Miastenia Gravis: causas, diagnóstico y tratamiento

Introducción 

La Miastenia Gravis (MG) es una enfermedad neuromuscular autoinmune y crónica caracterizada por grados variables de debilidad de los músculos esqueléticos (los voluntarios) del cuerpo. La denominación proviene del latín y el griego, y significa “debilidad muscular grave” [2].

Empieza con un cuadro insidioso de pérdida de fuerzas, que rápidamente se recuperan con el descanso pero que reaparecen al reiniciar el ejercicio. Suelen iniciarse en los músculos perioculares, en pocas ocasiones el inicio es agudo.

La caracteristica principal de la Miastenia Gravis es una debilidad muscular que aumenta durante los periodos de actividad y disminuye después de los periodos de descanso. Ciertos músculos, como los que controlan los movimientos de los ojos y los párpados, la expresión facial, la masticación, el habla y la deglución (tragar), a menudo se ven afectados por este trastorno. Los músculos que controlan la respiración y los movimientos del cuello y de las extremidades también pueden afectados, pero por fortuna, más tardíamente.


Diagnóstico

Para poder diagnosticar la afección el médico analizará los síntomas y la historia clínica del la persona y realizará una exploración física. A su vez puede llevar a cabo varias pruebas, como las siguientes [4]:

Examen neurológico

  • Reflejos
  • Fuerza muscular
  • Tono muscular
  • Sentidos del tacto y de la vista
  • Coordinación
  • Equilibrio

La señal clave que indica la posibilidad de padecer Miastenia grave es la debilidad muscular que mejora con el descanso. Las pruebas que pueden ayudar el diagnostico son:

Prueba de edrofonio

La inyección del químico edrofonio (Tensilon) puede producir una mejora repentina, aunque temporal, en la fuerza muscular. Se trata de un indicio.

El cloruro de edrofonio bloquea una enzima que descompone la acetilcolina, el químico que transmite señales desde los extremos de los nervios hacia los centros receptores de los músculos.

Prueba de la bolsa de hielo

Si tienes un parpado caído, pueden realizar esta prueba, poniendo sobre el ojo una bolsa de hielo durante dos minutos, y después observando el movimiento del ojo.

Análisis de sangre

Un análisis de sangre puede revelar la presencia de anticuerpos anormales que alteran los sitios receptores dónde los impulsos nerviosos le indican a los músculos que deben moverse.

Estimulación repetitiva del nervio

En este estudio de conducción nerviosa, los médicos te colocan electrodos en la piel sobre los músculos a examinar. Los médicos envían pequeños pulsos de electricidad a través de los electrodos para medir la capacidad del nervio de enviar una señal al músculo.

Para diagnosticar Miastenia grave, los médicos examinaran el nervio varias veces para evaluar si su capacidad de enviar señales empeora con la fatiga.

Electromiografía (EMG) de una sola fibra

El electromiograma mide la actividad eléctrica que viaja entre el cerebro y los músculos. Implica introducir un electrodo de cable fino a través de la piel y hacia el interior del músculo para analizar una sola fibra muscular.

Pruebas por imágenes

Puede realizarse un TC o una RM para verificar si hay un tumor u otra anomalía en el timo.

Pruebas de la función pulmonar

Se pueden hacer pruebas de la función pulmonar para saber si la enfermedad afecta la respiración.


Aspecto psicológico y adaptación a la enfermedad

Suele resultar difícil afrontar esta enfermedad, tanto para la persona afectada como par la familia. Se debe dar tiempo para que lamente lo que ha perdido, estar ahí para escucharle y comprenderle pero sin compadecer. La familia debe prepararse para sus cambios impredecibles, los síntomas no siempre son perceptibles, se le permite que se queje, para que exprese la desesperación en algunas situaciones. Ayudar y alentar a pedir ayuda y buscar en los profesionales necesarios la atención que requiera. No pedirle que esté con mucho ánimo cuando no hay energía, ni que se esfuerce porque puede estar al límite. Que no se encuentre con una batalla también en su entorno, es necesario animar para que haga todo lo que pueda dentro de las limitaciones, la persona con MG sólo quiere llevar una vida normal siempre que sea posible.

