Evolución del Sistema Nervioso en Humanos y otros Primates

¿Qué es la evolución?

La evolución es un proceso que ocurre a lo largo del tiempo durante millones de años, y en el cual los genes que codifican para rasgos más apropiados en un determinado entorno perdurarán a lo largo del tiempo mientras que los rasgos menos apropiados se acabarán extinguiendo.

Entre otras estructuras anatómicas que sufren evolución, una de ellas es el sistema nervioso. A lo largo de los años de evolución, los primates han ido cambiando su estructura anatómica, incluyendo el sistema nervioso y, más concretamente, el cerebro.

En consonancia a los cambios acontecidos en dicho órgano, el repertorio de conductas que exhibirán diferentes especies de primates y homínidos será más o menos rico y/o elaborado. Dentro de la rama de los mamíferos primates, existen muchas especies que todavía existen a día de hoy en nuestro planeta, pero otras se encuentran extintas. Dentro de los primates, el artículo estará centrado, aparte de en el humano, en diversas especies del género Homo cuyas diferentes capacidades craneales causan, en consecuencia, diferentes habilidades y diferentes capacidades cognitivas [1,2].


¿Cómo ha tenido lugar el proceso de evolución?

A continuación, se detallará cada una de las especies homínidas conocidas así como sus características.

Australopithecus

El primer homínido con el que se puede empezar este artículo sobre la evolución comparativa del sistema nervioso es el Australopithecus. Un homínido importante en la línea evolutiva hacia lo que llevaría a la especia humana y, en comparación a especies posteriores, es el que tiene el cerebro más pequeño (400-450 centímetros cúbicos de cerebro).

Con este primate empiezan a asentarse la línea evolutiva que llevará al ser humano actual con habilidades que primates anteriores no poseían como el estilo de vida no arborícola, el descubrimiento del uso de determinados objetos a modo de herramientas primitivas o la preparación (de forma rudimentaria) de los alimentos, por ejemplo.

El hecho de tener estas habilidades se debe a su capacidad cerebral: aunque no presentaba, dadas sus características anatómicas, capacidades para generar algo similar al lenguaje, se infiere que debido a su desarrollo cerebral podía ayudarse de ciertos objetos que pudiese encontrar en su entorno a modo de herramientas [3,4,8].

Homo Habilis

Dando un salto en el transcurso evolutivo, nos encontramos con este homínido: Homo Habilis. Este primate cuenta con una capacidad craneal que oscila entre 500 y 800 centímetros cúbicos y es capaz de elaborar una serie de herramientas que le permiten cazar, pescar y otra serie de habilidades que serían bastante más complicadas sin ese desarrollo cerebral.

Dichas habilidades para la elaboración de esos artefactos eran debidas a una serie de características heredadas anteriormente, a un desarrollo propio de su capacidad craneal y a sus características anatómicas, ya que estaba provisto de unas manos capaces de realizar acciones que requerían cierta habilidad [3, 8].

Homo Erectus

Siguiendo la escala evolutiva, nos encontramos con el Homo Erectus. El nombre que presenta esta especie se debe a su postura erguida, una postura gracias a la cual la posibilidad de ver mejor a los posibles depredadores y evitar ser cazado incrementaba considerablemente. Adicionalmente, esta especie pudo migrar desde África a otros continentes alrededor del planeta.

Las capacidades de elaborar herramientas complejas persisten (esta especie presenta un cerebro cuya capacidad oscila entre 800 y 1250 centímetros cúbicos) y empiezan a desarrollarse otras habilidades cognitivas debido a cambios en su anatomía cerebral, el cual le permitió entre otras cosas crear herramientas con un mínimo de sofisticación, lo cual le permitió sobrevivir y adaptarse a diversos entornos en los que se asentó, pudiendo ser considerada de este modo una especie cosmopolita [3,8].

Homo Neanderthalensis

Llegando al caso del Homo antecessor, se alcanza el punto en el cual habrá división de linajes y en los que surgirán dos especies que, a la postre, serán las que se disputen la “hegemonía” del planeta como homínido dominante: El Homo Neanderthalensis y el Homo Sapiens. El Homo antecessor presenta una serie de cualidades derivadas de sus capacidades cognitivas (el cerebro de este homínido ronda los 1000 centímetros cúbicos), aunque sin lugar a dudas lo que destaca de esta especie es que presentaba conductas relacionadas con episodios de canibalismo, y las hipótesis que se barajan pueden estar vinculadas a una amplia gama de emociones, propias de unas capacidades cerebrales superiores al resto de homínidos hallados hasta la fecha [5,9].

Homo Antecessor

El Homo Neanderthalensis es una de las dos especies que evolucionaron a partir del Homo Antecessor. En este homínido ya aparecen manifestaciones que se pueden encuadrar dentro de un pensamiento superior, ya que organizaban unos rudimentarios ritos funerarios, con lo cual empieza a asentarse la idea de una trascendencia vital que va más allá de este mundo.

La capacidad craneal de esta especie es mayor que la del Homo Sapiens (el Neanderthal poseía entre 1200 y 1700 centímetros cúbicos), aunque esta capacidad craneal mayor no se tradujo realmente en un éxito evolutivo pleno. Investigaciones craneales mostraron asimetrías hemisféricas y capacidades de elaboración de herramientas complejas [6,8].


Homo Sapiens

El Homo Sapiens, también conocido como Hombre de Cromagnon, fue el homínido que acabó dando el linaje (con cruces con Neanderthal, ya que existen genes en nuestra especie heredados de dicho homínido) del Homo Sapiens Sapiens, la especie humana actual (la actual capacidad craneal de Homo Sapiens Sapiens es de 1400, heredada del Homo Sapiens).

En esta especie se puede apreciar un comportamiento social mucho más complejo que el Neanderthal, lo cual supuso un avance muy grande para su éxito evolutivo. Entre otras cuestiones, era capaz de elaborar calendarios con huesos, era capaz de desarrollar un pensamiento abstracto complejo y, relacionado con esto último, tenía desarrollados una serie de procesos cognitivos de nivel superior que facilitaron su hegemonía por el mundo [7,8].

Referencias bibliográficas

  1. Dorus, S., Vallender, E. J., Evans, P. D., Anderson, J. R., Gilbert, S. L., Mahowald, M., … & Lahn, B. T. (2004). Accelerated evolution of nervous system genes in the origin of Homo sapiens. Cell, 119(7), 1027-1040.
  2. Meyer, M. R. The Spinal Cord in Hominin Evolution. ELS.
  3. Kimbel, W. H., & Villmoare, B. (2016). From Australopithecus to Homo: the transition that wasn’t. Phil. Trans. R. Soc. B, 371(1698), 20150248.
  4. Seymour, R. S., Bosiocic, V., & Snelling, E. P. (2016). Fossil skulls reveal that blood flow rate to the brain increased faster than brain volume during human evolution. Royal Society Open Science, 3(8), 160305.
  5. Rivera Arrizabalaga, A. (2015). Arqueología de las emociones.
  6. Faurie, C., Raymond, M., & Uomini, N. Origins, Development, and Persistence of Laterality in Humans.
  7. Looi, C. Y., Thompson, J., Krause, B., & Cohen Kadosh, R. (2016). The Neuroscience of Mathematical Cognition and Learning.
  8. Zapata, L. F. (2009). Evolución, cerebro y cognición. Psicología desde el Caribe: revista del Programa de Piscología de la Universidad del Norte, (24), 106-119.
  9. Pérez, I. R. Atapuerca: Gran Dolina y el descubrimiento de Homo antecesor.
Germán Albeleira

Germán Albeleira

Licenciatura en Psicología. Máster en Neurociencias.

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