INFLUENCIA DE LA ALIMIENTACIÓN DE LOS NIÑOS EN LAS MALOCLUSIONES DENTALES

Introducción

¿Nos paramos a pensar alguna vez cómo estamos masticando el alimento que comemos? Si lo hacemos por un lado y por el otro alternamente, si nos falta una muela y sólo masticamos por el lado contrario, si se nos hace “bola” y optamos por comer y masticar alimento más procesado, etc.

Y con nuestros niños, influenciados por los pediatras y los reportajes televisivos y en redes sociales, estamos obsesionados en darles una dieta equilibrada y sana con las raciones oportunas de fruta y verdura, los carbohidratos y la proteína adecuada, la grasa justa y a ser posible de aceite de oliva; pero… ¿pensamos en cómo les presentamos ese alimento para su ingesta?


Desarrollo de la musculatura bucofacial

En la masticación y en la deglución están implicados los músculos de la cara y de la lengua cuyo correcto desarrollo facilita el equilibrio oclusal necesario para mantener perfectamente anclada la articulación temporo-mandibular (ATM) y la impostación dental; evitando maloclusiones dentales, bruxismo, briquismo, deglución atípica y múltiples dislalias articulatorias [1].

Músculos de la cara

  • Temporal- Eleva la mandíbula y la lleva hacía atras.
  • Masetero. Eleva el maxilar inferior.
  • Pterigoideo interno. Eleva la mandíbula y da movimiento latetales.
  • Pterigoideo externo. Mueve lateralmente la ATM

Músculos de la lengua

  • Geniogloso. Desciende la lengua y la impulsa hacia afuera (protusión).
  • Estilogloso. Eleva la lengua y la lleva hacia atrás (retracción)
  • Palatogloso. Eleva la porción posterior de la lengua y la acerca al paladar blando.
  • Hiogloso. Desciende la lengua y la desplaza hacia los lados.
  • Longitudinal superior. Curva el ápice y los lados de la lengua por arriba y acorta la lengua.
  • Longitudinal inferior. Curva el ápice lingual por abajo y acorta la lengua.
  • Transverso. Estrecha y alarga la lengua.
  • Vertical. Aplana y ensancha la lengua.

¿Qué es una maloclusión?

Cada músculo se activa y desarrolla al ejercer repetidamente un movimiento; es decir, cuantas más veces se contraiga y se relaje más fuerte se pondrá y mejor podrá ejecutar su función. Si se ejercitan unos músculos sí y otros menos o nada se produce un desequilibrio oclusal.

Un desequilibrio en el desarrollo de cualquiera de los músculos antedichos puede provocar una maloclusión dental que influirá en la masticación, la deglución, el habla y la respiración; y si no se trata y se corrige, puede afectar a nivel neurológico produciendo migrañas crónicas, vértigos y dolores musculares.

Cada músculo se activa y desarrolla al ejercer repetidamente un movimiento; es decir, cuantas más veces se contraiga y se relaje más fuerte se pondrá y mejor podrá ejecutar su función. Si se ejercitan unos músculos sí y otros menos o nada se produce un desequilibrio oclusal.¿Qué es la maloclusión?

Una maloclusión es una mala alineación de los dientes que influye en como los dientes de arriba encajan con los de abajo al masticar y en el desplazamiento de la mándibula respecto del eje de la ATM.


Tratamiento y prevención de las maloclusiones

Todos sabemos que una maloclusión se trata acudiendo al odontólogo y llevando ortodoncia con su aparatología especial para cada caso.

También sabemos que después de un largo tratamiento con ortodoncia en numerosas ocasiones se produce una recidiva, es decir, los dientes se vuelven a descolocar. Y pensamos: “Ah, claro, es porque no me pongo en retenedor por las noches.” Pero el verdadero motivo de esas recidivas es que existe un desequilibrio oclusal previo al tratamiento ortodóncico que no se ha tratado.

