LA NEUROPSICOLOGÍA EN LA DISCAPACIDAD INTELECTUAL

¿A qué nos referimos?

La discapacidad intelectual queda dentro, por tanto, de la neurodiversidad y la diversidad funcional que adornan a toda la familia humana. La discapacidad intelectual se referiere a ese cerebro cuyo análisis científico, desde la anatomía, la genética, la neuroquímica, la fisiología, la neuropsicología, la psicología clínica y la expresión conductual, se muestra limitado en el funcionamiento intelectual (capacidad para comprender nuestro entorno, darle sentido a las cosas o averiguar qué hacer en un momento dado) y en la conducta adaptativa (habilidades para actuar en la vida diaria).

Todo esto, incluye una limitación en el razonamiento, la planificación, la resolución de problemas y el pensamiento abstracto [2].

Por ello, el individuo no alcanza los estándares de independencia personal y de responsabilidad social en uno o más aspectos de la vida cotidiana, incluidos la comunicación, o la participación social, o el funcionamiento académico y ocupacional y la independencia personal en casa o en la comunidad. Todo ello en grado o intensidad diversa según cada individuo [2].


El origen

La segunda mitad del siglo XX significó el comienzo de una nueva filosofía acerca de la educación de las personas con discapacidad intelectual alrededor de la idea de integración, actitud activa que tiene como objetivo principal la normalización del discapacitado dentro de la vida cotidiana en sociedad.

Para conseguir este objetivo es importante, entre otros aspectos, que la persona sea capaz de controlar sus acciones en el tiempo y recordar las intenciones pendientes [3].

Hemos de distinguir en la formación de nuestro cerebro dos grandes procesos:el que establece el desarrollo básico y el que establece el desarrollo personal de cualidades, capacidades e inteligencias múltiples.

Aunque los grandes centros y áreas cerebrales mantienen su sitio y su función predeterminada (la corteza prefrontal sigue en su sitio para ejercer su función característica; los núcleos del lenguaje permanecen en su lugar, etc) es la fuerza con que actúan, la intensidad con que trabajan, de donde parte la neurodiversidad y aparece el desarrollo heterogéneo y diferenciador que se va apreciando a lo largo del crecimiento del individuo, a través de una mayor o menor facilidad en la realización de determinadas tareas [2].

Como resultado, por una parte, de la interacción entre la acción de los genes y su material cromosómico adjunto, y por otra parte, la intensidad, calidad, y cualidad de los impulsos que conforman el entorno y penetran en el organismo, surge un desigual desarrollo en la formación, variedad y funcionalidad de determinados cógnitos. Esas diferencias constituyen la base de las inteligencias múltiples, las cuales son el punto culminante de lo que definimos como diversidad funcional [2].


¿Cómo afecta la discapacidad intelectual?

Como ya hemos visto, se produce una desorganización del funcionamiento intelectual y de la capacidad adaptativa. Por lo tanto, vamos a observar modificaciones, de intensidad variables en: el número de neuronas, en el número y longitud de prolongaciones dendríticas, espinas, y terminales neuríticos, disminución de contactos sinápticos y reducción de redes neuronales donde se asientan los cógnitos, reducción del volumen y extensión de núcleos y de áreas corticales,etc.

Hay que destacar que a veces no hay cambios numéricos en las unidades neuronales y sus estructuras, pero sí modificaciones en la neuroquímica propia de la neurona y de la transmisión interneuronal. En conjunto, pues, la maquinaria que ha de mover la actividad cerebral se encuentra alterada. De este modo cada síndrome tendrá su peculiar patología que es detectable y objetivada en cuanto a funcionamiento intelectual y conducta adaptativa [2].

Tratamiento

Aunque hay estudios que demuestran que las personas con discapacidad intelectual presentan una ejecución inferior en diferentes tareas cognitivas que las personas sin discapacidad de la misma edad mental, también hay otros con los que se puede demostrar que se puede entrenar a las personas con discapacidad intelectual para reducir tales diferencias [4].

