¿QUÉ ES LA CATALEPSIA?

Introducción y concepto

Durante muchos años, la catalepsia fue un misterio para la humanidad. Antiguamente, al no disponer de medios médicos adecuados para determinar si una persona estaba muerta o no, se creía que la gente que sufría de catalepsia estaba realmente muerta, con lo cual eran enterradas vivas y no era infrecuente ver ataúdes con arañazos y otros signos que indicaban que la persona quería salir. De hecho, uno de los nombres con los cuales se conoce también a la catalepsia es el de muerte aparente.

La primera pregunta que puede plantearse una persona es saber qué es exactamente la catalepsia. Bajo este concepto se enmarca una afección consistente en una pérdida de la capacidad de realizar cualquier clase de movimiento debido a una afección nerviosa que altera el tono muscular. A pesar de dar la sensación de muerte, la persona que la padece no está muerta y posee constante vitales tales como ritmo cardíaco o electroencefalograma [4,5].


Características básicas

La catalepsia no se encuadra dentro de una clase de trastornos concretos sino que está englobada dentro de un grupo de síntomas correspondientes a diversas patologías: Parkinson, epilepsias o alguna clase de trastorno psicótico o una adicción a cualquier sustancia (droga, por ejemplo); hasta puede darse como consecuencia de la actuación de cierto tipo de fármacos en el organismo, a modo de efecto secundario.

Las características principales de la catalepsia son: rigidez muscular que alcanza un tono superior al que presenta esa persona en un inicio, palidez de la piel (presentando un color más blanquecino de lo normal), carencia de reacciones ante estimulaciones de carácter sensorial o relacionadas con el dolor (no sienten del mismo modo que una persona en estado consciente), las constantes vitales se ralentizan (el ritmo cardíaco y otras reacciones fisiológicas se hacen casi imperceptibles) y flexibilidad cérea (la rigidez muscular del cuerpo de la persona que sufre catalepsia permite que las extremidades se queden en una posición fija y que no pierda esa posición a lo largo del tiempo). Con estos síntomas y esas características, la catalepsia puede actualmente ser diferenciada de otras patologías.

Debido a las características citadas anteriormente, no era de extrañar que en épocas antiguas en las que la ciencia no contaba con un nivel de desarrollo adecuado, se considerase que la gente que sufría un episodio de catalepsia estaba muerta, por lo que eran enterradas y, cuando salían de ese episodio cataléptico, se encontraban enterradas y luchaban por salir (de ahí esos ataúdes con golpes y arañazos) [1,3].


Sustratos neurales

En la catalepsia puede haber multitud de sustratos neurales involucrados en tanto en cuanto está condicionada por diversas enfermedades, así que comprendiendo los modos de funcionamiento que poseen las diferentes patologías se puede entender mejor qué puede causar la catalepsia.

En el caso de aparecer la catalepsia consecuencia de la enfermedad de Parkinson, ésta puede ser causada por la degeneración de la sustancia negra del individuo, con lo cual la dopamina en el organismo presenta unos niveles anormales de dopamina que impiden la apta movilidad del cuerpo. Esa falta de control y armonía en el organismo, capaz de causar una gran rigidez muscular, podría ser la originadora de la catalepsia en ese individuo.

Epilepsia

Con respecto a la epilepsia, un conjunto de anomalías caracterizadas por la descarga en un punto focal concreto de la corteza cerebral y que, cuando inicia, sigue una serie de fases:tónica (el cuerpo presenta una gran rigidez muscular), clónica  (fase que presenta unos movimientos involuntarios de diferentes partes del cuerpo) y convulsiva (el cuerpo se sacude violentamente). La catalepsia en este caso puede producirse debido a la fase de rigidez muscular que surge en la epilepsia, favoreciendo que el cuerpo no se mueva y dé esa sensación de muerte.

Trastornos psicótico

En el caso de los trastornos psicóticos, la afección se caracteriza por provocar una disrupción de la realidad por parte del sujeto, haciéndole creer que ocurren ciertos eventos cuando en realidad está sucediendo otra cosa. Uno de los trastornos psicóticos más conocidos y que puede relacionarse cercanamente con la catalepsia es el conocido como “Delirium tremens”: En este delirio el sujeto presencia la “aparición” de unas criaturas que resultan aberrantes y le generan una gran sensación de miedo. Se puede dar, durante dicha experiencia alucinatoria, una sensación de parálisis que puede llevar a la catalepsia.

