¿Comemos con el cerebro? Cerebro y deglución

Introducción

Curiosamente, no nos damos cuenta de lo complicado que es tragar hasta que no tenemos un problema. La necesidad y la capacidad para alimentarse está presente en todos los seres vivos desde el nacimiento. Simplemente es supervivencia. El desarrollo de las estructuras y habilidades necesarias para comer comienzan ya desde el primer trimestre de embarazo en el humano. Por ello cabe esperar que aquellos niños que nacen antes de lo esperado puedan presentar dificultades para su alimentación al inicio de sus vidas. Pero las dificultades para la deglución no se presentan solo en el niño pequeño, pueden estar presentes a cualquier edad ya que es una función necesaria para la vida.


¿Qué es la deglución?

La deglución se define, según la real academia española de la lengua, como “la acción de pasar de la boca al estómago una sustancia sólida o liquida”. Realmente, dicho así parece una función sencilla. Pero, cuando ahondamos en el mundo de la deglución, nos encontramos que dicho acto, q parece tan sencillo, precisa de un control neurológico tremendamente preciso que coordine a más de una veintena de músculos que participan en todo el proceso. El desarrollo de la deglución viene ligado a la maduración del propio Sistema Nervioso Central, Sistema Nervioso Periférico y Sistema Orofacial, así como, de todo el tubo digestivo.

Además, la deglución va cambiando según la edad, como todos sabemos. No es lo mismo la forma de comer o tragar de un bebe, que realiza movimientos de succión, a la de un adulto que mastica. Por ello, es importante diferenciar las fases de la deglución en las que podríamos dividir todo el proceso.


Fases de la deglución

Podemos hablar de una fase completamente voluntaria, que es la fase oral, en la que:

El alimento se encuentra en la boca:

  • De forma transitoria y por poco tiempo, sin preparación, como es el caso de la succión en el niño pequeño o en la deglución de líquidos en niños más mayores y adultos.
  • De forma más prolongada, con masticación, para preparar el sólido hasta una consistencia que permita su empuje a la faringe.

Es una fase que se ve influenciada por múltiples factores externos como: nivel de alerta, atención, fatigabilidad, capacidad respiratoria, sensibilidad, gusto, etc.

Y dos fases involuntarias, como la faríngea y la esofágica:

  • Fase faríngea, que es tremendamente rápida, siendo su duración menor de medio segundo. Y en la que se realiza el cierre de la vía respiratoria y la apertura de la entrada al esófago con el paso del bolo alimenticio a este.
  • Fase esofágica, que consiste en el transporte de dicho bolo hasta el estómago.

¿Qué estructuras cerebrales intervienen en la deglución?

Una correcta deglución depende de un adecuado control neurológico que permita que los órganos involucrados se activen y coordinen de forma adecuada. El control neural va desde la corteza cerebral hasta el bulbo raquídeo, donde se hallan los centros de control de muchos de los músculos que participan en la deglución. Todos esos músculos, que se contraen o inhiben de forma secuencial, para que pase el bolo alimenticio al estómago, están inervados por múltiples nervios craneales, como: nervio trigémino (V), nervio facial (VII), nervio glosofaringeo (IX), nervio vago o neumogástrico (X), nervio espinal o accesorio (XI) y nervio hipogloso (XII). Todos ellos proporcionarían tanto inervación sensorial como motora.

Pero, aunque la deglución se suele considerar como un acto motor coordinado, dependiente en su mayoría del tronco encefálico, debemos recordar que la corteza cerebral también juega un papel muy importante en su regulación. La evidencia actual nos demuestra que la corteza cerebral participa en la regulación de la deglución de forma bilateral y multifocal. Siendo las áreas corticales más frecuentemente involucradas en esta función, la corteza sensoriomotora, prefrontal, cingulada anterior, insular, parieto-occipital y temporal.


Conclusiones

Como resumen, podemos decir que la deglución es un acto complejo, necesario en la vida de los seres vivos, y que depende de nuestro cerebro de forma directa. Por ello, son periodos críticos, a tener en cuenta, tanto el desarrollo del niño pequeño como el envejecimiento en el adulto, por los cambios a los que se ve sometido el cerebro en esos momentos. No debemos de olvidar que aquello que pueda afectar al adecuado funcionamiento del sistema nervioso puede ocasionar alteraciones de la deglución con las posibles complicaciones derivadas de ello.

Referencias bibliográficas

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  6. Miller AJ. The neuroscientific principles of swallowing and dysphagia. San Diego, CA/ London: Singular Publication Group, 1999.
Paola Díaz Borrego

Paola Díaz Borrego

Médico especialista en Medicina Física y Rehabilitación en el Hospital Virgen Macarena.

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