¿QUÉ ES LA PSICONEUROINMUNOLOGÍA?

Introducción

Seguro que más de alguna vez has deseado que lleguen esas tan deseadas vacaciones tras un largo período de estrés y ZAS[…]te pones enfermo. ¿Por qué sucede esto? Lejos de ser producto del karma, hay una disciplina que lo puede explicar, es la llamada psiconeuroinmunología.

El padre de esta disciplina es Georg Solomon, aunque fue el psicólogo Robert Ader quien inventó el término a finales de la década de los 70. Solomon demostró que cuando se producían modificaciones en el hipotálamo se alteraba profundamente la respuesta inmunológica, dando a conocer que el cerebro y el sistema inmune están íntimamente comunicados [14].

Fue el primero en relacionar emociones, pensamiento y enfermedad [13,15], aunque ya, desde tiempos de Aristóteles, se estableció la relación entre la psique y cuerpo. Poco a poco se ha ido concediendo importancia al rol de las emociones en el comienzo y curso de diferentes enfermedades.

Una de las principales funciones del sistema inmunitario (SI) es la defensa del organismo contra agentes externos o internos que puedan hacernos daño, función ejercida por las células inmunológicas. Las células más importantes implicadas en la respuesta inmune son las siguientes:

  • Linfocitos: son las células más importantes del SI, sobre todo los de tipo T, que ordenan y regulan toda la actividad y reconocen los antígenos. Los linfocitos B esperan la orden y cooperación de los T para emprender cualquier acción. Los linfocitos son las únicas células del SI capaces de producir anticuerpos.
  • Macrófagos y monocitos: participan en la respuesta que finalmente matará al microorganismo.
  • Células NK (Natural Killer): son células naturales asesinas y son importantes en la prevención del cáncer y en su tratamiento. Son también células susceptibles al efecto del estrés, que las hace disminuir tanto en número como en actividad.
  • Polimorfonuclear neutrófilo: es el primer sistema de defensa.

¿Cómo se comunica el sistema inmunológico con el resto de sistemas?

El SI está fuertemente interconectado con el sistema nervioso central (SNC) y con el sistema endocrino. Estos tres sistemas se comunican entre sí, es una comunicación multidireccional a través de los neurotransmisores (liberados por el cerebro), hormonas (sistema endocrino) y citoquinas (sistema inmunológico). Esta comunicación se inicia ya en el embrión y continúa toda la vida.

Desde la psiconeuroinmunología se intenta responder a cuestiones como, cómo factores de orden psicosocial, estrés emocional y físico, así como factores de comportamiento, todos ellos manejados por nuestra mente, pueden enviar información al SI e influir en su funcionamiento, lo cual podría determinar el estado de salud o enfermedad de una persona.


Sistema inmunológico y estrés

Quizá la relación que más se haya estudiado haya sido la del estrés con el SI. Seley fue el primero en demostrar la conexión que existía entre ellos al notar que ratones sometidos a estrés presentaban timos más pequeños (11, 12). Son muchos los neurotransmisores y hormonas que se liberan durante el estrés y la gran mayoría tienen receptores y actividad en las células inmunológicas.

Desde la Psiconeuroinmunología, el estrés se concibe como una constelación de eventos que comienza con un estímulo (estresor) que precipita una reacción en el cerebro (percepción), la cual activa sistemas fisiológicos en el cuerpo (respuesta de estrés). Nunca las personas reaccionan de la misma manera frente a un mismo evento, la clave es su percepción de dicho evento. Así, por ejemplo, un estilo de pensamiento negativo correlaciona con bajas medidas/recuento de células mediadoras de inmunidad [6].

¿Cómo modifica el estrés la respuesta inmunológica?

Puede afectarlo por dos vía, por la vía neuroendocrina o por la vía autonómica. Cuando se sufre estrés emocional, éste se procesa en la corteza cerebral, en el sistema límbico (asociado a las emociones y recuerdos). Esto produce que el hipotálamo libere la hormona liberadora de corticotropina, la cual va a activar a nivel de la hipófisis o glándula pituitaria una segunda hormona, la hormona adrenocorticotropa (ACTH). Ésta viaja por la sangre hasta las glándulas suprarrenales y produce glucocorticoides, entre ellos el cortisol. En presencia de cortisol hay supresión prácticamente de todos los parámetros de la respuesta inmune. Por ejemplo, los deprimidos crónicos cursan con altos niveles de cortisol y pueden contraer infecciones más fácilmente [10].

Por la vía autonómica, en respuesta a un estrés físico se producen catecolaminas (adrenalina y noradrenalina). La adrenalina también es un fuerte opresor de la respuesta inmune cuando el estrés es crónico. Este es el tipo de estrés que padecen ejecutivos, corredores de bolsa o las personas altamente competitivas.

Cualquier tipo de estrés que sea sostenido en el tiempo produce supresión de la respuesta inmunológica, lo cual puede conducir a enfermedad.


