Trastorno del Procesamiento Sensorial: cuando percibimos lo que nos rodea de otra forma

Trastorno del Procesamiento Sensorial: cuando percibimos lo que nos rodea de otra forma

Introducción

¿Cuantas veces hemos tenido a un niño o una persona cerca, que era un poco «especialito» con los olores, luces, sabores o comidas?Podríamos decir que estas personas tenían una enfermedad o es que simplemente eran maniáticos? Pues probablemente en algunas ocasiones sería lo primero y en otras lo segundo.

La verdad, es que en los últimos tiempos ha aflorado el diagnóstico de «trastorno de procesamiento sensorial», y muchos profesionales aún no saben bien como diagnosticarlo o manejarlo. Son, habitualmente, niños que experimentan de forma diferente el sonido, olor, sabor, tacto o movimiento.

El cerebro, en estos casos, tiene dificultades para procesar adecuadamente la información que le llegan desde los sentidos. Es un trastorno que puede provocar importantes dificultades en el desarrollo, aprendizaje y problemas emocionales.

Suele asociarse a otros diagnósticos, como el trastorno de hiperactividad, autismo, prematuridad, síndrome X frágil, etc; pero también puede manifestarse como un trastorno independiente de otras enfermedades. Sin embargo, actualmente no se encuentra recogido en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales Quinta Edición (DSM-V).

La literatura científica más reciente, lo relaciona con áreas primarias corticales sensoriales y otras áreas más específicas, como la corteza parietal posterior y el surco temporal superior, que se relacionan con la integración tacto-audición, o con la corteza prefrontal dorsolateral, que se asocia al control atencional.

Además, se ha detectado que la presencia de la disminución de sustancia blanca posterior se podría asociar con otras formas más atípicas del mismo cuadro.


Síntomas

Los síntomas que pueden presentar estos niños, y que nos podrían hacer sospechar en este trastorno serían:

Hipo o hipersensibilidad

La hipersensibilidad correspondería a niños que reaccionan de forma exagerada a ciertos estímulos como serían los sonidos a alto volumen, ambientes muy ruidosos o con mucha gente, el roce de ciertas prendas o personas (aun siendo muy cercanas y conocidas) o ciertos olores o sabores que rechazan de forma exagerada aun cuando se les presenta con frecuencia.

En el caso de la hiposensibilidad, sería todo lo contrario, estos niños tendrían especial necesidad de estar en contacto con estímulos. Podrían ser niños que continuamente lo tocan todo, o pueden estar moviéndose constantemente y tropezar con frecuencia jugando, por lo que lastiman a otros sin querer. Suelen tener alta tolerancia al dolor o a estímulos molestos para otros iguales.

Resistencia a cambios

Los hipersensibles suelen rechazar los cambios de forma marcada. Las dificultades en los cambios de rutinas o modificaciones de la alimentación son muy frecuentes. Son niños que siempre comen lo mismo, y que es imposible introducir nuevos alimentos, por ejemplo. Esto se debe a que es un esfuerzo volver a centrarse para realizar el procesamiento sensorial de la nueva tarea, alimento, estímulo o espacio. Por lo que el niño evita la nueva situación.

Habilidades sociales

pueden verse afectadas de forma secundaria, por la reacción del niño al medio. Si no soporta el ruido, puede que no sea capaz de jugar en el patio de colegio con otros niños, por ejemplo. O que no tolere el roce de los amigos o el olor del lugar donde juega. O que simplemente se quede hipnotizado por determinado color u objeto y no siga el juego o actividad del grupo, así como, el rechazo a fijar la mirada por intolerancia a determinada forma o luz de la estancia.

Habilidades motoras

Podríamos observar torpeza manual e incluso torpeza en la carrera o el juego, aun cuando no presenta debilidad o problemas de coordinación. Todo ello, de forma secundaria, a una conciencia limitada de su propio cuerpo que ocasionaría dificultades de agarre o de control en la carrera que le haría tropezar o dejar caer los objetos, por ejemplo.


Comorbilidad

Es un trastorno que puede ir asociado a otras patologías como autismo o trastorno de hiperactividad. En estos casos, los síntomas son mucho más evidentes y complican aún más el manejo del cuadro.

Experiencia profesional

En mi experiencia profesional, he tenido que abordar numerosos pacientes con problemas de alimentación relacionados con dificultades de procesamiento sensorial.

La sensación que un niño experimenta, cuando variamos su alimentación de una consistencia triturada o blanda a una sólida, es difícil de describir, así como, cuando se introducen sabores nuevos en el repertorio del menú.

La posibilidad del rechazo siempre existe, lo cual genera gran ansiedad en los padres. Pero cuando viene determinado dicho rechazo, por un problema de procesamiento sensorial, el caso se complica.

La familia le cuesta entender porque sucede ese rechazo a la comida, y el camino hacia una alimentación normalizada se hace largo y duro, no siendo completamente exitoso en todos los casos. Vemos que con frecuencia se añaden alteraciones de conducta y otros trastornos. Por todo ello, son pacientes que precisan de un abordaje desde diversas especialidades médicas y de la intervención de numerosos profesionales como, logopedas, fisioterapeutas, psicólogos, etc.


Conclusiones

Para resumir, la percepción del mundo es muy diferente de un individuo a otro. Siempre he escuchado «el libro de los gustos esta en blanco «… Y es verdad que cada uno tiene una percepción individualizada de aquello que vivencia. Pero cuando la respuesta que obtenemos en esa interacción con el mundo, realmente nos imposibilita o dificulta llevar una vida considerada «normal «, es entonces cuando tenemos un problema que hay q abordar y de forma multidisciplinar. El cerebro siempre nos sorprende!

Referencias bibliográficas

  1. Beaudry, I. Un trastorno en el procesamiento sensorial es frecuentemente la causa de problemas de aprendizaje, conducta y coordinación motriz en niños. Boletín de Pediatría de la Sociedad de Pediatría de Asturias, Cantabria y Castilla y León, 2006;197:200-203.
  2. Cermak, S. A., Curtin, C., & Bandini, L. G. (2010). Food selectivity and sensory sensitivity in children with autism spectrum disorders. Journal of the American Dietetic Association, 110(2), 238-246.
  3. Miller, L. J., Fuller, D. A., & Roetenberg, J. (2014). Sensational kids: Hope and help for children with sensory processing disorder (SPD). Penguin.
  4. Owen, J. P., Marco, E. J., Desai, S., Fourie, E., Harris, J., Hill, S. S., … & Mukherjee, P. (2013). Abnormal white matter microstructure in children with sensory processing disorders. Neuroimage: clinical, 2, 844-853.
  5. Tavassoli, T., Miller, L. J., Schoen, A. S., Brout, J. J., Sullivan, J., & Baron-Cohen, S. (2017). Sensory reactivity, empathizing, and systemizing in autism spectrum conditions and sensory processing disorder. Developmental Cognitive Neuroscience.
Paola Díaz Borrego

Paola Díaz Borrego

Médico especialista en Medicina Física y Rehabilitación en el Hospital Virgen Macarena.

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