PROCESO DE ENVEJECIMIENTO EN LAS PERSONAS CON SÍNDROME DE DOWN

Introducción

El aumento de la esperanza de vida que se ha producido a partir de los años 60 gracias a los avances sanitarios y a las condiciones de vida en las personas con síndrome de Down, plantea nuevos interrogantes sobre el proceso de su envejecimiento.

Los diversos estudios sobre el tema muestran acuerdos a la hora de hablar de aspectos diferenciales respecto a la población con discapacidad psíquica y la población en general. Estas diferencias se observan en dos aspectos fundamentalmente: a) la precocidad del inicio del proceso y b) el aumento de la probabilidad de desarrollar un envejecimiento patológico a causa de la demencia tipo Alzheimer [1,2, 3].

Síndrome de Down y la demencia tipo Alzheimer

Esta relación entre el síndrome de Down y la demencia tipo Alzheimer se basa en una explicación causal a partir del modelo genético.

Este modelo identifica la alteración biológica que origina la demencia, entre otros, en el cromosoma 21. La persona con síndrome de Down en la medida que presenta una trisomía, es decir, triple presencia del cromosoma 21, dispone de mayor carga genética susceptible de desarrollar una demencia Alzheimer. Por tanto, esta demencia es específica del síndrome de Down y es previsible [2, 3].


Implicaciones del envejecimiento

El envejecimiento implica cambios en las habilidades físicas y cognitivas, que generalmente se acompañan de modificaciones del entorno familiar y social. A nivel fisiológico, el envejecimiento se considera un proceso multifactorial, con un denominador común: inflamación crónica y progresiva que afecta a múltiples sistemas fisiológicos.

Es importante tener en cuenta que este proceso, en personas con Síndrome de Down al igual que en la población general, no es unitario, sino heterogéneo en función de factores personales y ambientales, viniendo determinado por ejemplo por la etiología del síndrome y los problemas de salud asociados [1,3, 4].

Como consecuencia de este fenómeno, surgen necesidades específicas para las personas con síndrome de Down de edad avanzada, que requieren una atención sanitaria especializada [1].

Envejecimiento temprano

El envejecimiento temprano de las personas con Síndrome de Down se inicia alrededor de los 45 años, aumentado de determinados problemas de salud, deterioro funcional y cognitivo.

Algunos de los factores sanitarios que han contribuido a alargar la esperanza de vida en este colectivo han sido la corrección de las cardiopatías congénitas, el desarrollo de programas de inmunización y el abordaje de las infecciones, mejora de la nutrición y de problemas específicos de salud.

Entre los factores sociales, destacan una menor institucionalización y puesta en marcha de servicios de atención especializada comunitaria.

Debido a todo esto, en el año 1900 la esperanza de vida media era de 9-11 años, mientras que actualmente es mayor a los 50 años, llegando incluso algunos a los 70 años. Se estima que en las próximas generaciones la esperanza de vida media alcanzará los 60 años [1].


Efectos del envejecimiento en SD

Algunas de las limitaciones que se pueden ir encontrando cuando la persona va envejeciendo son las siguientes [1]:

Pérdida de capacidad funcional

Esta capacidad es la habilidad que tiene una persona para llevar a cabo una actividad por sí misma. La pérdida de dicha capacidad funcional conlleva de forma progresiva un deterioro funcional, discapacidad física (dificultad en realizar actividades de la vida diaria) y dependencia (necesidad de asistencia de otras personas para realizar las estas actividades) [1, 4].

Trastornos de la visión

Las anomalías de visión son frecuentes en personas con Síndrome de Down de edad avanzada, y en porcentaje mayor al de la población general [1, 4].

Trastornos auditivos

La pérdida de audición relacionada con la edad es más frecuente y temprana en personas con Síndrome de Down que en la población general [1, 4]

Cambios dermatológicos

En adultos con SD aparecen síntomas característicos del envejecimiento prematuro, como el encanecimiento prematuro del cabello, alopecia y arrugas de la piel.

Otros problemas dérmicos son la dermatitis atópica, infecciones fúngicas, dermatitis seborreica y xerosis. Algunas de estas afecciones pueden deberse en parte al declive en el autocuidado asociado a la pérdida de memoria y demencia [1].