Adicciones

Con respecto a las adicciones, cuando un paciente está “enganchado” a una sustancia, su cerebro se programa para consumir esa adicción porque le genera placer; esto se debe a la falta de recaptación de dopamina. Es posible que debido a esa falta de funcionamiento adecuado del sistema dopaminérgico se produzcan esos episodios de catalepsia.

Por último, citando el tema de los fármacos, hay que tener en cuenta que muchos fármacos poseen efectos secundarios que pueden llevar a causar enfermedades o sintomatología perjudicial para el paciente consumidor del susodicho medicamento. En algunos fármacos, especialmente los antipsicóticos más antiguos, sus efectos pueden llegar a inducir síntomas que mermen la actividad física y mental del sujeto, pudiendo así llegar a inducir la catalepsia [6-8].


Tratamiento

Aunque pueda parecer que la catalepsia es un mal que no tiene remedio fácil o que una vez que se sufre ya no se puede volver a la consciencia, lo cierto es que sí que se puede recuperar a una persona que la sufre y hacer que sea consciente de nuevo. Sin embargo, está comprobado que en general funcionan bastante bien los fármacos con funciones relativas a la relajación muscular.

En muchos casos, especialmente cuando la causa subyacente a la catalepsia tiene su origen en el consumo de alguna sustancia adictiva (droga) y afecta con ello al sistema motor del organismo, la catalepsia suele pasar gracias a la ayuda de algún tipo de intervención psicoterapéutica específica para ella acompañada de cierto tipo de fármacos antipsicóticos. No obstante, en los casos en los que la catalepsia viene inducida por algún traumatismo, por algún cambio emocional grave o por un choque violento, la catalepsia tiene a desaparecer sola sin necesidad alguna de intervención.

Como puede apreciarse según lo visto, la catalepsia por si sola no indica nada ya que puede estar causada por diversas circunstancias y que, en función del motivo que desencadena la catalepsia, el procedimiento será diferente [2,9].


Referencias bibliográficas

  1. Bambico, F. R. (2004). The Behavioural Pharmacology of the NAALADase Inhibitor: Its Effect on Cataleptic and Hemi-Parkinsonian Rats. Philippine Journal of Psychology, 37(1).
  2. Carroll, B. T., Goforth, H. W., Thomas, C., Ahuja, N., McDaniel, W. W., Kraus, M. F., … & Muñoz, C. (2007). Review of adjunctive glutamate antagonist therapy in the treatment of catatonic syndromes. The Journal of neuropsychiatry and clinical neurosciences, 19(4), 406-412.
  3. Coffey, M. J., & Taylor, M. A. (2010). The catatonic patient. Clinical Manual of Emergency Psychiatry, 77.
  4. Hodelin-Tablada, R. (2001). The clinical diagnosis of brain death. East and Central African Journal of Surgery, 6(1).
  5. Kulikova, E. A., Bazovkina, D. V., Antonov, Y. V., Akulov, A. E., Kulikov, A. V., & Kondaurova, E. M. (2017). Alteration of the brain morphology and the response to the acute stress in the recombinant mouse lines with different predisposition to catalepsy. Neuroscience research, 117, 14-21.
  6. Neal-Beliveau, B. S., Joyce, J. N., & Lucki, I. (1993). Serotonergic involvement in haloperidol-induced catalepsy. Journal of Pharmacology and Experimental Therapeutics, 265(1), 207-217.
  7. Ramachandraiah, C. T., Subramaniam, N., & Tancer, M. (2009). The story of antipsychotics: Past and present. Indian journal of psychiatry, 51(4), 324.
  8. Schmidt, W. J., & Beninger, R. J. (2006). Behavioural sensitization in addiction, schizophrenia, Parkinson’s disease and dyskinesia. Neurotoxicity research, 10(2), 161-166.
  9. Trujillo, K. A., & Akil, H. (1991). The NMDA receptor antagonist MK-801 increases morphine catalepsy and lethality. Pharmacology Biochemistry and Behavior, 38(3), 673-675.
Germán Albeleira

Germán Albeleira

Licenciatura en Psicología.
Máster en Neurociencias.

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