Rehabilitación Neuropsicológica en TCE: recomendaciones generales

La Rehabilitación Neuropsicológica del Traumatismo Craneoencefálico

A qué nos referimos

El Traumatismo Craneoencefálico (TCE) se define como un intercambio brusco de energía mecánica que genera deterioro físico o funcional del contenido craneal, lo cual condiciona alguna de las manifestaciones clínicas siguientes[1,4]:

  • Confusión o desorientación
  • Pérdida de conciencia
  • Amnesia postraumática (APT)
  • Otras anomalías neurológicas como los signos neurológicos focales, la convulsión y/o lesión intracraneal.

Con otras palabras, el traumatismo craneoencefálico es el daño cerebral producido por un trauma o lesión externa ocurrida sobre el cráneo. Puede producirse rotura ósea con exposición de la masa encefálica y eventual pérdida de la misma (traumatismo craneoencefálico abierto) o producirse lesión del encéfalo sin rotura del cráneo (traumatismo craneoencefálico cerrado) [6].

Este es un grave problema de salud en la actualidad y está considerado una de las principales causas de muerte en adultos jóvenes. Los supervivientes sufren graves secuelas en diversos aspectos: físicos, neuropsicológicos, emocionales y conductuales, que repercuten negativamente en la reinserción social y laboral [3, 5, 6].


Tipos de daños y secuelas en el Traumatismo Craneoencefálico

Las secuelas tanto a nivel físico como emocional, etc., varían de acuerdo a las áreas del cerebro que estén dañadas. La mayoría de las lesiones causan daño cerebral focal, es decir limitado a un área pequeña del cerebro. El daño focal se produce con mayor frecuencia en el punto donde la cabeza golpea un objeto o donde un elemento extraño, como una bala, penetra el cerebro [6].

Además del daño focal, los TEC cerrados causan con frecuencia lesiones cerebrales difusas o daño a otras áreas del cerebro. El daño difuso ocurre cuando el impacto de la lesión hace que el cerebro se mueva para adelante y para atrás bruscamente golpeando contra el interior del cráneo. Los lóbulos frontales y temporales son los más expuestos a este tipo de lesión. Dado que estas áreas están implicadas en los procesos de lenguaje y memoria (la memoria ha sido reportada como la función más comúnmente afectada en la lesión cerebral cerrada con cifras del 23 a 79%), como así también en el control de las conductas, estas funciones se verán afectadas después de un TEC cerrado. Además, pueden presentarse problemas motores de diversa índole [3, 4, 5, 6].

La severidad de los déficits dependerá de muchos factores inherentes a la lesión, como por ejemplo la localización, el tamaño, la severidad del traumatismo, la duración del período de amnesia postraumática, la funcionalidad del tronco del encéfalo, etc. [6].

Para evaluar la gravedad se utiliza principalmente la pérdida de conciencia o coma, medida mediante la Escala del Coma de Glasgow (GCS, sigla del inglés Glasgow Coma Scale), y la Amnesia Postraumática [1,4]. La GCS obtenida a las 24 horas y durante la primera semana después del TCE es la mejor predictora del resultado final, sin embargo, no es útil para evaluaciones más allá de la etapa aguda [1,3].

En los casos de los que superan un mes de inconsciencia no llegan a tener una recuperación total o buena [2].


La rehabilitación cognitiva

Es de gran importancia la evaluación detallada del paciente en su estado actual como así también sus antecedentes psiquiátricos, médicos y sociales, ya que todos estos factores incidirán directamente en las posibilidades de recuperación y control de las manifestaciones conductuales que presente el paciente [6]. Los problemas de conducta varían desde mínima irritabilidad y pasividad hasta conducta desinhibida y psicótica [3, 4].

En cuanto al tratamiento de las funciones cognitivas, cabe resaltar que se debe seguir un enfoque integral: elementos de psicoeducación para que el paciente y su familia comprendan el porqué de las conductas y problemas observados, sesiones de psicoterapia para que el paciente adquiera habilidades de control y manejo de emociones y conductas, el uso de psicofármacos indicados y la rehabilitación de las funciones cognitivas afectadas [6].

Esta rehabilitación tendrá como objetivo, el mejorar el funcionamiento cotidiano del paciente disminuyendo las secuelas presentes en percepción, memoria, lenguaje o en otras funciones cognitivas. El fin último es mejorar la calidad de vida del paciente o su habilidad para funcionar tanto en el hogar como en su comunidad [5, 6].

