¿Sabrías explicar cuál es la relación entre la Neurociencia y el Arte?

Introducción

Es difícil considerar una obra como una obra de arte, no todas llegan a serlo, ni tampoco producen la misma reacción en las personas. ¿Tiene este proceso creativo un correlato neurológico? En la investigación desarrollada por Dietrich, éste señala que “la creatividad requiere habilidades cognitivas tales como la memoria de trabajo, la atención sostenida, flexibilidad y el juicio de propiedad, que son típicamente adscritas a la corteza prefrontal” [3].


Papel de la corteza prefrontal

El papel de la corteza prefrontal en el proceso creativo es crucial, ya que desempeña funciones atencionales, de memoria y de percepción visual, sin dejar de lado la función del sistema límbico (amígdala, los cuerpos mamilares, el hipocampo, el bulbo olfatorio y el hipotálamo) el cual se encarga de generar respuestas emocionales e imprimir sentimiento, pasión y originalidad en una obra.


¿Cómo se desarrollan las destrezas?

Para el desarrollo de algunas destrezas artísticas, en especial el dibujo y la pintura, es indispensable la repetición y el ensayo-error, puesto que es a partir de estos factores de aprendizaje en los que se consigue un nivel óptimo de entrenamiento de las habilidades subyacentes [1].

Las regiones cerebrales asociadas con la creación de la pintura parten de vías de entrada sensoriales (aferentes), la visión y el tacto, principalmente, y señales de salida (eferentes), elaboradas en conductas o actos motores que refieren propiamente a la acción de pintar. Asimismo, mecanismos neuronales más complejos permiten la abstracción del objeto y la transformación global de éste en una obra de arte desde la percepción, el estado emocional y las sensaciones particulares del sujeto, expresados y moldeados a partir de la experiencia y la formulación del pensamiento.

La vía dorsal o “del dónde” a través de la corteza parietal determina la organización visuoespacial, es decir, es responsable de la discriminación figurativa y del análisis perceptual. También participa en la integración temporal de las imágenes a través de los movimientos visuales.

Entonces la luz y el movimiento se procesan en el “dónde”, lo que revela la ubicación del objeto. La vía ventral o “del qué” organiza las imágenes en escenas coherentes y con un significado, a través de un proceso de integración e interpretación que realiza el lóbulo temporal izquierdo. La forma y el color se procesan en “el qué”, revelando la identidad de un objeto.


¿Cuál es el papel de las neuronas espejo?

Freedberg y Gallese, sugieren que las neuronas espejo soportan la actividad fisiológica y química en cuanto a la reacción física representada por el cuadro, por lo que dichas neuronas son las responsables de la respuesta emocional asociada a la percepción y la apreciación artística [6].

Hace relativamente poco tiempo se ha empezado a hablar del correlato neural del placer estético. Ya el pintor Charles Le Bron (1609-1690) puede considerarse uno de los padres de lo que hoy se llama “neuroestética”. Semir Zeki está considerado como uno de los pioneros de la neuroestética moderna junto con Changeux. Este último afirma que “el término neuroestética es reciente. Data oficialmente del primer congreso sobre el tema que se realizó en San Francisco en 2002.

Se trataba de consagrar un procedimiento mucho más antiguo que apuntaba a interrogarse sobre las bases neurales de la contemplación de la obra de arte y su creación y, de ser posible, de emprender su estudio científico. Desde mi punto de vista, las funciones cognitivas, en particular la conciencia y la actividad artística, están asociadas a un desarrollo mayor de la organización cerebral y, más particularmente, de las cortezas de asociación prefrontal, parietotemporal y cingular, en estrecha relación con el sistema límbico”.


Los estudios de Zeki e Ishizu

Zeki e Ishizu profundizaron en los aspectos básicos que atañen a la neuroestética en un trabajo sobre belleza y cerebro [8]. En él se estudió a 21 sujetos para observar sus cerebros utilizando imágenes de resonancia magnética funcional comprobando que hay relación entre la percepción de lo bello con los centros de placer y la recompensa.

En la opinión de Zaidel las manifestaciones estéticas y el sistema de recompensa están relacionados desde la antigüedad, lo que hace pensar que es un mecanismo de supervivencia a nivel personal y colectivo y propone tres grandes teorías cerebrales del arte: la teoría de las regiones localizadas del cerebro, la teoría de la motivación biológica y la teoría de la evolución del lenguaje y su función simbólica [17].

Además de la dopamina, los opiáceos, el GABA y varios neuropéptidos son ahora considerados cruciales en las experiencias relacionadas con el placer.

Con respecto a la dominancia de las funciones cerebrales, existe lateralidad en el procesamiento del arte visual. Se ha indicado que el hemisferio derecho es el encargado de ello ya que controla las habilidades visuoespaciales, los patrones geométricos, la rotación mental y la imaginería, las caras familiares y lugares y la atención en el espacio. El hemisferio izquierdo está orientado al lenguaje, al pensamiento analítico y a la asignación de un significado a las escenas visuales, en especial en el arte surrealista. El lóbulo parietal derecho procesa las características globales de un estímulo y sus relaciones espaciales y el izquierdo realiza el análisis visual detallado. Las regiones frontales premotoras y motoras (incluyendo los ganglios basales y el cerebelo) son necesarios para la producción del arte visual y para llevar a cabo los movimientos necesarios para ejecutar el arte.


Entonces, ¿qué es el arte?

El arte, por tanto, es un proceso que involucra diversas áreas: visuales, práxicas, mnésicas y ejecutivas, pero hay enfermedades y procesos cognitivos que pueden alterar la producción artística. Por ejemplo, en la Enfermedad de Alzheimer, la afectación precoz de áreas temporales mediales y parietales provoca trastornos de memoria y dificultades visuales y constructivas.

Los fallos en los sistemas espacial y visual, como la atención visual, la detección del movimiento, la percepción profunda, la discriminación de ángulos, el reconocimiento del color, de los rostros y la habilidad para dibujar y copiar, son alteraciones patognomónicas del arte en la enfermedad de Alzheimer. Por esta razón, el paciente va perdiendo la aptitud para pintar y representar el mundo y en general la productividad artística va declinando o cesa en algún momento.

La corteza prefrontal y la creatividad

Patricia Montañés señala que las lesiones en la corteza medial prefrontal producen disminución de la creatividad, abulia y ausencia de motivación y las lesiones de la corteza dorso lateral que se relaciona con la memoria de trabajo y la flexibilidad mental disminuyen las habilidades creativas. Las lesiones orbitofrontales pueden tener un efecto paradójico en la generación de ideas, porque desencadenan comportamientos desinhibidos que semejan un episodio de manía. Las cortezas motora y premotora son necesarias para la ejecución de un plan creativo [11].

Sin embargo, tanto si la lesión es focal como difusa, o se trata de una enfermedad neurodegenerativa, las representaciones artísticas son todavía posibles. De hecho, Gardner se dedicó a estudiar las aptitudes artísticas de pacientes con lesión cerebral, principalmente afásicos, y encontró que el daño en el hemisferio izquierdo del cerebro no estaba relacionado con una pérdida en la habilidad para dibujar, sino que sus capacidades para el dibujo mejoraban después de la lesión. Por el contrario, notó que un daño en el hemisferio derecho causaba dificultades en el dibujo, con formas inconexas y discontinuas; además, solían ignorar una parte del lienzo, cambiaban su estilo y dibujaban detalles innecesarios.


¿Y si el arte se pudiera utilizar en la rehabilitación cognitiva?

Escobar sugiere que “la maravilla de crear obliga al ser humano a utilizar otras áreas de la corteza cerebral, permitiendo que el paciente pueda potenciar los procesos cognitivos, disminuir la pérdida de memoria y mantener un estado de alerta” [4].

Díaz y Sosa plantearon que a través del arte, en especial mediante actividades como la musicoterapia, el arteterapia y la literatura, se pueden fortalecer diferentes funciones neuropsicológicas como las praxias, la atención, la concentración, las habilidades visuoespaciales y visuoconstruccionales, la memoria, el lenguaje y las funciones ejecutivas, además de la imaginación y la creatividad [2].

Aunque estos autores proponen el arte como actividad de rehabilitación y estimulación en pacientes con deterioro cognitivo, es posible afirmar que las funciones favorecidas con las actividades desarrolladas pueden potenciarse, en alguna medida, para cualquier ser humano, con o sin alteración cognitiva.

Desde el Instituto INECO se ha propuesto que el arte ayuda al tratamiento de pacientes que han sufrido accidentes cerebrovasculares y traumatismos craneoencefálicos. Además, ayuda a estimular áreas cerebrales que están conservadas, promoviendo el desarrollo de procesos como atención, concentración, control de impulsos y relaciones interpersonales.


El arte desde el punto de vista cognitivo

García plantea que el arte, desde un punto de vista cognitivo, puede favorecer las habilidades visuoespaciales, visuoperceptivas y visuoconstructivas puesto que se relacionan profundamente con la actividad artística, específicamente en lo que respecta a la percepción de formas, figuras, colores, ubicación y la coordinación de la motricidad fina para construir las obras. La atención sostenida y la memoria procedimental también se conectan con el arte dado el tiempo que permanece el artista plasmando su obra y utilizando la misma técnica. Además, promueve las funciones ejecutivas, ya que requiere de la capacidad de elección, organización, selección y secuenciación, e incluso de la motricidad [7].

Las actividades de rehabilitación y estimulación a través del arte, según lo planteado por Peña-Casanova, hacen parte de las estrategias de intervención mixta: se pueden utilizar como entrenamiento cognitivo con objetivos específicos y, a su vez, como herramientas de recreación, lo que también implica el entrenamiento cognitivo, sin ser éste el objetivo principal [13].

Es la actividad artística y los elementos que ésta involucra en su ejecución, la que favorecerá en alguna medida la rehabilitación neuropsicológica. Además de estimular y modificar las funciones neuropsicológicas, se favorece el estado emocional del sujeto.

¿El arte como función rehabilitadora?

El arte se puede utilizar en función de la rehabilitación de casi cualquier patología cerebral, aunque se debe tener en cuenta la personalidad del paciente a la hora de formular un programa de rehabilitación desde la creación artística, puesto que no todas las personas se sentirían cómodas trabajando con esas técnicas y también hay que saber cuáles son las habilidades preservadas en el paciente.

Asimismo, es indispensable elegir el tipo de actividad artística según la patología del paciente y saber en qué medida favorece más un tipo determinado de arte con relación a otro. En esta misma línea, la edad del paciente también es importante: la música y la lectura se utilizan como estrategias de potenciación de actividades neuronales desde las etapas prenatales hasta la vejez, si bien con variaciones en su efectividad.

El arte en la rehabilitación neuropsicológica

Asimismo, la rehabilitación neuropsicológica a partir de las expresiones artísticas propicia la inhibición de conductas desadaptativas, así como la impulsividad y la regulación conductual del sujeto, induce a la creación artística a partir de la generación de ideas, movilizando aquellas redes neuronales que activan procesos conscientes de pensamiento y razonamiento a partir de la interpretación del medio y sus emociones.

Debido a que involucra globalmente de forma directa e indirecta gran parte de la actividad cerebral, conlleva la integración funcional de regiones corticales y subcorticales, desde las más primitivas hasta las más evolucionadas. A partir de ello, el flujo de información química y eléctrica en las redes neuronales existentes permite y favorece la creación de nuevos circuitos neurobiológicos que soporten los nuevos aprendizajes o, por el contrario, éstos pueden modificarse para potenciarse o repararse ante factores subsecuentes de alteración, independientes de la etiología.

Por todo ello, se puede afirmar que tanto la creatividad como la contemplación de una obra artística surgen de un funcionamiento integral del cerebro.


Referencias bibliográficas

  1. Albano, A. y Price, G. (2014). Artes y emociones que potencian la creatividad. Artes plásticas. Fundación Botín. España.
  2. Díaz, E. y Sosa, A. (2010). Intervención cognitiva en pacientes con deterioro cognitivo ligero y demencia leve. Medisan, 14 (6), pp 838-849.
  3. Dietrich, A. (2004). The cognitive neuroscience of creativity. Psychonomic Bulletin and review, 1011-1026.
  4. Escobar, A. (2010). Psicología y artes. El arte y la rehabilitación neuropsicológica. Http://analobello.blogspot.com.co/2010/08/el-arte-y-larehabilitacion.html
  5. Foerster, J. (2016). Arte y cerebro. Revista chilena de Psiquiatría Neurológica infancia y adolescencia, vol 27, no. 3.
  6. Freedberg, D. y Gallese, V. (2007). Motion, emotion and empathy in esthetic experience. Trends in cognitives sciences, 11, 5, 197-203.
  7. García, J. (2009). Estimulación cognitiva: tema 2: Estrategias de intervención. Sevilla, Ed. Universidad de Murcia, pp 11-17.
  8. Ishizu, T. y Zeki, S. (2011). Toward a brain-based theory of beauty. Http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3130765/ [Consulta el 15 de mayo de 2018).
  9. Maurer, K. y Prvulovic, D. (2004). Paintings of an artist with Alzheimer’s disease: visuoconstructural deficits during dementia. Neural Transm, 111, 235-245.
  10. Mendez, F. (2004). Dementia as a window to the neurology of art. Medical Hypotheses, 63, 1-7.
  11. Montañes, P. (2009). Neuropsicología y creatividad. Avances en Psiquiatría Biológica, 10-26.
  12. Morac de Asmat, M. (2014). Reflexiones sobre Neuroestética, arte e investigación. Revista del Instituto de investigaciones museológicas y artísticas de la Universidad Ricardo Palma, vol. 11, 69-84.
Macarena Sánchez Rojas

Macarena Sánchez Rojas

Psicóloga General Sanitaria (Neuropsicología)

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