neuroeducación

Neuroeducación: dónde la Ciencia y la Educación se unen

Introducción

Con el transcurso de los años la investigación científica internacional ha ido poco a poco profundizado en el conocimiento sobre las capacidades humanas, los fenómenos de desarrollo cognitivo o los procesos de aprendizaje. A la vista de los innumerables avances alcanzados, el concepto de atención a la diversidad ya no puede mantenerse como tiempo atrás. Gracias a los descubrimientos y aportaciones de las Neurociencias, los antiguos planteamientos respecto al ser humano han tenido que adaptarse, ampliarse o reformularse por completo, incluyendo, entre otras cosas, el concepto de Neuroeducación.

Fue ya en las últimas décadas del siglo XX cuando comenzó a superarse el paradigma psicológico inicial, basado exclusivamente en el rendimiento académico observable y en la estandarización de resultados psicométricos, avanzándose hasta alcanzar una nueva perspectiva con un nuevo enfoque cognitivo. En resumen, el paso previo antes del gran salto que nos condujo a las puertas de la actual perspectiva neurocientífica emergente.


De la tradición a la Neuroeducación

De manera tradicional se ha venido definiendo el término “inteligencia” como “la capacidad para resolver problemas”, “la habilidad para llevar a cabo pensamientos abstractos” o “la habilidad para comprender”. Con un matiz excesivamente simplista, inconexo y unívoco. Estos planteamientos originales que hablaban de una inteligencia como capacidad global e inmutable, fueron remplazados con el paso de los años por teorías multidimensionales. Teorías que comenzaban a diferenciar entre tipos de ‘inteligencia’ y a introducir la consideración del término ‘habilidades intelectuales’.

Inteligencias múltiples: ¿un concepto clave en Neuroeducación?

Muy recientemente, las últimas aportaciones realizadas por la teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner o a partir de la aparición del concepto de inteligencia emocional popularizado por Daniel Goleman, han propulsado los cambios hacia una nueva perspectiva de la “Inteligencia”.

Estos cambios han ligado la inteligencia directamente con otras formas complejas de actividad interna, como la percepción, la conducta motora o las emociones, o con aspectos psicológicos como la personalidad, las habilidades o los estilos de interacción, adaptación o aprendizaje.

Sin embargo, desafortunadamente, todos estos planteamientos teóricos no han conseguido llegar con la suficiente fuerza a la práctica educativa cotidiana de las escuelas e instituciones. Todavía se encuentran importantes resistencias entre determinados sectores a la hora de introducir dentro del sistema educativo los avances científicos, manteniéndose aún, por tanto, los obsoletos criterios psicométricos y las antiguas estructuras derivadas de la Sociedad Industrial del siglo XVIII. Como Rita Levi-Montalcini, Neuróloga, Premio Nobel de Medicina ha dicho: «Los métodos educativos tradicionales son absurdos. Urge revisar por completo los sistemas educativos y didácticos».

Estas resistencias, según la Dra. Usha Goswami, Directora del Centro de Neurociencias de la Educación en la Universidad de Cambridge, son el resultado de la brecha actual. Como ella misma menciona: “Hay un abismo entre la ciencia actual y su aplicación directa en el aula”.


Investigaciones en el campo de la Neuroeducación

Aunque la investigación en el campo de las capacidades humanas tiene un largo recorrido, ha sido en las últimas décadas cuando se ha despertado un renovado interés a nivel internacional debido a los argumentos que apuntan hacia la importancia del impacto que tiene potenciar el capital humano en el desarrollo cultural y socioeconómico de las sociedades.

Hoy en día está más que aceptado a nivel científico que lo que venimos reconociendo como «inteligencia» es un amplio constructo formado por un conjunto de variables, cuya constante interacción da como resultado las diferencias individuales observables. Aspectos como el autoconcepto general, las interacciones sociales, los rasgos y estilos personales o la motivación, van más allá del ámbito educativo, alcanzado de lleno el ámbito neuropsicológico.

De esta idea, surge un nuevo paradigma: la Neuroeducación. Perspectiva que intenta dar respuesta a multitud de interrogantes, promovida por el avance y desarrollo, tanto instrumental como de nuestra mente y necesidades. Por tanto, a través de este paradigma se pretende crear un nexo de unión entre la Educación y la Neurociencia, dando lugar a un nuevo sistema educativo que dejé atrás los enfoques obsoletos, creando nuevas herramientas que sirvan para desarrollar al ser humano.

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Eugenio Sánchez Morcillo

Eugenio Sánchez Morcillo

Co-fundador de Asociación AP-ren-DE. Investigador educativo.

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  1. […] vez vemos más en las aulas, niños que por tener 5 años y estar en Educación Infantil se ven obligados a crecer más rápido […]

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