El sistema inmunológico y su relación con las enfermedades

  1. Cáncer: pacientes con cáncer que practican técnicas de imaginación guiada, orientadas a trabajar mentalmente con el SI pueden aumentar significativamente en número y función las células NK, lo que correlaciona con un aumento de la supervivencia y de la calidad de vida, en complemento con los tratamientos convencionales como la quimio o la radio [2,8,9].
  2. Diabetes: en el tipo 2 es importante considerar factores ambientales como el consumo de alcohol o tabaco y el sedentarismo y también factores psicológicos, como el estrés, la depresión y la ansiedad. Estos últimos producen una activación crónica del hipotálamo, es decir, del eje hipotálamo-pituitaria-adrenal y el sistema nervioso autónomo, que resulta en la secreción elevada de cortisol y adrenalina, así como de algunas citoquinas.
  3. Asma y enfermedades alérgicas: en las reacciones alérgicas se produce una respuesta inadecuada frente a una sustancia que normalmente es inofensiva y contra la cual el SI no tiene por qué actuar. En estos casos, el SI confunde los alérgenos con elementos realmente dañinos. También hay un componente emocional asociado a las recaídas.
  4. Enfermedades autoinmunes: el sistema que distingue entre lo propio y lo que no lo es, bajo ciertas condiciones, como de tipo psicológico, se puede alterar. En este caso, se produce una respuesta inmunológica de autoagresión contra células y tejidos propios del individuo. Ejemplo de ello son el lupus eritematoso sistémico, la artritis reumatoide, la tiroides autoinmune, la esclerosis múltiple, la psoriasis, etc. En este tipo de enfermedades, hay implicados factores de estrés emocional y psicológico, particularmente un manejo inadecuado de ciertas emociones.
  5. Depresión: hay un perfil bioquímico similar con el estrés, es decir, hay una activación del eje hipotálamo-hipófisis-adrenal.
  6. Enfermedades infecciosas, como el SIDA: la infección por VIH genera las características neuroendocrinas de estrés que se magnifican por otros estímulos estresantes. Se puede decir que factores estresantes psicosociales, emocionales y traumáticos aceleran la progresión de la enfermedad [8].

Por todo ello, hay que tener en cuenta de cada vez más en el mundo que vivimos hoy, maneras de afrontar el estrés para reducir el riesgo de desarrollar posibles enfermedades, ya que muchas de ella son el resultado de la interacción entre múltiples factores, que dependen tanto del agente agresor (bacterias, virus, etc.) como del organismo agredido (características genéticas, endocrinas, nerviosas, inmunológicas, emocionales, cognitivas, edad, factores psicosociales, etc.) [3,8].


Referencias bibliográficas

  1. Castés M. (2015). Descubre el poder de tu sistema inmunológico y toma el control de tu salud. Psiconeuroinmunología o cómo apropiarte del sistema inmunológico.
  2. Castés M. (2000). ¿Puede el apoyo psicosocial influir en la sobrevida de los pacientes con cáncer? Bases científicas basadas en la psiconeuroinmunología. Acta científica venezolana, 51; 53-55.
  3. Felten DL. (2000). Neural influence on immune responses: underlying suppositions and basic principles of neural-immune signaling. Prog Brain Res, 122; 381-389.
  4. Gómez B., Escobar A., (2002). La Psiconeuroinmunología: bases de la relación entre los sistemas nervioso, endocrino e inmune. Rev FAc Med UNAM, vol 45, n°1, ene-feb.
  5. Heijnen C.J. (2000). Who believes in communication. Brain Behav, Imm 14; 2-9.
  6. Hoffman-Goetz L. (1996). Exercise and Immune Function, Boca Raton: CRC Press.
  7. Kamen-Siegel L., Rodin J., SEligman M.E., Dwyer J. (1991). Explanatory style and cell-mediated immunity in elderly men and woman. Health Psychology, 90; 229-235.
  8. Kemeny ME., Gruenewald TL. (2000). Affect, cognition, the immune system and health. Prog Brain Res, 122; 291-308.
  9. Klinger J., Herrera J., Díaz M., Jhann A., Avila G., Tobar C. (2005). La psiconeuroinmunología en el proceso salud enfermedad. Colombia Médica vol 36, n°2, abril-junio.
  10. Leserman J., Petitto JM., Golden RN., et al (2000). Impact of stressful life events, depression, social support, coping and cortisol progression to AIDS. Am J Psychol, 157; 1221-1228.
  11. Pocino M., Luna G., Canelones P., Mendoza A., Romero G., Palacios L.E. y Castés M. (2007) La relevancia de la intervención psicosocial en pacientes con cáncer de mama. Psicooncología, 4 (1), 59-73.
Macarena Sánchez Rojas

Macarena Sánchez Rojas

Psicóloga General Sanitaria (Neuropsicología)

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