Ayudas externas

Por ello, diferentes autores han tratado de desarrollar métodos de entrenamiento útiles para la recuperación de diferentes capacidades cognitivas en general y de memoria en particular. Por ejemplo, se ha mostrado la efectividad de las ayudas de memoria externa para mejorar la ejecución de tareas de memoria prospectiva, especialmente en personas mayores. Otros autores se han centrado en la búsqueda de procedimientos mnemotécnicos con el fin de compensar algunas de las deficiencias de memoria [4].

Entrenamiento cognitivo

El concepto de intervención o entrenamiento cognitivo, en sentido amplio, consiste en un conjunto de métodos y estrategias que tratan de optimizar el rendimiento de quien lo recibe. Además, la estimulación cognitiva se utiliza como método para activar y mantener las capacidades mentales. Consiste en una serie de ejercicios repetitivos de rehabilitación cognitiva que tienen como propósito animar a la acción. Algo semejante a una gimnasia mental que trata de disminuir los problemas de atención, lenguaje, procesamiento visual, memoria, razonamiento, resolución de problemas y otros procesos ejecutivos de las personas [3].

Ambientes simulados

Una de las estrategias más recientes y con mayor interés en la actualidad es la de la utilización de los ambientes simulados para el tratamiento y/o evaluación de personas con discapacidad intelectual. Diseñar ambientes virtuales para el entrenamiento y evaluación de destrezas cotidianas en personas con discapacidad intelectual, ha reportado resultados importantes en esta área. [1 y 4].

Esta utilización de ambientes simulados para el estudio y tratamiento de la discapacidad intelectual puede considerarse un área en desarrollo dentro de la neuropsicología, debido al limitado número de investigaciones controladas en la materia. La forma principal de aplicación neuropsicológica en personas con discapacidad intelectual ha sido en el ámbito del comportamiento adaptativo, y más escasamente, se ha investigado su utilidad para intervenir y/o evaluar funciones específicas [4].

Ambientes virtuales

En este sentido, los ambientes virtuales han sido empleados mayoritariamente como métodos de entrenamiento de habilidades para la vida independiente y como formas de evaluación de la adquisición de tales habilidades. Los estudios en este ámbito han demostrado que el aprendizaje adquirido por esta vía, puede ser transferido a las situaciones de la vida real en donde se requiere de tales capacidades, por ejemplo, se trabaja con supermercados virtuales para entrenar la habilidad de realizar compras, elegir artículos y ejecutar transacciones monetarias simples.

Habilidades para la vida

Otras investigaciones sobre el uso de ambientes virtuales en el entrenamiento de habilidades para la vida cotidiana han incluido la preparación de comida en una cocina virtual, cuyos resultados indican que este tipo de entrenamiento es igual de efectivo que el realizado en una cocina real y más efectivo que la instrucción con libro de trabajo y la ausencia de tratamiento. Se ha demostrado además que esto puede ser generalizado posteriormente en entornos reales, con la ventaja de no someter a los participantes a situaciones riesgosas durante la adquisición de la habilidad.

Finalmente, también se ha explorado la utilidad de los ambientes virtuales para el entrenamiento de habilidades cognitivas superiores como la toma de decisiones, aunque esta posibilidad ha sido escasamente investigada [4].


Referencias bibliográficas

  1. Arroyave Palacio, M.M. y Freyle Nieves, M.L. (2009). La autodeterminación en adolescentes con discapacidad intelectual. Rev.Innovar. Edición Especial en Educación: 53-64.
  2. Florez, J. (2016). Neurodiversidad, discapacidad e inteligencias múltiples. Revista Síndrome de Down, 33: 59-64.
  3. Meilán,J.J., Salgado, V.M., Carro, M. y Jenaro, C. (2008). Entrenamiento cognitivo y mejora de la memoria prospectiva en jóvenes con retraso mental leve. RIE, 26(1): 227-245.
  4. Pérez Salas, C.P (2008). Realidad Virtual: Un Aporte Real para la Evaluación y el Tratamiento de Personas con Discapacidad Intelectual. Terapia Psicológica, 26(2): 253-262.
Sandra Rodríguez Chinea

Sandra Rodríguez Chinea

Trabajadora social.
Grado en Psicología.

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