¿Cómo se estructura y desarrolla el cerebro en la infancia?

El desarrollo de Sistema Nervioso durante el periodo prenatal

El Sistema Nervioso Central se origina a partir del tubo neural que empieza a formarse en la tercera semana de gestación. La parte posterior de éste formará la médula espinal y la parte anterior el encéfalo.

A finales de la cuarta semana el tubo neural se flexiona y da lugar a tres vesículas: el prosencéfalo o cerebro anterior, el mesencéfalo o cerebro medio y el rombencéfalo o cerebro posterior.

Estás tres vesículas se subdividen y en cinco: A partir del prosencéfalo de forma el telencéfalo (hemisferios cerebrales, hipocampo, lóbulo olfatorio) y el diencéfalo (retina, hipófisis, tálamo, hipotálamo). Y del rombencéfalo surgen el metencéfalo (cerebelo y parte del tronco del encéfalo) y el mielencéfalo (bulbo raquídeo). [4]

Mecanismos

La proliferación: incremento del número de células nerviosas a partir de células madre (neurogénesis).

La migración: las células filiales (hijas) se desplazan desde las paredes ventriculares hasta las zonas definitivas que ocuparán el córtex cerebral y otras áreas del sistema nervioso.

La diferenciación: las células nerviosas modifican su forma, adaptándola al lugar donde se encuentran y a la función que vayan a desempeñar.

La muerte celular programada: antes del nacimiento se produce una regulación del crecimiento cerebral sobreviviendo únicamente a las conexiones y neuronas necesarias.

El cerebro se va plegando formando circunvoluciones separadas por cisuras o surcos y se divide en dos partes asimétricas llamadas hemisferios que están divididos por el cuerpo calloso, a través del cual, la transmisión e integración de la información se hace posible.


Neurodesarrollo en la etapa postnatal

Al nacer el bebé tiene todas las células que necesitará a lo largo de la vida, incluso más de las que llegará a tener cuando sea adulto. Por ello durante la infancia se producen podas sinápticas, manteniéndose aquellas neuronas y conexiones que son utilizadas según las demandas ambientales [8].

El cerebro del recién nacido tiene una cuarta parte del tamaño que tendrá de adulto y cuenta ya con unas 250.000 conexiones nerviosas.

El cerebro tendrá un tamaño limitado y será anatómicamente aun inmaduro debido a que tiene que pasar por el estrecho canal de parto, después del nacimiento este cerebro crecerá a un ritmo muy rápido.

Las conexiones en este momento son básicas y las necesarias para la supervivencia fuera del vientre materno (respirar, llorar, succionar, etc.), siendo el funcionamiento inicialmente de las áreas más inferiores del cerebro.

Hasta los dos años el trabajo sináptico es muy intenso y el consumo de energía importante, desarrollándose durante la infancia las distintas funciones y estableciendose caminos neuronales que conformarán el mapa cerebral que se irá reorganizando con cada aprendizaje gracias a la plasticidad cerebral [11]

La cantidad de células nerviosas y sus continuas conexiones aumentan el volumen cerebral (sustancia gris), así como el proceso de mielinización (sustancia blanca).

El proceso de mielinización se da cuando las células ya conectadas se van recubriendo en su axón de un película grasienta llamada mielina que sirve para que el impulso eléctrico llegue mejor y el funcionamiento sea óptimo. Este proceso comienza en menor medida antes del nacimiento y continua durante toda la infancia y la adolescencia.

Se ha podido observar que la sustancia gris del cerebro va disminuyendo su volumen dejando este espacio a la sustancia blanca, lo cual indica un cerebro con mejores conexiones y un funcionamiento más eficaz [6,9,13].

Maduración de estructuras cerebrales

La mielinización posibilita la maduración de las diferentes estructuras y áreas cerebrales y sigue una dirección caudorostral (de la nuca hacia la frente) [5,10].

El lóbulo parietal madura muy temprano ya que recibe la información somatosensorial, se sabe que los sentidos tienen funcionalidad desde antes del nacimiento.

Se conoce que existe una gran actividad en este lóbulo desde el nacimiento hasta los dos o tres años y que predomina el lóbulo derecho [7].

