SÍNDROME DE DESCONEXIÓN DEL CUERPO CALLOSO

Introducción

El síndrome de desconexión interhemisférica, también llamado “Síndrome de Sperry”, altera a las personas en múltiples de sus áreas o facetas, mientras que se desenvuelven en su día a día.

Este síndrome es llamado de desconexión porque se produce a raíz de una lesión en el cuerpo calloso, estructura que, con sus fibras (de asociación, de proyección o comisurales), conecta el hemisferio izquierdo con el derecho y viceversa, y así la persona puede llevar a cabo acciones complejas e integradas. Sin embargo, cada hemisferio está intacto y reacciona normalmente a los estímulos que se les presentan [3-4].


¿Qué es el cuerpo calloso?

El cuerpo calloso está formado fundamentalmente por axones neuronales recubiertos de mielina, con lo que forman parte de la sustancia blanca del cerebro.

Esta estructura se encuentra en la línea media del cerebro, situándose en la cisura interhemisférica y estando en su mayor parte oculta a la observación externa al ser parcialmente tapada por la corteza. Las zonas conectadas por esta estructura del encéfalo son en su mayoría zonas corticales [2].

Efectos de la desconexión

Los efectos de la desconexión fueron analizados por primera vez por Wernicke en 1874, quien predijo la existencia del síndrome afásico de desconexión, tras producir la sección de la parte anterior y posterior de la representación cortical del lenguaje.

Por su parte, Liepmann, en 1900, trabajó sobre la idea de que algunas apraxias podían ser producidas por efectos de la desconexión.

Es a partir de los años 50 cuando Myers y Sperry despiertan el interés con artículos sobre la desconexión en animales de diferentes regiones neocorticales.

Posteriormente, Sperry estudió los efectos de la desconexión quirúrgica del cuerpo calloso para el tratamiento de la epilepsia intratable. Así, hoy en día, se sabe que son muy variadas las experiencias en las que puede ser demostrada la participación del cuerpo calloso.

Puede ser demostrada, por ejemplo, la transferencia de información sensoriomotriz o la de información semántica. Además, se descubrió que cada hemisferio podía aprender una discriminación visual a partir de información que llega al hemisferio contralateral. Se sabe que, a todo esto, también ayudan otras estructuras como la comisura blanca anterior y las conexiones subcorticales [4].

Las lesiones nombradas, pueden ser por diversas causas: infartos del cuerpo calloso (en la arteria cerebral anterior, posterior o infartos que afectan a las fibras transcallosas), traumatismos craneoencefálicos (por edema, contusiones o hematoma, pero también por la fragmentación de los axones), tumores del cuerpo calloso, enfermedad de Marchiafaa-Bignami (encefalopatía causada por el alcoholismo crónico, caracterizada por una desmielinización eventualmente hemorrágica de la parte central del cuerpo calloso), esclerosis en placas o agenesia callosa (malformación cerebral donde los axones no cruzan la línea media en el momento del desarrollo embriológico) [4].


Signos y síntomas 

Dentro de los signos y síntomas que se observar tras esta lesión, se distinguen entre los agudos y los crónicos. Los primeros, se observan dentro de los primeros días o semanas y desaparecen rápidamente.

Los más comunes son: mutismo transitorio, indiferencia a las estimulaciones externas, apraxia ideomotriz unilateral izquierda, subutilización y dispraxia de la mano izquierda.

Los segundos, los signos y síntomas crónicos, aparecen después de los 6 meses, poniéndose en evidencia, mayormente, a través de métodos como la taquitoscopía y la escucha dicótica.

Se pueden producir perturbaciones en la transferencia de información sensorial (alteración en el procesamiento de datos visuales o somatoestésicos), perturbaciones en la denominación (anomia visual izquierda, alexia izquierda hemialexia, anemia olfativa derecha…), agrafía de la mano izquierda, perturbaciones de las actividades gestuales (problemas en la coordinación bimanual, imitación de secuencias gestuales, signo de la mano ajena…) o trastornos de la memoria [4].

Alexia

Uno de los síndromes de desconexión más común es el de alexia sin agrafía, producida por la desconexión de la parte posterior del cuerpo calloso.

En este síndrome, el o la paciente no puede leer o nombrar colores porque la información visual no llega a las áreas encargadas de integrar esa información visual, sin embargo, sí que puede copiar palabras ya que la información visual para activar al área motora izquierda cruza el cuerpo calloso más anterior.

Además, la persona puede escribir sin problema de manera espontánea o a través de dictado ya que las áreas del lenguaje como el giro angular, área de Wernicke, Broca y la corteza motora izquierda, se encuentran intactas e interconectadas, pero después de un tiempo el paciente no puede leer lo que previamente había escrito salvo que lo hubiera memorizado [3].

Anomia

Otro de los síntomas de la desconexión de los dos hemisferios son la anomia y la alexia táctil izquierdas por la imposibilidad que tienen los estímulos sensoriales que llegan al hemisferio derecho de acceder a los centros del lenguaje. En este caso, el paciente no podría, sin ayuda de la visión, nominar objetos puestos en su mano izquierda y en el caso de ponerle el objeto en ambas manos, negaría tener algo en la mano izquierda [1].

Acciones autónomas

Además, la desconexión de ambos hemisferios puede provocar que se realicen acciones autónomas por parte de ambas manos, con actos que no son intencionales e incluso que son contrarios al fin propuesto por la mano izquierda. Este fenómeno es conocido como ‘mano extraña’, ya que el paciente no la reconoce como propia [1].

Se suele afirmar que estos enfermos, debido a la localización en el hemisferio izquierdo de la facultad del lenguaje, son incapaces de darse cuenta de lo que sucede, al penetrar por el canal sensorial los estímulos, deduciendo que la conciencia se encuentra en dicho hemisferio.

Sin embargo, lo que ocurre no se debe a la ausencia de “conciencia” sino a la imposibilidad del sujeto para acceder al conocimiento de lo que sucede [4].


Referencias bibliográficas

  1. Bustamante, J. y Lopera, F. (2006). Tumor del cuerpo calloso: asociación de la desconexión interhemisférica con un síndrome de amnesia anterógrada. Rev. Neurol. 43 (4), 207-212.
  2. Gallardo, C. y González Hernández, J. (2009). Reflexiones en torno al síndrome de cerebro dividido y la controversia sobre la unidad de la mente. Rev. Memoriza (en línea). 2, 28-31.
  3. Padilla-Ibarra, J., Andrade-Ramos, M.A., Nuñez-Velazco, S., et al. (2011). Mujer de 60 Años con Alexia sin Agrafia y Heminegligencia Derecha. Hipoc. Rev. Med. 25:18-20.
  4. Ventura, R.L. (2003). El síndrome de desconexión interhemisférica cerebral. Revista de Psiquiatría y Salud Mental Hermilio Valdizan. IV (2), 29-42.
Sandra Rodríguez Chinea

Sandra Rodríguez Chinea

Trabajadora social. Grado en Psicología.

1 comentario
  1. Betzabe
    Betzabe Dice:

    Es un gusto haber podido informarme sobre este sindrome soy odontologa se presento en consultorio un niño con este problema quisiera saber como tratarlo

    Responder

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