La importancia del tratamiento logopédico en la disartria

La importancia del tratamiento logopédico en la disartria

Introducción

La disartria es una de las patologías más comunes tras sufrir daño cerebral. Se trata de una afectación neurológica del sistema nervioso central y/o periférico que produce dificultades en programación y/o ejecución motora; como consecuencia se puede ver afectada la respiración, fonación, la articulación, la entonación y la adecuada coordinación de todos estos procesos provocando una incapacidad o dificultad para articular correctamente los fonemas que constituyen las palabras. Esto repercute significativamente en la capacidad que tiene una persona para comunicarse de forma efectiva con su familia, amigos y otros interlocutores en distintos contextos sociales. [1,2]

En los casos graves, el habla se hace totalmente incomprensible, siendo imposible la articulación del más simple de los fonemas; se denominan en estos casos anartría. [4]

Es importante realizar una valoración exhaustiva y un programa de tratamiento individualizado para  conseguir que la comunicación del paciente sea lo más efectiva  y eficiente posible. A continuación, se presenta una clasificación de lo tipos de disartria, tratamiento y pautas dirigidas a pacientes y sus familiares.


Clasificación de las disartrias

La información obtenida a partir de la neuroimagen y de los tres métodos de evaluación (perceptivo, acústico y fisiológico) permite describir las características propias de cada subtipo de disartria. Esta descripción será de gran  utilidad en el proceso de diagnóstico diferencial y en el establecimiento de los objetivos: [3]

Disartria flácida

Presenta habla arrastrada, poco definida e hipernasalidad. Hay una alteración consonántica distorsionada: dificultad en fonemas vibratorios (R) y consonantes linguales (L,T) y labiales (M, P, B)

Disartria espástica

Dificultades en la coordinación fonorrespiratoria, apraxia de movimientos bucales, voz ronca y lenta, tono bajo y monótono, la articulación consonántica suele ser poco precisa y, a veces, se produce distorsiones vocálicas. Existe esfuerzo en la fonación y suelen hacer frases cortas.

Disartria atáxica

Disfunciones articulatorias mediante distorsiones. Alteraciones prosódicas por énfasis en determinadas sílabas. También pueden observarse variaciones en la intensidad, hipofonía o temblor de la voz. Poca definición consonántica y distorsión vocálica. Alteración prosódica. Lentitud del habla, monótona y arrastrada. Descoordinación habla-respiración.

Disartria extrapiramidal

Causada por lesión en el sistema extrapiramidal, encargado de controlar la regulación del tono muscular en reposo y de los músculos antagonistas cuando hay movimiento, de la regulación de los movimientos automáticos y de la adecuación entre la mímica facial y las sincinesias ópticas. Dentro de la disartria extrapiramidal existen dos variantes:

  • Disartria Hipocinetica: Muy característica en la enfermedad de Parkinson. Presenta rigidez en rueda dentada provocando dificultades e el control de la saliva y el alimento dentro de la boca. Otros de los síntomas que le caracteriza son la bradicinesia e hipocinesia, hipofonía (voz débil), articulación defectuosa, falta de inflexión con pronunciación rápida. Realizan frases cortas con monotonía tonal y arrastre de palabras/sílabas. Existe falta de flexibilidad y control de los centros faríngeos.
  • Disartria hipercinética: En esta variante nos encontramos con movimientos involuntarios e irregulares, rápidos e impredecibles que afectan a la respiración, la fonación, la articulación y al cierre velofaríngeo. Aparece temblor vocal, distonías cervicales y bucolinguomandibular. Todo ello repercute en la producción oral, afectando a la tasa de habla, la precisión articulatoria, la cualidad vocal y al control resonador y respiratorio. [2]

Tratamiento

Una vez que hemos realizado la valoración y conocemos las dificultades que presenta el paciente, se debe comenzar a realizar el programa de intervención. Como hemos visto, la disartria es muy heterogénea tanto en signos como en síntomas, por ello la elaboración del tratamiento debe ajustarse lo máximo posible a cada caso. Además, será conveniente hacer partícipe al paciente en la elaboración de los objetivos con el fin de que se sienta participe y responsable de su recuperación. [2]

