¿QUÉ ES EL SÍNDROME DE SAVANT O EL SÍNDROME DEL SABIO?

Introducción

Dentro del mundo de la discapacidad intelectual son conocidos los casos de aquellas personas que destacan por tener habilidades cognitivas excepcionales. Estas habilidades superiores que resaltan por sí mismas hacen que haya un conocimiento extendido de su existencia, sin embargo, existe cierto desconocimiento general acerca de qué es exactamente el Síndrome de Savant (síndrome del sabio) y su relación real con el cerebro, la inteligencia o el autismo.


Histórico de Savant

El Síndrome de Savant (SS) tiene una gran antigüedad. Las primeras referencias descriptivas que se puede encontrar acerca de este síndrome datan del 1.783 (Moritz) [3,4] y del 1.789 (B. Rush). Ambos casos presentaban un gran habilidad para el cálculo, siendo uno de ellos capaz de contabilizar los segundos exactos de vida de una persona, dada su edad actual [1,2,3,4].

Un siglo después, JL Down (1887) presentó diez casos que manifestaban distintos tipos de habilidades especiales en personas con retraso mental. Rescató el término de “idiot savant” para referirse a aquellas personas que tenían grandes conocimientos pero cuyo cociente intelectual era inferior a 25 [1,2,3]. En 1944, Kanner describió a varios niños con autismo temprano y habilidades savant que dieron lugar al uso del término “autistic savant” [3,4,5]. No obstante, ambos términos quedaron en desuso al estudiar las relaciones del SS con el autismo y con el nivel intelectual [2,3,4].

Las aportaciones más relevantes se recogen en los trabajos de Tredgolg (1914), Hill (1977), Rimland (1978) y de Darold Treffert (1988) quien publicó una revisión de casos donde argumentaba por qué la denominación de Síndrome de Savant era más apropiada que las anteriores. Desde entonces se ha usado este término y se han realizado otras revisiones y registros de casos, libros específicos del tema, estudios de neuroimagen, etc. [2,3,4,5].


Conceptualización del síndrome

El síndrome de Savant es una condición rara pero espectacular en la cual las personas con discapacidades del desarrollo, incluido el autismo pero no limitado al mismo, u otros trastornos o enfermedades del sistema nervioso central tienen algunas espectaculares “islas de genio” que están en discordante contradicción con las limitaciones generales (Treffert 2010) [3,4].

El SS puede manifestarse mediante una única habilidad especial o varias. Las habilidades registradas con mayor frecuencia son musicales, artísticas, cálculo del calendario, matemáticas o habilidades mecánicas-visoespaciales, aunque existen también otras habilidades menos habituales. Independientemente de la habilidad concreta que posea la persona, ésta puede estar asociada a hipermnesia procedimental, siendo a veces esta memoria excepcional la habilidad especial en sí misma [3,4]. Además, por definición, dichas habilidades extraordinarias han de estar acompañadas de algún tipo de discapacidad para poder considerar dicha condición como SS [5].

Este síndrome, que se presenta 4 veces más en hombre que en mujeres, puede hacerlo de manera congénita (presente desde el nacimiento) o adquirida posteriormente (por lesión o enfermedad del sistema nervioso central) y está relacionado con alteraciones y déficits en el hemisferio izquierdo y alta capacidad de habilidades del hemisferio derecho [1,2,3,4].

Por otro lado, la relación entre el cociente intelectual (CI) o el autismo y el SS no es sistemática. Se sabe que la mayor parte de personas con este síndrome muestran un CI promedio entre 50 y 70 pero también se han evidenciado casos que superan este nivel por encima, o muy por encima, de 120. Asimismo, a pesar de la creencia popular se estima que solamente el 10% de los autistas y aproximadamente 1 de cada 1000/1400 personas con daño cerebral o retraso mental presentan el SS [2,3,4,5].

Habilidades especiales de los sabios

Algunos autores han realizado clasificaciones del SS en función del nivel de genialidad que tienen en una habilidad. El grupo más numerosos comprende a aquellos que tienen rasgos de savant pero con limitaciones (splinter o minucias). Éstos tienen gran memoria auditiva y visual y son capaces de memorizar datos relacionados con la música, fechas históricas, deportes, etc. El segundo grupo lo formarían los savant talentosos cuyas habilidades especiales destacan en contraste con su gran discapacidad y en comparación con otros grupos. El último grupo, los savant prodigio, se estima que lo forman menos de 25-50 individuos a nivel mundial que muestran unas habilidades tan extraordinarias que si no tuvieran discapacidad serían considerados genios [1,2,3,4].

Las habilidades especiales que presentan las mayoría de las personas con SS se relacionan con la música, el arte, el cálculo del calendario, las matemáticas y las habilidades mecánicas/visoespaciales, pero también se han descrito otras habilidades menos frecuentes como el aprendizaje de múltiples idiomas, la estimación temporal de la hora sin uso de reloj, la discriminación táctil, auditiva o visual, conocimiento extraordinario de una materia en particular, destreza en un deporte concreto, etc. [3]. Por otra parte, aunque mayoritariamente estas personas muestran sólo una habilidad se ha observado que pueden darse varias al mismo tiempo, especialmente en personas con SS y autismo en comparación con personas con SS y otras afectaciones congénitas [3].

