Evitación de la imagen corporal: una aproximación transdiagnóstica a la Anorexia Nerviosa

Evitación de la imagen corporal: una aproximación transdiagnóstica a la Anorexia Nerviosa

Características clínicas

Según el DSM-5, la Anorexia Nerviosa (AN) es un trastorno de la conducta alimentaria en el que la percepción y la importancia del peso corporal y la constitución están distorsionadas se encuentran seriamente distorsionadas.

Algunas personas sienten que tienen sobrepeso en general; otras se dan cuenta de que están delgadas pero les preocupa que algunas partes de su cuerpo, particularmente el abdomen, las nalgas y los muslos, “estén demasiado gordos”.

Pueden emplear diferentes técnicas para valorar la talla o el peso corporal, como pesarse con frecuencia, medir obsesivamente partes del cuerpo y usar insistentemente el espejo para comprobar zonas de “grasa”.

La autoestima de los individuos con AN depende mucho de cómo perciben su peso y su constitución corporal.

La pérdida de peso se ve a menudo como un logro impresionante y un signo de extraordinaria autodisciplina, mientras que el aumento de peso se percibe como un fracaso inaceptable del autocontrol.

Aunque algunas personas con este trastorno pueden admitir que están delgadas, a menudo no reconocen las graves consecuencias médicas de su estado de desnutrición.

Asimismo, estas personas pueden mostrar todo un abanico de limitaciones funcionales asociadas al trastorno.

Aunque algunas siguen activas en los ámbitos profesional y social, otras muestran un aislamiento social significativo o incapacidad para mantener el potencial académico o la carrera profesional [1].


Modelos explicativos de génesis

Existen diferentes modelos que intentan explicar cuáles son las causas de los trastornos alimentarios, en general, y de la AN, en particular.

De entre los numerosos modelos, destacan los de corte cognitivo-conductual convencional y los transdiagnósticos, como los basados en el enfoque de la terapia dialéctica conductual o la terapia de aceptación y compromiso [2].

En todos ellos se considera de especial relevancia la insatisfacción con la Imagen Corporal (IC) en el desarrollo y mantenimiento de la AN, ya que este trastorno derivaría, en gran medida, del intento de mantener una IC idealizada a través del control obsesivo de la conducta alimentaria [5].


Concepto y desarrollo de la Imagen Corporal

La IC es la representación cognitiva y la vivencia que el sujeto tiene del tamaño, figura, forma y partes componentes del propio cuerpo, lo que además interacciona con la personalidad y el bienestar psicológico, configurándose de esta manera una imagen holística de cómo se ve el sujeto y cómo cree que le ven los demás.

La IC y la apariencia física no coinciden necesariamente, ya que una persona que cumple con los cánones de belleza de su cultura puede tener una percepción negativa de su propia imagen (por supuesto, también puede suceder el caso contrario).

La apariencia física juega un papel esencial en la interacción social y es por esto que una evaluación social negativa con respecto a ella es un factor de riesgo de problemas psicosociales.

Componentes de la imagen corporal

Diversos estudios resaltan que la IC se compone de (a) aspectos perceptivos (precisión con la que el cuerpo o sus partes se perciben por el sujeto, pudiendo darse tanto sobreestimaciones como subestimaciones), (b) aspectos cognitivo-afectivos (actitudes, pensamientos y sentimientos motivados por la talla, el peso, etc.) y (c) aspectos conductuales (en función de los aspectos anteriores, la persona desplegará conductas como exhibición, ocultación, comprobación, etc.) [4].

La IC va construyéndose evolutivamente, de tal manera que los cambios que se sucede en el cuerpo (pubertad, embarazo, desgaste, etc.) van siendo interiorizados e interpretados en función de la historia personal del sujeto y de la cultura en la que éste se encuentra inmerso (de acuerdo con el modelo tripartito, los principales agentes de esta influencia cultural son la familia, los amigos y el medio.

En este sentido, el cuerpo y sus cuidados se han convertido en un negocio multimillonario que incentiva la preocupación por la apariencia física. El ideal de belleza difundido por los medios de comunicación, así como por las redes sociales (como Facebook), se encuentra entre los principales antecedentes causales de insatisfacción con la IC y la sintomatología de los TCA en las adolescentes y las mujeres [6].

A lo largo de los últimos años, el cuerpo ideal está cambiando de una figura predominantemente delgada a otra que se encuentra igualmente delgada, pero también tonificada o atlética.

Por último, debemos destacar que en la adolescencia, el cuerpo es una potente fuente de identidad, auto-concepto y autoestima, lo que hace que esta población sea especialmente vulnerable a los TCA [4].


Alteración de la Imagen Corporal en el desarrollo y mantenimiento de la Anorexia Nerviosa

Hablamos de una alteración de la IC cuando existe una preocupación excesiva por el cuerpo y una insatisfacción intensa y frecuente que genera un marcado malestar en la vida de la persona. Esta alteración está compuesta por:

  • Una distorsión cognitivo-afectiva (insatisfacción y sentimientos negativos hacia el propio cuerpo)
  • Distorsiones perceptivas (inexactitud en las estimaciones sobre el cuerpo, su forma y su tamaño, que constituirían una proyección de la insatisfacción con el cuerpo, y no un déficit en sí mismo).

En los TCA, la insatisfacción corporal y las preocupaciones se centran globalmente en el peso o tamaño corporal, y específicamente, en las nalgas, la cintura, los muslos y las caderas (relacionadas con la maduración social y sexual).

Los pensamientos rígidos acerca de la delgadez movilizan conductas destinadas a asegurar ésta, como son el seguimiento de dietas, el uso de laxantes, las purgas, el exceso de ejercicio físico y la evitación de situaciones. La IC negativa es un factor de inicio, mantenimiento y recaída de los TCA y por tanto debe ser un objetivo en la intervención terapéutica para aumentar la probabilidad de éxito [5].

