TRASTORNO OBSESIVO COMPULSIVO

Introducción

El Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) es una entidad psiquiatra caracterizada por la presencia de obsesiones y/o compulsiones que afectan de manera significativa a la vida diaria del paciente [2].

Generalmente, los pacientes con TOC manifiestan sus primeros síntomas durante la adolescencia o la primera etapa de la vida adulta. No obstante, la literatura científica también ha revelado la presencia de este trastorno en niños [2].


Historia del TOC

El Trastorno Obsesivo Compulsivo, tal y como hoy en día lo conocemos, no siempre ha sido así; pues a lo largo de la historia de la Psicología éste ha experimentado multitud de cambios como consecuencia de los distintos paradigmas existentes y la adaptación a las diferentes corrientes psicológicas predominantes [2].

Para entender qué cambios ha experimentado el trastorno a lo largo de la historia haremos un recorrido a través de las diferentes versiones del DSM, las cuales darán al lector una visión esquematizada sobre el tema [2].

DSM II

Aparece por primera vez como una entidad diagnostica diferenciada de las fobias bajo el título de neurosis obsesivas.

DSM III

El trastorno comienza a clasificarse como entidad clínica dentro de los Trastornos de Ansiedad.

DSM III – R

En esta versión aparecen nuevos especificadores para su diagnostico tales como: gravedad, reconocimiento de anormalidad y presencia de compulsiones.

DSM IV – DSM IV TR

En ambas versiones el trastorno no sufre ningún tipo de cambio significativo, tanto los criterios diagnostico como la categoría de pertenecía parecen inmutables respecto a la tercera versión de dicho manual.

DSM 5

En esta nueva versión del DSM, el Trastorno Obsesivo Compulsivo pasa a ocupar un capítulo propio “Trastorno Obsesivo Compulsivo y Relacionados”, dejando de formar parte de los Trastornos de Ansiedad como en versiones anteriores.

Criterios diagnósticos (DSM 5)

A. Se cumple para las obsesiones y las compulsiones:

Las obsesiones se definen por:

  • Pensamientos, impulsos o imágenes recurrentes y persistentes que se experimentan en algún momento del trastorno como intrusos e inapropiados, y causan ansiedad o malestarsignificativos.
  • Los pensamientos, impulsos o imágenes no se reducen a simples preocupaciones.
  • La persona intenta ignorar o suprimir estos pensamientos, impulsos o imágenes, o bien intenta neutralizarlos mediante otros pensamientos o actos.
  • La persona reconoce que estos pensamientos, impulsos o imágenes obsesivos son el producto de su mente (y no vienen impuestos como en la inserción del pensamiento).

Las compulsiones se definen por:

  • Comportamientos o actos mentales de carácter repetitivo, que el individuo se ve obligado a realizar en respuesta a una obsesión o con arreglo a ciertas reglas que debe seguir estrictamente.
  • El objetivo de estos comportamientos u operaciones mentales es la prevención o reducción del malestar o la prevención de algún acontecimiento o situación negativos.

B. En algún momento del curso del trastorno la persona ha reconocido que estas obsesiones o compulsiones resultan excesivas o irracionales. Este punto no es aplicable en los niños.

C. Las obsesiones o compulsiones provocan un malestar clínico significativo, representan una pérdida de tiempo (suponen más de 1 hora al día) o interfieren marcadamente con la rutina diaria del individuo, sus relaciones laborales (o académicas) o su vida social.

D. Si hay otro trastorno, el contenido de las obsesiones o compulsiones no se limita a él.

E. El trastorno no se debe a los efectos fisiológicos directos de una sustancia o de una enfermedad médica.


Prevalencia

Como hemos comentado en epígrafes anteriores los primeros síntomas del trastorno por lo general se desarrollan durante la adolescencia o la primera etapa de la adultez. No obstante, la literatura científica también arroja algunos datos acerca de la presencia del trastorno durante la infancia [2].

Sexo

Según los datos obtenidos a través de diferentes investigaciones parece ser que la prevalencia del trastorno se da por igual en hombre que en mujeres. No obstante, estos datos varían si tenemos en cuenta el contenido de las compulsiones. En lo que respecta a las compulsiones de limpieza estas predominan seis veces más en las mujeres que los hombres. No obstante, las compulsiones de comprobación y la lentitud compulsiva es más prevalente en los hombres que en las mujeres [2].

Funcionamiento neuropsicológico de pacientes con TOC

Son múltiples los estudios que han tratado de esclarecer la existencia de déficits cognitivos en los pacientes con TOC respecto a sujetos controles.

Atención

En lo que respecta al funcionamiento atencional, los datos son controvertidos. Por un lado existen estudios que indican la existencia de diferencias significativas entre sujetos controles y pacientes con TOC en lo que respecta a la velocidad de procesamiento y la atención selectiva. Sin embargo, asimismo, existen investigaciones que indican que no existen tales diferencias entre ambos grupos de sujetos [1,4].

Funciones visoespaciales

En la misma línea que las investigaciones relacionadas con el rendimiento atencional encontramos datos acerca del estado de las funciones visoespaciales de los pacientes con TOC. Por un lado, existen investigaciones que arrojan datos acerca de la existencia de tales diferencias, aunque también podemos encontrar los resultados contrarios si seguimos indagando en la literatura [1,4].

Memoria

Las investigaciones centradas en estudiar qué tipo de déficits mnésicos presentan los pacientes con TOC se han dividido en dos grandes grupos: memoria verbal y memoria no verbal. En concreto, los resultados muestran diferencias significativas en lo que respecta al rendimiento de pacientes en pruebas de memoria no verbal. En relación a la memoria verbal parece que no existen diferencias significativas al respecto [1,4].

Funciones ejecutivas

En lo que respecta a la funciones ejecutivas los resultados parecen más claros. La mayoría de los estudios parecen coincidir en las deficiencias presentes en lo que respecta a la planificación, la inhibición de respuesta y el cambio atencional en estos pacientes [1,4].

En resumen, los datos aportados por las investigaciones muestran que los pacientes con TOC presentan diferencias significativas en relación a su rendimiento cognitivo en comparación con los sujetos controles [1,4].


Bases neurobiológicas

Son muchos los investigadores que han centrado su atención en intentar esclarecer las bases neurobiológicas del TOC.

Las últimas investigaciones realizadas apuntan a dos neurotransmisores como los principales involucrados en la aparición del trastorno [1,4,5,6].

En concreto, los resultados obtenidos muestran que los pacientes con dicha patología poseen, en comparación con los pacientes controles, niveles más bajos de serótina. Sin embargo, en lo que respecta a la dopamina, los niveles de estos pacientes parecer ser aún mayores que el de los de los sujetos control [5,6].

Bases estructurales

Asimismo, en la misma línea que el epígrafe anterior, son muchos los investigadores que han centrado todos sus esfuerzos en esclarecer las bases cerebrales relacionas con la aparición del trastorno.

Las últimas investigaciones realizadas establecen los ganglios basales, los lóbulos frontales y el núcleo caudado como los responsables últimos relacionados con la aparición del trastorno [2].

Concretamente, se ha observado que los pacientes con esta patología tienen un menor volumen en lo que respecta a los ganglios basales [2].

Por otro lado, se ha observado una hipermetabolismo de los lóbulos frontales y el núcleo caudado en estos pacientes [2].

Los avances tecnológicos realizados en el campo, han permitido ahondar más aún si cabe en el tema, coincidiendo la mayoría de los estudios en señalar el córtex prefrontal (córtex orbitogrontal y cíngulo), los ganglios basales y el tálamo como responsables últimos de la aparición del trastorno [5,6].

Es cierto que aún queda mucho camino por recorrer en este sentido. No obstante, las técnicas de neuroimagen combinadas con criterios diagnósticos cada vez más sólidos e instrumentos de evaluación cada vez más fiables, nos están permitiendo obtener datos más esclarecedores acerca de las bases neurobiológicas del trastorno. 


Evaluación del Trastorno Obsesivo Compulsivo

En la actualidad, existen multitud de instrumentos cuyo fin último es identificar la presencia de sintomatología clínica. En este sentido destaca la Anxiety Disorder Interview Schedule (ADIS-IV) y la Entrevista Diagnostica Internacional Compuesta (CIDI). [2,4]

A través de este tipo de entrevista el profesional podrá recoger información muy rica y variada acerca de diferentes aspectos, como por ejemplo [2,4].

  • Tipo de obsesiones y compulsiones.
  • Antecedentes.
  • Variables ambientales relacionadas con el desarrollo de las obsesiones.
  • Cómo interfieren éstas con la vida diaria del paciente, etc.

Asimismo, en esta línea, destacan los autoregistros y cuestionarios como la “Escala Obsesivo – Compulsiva de Yale Brown”, la cual ofrece información muy detallada acerca del estado del paciente [2,4].

Sin embargo, como hemos comentado previamente los instrumentos creados para el diagnóstico de esta patología son múltiples. No obstante, destacan estos dos por su uso altamente extendido en la clínica.

Tratamiento

El tratamiento de este trastorno siempre ha sido un tema muy controvertido, debido a la dificultad de los síntomas y cómo éstos pueden afectar a la vida diaria de los pacientes.

Tratamiento psicológico

Son múltiples los tratamientos que han surgido a lo largo de la historia de la Psicología. Sin embargo, dado su uso altamente establecido y los resultados obtenidos destacaremos [2]:

  • Psicoeducación. El objetivo fundamental de este tipo de tratamiento es que el paciente conozca qué es el Trastorno Obsesivo Compulsivo, mejorando de esta forma la adherencia al tratamiento.
  • Exposición con prevención de Respuesta (Meyer, 1966). Este tipo de tratamiento ha resultado ser altamente eficaz para el tratamiento de este tipo de patología. En la actualidad, se encuentra altamente establecido como tratamiento de referencia [7].
  • Rehabilitación cognitiva. El fin último de este tipo de tratamiento es reducir los déficits cognitivos subyacentes del trastorno, con el objetivo de aumentar la calidad de vida y autonomía del paciente.

Si analizamos la literatura al respecto encontraremos multitud de tratamientos, la elección de uno u otro depende de multitud de variables como por ejemplo: la edad del paciente, el sexo, los síntomas, los resultados obtenidos en la aplicación, etc.

Tratamiento farmacológico

Como hemos comentado en epígrafes anteriores, las hipótesis actuales establecen un déficit de serotonina como principal responsable de la aparición del trastorno. En esta línea, no es de extrañar que el principal tratamiento de elección sean los fármacos Inhibidores de la Recaptación de Serotonina (ISRS) [2].

Mediante su mecanismo de acción, este tipo de fármacos aumenta la inhibición de la recaptación de este neurotransmisor, aumentando la cantidad disponible del mismo en el espacio sináptico, reduciendo, en consecuencia, el déficit asociado al trastorno.

Psicocirugia

En casos extremos, en los que el tratamiento psicológico y farmacológico no han producido los efectos esperados se plantea la cirugía mediante la capsulotomia bilateral anterior o cingulada. Siempre, como última opción [2].

Conclusiones

A lo largo de los diferentes epígrafes hemos ahondado en la sintomatología y bases neurales del Trastorno Obsesivo Compulsivo.

A modo de resumen, podríamos decir que los pacientes con esta patología se caracterizan no solo por la presencia de obsesiones y compulsiones sino además por la presencia de diferentes déficits cognitivos relacionados con la atención la memoria no verbal y las funciones ejecutivas.

Las investigaciones actuales, señalan como principales responsables de la presencia del trastorno a la serotonina y a la dopamina; neurotransmisores que se encuentran en cantidades anómalas en comparación con los sujetos control.

Asimismo, los estudios de neuroimagen han señalado los ganglio basales, los lóbulos frontales y los circuitos orbitofrontales como principales estructuras implicadas en la aparición del trastorno. Estructuras que presentantan diferencias tanto a nivel estructural como funcional, lo cual también explicaría la presencia de déficits a nivel cognitivo.

Referencias bibliográficas

  1. Andrés-Perpiñá, S., Lázaro-García, L., Canalda-Salhi, G., & Boget-Llucià, T. (2002). Aspectos neuropsicológicos del trastorno obsesivo compulsivo.Rev Neurol, 35(959), 63.
  2. Belloch A., Sandín B. y Ramos F. (2008). Manual de Psicopatología. Volúmenes I y II. McGraw – Hill. Madrid
  3. García, N. B., & Restrepo, D. L. (2017). Instrumentos de evaluación del trastorno obsesivo compulsivo: revisión.Poiésis, 1(32), 101-115.
  4. Martínez-González, A. E., & Piqueras-Rodríguez, J. A. (2008). Actualización neuropsicológica del trastorno obsesivo-compulsivo.Rev Neurol, 46(618), 25.
  5. Pena Garijo, J., Ruipérez Rodríguez, M. Á., & Barrós Loscertales, A. R. (2010). Neurobiología del trastorno obsesivo-compulsivo: aportaciones desde la resonancia magnética funcional (I).
  6. Pena Garijo, J., Ruipérez Rodríguez, M. Á., & Barrós Loscertales, A. R. (2010). Neurobiología del trastorno obsesivo-compulsivo: aportaciones desde la resonancia magnética funcional (II).
  7. Vallejo Pareja, M. Á. (2001). Tratamientos psicológicos eficaces para el trastorno obsesivo compulsivo.Psicothema, 13(3).
Carla Andreia Carvalho Gómez

Carla Andreia Carvalho Gómez

Grado en Psicóloga.
Formación en Neuropsicología

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