inferior izquierdo se activa debido al carácter logográfico del idioma (no es material 100% verbal) y existe una mayor actividad del hemisferio derecho en comparación a otros idiomas como el inglés. Se han observado que existen ciertas similitudes con el japonés, otro idioma logográfico.

Por último, concluir que los diferentes idiomas no solamente moldean la cultura de los individuos y el entorno que les rodea, sino que también tiene la capacidad de ajustar los cerebros a las diferentes demandas [4,7,9].


Referencias bibliográficas

  1. Cabrera, M., & Carlos, J. (2003). Síntesis y análisis en las lenguas: crítica de la tipología morfológica clásica y de algunas de sus aplicaciones sincrónicas y diacrónicas. ELUA. Estudios de Lingüística, N. 17 (2003); pp. 465-504.
  2. Ghosh, D., Dube, T., & Shivaprasad, A. (2010). Script recognition—a review. IEEE Transactions on pattern analysis and machine intelligence, 32(12), 2142-2161.
  3. Giraud, A. L., & Poeppel, D. (2012). Cortical oscillations and speech processing: emerging computational principles and operations. Nature neuroscience, 15(4), 511-517.
  4. Haun, D. B., Rapold, C. J., Janzen, G., & Levinson, S. C. (2011). Plasticity of human spatial cognition: Spatial language and cognition covary across cultures. Cognition, 119(1), 70-80.
  5. Lieberman, P. (2002). On the nature and evolution of the neural bases of human language. American Journal of Physical Anthropology, 119(S35), 36-62.
  6. Piras, F., & Marangolo, P. (2009). Word and number reading in the brain: evidence from a voxel-based lesion-symptom mapping study. Neuropsychologia, 47(8), 1944-1953.
  7. Tan, L. H., Liu, H. L., Perfetti, C. A., Spinks, J. A., Fox, P. T., & Gao, J. H. (2001). The neural system underlying Chinese logograph reading. Neuroimage, 13(5), 836-846.
  8. Van, N. T. (2017). Building a Syllable Database to Solve the Problem of Khmer Word Segmentation. arXiv preprint arXiv:1703.02166.
  9. Wang, Y., Xue, G., Chen, C., Xue, F., & Dong, Q. (2007). Neural bases of asymmetric language switching in second-language learners: An ER-fMRI study. NeuroImage, 35(2), 862-870.
Germán Albeleira

Germán Albeleira

Licenciatura en Psicología. Máster en Neurociencias.

2 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *