ALEJANDRO GALVAO CARMONA: ES FUNDAMENTAL QUE LA NEUROPSICOLOGÍA SE BASE EN LA EVIDENCIA

En esta ocasión nos quedamos en Sevilla, donde Hablemos de Neurociencia tiene su sede. Este mes hemos tenido la oportunidad de entrevistar a Alejandro Galvao Carmona, docente e investigador, quién a pesar de su edad nos transmite unas ideas claras sobre la disciplina.


¿Quien es Alejandro Galvao Carmona?

A nivel profesional, en primer lugar, soy psicólogo de formación. Estudié la licenciatura de Psicología en la Universidad de Sevilla, donde tuve la oportunidad de recibir formación de muy buenos y diversos profesionales que trabajan en distintos campos de aplicación de la Psicología.

En ese contexto, tuve la suerte de encontrarme con investigadores y clínicos que trabajaban en el ámbito de la Neuropsicología y de la valoración cognitiva en población clínica con alteraciones neurológicas, los cuales, además, trabajaban aplicando diversas técnicas de estudio de la actividad cerebral en este tipo de pacientes (electroencefalografía (EEG), Resonancia Magnética Estructural y Resonancia Magnética Funcional, etc.).

Investigación en Neuropsicología y Neurociencias

Esta experiencia en varios grupos de investigación me llevó a decantarme por la investigación en Neuropsicología y Neurociencias en población neurológica y a interesarme muy especialmente por técnicas como la electroencefalografía para la evaluación cognitiva en pacientes con alteraciones neurológicas. A partir de ahí estudié varios másters y postgrados relacionados con la Neuropsicología y la Neurociencia cognitiva, siempre con un interés en poblaciones clínicas.

Doctorado

Finalmente, realicé mi doctorado dentro del grupo de investigación liderado por el Dr. Manuel Vázquez Marrufo y el Dr. Guillermo Izquierdo Ayuso, enmarcado en un proyecto de valoración cognitiva mediante la aplicación de herramientas de evaluación neuropsicológica y técnicas derivadas de la electroencefalografía en pacientes diagnosticados con Esclerosis Múltiple.

Durante el periodo de mi doctorado, pude participar en diversos proyectos de investigación, siempre centrados en la valoración cognitiva de pacientes con alteraciones neurológicas (Esclerosis Múltiple, Daño Cerebral Adquirido y TDAH adulto).

Además, realicé una estancia predoctoral en el Laboratorio de Neurofisiología Cognitiva del Departamento de Psiquiatría y Psicoterapia, del Hospital Universitario Charité Berlín, Alemania. En el año 2014, obtuve el grado de doctor y, a continuación, comencé a desarrollar mi periodo postdoctoral con labores docentes e investigadoras.

Actualidad

Actualmente, desarrollo diversos proyectos de investigación centrados en la evaluación del deterioro cognitivo en diversas patologías. Desde el punto de vista docente, he impartido docencia tanto en la licenciatura de Psicología en la Universidad de Sevilla, como  en el nuevo grado de Psicología en la universidad Loyola Andalucía, siempre en asignaturas enmarcadas dentro del área de Psicobiología. Además, he impartido docencia en diversos masters de diversas instituciones.

Asimismo, he sido co-director de una tesis doctoral ya leída y soy actualmente co-director de tres tesis doctorales internacionales en curso. Por último, soy el director actual del Laboratorio de Neurociencia Humana (LNH) de la Universidad Loyola Andalucía y responsable de la línea denominada “análisis psicobiológico de las disfunciones cognitivas a lo largo del ciclo vital”, adscrita al departamento de Psicología de dicha universidad.


Trayectoria profesional

A continuación, con el fin de que el lector conozca algo más sobre su trabajo, le realizaré una serie de preguntas.

¿En qué está trabajando actualmente?