A la hora de hablar de la memoria en el SS se han dado visiones distintas en cuanto a si es una capacidad especial separada o incluida en el síndrome. Se cree que sea cual sea la habilidad que presente el sabio siempre vendrá acompañada de una alta capacidad de memoria procedimental que sería el eje central que sustenta las habilidades especiales [2,3]

Música: en esta materia muestran, por lo general, una gran capacidad para componer, entonar e interpretar piezas sin haber recibido formación al respecto, debido a una habilidad auditivo musical. Pueden ser diestros en el uso de uno o varios instrumentos, entre los que destaca el piano [1,2,3,4] Existen muchos casos en los que la genialidad para la música está acompañada de discapacidad intelectual y visual [4].

Arte: destacan en el arte del dibujo, la pintura y la escultura donde encuentran una vía de expresión. Sus producciones están dotadas de gran realismo, calidad, belleza y destreza en el uso de distintas técnicas [1,2].

Cálculo del calendario: esta habilidad conlleva la capacidad de calcular rápidamente qué día de la semana era o será para una fecha dada. Los savant son capaces de dar la respuesta correcta ya sea de un año pasado o futuro con absoluta precisión, como si lo estuvieran leyendo en un calendario. Si bien es cierto que existe una fórmula para calcular el calendario en los SS aparece de forma espontánea sin necesidad de realizar ese laborioso aprendizaje [1,4].

Matemáticas: se han descrito distintas habilidades relacionadas con la matemática como contabilizar el número de unidades de un conjunto de objetos independientemente de lo numeroso que sea, cálculo de número primos, resolución de problemas complejos, algoritmos, análisis de secuencias numéricas, etc. [1,3].

Habilidades mecánicas o visuoespaciales: dentro de estas se incluye la habilidad para medir longitudes sin el uso del instrumento requerido para ello, conocimiento sobresaliente en cartografía, construcción de modelos o estructuras complejas, etc. [3].


El cerebro del Savant

Una de las teorías explicativas para el SS (Rimland 1980) se basa en la existencia de una lesión cerebral izquierda que se acompaña de una compensación por parte del hemisferio derecho (HD). Este hecho encaja perfectamente con la naturaleza de las habilidades especiales que están asociadas al desempeño del HD. Una de las posibles explicaciones acerca de cómo se produce el daño cerebral izquierdo es la de Galaburda (1989) que alude a que la testosterona implicada en el desarrollo gestacional del sexo masculino alteraría el desarrollo cerebral afectando al HI, dando lugar a la dominancia derecha [1,2,3].

En investigaciones realizadas con población autista se observa una menor actividad en el hemisferio izquierdo (HI) con respecto al HD y los resultados implican que las funciones del HI han sido asumidas por el HD. Brink (1980) describió el caso de un niño con daño cerebral en el HI que desarrolló posteriormente habilidades especiales mecánicas, posiblemente originadas por el HD sano. También existen otros estudios de casos de savant que han mostrado daño en el HI a través de técnicas de neuroimagen, y la compensación por parte del HD mediante resonancia magnética y magnetoencefalografía [2,3].

Otros estudios realizados mediante Tomografía Computarizada por emisión de fotón único (SPECT) arrojaron la misma localización cerebral para la disfunción del HI que daría lugar a la compensación por el HD. Así, tanto adultos con demencia frontotemporal como un niño autista, que presentaban habilidades savant artísticas, mostraron menor perfusión en el lóbulo temporal anterior izquierdo [2,3].

Referencias bibliográficas

  1. M.C. Etchepareborda, A. Díaz-Lucero, M.J. Pascuale, L. Abad-Mas, R. Ruiz-Andrés (2007) Síndrome de Asperger, los pequeños profesores: habilidades especiales. REV NEUROL 2007; 44 (Supl 2): S43-S47
  2. J.A. Muñoz-Yunta, T. Ortiz-Alonso, C. Amo, A. Fernández-Lucas , F. Maestú, M. Palau-Baduell (2003) El síndrome de savant o idiot savant. REV NEUROL 36 (Supl 1): S157-61
  3. Treffert, DA. (2009) Savant Syndrome: An Extraordinary Condition A Synopsis: Past, Present, Future. Philos Trans R Soc Lond B Biol Sci. 364 (1522): 1351–1357.
  4. Treffert, DA. (2014) Savant Syndrome: Realities, Myths and Misconceptions. J Autism Dev Disord 44:564–571
  5. Treffert, DA. & Rebedew, DL. (2015) The Savant Syndrome Registry: A Preliminary Report. WMJ 114(4):158-62.
Leticia Ramos Blázquez

Leticia Ramos Blázquez

Neuropsicóloga.

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