TRASTORNO NEGATIVISTA DESAFIANTE

Trastorno Negativista Desafiante

Los trastornos de la conducta conllevan una serie de síntomas que se manifiestan en la interacción con los demás y con el entorno, e irrumpen en el curso normal del desarrollo de las relaciones sociales, familiares y ocupacionales de la persona que los manifiesta [3,4].

Dentro de estos trastornos del comportamiento infantil y de la adolescencia, el Trastorno Negativista Desafiante y el Trastorno de Conducta, junto con el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, son las causas más frecuentes por las que los niños o adolescentes son derivados a los especialistas para su tratamiento [2].


Definición

El Trastorno Negativista Desafiante (TND) se define como un patrón de comportamiento, que se repite frecuentemente y que persiste en el tiempo, caracterizado por muestras de enfado e irritabilidad, discusiones con las figuras de autoridad y una actitud de negativa o de rechazo hacia lo que se le pide, sentimientos de rencor y/o actos de venganza. [1]

Sus síntomas tienen como nexo común la actitud que el niño presenta en relación a las normas y se traducen en comportamientos cuyo fin es oponerse al cumplimiento o aceptación de las mismas. Pueden negarse a realizar algo, mostrar su rechazo hacia ello, o incluso llegar a desafiar al adulto que está dando las instrucciones. [3]

Estos niños presentan una gestión deficiente del manejo de la ira y suelen estar molestos o airados y enfadarse reiteradamente. Dichos enfados se caracterizan porque se desencadenan por un estímulo que los dispara, pero no van dirigidos hacia un objeto específico. Es decir, el niño no tiene una intención premeditada de conseguir algo, sino que reacciona a las acciones de los demás o lo que haya acontecido previamente [3,4]

Además, esta sintomatología tiene características egosintónicas o externalizantes que producen un mayor malestar o sufrimiento a las personas del entorno del paciente, que al propio paciente. Por ello, normalmente la demanda urgente de tratamiento proviene de los padres o familiares directos. [3]

En este contexto, en el que las relaciones con los demás son alteradas por las conductas disruptivas se produce un desgaste familiar y un empobrecimiento en todas las áreas de socialización (escuela, amistades, etc.). Así, las personas con TND no adquieren las competencias sociales normalizadas y suelen fallar en habilidades sociales, en la interacción y el  mantenimiento de las relaciones y en la comunicación [3,4].


Clasificación

Hasta hace unos años, los trastornos de conducta, TND y Trastorno Disocial, se clasificaban bajo la etiqueta de Trastornos por déficit de atención y comportamiento perturbador y se agrupaban junto al Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH).

Actualmente, según el manual diagnóstico DSM-V, bajo el título Trastornos disruptivos, del control de Impulsos y de la conducta encontramos el TND y el Trastorno de la Conducta (antiguo Trastorno Disocial), junto con el Trastorno Explosivo Intermitente, el Trastorno de la Personalidad Antisocial, la Piromanía y la Cleptomanía. Clasificando al TDAH como trastorno del neurodesarrollo [1].

El diagnóstico de TND se hace en base a la manifestación de un mínimo de 4 síntomas de cualquiera de estas tres categorías: enfado/irritabilidad, discusiones/actitud desafiante y venganza. Dichos síntomas se producen al interactuar al menos con una persona que no sea un hermano, han de mantenerse en el tiempo 6 meses o más y tener más frecuencia y persistencia con respecto a lo esperable para el nivel de desarrollo y la edad de la persona que los presenta [1].

 Enfado/irritabilidad

  • Ppierde la calma.
  • Está susceptible o se molesta con facilidad.
  • Está enfadado y resentido.

 Discusiones/actitud desafiante

  • Discute a menudo con la autoridad o con los adultos, en el caso de los niños y los adolescentes.
  • Desafía activamente o rechaza satisfacer la petición por parte de figuras de autoridad o normas.
  • Molesta a los demás deliberadamente.
  • Culpa a los demás por sus errores o su mal comportamiento.

 Vengativo

  • Ha sido rencoroso o vengativo por lo menos dos veces en los últimos seis meses.

Este patrón de comportamiento tiene que generar malestar en la persona que lo presenta o en aquellas con las que mantiene relaciones cercanas (familia, compañeros y amigos) o afectar de forma negativa social, educativa o profesionalmente. Asimismo, no se deben a o trastorno psicótico, por consumo de sustancias, depresivo o bipolar. Ni cumplir criterios para el trastorno de desregulación perturbador del estado de ánimo [1].

Puede especificarse como leve, moderado o grave, en función de si los síntomas se producen en 1, en 2 o en 3 (o más) de los entornos del niño (en casa, en la escuela, con amigos, etc.), respectivamente [1].

La Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10) matiza que la manifestación de conductas desafiantes, desobedientes y provocadoras no se acompaña de conductas disociales o agresivas que violen los derechos de otros o las leyes. Esta clasificación hace énfasis en la diferenciación conductual entre el TND y  el trastorno disocial, pero considera al primero como una forma menos grave del segundo [2,3,4].


Epidemiología y comorbilidad

Se estima que la prevalencia global del TND está entre el 2 y el 16% y que es un trastorno que se presenta más frecuentemente en niños que en niñas. No obstante, los datos no son concluyentes ya que los estudios realizados varían en los criterios diagnósticos, en la naturaleza de los informantes y otros aspectos de la metodología [2,4].

El TND puede presentar comorbilidad con el TDAH, con trastornos depresivos y ansiosos, con el trastorno disocial y el consumo de sustancias. La comorbilidad entre TND y TDAH es la más elevada  (30-60%) y su combinación conlleva mayor gravedad en cuanto a la sintomatología y al desgaste familiar. Los trastornos ansiosos y depresivos también pueden coexistir junto al TND y se ha comprobado que el TND puede ser predictor de este tipo de trastornos a largo plazo [2,3,4].

Finalmente, con respecto a la relación entre TND y trastorno disocial (TD), hay dos posiciones al respecto que interfieren en determinar la comorbilidad y su estudio. Por un lado, ambos se entienden como trastornos independientes y una de las evidencias es que la mayoría de los diagnosticados como TND no acaban evolucionando a TD. Sin embargo, por el contrario, la idea de que el TND es una forma menos grave de TD y podría predecir si el TD se dará en un futuro, también se avala con hallazgos que indican que si un sujeto con TND presenta un mayor nivel de rasgos de insensibilidad emocional tiene más posibilidades de derivar en TD [2,3,4].


Referencias bibliográficas

  1. American Psychiatric Association (2014). Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5), 5ª Ed. Madrid: Editorial Médica Panamericana
  2.  Cardo, E. et al (2009) Trastorno negativista desafiante: aspectos relacionados con el sexo y el evaluador. Rev Neurol 48 (Supl 2): S17-S21
  3. Okech, V.O. (2017) A Literature Review on the Roles of Social Factors in the Etiology of Dissocial/Antisocial Behaviours in Children and Adolescents. ERIS Journal Vol 17 (4): 5-17.
  4.  Quy, K. & Stringaris, A. (2017) Trastorno negativista desafiante. Manual de Salud Mental Infantil y Adolescente de la IACAPAP. Ginebra: Asociación Internacional de Psiquiatría del Niño y el Adolescente y Profesiones Afines. Cap: D2.
Leticia Ramos Blázquez

Leticia Ramos Blázquez

Neuropsicóloga.

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