Actualmente, dedico el tiempo a labores docentes y de investigación, además de coordinar un grupo de investigadores jóvenes y con mucha ilusión. En este sentido, en los dos últimos años mis esfuerzos han ido encaminados a crear y coordinar un grupo de investigación donde tienen cabida diversas líneas en las que, actualmente, colaboran estudiantes de doctorado y otros investigadores. Dentro de dicho grupo existen varios proyectos, cada uno de ellos supervisados por otras personas sin las cuales no sería posible para mí desarrollar las labores de investigación que actualmente llevo a cabo.

Evaluación cognitiva con técnicas derivadas de la electroencefalografía en pacientes adultos con diagnóstico de TDAH

De manera resumida, uno de los proyectos a los que más tiempo estamos dedicando en los últimos dos años es un proyecto relacionado con la evaluación cognitiva con técnicas derivadas de la electroencefalografía en pacientes adultos con diagnóstico de TDAH. Dicho proyecto se encuentra actualmente en fase de redacción de resultados y difusión, y estamos trabajando intensamente para comunicar a la comunidad científica y clínica algunos resultados interesantes que hemos obtenido.

Neuro-Parias

Por otra parte, soy co-investigador del proyecto “Neuro-Parias” (evaluación neuropsicológica de pacientes con altísimo riesgo de ictus agudo en Sevilla) en colaboración con el Instituto de Biomedicina de Sevilla; e investigador del proyecto “Tarea dual de interferencia cognitivo-motora como indicador de deterioro cognitivo en pacientes con Esclerosis Múltiple y pacientes con quejas subjetivas de memoria” que se desarrolla en el Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba.

Además, formo parte del grupo de investigación del proyecto financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad titulado “Evaluación del Deterioro Atencional en la Esclerosis Múltiple: Análisis Tiempo-Frecuencia, Análisis de Componentes Independientes y Aplicación de Algoritmos de Clasificación”, liderado por el Dr. Manuel Vázquez Marrufo y que se desarrolla en la Unidad de Esclerosis Múltiple del Hospital Universitario Virgen Macarena de Sevilla.

Estudio de datos normativos para pruebas neuropsicológicas en población de 6 a 17 años de edad en Iberoamérica

Por otra parte, en el último año y medio he podido participar, junto a investigadores de todo el territorio nacional y de Iberoamérica, en el estudio Norma-Latina, “Estudio de datos normativos para pruebas neuropsicológicas en población de 6 a 17 años de edad en Iberoamérica”, liderado por el Dr. Juan Carlos Arango, donde esperamos dar a conocer a la comunidad científica y clínica los datos de baremación de diversas pruebas neuropsicológicas para población española a finales de este año.

Por último, recientemente, he tenido la oportunidad de empezar a colaborar en un proyecto apasionante con pacientes en estados alterados de consciencia, donde estamos interesados en la utilidad de las técnicas derivadas de la electroencefalografía para la diagnosis y la prognosis de este tipo de pacientes.

Docente en la Universidad Loyola

Finalmente, combino mi labor investigadora con labores docentes y de gestión en la Universidad Loyola Andalucía, donde soy Personal Docente e Investigador adscrito al área de Psicobiología del Departamento de Psicología de dicha universidad.

¿Cuáles son sus futuros proyectos? o ¿qué proyectos le gustaría emprender?

Uno de los objetivos principales que tengo actualmente es analizar y procesar la gran cantidad de datos y resultados que hemos acumulado en estos últimos nueve años, fruto del trabajo en los distintos proyectos de investigación en los que he ido participando. Por tanto, como proyecto a emprender, sin duda está dar a conocer la gran cantidad de resultados que hemos ido acumulando.

Sin embargo, si tengo que pensar en un proyecto futuro aún por desarrollar completamente y que me gustaría emprender, sin duda, me encantaría que el proyecto de valoración electrofisiológica en pacientes con estados alterados de consciencia que he mencionado más arriba, tuviera un impacto directo en un mejor diagnóstico de este tipo de pacientes, así como en la identificación de variables indicadoras de buen pronóstico en esta población clínica. Es una población que no ha recibido toda la atención que merece y donde hay mucho aún por hacer.

