¿Qué relación existe entre la ansiedad y el pensamiento?

¿Qué relación existe entre la ansiedad y el pensamiento?

Introducción

Todos estamos sujetos a preocupaciones, pensar que estamos preocupados es algo normal y cotidiano, el día a día implica estar envueltos en muchas obligaciones y responsabilidades, por ello pasamos gran parte del día pensando posibles soluciones que nos permite hacer frente a los inconvenientes que nos encontramos.

La ansiedad leve puede ayudar a mantenernos alerta y concentrados ante situaciones difíciles y amenazadoras.

Preocuparse es bueno, ya que nos permite ver soluciones a los pequeños o grandes problemas, siempre y cuando esta preocupación sea fundada, y nos permita ver alternativas. Lo que no es bueno es la preocupación obsesiva.

Hay personas que tienden a preocuparse en exceso y se quedan “enganchadas” a un pensamiento que las absorbe, de manera obsesiva, cualquier cosa se convierte en un problema y la preocupación se convierte en la protagonista de sus vidas.

Entonces lo más grave es que pierde la capacidad de encontrar soluciones. La preocupación actúa de manera circular, impidiendo ver alternativas [4].


Estudios de LeDoux

LeDoux argumenta que tanto los animales como el ser humano necesitan disponer de un mecanismo de respuesta rápida ante lo peligroso.

La vía tálamo-amígdala permite que las respuestas emocionales se inicien en la amígdala antes de ser conscientes del estímulo que nos hace reaccionar o de identificar las sensaciones experimentadas.

El autor enfatiza las ventajas de ese mecanismo emocional no consciente diciendo que el cerebro necesita unas claves primitivas para dar respuestas rápidas.

LeDoux habló así de la memoria emocional que es de gran interés tanto para la ansiedad como para las fobias.

Distingue entre memoria declarativa y memoria emocional, la declarativa se refiere a reproducir de manera consciente determinados hechos y depende del hipocampo y de la corteza cerebral, y la memoria emocional puede heredarse (memoria filogenética) o adquirirse por aprendizaje (aprendizaje de una fobia).

Ese aprendizaje opera al margen de nuestros procesos conscientes, aunque se puede almacenar como si fuera declarativa.

Según un estudio epidemiológico realizado por Myers, Weissman y Tischler entre 1984 y 1985, los trastornos de ansiedad son los más frecuentes en la población. Un 20% de la población, según este estudio, puede llegar a sufrir trastornos significativos de ansiedad.

Factores externos

  • Sucesos vitales, estrés diario.
  • Experiencia directa.
  • Experiencia vicaria.
  • Transmisión de información.

¿Qué pueden provocar estos factores?

  • Aprensión ansiosa
  • Preocupación
  • Neuroticismo
  • Rasgo de ansiedad
  • Sensibilidad a la ansiedad
  • Interpretaciones catastróficas
  • Ansiedad de separación

Síntomas de la ansiedad

Una vez que se han descartado enfermedades físicas como origen de la ansiedad y se descarta que la ansiedad no aparezca como consecuencia de los afectos secundarios de alguna sustancia (como medicamentos, sustancias tóxicas, nicotina, cocaína, alcohol…) se centrará el diagnóstico en buscar el origen psicológico. La ansiedad usualmente se presenta acompañada de diversos síntomas físicos.

Podríamos definir la ansiedad como algo compuesto por tres factores, el cognitivo, el conductual y el fisiológico.[1]

  • Fasciculaciones o temblores
  • Tensión muscular
  • Mover los pies con nerviosismo
  • Dolores de cabeza
  • Sudoración
  • Sequedad de boca
  • Dificultad para deglutir
  • Dolor abdominal (éste puede ser el único síntoma cuando se trata de un niño)

Otros síntomas

  • Mareos
  •  Frecuencia cardíaca irregular
  • Respiración rápida
  • Sensación de ahogo y/o fatiga
  •  Diarrea o necesidad frecuente de orinar
  • Irritabilidad
  • Dificultad para dormir
  •  Pesadillas
  • Sueño no reparador
  • Disminución de la capacidad de concentración
  • Problemas sexuales

El factor cognitivo

El factor cognitivo hace referencia a cómo el paciente interpreta la realidad, los pensamientos recurrentes, sus expectativas y percepciones.

Lo mas frecuente es que el suceso o estímulo lleve a pensamientos, expectativas o cogniciones que den lugar a las emociones y éstas últimas a la conducta.

Cuando el nivel de ansiedad es alto, los pensamientos, expectativas y cogniciones están condicionadas.

El primer paso para controlar algo es entenderlo y saberlo detectar (observarlo).


Pensamientos frecuentes en personas con ansiedad

  • Haber dicho algo que pueda haber ofendido a alguien o no haber dicho lo correcto.
  •  Temer por la salud de uno mismo y por la de los allegados.
  •  Llegar tarde. Anticipar todos los inconvenientes que pueden surgir cuando vas a algún sitio.
  • Temer que algo malo pueda ocurrir. Hacer hipótesis sobre posibles catástrofes es frecuente. Imaginar si perdemos el trabajo, si se muere el marido, siempre con un punto de vista negativo.
  • Temer olvidarse de hacer algo importante, como si fuese o ocurrir algo muy malo como consecuencia de ésto, pensar que hemos dejado la puerta de casa abierta, el gas encendido, el frigorífico esta abierto, si hemos cogido las llaves, y cuando hacemos un viaje aún peor.
  •  Temer no poder controlar lo que ocurre ahora o en un futuro, la necesidad de control, creada por la culpa de la misma ansiedad (para prevenirla-eliminarla- compensarla). Por ello pasan el día intentando anticipar cualquier cosa negativa que pueda ocurrir (ahora o en un futuro), pensando que anticiparlas podrá ayudar a evitar o mejorar el problema. Las personas ansiosas temen las situaciones que no pueden controlar, son una amenaza.
  • Preguntarte constantemente si aquellos a los que amas están enfadados contigo o si les pasa algo. La incertidumbre es una situación vulnerable para estas personas y frecuentemente desencadena pensamientos ansiosos negativos).
  • Pensar que va a tener problemas en relaciones personales importantes, sin tener motivo.
  • Temer cometer errores que haga que los demás duden de tu capacidad.Quedar en ridículo en una situación social [2]

Tratamiento

El objetivo del tratamiento es ayudar a la persona a desempeñarse bien, el éxito de dicho tratamiento depende generalmente de la severidad del trastorno.

Los medicamentos y la terapia cognitiva son los soportes principales del tratamiento.

Los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), son generalmente, la primera opción en cuanto al uso de medicamentos. Los inhibidores de la recaptación de la serotonina- norepinefrina (IRSN) son otra posible opción. Se pueden usar para casos severos otros antidepresivos y algunos anticonvulsivos.

También se pueden prescribir otros medicamentos ansiolíticos y se pueden recomendar benzodiacepinas si los antidepresivos no funcionan.

Tratamiento psicológico: relajación, resolución de problemas, reestructuración cognitiva, terapia cognitiva centrada en la preocupación, hipnosis [3,5]

Uno de los tratamiento más efectivo , es el cognitivo conductual de la universidad de Laval, los principales objetivos son:

  • Tomar conciencia de las preocupaciones y de la ansiedad.
  • Modificar el grado de intolerancia a la incertidumbre.
  • Corregir las creencias en relación a la utilidad de la preocupación.
  • Disminuir evitar los pensamientos que suscitan el temor o el miedo.
  • Prevenir o contraatacar la vuelta a las preocupaciones.

Para que la persona tome conciencia de sus preocupaciones y de la ansiedad que le provocan, es muy útil llevar un diario de preocupaciones.

También se puede hacer un inventario de pensamientos ansiosos (AnTI, wells, 1997), en la que se da una lista de afirmaciones que la gente utiliza para describir sus pensamientos y preocupaciones.

No hay que pensar demasiado cada afirmación, no hay respuestas acertadas o no, Hay que contestar según la primera impresión.

La psicoterapia no es un proceso lineal ascendente hacia la mejoría, si no que a lo largo de la terapia se producen avances, lentos y rápidos, empeoramientos bruscos o severos, moderados o leves.


Referencias bibliográficas

  1. American Psychiatric Association. 1952. DSM- IV TR.
  2. Balbuena Vilarrasa, Antonio. 2016. Ansiedad. Neuroconectividad: La revolución. S. A. Tribidabo ediciones.
  3. Cerezo Ramírez, Fuensanta. 1999. Conductas agresivas en la edad escolar: aproximación teórica y metodológica. Propuestas de intervención. Ediciones Pirámide.
  4. Rojas, Enrique. 2014. Como superar la ansiedad. Editorial Temas de hoy.
  5. Romero, Pablo, Gavino Lázaro, Aurora. 2009. Tratando… trastorno de ansiedad generalizada. Editorial Pirámide.
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