Plan de intervención

En la elaboración del plan de intervención deberemos tener en cuenta diversos factores:

  • Nivel de comprensión del lenguaje
  • Posible limitación en aspectos cognitivos como son la atención y la memoria
  • Nivel de conciencia sobre su déficit
  • Las circunstancias socioeconómicas de cada paciente son diferentes e influye en el tratamiento

Dentro del amplio conjunto de técnicas que se puede elaborar para cada caso, existe un grupo que se dirige a  intervenir en la reducción de las deficiencias funcionales. Cuando hablamos de deficiencias funcionales nos referimos a la pérdida de inteligibilidad, dificultades en la entonación y en su tasa de habla. Ante estas dificultades debemos proporcionar al paciente estrategias compensatorias para mejorar su comunicación al mismo tiempo que trabajamos aspectos fisiológicos. A medida que avanza la terapia y conseguimos una mejora en los aspectos fisiológicos podemos ir retirando las estrategias proporcionadas. [2]

Alguna de las técnicas utilizadas para la reducción de los aspectos fisiológicos son [2]:

Tasa de habla

  • Golpeo con los dedos
  • Conteo de nudillos
  • Metrónomo

Prosodia

  • contrastes acentuales
  • Contrastes melódicos
  • Grupo fonico

Inteligibilidad

  • Estrategias articulatorias compensatorias
  • Exageración consonántica

Consejos para pacientes y familiares

Para los familiares y pacientes que conviven con el daño cerebral es esencial recibir información, orientación y apoyo. Como se ha comentado anteriormente, los terapeutas debemos hacer partícipe al paciente y al familiar en todo el proceso. Concretamente, cuando tratamos la disartria, es importante ofrecerle una serie de pautas para mejorar la comunicación entre ellos:

Consejos para los familiares

  • Controlar el contexto comunicativo, evitando distracciones (ruidos, televisión, etc)
  • Establecer contacto visual durante la conversación
  • En caso de no entender lo que dice, hacérselo saber. A veces no son conscientes de su déficit.
  • Animarlo a utilizar estrategias para mejorar la inteligibilidad como hablar más lento o exagerar la articulación.
  • Darle más tiempo para expresarse y ser paciente: no anticiparse, no hablar por él ni prolongar en exceso este tiempo.

Pautas para el paciente

  • Controle la postura, manteniendo el cuerpo lo más recto posible.
  • Hablar realizando pausas frecuentes intentando evitar el habla arrastrada.
  • De mensajes alternativos: cuando no consiga que una frase se entienda, debe pensar en otra forma alternativa de expresar lo que quiere decir.
  • Asegúrese de que el oyente está entendiendo lo que cuenta
  • Controle los factores que influyen en la inteligibilidad del habla (cansancio físico, sueño, medicación, motivación, etc)

Conclusiones

La importancia de la terapia logopédica tras sufrir una lesión cerebral es de vital importancia para la recuperación de las funciones que afectan al habla, lenguaje voz y/o deglución.

En el caso del tratamiento en la disartria, el objetivo que nos debemos marcar es que el paciente consiga comunicarse de la forma más eficiente posible. Realizaremos un tratamiento totalmente individualizado y adaptado a las necesidades de cada caso, sin caer en el error de utilizar un listado de técnicas terapéuticas para todos los tipos de disartrias.

Por último, la importancia de trabajar al unísono con el resto de profesionales y teniendo en cuenta la activa participación del paciente y sus familiares nos ayudará a conseguir que el resultado del tratamiento sea mayor.


Referencias bibliográfica

  1. Guía para el manejo de la disartria. Hermanas hospitalarias.
  2. Natalia, M.H (2007). Guía de intervención logopédica en la disartria. Editorial síntesis
  3. Natalia, M.H (2007). Intervención logopédica en la disartria.
  4. Ortod, C (1999). Disartria. Revisión y enfoque logofoniátrico 14 (2): 107-11.
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