Algunos apuntes sobre Neuropsicología

En la actualidad, el futuro de la Neuropsicología es uno de los temas más controvertidos. Nos gustaría conocer su opinión al respecto.

¿Por qué cree que son importantes los estudios de laboratorio para el avance de la disciplina?

Si por estudios de laboratorio entendemos estudios experimentales controlados, la razón es muy sencilla y clara. Los estudios de este tipo permiten aislar y conocer los factores implicados en el funcionamiento cognitivo en cualquier población. Poniendo un ejemplo; para “arreglar” algo, primero tengo que saber cómo funciona ese “algo”.

La ciencia básica y los estudios de laboratorio son fundamentales para posteriormente dar lugar a lo que se denomina ciencia aplicada o investigación traslacional, donde se enmarca fundamentalmente mi trabajo e interés; estudios que pretenden aportar conocimientos y herramientas útiles, desde la ciencia básica, a la clínica.

Por poner otro ejemplo, el laboratorio permite conocer cómo funciona un cerebro, por ejemplo, sano, y, aún más importante, como medir el funcionamiento cerebral de un cerebro sano para, posteriormente, tener buenos indicadores fiables y estables que puedan aplicarse a la evaluación de la disfunción cognitiva en diversas patologías.

Además de lo comentado, también es importante poder dotar a los clínicos de herramientas útiles tanto para la evaluación, como para el seguimiento en relación a los posibles efectos de las intervenciones que se aplican en estas poblaciones clínicas. Por seguir poniendo ejemplos, si tengo una herramienta parecida a una vara de medir que dice medir un metro, pero  que cambia con la temperatura, es decir, en verano mide un metro y veinte centímetros, y en invierno noventa centímetros, no será un buen instrumento para valorar cambios en la estatura de ninguna persona.

Detectar cambios

Los cambios que detectemos con esa herramienta pueden deberse a otros factores, no a un aumento de la altura de la persona evaluada, en el ejemplo, variables ambientales y climatológicas por poner un caso. De la misma forma, si no disponemos de buenos indicadores estables y fiables para medir funciones cognitivas en diversas patologías a lo largo del tiempo, así como para medir los efectos de las intervenciones que aplicamos en estos contextos, difícilmente podremos tener seguridad a la hora de sacar conclusiones con las herramientas que utilicemos para valorar la cognición, ya sea en población sana o patológica. Y ojo, no solo me refiero a metodología cuantitativa, también existe la metodología cualitativa que, en el caso de la Neuropsicología, es una herramienta muy útil que tiene todavía mucho que a portar a la disciplina.


¿Cómo cree que puede contribuir el uso de las técnicas de neuroimagen al avance de la Neuropsicología?

Esta pregunta me parece muy interesante e importante. Las técnicas de estudio de la actividad cerebral permiten obtener mediciones del funcionamiento cerebral durante la ejecución de determinadas conductas, o en reposo. Con diversas técnicas y metodologías hoy en día disponibles, podemos saber cuáles de estas mediciones son fiables y estables en el tiempo, lo que nos permite utilizar los mejores indicadores en la evaluación cognitiva pre y post intervención.

Creo sinceramente que es fundamental que la Neuropsicología se base en la evidencia, a ser posible además, de manera convergente, es decir, tanto evidencias provenientes de estudios básicos, como aplicados. Además, estas evidencias tienen que encontrarse, tanto en las intervenciones que se  propone, como en los protocolos de evaluación que también propone la disciplina. En este sentido, las técnicas de neuroimagen y las técnicas electrofisiológicas son herramientas sensibles, específicas y muy útiles para evidenciar que intervenciones son eficaces y cuáles no, así como para aportar indicadores válidos y fiables de funcionamiento cerebral en relación a conductas concretas, ya sean sanas o patológicas.

Técnicas de neuroimagen

Por otra parte, las técnicas de neuroimagen nos permiten conocer, no solo qué áreas cerebrales están más implicadas en determinados procesos, sino qué subprocesos cognitivos se ponen en marcha para la ejecución de una conducta concreta (la función cerebral).

En mi opinión, si conocemos los procesos implicados y la cronometría mental implicada en determinadas conductas, es decir, si conocemos el orden temporal en el que se ponen en marcha diversos procesos a la hora de ejecutar distintas conductas, podremos ser más eficaces en las soluciones que propongamos a la hora de intervenir en población con deterioro cognitivo. Es fundamental conocer el cerebro humano y su funcionamiento para ser neuropsicólogos/as útiles para la sociedad.

Otra de las formas en las que creo que puede contribuir el uso de las técnicas de neuroimagen al avance de la Neuropsicología es en relación a saber qué estrategias de intervención llevar a cabo en un paciente concreto. Si somos capaces de saber, por ejemplo, que modalidad sensorial es más efectiva a la hora de procesar información por parte del paciente, entonces podremos utilizar dicha modalidad sensorial para nuestros programas de estimulación/rehabilitación.

Las técnicas de neuroimagen pueden ser muy útiles a la hora de aportar información sobre qué procesos cognitivos y perceptivos están conservados y cuales están más afectados en un paciente dado. O lo que es lo mismo, para conocer las fortalezas y potencialidades del paciente que estemos evaluando, tan importante en cualquier intervención neuropsicológica. No obstante, aún hay mucho por hacer en este sentido.

¿Intervenciones concretas?

Por último, y no menos importante, creo que la aplicación de las técnicas de neuroimagen en el ámbito de la Neuropsciología podría permitir conocer al clínico cuando una intervención concreta deja de ser eficiente para un paciente concreto, cuando cambiar de estrategia, y cuando es más adecuado usar otras herramientas. Es decir, saber cuándo hay que cambiar o proponer un tipo de intervención distinta a la que se está llevando a cabo en ese momento. Creo que en este sentido, aún hay mucho por hacer, pero será una aplicación muy útil de las técnicas de neuroimagen a la Neuropsicología en un futuro próximo.

En relación a esto, me gustaría aprovechar la oportunidad para destacar la importancia de que los neuropsicólogos y neuropsicólogas se formen en la utilización e interpretación de este tipo de técnicas. El neuropsicólogo tiene que tener formación en técnicas de estudio de la actividad cerebral. Y saber qué preguntas se pueden contestar con la ayuda de estas técnicas y cuáles no. Creo que tener este tipo de conocimientos es fundamental para el avance de la disciplina y el futuro profesional de todos aquellos que la ejercen.

Como experto en el campo, ¿cree que es posible la recuperación completa tras sufrir un daño cerebral? ¿de qué depende esta recuperación?

Existen múltiples evidencias en la literatura científica de que determinadas intervenciones y programas de estimulación/rehabilitación tienen un efecto positivo en la recuperación de funciones tras sufrir un daño cerebral. También existen evidencias de determinadas intervenciones sin efecto. Aquí entra en juego de nuevo la importancia de basarse en la evidencia para la Neuropsicología.

Por otra parte, múltiples estudios han mostrado que existen gran cantidad de factores que influyen en esa capacidad de recuperación que posee el cerebro humano gracias a  sus propiedades plásticas. En mi opinión, basada en la literatura científica, la recuperación completa, volver al nivel o el estado previo a la lesión, no es lo más probable.

Sin embargo, si podemos conseguir en determinados casos, un nivel de funcionalidad y desempeño en las actividades de la vida diaria que permitan que la calidad de vida de esa persona que ha sufrido el daño cerebral sea la mejor posible, dentro de sus circunstancias. De hecho, este debe ser uno de los objetivos fundamentales de cualquier intervención neuropsicológica.

Factores que influyen en la recuperación

En cuanto a los factores que influyen en la recuperación, la investigación ha demostrado que son múltiples y diversos. Por nombrar solo algunos, la investigación científica ha demostrado que factores como la edad biológica, las variables individuales y personales pre-mórbidas y post-mórbidas del paciente (estilo conductual, estado de ánimo, motivación, etc), los tipos y modelos de intervención realizada, el tipo de alteración producida por el daño cerebral (motora, cognitiva, emocional, etc.), el tipo de lesión, el periodo de tiempo desde la lesión hasta la intervención (cuanto antes mejor), el tiempo, duración y número de sesiones de tratamiento, y las habilidades conservadas del paciente, entre otros múltiples factores, son variables que influyen en la recuperación funcional del paciente con daño cerebral.


¿Cuál es el papel de las nuevas tecnologías en esta recuperación? ¿Beneficia al paciente o perjudica al profesional?

Creo que es importante tener claro que las nuevas tecnologías no tienen sentido sin el terapeuta o profesional que guía y diseña la intervención. Las nuevas tecnologías pueden aumentar la motivación del paciente para trabajar más tiempo y mejor, o hacer posible establecer un programa de rehabilitación en la distancia (pensemos en el caso de personas que viven en entornos rurales muy alejados de las grandes ciudades); pero sin el profesional que diseña, guía y evalúa el proceso, no tienen sentido.

Creo que las nuevas tecnologías tienen el papel de facilitar, de permitir mejores seguimientos, de aportar más accesibilidad a todos y, sobre todo, de aumentar los mecanismos motivacionales del paciente para que rinda más y mejor en el programa de intervención o rehabilitación aplicado. Pero, por si solas, no consiguen nada. Por tanto, en relación a la pregunta inicial, bien usadas, benefician tanto al profesional como al paciente. No obstante, de nuevo, es necesario aportar evidencias sobre su uso y efectividad. Aún hay mucho por hacer en este campo de reciente aparición.

En relación a uno de los temas de “moda”, ¿el TDAH es una patología real?. ¿Puede observarse esta patología en adultos?

Diversos estudios han demostrado la alteración de diversas redes funcionales cerebrales en este tipo de población, tanto en niños como en adultos. En concreto, en la actualidad, gracias a diversos estudios sabemos que, en torno a un 30% de las personas diagnosticadas con TDAH en la infancia continuarán teniendo alteraciones cognitivas en edad adulta.

Deterioro cognitivo

Además, aunque el perfil de deterioro cognitivo es heterogéneo (inatención, impulsividad e hiperactividad), los problemas atencionales se encuentran entre las alteraciones cognitivas más persistentes  y duraderas en la adultez en este tipo de pacientes. Varias investigaciones han mostrado que algunas de las estructuras principales implicadas en las alteraciones cognitivas presentes en adultos con TDAH son, por ejemplo, la red frontoestriatal, la red frontotemporoparietal y la red frontocerebelar.

Alteraciones neuroanatómicas

Por tanto, y en resumen, existen evidencias que demuestran alteraciones neuroanatómicas y neurofuncionales en relación al rendimiento cognitivo en esta población. En este sentido, una de las hipótesis con más respaldo de la comunidad científica es la que aboga por que el TDAH es un diagnóstico clínico basado principalmente en criterios conductuales y principalmente entendido como un trastorno del neurodesarrollo.

Sobrediagnóstico

Sin embargo, y a pesar de lo comentado anteriormente, sin duda hay que evitar el sobrediagnóstico y las intervenciones farmacológicas injustificadas en población infantil y adolescente sin evidencias claras de que nos encontramos ante un caso real de TDAH. Es decir, hay que conocer bien los momentos madurativos en la infancia y adolescencia y hacer diagnósticos diferenciales correctos y adecuados. Que un niño se mueva más de la cuenta no tiene nada que ver con una patología, puede tener que ver con variables personales o con su momento evolutivo. Puede ser perfectamente normal.

Por otra parte, no hay que negar la ayuda a quien lo necesita. Existen personas cuya vida personal y social está deteriorada o se ha visto afectada debido a la sintomatología que conlleva este trastorno. Decir que no existe una población que necesita ayuda, consejo y orientación profesional es dejar a una población concreta abandonada y sin recursos. Esto también hay que evitarlo.

Por último, quizás, hay que cambiar el nombre y la definición del trastorno, ya que, obviamente, no hay un actual consenso en la identidad del mismo. En ese sentido, hay un intenso debate actualmente en la comunidad científica sobre este y otros temas en relación al diagnóstico de TDAH. Espero que se avance en los próximos años en este sentido.

El futuro de la Neuropsicología

En la actualidad, el futuro de la Neuropsicología es uno de los temas más controvertidos. Nos gustaría conocer su opinión al respecto.

¿Qué consejo le daría a aquellos estudiantes que quieren dedicarse al campo de la Neuropsicología?

Pues, sobre todo, que se formen mucho y bien. Que cultiven su curiosidad y motivación y que se involucren en actividades en relación con la disciplina. Por ejemplo, que hagan voluntariados, que busquen donde realizar prácticas. Que busquen un buen profesional de referencia y buenos centros donde hacer esas prácticas y voluntariados. Leer mucho. Que tengan curiosidad por aprender y motivación continua de saber más. Que sean observadores, críticos y analíticos. Y, sobre todo, que no olviden que son psicólogos, es decir, que cultiven su interés por el ser humano y su bien estar. Hoy en día vivimos en un tiempo en el que está de moda lo “neuro”. No debemos perder la perspectiva, nuestro interés y objetivo es la conducta y el bienestar de la población a la que atendemos.

Una pregunta que todos los estudiantes se hacen: ¿qué se necesita hoy en día para obtener becas y recursos para la investigación?, ¿notas o suerte?

Sin duda, nota. Añadiría también esfuerzo y tesón. Tolerancia a la frustración y mucha motivación y curiosidad.  Desgraciadamente, en mi opinión, el sistema es demasiado cuantitativo y competitivo. No se valoran aspectos personales y motivacionales de la persona, solo la nota o el expediente académico. Esto sin duda es algo que habría que cambiar, sobre todo en nuestra disciplina, donde las variables caracteriales, la empatía, así como las habilidades sociales, entre otros factores, son de crucial importancia.

¿Cree que, a corto – medio plazo, la Neuropsicología será reconocida como una disciplina independiente?

Creo que será reconocida como especialidad independiente, enmarcada dentro de la Psicología, que es solo una. Es cuestión de tiempo. Actualmente hay muchas personas trabajando para que así sea y creo que, como en otros países, la Neuropsicología será reconocida como especialidad sanitaria. Además, existen criterios internacionales que definen la disciplina, por lo que no veo ningún motivo para que finalmente la Neuropsicología no sea reconocida como especialidad dentro de la Psicología.

Al igual que en la física, por poner una disciplina alejada de las ciencias de la salud, existe un físico teórico, un físico cuántico o un físico nuclear, igualmente en Psicología habrá, en un futuro, varias especialidades, todas enmarcadas dentro de la Psicología, que es solo una, pero con varios campos de aplicación.

Creo que todas las especialidades de la Psicología deben desarrollarse al igual que otras especialidades de otras disciplinas, siendo todas complementarias, reflejo de los distintos niveles de análisis en los que puede estudiarse la conducta humana. En mi opinión, son todas necesarias y complementarias. Pero a la vez, es necesario una especialización o experticia, al igual que ocurre en otras ciencias experimentales. Esto es algo normal, común, y no debe extrañar a nadie.

La Psicología es una sola, sí, al igual que la física es una también, pero hace falta una especialización o experticia para abordar el complejo fenómeno al que nos enfrentamos, la conducta humana, en los respectivos niveles de análisis en los que puede ser estudiada. Con esto quiero expresar mi apoyo claro y directo al desarrollo de las especialidades en psicología, todas ellas.


Agradecimientos

Desde aquí me gustaría agradecer públicamente a Alejandro Galvao Carmona su entrega y disponibilidad con todo el equipo de Hablemos de Neurociencia, en especial, conmigo.

Gracias por su confianza, su tiempo y esfuerzo

Carla Andreia Carvalho Gómez

Carla Andreia Carvalho Gómez

Grado en Psicóloga.
Formación en Neuropsicología

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