Tipos de alimentos

Comencemos pues a fijarnos en el tipo de alimento que les damos a nuestros niños desde que dejan el biberón, las papillas y purés. Vamos a ir incrementando la solidez del alimento que les proporcionamos por su bienestar futuro y por su propio desarrollo, aunque nos produzca cierto miedo e inseguridad por si se atragantan. Me refiero en este caso a niños sin ninguna patología neurológica.

Hay que dejar que los niños disfruten con la comida y experimenten comiendo y tocando alimentos sólidos con sus manitas. Tocando previamente el alimento se produce un feedback propiocentivo de lo que el niño va a introducir en su boca y de cómo tendrá que manejarlo para su trituración y deglución. Si a un niño le damos dieta túrmix no se parará a pensar lo que tiene que hacer para tragar, no siente el alimento ni la textura en su boca, no desarrolla su instinto ni su musculatura masticatoria ni deglutoria, simplemente “engulle”, sin mover ningún músculo masticatorio.

Algo similar ocurre con los niños en edad preescolar y los primeros años de colegio. Como el niño tarda mucho en desayunar le damos un biberón o una papilla. Como se le hace bola, le damos unas albóndigas y un puré de verduras; para que tarde menos en merendar le damos un sándwich de pan miga y la cena… a veces otro biberón.

Stop a la dieta blanda

Con paciencia y desde los 8 meses de edad, en niños sin patología neurológica, hay que introducir progresivamente alimentación sólida. Al principio puede ir acompañando a la alimentación semisólida. En este caso, se van introduciendo las galletas, el pan de barra, algún macarrón, una tira de patata o calabaza hervida, algún trozo de plátano, etc. Progresivamente sustituimos la comida semisólida por comida blanda y fácil de triturar y tragar. Para terminar con una dieta sólida compuesta por bocadillos de pan de barra, desayuno de galletas, cereales o tostada con leche, proteína animal que no sea en modo de albóndigas ni hamburguesas y fruta cortada en tiras anchas o entera para que la muerda y la mastique.


Stop al chupete y los biberones

En el momento en que introducimos dieta sólida acompañando a la semisólida tenemos que eliminar el biberón. Y a continuación, lo antes posible, el chupete y vigilar que en sustitución de este último no opte por succionar un dedo.

El motivo es que al prolongar la succión (biberón, chupete o dedo) el maxilar superior (paladar y arcada dentaria) y los incisivos superiores se deforman. La tetina mantiene abierta las arcadas dentarias y la lengua apoya contra el paladar arqueándolo y elevándolo de forma patológica. La consecuencia será una maloclusión dental por mordida abierta anterior y/o mordida cruzada posterior, debido a las contracciones de las paredes bucales producidas por la presión negativa en el interior de la cavidad bucal. Además, se puede observar protrusión de los incisivos superiores.

Eliminamos el chupete y los biberones para que el niño comience a utilizar sus músculos masticadores, e introducimos y mantenemos dieta sólida para que su lengua se mueva, acompañe y envuelva el bolo alimenticio que irá triturando con sus muelas y con la acción de la musculatura, de modo que el niño sienta, triture y disfrute con la comida antes de tragar [3-5].


Referencias bibliográficas

  1. Bigenzahn, W. (2004). Disfunciones orofaciales en la infancia: diagnóstico, terapia miofuncional y logopedia. Ars Medica.
  2. di Trepat, D. G. (2009). Logopedia y Articulación Temporomandibular. Monografías clínicas en ortodoncia: Publicación oficial de la Asociación Iberoamericana de Ortodoncistas, 28(1), 43-47.
  3. Giralda, R. G. (1977). La actividad de los músculos masticatorios y su relación con las morfologías del cráneo y maxilomandibular:(un estudio comparativo y cuantitativo del problema).
  4. Latarjet, M., & Liard, A. R. (2006). Anatomía humana (Vol. 2). Ed. Médica Panamericana.
  5. Levy Pinto,S. “Otorrinolaringología Pediátrica”, Edit. Interamericana, Méjico, 1994.
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