Trastornos convulsivos

La frecuencia de crisis convulsivas aumenta con la edad en las personas con Síndrome de Down [1].

Disfunción tiroidea

La prevalencia de trastornos tiroideos en adultos con SD también aumenta con la edad [1].

Obesidad

La frecuencia de sobrepeso y obesidad en adultos con SD es mayor del 50%, lo que comporta riesgos cardiovasculares (hipertensión arterial), osteoarticulares y metabólicos (dislipemia, diabetes mellitus, hiperuricemia). Entre los factores causantes se encuentran el menor nivel de ejercicio físico, los hábitos de alimentación, el metabolismo basal y el hipotiroidismo [1].

Síndrome de apneas del sueño

Los adultos con SD tienen una prevalencia mayor de apneas obstructivas del sueño debido a las características morfológicas que permanecen con la edad (amígdalas agrandadas, glosoptosis y otros factores faciales y de vías respiratorias), y favorecido por la obesidad [1, 4].

Menopausia temprana

Las mujeres con SD tienen una media de edad de la menopausia entre 45 y 47 años, unos 4-6 años antes que en las mujeres con otra discapacidad intelectual o de la población general. Este hecho implica un riesgo mayor de cardiopatías, osteoporosis y cáncer de mama [1, 4].


Evaluación e intervención

En este colectivo de personas con Síndrome de Down encontramos la necesidad de disponer de instrumentos adaptados y de una formación específica en este ámbito para los profesionales que llevan a cabo tanto la orientación diagnóstica, como la intervención posterior [1].

Normalmente, las personas con síndrome de Down son muy sociables. Sin embargo, a medida que envejecen, la “pérdida de energía” puede requerir ajustes y más flexibilidad en las actividades de la vida diaria y los horarios.

Mantener fuentes de enriquecimiento, placer y estímulo es esencial para las personas con síndrome de Down igual que para las personas de la población general que envejecen. En particular, el aburrimiento puede dar lugar a un estado de ánimo depresivo y comportamientos negativos [2].

La interacción social puede ayudar a mantener el bienestar físico y mental por lo que deben facilitarse actividades para ratos de ocio que se basen en los intereses de la persona, que aumenten al máximo los estímulos o que ofrezcan la oportunidad de sentir placer.

Será importante identificar opciones de entretenimiento que no frustren a la persona. Las fotografías familiares y la música que se disfrutó en el pasado pueden ser reconfortantes y agradables [2].


Final de vida

En la población general hay cuatro trayectorias de final de vida: muerte súbita, insuficiencia crónica avanzada de órgano (cardíaca, renal, respiratoria, hepática), cáncer y demencia y otras enfermedades neurodegenerativas.

El SD se caracteriza por un patrón de mortalidad diferente al de la población general. En algunos estudios se ha determinado la causa de muerte de personas con Síndrome de Down mayores de 40 años, y se ha concluido que la neumonía y otras infecciones respiratorias son la principal causa de muerte en edades avanzadas, seguido de coronariopatía, insuficiencia cardíaca, renal y respiratoria y accidente cerebrovascular.

Los factores que mejor predicen la mortalidad son la edad, el deterioro funcional y las alteraciones de la conducta [1, 4].


Referencias bibliográficas

  1. Farriols, D. (2012). Aspectos específicos del envejecimiento en el síndrome de Down. Rev Med Int Sindr Down, 16(1): 3-10.
  2. Moran, J. Envejecimiento y Síndrome de Down. Una guía de salud y bienestar. New York: National Down Syndrome Society.
  3. Ribes, R. y Sanuy, J. (2000). Indicadores cognitivos del proceso de envejecimiento en las personas con síndrome de Down. Rev.Mult.Gerontol, 10(1): 15-19.
  4. Signo Miguel, S. (2015). El proceso de envejecimiento en las personas con síndrome de Down: estudio multicéntrico para la detección de los cambios neuropsicológicos. Bacelona: Facultat de Psicologia, Ciències de l’Educació i de l’Esport Blanquerna. Universitat Ramon
Sandra Rodríguez Chinea

Sandra Rodríguez Chinea

Trabajadora social. Grado en Psicología.

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