¿QUÉ ES EL SÍNDROME DEL BEBÉ SACUDIDO?

Introducción

En los países más desarrollados, el Síndrome del Bebé Sacudido (SBS) constituye la causa más común de mortalidad infantil; siendo las lesiones resultantes de este síndrome la principal causa de los déficits presentes en estos niños.

Actualmente este término hace referencia a un conjunto de signos y síntomas causados por una sacudida y/o impacto violento en la cabeza del niño. No obstante, hasta el momento no existe consenso si las lesiones resultantes se deben únicamente al zarandeo por sí solo o al impacto, asimismo, del niño sobre una superficie.

No obstante, desde que se mencionara por primera vez esta entidad clínica, su existencia se ha puesto en duda debido a la polémica surgida en torno al concepto.

Sin embargo, las lesiones y posibles consecuencias de esta actividad hacen necesaria la investigación con el objetivo de establecer la detección y el diagnóstico de manera precoz, evitando de esta forma las consecuencias a largo plazo.


Prevalencia

Se estima que el Síndrome del Bebé Sacudido es la causa más común de moralidad en edad infantil.

En concreto, se estima que el 60 % de los casos en Estados Unidos de traumatismos craneoencefálicos infantiles fruto de maltrato conducen a la muerte del menor en sus primeros años de vida.

Sin embargo, a pesar de estas cifras, en la actualidad es difícil determinar el número exacto de casos, pues en la mayoría de las ocasiones no se especifica el origen o causa del traumatismo.

Asimismo, la dificultad radica en el hecho de que no todos los niños que padecen dicho síndrome son atendidos, pues solo buscan atención médica aquellos casos más graves, en los que las secuelas son patentes.

Detección

La detección precoz es compleja, ya que los datos aportados por los cuidadores principales, pueden confundir los síntomas con el de otras enfermedades.

Evaluación

Para evaluar la existencia de lesiones intracraneales se utilizan diferentes técnicas de neuroimagen.

Tomografía computerizada

Esta técnica permite establecer la existencia de hemorragias y/o hematomas.

Resonancia magnética o imágenes potenciadas

Este tipo de técnicas son más sensibles para la detección de hematomas subdurales y hemorragias, por lo que su uso está bien contrastado para la detección de este síndrome.

Examen del liquido cefalorraquídeo

El examen del líquido cefalorraquídeo, obtenido mediante la punción lumbar, puede también aportar datos para la detección y el diagnóstico del síndrome. No obstante, no es una práctica habitual en estos casos.


Diagnóstico

Una vez realizadas las pruebas anteriormente mencionadas, debe realizarse un análisis exhaustivo de los datos obtenidos, ofreciendo una interpretación cautelosa de los hallazgos, junto a los datos proporcionados por los cuidadores principales.

Diagnóstico diferencial

En el diagnóstico diferencial del Síndrome del Bebé  Sacudido se contemplan:

  • Traumatismo craneal.
  • Estado de conmoción.
  • Intoxicación por monóxido de carbono.
  • Meningitis.
  • Hidrocefalia.
  • Epilepsia.
  • Crisis febril.
  • Síndrome de muerte infantil repentina.
  • Hemorragia del sistema nervioso central.
  • Aciduria.
  • Malaria por falciparum.
  • Discrasia de la sangre.
  • Síndromes víricos como la gripe.

Estas condiciones médicas pueden presentarse con los síntomas con los que debuta la sacudida, o bien, compartir alguna de las manifestaciones clínicas del Síndrome del Bebé Sacudido.

Sintomatología clínica

En cuanto a la sintomatología que presentan estos niños se pueden diferenciar claramente dos fases.

Fase inicial

Entre el 40-70% de los casos el síndrome debuta con una crisis epiléptica.

Fase aguda

Esta fase se caracteriza por lo siguientes síntomas:

  • Irritabilidad.
  • Letargia.
  • Alteraciones del tono muscular.
  • Falta de apetito.
  • Vómitos.
  • Pendida de conciencia.
  • Trastornos respiratorios.

Secuelas neurológicas

La evolución natural del síndrome es hacia un daño cerebral secundario, que provoca la aparición de diferentes déficits cognitivos que tienen como resultado un retraso mental, más o menos marcado.

De forma excepcional este cuadro puede evolucionar hacia una encefalopatía epiléptica infantil.

Tratamiento

El tratamiento dependerá de las lesiones cerebrales del niño y los défits derivados de la mismas. En consecuencia, el tratamiento puede ser múltiple y variado desde la administración de fármacos, la rehabilitación cognitivo e incluso la utilización de técnicas quirúrgicas que permitan subsanar las lesiones derivadas del zarandeo o sacudida.


Prevención

Según diversos estudios realizados entre un 20-25 % de los padres desconocen los peligros de sacudir a su bebé. Por ello, a la vista de los datos, se hacen necesarias las campañas de prevención en las que se adviertan los peligros de zarandear a un niño, evitando de esta forma las secuelas provenientes de este tipo de maltrato.

Conclusiones

La sospecha o el diagnóstico de este síndrome siempre resulta muy desagradable para los cuidadores principales, pues la mayoría de ellos lo interpretan como una acusación más o menos directa de haber realizado algún tipo de negligencia o maltrato sobre su hijo que lo haya podido poner en riesgo o le haya ocasionado algún tipo de secuela.

Debido a ello, en la mayoría de los casos este tipo de diagnóstico será interpretado por padres y cuidadores como una amenaza.

Por ello, a fin de disminuir el número de casos de niños que sufren de esta patología debería crearse campañas y estrategias de prevención que sensibilicen a la población acerca de los peligros de este tipo de prácticas, al mismo tiempo que proporcionan a padres y cuidadores estrategias y prácticas para manejar a los niños durante la época lactante y fases de llanto continuas.


Referencias bibliográficas

  1. Alvarado Guevara, A., & Garro Vargas, K. (2008). El síndrome del niño sacudido.Medicina Legal de Costa Rica, 25(1), 37-42.
  2. Domínguez, T. N., & Guinea, S. F. (2008). Síndrome del bebé sacudido:¿ es posible el diagnóstico diferencial?.Psicopatología Clínica Legal y Forense, 8(1), 107-128.
  3. Rufo Campos, M. (2006). El síndrome del niño sacudido.Cuadernos de Medicina Forense, (43-44), 39-45.
Carla Andreia Carvalho Gómez

Carla Andreia Carvalho Gómez

Grado en Psicóloga.
Formación en Neuropsicología

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