Dentro del campo de la rehabilitación neuropsicológica se pueden realizar intervenciones teniendo en cuenta tres aspectos: 1. Restauración de la función dañada: Se realiza una estimulación a nivel cognitivo utilizando ejercicios y tareas de manera repetitiva para así intentar la activación de circuitos neuronales, y la recuperación de las funciones cognitivas afectadas por la lesión. 2. Compensación de la función perdida: en caso de que los mecanismos cerebrales y los procesos cognitivos afectados no puedan ser recuperados, se deberán realizar actividades de forma alternativa incluso con la ayuda de material externo (alarmas, agendas, avisadores, etc). 3. Optimización de las funciones residuales: en la que los procesos cognitivos no suelen tener déficit tras la lesión, pero sí quedan reducidos en su eficacia, por lo que se propone utilizar aquellas funciones que se mantienen conservadas para mejorar el rendimiento de las funciones alteradas [2].


Algunos consejos prácticos (Raimondi et al. , 2013)

A continuación se expondrán algunos consejos prácticos relacionados con algunas esferas de trabajo.

Problemas de atención y fatiga

  • Aumentar progresivamente la dificultad y el tiempo en las tareas en las que el paciente debe estar atento y concentrado, teniendo en cuenta sus limitaciones.
  • Intercalar períodos de descanso en la realización de actividades.
  • Cambiar frecuentemente de actividad para mantener el interés.
  • Darle el tiempo necesario para que finalice las actividades a fin de evitar la ansiedad asociada con la presión del tiempo.
  • Organizar el ambiente para que no haya ruido de fondo ni distracciones (apagar el televisor o la radio, reducir las interrupciones, dejar despejado el espacio, etc.).

Dificultades de memoria y aprendizaje

  • Repetir con frecuencia el material que se quiere aprender.
  • Ayudar a que el paciente realice las actividades siguiendo una rutina.

Capacidades perceptivas

  • Reforzar el sistema de búsqueda visual.
  • Utilizar preferentemente ayudas verbales.

Problemas de lenguaje

  • Simplifique la conversación: presente una idea por vez, intente no cambiar rápidamente de un tema a otro, utilice temas cortos con palabras simples, hable despacio.
  • Cuando hable al paciente, colóquese en su línea de visión, dado que le entenderá mejor si le puede leer los labios, mirar su expresión facial y sus gestos.
  • Intente tener paciencia dándole tiempo para responder, procurando evitar la tendencia a hablar por él o finalizar sus frases.
  • Utilice otras formas de comunicarse, como dibujos, fotos, gestos, sonidos o material escrito, para complementar la comunicación.
  • Si no comprende lo que el paciente dijo, anímele a intentarlo de nuevo.

Referencias bibliográficas

  1. Aguilar Naranjo, J.J., Alda Diez, J.A., Bacuñana, H. et al. (2010). Intervenciones de rehabilitación en traumatismo craneoencefálico: consenso multidisciplinar. Barcelona: Agència d’Informació, Avaluació i Qualitat en Salut.
  2. Brocalero, A. y Pérez, Y. (2011). Proceso de Rehabilitación Cognitiva en un Caso de Traumatismo Craneoencefálico. Rev. Clínica Contemporánea, 2(2), 177-185.
  3. Gutierrez, J.E., Tovar, M.A., Afonso de los Reyes, C. et al. Rehabilitación en trauma encefalocraneano. ASCOFAME.
  4. Lagos, G., Buitrago, K., Correa, L. et al. (2013). Guía de Rehabilitación en TEC. Universidad Tecnológica de Pereira.
  5. Quijano, M.C., Arango,J.C., Cuervo, M.T. y Aponte, M. (2012). Neuropsicología del trauma craneoencefálico en Cali, Colombia. Rev. Cienc. Salud, 10 (1), 21-31.
  6. Raimondi, C., Roca, M., Lischinsky, A. y Torralva, T. (2013) Rehabilitación cognitiva en pacientes con TEC. 29 de agosto de 2017 de IntraMed.
Sandra Rodríguez Chinea

Sandra Rodríguez Chinea

Trabajadora social. Grado en Psicología.

1 comentario

Trackbacks y pingbacks

  1. […] en esta región cortical (y que, por ende, provocan el Síndrome de Balint) pueden variar desde traumatismos craneoencefálicos, accidentes cerebrovasculares, enfermedades neurodegenerativas e incluso infecciones víricas, como […]

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *