¿QUÉ ES LA TEORÍA POLIVAGAL?

Introducción

Stephen Porges es un experto mundial en el estudio del sistema nervioso autónomo (SNA). En 1995 enuncia la teoría polivagal basándose en evidencias neurofisiológicas, psicofisiológicas y filogenéticas.

El SNA es el responsable del control de funciones inconscientes vitales como la frecuencia cardíaca y la respiración como también funciones endócrinas.

El SNA está organizado por pares de antagonistas, el sistema nervioso simpático y el parasimpático. Estos aumentan o disminuyen la actividad de diversos órganos (ojos, glándulas lagrimales, glándulas salivales, glándulas sudoríparas, vasos sanguíneos, corazón, laringe, tráquea, bronquios, estómago, riñón, glándulas adrenales, intestino, vejiga, páncreas y órganos sexuales). El SNA se encarga de mantener una homeostasis, o sea, un equilibrio interno frente a factores estresantes.

El Nervio Vago

Estos sistemas funcionan a través de nervios craneales.  El nervio vago es un conjunto de nervios craneales que surgen en diversas áreas del tallo cerebral. Consta de ramas eferentes o motoras que originan movimientos y secreción de hormonas, y de ramas aferentes que reciben las sensaciones de las vísceras siendo estas el 80% del total de fibras.

En los mamíferos se desarrolla un sistema polivagal, teniendo una vía primitiva no mielinizada que comparte con el resto de los vertebrados y un vía mielinizada más reciente propia de los mamíferos.

En comparación con los reptiles, los mamíferos tienen un metabolismo mucho más alto. Mientras los reptiles tienden a esperar pasivamente a su presa los mamíferos salen a cazarla activamente. Por lo que en los mamíferos se necesita un freno más eficaz a su elevada actividad conductual.

El nervio vago mielinizado produce un “freno vagal” que  permite rápidos cambios conductuales. La supresión de este freno vagal nos faculta a movilizarnos rápidamente frente a una amenaza. Al finalizar la amenaza el “freno vagal” actúa produciendo calma. Un desarrollo adecuado del mismo nos permite tener relaciones sociales apropiadas.

En condiciones de estrés extremo el vagal mielinizado no puede estabilizar el organismo, actuando sistemas más primitivos propios del sistema simpático que generan la respuesta de “huir o pelear”.

En condiciones en las que no puede escapar del peligro la vía más antigua del nervio vago produce una paralización.

Al contrario de los reptiles, los mamíferos desarrollaron una vía del nervio vago con la finalidad de promover las interacciones sociales en un contexto seguro. Este controla los músculos estriados de la cara y cabeza involucrados en comportamientos emergentes como expresiones faciales y vocalizaciones. También controla los músculos del oído interno que facilita la recepción de los sonidos de alta frecuencia, propio de la voz humana y de vocalizaciones de otros mamíferos. La comunicación social es tan importante que este filtro se desarrolló aún a expensas de reducir la habilidad de detectar predadores.

La medición de la variabilidad en la frecuencia cardíaca nos da un índice que correlaciona con la vulnerabilidad para sufrir trastornos de ansiedad como podría ser el estrés postraumático. Quienes mantienen una frecuencia cardíaca estable, aun recordando eventos potencialmente traumáticos, son menos vulnerables a sufrir de estrés postraumático.

Sistemas de detección de amenazas

La ínsula es el área cerebral que recibe la representación de los estados internos del cuerpo, nuestro sexto sentido. En las personas traumatizadas se encuentra anormalmente activa. Ésta media entre los estados viscerales y las funciones cognitivas.

El trauma se “guarda” en estados viscerales. Está relacionado con las sensaciones que provienen de nuestras vísceras que intervienen para formar la intuición. En forma inconsciente se procesan percepciones y nuestro cuerpo nos indica si estamos en una situación amenazante.

Nos suele indicar si una persona es confiable o peligrosa. Llamamos neurocepción a este sentido. Son mecanismos primitivos que nos ayudan a tomar decisiones rápidas sin necesidad de razonar en detalle sobre las circunstancias. Basado en experiencias anteriores vamos formando un mecanismo de razonamiento inconsciente.  Si bien muchos aseveran que su intuición es infalible, numerosas veces suele fallar. Evaluamos en todo momento si las personas o circunstancias son seguras.