El lóbulo occipital es el segundo en madurar, la mielinización del tracto óptico está casi completa a los 3 meses aunque necesitará seguir madurando a lo largo tiempo.

Seguidamente, el lóbulo temporal es el siguiente en madurar, la corteza auditiva y límbica muestra un patrón lineal de crecimiento y las áreas del lenguaje van madurando durante toda la vida, siendo el lóbulo izquierdo el más desarrollado. [2]

El lóbulo frontal y, en concreto, la corteza prefrontal es la última en madurar, es la implicada en el control de impulsos, el juicio, la toma de decisiones y la regulación de las emociones, entre otras y parece no completar su maduración hasta los 21-25 años.


¿Cómo incide el ambiente?

Un aspecto importante es el ambiente donde crecerá el niño ya que tiene una incidencia muy importante en su desarrollo.

Teniendo en cuenta que el embrión ya tiene actividad neuronal antes del nacimiento, se deberá cuidar el ambiente intrauterino (alimentación de la madre, estrés y sus emociones ya que liberan hormonas que afectan al bebé).

Por otro lado, existen muchos estudios que demuestran la importancia de la estimulación prenatal, pues el feto percibe mucho más de lo que podíamos pensar.

Después del nacimiento la estimulación cognitiva, sensorial, motriz y afectiva incidirá en el incremento de las conexiones y la optimización de las funciones cerebrales, así como la maduración del cerebro gracias al aumento de mielina [1,11].

Conclusiones

La adquisición de la estructura cerebral y su desarrollo se inicia en el vientre de la madre a nivel prenatal y en esta etapa la evolución es increíble.

Se generan gran cantidad de células nerviosas preparadas para conectarse unas con otras, se van agrupando y organizando según su utilidad.

El cerebro va aumentando de tamaño, se va engrosando y replegando de forma algo limitada ya que tiene que pasar por el canal de parto. No obstante, una vez que nace el bebé, el crecimiento y desarrollo es más acelerado.

Podríamos decir que al nacer las estructuras están definidas a falta de madurez y que a medida que el niño va estableciendo conexiones porque va aprendiendo de su ambiente y va repitiendo y construyendo caminos neuronales propios, el cerebro se va conectando desde diferentes áreas, integrando funciones y optimizando procesos.

A su vez el madurar en un área, le permite pasar a otros aprendizajes más complejos, aquí una buena estimulación será clave para el óptimo desarrollo.

Referencias bibliográficas

  1. Brodal P. The central nervous system: structure and function (Vol 3). New York: Oxford University Press, 2004.
  2. Changeux JP, Danchin A. Selective stabilisation of develo- ping synapses as a mechanism for the specification of neuronal networks. Nature. 1976;264(5588):705-12
  3. Estomih Mtui; Gregory Gruener (2006) Neuoranatomía clínica y neurociencia.
  4. Flechsig P. Developmental (myelogenetic) localisation of the cerebral cortex in the human subject. Lancet. 1901;2: 1027-9.
  5. Hashimoto T, Tamaya M, Miyazaki M, Fujii E, Harada M, Miyoshi Ha. Developmental brain changes investigated with proton magnetic resonance spectroscopy. Developmental Medicine & Child Neurology, 1995, 37, 398-405.
  6. Huttenlocher PR, Dabholkar AS. Regional differences in synatogenesis in human cerebral cortex. The Journal of Comparative Neurology. 1997;387:167-78.
  7. Jernigan TL, Trauner DA, Hesselink JR, Tallal PA. Matura- tion of human cerebrum observed in vivo during adolescen- ce. Brain. 1991;114:2037-49.
  8. Kinney HC, Brody BA, Kloman AS, Gilles FH. Sequence of central nervous system myelination in human infancy. II. Patterns of myelination in autopsied infants. J Neuropathol Exp Neurol. 1988;47(3):217-34.
  9. Rodriguez Nora, neuroeducación para padres. Ediciones B
  10. Sheeler, P (1993) grupo noriega editores. Biología celular. Estructura, bioquímica y función
  11. Sowell ER, Trauner DA, Gamst A, Jernigan TL. Develop- ment of cortical and subcortical brain structures in childho- od and adolescence: a structural MRI study. Dev Med Child Neurol. 2002;44(1):4-16.
Yesika Martínez

Yesika Martínez

Psicóloga.

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