lengua

El Fenómeno de la Punta de la Lengua

Introducción

Todo el mundo, alguna vez, ha vivido esa situación en la cual sabe perfectamente algo pero no es capaz de expresarlo en ese momento, como si se hubiese atascado.

Este fenómeno conocido como punta de la lengua se hace frecuente a medida que se envejece [2].

Dicho fenómeno aparece vinculado a la memoria debido a que los enlaces para hacer presente información almacenada previamente no funcionan correctamente y no somos capaces de hacerla consciente para ese momento.

Se da en toda clase de idiomas, incluido el chino, un idioma basado en signos y caracteres [1].

La investigación de este fenómeno sostiene que tiene sus raíces en el hecho de que recuperar información, a nivel fonológico, se hace más complicado a medida que los años transcurren.

Esta incapacidad provoca que aunque semánticamente sepamos bien a qué nos referimos y cómo lo que queremos transmitir.

Ese lastre fonológico inhibe la posibilidad de traer a la memoria operativa el concepto al que nos referimos y genera esa situación tan comprometida e inoportuna en muchas ocasiones para los sujetos que las viven. Particularmente la gente mayor que va perdiendo capacidades cognitivas con el paso de los años [3].

Es, también, un indicador que ayuda a discriminar entre el envejecimiento patológico y el envejecimiento con anomalías y patologías que afectan a la memoria de las personas [1].


Aproximaciones

Una de las primeras aproximaciones a este concepto es la realizada por William James en 1893, el cual hizo una descripción bastante aproximada a lo que supone este fenómeno en los sujetos:

«Una sensación de hueco tan intensa entre la intención de querer recordar algo y no ser capaz de hacerlo en ese preciso momento» [1].

Primera aproximación

Una primera aproximación científica al estudio de este fenómeno es la llevada a cabo por Brown y colaboradores en el año 1966, en el cual desarrollaron un modelo experimental en el cual introducían situaciones de la punta de la lengua que eran esencialmente presentaciones de definiciones de palabras infrecuentes; posteriormente, se pedía a los sujetos que trataran de recordar la palabra en cuestión.

Tras el experimento se pidió a los sujetos que intentasen describir las características de la palabra con la que habían experimentado el fenómeno; las características podían ser desde el número de sílabas que posee, la letra por la que empiezan y palabras que poseen similitud semántica o fonológica [1,2].

Diferencias en la recuperación

Es conocido también el hecho de que existen diferencias incluso en lo que se trata de recuperar, ya que existen diferencias entre la recuperación del significado de la palabra (el nivel semántico, el cual tiene cierta estabilidad con los años) y la recuperación de la palabra propiamente dicha, a nivel fonológico.

Esto es debido a que las conexiones semánticas son mucho más redundantes que las correspondientes a las conexiones del sonido [3].

Resulta importante destacar uno de los grandes fallos que presentan una gran parte de los estudios relacionados con el fenómeno: las muestras seleccionadas.

Al principio, las muestras empleadas para las investigaciones tenían individuos que ocupaban extremos en lo que a rangos de edad se refiere: o eran jóvenes o eran ancianos, con lo cual se obviaba gran parte de gente de mediana edad que podrían ser relevantes para la investigación de este fenómeno, con lo que tras la revisión de este fallo se hizo necesario hacer investigaciones que incluyesen unos rangos intermedios de edad para evaluar el efecto y comprobar cómo funciona en otros rangos de edad diferentes a los ya conocidos [2].


Sustrato neurales

En lo que a sustratos neurales corresponde, una de las principales regiones corticales estudiadas para este fenómeno es la ínsula, ubicada en el hemisferio izquierdo.

A medida que se va envejeciendo, las conexiones neuronales se van haciendo más débiles y esta región no es la excepción.

Debido a que esta región está fuertemente involucrada en procesos fonológicos, es plausible que su deterioro influya de forma más o menos clara en el bucle fonológico de la memoria operativa (el centro correspondiente a la información fonológica de la memoria operativa); pues se ha visto que, al margen de la mayor o menor influencia de la edad, la afectación de la ínsula influye negativamente en el proceso de recuperación y su correspondencia con el fenómeno de la punta de la lengua se vuelve más frecuente de lo habitual, descartando así el hecho de que pueda ser una mera correlación de estos factores [3].

Datos relevantes

Uno de los datos más reveladores e interesantes del fenómeno es que es especialmente acusado en los nombres propios. Se cree que el hecho de tener un nodo concreto asociado a ese nombre propio limita la red de conexiones relacionadas con el susodicho, a diferencia de los nombres comunes cuya red es mayor.

Por ejemplo: citar el concepto “casa” puede llevarnos a una red sobre tipos de casas, modos de construcción, disposición espacial, etcétera. Mientras que “Mario Casas” nos enlaza únicamente al actor español. Debido a estas circunstancias peculiares que caracterizan a los nombres propios, y al declive de la actividad cortical con la edad, este efecto es mucho más frecuente en los nombres propios que en otro tipo de palabras [2].

No obstante, puede ser paliado gracias a tareas de “priming” o “facilitación”, ya que éstas facilitan la incorporación a la memoria del vocablo que presenta dificultades para ser traído en ese momento concreto.

A pesar de que existe esta ayuda, es necesario indicar que las posibilidades de éxito son mayores cuanto más joven sea el adulto que experimenta “priming”, demostrando que la punta de la lengua se acentúa y se hace más frecuente con la edad [3].

Para finalizar, recalcar que este problema es citado con bastante frecuencia por la gente mayor como uno de los mayores problemas que tienen a la hora de traer a la memoria operativa la información previamente almacenada con lo que, en cierta medida, es una afección de la edad y su concomitante deterioro [1].

Referencias bibliográficas

  1. Abrams, L., & Davis, D. K. (2016). The Tip-of-the-Tongue Phenomenon.Cognition, Language and Aging, 13.
  2. Facal-Mayo, D., Juncos-Rabadán, O., Álvarez, M., Pereiro-Rozas, A. X., & Díaz-Fernández, F. (2006). Efectos del envejecimiento en el acceso al léxico. El fenómeno de la punta de la lengua ante los nombres propios. Revista de neurología, 43(12), 719-723.
  3. Shafto, M. A., Burke, D. M., Stamatakis, E. A., Tam, P. P., & Tyler, L. K. (2007). On the tip-of-the-tongue: neural correlates of increased word-finding failures in normal aging. Journal of cognitive neuroscience, 19(12), 2060-2070.
Germán Albeleira

Germán Albeleira

Licenciatura en Psicología. Máster en Neurociencias.

1 comentario
  1. Claudia Yolanda Plata Páez.
    Claudia Yolanda Plata Páez. Dice:

    Excelente información, siempre había oído mencionar éste evento, pero no sabía k ya era cobsiconsiderado un Síndrome. MUCHAS GRACIAS.

    Responder

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *