¿QUÉ ES EL SONAMBULISMO INFANTIL?

Introducción

“Después de jugar, bañarse y cenar, Mario suele acostarse cada noche a las 21.00h. Aunque a veces se resiste, con las primeras líneas de su libro favorito no tarda en cerrar los ojos y comenzar a dormir.  Una situación idílica, sin embargo, sus padres se lo han encontrado más de una vez, durante la noche, sentado sobre su cama o andando por el pasillo. En estos episodios, Mario incluso es capaz de abrir puertas cerradas o ponerse a comer, algo que sus padres no comprenden ya que parece que está dormido.

Aunque los episodios no duran más de 10 o 15 minutos y son capaces de devolver a Mario a su cama, sus padres no descansan pensando en sus “paseos y fiestas nocturnas” y temen que corra peligro de caerse o hacerse daño”.

Mario padece Sonambulismo, considerado uno de los Trastornos del Sueño con mayor incidencia en la población infantil.  Se ha estimado que aproximadamente un 40% de los niños lo presenta alguna vez durante esta etapa, sin embargo, entorno al 2-3% desarrollo más de un episodio mensual [2].


¿Qué es el sonambulismo?

La Clasificación Internacional de los Trastornos del Sueño (ICSD-2) elaborada por la Academia Americana de Medicina del Sueño (AASM) define el sonambulismo como un trastorno del sueño clasificado dentro de las denominadas parasomnias.

Las parasomnias se consideran fenómenos de carácter episódico que suceden durante el proceso de sueño, dando lugar a una interrupción o no del mismo como resultado de una mezcla de estados vigilia parcial y sueño (Pascual, Estivill y Alvares, 2007).

No suelen constituir una alteración de los procesos fisiológicos responsables del control de los estados de sueño-vigilia y se caracterizan por el desarrollo de conductas o fenómenos físicos indeseables o molestos (conductas vegetativas y motoras.) generalmente asociados a la actividad del SNC (sistema nervioso central) (Grupo de trabajo de la Guía de Práctica Clínica sobre trastornos del Sueño en la Infancia y adolescencia en atención Primaria, 2011).

Dentro de los trastornos definidos como parasomnias, podemos identificar tres subgrupos: a) Trastornos del Arousal; b) Parasomnias asociadas al sueño REM y otras parasomnias.

Específicamente, el sonambulismo junto con los despertares confusionales y los terrores nocturnos, conforman el grupo de los trastornos del Arousal. En todos estos casos, las alteraciones del proceso de sueño tienden a aparecer en la primera fase de la noche, durante la fase N3 del sueño NREM. Se ha hipotetizado a través de los resultados de diversas investigaciones que la persona afectada es incapaz de efectuar un despertar eficiente de la fase NREM, dando lugar a un despertar parcial o conducta de vigilia sin que exista una conciencia plena del suceso (Grupo de trabajo de la Guía de Práctica Clínica sobre trastornos del Sueño en la Infancia y adolescencia en atención Primaria, 2011).

En el sonambulismo, el estado neurofisiológico suele corresponderse con el característico de la fase de sueño profundo, sin embargo, el estado comportamental es semejante al de vigilia (Busek et al., 2005).


¿Cuáles son las características de los episodios de sonambulismo?

  • La interrupción de los patrones normales de sueño suele producirse al inicio de la noche, durante la primera mitad (Pascual, Estivill y Alvares, 2007).
  • Lo más habitual al comienzo del episodio es que el niño se levante y se siente en la cama o comience a deambular por la habitación (Busek et al., 2005).
  • La persona afectada suele estar inexpresiva, moviéndose sin un propósito definido y sin reaccionar a los estímulos ambientales (Espinar Sierra y Ramos Platon, 1991).
  • Normalmente, los niños mantienen los ojos abiertos y son capaces de murmurar y emitir algún tipo de respuesta, en la mayoría de las ocasiones carentes de significados o ininteligibles Grupo de trabajo de la Guía de Práctica Clínica sobre trastornos del Sueño en la Infancia y adolescencia en atención Primaria, 2011).
  • Suelen conservar la capacidad para sortear obstáculos y realizar operaciones sencillas, normalmente relacionadas con conductas automáticas (Espinar Sierra y Ramos Platon, 1991).
  • En otros casos, durante los episodios los niños son capaces de mostrar conductas más complejas, como conseguir alimentos y comer, abrir puertas cerradas manualmente o con llaves, bajar escaleras o incluso salir de la casa (Grupo de trabajo de la Guía de Práctica Clínica sobre trastornos del Sueño en la Infancia y adolescencia en atención Primaria, 2011).
  • Se muestran profundamente dormidos y es difícil despertarles. Cuando se consigue, se produce una sensación intensa de inseguridad y extrañeza en el niño Pascual, Estivill y Alvares, 2007).
  • Los episodios suelen tener una duración total de 5 a 15 minutos (Alberola López, s.f).
  • El sonambulismo se acompaña de amnesia total del episodio (Pascual, Estivill y Alvares, 2007). A la mañana siguiente, los niños no suelen recordar lo sucedido (Grupo de trabajo de la Guía de Práctica Clínica sobre trastornos del Sueño en la Infancia y adolescencia en atención Primaria, 2011).

¿Cuál es la causa?

A pesar de que no se conoce con exactitud la causa de los episodios de sonambulismo, la literatura actual señala diversos factores que incrementan su probabilidad durante la infancia (Grupo de trabajo de la Guía de Práctica Clínica sobre trastornos del Sueño en la Infancia y adolescencia en atención Primaria, 2011; Busek et al., 2005):

  1. Privación de sueño o sueño poco reparador: la escasez de sueño tiende a incrementar la complejidad y frecuencia de los episodios de sonambulismo.
  2. El consumo de diversos fármacos: se han identificado episodios de terrores nocturnos y sonambulismo asociados al consumo de fármacos hipnóticos, antibióticos, psicofármacos, entre otros.
  3. Factores ambientales: también se ha asociado con la aparición de episodios de sonambulismo la presencia de ruido, luz o situación incómoda durante el sueño.
  4. Episodios de fiebre: se han descrito episodios asociados al inicio o finalización de episodios febriles.
  5. Patologías infecciosas: se han identificado algunos episodios de sonambulismo asociados a infección por B. pertussis que, tienen a remitir con la resolución de la patología infecciosa.
  6. Otros trastornos: también es posible asociar el sonambulismo con la presencia de apnea del sueño, desarrollo de reflujo, presencia de tensión vesical, trastorno de movimientos periódicos en las extremidades, enuresis nocturna o bruxismo.

Además, en muchas ocasiones, los padres relatan un incremento de los episodios de sonambulismo relacionado con eventos que generan estrés, nerviosismo y ansiedad:

  • Comienzo de períodos vacacionales.
  • Eventos escolares: exámenes, actuaciones, excursiones, etc.
  • Eventos familiares: celebraciones, cumpleaños, viajes, etc.

¿A qué edad es más frecuente?

A nivel general, los fenómenos clasificados como parasomnias tienen un pico de incidencia entre los 3 y 6 años (Pascual, Estivill y Alvares, 2007). En el caso del sonambulismo, los episodios tienden a parecer con más frecuente entre los 4 y 8 años (Alberola López, s.f).

Lo más habitual es que el sonambulismo comience en los periodos intermedios de la infancia o la adolescencia y tienda a remitir antes del comienzo de la etapa adulta.  Al margen de esto, también se describen casos en niños de menor edad, adolescentes e incluso en adultos, aunque su prevalencia e incidencia es escasa.


¿Se trata de una alteración del sueño de origen familiar?

El sonambulismo es un trastorno del sueño asociado a la historia familiar. Se identifican antecedentes en aproximadamente el 60% de los casos de sonambulismo infantil [4].

En este sentido, entorno a los factores hereditarios asociados conocemos los siguientes datos Grupo de trabajo de la Guía de Práctica Clínica sobre trastornos del Sueño en la Infancia y adolescencia en atención Primaria, 2011):

  • La probabilidad de padecer sonambulismo, si existe historia de este trastorno en un familiar de primer grado, es 10 superior a lo habitual en la población general.
  • Entorno al 80% de las personas que padecen sonambulismo pueden tener uno o varios familiares afectados por terrores del sueño y/o sonambulismo.
  • Algunas investigaciones relacionan algunos genes específicos (DQB1) con la aparición de sonambulismo.

¿Existe tratamiento?

El sonambulismo suele constituir un trastorno del sueño temporal y benigno que tiende a desaparecer con el desarrollo, por lo que no suele requerir una intervención médica o farmacológica específica. Sin embargo, los especialistas suelen recomendar diversas pautas orientadas a la prevención y manejo de los episodios.

Prevención de los episodios

Tanto para abordar la prevención de los episodios de sonambulismo como la reducción de su frecuencia y complejidad, es fundamental instaurar unos hábitos de sueño eficientes y saludables.

A continuación, señalamos diversas medidas de “higiene del sueño” publicadas por la Asociación Española de Pediatría (2008):

Facilitación del Sueño

  • Horario regular de sueño: acostar y levantar al niño a la misma hora de forma habitual.
  • Horario de sueño suficiente (no suprimir siestas si es algo habitual).
  • Realización de actividades y rutinas predecibles cada día antes de acostarse.
  • No realizar actividades muy estimulantes e intensas en los momentos previos a dormir.
  • Resolver cuestiones, problemas y planes antes de dormir. Evitar hacerlo en los momentos previos, en la habitación.
  • Evitar acostarlo si está demasiado activo o llevarlo a la cama cuando se muestra cansado.
  • Desarrollar la capacidad de dormirse solo sin la presencia de los padres.

Modificaciones Ambientales

  • Evitar emplear luces intensas en la habitación. Lo más recomendable es un ambiente previo al sueño con baja intensidad lumínica.
  • Regulación de la temperatura ambiental.
  • Empleo de una cama confortable.
  • Eliminación de estímulos ambientales: juguetes cerca de la cama, televisión, ruidos, etc.
  • Evitar la asociación de la cama con una situación de castigo.
  • No permitir el consumo de bebidas que contengan cafeína tras el mediodía.

Durante los episodios

  • Mantenerse a su lado durante el episodio de sonambulismo para garantizar su seguridad.
  • Evitar las interacciones, es conveniente mantenerse en silencio. Cuando es necesario hablar, se recomienda emplear frases simples y cortas.
  • Conducir al niño a la cama, evitando despertarle o interferir en el episodio (incrementa la temporalidad del suceso y la agitación).

 Medidas de Seguridad

  • Evitar que el niño afectado duerma en un lugar elevado (camas altas o literas).
  • Evitar ubicar objetos y muebles peligrosos en la habitación.
  • Empelar sistemas de alarma para que no salga al exterior de la casa.
  • Emplear seguros en las ventanas y cristales irrompibles.
  • Cerrar con llave las puertas.

¿Cuándo es recomendable consultar con un especialista?

Se recomienda acudir a un especialista cuando la frecuencia de los episodios es significativa, es decir, aquellos casos más graves en los que los episodios son recurrentes y provocan una alteración en la dinámica familiar nocturna.

El objetivo fundamental de la consulta es descartar la presencia de otro tipo de alteración de los mecanismos de sueño-vigilia, identificar los factores facilitadores de los episodios y detallar unos hábitos adecuados de higiene del sueño.

En los casos en los que las medidas de primera elección arrojen resultados positivos, es posible emplear otro tipo de abordajes como las intervenciones psicológicas o farmacológicas.


Referencias bibliográficas

  1. Busek, P., Vankova, J., Opavsky, H., y otros (2005). Análisis espectral de la variabilidad del ritmo cardíaco y activación cardíaca durante el despertar en el sonambulismo. Rev. Neurol., 41(6).
  2. Grupo de trabajo de la Guía de Práctica Clínica sobre Trastornos del Sueño en la Infancia y Asolescencia en atención Primaria. (2009). Guía de Práctica Clínica sobre Trastornos del Sueño en la Infancia y Adolescencia en Atención Primaria. Plan de Calidad para el Sistema Nacional de Salud del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualda. Unidad de Evaluación de Tecnologías Sanitarias de la Agencia Laín Entralgo. Guías de Práctica Clínica en el SNS.
  3. Lopez, S. A. (s.f.). Trastornos del Sueño en el Niño: Identificación y herramientas para su manejo. AEP.
  4. Pascual, M., Estivill, E., Albares, J. (2007). Trastornos del Sueño en la Infancia. An Pediatr Contin, 5(5), 302-307.
  5. Sánchez-Carpintero, R. (2008). Trastornos del sueño en la niñez. Protocolos Diagnóstico Terapeúticos de la AEP: Neurología Pediátric.
  6. Sierra, J. E., & Platon, M. R. (1991). Trastornos del Sueño en Niños. Rev. Asoc. Esp. Neuropsíq., XI(38).
Noelia Gilibert Sanchez

Noelia Gilibert Sanchez

Grado en Psicología. Máster en Estudios Avanzados en Cerebro y Conducta.

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