La inflexibilidad psicológica como modelo transdiagnóstico de los trastornos psicológicos

Un creciente número de hallazgos pone de relieve la existencia de procesos comunes a diversos trastornos que podrían ser importantes para su evaluación y tratamiento.

La comorbilidad encontrada con frecuencia entre diferentes trastornos sugiere que estos problemas podrían compartir procesos psicopatológicos comunes.

En este contexto, la terapia de aceptación y compromiso propone el modelo de inflexibilidad psicológica, que involucra la dominancia de reacciones psicológicas rígidas que orientan la acción por encima de los valores y las contingencias.

Según Hayes, Strosahl y Wilson [7], el dolor es una consecuencia natural de vivir, pero las personas sufren innecesariamente cuando su nivel global de rigidez psíquica se convierte en una barrera que impide adaptarse al contexto interno o externo.

Sufrimiento

El sufrimiento innecesario “se produce cuando los procesos verbal-cognitivos tienden a estrechar el repertorio humano en áreas clave mediante el enredo cognitivo y la evitación vivencial. Cuando la gente se sobreidentifica o se fusiona con reglas verbales inviables, su repertorio conductual se vuelve más estrecho y pierde el contacto real con los resultados directos de la acción”, diluyéndose la capacidad de cambiar de estrategia cuando las aplicadas no dan resultado.

Evitación

La evitación constriñe la conducta y produce una progresiva pérdida de contacto con las consecuencias positivas que tendría el hecho de actuar en lugar de evitar. En otras palabras, la inflexibilidad psicológica es un patrón en el que la conducta está excesivamente controlada por los eventos privados (o por la evitación de éstos) en detrimento de otras formas más efectivas o significativas de actuar, que llevan a la pérdida de relaciones, la frustración de las esperanzas y sueños, etc.

Aunque la forma concreta que toman las conductas problemáticas difiere a través de los trastornos, muchas de ellas pueden conceptualizarse dentro de un marco común de funciones psicológicas compartidas.

Por ejemplo, evitar las situaciones ansiógenas, aislarse cuando se está deprimido, darse atracones o utilizar sustancias, pueden ser conductas reforzadas por el alivio inmediato de los pensamientos y sentimientos aversivos.

Las conductas problemáticas asociadas a muchos trastornos podrían desarrollarse inicialmente como evitación y uso de estrategias de ajuste psicológico inflexibles, que dan como resultado un mayor grado de severidad del problema y rigidez conductual.

De forma consistente a este punto de vista, las investigaciones han encontrado una relación funcional entre la inflexibilidad psicológica y un amplio número de psicopatologías recogidas en los sistemas de clasificación sindrómicos DSM y CIE, entre las que se encuentran los trastornos de la conducta alimentaria y la ingesta de alimentos.

Inflexibilidad psicológica en la Anorexia Nerviosa

La inflexibilidad psicológica parece ser importante para la comprensión del papel que juegan las cogniciones desadaptativas en los trastornos de la conducta alimentaria y de la ingesta de alimentos (TCA). Así, la inflexibilidad, junto con los pensamientos y los sentimientos angustiosos, se han asociado con la sintomatología de la AN.

Los eventos privados que con más consistencia se vinculan a este trastorno son los referidos a la insatisfacción con la imagen corporal (IC). Con todo, la insatisfacción con la IC no se da únicamente en los TCA, sino que puede darse igualmente en la población general, dado que la sociedad occidental fomenta unos estándares de belleza que propician la insatisfacción con el propio cuerpo.

La presencia de pensamientos y sentimientos sobre el cuerpo es necesaria, pero no suficiente, para que ocurra un trastorno de la imagen corporal. Según Sandoz et al. [3] la clave es la capacidad de la persona para no dejarse llevar por los contenidos de la conciencia, de tal manera que éstos causen un impacto en su salud y bienestar.


Referencias bibliográficas

  1. Asociación Americana de Psiquiatría (APA) (2014). Trastornos de la conducta alimentaria y de la ingesta de alimentos. En: APA (ed.), Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales 5ª Ed. (DSM-5) (329-354). Arlington, VA: APA.
  2. Masuda, A., Hill, M. L., Tully, E. C. & Garcia, S. E. (2005). The role of disordered eating cognition and body image flexibilily in disordered eating behavior in college men. Journal of Contextual Behavioral Science, 4, 12-20.
  3. Sandoz, E. K., Wilson, K. G., Merwin, R. M., & Kellum, K. K. (2013). Assessment of body image flexibility: the body image-acceptance and action questionnaire. Journal of Contextual Behavioral Science, 2(1), 39-48.
  4. Salaberria, K., Rodríguez, S., & Cruz, S. (2007). Percepción de la imagen corporal. Osasunaz, 8(2), 171-183.
  5. Marco, J. H., Perpiñá, C., & Botella, C. (2014). Tratamiento de la imagen corporal en los trastornos alimentarios y cambio clínicamente significativo. Anales de psicología, 30(2), 422-430.
  6. Kim, J. W., & Chock, T. M. (2015). Body image 2.0: Associations between social grooming on Facebook and body image concerns. Computers in Human Behavior, 48, 331-339.
  7. Hayes, S. C., Strosahl, K., & Wilson, K. G. (2014). Terapia de Aceptación Y Compromiso: Proceso Y Práctica Del Cambio Consciente: Mindfulness. Guilford Press
Isaac Carmona

Isaac Carmona

Psicólogo. Máster Oficial en Terapias Psicológicas de Tercera Generación. Instructor de Mindfulness y Autocompasión (MSC).

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