Relajación

Se debe intentar estar lo más relajado posible, el estrés puede empeorar la enfermedad. Es necesario aprender a pedir ayuda, los familiares y amigos podrán ayudar en las tareas que resulten más complicadas. Actualmente el estrés se considera un factor de riesgo para la salud. Diversos estudios ponen de manifiesto que altos niveles de estrés presentan mayor número de quejas, tanto a nivel psicológico como físico. En este aspecto se han desarrollado programas de un adecuado afrontamiento del estrés, que han resultado eficaces en la modificación de variables emocionales. Por otro lado, existen enfermedades que por la modulación inmunológica que produce, el estrés puede actuar exacerbando el curso de ésta [3].

El paciente con MG debe asumir que ya nada será como antes, se ha de replantear su vida y hacer todo lo posible por adaptarse, adaptar la vida a la MG, con metas realistas y a corto plazo. Ésto lleva un tiempo de aceptación y un duelo, por la pérdida experimentada de la vida pasada.

Actitud positiva

Hay que trabajar la actitud positiva, buscando soluciones y no estar lamentándose continuamente, ya que no sirve para nada bueno objetivamente, para aumentar el estrés y consecuentemente el empeoramiento de los síntomas. La persona con MG debe prepararse para las recaídas, son agotadoras y provocan fuertes cambios de ánimo. Tiene que tomar decisiones que mejoren la calidad de vida, controlar los factores de riesgos (sueño, medicamentos, menstruación, menopausia, alcohol, picaduras de insectos, ciertos alimentos y bebidas..) y mostrar las necesidades. Debe mantenerse motivado, confiando en sus posibilidades y dejándose ayudar por los demás [1].

Los “programas de afrontamiento” incluyen técnicas de relajación, terapia de grupos, ejercicios de respiración…

Buscar información, puede hacer que comprendan mejor la enfermedad y lo que va aconteciendo, lo cual puede hacer que la adaptación sea mejor.

Acudir a un grupo de apoyo puede hacer que se sientan bien, conociendo y conviviendo con personas y familiares que pasan por lo mismo.

Es muy importante tener buena relación y confianza con el médico, incluso puede ser interesante apuntar las dudas que tengamos y preguntas y resolverlas cuando tengamos oportunidad, ésto puede hacer que afrontemos la situación con mejor estado de ánimo y más seguridad.

Hay una serie de recomendaciones muy útiles: mantenerse activos, hacer ejercicio aeróbico, no forzarse demasiado evitando ambientes calurosos y ejercicios repetitivos de los músculos, descansar, dormir bien, seguir una alimentación equilibrada fácil de masticar y tragar, comer menos cantidad y más veces en el día para evitar estar pesados, hacer algunas actividades sentados, utilizar parches para corregir la doble visión, planificar las actividades teniendo en cuenta el estado de ánimo y la forma física, durante el día unas horas serán mejor que otras para llevar a cabo determinadas acciones.


Referencias bibliográficas

  1. Barranco Contreras, A. Salud al día. Complejo hospitalario de Jaen.
  2. Biblioteca Nacional de Medicina de los EE.UU. Medline Plus. Miastenia Grave.
  3. Peralta-Ramirez, Ml., Robles-Ortega, H., Navarrete-Navarrete, N., Jiménez-Alonso, J. Aplicación de la terapia de afrontamiento del estrés en dos poblaciones con alto estrés: pacientes crónicos y personas sanas. Revista de Salud Mental, 2009, 32(3), 251-258.
  4. Personal de Mayo Clinic. Mayo Clinic. Atención al paciente e información sobre salud.
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