Áreas específicas del córtex del lóbulo temporal se activan para reconocer si quien se acerca a nosotros es alguien confiable, evaluando sus intenciones a partir de los movimientos faciales y corporales. Si percibimos la situación como segura nuestro cuerpo segrega oxitocina generando un bienestar y originando vínculos sociales.

Este mecanismo se inicia desde el mismo nacimiento, cuando el recién nacido detecta que su madre lo va a proteger y alimentar.

Según la teoría polivagal los mamíferos, especialmente los primates, desarrollamos estructuras cerebrales relacionadas con el comportamiento social y defensivo. Estas nos permiten expresar emociones, comunicarlas y regular nuestro comportamiento.

Estratégias conductuales del SNA

El sistema nervioso autónomo tiene tres estrategias conductuales que involucran distintos circuitos.

  • Inmobilización: Es el mecanismo más primitivo que compartimos con la mayoría de los vertebrados. Depende de la rama más antigua no mielinizada del nervio vago. Esta rama no mielinizada se origina en el tallo cerebral conocido como núcleo motor dorsal.
  • Mobiización: En contraste con la opción anterior en ésta se produce una conducta activa: peleamos o huimos. Depende del sistema nervioso autónomo simpático.
  • Involucramiento y comunicación social: Depende de la rama mielinizada que es la más evolucionada del nervio vago. Esta se origina en el núcleo ambiguo del tallo cerebral.  Su activación produce estado de calma, inhibiendo la actividad del sistema nervioso simpático. Se encuentra involucrado en las expresiones faciales, vocalización y escucha.

Para generar buenas relaciones sociales necesitamos estar inmovilizados sin tener miedo. Esto sucede al relacionarnos afectivamente con otros, lo observamos en circunstancias comunes a todos los mamíferos como cuando la madre alimenta a su hijo o en los actos reproductivos. El neuropéptido oxitocina hace esto posible. Tanto la oxitocina como la vasopresina actúan sobre el sistema Vago, también se han encontrado receptores para estos neuropéptidos en el núcleo central de la amígdala, produciendo una disminución en la reactividad de la misma.

Perspectivas terapéuticas

En ciertas patologías como el autismo o la esquizofrenia estos mecanismos no funcionan bien. Dificultándose saber si una persona es o no confiable.

Como también fruto de la ansiedad o depresión se entorpece la regulación del sistema nervioso autónomo, no pudiendo estar lo suficientemente relajado para establecer una relación social satisfactoria.

En los casos de los niños que han sufrido maltratos o han estado en instituciones alejados de sus padres, se produce un trastorno de apego. Estos quedan psicológicamente y fisiológicamente afectados de por vida, dificultando un normal relacionamiento social.

Los humanos necesitamos permanecer socialmente activos para mantenernos sanos. El aislamiento produce alteraciones que comprometen la vida física y mental.

Implicancia futuras

En el futuro se podría desarrollar un monitor polivagal que registre la actividad de los circuitos neuronales involucrados con la teoría polivagal.

Podemos usar marcadores biológicos como la variabilidad en la frecuencia cardíaca o la actividad neuroendócrina de diversas sustancias (como el cortisol, oxitocina, vasopresina, etc.).

Una actividad anormal del sistema vagal estaría relacionado con diversos trastornos como los relacionados con ansiedad, trastorno límite de personalidad, autismo y otros trastornos psicológicos originados por traumas.

La teoría polivagal podrá expandirse integrando la regulación neurovisceral que incorpora el control neural del sistema endócrino e inmunitario.

Mayores avances traerán un mejor conocimiento de cómo los procesos mentales influyen en procesos fisiológicos, por ende en la salud y bienestar. La teoría polivagal constituye un aporte para entender la importancia de incorporar la regulación de los procesos neurofisiológicos en las nuevas terapias psiquiátricas y psicológicas.

Referencias bibliográficas

  1. Porges, Stephens (2011). The polyvagal theory: North & Company
  2. Porges, Stephens (2009). The polyvagal theory: New insight into adaptive reactions of autonomic nervous system. Cleveland Clinic Journal of Medicine.
Daniel Pozzi

Daniel Pozzi

Biólogo especializado en Neurociencia.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *