¿Qué es el Trastorno Específico del Lenguaje?

Introducción

Existen niños y niñas, en todas las culturas, que presentan dificultades para la adquisición del lenguaje, ya sean de tipo expresivo y/o comprensivo. Estas dificultades, pueden presentarse en todos los niveles del lenguaje, ya sea a nivel fonológico, semántico, morfosintáctico o pragmático. Por lo tanto, estamos ante un trastorno complejo por su heterogeneidad, que hoy en día conocemos con el nombre de Trastorno Específico del Lenguaje (TEL, de aquí en adelante).


¿Qué es el Trastorno Específico del Lenguaje?

Antes de consensuar el nombre de este trastorno como TEL, en la literatura podemos encontrar características propias del TEL con nombres que van desde la afasia congénita (por su derivación de los trastornos afásicos de los adultos), afasia evolutiva, audiomudez, etc. y todavía hoy en uso, el término disfasia, para referirse a niños y niñas con perfiles propios del TEL [1,3,4].

En la actualidad, se defiende el uso de este término, debido a su uso mayoritario en la literatura, a su definición más extendida por parte de la Asociación Americana del Habla, Lenguaje y Audición (ASHA) y a su traducción del inglés Specific Language Impairment (SLI). En el DSM-V se engloba al TEL dentro de los trastornos de la comunicación, denominado como trastorno del lenguaje, quitándole el carácter de específico.

Como ponen de manifiesto estas definiciones, el TEL es un trastorno muy complejo en el que las dimensiones lingüísticas pueden verse afectadas con mayor o menor gravedad, encontrando una o más áreas afectadas, lo que conlleva que nos encontremos ante un grupo de niños y niñas con perfiles tan dispares que hace complicado identificar cuando estamos ante un perfil de TEL. A día de hoy, se utilizan, principalmente, los criterios de exclusión-inclusión, de especificidad, discrepancia y de evolución para diagnosticar este trastorno [1,3,4].

Criterios diagnósticos

Estos criterios, hacen referencia a la ausencia de una causa clara que explique el trastorno, es decir, no formarían parte de la población con TEL aquellos niños y niñas que presenten como causa principal de sus dificultades lingüísticas: discapacidad intelectual, deficiencia auditiva, anormalidades bucofonatorias [3], por lo tanto, tendrían un desarrollo cognitivo, sensorial y motor sin déficits.

Si se incluirían dentro de la población con TEL aquellos que manifiesten un nivel cognitivo mínimo, si su nivel lingüístico es inferior a lo esperado para el grupo de edad, 1,25 desviaciones por debajo de la media; si presentasen una afectación de las competencias lingüísticas (recepción y producción), pero no a la comunicativa, es decir, sí tienen intención por comunicarse; los que superen un screening auditivo en frecuencias conversacionales, o los que no presenten un diagnóstico de algún cuadro del espectro autista [3,4].

Es importante destacar que se están realizando estudios que pretenden identificar la causa de estas dificultades y las últimas investigaciones han encontrado un componente genético que demostraría el factor hereditario del TEL [2].

Dos aspectos de especial relevancia en los niños y niñas con TEL son las evidentes dificultades que presentan para comunicarse desde edades tempranas y el carácter evolutivo de este trastorno.

Así mismo, estas dificultades pueden causar otras que conlleven problemas a nivel académico, dificultades de aprendizaje. Problemas para mantener o comprender una conversación o una orden (con mucha carga verbal), lo que dificulta los intercambios comunicativos, pudiendo surgir problemas para establecer relaciones sociales. Además, pueden aparecer problemas de conducta debido a la frustración que sienten estos niños para poder comunicarse de forma funcional con su entorno [5].


El Trastorno Específico del Lenguaje y la Logopedia

El logopeda es el profesional encargado de la evaluación e intervención en TEL. Como logopeda, el trabajo a desempeñar ante estos casos es diseñar una intervención individualizada que tenga en cuenta el carácter heterogéneo de estos perfiles y su evolución en el tiempo.

A grandes rasgos, a nivel expresivo encontraremos un vocabulario reducido, un discurso narrativo y conversacional con dificultades, etc.

En cuanto al nivel comprensivo, nos encontraremos con dificultades para realizar inferencias, con una comprensión literal del mensaje,etc.

Estas son sólo algunas de las características que hemos de considerar para nuestra intervención, estimulando el lenguaje y diseñando pautas que les permitan mejorar sus habilidades lingüísticas.

Este proceso necesitará de una evaluación continua debido a los cambios que pueden surgir durante su evolución, para así conocer las mejoras y las nuevas dificultades a las que tengamos que hacer frente.

Referencias bibliográficas

  1. Aguado, G. (2004). Trastorno específico del lenguaje: retraso de lenguaje y disfasia. (pp.15-28). Málaga. Editorial: Aljibe.
  2. Buiza-Navarrete, JJ., Adrián-Torres, JA., González-Sánchez (2007). Marcadores neurocognitivos en el trastorno específico del lenguaje. Neurología; 44: 326-333.
  3. Fresneda, MD, Mendoza, E. (2005). Trastorno específico del lenguaje: concepto, clasificaciones y criterios de identificación. Neurología; 41 (Supl 1): S51-S56.
  4. Mendoza, E. (2012) Trastorno específico del lenguaje (TEL). Ed.: Pirámide.
  5. Muñoz-López, J., Carballo-García, G. (2005). Alteraciones lingüísticas en el trastorno específico del lenguaje. Neurología; 41 (Supl 1): S57-S63.
Sara Pérez Del Río

Sara Pérez Del Río

Logopeda. Máster en Psicología Aplicada.

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